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DRE capitulo 99
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La única opción: Flahne

“Entiendo... Pensar que tal cosa sucedería en este periodo...” Sigh. el anciano que lo mencionó suspiró poco después de hablar.

Su rostro se mostró dolido, con tristeza y renuencia, no tardó en apartarlo. De momento, necesitando seriedad para lo que tendría que discutir frente a la joven chica de cabello ceniciento frente a él.

“No es tan descabellado” dijo Flahne mientras frotaba sus dedos izquierdos contra el brazo de la silla de madera.

“Según recuerdo, la nación de Nosedas se transformó en un feudo tras la caída del imperio Nosedas” el anciano reclinó su espalda, reflexionando.

“Todo eso fue un sinsentido, aún después que el imperio se disolvió, rápidamente se formó el imperio Larza... Nació el reino Sevilla que sigue siendo una monarquía absoluta como el imperio Larza... Y ustedes... No sabría cómo clasificarlos”.

El anciano vio en su rostro surgir una sonrisa, acompañada de una risilla “Bueno, es cierto que no hicieron más que seguir el mismo camino, aunque... Los ataques de Larza fueron los que causaron la división en Nosedas”.

“No del todo” interrumpió Flahne “El reino de Nosedas como monarquía absoluta no prosperó y estaba en amenaza de volverse parlamentario”.

El anciano asintió levemente “Entonces acertaron el golpe en un momento crítico, desestabilizando su ya débil poder”.

Flahne llevó sus dedos derechos a su barbilla “Así es, hubieran absorbido Nosedas de no ser porque mi abuelo tomó el reinado y repartió las tierras a los caballeros poderosos con varias condiciones y restricciones”.

“Oh, entonces ¿Así se formaron las noblezas de las que tanto hablaba tu padre?” El anciano dijo algo sorprendido.

“No estrictamente” Flahne apoyó su pulgar contra la base de su barbilla “Originalmente eran llamados siervos superiores... Pero, con las relegaciones y encomiendas de parte de ellos, nacieron los rangos nobiliarios”.

“Comprendo... Al dividir el reinado cada tierra es un fuerte con su propio ejército, con no muy limitada decisión de gobierno”.

Flahne sacudió ligeramente su cabeza “Exacto... Si bien eso ayudó a lidiar rápidamente con Larza...”.

“Es un arma de doble filo ¿Cierto?” dijo el anciano mientras frunció el ceño.

Flahne suspiró ante su pregunta “Sí, al tener la mayor parte del poder político concentrada en la nobleza general y no en el propio rey, la unión de varios nobles grandes o la mayoría en contra del rey sería una revolución asegurada” en sus palabras flotó una vaga renuencia.

El anciano asintió en comprensión. No tardó en volver a preguntar “La pauta en general es obedecer y rendir tributo al rey, mas no brindar apoyo o protección ¿Me equivoco?”.

Los ojos de Flahne se llenaron de renuencia notable, tristeza surgió en su ser “Exacto... El documento fue escrito en tiempos de guerra y debido a la posición de la capital se antepuso la seguridad de los feudos. Cambiar los términos requiere de un proceso legal que mi padre consideraba un esfuerzo en vano, aún sabiendo los peligros”.

El anciano soltó un suspiro antes de levantar la vista hacia el cielo “Solo se necesita taparse los ojos para que no haya consecuencias ni culpables”.

“Hay otras maneras... De todas ellas es la más sencilla” dijo retirando su mano izquierda del brazo de la silla.

“Entonces, eso explica como ocurrió, sin embargo, ¿Cuál fue la razón?” El anciano acomodó sus manos en los brazos de la silla Mientras bajó su mirada.

Flahne retiró su mano derecha de su barbilla “No lo sé...” Lentamente comenzó a cubrir su frente “Zilk parece sufrir de varios trastornos, bien podría haber sido querer caos, odiar al rey, implantar una secta, el poder del rey”.

Hmmh. El anciano asintió en comprensión “Lo más probable es que sea por el poder del rey. Asumiendo que también tomará el camino fácil, quiere que Hundbert sea su marioneta política”.

“Sí, es lo que está haciendo, si es que no cambia de plan. Que parece muy probable analizado sus desiciones. Me preocupa especialmente Hundbert, es muy endeble, moldeable” En los ojos de Flahne la renuencia fue reemplazada por preocupación...

A su mente solo llegó la imagen de una persona que no podría resistir el peso del mundo en sus hombros.

El anciano reflexionó 「Parece que subestimas a Hundbert」. Después respondió “Creeme Flahne, tu hermano es un hueso duro de roer... El problema es que tan duro sea”.

“No... Eso es solo una máscara” su voz se detuvo por un instante, más exactamente se quebró “... Él jamás fue capaz de presenciar una cacería sin llorar, aún por una persona que odie... Él no podría soportar”.

「Quizá lo juzgué mal... Los lugares y las personas abandonan ciclos...」. Su expresión se ensombreció “Y bien, ¿Cuál es tu plan?”.

Flahne se reclinó contra el respaldo de la silla y suspiró, calmando sus animos “Hay... Cuatro opciones: La más sencilla matar a Zilk sin más, la segunda cambiar la inclinación de la nobleza, la tercera... Plantar y apoyar una revolución. Sobre la cuarta... Ya sabrás cuál es”.

El anciano cerro sus ojos “Las primeras dos son inviables... La cuarta no solucionaría nada, la tercera es la única que podría funcionar...”.

Flahne asintió lentamente “Es por ello que vine aquí... Larza ya sembró su propia destrucción cuando dotó al linaje de Ester con el trono”.

El anciano rodó sus ojos hacia el sendero de piedra sobre el cual las personas caminan sin prestar atención especial “... Ciertamente podemos ayudar, sin embargo, nuestro pueblo no tiene ningún agente que pueda aprobar por toda la nación... Tienes que convencer a las personas. Como cuota mínima a los tres titanes empresariales”.

Flahne asintió aliviada “Ya había pensado en ello, su nación es más que nada una sociedad basada en la economía únicamente, ¿Cierto?”.

El anciano asintió ”Claro, aunque no veo a...” abrió los ojos impactado “No me digas que planeas una...”.

Flahne sonrió “Después de Zilk estoy segura que van a desear bienestar económico, aunque se aferrarían a un gobierno... Por lo tanto una república abierta al comercio extranjero es extremadamente atrayente a tu gente. ¿Me equivoco?”.

“Ciertamente, una vía de riqueza tan sencilla y sin perder una sola vida de nuestro lado...” El viejo contempló aturdido a Flahne 「Tu padre no mentía cuando dijo que eras brillante... Un monstruo」.

El anciano comenzó a reír “Tienes todo ello bien ideado pero... ¿Cómo vas a demostrar que no los traicionarás y formarás el mismo reino? Una cosa es vender armás y provisiones a un reino en guerra, otra muy distinta es suministrar y apoyar una revuelta de otra nación gratuitamente... Necesitan una garantía”.

Flahne asintió “Ciertamente no hay forma expresa ni segura de mostrar mi renuencia a formar tal cargo... Sin embargo, puedo pulverizar esto”.

Extendió su mano derecha, abierta en su totalidad para no obstaculizar la vista.

En ella se materializó un objeto.

Un objeto dorado de forma draconiana con ornamentos y alas plateadas, sobre una base de bronce y una inscripción suspendida sobre la figura.

El anciano frunció el ceño “Eso sería una blasfemia imperdonable. Una felonia nacional, hasta para la realeza”.

Flahne suspiró profundamente “Viejo Teef, realmente le afecta la edad. El propósito es que el reino caiga ¿Que importa una blasfemia a un muerto? No puede rendir cuentas”.

Teef rió a todo pulmón “Realmente tienes fé en este plan”.

Flahne se reacomodo sobre el asiento, doblando su espalda hacia el frente, uniendo sus manos mientras coloca el codo en el borde de los brazos de la silla y apoyando su barbilla encima de sus manos.

“No es que tenga fé, es la única alternativa. Tarde o temprano Zilk sabrá que no fallecí... Si es que no lo sabe ya” su tono fue tétrico, no hubo vividez alguna en sus palabras.

Teef suspiró y cerró los ojos “Ser una marioneta o luchar contra el titiritero”.

“Básicamente” respondió Flahne.

“Bien, deberías ir a la mesa de negociación. Si consigues el visto bueno de las compañías Teraii e Itzcae yo te apoyaré”.

Flahne asintió, presionó contra los brazos de la silla. Al erguirse apartó la silla y se retiró.

“Suerte”.

“Igualmente...” Flahne dijo antes desvanecerse entre la multitud de figuras en las calles.

Teef suspiró profundamente, tomando su bastón de apoyo, lo colocó contra el suelo y balanceó su cuerpo hacia el frente “Adiós viejo amigo”.

Su nariz se sintió irritada y lágrimas brotaron de sus ojos.

Sin embargo, se mantuvo firme, con su rostro ensombrecido.

Una despedida con tristeza, sin drama ni ruido, un débil y silencioso dolor.

「¿Hacía ya cuántos años que no perdí a un amigo?...」.

A su vez en una bulliciosa plaza, tiendas comerciales proliferan como trigo sobre campos fértiles.

Flahne se abrió paso sobre las calles, evadiendo el ojo público.

Y la base de aquella prosperidad, la corporación Teraii. Sobre una esquina discreta, aunque remarcable no parece más que una roca perdida entre la ilustre urbe.

Resaltaron las paredes constituidas de algún tipo de metal. Con una apariencia más robusta en comparación a las delicadas y artesanales viviendas circundantes.

Más que la sede de una compañía, aparenta ser una fortaleza acorazada, con forma de armario pero, una fortaleza a fin de cuentas.

「Como era de esperarse, capas enteras de viridita... Teraii siempre sabe como destacar」.

Al observar a las personas circundantes se sintió a un mundo de diferencia.

「No importa cuántas veces llegue a visitar este lugar, nunca me acostumbro」. Desde el pavimento hasta la fachada, lleno de un sentimiento de sobriedad y modestia, a diferencia de las embriagadoras y vanidosas viviendas sobre los burgos de su reino, ni hablar del palacio que- conociendo a Zilk no tardará en llegar a ser la encarnación de sus vanidades.

No fue mucho antes de que se mostrase frente a la entrada principal.

Una puerta de cristal con una inscripción por encima del marco.

Apenas se movió frente a la puerta escuchó un sonido hídrico, la puerta comenzó a bajar lentamente y pudo adentrarse sin algún obstáculo.

Contempló un espacio blanco e infinito, como una bruma cegadora.

Ni se inmutó ante esto, esperó pacientemente a la llegada de una muñeca, su constitución fue extraña.

Como un maniquí segmentado para su movilidad, en su nuca se encontró una formación compleja y encriptada, Flahne no fue capaz de entender siquiera una centésima parte.

Sacudió su cabeza y observó directamente a la muñeca “Veo que Teraii sigue teniendo ojos sobre toda la región”.

La muñeca emitió una luz roja desde su boca, por la cuál se transmitió una voz claramente sintética. “Ese es su trabajo”.

Después de lo que comenzó a caminar entre aquel blanco perdido.

“Si no me falla la memoria esta es una compañía de seguridad ¿Cierto?” Flahne pronunció desviando su mirada con una risita.

La muñeca se detuvo y llevó su mirada hacia Flahne ”¿Cuál es el punto de esto?”.

“Que impaciente” Flahne levantó sus manos por un momento, después dijo “La privacidad es un fundamento de la seguridad”.

La muñeca se mantuvo unos instantes. Flahne pudo sentir el rechazo que transmitió la muñeca, a pesar de su falta de aura.

“Claramente pero, tenemos terminos de servicio. Necesitamos acceder a información base como un escaneo de las fluctuaciones sobre el aura. Supongo que sabes el por qué”.

“... Sí...” 「... Estas muñecas no tienen el más básico sentido del humor」.

“Ahora, deberías seguirme. Esta ilusión te atrapará tan pronto como te alejes” dicho esto, la muñeca siguió con su camino.

Flahne prácticamente pudo sentir una risa en ese rostro inexpresivo 「... O quizá su sentido del humor es muy retorcido」.

Flahne siguió sin remedio a la muñeca, con cada minuti se sintió más desorientada, su aguante contra la ilusión mermó.

Cuándo llegó al frente de la oficina de Teraii. Ya había perdido la percepción del tiempo y del espacio.

Apenas entró, comenzó a observar todo, su piel estaba erizada pero comenzó a calmarse.

En su absorta observación tropezó y cayó al suelo.

Un hombre, por apariencia no mayor de veinte años y claramente poseedor del fuego por su cabellera anaranjada, tendió su mano a la afectada Flahne.

“¿Teraii?” Flahne no pudo distinguir bien su rostro.

Teraii sonrió levemente “Algunas cosas nunca cambian. Tu capacidad de soportar ilusiones sigue siendo casi inexistente”.

Flahne tomó su mano, como apoyo para levantarse “Quizá si no hubieras puesto una ilusión tan deslumbrante”.

Teraii frunció el ceño por un momento 「¿Deslumbrante?...」.

Sacudió su cabeza 「Quizá es un efecto de su poca tolerancia」.

“Y bien, ¿Qué te trae aquí?” Teraii dijo sonriente.

Flahne sacudió sus ropas “¿La versión corta o larga?”.

Teraii reflexionó un momento, imbuyó una de las tantas inscripciones en su brazo con energía “Tengo mi agenda libre por varias horas. La versión larga, con todo lujo de detalles”.


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DRE capitulo 100
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Alérgica a los cambios de estado

Una voz llena de ímpetu pronunció “Marorai elene seraf ein devo terazz notoria p'enta firani beirun bitra zencali...” su portador fue una mujer, por apariencia joven.

Sobre sus manos descansa una hoja impecable desde la visión externa.

「Marorai habría bastado... No hay nadie más aquí con ese nombre」. Marorai suspiró en su mente, era algo vergonzoso tener un nombre tan largo.

“Como dictan las leyes estás en posición de tener- y necesitas- un discípulo” Apartó su vista de la hoja y rodó sus ojos hacia Marorai.

“Serás despachada al amanecer, deberás buscar entre los planetas inferiores una persona digna de heredar el conocimiento de la secta” enrolló la hoja y suspiró “Eso sería todo”.

“Pudieron enviarme una carta” dijo Marorai mientras se irguió, a la vez que bostezó.

“Marorai, sabes que no temgo influencia alguna sobre las reglas. El anuncio y la despedida son ceremoniales”.

“Ceremonia mi funeral” Marorai llevó su vista a la mujer, observó por un segundo su ondulamte cabello negro por un instante “Mañana al amanecer... ¿No?”.

“U-hmh, mañana al amanecer” dijo la mujer con una sonrisa inquietada.

“Bien... Tendré un día para despedirme de mi té” una vez pronunciado, se retiró bruscamente.

La mujer soltó una risita incómoda y rodó sus ojos hacia la chica a su lado ”Kl'ria ¿También te pareció que Marorai estaba fatigada e irritada?”.

Kl'ria asintió “Si recuerdo bien, es ese día del mes”.

La mujer reflexióno “Parecia trasnochada con alcohol...”.

Por un instante nadie pronunció una sola palabra, en cambio se vieron y estallaron en risas.

“Como si fuera posible”.

Al salir Marorai pudo contemplar el panorama completo... Una ciudad de tonos blanquecinos, interconectada. Sobre la cual se cierne un cielo en el que los colores azul y rosa danzan en una irregular pieza.

En cuanto a los alrededores... Fuera del territorio que abarca la urbe no hubo más que nubes tormentosas.

A su lado se tendió una escalera bien definida, saltó hacia el barandal, dejando una pequeña marca.

No se molestó en dar un vistazo hacia el fondo que la esperaba, dio un paso y cayó.

Apenas cruzó la franja de la edificación inyectó energía en el espacio a sus alrededores. Como reacción su cuerpo fue empujado violentamente en dirección contraria a aquella de su mirada.

Volvió su mirada hacia tras por un instante.

Después esperó, alrededor de quince segundos antes de inyectar nuevamente el espacio, esta vez para detener su caída.

Aterrizó grácilmente sobre un puente, justo frente a la conexión con una vivienda. Se adentró sin prisa, la puerta desapareció al contacto con su presencia.

El interior fue cubierto por una tenue y suave oscuridad, Marorai inclinó ligeramente su cabeza.

Una reacción en cadena, todo se iluminó con poca diferencia de tiempo, una luz tibia y espumosa. Sus ojos sintieron la calma transmitida por aquella luz, sintió su cuerpo relajarse.

Un ambiente tan embriagador apuraba su cansancio, tan solo necesitaba ceder para entrar en el complaciente sueño.

Sin embargo, se dirigió a la bodega. Clavó su mirada en una gran caja, a diferencia de todo alrededor, no hubo una sola mota de polvo sobre aquella caja.

Marorai se acercó lentamente, la caja tiene una altura de aproximadamente la mitad de su cuerpo. Al inspeccionar observó que ya estaba abierta.

Al hundir su mano derecha sintió algo muy ajeno a lo que esperaba. Una botella de cristal.

Entonces la sacó, frunció el ceño y leyó la etiqueta “Vino esperto... Nueve mil años de fermentación”.

...

...

Marorai apartó su mirada y arrojó la botella sin más, la botella se quebró en miles de piezas al colisionar con el suelo.

El vino se vertió sobre el suelo, pero no tardó en desaparecer.

Entonces volvió a hundir su mano, ante el tacto con aún más botellas, movió su mano marcando cada una. Acto seguido se redujeron a cenizas.

Finalmente entró en contacto con aquello que tanto anhelaba, una pequeña bolsa llena de esencia.

Tomó tres de ellas y se retiró a la sala principal.

En ella finalmente tomó asiento, cediendo ante el peso de su cansancio. Extendió su mano derecha hasta una taza tendida sobre la mesa.

La alzó hasta unos cuantos centímetros sobre la superficie de la mesa y con si dedo índice tocó suavemente la zona exterior del fondo.

Mientras inyecta energía la taza se llenó de agua cristalina.

Una vez alcanzado el punto idóneo, Marorai llevó su dedo índice a un costado de la taza e inyectó energía nuevamente.

Tan solo unos segundos después de la taza emanó vapor. Apartó su dedo, el agua aumentó exponencialmente su temperatura.

Sentó la taza sobre la mesa y colocó uno de los sobres en el interior de la taza.

Reposó, esperando pacientemente a la terminación de su añorada bebida.

Su actitud iludible se mezcló con aquel aroma, en sintonía con el ambiente a su alrededor comenzó a fusionarse con la esencia.

Entonces fue arrojada fuera del trance, una sensación nauseabunda cubrió su cuerpo.

Toz seguida de la sensación de algo escalando por su interior, intentando escapar.

Se mantuvo erguida, sin moverse en lo más mínimo.

Cuando aquella sensación se desvaneció, frotó su muñeca derecha contra sus labios.

“Odio este día...”.

El espacio se cubrió de ira, tan densa que parece un océano. Capaz de aplastar cualquier forma de vida con solo existir.

Centró su vista en aquella taza, con un suspiro la tomó. Sin olvidar la delicadeza anterior.

Un pequeño pero invaluable tesoro para aquella persona.

...

Al beber de aquel nectar cuasi-divino para su paladar, sintió como aquel mar turbulento que era su mente perdió fuerza y calmó sus corrientes.

Tan solo necesitaba permanecer... Permanecer cerca.

...

...

...

Varias horas concurrieron tras ello. El sol- si lo hubiera- ya se había alzado por sobre el mundo, ocultando a la débil luna.

La hora indicada se acerca y la menguante Marorai lo sabe perfectamente.

A pesar de que los efectos de su anterior estado hubiesen desaparecido. Su cuerpo en plenitud fue cubierto de fatiga.

「Aaah que patético... y se supone que nuestra mayor debilidad es el sueño」.

Mientras más rueda sobre su mente la idea de recorrer las desoladas tierras de este sistema solar, mayor es la fatiga que se cierne sobre cada rincón de su cuerpo.

En fin, tras minutos de batallar contra si misma. Logró erguirse, superando sus propios deseos de no cumplir sus obligaciones.

¿Cuántas veces no había retado y ganado contra sus propios demonios? Y aún así... Su propuesta fue tan embriagadora en esta ocasión.

Con pasos volubles se alejó, en una despedida silenciosa de su preciado tesoro.

Sobre las puertas de su morada se ciñeron luces de distintos colores, rotaron por encima de su cabeza una vez abandonó el interior.

En la cima del puente que conecta su vivienda con los demás nodos reposa una abertura espacial.

Su interior distorsionado e irregular transmitió una imagen desolada, junto a una sensación tétrica.

De las grietas que conforman los bordes, desbordó una escarcha monótona y aura circundante fue tan fría que distorcionó el ambiente.

Marorai se decepcionó profundamente al ver aquella abertura, su rostro se volvió carente de viveza. Lleno de fatiga. 「... Odio los portales」.

Entonces, alzó su vista hasta la cima del árbol que se enraiza en la cúspide de la gran colmena que es esta edificación.

El árbol emite una suave luz dorada, que cubre la edificación y permite permanecer en las tinieblas que rodean cada rincón de este planeta.

Fijó su vista sobre una de las ramas en especial, toda una morada se cimenta sobre esta.

「Se que me miran desde sus asientos... ¡Saben que odio los malditos portales!, ¡viejos mezquinos!」.

...

Se resignó y su mirada cayó pesadamente sobre aquel portal... Los escombros de tiempo rondando en el portal hicieron que su piel se helara de solo verlos.

Mientras más se acerca, las luces sobre su cabeza comienzan a girar más rápido, acortando el espacio hasta su cabeza.

Finalmente... Se adentró en el portal, las luces entraron en su cabeza y se fusionaron con su mente.

Al salir de aquella estela distorsionada, aterrizó sobre una pila de tierra. De una coloración azul oscurecida.

“Puff” en su cuerpo floreció una sensación nauseabunda cientos de veces más fuerte que la anterior.

Desorientada... Su mente se desvaneció por momentos. Grande fue el impacto de atravesar tal irregularidad.

...

...

Se recostó sobre el suelo, descansando su cuerpo.

Tras varias horas, el efecto adverso se desvaneció y finalmente pudo abrir sus ojos sin sentir como su interior se retuerce.

Al contemplar el cielo solo pudo sentir el panorama desolado.

El astro rey de este sistema solar yace dentro de capas congeladas de masa, de las cuales mediante grietas gigantescas escapan insignificantes rayos de luz.

Insuficiente para iluminar cualquier planeta... El ambiente alrededor no es mejor.

El viento arrastra tras de si una estela de polvo tan oscuro como el panorama en si mismo.

Ninguna fuente de luz se encontró, difícil es imaginar como podría vivir algo en este lugar.

Marorai llevó sus manos hasta sus ojos y comenzó a intectar energía, formó inscripciones alrededor de estos.

Cuándo separó sus manos y abrió sus ojos pudo distinguir el mundo a su alrededor.

Irradiando un aura azulada, cada parte del planeta mostró una coloración azul vivida.

Tras ella se encuentra la visión de una esfera de nubes, en las que cantidades ingentes de energía se mueven a gran velocidad.

Marorai soltó una risita y suspiró poco después “Umm... ¿Apoyo?”.

En su mente surgió una voz “¿Es esa tu palabra de seguridad?”.

Marorai soltó una carcajada “No, no, simplemente no sé como comunicarme contigo”.

“Es suficiente con que tengas la intención de hablarme... De igual forma puedes asignar un catalizador”.

“Un... ¿Qué?”.

“Si no me equivoco lo conocen como «nombres» una etiqueta para reconocer que te diriges a mi persona”.

“Hum..” Marorai ponderó, reflexionando con un suspiro “Creo que te llamaré Lein”.

Lein se mantuvo en silencio por unos segundos “¿Hay alguna razón en especial?”.

Marorai sacudió su cabeza “No, para nada”. Después de unos segundos suspiró “¿Hay alguna forma de sacarte de mi cabeza? No me gusta la sensación que produce tu voz en mi mente”.

Lein reflexionó por un momento “Es posible, de hecho. Pero necesitas un objeto con poder de proceso bastante grande... Quizá un objeto de oro con bastantes formaciones”.

“Eso suena bastante simple” Respondió Marorai.

“Supongo, sobre el punto anterior. Según mi análisis tu cuerpo rechaza de sobre manera cualquier intento de alterar tu estado, puedo sugerir el uso de la flor de la calma”.

Marorai sacudió levemente su cabeza “Ya lo he intentado, muchas cosas. Te recomiendo no meterte en ese asunto”.

Durante el período que Lein no respondió, se pudo respirar incomodidad “... Si es lo que usted desea” fue su respuesta.

Marorai suspiró profundamente al observar el desolado fondo. Estiró sus músculos, preparándose para su largo viaje.

“Bien... A buscar un discípulo ¿Que tan difícil podría ser?”.


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