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MIP- Capítulo 59

Capítulo 59: Camino hacia la montaña 

 

Una explosión estalló en la mitad de la formación, para hacer que entren en situación lo voy a explicar.

Cada grupo tiene veinte personas, son quince grupos.

Hay diez grupos en los extremos creando una formación redonda, en el centro están otros cinco grupos defendiendo los extremos y dando apoyo.

En teoría el centro es el lugar más seguro ya que están dando solo apoyo y los del extremo son los que reciben los daños.

La ruta que debían seguir, era una ruta hacia una montaña. La cual se sospecha que están los cuarteles de la secta Luna Vacía.

Cuando la explosión estalló tomó a todos con la guardia baja, nadie esperaba un ataque directo al centro.

Los grupos que Li Shuma pudo defender estuvieron un poco sorprendidos pero actuaron rápido y cargaron contra el centro para eliminar a los atacantes.

Li Shuma sonrió con orgullo, su plan funcionó. Si ellos hubieran descansado fueran dejado la oportunidad de la emboscada en cero ya que podían crear una vigilancia.

Sin embargo al estar en constante movimiento la vigilancia es baja por lo que estos ataques son más efectivos al estar en movimiento.

Li Shuma cargo contra un enemigo y lo golpeó con la parte sin filo de la espada, este cayó al suelo y cuando estaba por rendirse recibió una bola de fuego en la cara.

Li Shuma no tuvo tiempo para lamentarse y simplemente siguió atacando a los atacantes.

Los atacantes no esperaban a que su ataque fueran repelido de forma tan rápida, esperaban que la conmoción fuera más grave y que tuvieran tiempo para asesinar más personas para romper la formación por completo.

Los otros grupos al ver que algunos ya estaban en el centro defendiendo cargaron sin dudar y comenzaron a ayudaron a su compañeros.

En pocos minutos el atentado fue repelido y pocos murieron por parte de la secta Luna Vacía, los atacantes fueron casi aniquilados.

Los pocos que pudieron salir, lo hicieron sin alguna extremidad o con heridas graves.

Aunque esto no terminó aquí, después de ese ataque más grupos fueron heridos y otros aprovecharon esto para seguir atacando a la formación.

Li Shuma sólo esperaba un ataque, no varios a la vez por diferentes fuerzas.

“La formación es muy llamativa…” Li Shuma estaba en la mitad de una pelea, estaba contra dos bestias mágicas y un cultivador que las controlaba.

“¡Corte del Zarak!” Un resplandor verde se apoderó de Sharur y este corte perforó las dos cabezas de las bestias.

¡Zas!

El corte no se detuvo y alcanzó a tocar el pecho del cultivador, este empezó a soltar sangre a chorros y sus ojos estaban llenos de terror.

Intento cerrar su herida con las manos pero la sangre no dejaba de salir y su cuerpo se empezó a volver rígido y su calor se estaba filtrando…

Antes de soltar su último suspiro miro a Li Shuma de forma extraña, la fuerza de vida se estaba agotando y solo podía ver como su llama estaba por desaparecer.

Li Shuma sintió algo de culpa y tan solo se fue, no quería tomar las cosas de un cadáver… aun no estaba listo para ser así de cruel.

El joven murió de forma lenta… no sufrió mucho tan solo estaba desesperado por no poder hacer nada.

LI Shuma comenzó al instante una batalla contra otro cultivador, este se encargaba de soltar flechas de hielo.

*          *
*          *

“¡Corte del Zarak!”

“¡Vacío!”

Varias luchas estaban aún por el lugar, los atacantes se estaban retirando con muchas heridas y bajas.

Los de la secta Luna Vacía también estaban recibiendo una gran cantidad de bajas y serían aún más si no fuera por el contraataque del comienzo.

Li Shuma seguía luchando con otros dos cultivadores a la vez, ya no tenía ninguna túnica y se encontraba solo con sus pantalones cafés, le faltaba un zapato y tenia varias heridas en su cuerpo.

Quemadas, cortes, agujeros pequeños, algún tipo de daño con electricidad y un golpes que le dejaban todo el cuerpo con partes moradas. Aparte tenía un poco hundida las costillas derechas.

Los otros dos cultivadores ya estaban en las últimas, a uno le faltaba una pierna y se estaba desangrando en el suelo. El otro cultivador estaba apoyándose con un escudo. Su respiración era suave y cada vez era más lenta.

En su pecho habían varios agujeros, todos eran puntos vitales. A pesar de todas esas herida seguía intentando luchar. Cuando caminaba sus agujeros soltaban más y más sangre.

Ya no tenía salvación…

“Ya ah terminado…” Li Shuma se adelanto y con su espada le atravesó el corazón.

Hoy Sharur extinguió  varias llamas de vida…

Li Shuma se acostó en una roca, sacó de su bolso espacial una botella pequeña que contenía un líquido rojizo.

Sin prestarle atención a los demás se aplico en sus heridas más graves, están empezaron a cerrarse de forma visible. Aunque soltaban un tipo de humo al curarse.

El dolor hizo que Li Shuma gimiera y se retorciera en el suelo, sus ojos estaban totalmente rojos y sus dientes estaban ensangrentados.

Después de que esas heridas se curaron, siguió con las demás… solo podía apretar dientes y aplicarse ese líquido en su heridas más preocupantes.

Este líquido eran lágrimas de fénix, las cuales pertenecían a Mishu.

En esta batalla Li Shuma cerró su sello para que Mishu no saliera a ayudarlo, era muy peligroso y no quería perder la vida de su amigo.

En unas cuantas horas ya estaba totalmente curado, se encontraba escondido recuperando la energía espiritual que había perdido.

Al salir de su escondite, el cual era un simple arbusto que lo ayuda a cubrirse. Encontró que ya la formación se había reagrupado y que se estaban curando y ayudando.

De las trescientas personas sólo quedaban menos de ciento cincuenta.

Algunos fueron encargados de recoger el botín de los cadáveres, otros de curar a los heridos y otros de poner vigilancia.

Li Shuma camino de forma tranquila hacia ellos, ellos lo miraron y se pusieron alerta.

“Li Shuma, soy del grupo trece” Li Shuma se presento y siguió caminando sin preocuparse por las miradas extrañas.

Algunos lo reconocieron y fueron ah saludarlo, estas personas fueron lo que lo ayudaron contra el atentado.

“Li Shuma, gracias a ti no morimos todos… Si no te hubiéramos prestado atención hubiéramos sido más o incluso todos” Se acerco una joven de la edad de diecisiete

Li Shuma solo asintió y siguió caminando todos se estaban reuniendo.

Casi todos los líderes murieron en esta batalla, los que tuvieron suerte estaban solo heridos o los desafortunados estaban en el otro mundo.

Li Shuma analizó la situación y empezó a buscar al algún líder que sobreviviera, en su corazón estaba haciendo lo correcto.

Cuando asesino a la primera persona se sintió mal, solo que se preguntó una cosa en la cabeza.

“¿Él se fuera detenido?”

Claramente no, en estos campos el asesinato era un enemigo menos y esto era valioso.

“Todas la vida que hoy eh arrebatado… Fueron defensa propia y no sin razón, no me pueden culpar” Con este pensamiento aflojo la presión que sentía.

Encontró a un líder moribundo, ah este líder lo reconoció con tan solo una mirada.

“Sigues con vida…” Li Shuma lo miro  de forma seria al joven que tenía en frente, era el mismo líder que no escucho su consejo.

El joven estaba en suelo con heridas muy graves, no se sabía que si siquiera sobreviviría.

“¿Tú?… Ya veo también sobreviviste ¿No estas herido?” El joven miro de forma envidiosa a las heridas de Li Shuma.

Aunque las lágrimas de fénix eran milagrosas en cierto sentido no eran salvavidas, Li Shuma sólo cerró sus heridas sangrantes.

Lo que eran huesos rotos, moretones y quemadas no eran curables con estas lágrimas. Lo máximo que podían hacer era calmar el dolor.

“Solo tuve suerte” Respondió con calma.

Miro las heridas del joven y la mayoría eran cortes, en teoría Li Shuma lo podía salvar.

“¿Quieres vivir?” Preguntó Li Shuma con frialdad, no tenía ninguna buena impresión de este tipo.

“Yo… Quiero vivir” El joven soltó una triste sonrisa y tosió un poco.

Li Shuma sacó una pequeña botella con este líquido y empezó aplicar las gotas en las heridas profundas.

El joven empezó a gritar de dolor, esto alertó a las demás personas y se empezaron a agrupar para ver.

“¿Qué estás haciendo?” Pregunta un hombre fornido, se encontraba en la séptima etapa de la cultivación de Qi.

“Lo estoy ayudando, toma esto y aplícalo en las heridas cortantes, en las otras no tiene efecto” Después de decir esto saco otras tres botellas y se las dio al hombre fornido.

Este las miro con curiosidad y empezó a mirar como el joven estaba agonizando, empezó a dudar cuando noto que las heridas se estaban cerrando a una velocidad increíble.

“¿No las quieres?” Li Shuma estiró la mano para recoger las botellas, cuando el hombre se fue corriendo para empezar ah ayudar a sus amigos.

“¿Por qué desconfían de mi? ¿Qué lograría dándoles algo que los hiriera?” Li Shuma se enojo un poco y siguió curando a este joven.

En unas pocas horas todos estaban ya en mejor estado y se escondieron en el bosque para descansar, algunos hacían guardia y otros estaban repartiendo las píldoras recogidas de los cadáveres.

Li Shuma estaba cultivando muy calmado, su calma provenía de la seguridad de sus instintos. En las anteriores luchas estos fueron llevados al máximo y pudieron ayudarlo en todo el sentido.

“Si tan solo fuera más fuerte…” Se lamento y siguió cultivando.

 

Nota del autor: 4 de 4

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