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MNU Volumen 5 – Capítulo 4

 

Capítulo 4.

El problema del después.

Después de esa charla, el viejo me lleva a la sala de medicina de un destructor donde me da un medicamento. Era un capsula roja que servía como antibiótico. Cuando la estaba bebiendo me deja pensativo toda esa historia que le viejo me cuenta y yo le observo maravillado de todos esos años que lleva en este mundo y le digo:

— Es sorprendente que hallas vivido todo este tiempo. Pensaba en como exageraba cuando decías milenios en este mundo. Pero luego recuerdo que aquí cualquier cosa es posible y ya no me sorprendo.

— Este mundo nos permite ser más longevos, pero lo más increíble de todo esto es  que hubieras sobrevivido a todo lo que te ha pasado hasta ahora, muchacho.

— ¿Cómo es que sabía que yo era un luchador?

— Tu cuerpo mi joven amigo, entre más estés en este mundo, él se ajustara a ti, te permitirá sacar todo el potencial que llevas dentro, como la lucha.

— Eso explica por qué pude derrotar un gusano gigante y un civilíco.

— ¿Enserio luchaste con ellos?

— Si, y aduras penas en mi escuela llegué a derrotar a un superior.

— Aquí cualquier experiencia es transformada en poder. ¿Qué estilo practicas?

— El Wing shu, el Tao li, Wu shu, y Kung fu.

— ¿Practicas boxeo?

— No señor, esos otros estilos no los puedo practicar si no entro a un club perteneciente a ese deporte.

— Yo practico tai chi,  Rukopasho-nogo, y boxeo norteamericano. Aquí tenemos video caseteras con las peleas de Rocky marciano y las películas de Rocky balboa. Las demás chicas han practicado diferentes estilos de pelea en su larga estadía en este lugar… te recomiendo que practiques con ellas para que no pierdas la práctica por tanto descanso.

— Ok, lo pensaré.

De repente entra la mayor para informarnos sobre su decisión y el del consejo.

Pero frena al verme y se intimida, ella se siente un poco intranquila y mira el suelo mientras dice:

— Por favor dirige al Dark a la barraca para que podamos verlo.

Ella salé y respira profundo, la gran conmoción la dejo casi temblando y va con las demás mientras acomodan a cada Darkina en el centro de Core.

El viejo me da ropas limpias, para que ninguna otra mujer Dark me viera sangrar. Así que al vestirme de nuevo con mis ropas reparadas, él me dirige a la entrada de una sala de control destruida que daba panorama al centro de Core.

Una mujer grita:

— ¡Joven Dark, dinos tu nombre completo!

— Me llamo… — Pero dude, y miro al viejo que me indica que continúe.

— Me llamo, Raynard Boldorg— Y proseguí. — Vengo desde el otro lado del mundo.

Las mujeres empiezan a cuchichear y preguntaban mi origen, y es cuando nuevamente empiezo mí larga historia, que traspasa los límites de la fantasía. Llevando esto como una historia épica de viajes increíble y luchas con monstruos. Y a medida de que yo contaba lo que me pasaba, las mujeres como espectadoras de una película reaccionaban a mis actuaciones exageradas más allá de ese desierto. Toda mi travesía y cada palabra recordada fueron dichas… incluyendo mi búsqueda de ella y el hallazgo de Victoria que muchas se alegraron cuando escucharon de ella, pero la revoltura de mis aventuras entre una diosa y una reina iniciaban una discusión.

— ¿La reina Victoria está viva? ¿Cómo es que no vino contigo?

— Ya les he dicho, fui capturado y tomamos camino diferentes después de mi lucha en los juegos de Rodolkan.

— De lo que hemos escuchado es que prefieres a esa diosa de esos miserables Berserkers  que a uno de nuestra raza— Dice Una de las Dark, que no pude localizar por el mar de mujeres que se veía desde la altura de esa barraca.

Muchas se lo tomaron a mal, porque no creían sobre la diosa Calipso. Algunas de ellas ya no creían en los dioses normales con los que crecieron. Es entonces que en vez de engañarlas con palabras usadas por este mundo, utilice el lenguaje del mío. Cada una de ella había absorbido la cultura del mundo de donde yo provenía y transmitieron eso a los que le seguían.

Así fue como les expliqué quién era antes de llegar aquí.  Y ellas preguntaron sobre la reina y sobre mí.

— ¡Deberías gobernar este mundo!

Las mujeres no se pusieron de acuerdo con ese comentario y la discusión que sostenía era sobre si dar la lucha o permanecer ocultas.

La mayor sale a mi defensa y grita.

— No podemos juzgarle, él ha luchado por su vida y por nuestra raza sin nosotros saberlo. Si su deber es estar con ella, no podemos obligarle a que se mantenga con nosotras… fuimos un pueblo libre, tanto en cuerpo como en mente, siempre decidimos por el bien de nuestro pueblo, y jamás juzgamos a los nuestros por sus decisiones, aquí la pregunta es ¿podremos seguirle, tu qué piensas hacer Raynard?

— No lo sé.

Todas ellas se espanta al ver mi indecisión y luego yo me explicó.

— No sabría qué hacer, estoy un poco confuso con todo. Además mi indecisión parte de su propia voluntad. ¿Quieren ustedes tomar venganza con aquellos que las exiliaron a este lugar, o quieren permanecer ocultas al mundo para toda la vida?

Todas callaron, unas querían venganza y otras seguir como siempre. Y de nuevo el centro de Core se llenó de bullicio.

Yo miraba las cuevas y los barcos, junto con las ruinas y todas esas mujeres que discutían. Y lo pensé bien, ellas no merecen estar aquí, así que grité  y me lancé desde 25 metros de altura para caer en el suelo sin ningún daño o fractura. Ellas quedaron pasmadas por algo tan improvisto como ese salto.

— Ya lo decidí.

Ellas me miraban por que no esperaban que yo me uniera a ellas en el centro de Core.

— Den un salto de fe por mí, he visto la barbaridad de los acontecimientos mientras hacía mis viajes para rescatarla a ella. También fui testigo del lamentable estado en que se encontraba Victoria cuando la encontré. Y si, preferí a mi chica antes que a ustedes por que al principio creía que no era mi problema. Pero ahora me di cuenta que fui un tonto… y me merecía todo eso y más por haberla abandonado. Ella que incluso me ofreció su corazón  para que yo la dominara. ¿Qué clase de hombre rechaza a una reina como esa? Pues yo digo que solo un cobarde deja pasar la oportunidad por su orgullo.

Vi en el castillo negro la barbaridad cometida hace milenios. Y la justicia nunca se presentó a ustedes… hasta ahora. Yo les guiare en la última batalla de sus vidas. No solo por retribución, ni por justicia, si no para demostrar que los Dark Assas pueden vivir en este mundo como cualquier otro; tomen su valor olvidado y fórmense en carácter porque ahora es su turno de responder el golpe jamás dado…¡¿Quién esta con migo?!

Y el silencio reinó.

—Miren alrededor, ¿quieren seguir viviendo en este oscuro mundo como ratas? ¿Mientras hablamos, otra raza está siendo juzgada como impura, quieren saber cuál es? Los manchados.

— Para de hablar joven Dark, lo que dices es muy bonito y todo pero el consejo está dividido. ¿Crees que no hemos discutido sobre este tema en todos los siglos que llevamos aquí? Nunca hemos llegado a nada, y después de un tiempo dejamos ese tema. ¿Sabes quién es esa mujer en el cuadro que tanto admiramos?

La mujer en el cuadro era tan hermosa que mirarla era casi un sacrilegio para mis ojos. Era inevitable no mirar el atuendo y la fugara tan perfecta de ese hermoso cuerpo esbelto de cabellera negra y posando melancólicamente mirando a quien quiera que la haya pintado. Su vestido negro y corsado con bordados negros de rosas nocturnas, resaltaba la sombría figura de la mujer que a mi parecer parecía una figura siniestra y vampírica.

— Esa mujer era la reina Hitamia Noir, era la mujer más admirable de nuestra raza. Digna de todo elogio y reverencia. Ella mantenía la paz dentro y era un ejemplo como mujer… y el día en que ella fue ultrajada y violada enfrente de su esposo ¿Qué crees que sentimos nosotras al ver como el símbolo de la mujer Dark era destruida? Por milenios hemos discutido nuestro futuro pero siempre el consejo de las mayores desiste en una venganza. ¿Crees que la reina Noir hubiera abandonado su deber? ¿Crees que no hubiera luchado por nosotras? Nosotras se lo debemos, y si tú eres de nuestra sangre como dices deberías entender la importancia de tu propia decisión. Convence a las demás para que den su consentimiento, llévalas a la guerra y entréganos la cabeza de nuestros enemigos.

Todas ellas me miraban con la expectativa de que yo las liderara, pero yo me quede sin palabras.

Las mujeres que componían las 15 mayores callaron, y solo una respondio.

— No lo culpes a él— Dijo Neira. — A pesar de sus esfuerzos, nunca supieron quienes fueron las que se negaron por temor a  represalias y división, así que escuchen con cuidado lo que voy a decir. Cada mayor que represente a su sector alzará la mano si está de acuerdo en ir a la guerra. Aquellas que no la levanten, no serán juzgados ni discriminadas… aquí todas somos hermanas. Así que por favor, todas tomen parte con su grupo para saber quién está de acuerdo y quién no.

Las mujeres se organizaron, y cada quien toma su lugar en los sectores donde pertenecía. Yo quedé en el centro y vi como las 15 me rodearon mirándome muy fijamente. Ellas tomaron posición como de soldados: Piernas separadas, espalda erguida, frente en alto, y brazos hacia atrás.

Neira quien era la mayor entre todas, grita fuerte y alto:

— ¡Darkinas, levanten su mano quienes quieran seguir a Raynard para que nos guie en la guerra!

Y es cuando veo quienes querían ir; 7 levantaron el brazo. Y mi sorpresa fue que la que yo esperaba que fuera la más motivada para ir, no levantó la mano. Ella era Neira.

Ocho en contra, y siete a favor. Las Darkinas se pudieron dar cuenta quienes no querían ir y quienes ansiaban fervientemente la muerte de sus enemigos.

La chica que me había hablado sobre la reina Dark, quedo perpleja de que su líder Neira no apoyaba la misión de la batalla. Así que lloró.

Todas ellas quienes tenían uso de razón, bajaron sus rostros decepcionados. La regla de no juzgar permitía que las mujeres no pudieran ofender o criticar a sus líderes, pero esas miradas lo decían todo.

— Por favor, retírense… ya es momento de la cena así que preparen la mesa— Gritó Naira.

Y ella se dirige a mí con esa delicadeza que la caracterizaba, para decirme:

— Ven joven Dark, es tiempo de que conozcas la ciudad de Core.

 

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