Heavenly Star

Autor: Mars Gravity (火星引力)

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HS – Capítulo 01
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Capítulo 01: Ye Wuchen

"Despierta, has estado durmiendo durante mucho tiempo... despierta..." Una voz insustancial fluyó hacia él a través del ilimitado mar de su conciencia.

"¿Quién es? ¿Quién me llama?"

Finalmente abrió sus ojos, pero todo lo que pudo ver fue el oscuro e inmóvil mundo que le rodeaba.

"¿Es de noche?"

De repente, su cabeza estalló de dolor. La agarró con sus manos y la sacudió. Entonces, comenzó a mirar a su alrededor.

Sus ojos estaban desorientados, pero ellos se recuperaron rápidamente y penetraron en la oscuridad como una afilada espada. Al recuperar la visión, pudo examinar su entorno. Era un joven delgado, con una piel morbosamente pálida, de diecisiete o dieciocho años, y vestido con una ropa tan blanca como la nieve. Su rostro era pálido y atractivo, pero muy femenino. Su oscuro cabello negro cubría sus delgados hombros de una manera natural, e incluso bajo el manto de la oscuridad, de vez en cuando daba un leve resplandor con una especie de brillo oscuro. Tenía dedos y muñecas delgadas que se veían normales pero que en realidad eran frágiles. Su apariencia era sin duda del tipo que otros, y especialmente los del Continente Tianchen, despreciarían, ya que valoraban la fuerza por encima de todo.

"¿Dónde estoy?"

No tenía idea de cuánto tiempo había dormido, pero su cuerpo estaba tan rígido como una piedra. Con mucho esfuerzo, se las ingenió para ponerse de pie. Para una persona normal, su entorno podría parecer oscuro. Pero para él, este lugar era tan brillante como el día. Estaba en una pequeña cabaña con techo de paja. El aire fresco y limpio estaba lleno con el aroma de la paja.

Frunció un poco el ceño cuando la voz de un anciano llegó a sus oídos, movió su adolorido cuerpo hacia adelante, y salió de la cabaña con pasos rígidos.

Era una noche sombría. No había luna, ni tampoco estrellas. Un anciano estaba sentado en el suelo bajo el manto de la oscuridad, rodeado de siete u ocho niños. Los ojos de ellos estaban fijos en el anciano, encantados con las historias que había contado innumerables veces antes.

"El ataque del Reino Demoníaco trajo consigo calamidades y desastres a todo el continente, y sumió a su pueblo en un abismo de miseria extrema. Los cuatro países que históricamente habían codiciado las tierras del otro se vieron obligados a unirse y luchar contra la invasión del Reino Demoníaco. Sin embargo, ¿cómo podrían los simples humanos obtener la victoria sobre semejantes invasores del Infierno? Justo cuando el continente estaba a punto de ser arrojado al borde de un acantilado, la humanidad no tuvo otra opción que suplicar al Reino Divino, y en el último momento, el Reino Divino envió a sus salvadores. Eran las dos únicas hijas de Dios. Una de ellas era blanca como la nieve de pies a cabeza. Su cabello, su ropa, sus enormes alas eran todas blancas. Se llamaba el [Ángel de Alas Blancas]. Su hermana era completamente negra. Cabello negro, ojos negros. Incluso sus alas negras se parecían a las de un demonio, así que la llamaron el [Ángel de alas negras]".

“Haciendo uso de sus poderosas fuerzas, los dos ángeles dedicaron un mes a expulsar a los demonios. Eventualmente tuvieron su batalla final con el Señor de la Muerte del Reino Demoníaco en la parte norte del continente. Aunque sólo era uno de los Señores de la Muerte del Imperio del Reino Demoníaco, era muy poderoso y fue él quien trajo a sus compatriotas desde las tierras del Reino Demoníaco para invadir este continente. La batalla duró tres días y tres noches, pero nadie sabe quién salió victorioso. Todo lo que sabemos es que los demonios habían sido expulsados, y el Señor de la Muerte y los dos ángeles desaparecieron. Hasta el día de hoy, nadie sabe adónde fueron. Algunos dicen que murieron juntos, mientras que otros creen que las dos salvadoras mataron al Señor de la Muerte y luego regresaron al Reino Divino. La verdad sigue siendo un misterioso enigma, pero como los demonios nunca regresaron, los dos ángeles que salvaron el continente serán recordadas para siempre como las salvadoras de los seres humanos de generación en generación".

El anciano se detuvo allí y pareció mirar en su dirección. El corazón del joven de repente empezó a latir fuertemente. Aunque vio a un tranquilo anciano contando una historia, por un momento pudo ver un par de ojos fríos que eran como un rayo en la oscuridad que lo rodeaba.

"Abuelo Chu, eran ángeles del Reino Divino, así que deben haber sido muy hermosas, ¿verdad?" Preguntó uno de los niños con curiosidad. Su pregunta también despertó la curiosidad de los demás, y sus ojos se centraron en el anciano.

"Puede que sí, pero nadie pudo tener una vista clara de cómo eran. Los humanos no tienen el honor de ver cómo son los ángeles". El anciano habló con una sonrisa en su rostro.

Los niños mostraron una expresión de decepción en sus rostros. Entonces, el anciano sonrió. "Hijos míos, hoy me detendré aquí, de modo que ya pueden irse todos. Les avisaré cuando regrese su hermano Da Niu".

Los niños se fueron tan rápido que ni siquiera le dijeron adiós al anciano. El anciano se levantó y caminó hacia el joven con un bastón en su mano. Sus pasos eran fuertes y firmes, sin ningún signo de debilidad. Por lo tanto, el bastón parecía ser sólo un adorno para él.

"Te despertaste." El anciano dijo con un tono añejo y pacífico, mirándolo de arriba hacia abajo.

El joven asintió con la cabeza y luego preguntó: "¿Dónde estoy?"

El anciano entrecerró sus ojos, y por un momento no contestó la pregunta del joven. Eventualmente respondió tranquilamente. "Te salvé la vida cuando tenías siete u ocho años en un barranco del oeste. Permaneciste inconsciente incluso cuando usé casi todos los métodos imaginables que se me ocurrieron para que te recuperaras. Has estado inconsciente durante diez años enteros. No comiste ni bebiste, pero no había señales de que tu vitalidad se desvaneciera. ¡Me sorprendió ver que incluso fuiste capaz de crecer cada vez más alto durante ese tiempo! He visto muchas cosas a lo largo de mi vida, pero me has sorprendido completamente en estos últimos diez años. ¿Puedes decirme tu nombre y tu historia?"

"¡¿Diez años?!"

El joven se sorprendió, pero se calmó rápidamente. Intentó recordarlo todo, reprimiendo las oleadas de emoción que amenazaban con agobiarlo.

"¿Cuál es mi nombre? ¿Quién soy yo...?"

"....Nací en Hua Xia....vivía en Jinghua.......... Jinghua es la capital de Hua Xia....... Mi padre es...............mi madre es...............yo soy...........

Fragmentos de recuerdos de su vida pasaron, pero no pudo recordarlo todo. Sólo podía recordar el país del que era y todo lo que había ahí. También pudo recordar todo lo que había aprendido, pero no pudo mencionar a nadie relacionado consigo mismo.

¿Podría ser una amnesia selectiva?

Sentía que el dolor de su cabeza empeoraba con el caos que lo rodeaba. Como respuesta, se cubrió su cara con las manos hasta que pudo llegar a un acuerdo con su mente.

¿Por qué perdí la memoria? ¿Y qué era lo que hacía antes de perderlo?

Después de un largo momento de silencio, suspiró y bajó los brazos. Sus ojos sin alma miraron al cielo. Quizás sólo Dios podría darle una respuesta.

El anciano lo miró pensativo.

Una suave brisa pasó y trajo consigo una agradable sensación de frescura. El viento levantó una hoja marchita, que cayó lentamente hacia el suelo. Inconscientemente, el joven extendió su mano y presionó la hoja entre sus dos dedos. Volvió a mirar hacia el cielo nublado sin luna ni estrellas. El anciano parpadeó confundido al ver lo que estaba haciendo.

No tener recuerdos es no tener pasado. La mente está destinada a vagar sin rumbo como hojas que caen en un intento de encontrar su camino de regreso. El adolescente suspiró, dejo que la hoja cayera y dijo en voz alta: "Yo soy Ye Wuchen".

El viejo sonrió. "¿Es ese tu verdadero nombre?"

Ye Wuchen mostró una pequeña sonrisa. "Soy Ye Wuchen.... al menos hasta que mi memoria regrese."

"Ya veo. Es una verdadera lástima. Pero, usted no es un joven común y corriente, así que debería poder recuperar sus recuerdos muy pronto". El anciano dijo.

A juzgar por sus reacciones, el anciano había sido capaz de deducir que el adolescente había perdido la memoria. Además, no había rastro alguno de su sus recuerdos. Si hubiera sido hace doce años, el anciano no habría escatimado esfuerzos en explorar todo lo relacionado con ese misterioso joven. Pero ahora ya era viejo y había estado atrapado en este lugar durante décadas, por lo que estaba cansado.

"¿Cómo debo llamarle?" Ye Wuchen miró al anciano.

"¿Cómo deberías llamarme? Para un anciano como yo, es casi difícil recordar mi nombre. Si no te importa, puedes llamarme abuelo Chu como los demás niños, o simplemente llamarme anciano", dijo con una sonrisa en su rostro.

Ye Wuchen pensó que el anciano no estaba dispuesto a decirle su nombre, así que dijo: "Muy bien, abuelo Chu, sin duda te pagaré por haberme salvado la vida".

El anciano agitó su cabeza y se sentó junto a Ye Wuchen en el césped. Él le dijo: "Desde que te salvé la vida, no has hecho más que dormir. No es la gran cosa. Si fueras un joven normal, habrías muerto muchas veces en los últimos diez años".

Ye Wuchen también se sentó. A pesar de que su cuerpo aún estaba rígido, al menos podía moverse con cierta libertad.

"Sin importar qué, aún te lo debo. Abuelo Chu, ¿dónde estamos ahora? ¿A qué distancia estamos de Jinghua?"

"¿Jinghua? ¿Dónde queda eso?" El anciano se giró hacia él, confundido.

Ye Wuchen frunció un poco el ceño y dijo. "La ciudad Jinghua es la capital de Hua Xia. ¿Acaso esto no es Hua Xia?"

A pesar de toda esta confusión, el idioma que hablaban era definitivamente el de Hua Xia.

El viejo agitó la cabeza. "Nunca he oído hablar de un país llamado Hua Xia. Cuando era más joven recorrí casi todos los rincones del continente, y nunca he escuchado ese nombre. Cuando alguien pierde la memoria, algunos de los fragmentos que reaparecen pueden ser imaginados. Así que tal vez todo lo que has recordado no es real".

"¿En serio?"

Ye Wuchen cerró sus ojos y pensó en lo que dijo el anciano. Preguntó. "Entonces, ¿cómo se llama este lugar?"

"El mundo está dividido en cinco continentes y cinco océanos. El continente en el que vivimos los humanos se llama Tianchen. Más allá se encuentra el Océano Tianchen. Hay cuatro países en Tianchen llamados Dafeng, Tianlong, Kuishui y Canglan. Cada uno ocupa su propio rincón del continente. Dafeng es el más poderoso de los cuatro. Los tres países restantes sólo pueden pretender competir con el poder de Dafeng combinando sus fuerzas. Su alianza encontró un equilibrio contra Dafeng, y se ha mantenido la paz y la estabilidad que existe hoy en día".

El anciano parecía anhelar los viejos tiempos después de contar todo eso, como si hubiera pasado demasiado tiempo desde que vio el mundo del que hablo.

¿Continente Tianchen?

Los pensamientos de Ye Wuchen eran un desastre. ¿Qué era el Hua Xia y la tierra que existía en su memoria? Eran falsos recuerdos o........

¡Había viajado de su tierra a un nuevo mundo desconocido!

Recordó una palabra en sus recuerdos: "Viaje".

"¿Todos aquí hablan un solo idioma?" Preguntó Ye Wuchen.

"Así es."

"¿Dónde estamos ahora?"

El anciano se quedó en silencio un momento y suspiró. "Este es el extremo norte de Tianlong, un área que fue olvidada y sellada. Ha existido durante mucho tiempo. Es bien sabido en Tianlong que es imposible abandonar este lugar una vez que uno entra en sus fronteras. Pero hace quince años, rompí la barrera que sellaba este lugar arrogantemente, y nunca he vuelto de nuevo. Incluso involucré a mi propio nieto. Ahora, esos quince años parecen haber pasado en un abrir y cerrar de ojos."

Al ver la cara sorprendida de Ye Wuchen, el anciani continuó. "Desde entonces, he descubierto que aquí no hay catástrofes naturales ni monstruos, pero hay un poderoso encanto que sólo deja entrar a la gente, pero no salir. He intentado muchas veces romperlo, pero cada intento ha sido un fracaso. Así que, viví mi vida aquí como las otras personas que han estado atrapadas aquí. No tienen más remedio que adaptarse y seguir con sus vidas".

El rostro de Ye Wuchen se volvió áspero mientras se quedaba en silencio.

Un lugar sellado. Si no hay manera de salir, entonces ¿cómo recuperaría su memoria y descubriría el curso de su vida? ¿Quizás simplemente debería elegir quedarse a vivir aquí como los demás?

¡No!


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HS – Capítulo 02
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Capítulo 02: La niña con cabello blanco

El sonido de pasos rápidos y la respiración pesada de un hombre se fue acercando a lo lejos. Ye Wuchen miró en dirección del sonido, y vio a un hombre alto empapado en sudor que corría hacia donde estaba con una gran cesta de bambú en su espalda. El hombre parecía muy joven, aunque tenía la cara desgastada, un físico robusto y musculoso hasta el punto de que era casi absurdo.

Al ver al anciano, el hombre que estaba a lo lejos corrió rápidamente y dejó caer la cesta al suelo, agotado. Semi-inconsciente, jadeó. "Abuelo, llené la cesta con fruta que recogí y corrí treinta vueltas con ella en la espalda... así que el trabajo de hoy...."

De repente, se detuvo un momento, enfocando sus ojos en Ye Wuchen. Entonces, saltó como si hubiese visto un monstruo. "¿Tú, tú, tú, tú…….te despertaste?"

Ye Wuchen se rió al ver lo sorprendido que estaba. "Abuelo Chu, ¿quién es él?"

"Es mi nieto. Hace poco cumplió veinte años y te cuidó mientras estabas inconsciente. Considerando que has estado muerto los últimos diez años, no es raro que alguien se asuste al verte despierto."

Ye Wuchen se levantó y asintió. "Soy Ye Wuchen, gracias por cuidar de mí durante estos últimos diez años."

El hombre alto aún parecía estar un poco desconcertado. Miró a Ye Wuchen de arriba hacia abajo antes de darse cuenta de que su actitud era un poco descortés. Avergonzado, se frotó la cabeza y dijo con una simple y honesta sonrisa: "Soy Chu Jingtian. Eh, no es un nombre que suene bien, así que puedes llamarme Da Niu como los demás".

Chu Jingtian. Jingtian, es el título de un genio. Definitivamente no era una persona ordinaria.

Ye Wuchen sonrió. "De acuerdo, te llamaré hermano Da Niu a partir de ahora." Aunque su conducta se sentía que era un poco indiferente a todo lo demas, aun así hacía que la gente se sintiera a gusto.

"Jaja..."

Chu Jingtian se rio nerviosamente, un poco tímido. No era una persona muy habladora.

"Uhh...... Hermano Wuchen, permíteme que primero reparta estas frutas. Entonces podremos sentarnos y conversar o algo parecido".

Chu Jingtian se dio la vuelta, inhaló y luego gritó a todo pulmón. "¡Vengan todos aquí! ¡Su hermano Da Niu ha vuelto!"

Ye Wuchen saltó sorprendido, asombrado por el repentino grito. Con sus oídos todavía zumbando, Ye Wuchen miró hacia Chu Jingtian, y notó que sus ojos habían cambiado sutilmente - Era impresionante que hubiera una persona como Chu Jintian en una región tan pequeña y aislada de la tierra.

No había duda de que la voz de Chu Jingtian llegó hasta muy lejos. Ya que casi inmediatamente, el caótico sonido de numerosos pasos se fue acercando a lo lejos. Pertenecía a la avalancha de niños que corrían hacia ellos, cargando una gran variedad de contenedores. Había cestas, cajas, cuencos de piedra, cualquier cosa que pudiera llevar algo. Los niños se pusieron en fila frente a Chu Jingtian con sus ojos ansiosos y gritaron juntos: "Hola, hermano Da Niu".

Chu Jingtian se quedó ahí parado, con una sonrisa avergonzada en su rostro. "Siento llegar tarde. Me caí en una zanja y me llevó mucho tiempo volver a salir. Ahora vengan aquí. Hay para todos, y no es menos que lo usual."

El anciano miró la escena frente a él. Este era uno de los deberes diarios de Da Niu. Practicaba su agilidad y resistencia, cultivando así un sentido de responsabilidad. La siguiente generación no tiene que ser la más amable, pero tampoco se puede permitir que sea malvada.

Agarrando dos con cada mano, Chu Jingtian continuó llenando la cesta de cada niño con fruta. Obviamente estaba satisfecho de ver a los niños irse con sus caras emocionadas. Ye Wuchen miró en silencio desde un costado. Estaba pensando en su propia vida cuando de repente se dio cuenta de una aguda sensación de hormigueo como si estuviera siendo observado. Venía de un árbol cercano, y cuando giró su cabeza para observar que era, su mirada se encontró con un par de ojos brillantes, relucientes y casi traslúcidos que pertenecían a una sombra blanca que se escondía allí, y que de repente se movió un poco, tal vez sorprendida por haber sido descubierta. La sombra parecía asustada, e inmediatamente corrió. Pero en vez de huir, se escondió detrás de un árbol como si esperara algo.

Finalmente, el último niño gritó alegremente "¡Adiós, hermano Da Niu! Chu Jingtian se frotó las manos, como si estuviera triste por ya no tener a alguien a quien darle fruta. Había tomado esta tarea como una especie de placer diario desde hacía mucho tiempo. A los cinco años de edad, su abuelo lo trajo aquí, Chu Jingtian no había experimentado la dureza del mundo exterior. Como resultado, era muy inocente y amable; casi al punto de ser irritante.

Sólo entonces la pequeña sombra blanca salió silenciosamente de detrás del árbol y se paró frente a Chu Jingtian con su cabeza mirando hacia el suelo. Ella dijo tímidamente. "Hermano Da Niu."

La niña había atraído la atención de Ye Wuchen desde el primer momento en que apareció, sus ojos se clavaron en ella como pegamento. Parecía tener solo unos diez años, y Ye Wuchen solo podía describirla como una niña pequeña y exquisita. Llevaba un vestido blanco largo y fluido que estaba arrugado pero casi impecablemente limpio. Lo que más llamó la atención de Ye Wuchen fue su largo cabello blanco como la nieve y las dos cicatrices que se entrecruzan en su cara.

Dos cicatrices corrían desde las esquinas de su frente hasta los lóbulos de sus orejas a lo largo de su cara como si fuera una enorme letra X, destruyendo asi su belleza.

Chu Jingtian rápidamente buscó en su cesta más fruta, pero su expresión se puso tensa cuando sacó una gran fruta que parecía ser una manzana. Avergonzado, se rascó la cabeza y se disculpó. "Lo siento, hermana de cabello blanco, parece que hoy he contado mal. Este es el único que me queda. Pero, es el más grande."

La niña lo aceptó cuidadosamente y sonrió. "No hay problema. Gracias hermano Da Niu."

Antes de desaparecer de la vista de todos miró nerviosamente a Ye Wuchen porque la había estado observando mucho.

Después de ver como su exquisita sombra desaparecía en la oscuridad, Ye Wuchen se quedó sin pensar durante un momento.

"¿Quién es ella?" Preguntó.

El anciano le miró y le dijo: "Apareció hace una semana. Supongo que entró por casualidad y no pudo volver a salir. Pero.... ya lo viste, su cara es demasiado aterradora, y su cabello es como el de la raza más cruel de la época, los Lobos de la Nieve. Así que, todos aquí la repudian, y la ahuyentan cada vez que la ven. Pero, ella no parece ser malvada en lo absoluto. Parece muy joven, no puede sobrevivir sola. Podría ser que la fruta que recibe aquí todas las noches es su única forma de alimentarse".

Ye Wuchen se quedó en silencio y caminó en la dirección en la que la niña desapareció. Chu Jingtian le llamó, confundido. "Hermano Wuchen, ¿adónde vas? Sigo queriendo oír tus historias".

Fingiendo no haberle oído, Ye Wuchen desapareció de su vista. Chu Jingtian se rascó la cabeza y murmuró "¿Se fue a orinar?"

La niña de cabello blanco estaba en cuclillas junto a un arroyo, lavando silenciosamente la fruta que había obtenido antes con agua limpia. El sonido del agua que resonaba sobre las rocas del arroyo llenaba el aire. En medio de la suave brisa, la silueta de su pequeño cuerpo parecía solitaria y lamentable.

Cuando terminó, la niña se levantó y secó la fruta con su ropa. De repente, sintió algo y se dio la vuelta inconscientemente. Sin saber qué hacer, sólo vio cómo se le acercaba Ye Wuchen. Ella sabía que él era el que la estaba observando antes.

Ye Wuchen lentamente se acercó a ella y la miró suavemente a los ojos. Fueron sus ojos estrellados los que le conquistaron por completo. La soledad. Pánico. Confusión. Desamparo. Todos ellos estaban ocultos en sus ojos estrellados.


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