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MNU Volumen 5 – Capítulo 11

 

Capítulo 11.

Zereth.

Deambulaba por mi mente la depresión cuando me encuentro con un lobo que me esperaba afuera después de mi discusión con Mihail.

Esta me mira y yo le digo:

— ¿Quién eres tú?— Pregunté al animal.

— Mi nombre es Zereth White Houses, soy la loba que lo trajo a Core ¿ya no me recuerda?— La voz de esa loba era muy madura, y parecía un poco calmada.

— Es cierto, ya recuerdo que tu raza puede comunicarse con la nuestra mediante la mente. Pero por favor habla, sé que puedes hacerlo.

— Como guste— Me dijo Zereth. Y ella empieza hablar conmigo mientras camino.

— Soy la líder de los Lupinos Deptero de esta ciudad. Y desde que llegaste no hemos podido hablar adecuadamente. Por favor maestro regálame un poco de tu tiempo.

—No me digas maestro, ni lord. Solo llámame por mi nombre.

— De acuerdo, Raynard Boldorg quiero hablar contigo.

— ¿Sobre qué?

— Hablaste a la multitud sobre tus aventuras. Y curiosamente nombraste  aun lobo que tiene el nombre de un macho alfa que conocí tiempo atrás; su nombre es Sort.

— En efecto: lo conocí.

— ¿Y me puedes hablar de él? ¿Cómo estaba cuando lo encontraste?

— Estaba escondido en  islas negras. Se ocultaba de una manada de lobos blanco voladores.

— Antes de eso parece que un tal Dangor no sé qué lo estaba buscando para cazarlo. Yo lo encontré primero.

— ¿Y qué más?

— ¿Acaso esperas algo más?

— En efecto. La guerra de las castas ocurrió hace ya más de 2000 años. En ese entonces él era un cachorro. Nos separamos luego de que su padre muriera y que los Dark hayan perdido la guerra… mi punto es. Que quiero saber que hizo durante todo ese periodo de tiempo mientras la raza Dark y los suyos se ocultaban en este lugar.

— Zereth te seré franco. Él solo me contó que en todo ese tiempo deambulaba de un lugar a otro perdido. Y huyendo de esa hauria de huargos blancos que querían matarlo— Zereth parecía un tanto triste pero de nuevo se recompuso y me dice.

— Entiendo. Por favor ¿puedes contarme sus aventuras juntas, de nuevo?

— En realidad no fue mucho lo que hice con él. Solo me llevó desde islas negras hasta Char. Donde me aseguró que no habían vigías de los cielos. En Char me descubrieron y luche para que no me capturaran, pero fue Sort el que me ayudo a salir de ahí, lastimosamente a él lo capturaron y se lo llevaron quien sabe dónde.

Él dio su vida por mí— Le dije a Zereth también un poco enfadado conmigo mismo. Que en ese entonces era un tanto imprudente.

— Es natural que nosotros los Lupinos demos la vida por su raza. Estamos ligados desde tiempo inmemoriales que ambas especies se junten. Sort era el hijo del macho alfa de nuestra manada. Éramos miles en ese entonces, pero luego de la guerra solo doscientos cincuenta hembras y treinta cachorros sobrevivieron a la masacre. Eso lo convierte a él en el siguiente Macho alfa supremo.

— ¿Enserio? ¿Solo él?

— Naturalmente. No sé si ya lo sabes… pero mis padres son de raza blanca. Ambos, y yo como única cría fui la única de raza negra nacida en una manada de lobos blancos— Yo no entendía pero aun así ella continuo— A nosotras se nos considera raza pura ya que ambos padres engendraron a una raza negra y eso en mi sociedad es muy raro, tanto así que es considerado puro. Pero como es costumbre; los raza no consideran que un color distinto al de su colonia fuera aceptada. Así que cuando eso sucede  dan a los de su especie el lupino de su respectivo color. Yo fui adoptada por la colonia Black y me consideraron una pura, digna hembra para los machos alfa. En este caso quien sería el sucesor de los lupinos negros, Sort  Shadow Hunter.

— Un momento ¿me quieres decir que eres algo así como su esposa?

— En efecto. Las demás hembras tan solo son las lupinas de otros machos que fueron muertos en batalla, y quienes quedaron sirven a sus respectivas casas sobrevivientes sin poder procrear. Las hembras se someterán a cualquier Dark que quede, y si Sort te reconoce como su amo: eso quiere decir que ahora debemos obedecerte a ti.

— Gracias, pero es mejor que las cosas sigan como ahora. Ahora estoy un poco estresado.

— Eso presiento joven amo— Me dijo Zereth mientras leía mi estado de ánimo. Luego suelta un suspiro y me dice — ¡Ha! Como quisiera reunirme de nuevo con él joven amo. — Por favor no me llames así— Le respondí.

— ¿No sabes a donde se lo habrá podido haber llevado?

— Una anciana me dijo que podrían venderlo. Pero lo más seguro es que como Dangor quien lo estaba buscando. Lo haya comprado  o tal vez lo matado… de cualquier forma es muy difícil saber ahora donde puede estar.

— ¿Qué desafortunado serie de eventos?— Vuelve y suspira. — Oye Zereth, ¿cómo fue que me encontraste en ese desierto?

— Las rondas lupinas son en todo momento. Y era mi turno de estar en la vigía de los cielos. Y es cuando salgo que te vi tirado cerca al Kirishima.

— En mis alucinaciones pensé que eras Sort. Gracias a ti estoy vivo.

— Mas me sorprendió a mí joven Raynard de que un Darkino estuviera tirado en el desierto.

Los dos reímos. La loba también podía sonreír y me dijo:

— ¿Acaso no eres feliz joven Raynard?

— ¿Qué?

— Lo puedo ver en tu aura.

— Puedes ver mi aura— Le comenté un tanto escéptico. Y ella me responde:

— Si, y es muy turbia.

—Estoy un tanto preocupado. De que este mundo me vuelva loco.

Sonreí con un poco de sarcasmo. Pero ella tan solo dice:

— Joven Dark, mi ama dice que usted es un hombre fuerte. Pero que a veces le hace falta un gran abrazo.

— ¿Eso te dijo?— Le contesté.

— ¿Quieres uno ahora?— Me preguntó Zereth.

Yo me quedo como sin saber que responder o que hacer. Así que ella tan solo acerca su cabeza y la reposa sobre mi hombro izquierdo y luego sube su pata izquierda y la apoya en mi espalda. Eso me hizo un poco de gracia y carcajeo porque yo también la abrazo. Era peluda y suave como un conejo. Y la abrazo como nunca había abrasado a nadie… era paradójico que un animal me reconfortara. Ni aun, un humano me había demostrado tanto cariño como lo hacía en ese momento  Zereth.

Ella me pregunta — ¿Ya te sientes bien?

Yo dejo de abrazarla y me consuela un rato. Y le digo: — Si, ya me siento mucho mejor. Gracias Zereth.

— Fue bueno haberte encontrado. Estaba un poco deprimido.

— ¿Y puedo saber las razones?

— ¡Haaaaa! bueno. Creo que son algo extrañas para que tú puedas entenderlas.

— ¿No estará relacionada a tu otro yo?

— ¿Cómo sabes eso?

— Puedo verlo, está dormido.

— ¿Es enserio?

— Si, tu otro yo emite otro aura, es por eso que puedo verlo.

— Ha, santas sopas calientes.

De repente Zereth se queda paralizada un buen rato. Y es entonces cuando escucho su voz que decía:

— ¿Raynard? ¿Estás ahí?

Yo le digo.

— Sí, estoy aquí ¿acaso no me vez?

— Lo siento, pero no estás hablando con Zereth. Soy yo Sort.

— Un momento, ¿esto es algún tipo de broma?

— No, he tomado posesión de su mente y ahora puedo hablar a través de ella. Escucha muy bien Raynard estoy aquí con alguien que quiere hablar contigo.

Es en ese instante que Zereth se calla por un momento y empieza hablar de nuevo.

— ¿Raynard me escuchas?

— ¿Quién habla?

— Soy yo, Alizes.

Yo me quede paralizado, inmóvil porque no sabía si responderle o no… Estaba furioso con ella. Pero aun así ella me habla.

— Raynard, lo siento mucho. Me arrepiento de haberte enviado de nuevo a ese desierto. Sé que has sufrido mucho y pasaste por muchas cosas; he escuchado historia tuyas y lo mucho que soportaste el dolor. Y entiendo si no me quieres hablar, pero quiero verte de nuevo. Estoy aquí con Sort por que llego a Oru, y muchas cosas pasaron. Por favor responde… Mira quiero hablarte y decirte muchas cosas, recuperar ese tiempo que no tuvimos en Rouguen por culpa de esas personas. Y también quiero… y también quiero… disculparme contigo, pero en persona. Sé que atendiste a mi pedido egoísta, y que has sobrevivido hasta ahora por tu amor hacia mí.

No puedo soportar este dolor que llevo, que el único chico que de verdad me quiso lo haya enviado a sufrir. Es por eso que para no vivir con este remordimiento. He pensado en volverte a ver y retomar esa conversación que yo misma interpuse… Por favor tan solo di que sí. Por favor…

… ¿Raynard?

… ¿Raynard aun estas ahí…?

… ¿Raynard me oyes?

Empiezo a escuchar sollozos de ella que pareciera que llorara, y empiezo a llorar por que tenía un conflicto entre hablarle o no hablarle. En darle permiso a mi corazón o a mi razonamiento.

—… Raynard, perdóname— Me dice de nuevo.

— Esta bien— Le respondí, y le seguí diciendo. — Donde quieres verme.

Zereth parece salir de su trance y me dice muy sorprendida.

— Joven amo… ese fue…

— Si Zereth, era Sort. Parece que aún está viva y que esta con mí, con mi… Parece que volveros a verlo— Le respondí con esa duda.

En secreto ella sale y me lleva a la superficie donde ya era de noche. Y me dice:

— Sujétate.

Y sale a dirección al norte donde Sort le había indicado la reunión.

 

 

 

 

 

 

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