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MNU Volumen 5 – Capítulo 10

 

Capítulo 10

Sort.

Antes:

El barco dorado surcaba los cielos mientras buscaban mi cuerpo en el desierto. Pero era arena lo que veía por 7 largos días, desperdiciaban su tiempo y combustible en una búsqueda que la misma diosa le había encargado.  El capitán del barco ya estaba cansado de la exploración y enviaba reportes diarios con un ave a la capital con los resultados del sondeo.

— Que porquería es esta, nos mandan con la misión de hallar el cuerpo de ese asqueroso Dark, ¿Por qué nosotros?, ya llevamos más de 7 lunas en su búsqueda y nada, si no logramos nada en este iczex enviaremos un reporte de falla de motores para devolvernos… estas tierras perdidas me dan escalofríos.

Estaba ya a punto de ser mediodía cuando un ave llega con un mensaje del Imperato Zastrozz. Informando que toda nave en operación tiene que reportarse en la base de inmediato. Eso alegró al capitán porque ya no tendría que buscarme, prefería tener otra misión que buscar el cuerpo sucio y descompuesto de un Dark Assas. Pero al seguir leyendo la alegría se iba poco a poco de su cuerpo.

— Esto es horrible—Dice el capitán.

El hombre encargado de comunicar el estado de los calderos llega para decirle a su capitán que ya muy pronto se les terminaría el combustible, pero al ver el rostro preocupado del capitán pregunta lo sucedido con el comunicado.

— Un tsunami ha arrasado con costas rojas, y se nos ha pedido volver para llevar suministros.

Así que cuando estaba a punto de gritar que dieran media vuelta, su torne grita desde la proa de que algo se veía a lo lejos.

— Capitán, hay algo a babor, su escritura es algo extraña no logro entender nada.

El capitán saca su propio catalejo más potente y divisa al Kirishima. Este le da indicaciones al torne para que mandara una escuadrilla e investigara tal objeto. A medida que se acercaba, no entendían que era esa cosa negra. La escritura era desconocida para ellos, así que prosiguieron con cautela. El capitán les dijo:

—Si no hay ninguna activada o señal del Dark, regresen  inmediatamente.

Es entonces que bajaron por dentro del barco y se perdieron en la oscuridad. Cuando anocheció y sin tener ninguna señal de ellos el capitán estaba tan preocupado por el pedido de su Imperato que no sospechaba la demora de sus hombres.

— Ha, la luna maldita está empezando a salir, y no quiero estar maldito bajo su luz por incompetentes que no han encontrado la salida, Ingis tú te quedaras a esperarlos, toma una nave y búscalos, yo me largo de aquí.

— Si señor— Responde Ingis.

Y por el afán de llegar, no espero más y envió un ave con el mensaje a la capital diciendo que ya iban en camino. El capitán antes de dar su orden, del Kirishima sale una luz verde brillante que alerta de inmediato y miran como un objeto salía disparado del desierto que se estrella contra el barco dorado, y así sucede varias veces en secuencia. Mientras los calderos fallaban por las explosiones, una lluvia de balas asesina a toda la tripulación, y no sabía de dónde provenía todo ese ataque combinado.

El capitán no tuvo tiempo de escribir una carta informando de los sucesos, porque cuando el barco se estrelló, lo último que vio fue el rostro de una Dark apuntándole en su rostro con algo que desconocía. El disparo certero silenció y compro tiempo mientras en la capital aún no se sospechaba de lo que se les venía más adelante en el desierto de las lamentaciones.

 

 

*                                                *                                                    *

 

 

Ahora:

Estaba yo sentada en mi morada mirando los cielos azules desde mi palacio real. Cuando de repente siento que el entrelace con Raynard Boldorg se rompió. Un pequeño malestar en la cabeza pasa como un corrientoso dolor que me somete al instante.

Y digo:

— El entrelace… se ha roto.

El entrelace es lo único que me permitía a mí, saber las emociones que sobrecargaban la mente de mi chico y podía yo enterarme de su estado de ánimo. En pocas palabras me uní a él como medida de  protección para que no desfalleciera en su misión por traer a un ejército.

Es cuando escucho la puerta sonar, y yo con esa preocupación pregunto quién es.

— Soy yo su divinidad, Mra.

— ¿Que necesitas?— Le respondí.

— Hay un mensaje dirigido al Imperatus de Dangor el Bospelante.

— Pasa— Le indiqué.

Mra pasa y me ve un poco alterada, sin embargo ella no me pregunta que pasa y entrega la carta que dice lo siguiente:

Dirijo a usted Imperato esta carta  de absolución al Lupino que esta pronto de llegar a la ciudad. Su nombre es Sort y está aquí gracias a la ayuda que les otorgué  a los nobles de ciudad Char por  dar información confidencial sobre los ataques que se están estableciendo por parte de los Maltuino. Carta que pronto llegará a usted y a su consejo de guerra, que al contribuir a su ayuda de la destrucción se me ha dado a cambio de manos de los generales de Coffestorm y de los Casarubí, el derecho absoluto del último ejemplar vivo de los Lupinos negros.  Por lo pronto pido a esta regencia que lo trate con máxima cautela… y que nadie por más alto rango que tenga que se le acerque, ni que charle con él. Atentamente DM.

— ¿Él lupino ya ha llegado?— Pregunté.

— No.

— Informa a tu esposo que me mantenga informada sobre la llegada de ese tal Sort.

— Como usted mande Alizes.

Mra siente la tensión en mí. Y se aparta rápidamente: pero siento necesario comentarle lo que me pasa por que sea como sea, ella era la única amiga que tenía. Así que la detuve:

— Mra.

— ¿Si mi diosa?

— Creés que hice mal en exiliarlo. Ya deberían haberme traído noticias de él… puedes decirme la verdad con absoluta confianza.

— Bueno. Si lo amaba ¿Por qué lo envió de vuelta de nuevo al lugar de dónde vino? Es que no tiene sentido…  Pasó medio mundo por usted, lucho contra monstruos, atravesó mares y océanos, caminó un desierto, destruyo la ciudad de las tormentas y todo lo hizo por usted. Y usted lo único que hizo fue enviarlo de regreso… ¿Qué clase de amor es ese?

— Tienes razón. Pero, sé que él entenderá.

— ¿Estas segura de eso?— Me dice Mra mientras se levanta de su silla.

— ¿Por qué lo dices?— Pregunté.

— Bueno la motivación que tenía ese hombre en seguir adelantes era encontrarla— Y Mra se postró delante de mí para seguirme hablando —Y lo logró, la encontró. ¿Pero?… ¿Que hizo usted con ese propósito que él tenía? Lo destroza. Y Lo envías a ese desierto sin nada y maltratado. ¿Sabe lo que pasó en ese calabozo mientras usted estaba dormida muy plácidamente en su recamara cuando se desmayó?

— No, ¿Qué pasó?

— El Dark tenía aliados.

— ¿Aliados?

— Sí— Me responde Mra.

En ese momento recordé a la otra Darkina que se infiltro a mi recamara. Y es luego cuando Mra prosigue:

— Mi esposo me contó que encontraron restos de una mujer y un bebe, y los cuerpos de dos mujeres violadas y después degolladas. Los soldados no dejaban de alardear de que habían capturado a varias mujeres que acompañaban al Darkino. Las violaron y las ultrajaron enfrente de sus ojos… ¿cómo cree que sintió él?

Una lágrima sale de mí y es acompañada luego de otra y otra… yo lloro, me dolía el pecho, y mi estómago se revolvía en una extraña sensación de malestar,  no sabía la magnitud de su sufrimiento a pesar de que compartía emocionalmente su mente. Creo que he estado colocando más peso en vez de alivianárselo.

— Mi diosa. No sé por qué hizo  lo que hizo con él. Pero ha puesto más sufrimiento en un hombre de lo que puede soportar cualquiera y el amor hacia usted es lo único que lo sostiene. Pero destruyes ese amor a medida que lo dejas solo.

— ¿De verdad crees eso?— Le pregunté cuando yo ya sabía la respuesta. Era más que obvio…

— Un hombre sin recibir algún tipo de estímulo o motivación y más de una mujer. Es un hombre muerto.  Y me refiero a que su corazón se volverá frio  y duro… ya no podrá sentir calor y su amor se apagara porque así tú lo quisiste.

— Bueno, yo…

— ¿Acasos sabes lo que él quería? ¿O lo que sentía?

— Sí. Pero lo ignoré totalmente… Es más, cedió a mis pedidos egoístas.

— No se cuan fuerte sea su amor a usted mi diosa. Pero es más factible a que te traicione o te deje. Si es que aún está vivo…

Fue la priMra vez que sentí dos emociones mescladas que antes los sentía por separado. Rabia y miedo pero esta vez fue por mi estupidez.

Mra me fue muy sincera y creo que ella ya había guardado todo esto en sí. Porque desde que él se fue. La sentía un poco arisca.

— “El amor une, no separa” Fue lo que leí en mi libro de romanticismo de las dos eras doradas— Me dijo Mra.

— Agradezco tu sinceridad Mra. Ahora, por favor  retírate… tengo que meditar.

Cuando Mra sale, se siente un poco culpable por sus palabras.

Y es cuando se reúne con su esposo y le cuenta todo lo de nuestra conversación.

— Kiros, la diosa está muy triste.

Kiros estaba en su mesa escribiendo y no prestaba atención a lo que su mujer le hablaba e interrumpiendo lo que le decida este le dijo:

—es muy extraño.

Mra le pregunta:

— ¿Qué es lo extraño? No ves que sin su amor la diosa se siente muy sola…

— ¿Qué? ¿Quién se siente sola? Oye no te prestaba atención, Estaba hablando de esta carta.

— ¿Qué tiene esa carta?

— El capitán del barco « ASTURIAS» envió un comunicado de que estaría aquí en 3 Iczex para ayudar en llevar los suministros a las ciudades costeras de los Redgroouk. Pero han pasado ya más de 7 Iczex y nada que se reporta en los hangares.

— Debe ser que tiene problemas con los turbones. Ya sabes, muchos barcos se anclan para reparaciones.

— Bueno, no lo sé. Se están demorando mucho… ¿Qué me decías sobre la diosa?

— Es sobre su Darkino, se ve muy arrepentida de haberlo mandado al desierto.

— Habrá tenido sus razones…

— ¿Es que no lo entiendes?. Su amor se está apagando, puede que el de ella aun crezca como fuego, pero ¿Qué hay de él? ¿Cómo te sentirías si te dejara en el desierto para probarte de nuevo?

— Eso me haría enfadar mucho, o también podría darme fuerzas para salir de allí y vengarme de ti. No sé con qué propósito lo harías tú pero te aseguró que no me detendría para buscarte de nuevo y preguntarte por qué lo hiciste.

— Pues ese es el caso de Alizes y ese hombre llamado Raynard Boldorg.

— Si es que aún sigue vivo— Dijo Kiros  que continua mientras termina de escribir una carta y lo envía con la misma ave que llego del Asturias —Alizes envió al Asturias para buscar su cuerpo. Pero ha petición del Imperato toda nave sin operación han sido citados en las costas y las fronteras.

—Sera que… ¿lo habrán encontrado?

— Bueno, eso lo sabremos pronto. Ya envié un ave con un nuevo mensaje.

— ¿Y qué dice?

— La diosa ha tomado cartas en el asunto y se expide un permiso de exploración. Será el único barco que no estará en líneas fronterizas para la ayuda.

— ¡Oh! ya lo olvidaba, la diosa me pidió que te informara de que un tal Sort llegará aquí. Así que por favor recibe a nuestro invitado y que se le informe a la diosa cuando llegué.

— En realidad ya está aquí. Les di órdenes a los Ereiser que lo traían, que lo encerraran en Asparlog.

— ¿Qué hiciste qué? ¿Por qué lo hiciste?

— En realidad Sort es un Lupino alfa de la raza negra. Asparlog es el único lugar en donde se puede albergar un lupino.

— Me iré a informarle.

Yo estaba en la sala real inmersa en mis pensamientos y no lograba comunicarme con Raynard por más que lo buscara. Era inútil,  mi poder mental no conseguía hablarle; era como si otro ente me negara el paso. Así que mientras más me esforzaba, más caía cansada.

Es cuando yo escucho la voz de un hombre en mi mente que me dice:

— Con que tú eres la esposa de mi amo.

— ¿Quién eres y como entraste en mi cabeza?— Le grité.

— Asómate por la ventana.

Cuando me asomo, veo un lobo huargo de color negro con alas en una jaula, y la jaula estaba dentro de Asparlog.

Asparlog era un patio cerca a los palacios del rey, donde se guardaban toda clase de bestias y criaturas domesticadas. De nuevo el lobo me habla.

— Mi nombre es Sort joven…

— No digas mi nombre por favor. ¿Enserio eres tú? Parece que ya estoy alucinando.

El huargo alado me mira muy detenidamente y me dice:

—Veo que intentas comunicarte con mi joven amo.

— ¿Cómo sé que eres tú y no mi locura lo que me habla?

— Si me liberas te diré todo.

Debe ser una broma, un anima me esta habla telepáticamente. Debe ser un engaño.

— ¿Lo conoces? — Le pregunté a esa voz.

— ¿conocerlo? Viví aventuras con él. Lamentablemente tuve que separarme de él en Char.

— Hazme una señal de que eres tú.

El lobo se para y me mira tan intensamente que me dijo:

— Soy ese lobo que estas mirando, y para demostrarte que soy yo. Rugiré.

Y es entonces que al rugir el eco de su gruñido cambia a un aullido. Y yo me tapo mis oídos por ese incesante ruido que penetraba el martillo y el yunque y todo aquel que estaba a un radio de 50 metros se caía y se tapaba sus oídos.

— ¡Espera te sacaré de ahí!— y corrí a donde él se encontraba. Y mi vestido azul me hacía lenta por estar recogiendo y evitando que los bordes del vestido no se ensuciaran de barro.

Salgó yo de mi palacio y me dirijo a Asparlog para sacar a Sort de ahí, y unos guardias que eran comandados por Dangor impidieron mi paso.

— Retírense, necesito liberara a ese lobo de su jaula.

— No podemos dejar que haga eso, ¿acaso no escuchó el aullido que antes ha despertado? Es muy peligroso— Dijo uno de los guardias.

— ¿Acaso no saben quién soy?

— Sabemos quién ese usted mi diosa, pero tenemos prohibido permitir el ingreso de cualquier persona incluyéndola.

— Si no se quitan los quitaré a  la fuerza.

Entonces trate de utilizar mi poder. Pero al parecer ya no tenía fuerzas y no pude hacerlo. Solo logré quitarle el seguro a la jaula y abrir la puerta con la telequinesis.

Los guardias no se percataron y se miraban entre sí. Pero Sort sale de su jaula y con su rugido espanta a los pobres hombres. Sus huesos le sonaban y empieza articular su quijada para producir sonidos. De momento llega Mra para decirme algo:

— Alizes, Kiros me acaba de informar que ese tal Sort ya está aquí.

Cuando me ve con el lobo gigante esta se desmaya de inmediato al ver tan majestuoso animal a mis espaldas.

— Mucho gusto, mi diosa. Mi nombre es Sort shadow Hunter. Mi maestro ha hablado mucho de ti.

— ¿Enserio?— Le respondí muy emocionada por saber eso, y quería saber más. — ¿Cómo supiste que yo era esa chica de la que hablaba tu maestro?

— Nosotros los lupinos, podemos leer las auras, y tu aura en particular era azul. Mi maestro recuerda tu esencia cuando leí su mente y es exacto a cómo te veo ahora.

Me sonroje por un momento por saber que Raynard siempre pensaba en mí y le dije: — Eres un lobo muy extraño. Ahora ¿qué quieres hacer… quieres huir?

—Agradezco tu preocupación. Pero es imposible irme sin saber dónde está mi amo. Preferiría quedarme contigo.

— Ok, no me esperaba encontrarme contigo Sort. Pero una pregunta ¿por qué te tenían encerrado?

— Soy el último alfa conocido de la raza Black. Como sabrás somos cazados más como una rareza que por otra cosa. Y Dangor que es un cazador de lupinos. Me ha estado buscando por muchos ecos…

— Es un malvado. Desde el día que lo conocí no ha hecho más que enfadarme. Está bien Sort te adoptaré… Dame un momento. — ¡Guardias!, ¡guardias!— gritaba.

Ereiser asustados se asoman y me ven muy confiada con ese lobo detrás y me dicen:

— ¿Qué desea mi diosa?

— Lleven a Mra a su recamara, mientras,  saldré con mi nuevo amigo Sort.

— Pero mi diosa, Dangor…

— ¿Acaso Dangor es alguien superior a mí?— Les grité.

— No, pero… se nos ha dicho que es muy peligros.

— Bueno, como ven no me ha hecho nada. Así que por favor abran la puerta y hagan lo que les digo.

Ellos abren la puerta y me ven salir muy confiada con ese inmenso can que les muestra sus colmillos, y ellos tiemblan un poco al verlo también salir.

Sort extiende sus alas y se inclina mientras me muestra su lomo para que yo subiera.

Al hacerlo. Sale disparado de ahí a los aires y vuela  a lo más alto superando las torres donde yacía mi habitación. Y me lleva hasta el balcón y yo le muestro a él una cosa.

— Sort, esto le pertenecía a él. ¿No puedes rastrarlo?

— Eso es…

— Si, es Perun. Yo me quedé con él.— Le dije.

— Asesinó a Gastrolk el  hermano de Ergón con él.

— ¿Enserio?

— Domó al rey gusano y mató a un civilíco con la cuchilla de su guadaña. Esa arma si pudiera hablar, podría contarte por todo lo que ha pasado tú esposo.

Y aun seguía sonrojada.

— ¿Piensas blandirla también?— Me pregunta Sort. Y yo oprimo el seguro y de la nada sale la guadaña que brillaba como si nunca hubiera sido empuñada. Oprimo el otro seguro y sale una espada, y el otro seguro sacaba el hacha.

Era maravilloso como el arma tenía tantas cosas y no pesaba nada. Y me decidí a utilizarla con las valquirias de fuego.

— ¿Quieres dar un paseo?— Me dice Sort. Era ya medio día y yo acepté el ofrecimiento. De nuevo me muestra su lomo y yo me subo con Parom.

Sort de nuevo extiende las alas y sale volando de mi recamara hacia las nubes.

Y salgo de los estados dorados como Oru, y llego a los campos de Oropolis y Goldstate en un instante. Sort me lleva por las zonas costeras y llegamos al mar.

El agua rociaba mis mejillas cuando las alas de Sort penetraban las aguas del océano basto. Y sube por las nubes y me muestra el reino celestial. Esa concentración de nubes de tamaños inmensurables y el sol no quemaba demasiado por que el lobo bajaba de vez en cuando y se ocultaba en las sombras de las nubes y me llevaba de lugares que no había visto.

Me mostraba en las aguas tranquilas los peces voladores, y en los cielos las aves que emigraban. En las praderas animales corrían libremente y todo fue así hasta el atardecer… Ya cuando el sol anaranjado jugaba con sus colores en la bóveda celeste mostrando los destellos de su ocultamiento el lobo me deja en una montaña mientras va y se alimenta.

Al terminar de comer llega a la cresta donde me había dejado  y me acompaña a ver el atardecer. Y poco a poco la aurora boreal salía.

Empezamos a charlar sobre él de todas las cosas que había hecho. Y él me comparte sus recuerdos con su maestro y le cuento a él lo que hice y en ningún momento me juzga. Reímos y  luego llegó el silencio por mi acto tan imprudente que hice actuando de manera improvisada al haberlo enviado al desierto. Y se me ocurrió una idea y se lo propuse.

— ¿Tú me podrías ayudar a buscarlo?

— Bueno, el método qué tu utilizaste es un poco inefectivo. Pero con la concentración correcta podría buscarlo con el pensamiento de algún animal.

— ¿Qué quieres decir?

— Si está vivo podremos localizarlo. Y tú me ayudaras.

El lobo cierra sus ojos y empieza a buscar. Mi tarea era no dejarlo despertar y ayudarlo amplificando su sentido de rastreo.

El lobo duro horas.

Las lunas estaba ya puestas en el centro de la nicho. Dicho eso el Lobo despierta y me dice:

— ¿Dices que lo enviaste al desierto no?  Qué raro, no logro encontrar nada ahí.

— Sé que fue algo estúpido haberlo enviado de nuevo a ese desierto, y me siento mal por eso…— Le dije eso pero  me calla inmediatamente.

— ¿Qué es esto, Zereth eres tú? ¿Cómo es esto posible… acaso estas vivas?

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