Capítulo 186 - Aceleración de la parte Norte del Continente (3)
Verónica y Silvia...
La mente de Theodore se quedó en blanco ante la inesperada aparición de las dos mujeres. Él no sabía por qué estaban aquí charlando con su familia.
No, él podía entender si era Sylvia, que había conocido a su familia antes. La familia Miller no tenía conexiones con un lugar como el palacio real, así que se sentían cómodos en su propia manera con la gente que conocían.
Entonces, ¿por qué el maestro de torre...?
Sin embargo, Verónica era diferente. Ella era la líder de la Torre Roja, la responsable del poder de lucha del reino. Aunque los nobles eran débiles, ellos estaban por encima de todos, excepto por los maestros de torre. Sin embargo, incluso los duques no se atrevieron a levantar sus voces en frente de Verónica.
A pesar de esto, ella estaba charlando tranquilamente con la familia Miller, que había vivido en el campo hasta no hace mucho tiempo.
Sin embargo, los pensamientos de Theodore sobre este asunto no duraron mucho tiempo.
"¡Déjame abrazarte una vez, mi hijo!" Su madre lo vio y se apresuró a abrazarlo. Afortunadamente, ella se veía mejor que antes, por lo que la fuerza de sus brazos y cuerpo había aumentado. Aún así, ¿por qué se veía pequeña en comparación con hace tres años?
Theodore abrazó a su madre en silencio y sonrió interiormente cuando se dio cuenta de por qué.
No, soy yo quien ha cambiado mucho.
Ya habían pasado tres años desde que vio a sus padres en la Baronía Miller. Desde entonces, Theodore había pasado por muchas cosas. Eso incluye la adquisición de 'Canción de Batalla', que lo hizo más alto y aumentó sus capacidades físicas.
En estos pocos años, había crecido lo suficiente como para mirar hacia abajo en la parte superior de la cabeza de su madre. Hubo una vez un tiempo cuando Theodore no podía siquiera hacer contacto visual con ella. Sin embargo, ya no era el chico que siempre estaba solo.
El padre de Theodore, ahora el conde Miller, vio el emotivo reencuentro y dijo, "Realmente ha pasado un tiempo, Theo."
"Me arrepiento de no haber visitado más a menudo."
"Uh, no te disculpes. En este mundo, ¿que padres no dejarían ir a su hijo? También es gracias a ti que podemos disfrutar de todos los lujos del palacio real."
"Pfft." Theodore no podía dejar de reír por las palabras de Dennis. Era gracioso que su padre, que siempre llevaba ropa desaliñada, ahora tenía un magnífico manto que cubría su vientre rechoncho. Su madre regañó su padre bruscamente, pero Dennis estaba siendo feliz.
Posteriormente, la atmósfera de la habitación se volvió más ligera. Theodore se olvidó de su habitual expresión solemne, mientras que Sylvia y Verónica no podían evitar sonreír suavemente a los afectuosos sentimientos de la familia.
Era un lado de Theodore que otras personas no conocían bien. La satisfacción de ver esta escena disminuyó la hostilidad de las dos mujeres hacia los demás.
"Ah, y Theo. Hay una persona que realmente quería volver a verte."
"¿Huh?"
Después de que su madre terminó de regañar Dennis, ella se dio la vuelta para hablar con Theodore. Habían pasado tres años desde que ella pudo ver a su hijo. Estaba orgullosa de que Theodore jugó un papel importante en el reino, pero como sus padres, ella y Dennis no podían dejar de sentirse un poco solitarios. Así, llegaron a Mana-vil, y prepararon una adecuada reunión familiar.
La persona que quería ver a Theodore otra vez era su hermano menor, quien había cumplido seis este año.
"H-hermano", una nerviosa voz sonó desde detrás del sofá donde Verónica y Silvia estaban sentadas.
Ah. ¿Por qué fue que en el momento que Theodore escuchó la voz, una desconocida emoción llenó su pecho...?
La presencia de Verónica y Silvia habían bloqueado sus sentidos, haciendo de esta una sorpresa. Un joven salió de entre las túnicas rojas y azules. Él tenía el mismo pelo negro y ojos azules como Theodore.
Leonardo Miller, la mismísima imagen de Theodore como un niño, miró a su hermano con los ojos muy abiertos.
"... ¿Leo?" Theodore llamó.
"Sí, Hermano Theo."
"Has crecido."
Era incomodo. Theodore sólo había visto a su hermano pequeño una vez cuando Leo tenía tres años. Entonces él no había visto a Leo de nuevo durante tres años. Leo era solo un niño, así que no sería ninguna sorpresa si él no se acordaba de Theodore.
Sin embargo, Leonardo sabía. Él sabía que la persona en el magnífico traje ante él era su hermano mayor.
"¡Hermano!"
"Uh, no te apresures tan de repente. Duele."
"¡Sí!"
Leo había oído un montón de historias. Su hermano quien salvó a una hermosa elfa, su hermano quien defendió con valentía su hogar, su hermano quien ganó muchos méritos... En la mente de Leonardo, Theodore ya era un héroe en un libro de cuentos.
El muchacho tenía un pensamiento mientras se hundía en los brazos de Theodore. ¡Theodore era su hermano quien era seguido por mujeres hermosas!
Las hermanas eran tan hermosas que las mujeres del pueblo de Leo eran como calabazas en comparación con ellas. Los pensamientos de Leonardo eran todavía infantiles, pero en cierta manera, era una increíblemente precisa interpretación de la situación. ¿Había nacido con un cerebro como el de Theodore?
Entonces Leonardo de repente recordó la historia sobre el banquete.
"Hermano."
"¿Huh?"
"¿No hay una gran fiesta esta noche?"
La palabra banquete era más adecuada, pero Leo tenía todavía seis años de edad. Theodore sonrió a Leo y asintió con la cabeza. Dicho esto, Leonardo tenía un buen cerebro para un niño de seis años. Él fue capaz de formular una pregunta basada en lo que él había oído de sus padres cuando vinieron a la capital y a partir de lo que él había visto en los libros de cuentos.
"¿Que hermana vas a llevar contigo?" La pregunta inocente de Leo destrozó el tácito armisticio entre las dos bellezas.
"... ¿Qué?" Theodore pronunció.
"Lo vi en un libro. Un hombre y una mujer van a una gran fiesta juntos y bailan. Así que, pensé que irías con una de estas hermosas hermanas..."
¿No? Leo sólo sacudió su cabeza con una inocente expresión.
¡Esta era realmente una sorpresa! Theodore comenzó a sudar nerviosamente ante el precipicio frente a él. Él sabía que era una pregunta sin malicia, pero era fatal en esta situación. Como era de esperar, alguien habló antes de que Theodore pudiera responder.
"Sí, Chico, ¿quién es tu pareja?"
"M-maestro..."
"Solo llamame, 'Becky'. Me presenté como tu superior porque no quería que ellos se sintieran incómodos."
'Ah', Theodore se dio cuenta. Verónica no había revelado su identidad. Por lo tanto, la familia Miller fue capaz de hablar con ella con un ambiente relajado. Hubieran estado rígidos si supieran que ella era el Maestro de la Torre Roja.
Verónica naturalmente se aferró a su brazo izquierdo y le susurró en su oído, "Sí, ¿quién será tu pareja?"
"Eso..."
"Me vas a apartar, ¿cierto? ¿Sí?" Su caliente aliento y voz baja cosquilleó sus oídos, haciéndole sentir mareado.
El calor similar procedente de su brazo izquierdo le hizo sentir como si se estaba derritiendo. En ese momento, algo fresco se envolvió alrededor de su brazo derecho.
"No importa que tan apresurada te sientas, no deberías causarle dolor. ¿Cierto Be-cky?" Sylvia arrastró el apodo de Verónica mientras miraba fijamente a su oponente.
Entonces ella susurró en los oídos de Theo, "Ven conmigo, Theo. No debes ir con una mujer de mediana edad como esa."
"¿M-mediana edad...?" Verónica arrugó las cejas, pero pronto se recuperó y puso en marcha un contraataque. "Hrnn, ¿puedes hablar con tanto orgullo cuando ni siquiera has crecido todavía? Este chico prefiere mujeres como yo."
"¿N-no he crecido...?" Sylvia se quedó boquiabierta.
Verónica batió su túnica, revelando su sensual cuerpo. La ropa no podía ocultar cuan voluptuosa era ella. Luego Sylvia se miró a sí misma, pero ella no pudo ver su belleza natural. Sin embargo, ella no lo sabía todavía. Ella no sabía cuales eran los gustos de Theodore a menos que los dijera.
Las dos mujeres llegaron a la misma conclusión y se centraron en Theodore.
"Theo, ¿quién es?"
Theodore tragó saliva y tomó una respiración profunda, sintiendo más tensión que cuando se enfrentó a las Siete Espadas del imperio.
Por supuesto, él sería feliz con cualquiera de las mujeres ante él. Sin embargo, actualmente él no era libre de escoger pareja. Kurt III había pedido que él escoltara Ellenoa, y él no podía ignorar a Ellenoa quien había venido de tan lejos a Meltor.
"Lo siento." Con esa disculpa, Theodore se negó a ambas. "Su Majestad me ha pedido que sea la pareja de Ellenoa. No tengo una opción para este banquete."
"Sí..."
"¿Hah...?"
Sylvia estaba devastada, mientras que Verónica pensó que era ridículo. Las dos mujeres tenían diferentes tipos de belleza, e incluso sus acciones fueron opuestas.
"... Sí, lo siento por preguntar algo irazonable."
"No es nada. Me alegra saber la sugerencia de maestr- no, Becky."
"Gracias por esas palabras. Entonces iré a hablar con él."
"Sí... ¿Huh?"
¿Hablar con quién? Theodore era incapaz de objetar y se quedó en silencio hasta que Verónica salió de la habitación. Podía adivinar, pero ¿ella realmente iba a hacer eso?
"Oh..." Mientras tanto, Sylvia se puso en cuclillas en su silla.
"Oh, mi. No estés tan molesta."
"Pero Madre..."
"Nuestro Theo ha sido popular desde los viejos tiempos. Incluso de vuelta a casa, Julia la de al lado.."
Theodore pudo escucharlo todo. Cuando las palabras de su madre calmaban a Sylvia, Theodore miró a Leonardo como si hubiese cometido un gran pecado. No había ninguna malicia, pero Leo era el que había creado este problema.
Sin embargo, su hermano seguía mirando a Theodore con una brillante expresión, sin darse cuenta de lo que había hecho.
"Hah..." Theodore estaba agotado antes de que el banquete comenzara.
* * *
Siete horas más tarde, la entrada al palacio de Meltor estaba abierta. Los nobles, magos, y dignatarios extranjeros dejaron salir sonidos de admiración cuando cruzaron el umbral.
"¡Ohh...! ¡Así que este es el palacio real de Meltor!"
"Desde los pilares a la escalera y fuentes, todos ellos son productos mágicos. Temo apartar la mirada de cualquier cosa."
"¡Es una lástima que sólo puede venir una vez al año!"
Era como ellos decían. En consonancia con el título del reino mágico de Meltor, el interior del palacio estaba cubierto con artefactos. Habían armaduras vivientes con el trabajo de ser dispositivos de alerta para capturar intrusos, así como fuentes para controlar la temperatura del ambiente.
La mayoría de los invitados extranjeros eran de la zona Central, por lo que nunca disfrutaron el uso de tales avanzados artefactos.
De hecho, el sombrío Norte se sentía como otro mundo.
Los huéspedes caminaron un par de pasos más, mientras que salivaban con codicia, y pronto llegaron al salón de baile.
Hubieron muchos invitados así que una sala de banquete temporal se había hecho en el amplio patio delantero. Los magos de la torre amarilla habían usado su habilidad arquitectónica y habían sido capaces de completarlo en un día y medio.
"¿E-este edificio grande es sólo el salón de banquete temporal?" Dennis había estado en la capital por menos de un mes, por lo que no podía ocultar el temblor en su voz.
Un edificio que debería haber tomado un año para construir estaba justo ante sus ojos. ¿Qué hay acerca de los motivos de la realeza y símbolos de las torres mágicas tallados en las paredes? Incluso si una docena de escultores habilidosos fueran llamados, tomaría al menos un mes.
Para aquellos que no estaban acostumbrados a la magia como Dennis, los eventos de de esta magnitud se consideraban milagros.
Por lo tanto, las palabras de Vince lo sorprendieron.
"Sí, eso es correcto. Parece que la torre amarilla ha estado trabajando duro durante los últimos días. Generalmente, la construcción de un edificio nacional como este tomaría un par de semanas o meses."
"La magia es verdaderamente genial. Gracias al Profesor, he ampliado mis conocimientos."
"Me estás sobrevalorando, Conde."
Como el maestro de Theodore y un mago Principal, Vince Haidel se había ofrecido a guíar la familia Miller. Él había estado planeando participar en el banquete de todos modos, y esta tarea no era demasiado dura cuando era la familia de su discípulo.
"Tenemos la suerte de estar con el maestro de Theodore. ¡Hahaha!"
"No es nada. Él es mi estudiante después de todo."
"Gracias, Profesor."
Las actitudes de la familia Miller, que no actuaban como si fueran condes o altos nobles, era refrescante. Vince sonrió suavemente cuando vio de donde venía la naturaleza rígida de Theodore.
Después de compartir un par de palabras, la iluminación de la sala de banquetes se apagó, y la oscuridad cayó sobre ellos. Entonces un rayo de luz brilló en el podio. Un par de ojos violetas brillaban en la oscuridad, cuando Kurt III, rey de Meltor, estaba de pie allí.
"Llenen copas." Sin hablar una sola palabra de saludo, Kurt levantó su copa y dio una orden. Por alguna razón, su voz sonaba peor que de costumbre, pero se había añadido una sensación de peso.
Este era un carisma que no permitía que nadie se burlara. Los participantes en el banquete tomaron una copa de las mesas. Entonces, por un momento, el salón de banquetes estaba lleno sólo con el sonido de las bebidas que se vertía en las copas.
Kurt esperó hasta que la última persona terminara antes de continuar.
"Hoy es un buen día", dijo.
¿Por qué era un buen día? Cientos de ojos se llenaron de esta pregunta mientras seguían los gestos de Kurt.
"¿Es porque hoy es el día en el que el Concurso de Magia comienza? No, eso está mal."
Su especulación fue negada, y la confusión apareció en los ojos de algunas personas.
"¿Es porque estamos disfrutando de unos buenos tragos, comida, y canción? Mal."
Kurt III dominó por completo la atmósfera en el salón de baile. Nadie podía mover sus ojos de él o dejar de escuchar su voz. Un monarca requería la capacidad para liderar, y Kurt había nacido como un monarca.
"Entonces, ¿por qué hoy es un buen día?"
Nadie respondió. No quería que contestaran. El reino mágico había estado luchando con el imperio de espada por la mitad de un milenio. Así, la presencia de Kurt III no era algo que los nobles del continente Central pudieran ir en contra.
Finalmente, Kurt III levantó su copa y dijo, "Todos hemos escuchado acerca de esto. ¡La historia de los altos elfos que enriquecen el mundo y el héroe de Meltor que los rescató!"
Alguien asintió con la cabeza. Alguien miró hacia abajo. Otra persona suspiró. Alguien arrugó las cejas. Cada persona reaccionó de manera diferente, pero no había nadie aquí que no conociera la historia. Hubieron quienes pensaron que se trataba de propaganda para Meltor, mientras que otros pensaban que era cierto, pero exagerado.
El carisma de Kurt III abrazó a la multitud, y la sala de banquetes empezó a calentarse.
"¡Por favor bendícenos! ¡Por favor esten contentos! ¡No duden en subir el primer brindis a su hermosa reunión!"
De repente, el número de luces aumentó. La dirección de la luz estaba destinada a la izquierda del podio, y todos los ojos de forma natural voltearon a ese punto.
... Una vez más, el mundo estaba en silencio.
Nadie podía hacer un sonido en el espectáculo maravilloso. Sus labios se separaron, pero el sonido no fue hecho. Sus ojos se ampliaron hasta el límite, ya que trataron de grabar la milagrosa vista ante ellos en sus mentes.
Las reacciones de todos los que vieron a Ellenoa era igual. La luz iluminó su hermoso rostro, que no tenía maquillaje, mostrando una belleza fuera de este mundo.
Remarcable... Bueno, puedo entender sus reacciones. Theodore, que fue olvidado por todos, miró con asombro al perfil de Ellenoa en frente de él.
Con pestañas que se veían como si el rocío se formaría en ellas, la piel que parecía que la luz del sol podría rebotar, y el cabello que era como una fresca hoja... ¿No era ella una diosa de los bosques que algunas minorías étnicas adoraban?
Theodore y Ellenoa se tomaron de las manos, pero parecía que ella podría desaparecer en algún lugar. Theodore inconscientemente abrió su boca y dijo, "Ellenoa."
"Sí, Theodore." Ella no miró hacia atrás, pero sonrió amablemente mientras le respondía.
"Si no te importa, me gustaría preguntarte una cosa."
"Sí, puedes preguntarme lo que sea."
"... ¿Has encontrado un compañero?"
Anteriormente lo había escuchado de la boca de Ellenoa. Un alto elfo podría decidir convertirse en una mujer o un hombre, según el sexo de su compañero. La última vez que la vio, ella había sido sin duda neutral todavía.
Sin embargo, Theodore recordó. Las manos de Ellenoa se habían sentido más delgadas cuando estaban de pie en el árbol del mundo.
... ¿Que tal si él no estaba equivocado?
"Sí." La respuesta de Ellenoa era clara. Ella ya era una mujer.
Había otra pregunta después de la respuesta. No, Theodore ya lo sabía-
"Está justo en frente de mí."
Alejándose de la multitud, los ojos de Ellenoa brillaban mientras veía a Theodore.
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