
Ecos de la sombras
Autor: Ryaggg
SkyNovels
"Eco que no existía
CAPÍTULO 1 - “El Eco que No Existía”
El amanecer sobre el Reino de Lúmina no tenía nada de especial.
Un sol pálido, un viento frío arrastrando arena, y el sonido lejano de la guerra entre gigantes que no pertenecían a ese lugar.
Pero dentro del pequeño campamento médico, un temblor distinto recorría la tierra: era el cuerpo de un joven convulsionando.
Kai.
Era joven, pero su rostro parecía llevar el peso de generaciones.
Había sido encontrado inconsciente en la frontera, donde una batalla entre las dos grandes facciones había arrasado aldeas enteras.
Nadie sabía su origen.
Nadie sabía su nombre hasta que lo dijo él mismo, medio muerto.
Y nadie sabía qué clase de energía latía dentro de su pecho.
El Rey Alistair, monarca de Lúmina, estaba presente.
No enviaba emisarios a lo importante: siempre iba él mismo.
Se inclinó sobre el joven mientras los médicos retrocedían, temerosos.
—¿Qué estás canalizando, chico? —preguntó con voz grave.
Kai abrió los ojos.
No tenían brillo, pero sí una fuerza tranquila que desafiaba al dolor.
—No es Eco del Gobierno… —susurró uno de los médicos.
—Tampoco es Eco del Origen —dijo otro.
Kai apretó los dientes.
Un halo oscuro y claro a la vez cubrió su piel, vibrando como un corazón que no sabía si latir o detenerse.
—Esto no es un Eco militar —dijo Alistair—. Ni uno tribal.
—Entonces… ¿qué es? —preguntó un guardia.
El Rey observó al chico con una mezcla de prudencia y curiosidad.
—Algo que nunca debió existir —respondió Kai, con la voz quebrada—. Algo que nació porque los otros dos ecos… fallaron.
Se hizo silencio.
Kai se incorporó despacio, con el pecho ardiendo.
—Mi padre murió por obedecer leyes injustas.
Mi madre murió por seguir libertad sin razón.
Los dos mundos que ustedes veneran… matan sin pensar.
El Gobierno destruye vidas en nombre del orden.
Los Carteles asesinan en nombre de la libertad.
Ambos están rotos.
El Rey lo miró fijamente.
Ese niño hablaba como un veterano de guerra.
—Entonces, Kai… ¿qué es lo que estás despertando? —preguntó Alistair.
Kai cerró los ojos.
La energía dentro de él se expandió, cálida y fría, intensa pero controlada.
—Un Eco que no sirve a ninguna ideología —dijo él—.
Un Eco que nace de la humanidad misma.
Del instinto de proteger.
Del deseo de vivir sin ser una herramienta.
Del dolor de ver a los tuyos morir por causas que no les pertenecen.
Se escuchó un crujido.
La tierra bajo sus pies se fracturó suavemente.
Los médicos retrocedieron.
Los guardias desenvainaron.
Pero el Rey Alistair sonrió.
—Eco de la Humanidad… —susurró—.
Nunca pensé escuchar esas palabras fuera de leyendas.
Kai lo miró confundido.
Alistair continuó:
—Hace siglos hubo quien intentó crear un tercer poder. Un tercer camino. Algo que protegiera al pueblo, pero sin convertirse en tiranía ni caos.
Dicen que fracasaron…
que fueron borrados por ambos bandos.
Kai apretó los puños.
—Yo no pienso fracasar.
El Rey asentó con gravedad.
—Entonces no serás mi soldado.
No serás mi arma.
Serás algo diferente, Kai…
El viento levantó polvo alrededor de ellos.
—Serás el primer Guardián del Eco Humano —anunció Alistair—.
La chispa que desafiará a dos imperios.
Y si debes luchar contra el Gobierno y contra los Carteles al mismo tiempo…
El Rey extendió su mano, no como monarca, sino como igual.
—Lúmina estará contigo.
Kai dudó unos segundos…
y luego tomó esa mano.
No por lealtad.
No por obediencia.
Sino porque por primera vez en su vida…
no estaba sirviendo a un ideal ajeno.
Sino al suyo propio.
Ese día, en un reino pequeño ignorado por lasgrandes potencias,
nació el tercer camino.
El Eco de la Humanidad.
Un Eco que no era orden. Ni caos.
Sino propósito.
Y propósito... es lo único que los otros dos nunca podrán controlar.
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