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MNU Volumen 6 – Capítulo 5

Capítulo 5.

Blood Castle Conquistada.

Alex se coloca de nuevo en el panel de disparó, con un nuevo cañón, y es cargado con la mitad de las lumias verdes.

Cuando el Neguer, presencio la derrota naval de los Bloodquianos, preparó él su contramedida.

— ¡Todos, saquen la balista! ¡No dejaremos que tomen el puerto!

Los robustos hombres sacaban la balista, y la colocaban desde la almena para disparar  a los barcos.

Luego cuando los barcos tocan tierra. Se abre una puerta donde salen carretas blindadas, pero no avanza y esperan el ataque de Alex Carnacio. Es entonces donde Alex dispara el cañón. El rayo abre un agujero enorme al muro. Y esta fue tan fulminante, que no solo quema los bloque si no que el rayo quema más de veinte casas que se agolpaban en la trayectoria dentro de la ciudad matando a muchos soldados y civiles que aguardaban en esa parte de la muralla.

Luego la carreta sale del barco y se acomoda, justo debajo del despeñadero donde los muros de la ciudad se colocaban. Allí puesto bajo fuego enemigo, las carretas contenían por debajo unas puertas, y esas puertas se abren para que hombre empezaran a construir trincheras.

La caballería Bloodquiana llega para avasallar  los hombres que bajaban del barco.

Pero el continuo fuego se cargaba a todo Maltuino que trataba de defender las trincheras. Los Ereiser con su fuego carbonizan las carretas y matan a los hombres. Y más Maltuinos se bajan para defender la playa, y escuchaban el tamboreo y la canción que una y otra vez se repetía en el mar.  Los barcos de Federg Zholty tenían a su mando a un hombre llamado Bergy que no había enviado sus flotas al ataque. Si no que los preservó todos, para rodear el puerto. Es entonces que Alex Carnacio y Kleigor          Coral preparan el ataque a los constantes bombardeos de los Bloodquianos con sus flechas.

El muro que había sido roto por el rayo fue de inmediato cubierto por grandes portones de madera; para que los invasores no pudieran entrar. Alex prepara las catapultas para enviar barriles llenos de ácido inflamable. Este fue lanzado a la ciudad que sin resguardo alguno cayeron en la casa de los nobles. Quemando y matando algunos de sus ocupantes. El Neguer al mando grita a sus compatriotas que huyeran y a sus subordinados dictó la orden de evacuación. Y reemitió una escuadrilla para escoltar a la población y gritó a todo hombre:

— No estamos en este mundo para ser vencido por los malditos bastardos manchados sangre sucia. Somos poderosos y no dejáremos que nos humillen… ¡Soldados de Blood Castle! ¡Prepárense, atacaremos con las flechas ígneas rojas! ¡ SAGITAAAAAAAAAAAA!

Los arqueros crean arcos y flechas de fuegos. Otros en vez de flechas y arcos crean lanzas que son disparadas a los barcos con los trabuquetes que enviaban los barriles inflamables y estas a su vez se destruían y quemaban el barco cuando las flechas y las lanzas las alcanzaban.

Al encallar en la playa, los hombres de Alex y Kleigor bajan hacia las trincheras y atacan la caballería. Pero los de la caballería enviaban sus ignicus para calcinar a todo hombre que llegaba a desembarcar… luego lanceros de la tropa 28 que estaban en la cuarta flota detrás del barco del capitán. Arrojan lanzas para matar a los jinetes y en conjunto a sus caballos. Y mientras son asediados por los Bloodquianos soldados con las flechas rojas que los fulminaban en el momento. Más hombres desembarcaban en las costas pero esta vez para defender las trincheras y traen consigo vineas de madera para repeler las flechas enemigas y apoderasen de las trincheras.

Al ver cómo eran contratacados por los soldados rojos, desde las almenas por las flechas de fuego y las flechas de madera. Kleigor grita:

— ¡Traigan Los p**** morteros!

Kleigor carga un torbe modificado con una perilla de cuenta regresiva y lo mete dentro del mortero. El engranaje iba de para atrás mientras este fue lanzado a los soldados rojos. Y Kleigor grita:

— Tragasen esto hijos del fuego. ¡Disparen!

Kleigor envía el torbe al Neguer y este dispara su flecha de fuego que destruyó el torbe y de repente explota con rayos y truenos. Cuatro torbes explotan en la cima de la muralla y mata a los soldados. Y el Neguer que milagrosamente sobrevive se levanta un poco aturdido y con la mirada  distante y perdida escuchando como los soldados caían uno por uno muerto por esa invención Maltuina.

Es cuando la escuadrilla que evacuaba lo saca del adarve y lo ponen en las escaleras mientras los soldados preguntaban qué hacer. Y el Neguer pregunta:

— ¿Han sacado a todos de esta zona?

— No señor, aún nos falta. ¿Usted se encuentra bien?

— Si Bien, reúnelos a todos antes de partir de aquí.

— ¿Por qué señor?

— Nuestra vida depende de ello. Los Maltuinos no esperan y estarán aquí ahora mismo, si destruyen ese pórtico entraran y será nuestro fin. Tendremos que retrasar su entrada para que los ciudadanos que huyen tengan oportunidad de salir.

El subordinado reúne a todos los habitantes restantes y dice:

— Nobles de sangre pura, ciudadanos Bloodquianos por favor escúchenme un momento. Necesito de su ayuda… cada uno de ustedes tiene el potencial de un ereiser. Por su sangre corre el fuego y el calor. Ahora es cuando tenemos que responder con ardor a los enemigos de la corte roja… no dejaremos que entren a nuestra ciudad a usurpar lo que es nuestro por derecho… quiero que se unan a mí para detenerlo. Si no lo hacemos, será tarde para nosotros. Ellos nos sorprendieron con artilugios y nos derribaron con el primer golpe. Pero les demostraremos que nuestro poder es mayor… por favor, préstenme su fuerza.

Un noble de bigote puntiagudo y traje rojo sale de la multitud para gritar:

— ¿Qué es lo que necesitas Ereiser?

— ¿Alguien conoce el Ignis coelum?

Todos ellos se miraban, y miraron con rostro afirmativo al Ereiser y dice:

— Muy bien entonces, andando; para esta técnica necesitamos un lugar amplio.

— ¡Que tal la plaza scarlata!— Grita una mujer con joyas en su cabeza y cuello.

— Es perfecto. Traigan todas sus cosas… iremos a la plaza, después de eso tendremos que salir de aquí.

Los habitantes se reunieron y empezaron a escuchar como trataban de destruir el pórtico de madera que tapaba el agujero. Luego hicieron un círculo y se tomaron de la mano. 102 personas entre niños, mujeres y hombres contando soldados se tomaron de las manos y cerraron sus ojos.

El ignis coelum era una técnica enseñada a los civiles como táctica defensiva. Entre más personas estén reunidas, más poderosa es la potencia del ignis coelum… Cada uno aceleraba su proceso piroquinetico y lo acumulaba en el cielo. Lo especial de esta técnica es que es la única manera en que una sociedad colectiva puede compartir memorias… de esta manera el neguer podía controlar el punto de disparo.

Alex Carnacio, Kleigor Coral, y Bergy quienes estando en diferentes lugares, presenciaron como el cielo se tornaba anaranjado y luego un color rosa suave con tonos amarillos. Cada Maltuino en la playa estaba estupefacto de lo hermoso que era el cielo en ese momento. Incluso la neblina se disipó y se logró ver toda las flotas que llegaban a la playa… pero los hombre que intentaba  entrar por el portón dejaron toda labor, al ver el cielo… las nubes se esfumaban y un gran aro de fuego se acumulaba en la bóveda celeste… Es cuando Kleigor Coral dice:

— Mierda, ¿esto es lo que creo que es? ¡Salgan todos de ahí!

Los hombres bajo el pórtico, no sabía lo que gritaba Kleigor… pero vieron el cielo y sintieron un calor tan intenso que las armas se calentaron al rojo vivo y cada combatiente lanzaba lejos su arma y empezaban a ponerse colorados. Es entonces que Alex y Kleigor levanta la bandera blanca. Bergy quien ya tenía situada su flota en el puerto de Blood Castle manda a sus hombres que tomaran las murallas para advertir a los que estaban en las trincheras y en el pórtico que salieran de ahí rápidamente antes de que el ataque fuera completado.

Kleigor Coral toma la bandera roja y sube por una escalera de asalto para situarse sobre la muralla he izar la bandera. Pero era demasiado tarde, una enorme columna de fuego renuente cae del cielo tan rápido que no da tiempo de dar las retiradas. El ignis coelum cae exactamente en el pórtico donde los hombres con sus arietes intentaban destruir el portón de madera.

Ya no era necesario romperlo, porque con el fuego. La madera explota en llamas y negrea toda pared donde se situaba la puerta. Todo hombre, planta o tierra queda hecho cenizas. Y no solamente mata a los Maltuinos citados en la puerta, también mata a todo hombre  bajo las murallas y en las trincheras. Aquellos ubicados en esa parte de la muralla mueren calcinados. Pero no era todo, la columna de fuego aún seguía cayendo y empezaba a rodear la muralla para extinguir cada vida enemiga de los rojos. Kleigor llora al ver a sus compatriotas morir y de resignación manda a un hombre a que le entregara un arco y una flecha.

Kleigor corre por el adarve y busca la gente que creaba el ignis coelum, y los ve desde la alameda y busca al neguer. Muy pocos conocían sobre esa técnica y más aún quién iniciaba el ataque  con la memoria colectiva.

Pero Kleigor sentía que era ese soldado que inicio el ataque con las flechas de fuego, y, que fue él también quien inicio todo esa problemática situación desde que llegaron a la playa. Bergy que también estaba sobre el adarve con  cincuenta hombres gritaba a Kleygor que saliera de ahí y hullera porque sabía que esa columna de fuego se dirigía a él. Aun estando lejos Bergy sentía ese calor incesante y  el viento caliente que emanaba la columna de fuego.

Kleigor toma su arco y su flecha y buscaba una zona donde tuviera un tiro limpio. Y el hombre que estaba con él observaba como ese enorme pilar de fuego llegaba a ellos. Y le decía a su señor:

— Señor Kleigor Coral, no quiero interrumpirlo, pero esa cosa se está acercando a nosotros.

El hombre ya estaba poniéndose rojo, y emanaba de él sudor como si se estuviera derritiendo. Pero Kleigor ni se inmutaba, estaba tan concentrado. En su mente pasaba la incertidumbre del tiro… no sabía si esa flecha llegaría a la plaza scarlata, aun cuando sentía ese calor acojonante, estaba en un trance que le permitía olvidar todo dolor que le producía el calor:

— ¡Si va a disparar, ahora es un buen momento!— Gritaba el ayudante de Kleigor… aun así se tomó su tiempo y apunto con la mayor precisión posible.

— Oh no, esto es una locura… disparé ahora, esa cosa, ya está muy cerca— Grita su colaborador. Kleigor escuchaba muy lentamente la voz del hombre y no se percataba de que su subordinado le gritaba. Luego este le dijo:

— Yo me largo de aquí, no quiero morir.

El hombre se baja por la escalera. Pero mientras este hombre baja. Bergy grita a todo pulmón el nombre de Kleigor Coral.

La columna de fuego era tan grande que cubría varias manzanas de una ciudad, y podría calcinar en su diámetro más de cuarenta casas. Y este tornado como se mostraba era tan uniforme en su corriente de fuego que no parecía moverse ni girar en sí. Esto era ignorado por el ojo de Kleigor que solo observaba la longitud de su disparo, y al hombre a quien quería que llegara su flecha… Luego, disparó.

La flecha surca el cielo, y parecía imposible que llegara tan lejos; ya que la plaza scarlata estaba muy lejos… un tiro imposible incluso para un experto. Pero Kleigor se estaba jugando su vida para que llegara, incluso su propia revancha, y su reputación. Pero no dudo ni un segundo de que esa flecha llegara a su destino.

Cuando el tornado estaba a punto de llegar a la alameda donde se encontraba Kleigor. La flecha llega como un rayo y penetra la garganta del Neguer que controlaba el ignis coelum… y todas las personas que compartían memorias sintieron un pequeño piquete en su cabeza. Se sueltan de sus manos y se percatan de que el neguer cae muerto por la flecha de Kleigor. Luego la mujer que estaba cerca de él grita, y toma sus cosas, y las manos de sus hijos y salen corriendo. El ignis coelum se deshace y el tornado se disipa.

Bergy y todo Maltuino que vieron lo que Kleigor hace se asombran y gritan de gozo. Para luego emboscar a los soldados que escoltaban a la población.

Kleigor Coral no sintió ni felicidad ni nada parecido por lo que acaba de hacer. Su rostro inexpresivo demostraba poca importancia a lo que hizo. Luego levanta la bandera blanca para que todo barco con hombres pudieran encallar. Y desembarcaron multitudes y entraron por la pared rota sin importar el calor que el suelo emanaba por lo anterior. Y fueron recibidos con flechas. Pero por más intento de los soldados rojos de detener la avanzada, eran muertos por los arqueros puestos en las murallas.

Y las multitudes entraban para alcanzar a la masa que ya estaba fuera de la ciudad para escapar… pero un gran ejercito rodeo la población. Este era el ejército de Federg Zholty que estaba puesto para no dejar escapar a nadie. Luego Bergy se presenta y grita a todo rojo que estaba presente:

— ¡No teman ciudadanos de Blood castle, ya no teman más, no estamos aquí para hacerles daño! ¡Ahora están bajo la protección Maltuina!

Un noble Grita:

— ¡Malditos sangre sucia, bastardos asquerosos… no necesitamos su compasión!

Bergy se acerca al hombre, y le dice:

— Calma señor. Yo no lo estoy insultando…

Luego el noble le escupe la cara, y este tan solo le dice:

— Váyanse, y déjenos en paz, malditos sangre sucia.

— Vaya, que modales… escupirle en la cara a un hombre que nada le ha hecho. ¡Muy bien… pensé que estaban asustados, pero desde luego es la casta rabiosa y orgullosa… nada más piensan en ustedes… no me extraña por que los llaman egoístas, y eso que yo tengo sangre roja por parte de mi abuelo!

— Pues tu abuelo era un maldito, por prestar su sangre con otra casta… su hija debió ser una p***

Bergy voltio a ver a uno de sus subordinado y da la orden para que capturaran al hombre. Estos lo hacen y el noble rojo gritaba cosas como:

— Quítenme las manos de encimas asquerosos Maltuinos de mierda. Sangres sucias, bastardos…

— ¡Yo no estoy aquí para ser insultado, ni escupido en el rostro! Solo tengo una petición a todos ustedes… Quiero que me entreguen al rey de Blood Castle.

Había silencio en el público. Y Bergy al ver esa lealtad les grita:

— Si no lo hacen mataré a uno de ustedes uno por uno si es necesario para que me lo digan; y empezare con…—  Bergy mira a todos lados y la multitud preocupada rezaba a su diosa cupido para que no los escogiera a ellos. Luego Bergy agarra la mano de una niña, y dice:

— Si no me dicen dónde está el rey… ¿Cómo es que se llama?

— Se llama Roj’s Rajes Blood— Le dice uno de sus subordinados.

— Entréguenme a su rey Roj’s , y los dejare vivir a todos incluyendo a esta preciosa niña pelirroja y pecosa.

Nadie decía nada, incluso la mamá que gritaba por su hija; esta les imploraba a todos sus compatriotas que la ayudaran o que el rey se presentara para salvarla. Incluso soldados lloraban por no poder hacer nada, ellos no conocían el paradero de su rey. Pero Bergy les grita:

— Muy bien, subiré de nivel a ver si su rey entiende lo crítico de la situación. Contaré hasta 3, si no aparece le cortare la mano a esta preciosa niña.

1… 2… y…

— Esperé por favor. Esperé un momento… no tiene que ser esa niña. Puedo ser yo quien pierda la mano— Grita el soldado angustiado. Pero Bergy pregunta:

— ¿Sabes dónde está tu rey? Si no sabes dónde está, no me sirve— El soldado implora piedad a la niña. Y llora también.

Luego Bergy corta la mano de la niña. Y la multitud se aterra de ver eso. Incluso su madre cae al suelo moqueando y llorando. Implícitamente el hombre que escupió a Bergy le grita cosas por presenciar el maltrato a la niña. Pero este lo manda a degollar para que se callara. Y con eso la multitud empieza a buscar soluciones.

— ¡Si no me dicen dónde está su rey, le cortaré la otra mano! Piénselo bien, ¿están seguros de que esta niña vale las dos manos por su rey? ¿Solo porque su rey no reconoce lo critico de esta situación?

Bergy toma del cabello a la niña que estaba gritando y llorando del dolor y este dice:

— ¿Dónde está su rey? 1… 2… y…

— ¡Aquí está el rey!— grita un soldado rojo.

Y un hombre encapuchado grita a los soldados:

— Quítame tus sucias manos traidoras. ¿Cómo te atreves a entregar a tu rey? Maldito traidor. Cuando salga de esta te mandaré a quitar la cabeza y alimentaré a mis bestias con los restos de tu familia. Esto es traición contra la corona, contra tu país y contra tu casta… suéltame te digo.

Muy bien, si no me quieres soltar… te daré lo que sea pero por favor ayúdame. No me entregues… lo de tu familia era una broma, oigan ustedes no me entreguen. ¿Quieren dinero? ¿No? Les daré a mi hija para que haga lo que plazcan con ella. A la reina, pidan lo que quiera, pero por amor a cupido no traicionen a su rey.

El rey  intentaba salir pero la multitud les cerraba el paso y lo mandaron al frente con Bergy. Luego suelta a la niña y manda a los Maltuino a que trataran la herida de la niña.

Y Bergy agarra de la cabeza al rey Roj’s y le quita el poncho que lo cubría, y le dice:

— ¿Ve esa sangre, su majestad? Usted causo que le quitara la mano a esa hermosa niña. Todo por su cobardía… ¿qué clase de rey es usted, que abandona a su población?

— Por favor no me mate… se lo suplico, le daré todo lo que tengo, incluso tomen a mi hija, ella puede complacerlos de muchas maneras pero  no tomen mi vida.

Bergy le observa y susurró a su oído:

— Todo lo que tengas ya nos pertenece.

Y Bergy entierra un cuchillo en su abdomen y este empieza a retorcerse de dolor. Luego un Maltuino le pasa  un machete a Bergy y de un machetazo le quita la cabeza al rey Roj’s. Y al salpicar sangre roja en la cara de Bergy mira a sus habitantes impactados y le dice:

— Ahora, todos devuélvanse a la ciudad. Las mujeres por favor les pido de buena manera que atiendan a nuestros hombres. Cocíneles y atiendan a nuestros heridos… y los demás: hombres viejos, jóvenes o soldados… les pido que reconstruyan la ciudad… la necesitamos bien cuando envíen la ayuda. Les prometo que defenderemos bien su ciudad.

*                                               *                                              *

Cuando todo terminó. Los tres hombres que comandaron el ataque se reunieron en la alameda donde estaba Kleigor Coral.

Bergy al ver como una ciudadana Bloodquiana venda las quemaduras de Kleigor, le pregunta:

— ¿Cómo están tus quemaduras? Al parecer te están atendido  bien.

Kleigor le hace una señal a la mujer para que se marchar y esta se retira, no sin antes recibir una nalgada de Bergy. Esta le mira con furia pero se retira sin decir nada.

Alex Carnacio al ver eso le dice:

— Llegaron noticias desde Lingot y Midas. Al parecer ya fueron conquistadas. Junto con Casa rubí y loto de oro. Enviaran infantería a Enemet y Oru para conquistarlas… faltamos nosotros para enviar nuestra prueba de conquista. Escríbele a tu hermana Suggy de nuestra conquista Bergy.

Así que dijo:

— Tenemos que reconstruir rápido esto. Aunque ganamos esta batalla fuimos los que más hombres perdimos. Hombres y recursos.

— No te preocupes, tenemos recursos de esta ciudad como para 20 ecos— Dijo Alex Carnacio.

— Sin contar que tenemos al bastardo de Red Gules y su esposa Qnty para defender nuestra retaguardia. Si llegan con sus naves voladoras, Red se encargara de abrirnos paso por el mar… tenemos todo esto controlado. — No hay que subestimar las flotas de los Redgroouk. Son las segunda mejor del mundo. Ahora el segundo paso a tomar es conquistar Tierras roja. Es el país más grande de los Redgroouk después de Akai y Rougen.

Los hombres miran el horizonte y sonríen al atardecer esperando que su victoria llegara a oídos del consejo Maltuino.

— Por eso no te preocupes. Ya hay alguien tomando Akai y Rougen. Si las cosas salen bien todo las regiones Redgroouk serán nuestras.

Y Bergy sonríe mientras come y bebe en el atardecer.

 

 

 

 

 

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