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MNU Volumen 5 – Capítulo 13

Capítulo 13.

Ella lo empieza  y yo lo termino.

Después de hablar de los temas que más nos interesaban. Esta permite que yo me recostara en sus piernas para mirar las estrellas. Incluso fue ella quien me lo pidió. No sé con qué intención. Pero aunque yo tuviera mis dudas de si tocarla o no para no verme tan forzado. Ella toma mi cabeza y la hace inclinar  hacia sus piernas.

Es entonces que cuando veo el cielo negro con su lucimientos alboreos en la infinita oscuridad, y mesclado con la fragancia de su cuerpo impregnada en su tela. Yo siento que por fin era el momento de hacer lo correcto. Es así que le pregunto antes de decirle algo:

— ¿Tú has hecho lo  correcto alguna vez?— Ella se sorprende por la pregunta y yo de nuevo le pregunto. — Me refiero a que si has hecho algo bueno por otras personas.

— Todo lo contrario— Me dijo. — El mundo que conocía me hizo sufrir tanto que no tuve tiempo para preocuparme por otros. Inclusive aquí me toco matar.

Yo la volteo a ver, y cuando la veo la brisa arrastraba su cabello azul y se ondulaba por la fría briza. Es cuando de pronto ella me pregunta.

— ¿Y tú, nunca has querido hacer daño a otros porque lo merezcan?

Mi mente estaba un poco confusa con esa pregunta y empecé a sentir un ligero dolor que recorría el frente de mi cabeza y luego los lados cerca a los oídos. Ella al ver como hacía gestos. Coloca su mano en mi frente y me calma.

— No te preocupes, yo sé que hay veces es mejor no hacer nada. Pero el no hacer nada, permites que otros sufran… creo que ese es mi gran pecado. El no hacer nada.

Yo me levanté y le pregunté; — ¿Acaso, te hicieron algo?— Pregunte con preocupación mientras ella sonreía y me dijo:

—  Un rey quiso violarme, y el hermano de otro también lo quiso hacer… pero nunca les di la oportunidad.

Yo de verdad sentí ese dolor. Y es cuando me levanto y lloro por que tantas cosas que a ella le pasaron y no actué a tiempo para evitar tantos sucesos. Pero si se me ha dado otra oportunidad para enmendar las cosas. Es mejor sacarle utilidad.

— Bien,  ya entendí… ya se lo que tengo que hacer.

Ella me ve muy seriamente y solo con su mirada me preguntaba en que estaba pensando.

—Sin piedad— Le respondí.

Ella sonríe y mira el infinito para luego decirme.

— ¿Sabes? Leí una vez en un cuento, que la muerte es tan solo un ligero paso para que una vida sea inmortal… nunca lo comprendí. Pero el autor del libro escribió una nota sobre ese mensaje y decía “la inmortalidad existe en la trascendencia de la mente. La muerte tan solo otorga libertad a los que queda en vida” Y ahora lo comprendo— Ella se levanta también y me mira fijamente:

— Púrgalos ahora y serán libres para el resto de la vida.

*                                             *                                                  *

Las horas pasaron y después de esa charla nos mantuvimos en silencio. Luego llegaron nuestros canes voladores y cada uno se fue a su reino.

Cuando yo llegó a la fosa. Me encuentro con que todas las mujeres estaban muy a la madrugada sacando los barcos que utilizaríamos para poder movilizarnos. Y cuando llegó con Zereth. Neira quien llevaba el manto de general, me pregunta: — ¿a dónde fuiste?  A lo que respondo: — Neira. Reúne a todas las mujeres y a todos los lupinos cuando raye el alba— Ella se sintió extrañada y quería regañarme por esa actitud tan mandona. — Un momento…— Pero al ver mi mirada salvaje y llena de vacío se calla y me dice:

— Muy bien.

Yo me adentro en la cueva para buscar al viejo y le digo.

— Mihail, ¿Cuánto te llevará construirme una de estas?

El viejo mira y me dice:

— Oye en el tiempo que estamos, me tardaría una semana y el núcleo tan solo durara un par de horas.

— Entonces, ¿cuánto te llevaría haciéndome este traje?

E viejo lo ve y dice:

— Hmmmm, cuatro días.

— Muy bien, entonces tomate el tiempo para hacerlo… atrasaremos nuestra salida. Mientras expondré el plan de conquista.

*                                                               *                                                    *

Siendo las seis de la mañana, y aun si poder sacar todo el arsenal bélico moderno; Tanto marítimo como de tierra. Neira las hace forma en fila para que me escucharan.

— ¡Hoy nuestra raza ve el sol de nuevo!— Grita Neira. Y ellas gritaban por la emoción de lo desconocido. Una raza que no veía el sol por más de 2000 años. Que no tuvo repercusiones consecuentes por tal restricción forzado. Más aun su poder se manifestaba en el día.

Y todas en revuelo mientras especulaban para qué era la formación. Yo subo a un pedazo de metal que me colocaba por encima de todas. Neira que las mantenía formadas no se dio cuenta de que hablaba, o que mi presencia no fuera percatada por ellas. Es así que con gran denuedo gritó.

Fue la primera vez que la voz retumba para ella de un hombre autoritario. Ellas miran arriba y me ven. Pero era una figura tan solo para las de atra que con gran asombro la imagen cambiaba de una figura a la única figura que reconocían como el de su rey.

—Escuchen muy bien—Les grité. — Este día será el primero de sus vidas para redimir el tiempo y la esperanza de sus ancestros. Que tan solo vieron amargura y oscuridad… sinceramente no sé qué poder me ha invadido. O que es lo que nos espera atreves de ese horizonte infinito de posibilidades. Pero algo es seguro. Hoy será el primer día para ustedes y para ellos cuando conozcan la resolución de sus ideas, cuando estallen en sus puertas de sus casas. Yo no era así, no tenía valor alguno ni determinación. Tan solo me dejaba llevar por la vida de un lugar a otro sin que me importara algo… pero este mundo me dio un papel que cumplir y un espiritu que ha fortalecido mi carácter con su ayuda.

Es así que una nueva era se alzara sobre ellos como el sol cuando trae un nuevo amanecer.

Las chicas gritan con euforia y empiezan a trabajar cuando les ordeno tener todo listo en el desierto para la salida.

— Ese fue un buen discurso— Dice Neira, para luego tomarme del hombro y mirarme fijamente: — ¿Paso algo anoche?

— ¡Sí!— Le contesté. — Si vamos a imponernos… que sea con estilo.

Es así que cuando Neira me deja partir. Hablo con el viejo para crear los uniformes de batalla.

Y nos mantuvimos quietos, durante varios días con todo el arsenal fuera mientras el ejército de mujeres se preparaba para la larga travesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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