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MNU Volumen 5 – Capítulo 15

Capítulo 15

El arte de la guerra.

— Kolgar y Slovan, son los maestres de armas del imperio. Y como ya sabrán, han puesto a prueba en los Ereiser el “bastocar” y el “atrapa truenos”. Pero aquí requerimos un pedido especial para una batalla como esta.

— Que intenta hacer Alizes— Me dice Lcios, que al parecer ya se había acostumbrado a llamarme por mi nombre la primera vez. Así que les digo.

— Kiros, ¿Cuánto tiempo tenemos hasta que lleguen al campo verde de los Ovalle?

— El campo de los Ovalle en Horus está a más de 3 Listadurias (16 kilometros) Podrían llegar en 3 iczex.

— Muy bien, antes de eso tenemos que preparar el terreno y una buena contra ofensiva.

— ¿Que quiere llegar hacer su divinidad Alizes?— Dice el centurión.

— Enviaremos la centuria a reforzar el paso por el valle. De ahí tenemos que traer o recuperar los hastatis sobrevivientes de pueblos o ciudades arrasadas. Tenemos que reagrupar fuerzas antes de que lleguen. Por eso Neguer de la orden centuria dorada, ordeno que lleve a sus hombres a las ciudades fronterizas y reagrupen fuerzas sobrevivientes. No importa si son triarions o hastiatos… busquen toda fuerza y esperen los refuerzos.

— Entiendo mi deber mi diosa, recuperar ciudades y soldados, hasta loto de oro.

— No, hasta loto de oro no. Le atraeremos cuando se enteren de que hemos sacado sus tropas cerca de ellos. Cuando llegue al pueblo de Or regresaran al campo Ovalle para unirse a nosotros. ¿Entendido?

— Yo Supremis Orc centurion Neguer de las fuerzas doradas, acato sus órdenes— Supremis Orc sale de la sala y hace como digo, mientras me quedo con las demás fuerzas del ejército.

— Para los maestres tengo un pedido especial.

Ellos se están atentos a mis palabras y me dicen:

— Haremos lo que nos pida Alizes.

— Muy bien, quiero una versión más pequeña y no tan adornada del atrapa truenos. Lcios los escoltara hasta las puertas del Vallhalla y colocaran estos atrapa truenos para destruir la entrada.

— ¿Qué dice?— Pregona con ira Lcios.  — ¿Me enviara a las puertas del Vallhalla?, es una montaña con rocas del tamaño de un castillo. Podrían atacarnos ahí, es la primera línea enemiga y dice ¿Qué nos enviara como fuerza inicial de movimiento? Esta loca si crees que escoltare a un montón de civiles solo para colocar artefactos dudosos.

— Parece que esas estrellas las tiene de adorno Abneguer Lcios. ¿Kiros me puedes decir que significan esas estrellas?

— Son el reconocimiento al más alto honor en la milicia dorada por prestar servicios de honor y valentía en las fuerzas de infantería mi diosa.

— Bueno— le dije mientras alardeaba por tener control sobre él. — Me parece que tendré que sustituirlo, no tendré cobardes en esta sala. Si gusta puede salir y esconderse o huir si lo prefiere. Pero antes de eso, deje sus estrellas, ya nombraré a alguien más…

Lcios no se mostraba contento ni en lo más mínimo y se quedó callado, y no volvió a dirigirme palabra salvo una que le costó mucho decirlo. — Muy bien,  Yo Lacios Airón acataré sus órdenes.  — Muy bien— Me abaniqué y luego me dirigí a los dos principales maestres de armas: — Necesito que se construyan en una sola noche todos los atrapa truenos posibles y lo lleven a la entrada. Tenemos que destruir ese acceso lo antes posible y detenerlos. Eso nos dará tiempo de volver con la legión y frenar el avance mientras la centuria llega al campo Ovalle.

Ar Dumis y Fredy quienes faltaban en la estrategia se miraban y Ar pregunta.

— Alizes,  ¿Qué hacemos nosotros?

— Toda su unidad será el refuerzo de la avanzada. Esperaran al regimiento de Lcios y los defenderán con los bastocar, partirán con ellos esta noche.

— Muy bien— Dijo Ar Dumis.

— Yo comandaré  las valquirias de fuego. Seremos la última línea de defensa entre Horus Y Orus. Evacuaremos toda aldea cercana al campo Ovalle y guardaremos la llegada del centurión. Estaremos aquí.

Yo muestro en el mapa un lugar específico al que los ciudadanos lo llamaban pradera de los caídos, su nombre se debía a los Dark mataron muchos en ese lugar antes de que llegaran a Orus.

— Muy bien ¿entendieron todos?

Los presentes atendieron mis palabras y se retiraron. Llamé por un momento a Fredy y le pregunté:

— Fredys discúlpame un momento.

— ¿pasa algo, mi… Alizes?

— ¿Con cuantas mujeres contamos en esta batalla?

— Hay ochenta y seis mujeres adultas. Y dieciséis menores de edad, en total serian ciento dos mujeres listas para salir.

— ¿crees que están listas para una batalla así?

— La mitad de ellas son mujeres de líneas inferiores que perdieron a alguien; padres, pretendientes, incluso hermanos. Están dispuestas a morir. La otra mitad no lo sé. Aunque tienen potencial en su sangre como puras en líneas superiores, no sé cómo reaccionaran en batalla. Ruego a calipso que la batalla no alcance a llegar a nosotras.

— Muy bien, prepáralas: Saldremos ahora mismo. Les demostraremos a todos de que somos capaces.

— Como mande Alizes.

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