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MNU Volumen 5 – Capítulo 12

 

 

Capítulo 12

Ella y yo.

Yo llego a la cima de una montaña que tenía vista al océano. Y esta tenia reflejada las lunas en el cielo nocturno. Y los destellos blancos del agua, confinaban un hermoso paisaje romántico.

Al bajar de la lupina, ella se lanza a mí como si no hubiera un mañana y me abraza. Yo no sabía qué hacer. Y al notar que yo no reaccionaba me mira muy seriamente, es entonces que me derrumbo frente a ella y me caigo de rodillas para llorarle. Abrazo su abdomen y lloró un poco. Ella se pone feliz de que por lo menos si sentía su rechazo y acaricia mi cabeza. Pero no solo quería consolación, quería algo más… Es entonces que me levanto y la beso. Y para mí, fue como la primera vez. Porque en ese entonces, en que ella me besó antes de exiliarme. Yo nunca lo sentí, no era válido para mis sentidos.

Y esta vez no solo lo sentí yo, ella también me acepta. Pone sus brazos lentamente sobre mis hombros y acaricia mi cabello porque también lo disfrutaba.

El beso que tanto esperaba. Y por fin, por fin la tenía en mis brazos. Ella y yo.

Después de eso, la abrazo y me descanso por que toda esa travesía desde que llegue hasta que me capturaron valió la pena. Valió la pena.

Y ella me ve un poco roja porque era la primera vez que besaba de esa manera.

Y la luz salió por todas partes, y es cuando me dijo:

— Sort escogió este lugar porque en esta época del año hay un tipo de alga llamada Plecfloridas que son alimentos de un tipo de invertebrados a los que llaman isor azules, y estos hacen que el agua brille de una azul intenso en todo el verano… el cielo, el mar y la tierra brillan.

Yo la miraba porque aún no me creía que estaba con ella. Deje de escucharla por un rato y es cuando Sort me dice:

— Raynard, mi señor.

— Sort viejo amigo. ¿Cómo has estado?—Le dije a mi Lupino.

— Pasaron muchas cosas mi señor— Me dijo Sort.

— No me digas “señor” que me haces sentir muy viejo.

— Mis disculpas. Pero debo ponerme al día con Zereth así que los dejaremos solos. Vendré dentro de unas horas, sé que tú y ella también tienen que hablar de muchas cosas. Así que lo disfruten. Vamos Zereth.

Sort y Zereth salen volando y Zereth antes de irse nos dice:

— Con su permiso.

Yo estaba contento de que mi amigo no hubiera muerto en ese lugar. Y es entonces de que siento un apretón de manos y  vi como ella me agarraba la mano derecha y ella me ve. Y yo le sonrió.

Así que ambos nos sentamos y miramos ese anochecer hermoso que acompañaba el brillo azul y las estrellas resplandecientes. Y nos callamos un buen rato, como por diez minutos.

Yo le digo:

— Estas muy bella con se vestido azul— Ella se sonroja y me agradece por el cumplido. Inmediatamente responde como nerviosa:

— El azul es mi color— Luego calla y sonríe. Pronto retoma la conversación para decirme. — Lo siento mucho. Creo que me equivoque con respecto a enviarte  a ese desierto.

Yo le miraba esos ojos azules que siempre me gustaron y esas pecas que me fascinaban. El cabello azul era tan lizo y brillante que parecía que brillaba.

Y le respondí.

— Créeme que si no me hubieras buscado, yo ya estaría buscando la manera de irme.

Ella me abre esos ojos asustados y un poco sorprendidos.

— Este lugar me trae un poco loco ¿sabes? — Le volví a decir.

— A mí también— Me dijo ella. Y luego me dice: — ¿Por qué nunca me hablaste cuando estuviste en la biblioteca?

— Al principio, me tenías un poco asustado—  reí un poco por lo gracioso de la situación y le expliqué:

— Para mí eras una mujer imposible. Pero luego noté que ningún chico te hablaba, hasta que Owen te defendió…, vi cómo te pusiste roja por él, me dio tanta rabia. Eso me derrumbó totalmente. Pensé que era privilegiado por ser el único chico que te veía, y cuando ese baboso te habló me enfade conmigo mismo porque me descuide. Es así que me decidí a confesarme y tome mucho valor. Enserio, y después sucede que ese día decides suicidarte.

Ella ríe también y se pone seria luego de eso.

— ¿Tu por qué quieres volver?— Me pregunta ella, mirándome con tanta reserva que era como si su mirada esperara una respuesta acertada.

— No pertenecemos aquí y lo sabes— Le respondí.

— Sí, lo sé. ¿Pero qué te espera a ti cuando vuelvas?

— Mi padre—exclamé.  — ¿Acaso tu no extrañas a  tu madre?

— Estará bien sin mí— Me dijo.

De nuevo llega el silencio y se rompe cuando me pregunta:

— Ahora cuéntame, cuéntame todo de como llegaste aquí. Siempre oí de tus aventuras épicas, pero quiero que tú me lo cuentes.

Yo contaba tantas veces la historia que ya la tenía memorizada.

— En primer lugar no fue fácil después de que te lanzaste del risco. Eso fue una locura ¿En qué pensabas?— Una pregunta capciosa que la deja un poco pensativa.

—  ¿En que piensa un suicida antes de matarse?— me dijo ella — ¿Qué buena pregunta?— Le respondí, y ella me cuenta —En mi caso, yo quería que todo acabara rápido. Pero resultó mejor… si tan solo te hubiera esperado.

— Si tan solo me hubieras esperado. Si tan solo alguien que siente que no vale nada esperara a que alguno encontrara su valor. No habría mucha gente suicidándose… Es por eso que, te seguí.

— ¿Me seguiste? ¿Desde cuándo?— Ella me miraba con esa cara picara esperando a que un acosador se confesara.

— Mira, antes de contarte todo quiero que sepas. Yo te estaba siguiendo desde hace mucho y no quiero que me consideres un acosador… Pero siempre que buscaba la manera de hablar contigo resultaba siguiéndote sin querer.

— ¿Enserio?— Esa cara de póker faces me hacía sentir culpable de acoso.

— Sí, pero mira el lado bueno. Si no lo hubiera hecho no terminaría aquí contigo, creo que esta vez sí puede entablar una conversación. “El que persevera alcanza”— Le dije como si contara un chiste. Ella me mira y dice:

— Ahora que ya sé, que eres mi acosador. Por qué no me cuentas como fue tu aventura.

— Al lanzarme, un viejo me encontró— Le conté mientras sonreía.

— ¿Enserio? ¡A mí también! Él me dio comida y agua. Y se presentó como Mihail.

— En realidad se llama Yuri y tiene un hermano que luego traiciono, Usurpo su nombre y todas las cosas que había hecho fue tomado por él… Parece que es un traidor o algo así a palabras de su hermano, y duró horas contándome la historia de las razas.

—Ese idiota me entrego a los monjes de torres altas.

— ¿Enserio?  Pero si no fuera por él, no estarías en este momento hablando contigo— Le dije yo.

— Si, es extraño.

Nos reímos por lo paradójico que era esa situación. Después de renegar sobre él, le seguí contando.

— Posteriormente me mando por un desierto plagado de gusanos. Y aunque no lo creas maté a un gusano de la muerte con mi arma Parom.

— Te refieres a este “Parom”

— ¡Mi arma!— Grité.

— Y descuida, si te creo. Es una buena arma— Me dijo ella tiernamente.

— ¿Ya la probaste?

— No, pero se siente ligera. Sígueme contando— Me dice ella.

— Después llegué a torres altas. Un monje me sacó de quicio cuando se hizo pasar por un sordo.

— ¿Te refieres a Lvca?

— Sí, y cuando me vieron los otros monjes se asustaron y… ya que recuerdo me desmayé por no haber bebido esa agua del lago. Que extraño, no recuerdo cuando fue la última vez que bebí… ¿a ti no te pasó?

— Bueno eso fue súper raro. Pero me ahogaron en una tina con esa agua para que mi cuerpo mantuviera la propiedad del agua.  Después de eso nunca necesité del agua del lago.

— ¿es de verdad? ¿Qué rayos le pasa a esta gente? A mí me amarraron en la cama y me quitaron todas mis cosas. ¿A ti te pasó igual?

Ella reía y miraba a otro lado por la vergüenza y me confiesa que a ella la trataron por lo que creían: “una diosa”, en cambio a mí, si me trataron como un demonio.

— Oye eso es injusto— Le dije un poco exaltado, pero a la vez fue divertido pensar como fue el trato tan diferente.

— Si, me dieron de comer unas frutas deliciosas y tome un baño esplendido…— Y suspira. — Como quisiera volver a comer esa fruta.

— ¡Haha, que graciosa! a mi casi me golpean. Al menos defendí a una chica que era maltratada. Le decían la susurrante de las tormentas. Era algo así como una sacerdotisa…

— ¿Te refieres a Mera?

— Si esa misma. Cuando me dijo la profecía sobre nosotros dos; mande a que las liberaran y que las trataran bien.

— A mí también me pasó eso, pero no se me ocurrió liberarlas, creo que fue un descuido mío.

Yo le tomo la mano y le digo:

— No te preocupes, cada quien ha hecho su papel— Ella asiente y me toca la mano también y luego proseguí. — Él viejo me da una barca y un mapa, para que llegue a islas negras… me dio indicaciones para llegar hasta ti. Pero créeme que el viaje fue largo. Me enviaron por el mar nuboso donde luche con un gusano más grande…

— ¿Qué pasa contigo y los gusanos? Parecieran que te siguieran— Me dijo un poco asqueada.

— No lo sé. Pero lo domé a lo último, si vieras que batalla tan épica tuve en ese mar tan peligroso. Gracias a Dios que estoy vivo, aún sigo sin creer que luche con esos gusanos— Alizes me mira desconcertada y me pregunta.

— No sabía que creyeras en Dios.

— Bueno, crecí en un orfanato católico. Además no hay razones para no creer en él ¿acaso no crees en él?

— Bueno, si existe no sé dónde ha estado en toda mi vida.

Al decirme eso, ciento que a ella le faltaba una prueba de su existencia por lo más mínima que fuera. Pero luego recapacito y digo:

— ¿Acaso, enviarme a mí no es prueba suficiente de que te cuida?

— Ya que lo pones de esa manera, nunca me imaginé que en verdad alguien viniera por mí. Y si fue así tengo que agradecerlo.

— Una amiga me dijo que tenía que estar más agradecido con él, y créeme que lo estoy— Yo la tenía abrazada y ella me muestra esa sonrisa tan resplandeciente que a mi corazón tenia encantado.

— Y ya que recuerdo. Me toco probar un tipo de lumia azul.

— ¿Lumia, que es eso? — Me pregunta— Es un tipo de babosa que brilla en la oscuridad, me tocó beberla porque no tenía mucha comida. Y resulta que es asquerosa.

— ¡aaaaaaagggggg!, pero que honda contigo, ¿De verdad probaste esa cosa?

— Oye, estaba sobreviviendo… al menos esa cosa asquerosa tenía una ventaja, y es que al comerla me hace inmune a los rayos. ¿Sabes cuantos rayos me han caído hasta ahora?

Ella me niega con la cabeza; y yo me subo la camisa que traía y le muestro las cicatrices en mi espalada y le digo: — Esta fue hecha cuando venia del mar nuboso— Ella me toca la espalda y siente esos relieves de carne y luego nota algo.

— ¿Oye, de donde conseguiste esta ropa?

— Espera te sigo contando. Resulta que no importa cuántos rayos me caiga, puedo aguantarlos.

— ¿Enserio?

— Si, bueno entonces cuando sobreviví en ese mar nuboso: El gusano con el que había luchado estaba vivo; pero estaba muy mal herido. Ha y se me olvido contarte. Cuando estaba en el mar nuboso; salían de la nada riscos puntiagudos que mataba gusanos y que destruyeron mi barco.

Ella tenía esos ojos tan atentos que me emocionaba en contarle todo. Le terminé de contar lo del gusano y seguí con el océano amargo.

— Cuando llegué al océano amargo, me encontré con la sorpresa de los libros que me había dado Yuri que en esas aguas circundaba una criatura temido por todos, y era el civilíco. Una especia de serpiente marina que atacaba los barcos en tiempos de tormenta.

— Oye, ¿por qué te encontrabas con todas estas criaturas?

— Qué buena pregunta— Le respondí. — Lo cierto es que en definitiva si me encontré con ese civilíco.

— ¿De verdad?— Ella me habla con sarcasmo y me carcajeo, y luego le digo— Oye no es gracioso. Cada vez que camino por este mundo alguien intenta matarme, o algún animal me quiere comer… es una pesadilla. Ese civilíco era duro, y no sabes cuánto. Esta misma arma le corto su molleja. Y el gran gusano del mar nuboso lucho contra él— Luego suspiro.

— Es entonces que me encuentro con Red, un Maltuino… ¿sabes lo que es un Maltuino no?

— Si, es una comunidad errante que construyeron en los restos de la civilización Darkina antes de la guerra. Hay 24 le most y un peiraoo que controla la comunidad, los aspirantes pueden convertirse en Chaca le most Spirrow y ser parte del consejo de los 7 grande que son el pilar de la sociedad Maltuina.

— Al parecer alguien hizo su tarea. ¡Nerd!— Al decirlo se ofende y yo quedo como un idiota así que le digo— Lo siento, era broma. Mejor continúo.

— Sí mejor continua— Me dijo ella con esa mirada de  “eres un imbécil”

— Red me ayudó a pasar el océano, y me llevó a islas negras. Al parecer ese civilíco era muy valioso.

— Espera un momento, eso quiere decir que ¿el civilíco que comí fue el que tú casaste?

— ¿Comiste su carne?, ¿y qué tal te pareció?

— Es horrible.

— A mí me gustó— Comenté, ya que Red me dio a probar. Pero ella me puso ese rostro de nuevo de «aaaagggggg».

— Me recuerdas a ese programa de supervivencia donde el sujeto comía culebras y lombrices para sobrevivir. ¿Cómo se llama? Ha “el sobreviviente”.

— Reconozco que comí muchas cosas,  y frutas extrañas que tenían propiedades extraordinarias. Pero ya sabes, tenía que aguantar todo eso para encontrarte.

—…

Ella esperaba algo, no sé qué era… me miraba vivamente estirando levemente sus labios pero quien sabe. Bueno, no sé qué era así que continúe.

— Así que llegué a las ruinas del pueblo Dark. Ahí de verdad empecé a sentir ese dolor de raza.

Alizes después de que se sintió rechazada por algo, cambia de expresión y me dice:

— Al principio, de todo pensaba igual. Que este mundo no tenía nada que ver conmigo. Pero esta gente está pasando por lo mismo que nuestro mundo con los prejuicios— Me dice ella, luego le comento. — No los culpo, lo heredaron de nosotros

— ¿Qué? ¿A qué te refieres?

— Bueno, las personas de este mundo desciende de  humanos. Y toda nuestra maldad fue heredada junto con nuestros rasgos biológicos en un proceso de eugenesia.

Ella se levanta y me dice muy sensatamente.

— Leí en un libro que proviene de nuestro mundo. Todo acerca de cómo llegó a este mundo y su evolución… su nombre ¿Cómo era? ¿Era algo así como Charles Irving?

— ¿Charles Irving Smith? — Le dije.

— Si, ¿Cómo lo sabes?

— Bueno, conozco a su aprendiz. ¿Vas a dejar que te cuente o no?

— Ok, prosigue.

— Estaba en ese castillo y para mi desagradable sorpresa. Había una montaña de esqueletos que pertenecían al pueblo Dark. Eso malditos mataron a todos y los metieron en ese castillo… No sabía cómo sentirme. Pero fue atroz, algo duro de ver.

— ¿Entonces, que hiciste?

— Me fui, y es cuando descubrí a Sort escondido en un hoyo enredado y aguantando hambre por que los de raza blanca lo andaban persiguiendo. Me hice rápidamente su amigo y lo ayudé a salir.

Mi estómago me gruñía. Tenía hambre…Y ella sin más muestra unas frutas parecidas a las manzanas. Roja y redonda y me la da.

— Gracias— Le respondí. — Oh, es muy dulce y jugosa…— Le exclame mientras masticaba

— Si, fue la primera fruta que comí aquí en este mundo.

— Hmmmm, interesante.

— Bueno. Al final de todo leí tu libro.

— ¿De verdad?

— Sí. Me pareció algo muy apropiado para alguien como tú. No sé por qué se aplicaba a nosotros esa historia.

— ¿Y qué me dices de los caracoles? Me aburrí de leer las especies de caracoles que habitaron la tierra.

— Hahahahahaha, bueno es que fue el primer libro que tome para sentarme enfrente de ti y poder verte mejor.

— Lo sabía. Hubieras escogido algo más interesante. Me pase todo el día tratando de leer el tipo de alimentación de cada molusco  fue algo tedioso de leer.

— Lo siento. En cambio esa historia de Maiden si me gustó. Espero leerme los otros volúmenes.

—   Los tengo en mi casa— Me dijo ella. Luego recapacitamos y caímos en cuenta de algo. Que teníamos que terminar nuestro trabajo y volver a casa.

— Dime. ¿Qué harás cuando salgamos? Según escuché el tiempo es diferente para cada mundo. Puede que no hayan notado nuestra ausencia en la tierra— Ella mira el cielo y escucho algo inquietante. — Si volviéramos todo sería igual: volveríamos a la escuela, a mi casa, a ese pueblo…al pueblo que tanto le hui. Yo no quiero ir si no estás tú— Me dice ella. — Owen me golpeo el día en que me citó para decirme que quería salir conmigo. Y me prometió que sus amigos me violarían tanta veces que me acostumbraría a ello— Ella derrama lágrimas y me dice— Raynard, yo he pasado por esto tantas veces y aun me parece tan oscuro. Viví en carne propia las violaciones. Nunca me tocó pero la presencie tanto aquí como en mi mundo, y si tengo que volver para vivir lo mismo… prefiero quedarme. Tú eres mi héroe Raynard… incluso de niños me seguiste y trataste de ayudarme. Y aun ahora haces todo esto por mí.

— Si volviéramos. Tendrá que las cosas cambiar por nuestra propia mano.

— ¿En qué piensas?— Me pregunta. Por qué no sentía ella esa ira tan acumulada que tenía sobre esa escuela. Mi mano se apretaba fuertemente por Owen que quería golpearlo por hacerle eso a mi chica.

« Solo la convicción cambia el mundo» Pensé y me acerqué a ella y le tome la mejilla mojando mis dedos con sus lágrimas y le dije:

— No me importa haber luchado contra un kraken en las alturas, ni haber matado a una ballena si era para encontrarte, ni siquiera me importó cuando destruí el castillo de Elgor en Raimfarben. Una isla de insectos fácil, haber luchado en una arena con los mejores, pan comido. Nada de eso importaba, solo si tú me aceptabas, eso era lo que me preocupaba. Ya no mires el pasado, ni te impresiones por mis actos heroicos… tan solo mírame y obsérvame. Yo estoy aquí para ti, y volvería hacer todas esas cosas solo para recuperarte. Y si tiene miedo porque Owen te está esperando yo te serviré como escudo… Lo primero que hay que hacer es llevarlo ante las autoridades por violación, sé qué no eres la única en su lista; todas las mujeres en esa escuela han caído en sus manos y no quiero que tú también caigas.

— ¿Y si no funciona? Ya conozco a muchos que se han salvado de una condena al sobornar al juez, o a la fiscalía. Los jurados a veces son chantajeados y los medios comprados. Y Owen es el hijo de un hombre muy poderoso…

La besé.

— Entonces tomaremos medidas— Le conteste.

Y ella luego recuerda algo pausando y retirándome la mirada por sentir algún tipo de desilusión, para luego comentarme algo.

— Oye Raynard, hubo una chica que quiso asesinarme ese día que nos encontramos y que te envié al desierto. Su nombre era Victoria. Y al parecer te conocía muy bien.

Por la calva de Lex Luthor.  ¿Esa chica fue hasta donde estaba Alizes? Ahí empecé a sudar frio… Literalmente. ¿Qué le habrá dicho? ¿Santas sopas calientes, santos brócolis con queso…? Esa charla motivacional me valió ****

— Se ve que te quiere mucho ¿acaso ocurrió algo entre ustedes dos?, ¿cómo se conocieron?— Me dijo ella. Pero yo con todo esa angustia suprimida, le dije calmadamente.

—La salve de unos Ereiser que querían matarla. Estaba oculta en las alcantarillas de una ciudad llamada Hong en el país de Akai. Ella cree que es la última Dark en el mundo y cree que yo también lo soy… Así que parece que quiere… Bueno, tú sabes… preservar la especia.

— ¿Enserio?— Esa mirada me mata, mejor dicho si las miradas hablaran o actuaran, esta me diría — Cuelgas de un hilo, pedazo de ****.

— Es tan solo una conocida.

—…

— Tienes que creerme. En mis recuerdos tú no la viste… o ¿sí?

—…— Ella suspira y me dice— De acuerdo, no preguntaré, ni tampoco te juzgaré. Sé que has pasado por mucho, y que te encuentres con una niña  precoz ya no es mi problema… además, es inevitable que te encuentres en ocasiones con mujeres problemáticas además de mí en este mundo.

Yo me quedo callado, porque al parecer le afecta que otra chica está enamorada de mí.

— Alizes, tenías razón— Le dije. — Hay un ejército de Darkinas ocultas en el desierto.

Ella abre esos ojos y me mira muy seriamente. Después de eso le sigo contando.

— Después de que me dejaran en ese lugar, mi locura y el entrelace que tuve contigo me mantuvieron cuerdo por unos días hasta que desfallecí en la proa de un barco comercial japonés llamado Kirishima. Desde ahí, inicie mi carrera para conocer la cultura y el origen de todo este lugar. Y por algunos sucesos desafortunados, quieren ir a la guerra.

— ¿Que sucesos fueron esos? Han estado ocultos por mil años y me dices que ¿ahora están dispuestos a pelear? Dime toda la verdad. ¿Y son solo mujeres Darkinas?, ¿y eres tú el único hombre de raza en ese lugar?

—No, también hay un viejo que era él aprendí de Charles. Los rastreadores que enviaste hallaron el barco y algunos Berserker entraron para identificar mi cuerpo. Pero en vez de eso encontraron la guarida de las Darkinas. Uno de los Berserkers mató a la hija de la líder que se llama Neira Negrur y ahora quiere venganza.

— Ya veo. Pero como explicas esa ropa, y esa ligera ansiedad que tienes.

— ¿Lo puedes sentir?

— Por supuesto. Puede que hayas roto el entrelace pero aun percibo tu estado. ¿Además pudiste sacar algún poder?

Ella me preguntaba todo eso porque quería saber si estaba preparado para lo que venía. Y la culpabilidad de haber tenido relaciones con Victoria y con las otras Darkinas me delataba.

Ya todo lo que quería hablar con ella fue opacado por ese sentimiento venidero… todo iba tan bien, pero tener esa sensación de inseguridad por que no sabes cómo reaccionar a una causa de infidelidad era algo desagradable; Y como ella, yo también podía sentir ese estado de desconfianza… No quería ser de esos hombres que ella tanto odiaba, mi conciencia fantasiosa era la que causó todas esas cosas, que no sabía yo si las había hecho bajo razonamiento reprimido. Así que le dije:

— Mírame,  no quiero que desconfíes de mí y que sientas que soy como los demás. Te amo tanto que mataría por ti… bueno es algo exagerado, pero lo que quiero decir es que si te causo decepción por qué piensas que te he hecho lo mismo que los demás, preferiría enterrarme una daga en el corazón antes que volverte a traicionar.  Puedo sentir en tu corazón tristeza… y sé que no lo dirás por que también piensas que es culpa tuya por enviarme al desierto sin saber que esperar, o por causa de tu ingenuidad. Pero yo te agradezco porque me diste la oportunidad de prepararme, y me faltaba estar contigo para que mi corazón sintiera ese calor por ti como ese día cuando te vi entrar por primera vez a la biblioteca. Confía en mí así como yo me entregue a ti cuando me llevaron impúdico y humillado… «No hay ser humano por cobarde que sea que no pueda convertirse en héroe por amor ». No sé quién lo dijo, lo leí por ahí en algún libro de la biblioteca. Pero he hecho todo esto porque te quiero, y solo a ti.

Ella me mira feliz porque aclaré su duda.  Y me dice —Fue platón… — ¿Disculpa?— Le respondí. Ella se ríe porque le pareció gracioso que cite a alguien y no saber quién fue. Después me comenta. — Oh Raynard, mi joven Dark; eres mi héroe.

Y pone su mano en mi pecho para sentir mi corazón y registra  mis palpitaciones acelerados. Y se da cuenta que aun después de todo si me pongo nervios en frente de ella.

— Entonces, dices que: ¿cruzaste un desierto?

— Sí…

— Y liberaste a las mescladas.

— Sí…

— Y luchaste con dos tipos de gusanos.

— Sí…

— Y luchaste contra una serpiente gigante en el océano amargo.

— Sí…

— Después, te hiciste amigo de un lobo gigante y mataste a un hombre en ciudad Char.

— Sí… para mi defensa, ese hombre intento matarme primero. Yo solo me defendía.

— Y entonces te llevaron a Raimfarben la ciudad de las tormentas. ¿Y luego que hiciste?

— Mate a un krajen y a una ballena blanca voladora.

— ¿Y que es una Krajen?

— Es un calamar gigante volador.

Ella se queda mirando incrédula de que un animal acuático estuviera en los cielos. Y dice:

— ¿Bromeas no?

— No, en realidad no. Mira

Le muestro mi torso con las cicatrices de las garras del kraken y me dijo.

— Y dices que mataste luego a una Ballena gigante.

— Aja, y luego de eso había planeado un motín para luego destruir el castillo donde se almacenaba un tipo de energía destructiva que terminaría con la vida de una isla en los cielos. Que sin saber era la que producía las tormentas…

— ¿Destruiste una ciudad entera sin saber?

— Sí…

— ¿Y luego a dónde llegaste?

— A las islas Lpdientes. Una isla donde lo pequeño se vuelve grande. Había insectos gigantes que trataron de comerme. Primero fue un mil pies gigante, y después unos escorpiones, y luego unas tarántulas.

— ¿Enserio te paso todo eso, o me lo dices para impresionarme?

— ¡¿Crees que bromeo?! Caí de un volcán activo para sobrevivir… y me rompí algunas costillas, ¡y mira! escucha como suena mi hombre izquierdo.

Mi hombro sonaba por causa de una dislocación.

— ¿Cómo sobreviviste?

— Por fortuna unos hombres pertenecientes a la comunidad Maltuina estaban explorando esas islas y uno de ellos me golpeó y me llevó a su líder. Un tal Bill Caster, ellos me llevaron a otra isla y fue cuando un amigo de Red llamado Rdall Grau, me rescató. Y me llevó de regreso a unos conocidos De Raimfarben. Esta gente me trato bien y me dio ropa y mucha comida para luego dejarme en Hong.

— Y es ahí cuando conociste a Victoria ¿no es así?

— Así es.

— ¿Y luego…?

— Ella me presento a una manchada que era su amiga. Nos dio refugio en Hong y nos ayudó a pasar a las fronteras de Rougen. Allí había unos rebeldes contrabandistas de Killdebel y Ardens. Al pasar la frontera salve de una redada al líder contrabandista y su esposa. Después de eso la hermana de Ncy que es el nombre de la amiga de Victoria, nos ayudó a pasar la ciudad… al no saber que la mujer a la que yo había salvado era su esposa y su hijo en pecho. Me agradeció y para devolverme el favor trato de infiltrarme en los juegos de Roodolkan.

Yo pauso un momento y le digo:

— Estabas muy bella esa vez.

Ella se asombra, porque no se esperaba que yo estuviera en la multitud mirándola. Y dijo:

— ¿Estabas ahí?

— Si, y nunca me quitaré de la mente esa imagen, de lo hermosa que estabas. Me dio más fuerzas para combatir.

Ella se sonroja y suelta un desaliento que demostraba  felicidad y reía. Su euforia no se hizo esperar. Se levanta y grita.

— Creo que ya sé que parte sigue— Me dijo ella.

— Y ya luego cuando tú me destierras. Llego a una ciudad… escucha bien, una ciudad que se creó con restos de nuestra civilización.

— ¿Qué? No te entiendo.

— Veras, el lago por donde vinimos: en realidad es un portal que se conecta por todo el desierto de las lamentaciones creando puentes interdimencional que traen desechos inorgánicos y en poco ocasiones materia orgánica.   Según Mihail leyó del diario de su maestro…

— Espera un momento ¿tienen la otra mitad del diario de Charles?

— Eso creo. Pero según sé somos los últimos humanos en entrar a este mundo.

— Yo leí el diario y me relató muchas cosas inquietantes. Y ahora que me cuentas todo esto ya no sé si regresar funcione de nuevo.

— ¿por qué?

— Charles iba y venía de nuestro mundo a este y regresaba a tiempos distintos. ¿Qué tal si en vez de regresar al momento en que caímos al lago, subamos a una era diferente a la nuestra?

— Si eso es verdad, y lo que ese viejo me dijo. Puede que… no sea nuestro caso. Al parecer “este mundo tiene conciencia” y nos trajo para cambiar el rumbo de la historia de esta “tierra dos”.

— Eso suena loco.

— ¿Loco? Luche con una ballena en los cielos por Dios santo. No es lo más loco que he escuchado. Tu misma lo dijiste: este planeta está destinado a ser como nuestro mundo: sumergido en guerras y  su evolución tecnológicamente está muy acelerado y todo porque nuestras invenciones los ha llevado hacer un salto muy grande en su escala evolutiva. Presta atención; hay barco voladores, en plena edad media… Donde aún se rigen con la espada, y hay familias, como en ese programa ¿cómo se llama? “juego de espadas” Y tu hiciste bien en enviarme. Todo lo que he hecho ha llevado a desencadenar la guerra…

— Supongo que tienes razón.

—Mira, yo aún sigo tu plan: fingiremos que no sabemos nada el uno del otro hasta que nos encontremos en batalla.

 

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