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MNU Volumen 6 – Capítulo 11

 

Capítulo 11

Las victoriosas.

Desafortunadamente el gran carisma de Alizes no sirvió de nada, porque a pesar de matar solo a uno. Un soldado le dio un golpe en el pecho que la devolvió como quince metros. Lanzándola al lodo y su arma llega a un pequeño pantano cerca de la batalla.

Un monje se lanza a ella, y ella rueda para que el mazo, que sostenía el monje golpeara la tierra. El monje congela el charco donde esta Alizes y le coagula el piso donde estaba para que no pudiera huir. Luego el monje con su maso se tira a ella para golpearla. Ella se protege con sus brazos el rostro y el mazo impacta el campo de fuerza que protege a Alizes.  Ella no conmemoraba su poder y entiende que ahora es intocable.

Lanza su campo de fuerza para que el monje saliera disparado por su poder y cae al otro lado del campo. Los monjes y los de casta dorada se fijan en ella al ver su poder y retoman la confianza para darles frente.

Sort corre para detener el avance de los Bersas blancos (versión de los osos polares de cuello largo) Este que era mayor en tamaño y fuerza; enviste a las bestias y los quema con su aliento de fuego y vuela por el lugar para atacar.

Fredys que estaba en la salida de la pradera de los caídos pone al cuidado de los maestres a: Ar Dumis que estaba herido e inconsciente por disparar todo su poder al golem de nieve llamado Golum y la herida producida por el granizo en forma de pico.

Las valquirias de fuego ayudan al ejército de Ar Dumis posicionarse y hacer retroceder el ejército de los Saambala. Alizes empieza su ataque con el poder de la Psicometría  que poseía a Parom al ser el arma de un artista marcial. Se trasmitió a Alizes algunas técnicas que Raynard aprendió en la escuela con el club de Wing chu.

Ella corre al campo de batalla con el hacha de Parom. Y emprende a embestir, sin embargo para ella el arma era muy incómoda y de un momento a otro pierde el arma. Uno de los monjes al ver que era una mujer que se le dificultaba el luchar con arma. La toma de los hombros; pero esta arremete con golpes al pecho con su codo izquierdo tres veces seguido. Y lo derrumba con una patada al tórax.

Uno detrás de ella trata de desequilibrarla golpeando su pierna pero ella lo evita, y de un golpazo al rostro con su rodilla apoyándose con la pierna del monje para golpearlo lo derriba. Otro monje lanza un jab al rostro pero sin más Alizes lo toma del brazo y lo patea al pecho tres veces, hasta que la cuarta patada con una voltereta lo tira al suelo. El siguiente viene con la intención de golpearle la cabeza pero ella más rápida pone sus brazos alrededor de sus hombros y golpea con sus rodilla el pecho del hombre y presiente como otro se acerca por detrás y mientras golpeaba el pecho del hombro con su rodilla esta lanza una patada hacia atrás y golpea al otro el estómago,  y lanza al que tenía sujeto por los hombros violentamente al suelo.

El mismo hombre que recibió una patada al estómago trata de sujetarla para que no pudiera atacar más. Pero no se deja y toma el brazo del atacante y con su rodilla derecha rompe su brazo y toma impulso para golpear su lomo con el codo y lo deja incrustado al suelo, y mientras otro corría hacia ella. Vuelve a saltar y le da tremendo patada conjunta con los dos pies al que venía mientras cae al cuerpo el hombre que dejo incrustado en el suelo.

De repente mientras se levantaba. Una mujer de la casta blanca la ataca con una patada. Pero Alizes se cubre posicionando los dos brazos al pecho y no deja que el golpe le afecte. La mujer ataca con un puño a la pierna de la mujer que la devuelve y ella con ganchos al cuerpo arremete. Alizes bloquea el golpe y evita un gancho izquierdo para luego devolverlo con gancho derecho a la mujer que aún sigue en la lucha. La mujer toma posición pero Alizes da una patada a su cintura y luego a la pierna derecha dejándola tendida en el suelo.

Dos hombres se lanzan a ella al mismo tiempo; Uno trata de golpearla pero ella se agacha y deja pasar el golpe y esta golpea con su codo las costillas y mientras este retrocedía por el dolor llega el segundo y ataca pero esta no deja que diera el golpe y golpea con su codo derecho el plexo solar del segundo mientras rápidamente retorna con el primero para golpear el pecho con su rodilla y mientras el segundo se reponía, Alizes no lo deja y golpea con una patada al mismo lugar y toma al primero y lo lanza girándolo por el suelo. Otra mujer la sorprende con una patada al abdomen y otra patada que es bloqueada con la pierna doblada de Alizes. Esta lanza un golpea con su mano empuñada de hielo que golpea la coraza con tanta fuerza que deja un poco adolorida Alizes. La mujer lanza otro gancho al rostro pero ella se protege con su brazo y toma el brazo para bajarlo y de un movimiento Alizes se inclina para que su pierna izquierda golpeara el rostro de la mujer que tenía el cuerpo bajo. Pero ella se protege.

Luego retoma la lucha, Alizes lanza su jab pero la chica se protege y lanza un gancho al hígado de la misma manera que atacó antes con su mano cristalizada. Alizes no la suelta y rodea su cuello con sus brazos y lanza sus rodillazos al abdomen de la mujer, y le da un patadon al peroné de la mujer para dejarla desplegada en la tierra.

Otro hombre se lanza para ayudarla, pero no alcanza su golpe a Alizes. Esta retrocede y se da cuenta que otro llega por detrás. Así que el primer hombre lanza seguidamente un jabs y Alizes los toma para hacerle una llave y doblegarlo. Luego el segundo se acerca y es recibido por una pata en la garganta. Alizes que aun sostenía el brazo del hombre, pasa su pierna por alrededor de él y rompe su brazo y cuando grita de dolor Alizes lo calla golpeando su cara con el codo derecho. Mientras que el segundo se reponía del ataque, lanza una patada pero ella gira rápidamente y lo noquea con un golpe en el rostro con su codo izquierdo. Otro que se dio cuenta de todas esa batalla la reta y ella pasa por encima del monje blanco tendido en el suelo.

El hombre lanza sus golpes, pero Alizes golpea su bícep derecho. Intenta nuevamente y ella golpea su bicep izquierdo. Este trata de lanzar una patada y ella golpea el femoral y lanza un gancho al esófago y una patada al abdomen. Otro monje llega para detenerla pero ella sostiene su puño agarrándolo del brazo derecho y golpea su abdomen con una patada. El otro monje trataba de reponerse pero Alize pone de rodillas con el que estaba peleando y gira por su espalda para dejar inconsciente al otro monje que se estaba levantando con una patada al rostro. Luego al que le dio la patada al abdomen lo toma de la pierna y de un solo golpe contundente con su pie derecho se la rompe. El primero que supuestamente queda noqueado se levanta de nuevo. Pero Alizes con su pie le quita de apoyo el brazo con el que se levantaba y toma la cabeza del hombre y lo estalla contra el suelo varias veces hasta que la sangre se revuelve con el lodo, y por si las moscas le rompe el cuello.

Y para rematar el que tenía la pierna rota Alizes aprovecha y se desliza por el suelo para noquearlo con su rodilla mientras pasa deslizándose. Uno de los hombre que aún está de pie quería sorprenderla pero ella toma el brazo del hombre y lo disloca para luego darle un cabezazo y dejarlo tirado en el suelo con una voltereta que hace impactar su cabeza a la tierra. Luego observa como una de las mujeres que había derrotado se trataba de levantar pero ella se acerca y le parte la espalda.

Ella se sentía cansada. Y Una de las valquirias grita su nombre para luego lanzarle a Parom. Ella se sentí fatigada y su furia había desaparecido. Se sentía asustada.

Ve como los Saambala retroceden. Y Alizes que no entendía el verdadero poder que había despertado con su nuevo don de psicometría. Logra saber que los de casta blanca no habían desarrollado lo suficiente como para poder sacar todo su potencial.

El monje que los comandaba al ver su inferioridad en batalla por falta de experiencia. Dice:

— Sakten, um Esso. (Terminemos con esto).

Y manda a sus hombres en línea para que crearan una pared de hielo. Y volver intentar invocar a Golum.

Los hombres de Lcios salen del paso con éxito y Alizes que estaba totalmente agotada, nota que los artefactos ya estaban puestos. Pero toda la infantería estaba dispersa.

Y a falta de liderazgo por habar herido a Ar, que podía llevar su ejército en una especie de formación contra los blancos que poco a poco  entraban por el paso del Vallhalla. La tribu de los Saambala que retrocedían por el ejército de Ar y de Alizes formó una pared de hielo que denegó el avance de las valquirias. Los hombres de Lcios que quedaron dentro del muro murieron a mano de los blancos.

Lcios gritaba con rabia por perder a tantos hombres. Reclutas que estaban en la etapa inicial de su entrenamiento. Él los maldecía y al haber sobrevivido sintió impotencia por primera vez al no poder salvar su batallon.

Entonces grita y busca el bastocar para calentar de nuevo los cielos. Pero estos ya habían gastado todo el torbe modificado para crear la tormenta. Entonces sirvió como carga para liberar toda su energía, a sabiendas de que podría caer inconsciente por utilizar toda su energía.

Alizes, llama a todos los hombres para que se retiraran. Y le siguieran a la pradera de los caídos y se reagruparan antes de que Golum volviera a su forma.

Alizes estaba tan extrañamente adolorida que le costaba estarse de pie. El haber utilizado la Psicometria por primera vez: Hizo que el campo que la protegía y la premonición desaparecieran. Ese poder desplazó los otros poderes y cargo el cuerpo con habilidades que nunca había tenido y con el sentimiento de rabia que sostenía Parom a través de Raynard al luchar. Entonces no volvió a utilizar ese poder si no fuera como última instancia.

Fredys que estaba ya en la pradera observaba como los hombres tanto de Lcios como de Ar se devolvían mientras Lcios quien estaba concentrado dejaba que los hombres corrieran mientras emanaba su poder eléctrico al cielo.

Sort sentía como el aura azul de Alizes se mesclaba con el de Raynard. Pero no era algo bueno, si no todo lo contrario. Se había contaminado por la maldad que estaba impregnado en el arma. Y le dice:

— Alizes, es mejor que sueltes esa arma, si la sigue sosteniendo con ese poder tuyo. Te consumirá, y podrá matarte…

— No, la haré mía. Ella no me doblegara, estoy harta de que todo me esté manipulando. Desde ahora yo seré su dueña. ¡Lcios es hora!

Lcios le alumbraban sus ojos y su boca. Y de ellas, como de las llamas de sus dedos. Expulsa una ráfaga y exclama con voz resonante:

— ¡DEMOLEDOR DE CIELOS!

Y la tierra se puso tan caliente y el cielo tan acalorado que de nuevo la tormenta retorna con un aire un poco más agresivo.

Golum ya estaba resurgiendo y pasaba sobre la pared de hielo. Alizes le pidió a Fredys que dirigiera su compañía hasta las murallas de la ciudad para que no pudieran traspasar la defensa mientras los hombres restantes tanto de Ar como de Lcios defendían la pradera de los caídos.

Los rayos ahora era un arma incontrolable para los hombres que entraban en su modo Berserker. Y ellos corren de nuevo a la pared de hielo y lo quiebran.

Los maestres preguntan a Alizes cuál era el plan de los monjes blancos. Y esta les responde:

— Los de casta blanca aún no han desarrollado todo su poder. Es por eso que el agua y el viento no han sido completamente controlados.

Alizes observa como poco a poco el poder de Lcios decae y ella rápidamente le dice a Sort que lo recogiera.

Sort vuela por los alrededores y atestigua como los Berserker luchan contra Golum que lo cortaban con sus rayos pero este siempre se regeneraba al congelar alguna parte de su cuerpo que derribaban.

Sin percances, Sort toma a Lcios inconsciente y caliente, para llevarlo de nuevo a la pradera  donde los monjes atendían a los heridos y reponían las armas.

Rayos se veían a la distancias. Y columnas de hielo resurgían y desaparecían. Y Alizes sintió que no podía intervenir en luchas tan épicas como esas. Pero sin un comandante en jefe que los guiara, pronto podrían romper las formaciones establecidas y llegar de campo ovalle a la pradera de los caídos. Y los monjes habían colocado su puesto de avanzada en el Vallhalla sin percatarse de los extraños aparatos que en ello había.

Ar Dumis se levanta como reaccionando a una preocupación y dijo:

— ¡Nos atacan!— Luego de que se percatara de que todo era una pesadilla se desvenda y se levanta. Alizes le dice que se calmara para que descansara, pero desiste de su consejo y ve como sus hombres y los hombres de Lcios luchaban sn cesar con sus poeres. Y Lcios se encontraba a un lado de él desmayado. Le dice:

— Tenemos que activar los atrapa truenos.

Y es cuando ve con asombro como el Golum que derroto estaba surgiendo y luchando cada vez que los rayos lo partían.  Habla con Sort y le dice que lo llevara al campo Ovalle para liderar a los hombres que estaban agotados por la lucha tan tremenda que tenían.

Sort mira a Alizes y ella al ver la determinación de Ar, este le permite hacerlo. Luego Sort lo lleva corriendo y este se lanza al campo mientras quemaba su herida que aún estaba sangrando.

Golum ya estaba en camino a la pradera de los caídos. Pero sabía Ar que para derrotar a Golum primero tenía que matar a los que lo crearon.

Los hombres que agotaban su energía luchando contra los Saambala y deteniendo a Golum: ven como Ar Dumis aparecía en la frontera con el lobo negro de Alizes.

Ellos toman energía y retroceden y dejan que Golum que era ya inútil pelear con él, avanzara. Y prefirieron esperar a su comandante en jefe.

Ar les dice:

— ¡Compañía, en formación!, tenemos que destruir esa entrada, y para eso tenemos que hacer caer el cielo.

— Señor Dumis, eso quiere decir que ¿haremos un Skyfall?

֫— En efecto. ¿Saben cómo se hace?

— Si señor— dice uno de los hombres, mientras que los jóvenes prometedores que sobrevivieron a la primera oleada de ataque se miraban unos a otros y le dijeron:

— el Abneguer Lcios nunca nos dejó practicar ese ataque.

— No se preocupen, para esto tenemos que tener dos unidades. Skyfall es un ataque muy complejo pero de igual manera poderoso. Imagínate hacer caer una pequeña parte de Helios hacia ese monte. Muchos de nuestros predecesores lo utilizaban para destruir montañas.

— ¡Es increíble!

La primera unidad que se conformaba de 875 hombres de parte de Lcios era la ofensiva y los 365 hombres de Ar Dumis la defensiva con otros 400 hombres que empezaban formarse para crear el Skyfall.

El hombre de los lentes y de piel clara que comandaba las tropas del Saamball les dice a sus hombres que formaban las tropas lo siguiente:

— Fo umen, ni siet on dae uma squll. (Embistan las unidades de defensa, y atraviesen la pradera) — Soe im shen us eterio. (Los superamos en número)

Los hombres aceptan la orden y gritan:

— ¡Ule ha, smish, smish! (ataquen en formación Smish) — Y el monje agita su brazo al cielo en señal a otro hombre que estaba en la distancia supervisando las horda y las ordenes de su líder. Luego mueve su cabeza en total aprobación y grita  todos:

— ¡Shish, uga! Sa eta (¡todos, formación Smish! invocación de armas) —

Todos los Saambala en la entrada del Vallhalla sacan un agua especial y forman su arma que eran espadas de hielo.

Todos ellos se forman en fila y crean una formación llamada Smish que era prácticamente una “V” solo que detrás de cada hombre había la misma formación.

Los hombres de Ar Dumis que sabían la formación, gritan:

— ¡Es punta de lanza, ahora, todos juntos, el estilo del escudo berserker!

Los monjes blancos retiran la pared de hielo y corren contra la primera unidad estática y ellos chocan contra el escudo, que era un campo de fuerza de repulsión que no permitía que nadie entrara. Algo muy parecido al campo de fuerzas personal de Alizes.

Ellos formaban domos de hielo alrededor del campo de energía. Pero el calor que emanaba de ella derretía el hielo. Y los monjes con desesperación trataban de romper el escudo o rodearlo, pero era inútil.

Es entonces que prefirieron dejarlo y pasar de largo sin atacarlo. Pero Ar Dumis que supervisaba el ataque y la defensa grita desde su posición: “¡Expansión!”.

Y cada hombre en el tramo. Extiende sus brazos en forma de cruz, y una aurora de energía se expande por tres mil metros para que los monjes no pasaran. Y el muro de  energía se expandía más y más cada vez que el tiempo pasaba. Y era asediado con hielo y granizo, pero nada le penetraba. Incluso trajeron un ariete. Pero el ariete no podía soportar el inmenso calor del campo y se quemaba.

El hombre de lentes que comandaba el ejército desde la distancia. Hizo levantar una bandera diferente a todas las demás. Para que repitieran la ofensiva de la pared de hielo en forma de cono para que penetrara el escudo.

Entonces retiran todo, y grandes tumultos de nubosidades llegan a la frontera para encontrasen con la tormenta. Un versus climático, nieve contra truenos y rayos.

El cielo se iluminaba de grandes resplandores y estruendosos relampagos, y el Vallhalla llegaba con tormentas de nieve que chocaban contra la brisa húmeda del campo Ovalle.

Y los monjes trajeron en un instante el gran carámbano que golpeo el escudo y quebró la formación. Y al ver que eso funciono repitieron la formación y penetro el escudo nuevamente para que los Berseker rompieran su elaborado plan de defensa.

Entonces Ar Dumis, enfureció el cielo y la gran estática en los atrapa truenos advertían a los monjes que aguardaban en el Vallhalla una mala idea estarse en el paso. Así que le avisaron al monje de los lente que no se percató de lo que había en las rocas.

 

Mientras tanto en la pradera de los caídos. El golum estaba a punto de llegar a la muralla de la ciudad de Oru. Y las valquirias que intentaban derretirlo estaban ya cansadas.

La única que estaba en operación con toda la energía era Fredys que supervisaba la unidad. Ella entra a la ciudad y sube la muralla para divisar como el gran muñeco de nieve se aproximaba. Y era tan grande que no le sería difícil para ese golem pasar la muralla. Divisó como la población que había sido evacuada de las aldeas cercanas entraban a la ciudad para el resguardo. Y se dispuso a minimizar el avance con la única técnica que conocía, algo heredado de su familia.

El golpe relámpago solo era efectivo a cierta distancia. Y esperó que el hombre de nieve llegara  un poco más para cortarlo en pedacitos.

Sus aliadas en tierra la observan y deducen que hará ese golpe. Así que una de ellas grita:

— ¡Escuchen!, Fredys hará el golpe relámpago. Nosotros también lo haremos. No nos daremos por vencidas. Mientras los hombres están luchando contra el ejército blanco, nosotras no podemos permitirnos que este Golum llegue a nuestras tierras. Así que Valquirias de fuego reúnanse, porque también daremos el golpe relámpago.

Todas ellas montaron sus bicornios y rodearon al muñeco, que poco a poco llegaba a la muralla.

Fredys muy calmada y con su cabello dorado ondulando como banderea representativa de los Berserkers. Mira, como muy al horizonte los grandes carámbanos en forma de cono y de pirámide forman imponentes fortalezas intimidantes para cualquiera. Pero no para los de raza de trueno… ellos nacieron con el terror de las tormentas. Porque cada vez que salía un imponente carámbano en forma de varios picos. Los rayos caían para echar abajo toda esa formación imponente.

Serena en sus pensamientos. Saca su espada de nombre freyya y la apunta al cielo oscuro y remolinante.

Las copa de los arboles más altos bailaban al sonsonete del viento y las hojas acompañaban el ritmo del ambiente. Fredys solo da un salto y con ese salto se lanza  con su espada para cortar con su golpe relámpago al muñeco. Ese golpe fue silencioso y muy rápido. Tanto así que el muñeco se divisiva dividido en cuatro pedazos. Y cada pedazo fue cortado por las demás mujeres que no dejaron que se reconstruyeran.

Cada guardia en las puertas y en las murallas miró con gran asombro el espectáculo dado por las mujeres, que los dejaron boquiabiertos. Los ciudadanos vitoreaban a las mujeres y la lucha dada en ese momento por la líder de las valquirias de fuego.

Y es cuando el cielo resplandeció de blanco. Una gran columna blanca que abrió un agujero en el cielo estaba cayendo desde las alturas. Ar Dumis dejo caer un rayo tan grande que no solo destruyo todo el paso del Vallhalla, y que mato a miles en ese paso. El calor que traía ese rayo fue tan espantoso: Que árboles que estaban a la distancia del impacto se quemaron. Y lo único que protegía a los hombres de ese impacto fue el campo de fuerza que ellos mismo impusieron. Alizes también protegió con su campo de fuerza la pradera y algunos árboles que estaban dentro de ella.

Y ella cae cansada porque nunca había hecho un campo de fuerza de esa magnitud.

El paso había sido destruido.

Y todos los Berserkers que se protegieron se desmayan por recrear una técnica tan destructiva que solo podía hacerse una sola vez por el tiempo que llevaba hacerlo. Era una técnica casi igual al Ignis coelum de los Redgroouk.

Pero fue en vano. Aunque el rayo mato a una gran cantidad de monjes blancos, el hombre de lentes sobrevivió porque mando a sus hombres crear una fortaleza que cubriera todo el paso. En algunos puntos ese muro fue destruido y monjes murieron en los derrumbes.

El hombre miraba como esas gigantescas rocas estaban ahora tapando la entrada. Ahora ya no era más el paso del Vallhalla.

Los hombres que resurgieron del impacto abrieron paso con su fortaleza y dieron entrada a un nuevo camino que se resguardo del derrumbe por la pared de hielo. Estaba el hombre blanco mal herido, y dos monjes lo sacaron de ahí para llevarlo fuera del Vallhalla. Y dieron la señal a los campamentos del ejército restante para la retirada. Habían perdido la batalla pero no la guerra.

Alizes vomitó y estaba postrada por cansancio, los monjes la atendieron pero ella dio orden de que los heridos eran primordiales. Luego al notar el panorama a devastador de la lucha entre el pantano y la tierra quemada y los arboles carbonizados. El polvo que se produjo por el arrase, pensó que por poco estos monjes cruzaban el campo.

El factor de demora de la centuria y la legión produjo un total desgaste entre la compañía de Lcios y Ar Dumis.

Todos los hombres regresaban a la pradera de los caídos para ser atendidos y poder regresar a Oru, incluso las valquirias regresaba con toda la compañía completa.

Ar Dumis manda a recoger los muertos y contar cuantos hombres quedaban entre el regimiento de Lcios y de él.

Kolgar hace esa labor, mientras, Slovan recoge todo los instrumentos que le servirían para la próxima batalla. Alizes que estaba un poco mareada por utilizar tanta energía en el escudo de repulsión; mandó a quemar todos los cuerpos de la casta blanca. Se sentó y se quitó el yelmo: Su cabello corto impresiona a los soldados que la ven hermosa. Estaba sucia y llena de tierra. Pero esos ojos y ese cabello le daban un tono bastante impactante. Las pecas y su gran seriedad dejaban a más de uno sonrojado.

Los rumores de que la diosa solo estaba destinada a ese detestable Dark, creaba una sensación de desilusión y rabia por parte de los soldados: porque, para ellos encontrar a alguien de esa hermosura tan poco común era imposible.

Las mujeres doradas eran hermosas de por sí. Pero lo escaso y lo raro en una belleza única como lo era Alizes era para algunos el tesoro inexpugnable. La armadura azul de Alizes resaltaba del resto, y pasearse por un campo de hombre entre jóvenes y viejos era como aquella joya que no se podía encontrar en el barro. Alizes sentía una sensación extraña en ese ambienta que nunca antes había sentido, y era para bien. Porque era la primera vez que se sentía el centro de atención de todos, de una manera popular. No como en aquellos días que ara para burla o para algún tipo de broma. Desde que se volvió la semidiosa de ese mundo, siempre creía que era solo el estatus que la separaba de la popularidad a la obligación. La adoración a la atracción, y no como lo que paso con Oromus, sino más bien la gran autoestima que se tenía ahora por ser bella. Y que otros no solo la respetaban por ser la hija de calipso, sino también la respetaban como guerrera y como líder.

Los soldados sonreían cuando la veían, y aplaudieron a la más grande estratega que poseía el reino hasta ahora.

Por ella fue que los ejércitos se mantuvieron. Y repelieron a un ejército que los superaba en número. Era la primera vez que se sentía reconocida, la primera vez que se sentía bella por dentro y por fuera. La primera vez que no quería ser otra persona sino la de ahora.

Se sentía victoriosa.

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