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MNU Volumen 5 – Capítulo 7

 

Capítulo 7

Que inicie todo.

Galax fue cremada. Le hicieron un altar y fue puesta allí con un vestido blanco hermoso y se le prendió fuego justo cuando Eos empezaba a mostrar su rostro rojo y pequeño. Nunca antes se había visto un ejército de mujeres con trajes negros en pleno atardecer mientras el silencio daba sus últimas despedidas a la hija de una guerrera Darkina.

 

E iniciaré con el título de una canción, y si tienen donde reproducir pónganlo para que puedan imaginar lo serio que era la cólera de Neira.

“Wicked Ones” cantada por dorothy, y no, no es esa dorothy, que siempre hemos visto en televisión que llega por un tornado al mundo de Oz. No, es una banda americana que nos habla de los malos… y si quieren saber por qué malos. Bueno, tienen que ser testigos de lo que yo veo y presencio.

Los ojos de las Dark cambian de color cada vez que trabajaban para sacar aviones o barcos, estos se tornaban verdes. Evolucionaron de tal manera que podían ver en la oscuridad. Ya no sonreían, y entre tres mujeres podían sacar barcos de hasta 50000 toneladas, y ellas lo arrastraban como si solo fuera una bicicleta. Y siempre martillaban, soldaban, y desarmaban, martillaban, soldaban y desarmaban, todo esto en un ritmo muy acelerado.

 

El mundo se tornó áspero y duro. El fuego no les hacía daño, y la presión no era nada para ellas. El trabajo duro lo hacían como si estuviera codificado en su adn. La canción de Dorothy ambientaba con la letra lo que se hacía en esa caverna mientras, desarmaban, conectaban y destruían, despedazaban, cortaba y pegaban. Y sacaban las armas y las municiones y las inventariaban y separaban mientras, las probaban disparando a varios blancos. Entrenaban y trabajaban era una locura.

 

 

Desde ese momento no se descansa. Y todas las mañanas desde el día en que Neira declaró la guerra siempre daba un sermón desde la barra del Kirishima.

 

Esta vez fue Jeremías 1: 7

 

Pero el Señor me dijo:

«No digas que sólo eres un muchachito, porque harás todo lo que yo te mande hacer, y dirás todo lo que te ordene que digas. No temas delante de nadie, porque yo estoy contigo y te pondré a salvo.»

— Hermanas Darkinas: No temeremos a la mano del mal, hoy todo lo que nos manden hacer será para el beneficio de nuestra raza. Ya no somos niñas asustadas, todo será diferente ahora. Estos es lo que tenemos que hacer. Ahora todos  tomen sus puestos, porque esto solo acaba de comenzar.

Y las mujeres salían apuradas para hacer todo lo que dejaron de hacer, para terminar rápido. Mientras, el viejo me llevó a un lugar que él mismo preparó para mi entrenamiento y me  explica lo que hará conmigo.

 

— Mira muchacho, tu cuerpo ha resistido duras pruebas, pruebas que ningún humano normal hubiera podido soportar. Así que presta mucha atención, ahora es el tiempo de que saques algún poder escondido.

 

(Y aquí es donde se inserta la canción)

 

Lo primero que me empezó a enseñar el viejo fue el volverme acostumbrar a los duros entrenamientos: Como flexión de pecho con una mano, abdominales inversos,  endurecer cada musculo con golpes, saltar cuerda 1000 veces y repetirla en 30 series, golpear paredes hasta que me sangraran los nudillos y rompiera el bloque, aguantar la respiración a más de 10 metros de profundidad, levantar pesas en llamas, y aguantar el calor, correr y mantener la velocidad sin disminuirla, escalar paredes sin arneses ni ningún tipo de ayuda. Y lo más básico y no menos importante ensayar mi estilo de lucha, todos los días por 5 horas, variar y combinar. Tomaba mi medicamento y proseguía, hasta que dañaba los muñecos de madera cuando practicaba mi estilo wing chu, y era reparado cada vez que lo necesitaba. El viejo enviaba mujeres luchadores, a veces 2 o 3, he iba aumentado cada vez que me volvía más fuerte.

 

Tenía sacos de boxeo, entrenaba con lanza y espada, bastón y sai. Todo para no perder condición. Pero la mayor parte del  tiempo  el viejo lo invertía no solo en la lucha si no en mi mente… desde que llegué nunca se manifestó poder. Muchos en este mundo podían crear fuego, o manipular la tierra con la mente. Incluso mi amada tiene el poder de la clarividencia, o el viejo que tiene visión remota. Pero desde que llegué solo he dado lo mejor de mí, sacando valentía de lugares que yo no conocía. Enfrenté monstruos y hombre feroces, pero nada como el poder de la mente.

 

Después de mi arduo entrenamiento. El viejo me dice:

— Escucha con atención, el mundo se ajusta a ti, tu a él no, el mundo obedecerá cada pensamiento que tenga sin ninguna pisca de duda, no debes pensar en que no puedes hacerlo, o que es imposible. Es a lo que nosotros llamamos fe.  El mundo está a tu disposición para que materialices cualquier poder. Empezaremos con el de tu raza negra. Las sombras.

Piensa con cuidado, no te desconcentres. Puedes desviar cualquier fotón de luz para que esta no pueda revotar en ti y crear sombra… y si manipulas la trayectoria puedes generar un campo que permita hacerte invisible para los ojos de cualquiera. Concéntrate y piensa como poder hacerte invisible.

 

Y por más que me concentraba no lograba nada. Nada ocurría.

 

— Tal vez no tengas el Psi de las sombras. Probaremos con el fuego, es más fácil.

 

El viejo trajo una antorcha y me dijo.

 

— Atrae el calor y la luz, y hazlo tuyo, solo tienes que creer en que tú eres el combustible. Crea moléculas incandescentes y produce una reacción de oxidación violenta. El fuego se hará de la nada si lo deseas.

 

Me concentraba en crear el fuego, pero nada pasaba. La antorcha seguía quemándose y no se producía  ningún efecto en él. Y seguí forzándome a creer, pero nada pasaba.

 

—Parece  que te tomara tiempo. No todos logran sacar un poder de la noche a la mañana. Haremos una última prueba. La luz. La fotoquinesis; es el arte de crear luz. Todo lo que tienes que hacer es crear partículas de fotón. ¿Y como lo logras? Bueno, no todos tienen ese don, pero puede que en ti este escondido esa fuerza. A diferencia de la sombras, la luz puede ser aumentada o alterada, porque esta, en sí, es energía electromagnética que viaja en el vacío como un tipo de radiación ondulatoria, siendo la responsable de las energías como la gama, rayos x, ultravioleta, infrarroja o simplemente la visible. Tomando la fuerza del entorno cada espacio contiene partículas de Fotón, así pues lo que tienes que hacer es manipular el fotón del espacio y crear una esfera o crear distorsiones.

 

El viejo me dejo a oscuras y me dijo que cerrara los ojos y que pensara en un ambiente feliz. Yo pensaba en ella y un lugar espacioso donde el paisaje se sobrecargaba de luminosidad. Y durante horas pensaba en eso y nada ocurría.

 

Pero igual yo lo intentaba. Pero ciento la mano temblorosa de Mihail en mi hombro y me comentó:

— Para, parece que no funciona. Ya hemos gastado mucho tiempo, parece que la fotoquinesis no es lo tuyo… Hemos terminado por hoy, descansa, mañana debemos levantarnos para el siguiente entrenamiento.

 

*                                                              *                                                          *

 

Día 2 de, entrenamiento:

 

Sermón del día: Mateo 11: 11-13

«Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza.» Neira grita: El señor nos ha dado fuerzas, tomen lo que tenga de si y ofrézcanlo, no dejen nada. Solo el valiente arrebata el reino de los cielos.

Esta vez no había repeticiones o calentamiento. Porque de repente llegaron 30 mujeres entre distintos tipos de combate; Boxeo, kid boxin, kung fu, hapkido y aikido, kav magra, capoeira, taekwondo, yudo, artes marciales mixtas, muay thai, y Wushu. Bueno esas fueron las palabras del viejo, creo que se cansó de decirlas, pero de todo esto tenía un trasfondo y me expone lo siguiente antes de entrar en combate.

— Lo primero que tienes que hacer es vencerlas, a todas ellas.

— Bueno, eso lo puedo hacer— Dije muy entusiasmado.

— Pero, con los ojos vendados.

El me coloca una venda en los ojos y le digo:

— Esto es un clásico, ¿tengo que entrenar mis demás sentidos? ¿Vista, y oídos?

— ¿Qué?, ¡no! ¿Qué idiota hace eso? El propósito de esto es forzarte a querer ganar. Te diré esto de todos modos; ellas te doblegaran joven Dark, te darán una paliza tan severa que tendrás que pedir perdón por todas las cosas malas que has hecho, tenlo por seguro. Pero esto fuerza a la mente para salir vivo de una situación así. Utilizaremos tu instinto de supervivencia para activar algún tipo de poder. Piensa en lo que te dije ayer, puede que te salven.

 

—Muy bien.

 

Al decirlo, recibo un rodillazo en la cara que me rompe la nariz, luego un puño en las costillas y abdomen. Después una patada en la cara que me deja tirado en la lona. Yo me levanto y recibo otra patada que me lanza no sé cuántos metros, y choco contra una pared.

 

Recibo insultos, y gritos de mujeres que quieren que me levante. Luego al sentir la mano de alguna, la golpeo en el rostro y mido mi distancia imaginaria para poder contratacar. Luego con el pie alejo a una que parece que es la maestra de yudo y le doblego la pierna para que me soltara y le doy con el taco en alguna parte de su cuerpo y me libero. Pongo las manos de tal manera que si recibo algún tipo de rose o contacto,  empiezo atacar.

 

Recibo un puñetazo que alcanzo a desviar, pero una mano golpea mi plexo solar. Ahí es cuando digo unas palabrotas.

 

— Hija de *****. Me lleva el ****, que les den por ****, cara****.

 

Sentí como se levantaba una pierna y me acurruco para que este siguiera su camino, y tomo la pierna. Pero al no poder ver, recibo el impacto de su otro pie en mi cara y me saca de combate.

 

Al despertar, estaba lleno de hinchazones, y moretones. El viejo me dice:

 

— No intentes guiarte por tus sentidos, sé que puedes entrenarlos al seguir con el entrenamiento, pero esta dinámica no es para eso. Tienes que tratar de utilizar tu mente para producir caos, o cualquier otra cosa. Algo intangible que sea tangible. ¿Entiendes?

 

Yo le asentía con la cabeza. — Bien, ve a la enfermería. Empezaremos mañana de nuevo.

 

Día 3, del entrenamiento:

Sermón del día: Isaías 40:29.

 

«Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu,
pero Dios fortalece mi corazón;
él es mi herencia eterna.» Neira grita: El señor aumentara las fuerzas del débil, pero no ayudara al flojo ni al perezoso. Él ve el esfuerzo y lo premia. Aunque sientan el cansancio; den más de sí misma. Muy pronto nuestro enemigo conocerá nuestra fuerza.

 

Aunque el sermón fuera sobre la fuerza, mis peleas a ciegas no me ayudaban. Siempre terminaba inconsciente. El viejo me levantaba con agua fría, y me dijo:

 

— Bueno, al menos lo estas intentado.

— No es justo, ¿cómo puedo pelear si tengo una venda en mis ojos?

El viejo se queda mirándome y replica:

— Bien, ¿quieres una pelea si venda? ok, quítatela.

Yo me la quito y les muestro mi cara de determinación:

— Bien, entonces quien fue…

Cuando estaba listo para la lucha, no había nadie en el dojo, estaba totalmente solo. Pero luego un puño me hace voltear el rostro y caigo.

— ¿Que carajos? ¿Dónde están?

Una patada se incrusta en mi abdomen y doy volteretas, sin saber de dónde vino.

— ¿Qué sucede?

Luego sigo recibiendo golpes en mi cara para luego ser rematado por algo como una patada. De nuevo.

— ¡¿Qué está sucediendo, de donde vienen esos golpes?!— Grito desesperadamente, para luego ver como las mujeres estaban ahí.

 

El viejo Mihail, me dice:

— Ellas siempre estuvieron en el dojo, pero tú no las viste, porque manipularon la sombra y no dejaron versen. Aun cuando luches sin la venda, nunca podrás verla. No hay diferencia ¿cierto?

— Un momento, es lo mismo que entrenar mis sentidos. Vista y oído ¿recuerda?

— ¿Enserio? Si tiene mucho sentido.

— Entonces, es inútil si lucho con, o, sin venda. Nunca podré verlas. Ok, entonces sin venda las enfrentaré.

 

Me puse de pie y ellas de nuevo desaparecieron. — Si no puedo verlas, tendré que predecir sus movimientos— Comenté, y tome una vara.

 

La giré como era debido y posé, para que me pudieran ver perfectamente. Es así como imagine una lucha. La imaginación me llevó a crear una pelea ficticia donde yo les arremetía y les ganaba.

 

Y resulta que funcionaba, las mujeres atacaban con sus estilos pero siempre me zafaba y las golpeaba con el bastón.  Ellas parecían consternadas al ver como predecía sus movimientos. Y es que desde luego, ya entendía el concepto de Mihail. Yo me forzaba a tener un poder y eso era como adaptarme. Cuando lo que tenía que hacer era solo hacerlo.

 

 

Día 4, de entrenamiento:

 

Sermón del día: Salmos 144:1

«Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra, y mis dedos para la batalla.». Neira grita: Henos aquí, sin descanso alguno, el señor es misericordioso. Nos permite fortalecernos, deja que nuestras manos sean instrumentos de guerra para tener la victoria. Dejemos que el señor nos guie. No le decepcionemos.

 

El viejo Mihail no llamó a las 30 mujeres. Esta vez me dio unas ropas nuevas, y me dijo:

— Bien, ya que has comprendido de que trata, tendrás que acoplarte a tu propia imaginación. No al pensamiento racional si no al abstracto. Toma, te lo envía Millar, dijo que te ayudaría a imaginar.

 

El viejo pone en una casetera un casete con el nombre de “The Proyect sahangai restoration -introduction” y no la reprodujo, por que esperaba que yo lo hiciera cuando él no estuviera.

 

— Ven conmigo, te mostraré la caverna del goteo infinito.

En lo más profundo de la cueva, había una gruta que llevaba a una caverna donde existía una estalactita que contenía una gotera, y siempre caí en una roca que nunca, pero nunca fue moldeada por la gota infinita.

 

— ¿Sabes cómo se llama esa roca?

—No— Le respondí.

— Es la roca que nunca cede, yo la bautice como cactolium.

— Ha, oiga ya que recuerdo, yo tenía un arma hecha de cactolium, llamada Parom.

 

Cuando Mihail escucho el nombre, me mira y pregunta:

— ¿Dices que tenías a Perun?

— Es Parom, y sí, yo la tuve en mis manos.

— ¿Dime, donde está ahora?

— La tienen los Berserkers— Lo dije muy sonriente.

— Y, ¿qué te ha parecido mi arma?

— ¿Bromea? Con ella he matado un sinfín de cosas, como gusanos, civilicos, luche contra soldados y mercenarios, todas esas cosas que hacia como la espada, hacha y guadaña me salvaron la vida.

— Interesante, yo nunca le hubiera sacado tanto provecho como tú lo hiciste con esa arma.

— Su hermano Yuri me lo dio.

 

Aquí es cuando el viejo Mihail dice groserías en otro idioma, no sé si era ruso pero nunca lo había escuchado decir tantas palabras y con el nombre de su hermano Yuri en él. Después se calma y me comenta.

 

— Esta bien, cálmate, cálmate, te creare otra arma que supere mi obra maestra. Por ahora joven Dark, entrena aquí.

 

Me senté en la roca, donde siempre caía una gota fría y dulce, esta producía un sonido claro e irritante cuando chocaba  piedra “Plinc, plinc, plinc” era todo lo que se escuchaba en la caverna. Es entonces que recuerdo el casete y lo reproduje.

 

Suena un violín chino, « ¡Ha, que hermosa melodía!» pensé. El golpeteo se dejó de escuchar y me concentré en moverme al compás de la armonía. Y siento un gran destello en mi mente. La revelación de una ciudad; muy brillante en medio de la oscuridad, y tenía muchos colores y anuncios. Y la naturaleza compaginaba con este contraste de luz y color. Suspiro y me pregunto ¿Dónde estará esta ciudad?

 

Y es entonces cuando me despierto, en la misma roca. La canción seguía pero el entrenamiento no fue real… Estaba totalmente absorto en mi propia imaginación y sentí que esos movimientos eran muy perfectos como para poder lograrlos. Es entonces que en vez de entrenar, lo que hice fue imaginar mi cuerpo moverse al compás de la canción. La citará guqin tradicional china, seguía su camino como el viento en primavera que escala las montañas para poder soplar sobre la flor. Esta baila con ella y se sacude suavemente tratando de ajustar su movimiento al fuerte pero delicado soplido que ella entorna.

 

Yo imaginaba el verde prado que crecía sobre el valle donde se escondía de las pequeñas  gotas de lluvia, y que se ocultaban cuando era invierno. Los copos de nieve eran infinitos, pero mantenían su postura a la naturaleza fría y espectacular de la estación venidera. El otoño arropaba el bosque de tupidos colores rojos y amarillos donde yo me encontraba.

 

Sin darme cuenta, mi pecho y mis manos empezaban a tornarse brillantes, y mi espalda y piernas despedían un gran manto de oscuridad. Ahora que entendía el poder de la imaginación sobre cómo se adaptaba en mi la luz y la oscuridad, tenía que entrenar mi cuerpo para poder luchar con estos dos opuestos.

 

Día 5, del entrenamiento:

 

Sermón del Día.  Isaías 40:31

 

«Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.»

 

Mihail llegó y me encontró sentado escuchando la música y e replica el por qué no estaba entrenando, a lo que yo respondo.

— Si entreno, solo que tu no lo puedes ver.

— Enserio, parece que estuvieras durmiendo.

— Bueno, al menos puedo hacer esto.

Le muestro como mi cuerpo se ilumina, pero las sombras aun no las domino, así que no logro mostrárselos. El viejo mira mi pequeño avance y me dice:

— Muy bien, ahora ilumina toda la caverna.

— ¿Qué?

— Si ya puedes iluminar tus manos, puedes iluminar toda la caverna.

— No, no sé cómo hacerlo—exclamé.

— Quieres decir que ¿alumbrar tus manos es todo lo que puedes hacer?

— Sí.

— Raynard, no ganaras la guerra con solo un pequeño destello en tus manos.

— Bueno, es mejor que me pruebe ahora con esas mujeres.

 

Las 30 se presenta ante mí, y yo me presento ante ellas con mis nuevas ropas y mi nuevo estilo.

 

Y todas delante de mis ojos desaparecen como el humo.

 

El silencio perturba la formación de cada una. Porque sabía dónde estaban; aun cuando mis ojos no percibía sus cuerpos. No podré relatar los movimientos y los estilos de lucha. Y quien ataca primero porque al no saber quién es la que me agrede, me es muy difícil poder narra con quien estoy peleando. Es así que solo en esta lucha podré dar testimonio de lo que hago y como lucho.

 

El primer golpe lo revelo por medio también de mi poder, cuando hago alumbra mi mano y forzando a revelar su silueta. Esta no puede ver, al tener su rostro iluminado. Golpeo su abdomen y  su rostro. Esta cae al suelo y espero el siguiente golpe que es recibido por un manto de oscuridad. Yo me escondo en ella y golpeo a la otra cuando la derribo, giro con una acrobacia y recibo a las otras dos que me envisten con patadas. A quien después les quito el equilibrio con mi talón ambas.

 

Aunque fuera muy difícil no saber dónde atacaran después, ellas no podían manejar el sonido, ni el ambiente. Escuchaba los gritos y la furia que dirigían hacia mí. Es por eso que comprendí que podía imaginar la lucha que ellas manejaban fuera de esta lucha, mientras usaban su poder de ocultamiento.

 

Mis codos eran tomados, pero, al omento de ser agarrado, yo me soltaba y contratacaba con mis puños. Y la técnica del Wing chu en desvió y agarre juntando eso con los golpes de mano abierta, con mi autoconocimiento corporal que fui perfeccionando en mi entrenamiento.  El combate a media distancia con mis manos iluminadas me daba tiempo para poder improvisar y arremeter mientras predecía los ataques de cada una.

 

Sentía una rodilla que golpea mi riñón derecho y dije:

— Muay thai.

 

Es la luchadora del estilo Muay Thai, que golpea y salta con sus patadas, rodillas y codos. Hago desvió como es debido y golpe con las palmas, pero ella solo me lanzaba contra otra luchadora. Las patadas más peligrosas, el taekwondo.  Esta patada fue certera en mi estómago.  Pero me recompongo mientras esperaba el otro ataque. Yo abro mis manos para traer la luz a sus ojos y abrumarla pero ella desvía mis manos con otra patada y al hacerlo yo me agacho y la hago caer con otra patada.

 

De nuevo ciento alguien atrás y espero parar el golpe, pero lanza una rodillazo esta vez en una pose diferente, y lo detengo para después apartar una palmada a mi corazón. Golpeo su seno y la lanzo lejos. Después detengo una patada con mi antebrazo, y quería golpearla en su ingle pero recibo impacto en toda la articulación de mi pierna detrás de la rodilla que me impide realizar el movimiento. Desde luego deslumbro con mi luz y desaparezco en mis sombras, para aparecer en la esquina del cuarto donde soy atacado por la luchadora de artes marciales mixtas o eso creo.  Que con una patada rompe la pared. Yo le devuelvo el golpe con un revés en la patada golpeándola con la planta de mi pie y no con el pie mismo.

 

Coloqué mis manos con mis nudillos al descubierto por que requería  el estilo Tao Li.

 

Donde cada vez que tenía una oportunidad de esquivar patadas o puños yo atacaba sus articulaciones con mis nudillos. Saltaba de un lado a otro evitando patadas y golpes con brazos, codos, rodillas, y hasta con la cabeza de algunas. Pero no dejaba yo de lanzar también ataque como patadas inversas o giros que dejaban siempre alguna apertura donde ellas podían atacar. Es entonces donde libero mi último rayo de luz para poder atacarlas y quitármelas de encima porque ya las tenía muy agrupadas.

 

Siento después un chorro de algún líquido en la cara. Era algún tipo de licor que me ciega por un momento mientras una mujer grita y se lanza con un estilo casi torpe pero rápido.

 

— ¡Rayos!— grité, porque  al ver que esa fue la única mujer que se reveló ante mis ojos, y luchaba en su estilo borracho, me produjo una exaltación de ira.

 

Y fue difícil atinarle cuando no se sabía si atacaba o solo se movía así por la borrachera. Y entre más peleaba, más me golpeaba sin yo poder hacer nada.

Es entonces que envés de pelear de forma certera. Junte el estilo del Wu shu y  la mantuve cerca para golpearla. Ya que sin saber sus movimientos certeros eran letales para mi cuerpo. Era mejor yo tenerla cerca donde podía crear sus movimiento y predecirla. Pero no fue suficiente ya que ella mejoraba más. Entonces las demás se revelan también cansadas y golpeadas mientras jadeaban y se tomaban las partes con moretones para solo presenciar la lucha.

 

El estilo borracho tenía muchas formas, y es que cada vez que ella peleaba con sus formas espontaneas y cómicas, yo me posicionaba con fortaleza y calma.

 

Pero aunque su fuerza fuera más que la mía, ya su técnica se volvía muy previsible. Cuando atestiguaban que ya le estaba ganando a la chica del estilo borracho recibo una patada en la espalda con el estilo igual al mío del Wu shu.

 

— Vaya, sí que eres bonita… espero que no seas odi…

 

Recibo una patada que me derriba. Tres mujeres entran con el mismo Wu shu y hacen una coreografía donde crean una pirámide humana.

 

Es entonces que me saco todo el as bajo la manga y muestro también mi entrenamiento. Y demuestro que ante ellas también me puedo desaparecer.

 

Y no se esperaban eso.

 

Es entonces que al no poder verme, se enfurecen. Y arremeto contra ellas.

 

— ¡Es suficiente!— Grita el viejo. Yo me detengo y me muestro ante ellas.

— Parece que ya has avanzado en tan solo cuatro días, veamos que tal te va con este viejo, y su tai chi.

 

El viejo muestra su estilo tai chi y yo de nuevo me voy con el Wing chu.

 

El viejo muestra tanta calma aun con esa ceguera, que yo me pongo algo alterado sin saber cómo luchará. Y es que no era para tanto muy agresivo sino más bien muy calculador, y cada vez que le atacaba siempre me doblegaba.

 

El golpeaba en lugares donde me costaba recuperarme, como la garganta los ojos, y a veces el estómago. Yo quise relucir mi poder de luz ante él, pero siempre guardaba su espacio y me atacaba muy lentamente como si luchara con el aire. Y yo… bueno yo buscaba la manera de someterlo. La Umbraquinesis no me sirvió de mucho con él que tenía como un sexto sentido para bloquear todos mis ataques. Y cuando se cansaba de eso, enviaba su puño a mi pecho que siempre giraba para que mi corazón  se alcanzara a detener lo suficiente para arrodillarme y sentir cuanto me costaba que mi corazón latiera de nuevo.

 

El viejo me domino en toda la pelea, pero antes de dar el golpe final, me lance con lo último que me quedaba en fuerzas para terminar la lucha tan desigual. Si logre casi que derrotar a 30 mujeres invisibles, tendría que hacer lo mismo con él que no podía ver, ya que aunque fuera ciego lo veía todo. Es entonces que sacó a relucir de nuevo mi Wing chu.

 

Y pongo a reproducir el tema de “shangai introduction” en mi cabeza para hacer lo mismo que hice ese día en la caverna con la gota infinita. Yo imaginaba la pelea con el viejo, y mientras lo hacía, el viejo se le dificultaba llevar mi ritmo. Pero no sin antes él hacer lo mismo. Comprendíamos el concepto y se luchaba por igual.

 

Él no solo manejaba la visión remota si no también la propiocepción sensorial que le permitía saber en qué posición me encontraba con tan solo mover mis extremidades y conocer el movimiento de mis músculos.

Pero yo desarrollé otro poder, la fuerza absoluta. ¿Se acuerdan cuando les dije que; tres mujeres eran suficiente para subir un barco de 50000 toneladas? O ¿la vez que peleé con un Bersa junto con Victoria y me sentía fuerte y rápido?

 

Resulta que los Dark no solamente manejaban las sombras, sino que juntos eran fuertes…literalmente. Estar con tu misma raza te permitía ser descomunalmente fuerte, separados no eran nada, pero junto eran imparables. Esa era la razón de por qué se les temía tanto y tuvieron que intervenir las tres razas para detenerlos. Y fue tanta la fuerza que acumulé que el viejo con su propiocepción sensorial se asustó por que iba a recibir un golpe de esos. Así que se quitó del camino del puño que destruyó la pared de acero que revista el dojo donde peleábamos. Este tenía como veinte centímetros de grosor. Y cuando por fin se dio cuenta de mi mayor avance el viejo se detuvo y me dijo:

 

— Es suficiente. Me has demostrado que ya estás listo. Y es por eso que te debo dar esto Raynard, o debo decir  “Rey sonriente”.

— ¿Rey sonriente?— Dije yo. Las mujeres crean un círculo y nos encierra al viejo y a mí.

Después se e le entrega en una tela blanca algo largo y abultado amarrado por una sirga roja.  Esta al desvelarla me muestra dos espadas: una de plata, y otra negra.

 

— Raynard el oscuro, te entrego estas dos espadas que conectan la cultura de nuestro mundo con la historia de esta.

 

La espada que iba a ser entregada era hermosa: Plateada, su empuñadura tenía surcos finos con una forma tan ligera y moldeable que cualquier mano podría empuñarla. El pomo tenía la forma de un casco de caballero y su cruz tenía la forma de una flor muy grande y hermosa parecida al cerrejuelo que yo vi en la enfermería. Su virola era dorada y de aspecto muy extraño ya que parecía un anillo que apretaba la empuñadura con el cráneo de algún animal. Tenía una roca roja como zafiro en la cruz y su  hoja era la de un sable samurái llamada Nodachi. Y me dijo:

 

— Esta espada la hice pensando en los dos mundo, La hoja es de cactolium y tiene la forma de una catana aun cuando su puño está hecho con la espada de un templario. Y esta piedra, pertenecía a una familia de rojos que murieron en la guerra contra los Dark, forjada por el mismo maestro y unida por mí. Tómala y haz honor de poseerla para la batalla.

 

Y después se me muestra la otra espada; era una Katana negra, y me dice;

 

— Esta espada, fue tomada de un barco que tenía en su interior una caja con esta hermosa forma. En los libros se habla que es la espada definitiva, la más noble de los sables. He bautizado esta arma con el nombre de «Shi-n-fong-genkg, segador» y esta como «Basilisco» estarán en la posteridad como la armas que desataron la guerra por el rey sonriente. Ósea tú. Tómala y cumple el espiritu de un guerrero.

 

— ¿Mi nombre significa Rey sonriente?

— Sí, eso significa tu nombre— M replicó el viejo.

 

Las mujeres se juntan en fila y me hacen el saludo de respeto. Yo también les hago el saludo y ellas se retiran.

 

Y es cuando Mihail, un poco cansado se siente y me dice:

 

— Que reconfortante es saber que este día ha llegado y que yo aún viva para poder presenciar la última gran batalla.

 

— ¿A qué te refieres?— indague un poco curioso. Más el viejo me responde. — Es hora de que te cuente la historia de Drop el oscuro.

 

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