tg-capitulo-326
TG - Capítulo 326
27709
375

Capítulo 326: Aterrador.

Capítulo 326: Aterrador.

Clémentine dio su expresión más normal tratando de observar la televisión.

Había dejado su área de entrenamiento tras aceptar la misión que le había dado el monje mayor y ahora estaba en la sala de un hotel en Tokio.

Quien estaba a su lado, no solo era Ryu Sujin que estaba en silencio, sino que un monje llamado Song.

Llevando una túnica de monje oriental diseñada para combate, su expresión era pacífica y calmada.

Era calvo y eso hizo que el triángulo en su frente resaltara dando una sensación de misterio.

Si bien era joven y su edad rondaba los veinticinco años, la sensación de sabiduría que liberaba, lo convirtió en alguien que era difícil acercarse.

Clémentine dejo de mirarlo y dio un medio suspiro.

Ya se había designado fecha para entrar el séptimo portal abismal en Kenia.

A pesar de que, para muchos, era apresurado, luego de que se revelara que otros entraron antes, le dio sentido a la velocidad.

Era por esa razón que Clémentine estaba en este lugar.

Había querido no preocuparse por Aurora y Alice, tratando de distraerse realizando esta misión.

También acepto debido a que si realizaba la misión podía estar fuera del lugar del entrenamiento y era posible estar informada directamente todo el tiempo.

Lamentablemente no todo era ventaja, ya que el viaje para llegar a este lugar fue incómodo y ahora lo seguía siendo.

Ambos compañeros de viaje eran muy pocos habladores.

Song le gustaba meditar todo el tiempo y en cualquier lugar, mientras que Ryu Sujin no solo era poco habladora, sino que daba la sensación de que no le interesaba interactuar.

“Quien lidera ha llegado al hotel.” Declaró Song de repente abriendo sus ojos.

Clémentine le dio una mirada curiosa ante esa capacidad.

Ese hombre no se había movido de su asiento y había permanecido meditando en todo momento, pero supo que los demás miembros estaban presentes.

Siguiendo ese monje, se dirigieron al ascensor y luego bajaron a otro piso.

El hotel no solo tenía habitaciones para cada uno de ellos, sino que también tenía una sala de reuniones y otras áreas dedicadas a usuarios de habilidades o grupos completos.

Al salir del ascensor, Song caminó conociendo el lugar de reunión.

Clémentine pensó que el monje conocía la sala de reunión y la había organizado, pero de lo que estaba verdaderamente sorprendida era de que supiera que la otra parte había llegado sin ni siquiera recibir notificación.

Estaba claro que no era algo a nivel de ‘sentidos’ y si bien ese monje era rango S, que Ryu Sujin pareciera interesada demostró que ella no era capaz de hacer lo mismo.

“¿Quién es la persona que lidera?” Preguntó Clémentine cuando llegaron a una sala de reunión y ver que estaba vacía.

No había nadie en el interior y era muy posible que la otra persona estuviera llegando.

“Es una estudiante graduada de la Academia Aetherium considerada la mejor de su año. Con tan solo veintidós años de edad lidera un gremio japonés de rango medio y realiza misiones no solo en Japón, sino que en gran parte de Asia.” Respondió el monje con una mirada simple y antes de que pudiera presentar, preciso. “Ya viene.”

Los pasos se escucharon desde el otro lado y luego de un momento se escuchó la voz del asistente señalando el lugar para entrar.

Clémentine pudo sentir la presencia familiar y moviendo su mano, abrió la puerta que la otra parte estaba por abrir.

“¿Akira?” Dudó Clémentine al ver a esa psiónica vestida de traje formal femenino.

Bastante joven y guapa con su traje formal daba la sensación de ser una mujer importante que estaba de negocios.

La expresión solemne que daba solo ayudó a afianzar esa idea, pero Akira al verla dio una sonrisa.

“Esto es una sorpresa.” Exclamó Akira riéndose suavemente y dando una mirada a los presentes, dudó. “¿Seremos compañeros o tendré competencia en esta entrevista de trabajo?”

Su sonrisa al dudar la hizo ver que en ambas situaciones estaba alegre de verla.

Akira se presentó a los demás de forma diplomática sin verse perturbada.

Ver ese lado tan sofisticado y carismático hizo que Clémentine observara con gran atención, ya que era difícil compararla con esa jovencita que le encantaba ir de compras.

“Entonces… ¿Dónde está la persona que dirigirá la reunión?” Dudó Akira y al mismo tiempo dirigió su mirada al monje.

Todos los presentes eran psiónicos y pudieron sentir una extrañeza en el monje, pero a diferencia de Clémentine que tembló, Akira y Ryu Sujin dieron expresiones serias.

Los ojos del monje Song se volvieron púrpuras de repente.

“La contratista soy yo.” Declaró el monje con una voz femenina y observando a los presentes con sus ojos púrpuras, pudo ver que cada uno daba una expresión diferente y con una sonrisa, declaró. “Solo uno de los presentes no me conoce, así que me presentaré.”

El monje se dirigió al frente de todos ellos y dando una mirada a Clémentine, sonrió.

“Algunos me llaman la Bestia Santa de China, otros me conocen como el ‘Fénix’ y los ciudadanos en china me denominaron Fenghuang. Al final, es lo mismo, hoy los he reunido porque tengo una tarea para ustedes.” Declaró el monje con ojos púrpuras brillantes.

La voz era femenina y daba una sensación de indiferencia ante la presentación, pero Clémentine pudo notar como Ryu Sujin y Akira estaban atentas.

No le contó a nadie lo que había visto por miedo y nunca pudo relacionar a la ‘Bestia Santa de China’ con esa entidad psiónica que había ocupado su cuerpo.

Había algunas noticias sobre esa supuesta ‘bestia’, pero mayormente todas eran clasificadas por las autoridades chinas y era normal no saber la identidad de la otra parte.

En las redes no había ninguna imagen de la ‘Reina del Bosque’ y algunas de las poderosas bestias del bosque también estaban muy bien ocultas y eran difíciles saber cómo eran.

Entre los humanos algunos suprimían sus imágenes y un ejemplo era el Arcángel Miguel.

Sin embargo, lo que la hizo temblar fue que no le contó a nadie sobre lo que le había sucedido con esa entidad, que ahora estaba al frente de ella y eso le dificulto reconocerla.

“El equipo fue reunido debido a que tengo una tarea para ustedes.” Repitió el monje y observando como los alrededores se distorsionaban volviéndolo irreal, explicó. “El Portal Abismal Ruso trajo espíritus de los Slaran… Sin embargo, hemos recibido algunas noticias recientes de acontecimientos aterradores.”

Los alrededores distorsionados empezaron a cambiar trayendo diferentes escenarios que daban la sensación de traer recuerdos de algunos videos.

“En el Santuario de Zerzura un goblin se terminó suicidando tras ser poseído. En un hospital de Alemania un paciente que tenía minutos de muertos revivió matando a los doctores hasta que fue eliminado. En China un monje devoto incendio todo su templo inmolándose a sí mismo junto a sus familiares y creyentes.” Narró el monje y dando una mirada los presentes, declaró. “Esto no solo se trata de las almas de los Slaran que entraron a este mundo. Ellos ciertamente despertaron no-muertos en un cementerio o causaron algún pequeño estrago en una mansión embrujada. Pero la mayoría de las almas al ser débiles, entraron al círculo de la reencarnación y solo las almas más fuertes pudieron resistirse a ser llevadas a su siguiente vida.”

Clémentine al igual que los demás estaban aturdidos.

Las iglesias informaron de las posibles consecuencias y si bien le gustaba dar información ligera tratando de no extender el pánico, se había visto purificando todos los lugares posibles.

Sin embargo, nadie había escuchado sobre las primeras historias que parecían eventos completamente extraños, pero al azar.

“Algunos de esos eventos pueden deberse a Slaran que poseen cuerpos y actúan de forma irracional, pero uno es diferente… El goblin que se suicidó en Zerzura demostró cierta racionalidad y dio la sensación de que optó por el suicidio tras ver que estaba en el cuerpo de un goblin.” Precisó el monje y observando a los presentes, cuestionó. “Si hubiera poseído un cuerpo humano… ¿Ustedes creen que hubiera sido descubierto?”

Esa pregunta estaba señalando que había inteligencia en aquel que poseyó el cuerpo y no era salvaje o irracional como un alma maldita en busca de quitar vidas inocentes.

También estaba dejando en claro una cuestión extremadamente importante.

¿Cuántos de ellos podrían haberse ocultado?

Si alguien tomaba el cuerpo de otro y esa entidad era inteligente, sería bastante fácil ocultarse y tratar de pasar desapercibido.

Y más entre las personas que no estaban pendiente de la situación y desconocían esta posibilidad.

“¿No debemos avisar a las Iglesias? Esto está más allá de mi capacidad.” Declaró Akira con seriedad.

Sus palabras dejaban ver su rechazo a la misión y con ello demostró que no dudaba en cuidarse, antes que arriesgarse de forma innecesaria.

“Las iglesias y gobiernos conocen la situación y han estado actuando en secreto. Siendo la Iglesia del Orden quien está llevando un mejor trabajo.” Precisó el monje y sin evitar su mirada seria, confesó. “Pero hay algo psiónico en este asunto, aparte de las almas de los Slaran y no he podido descubrirlo, ya que ellos se ocultan de mí.”

Sus ojos brillaban de color púrpura de forma demasiado radiante y cada uno de ellos entendía a lo que se refería.

Su presencia a nivel psiónico perturbaba el ambiente y eso que tan solo estaba usando al monje como medio al actuar.

“Su misión será ser una trampa.” Dijo el monje y mirando a Clémentine, señaló. “Y ahí está la carnada.”

Clémentine se congeló y Akira dio un paso más cerca para protegerla, pero el monje mantuvo su mirada en ella.

Esos ojos púrpuras brillaban de forma misteriosa y la fuerza mental de la otra parte, era palpable a través de sus sentidos.

“Tienes una excelente capacidad y afinidad para ver el ‘Velo’ y el otro lado. Esa capacidad te da ventaja, pero también te pone en riesgo al invitar otras entidades que se acerquen a ti. Como lo hice yo.” Precisó el monje y dándole una mirada seria, preguntó. “¿Por qué no avisaste a tu familia de tu encuentro conmigo? Jacob Delacroix, tu padre es un rango SS y tu hermano Regis Delacroix es Capitán de los Ejecutores del Orden miembro de una gran iglesia… Pero aun así te quedaste callada.”

La expresión de Clémentine palideció ante lo que estaba sugiriendo.

¿Era miedo por lo cual no le dijo a su padre sobre lo que le había sucedido?

¿Era porque confiaba que esa entidad que en ese momento desconocía no iba a hacerle daño?

¿Cuál fue la razón por la cual no le revelo a Aurora, a su padre o hermano?

La primera estaba relacionada con la Iglesia del Tiempo y el Espacio y la podía ayudar, su hermano era un rango S, pero era Capitán de los Ejecutores del Orden de la Iglesia del Orden.

Y su padre era un poderoso psiónico de rango SS que podía ser considerado aterrador a su propia manera.

¿Qué peligro podría haber si dos poderosas iglesias se enteraban o su padre descubría la verdad?

Ninguno, es más, era todo lo contrario.

Si la situación fuera preocupante su padre y hermano moverían todos los contactos para protegerla y hasta podrían ponerla en el resguardo de la Iglesia del Orden.

En cuanto a Aurora, estaba segura de que ella trataría de ayudarla.

Clémentine palideció delante de todos los presentes y la razón fue que pensó en una posibilidad… Y el monje sonrió.

“De esa forma actúan aquellos que están en el ‘Plano Astral’… Se acercan y causan miedo, dejando pequeñas semillas en tu consciencia. ‘No hables de mí’, ‘contáctame de vuelta’, ‘ofréceme tu vida’ o ‘entrégame tu cuerpo’.” Dijo el monje y dando una sonrisa, susurró. “Te atraen lentamente haciéndote creer que cada acción que tomas es por voluntad propia y antes de que te des cuenta… Ya no eres tú misma.”

La respiración de Clémentine se hizo pesada al sentir ese temor que la empujo a no decirle nada a nadie.

En su mente se estaba dividiendo de sus verdaderas emociones, de su verdadero miedo y al apartarse, pudo sentir cuáles de sus emociones eran reales.

El miedo estaba presente, pero este era un miedo que la hacía querer llamar a su padre llorando para que la viniera a salvar.

“Es suficiente.” Intervino Akira y al momento siguiente Clémentine sintió un suave abrazo.

Al darse cuenta de esa sensación tan cálida, ella observó sus manos y se dio cuenta de que estaba temblando.

Su cuerpo se sentía gélido y sus dientes castañeaban de forma incontrolada.

“Akira por eso te contraté. Eres una excelente estudiante y eres capaz de intervenir incluso cuando te enfrentas a alguien más fuerte… Sin temor a lo que te pueda ocurrir.” Dijo el monje con una sonrisa a Akira y volviendo su mirada a Clémentine, precisó. “Pero ella eventualmente avanzará de rango y llegado al momento tendrá una gran cercanía al Plano Astral… Es inevitable, así de alta es su capacidad.”

La respiración de Clémentine se hizo pesada, tenía miedo de que algo como antes volviera a suceder.

Estuvo por semanas creyendo que nada le sucedía, que todo ese encuentro era algo del pasado, pero en todo momento… A cada segundo no importa en donde se encontrará o que hiciera, estaba siendo guiada como si fuera un títere.

¿Qué hubiera pasado si se encontraba con una verdadera entidad malvada?

Podría haber hecho que se suicidara, que asesinara a alguien o peor aún, que matara a sus amigos y familiares, pensando en todo momento que hacia lo correcto.

“¿Sientes miedo? Eso es lo que sienten todos los humanos normales en este momento. Ahí afuera es posible que se encuentren algunos seres que ocupan cuerpos que no son de ellos, susurran palabras y guían las acciones de otros. ¿Si siente miedo un rango A que está cerca de ascender a rango S, que sentiría un humano normal?” Preguntó el monje y dando una mirada seria, pidió. “Clémentine sé mi cebo. Te enseñaré como defenderte y cuando llegue el momento en el que vayas al otro lado… Podrás regresar en una pieza o al menos darte cuenta antes de que no eres tú misma.”

******

Aurora frunció el ceño releyendo los mensajes de Akira y Clémentine.

La primera le preguntó sobre lo que había sucedido en el Santuario con el goblin que se suicidó.

Esa información había sido clasificada y puesta entre la más alta jerarquía, pero Aurora lo terminó contando, ya que la otra parte parecía tensa.

Al final Akira y Clémentine que se habían encontrado de forma inesperada, le contaron lo que le había sucedido.

La Bestia Santa de China había controlado el cuerpo de Clémentine y en ese momento la había ayudado, pero también le había dejado algunas ‘semillas’ para manipularla.

Su intención no parecía maligna, sino que daba la sensación de una existencia poderosa que había encontrado algo divertido y se estaba entreteniendo, actuando como un consejero.

Sin embargo, la situación cambio ahora en donde esa existencia le reveló la verdad y le pidió a Clémentine que sea el cebo para una misión que estaba llevando.

Revelándole información importante.

No solo había almas poderosas de los Slaran rondando en este mundo y que se resistían a ser atraídos por el Río de la Reencarnación, sino que también podía haber algo psiónico relacionado con todo.

Aurora había pedido información y la Cardenal Brousseau le confirmó sobre algunos accidentes relacionados con las almas de los Slaran.

Ya no solo eran no-muertos, sino que eran situaciones más extrañas y peligrosas.

La Cardenal Brousseau no le había informado de esas situaciones debido a portal abismal al cual estaba por entrar.

Tampoco se informó al mundo a causa del pánico que se podría extender.

Cualquier persona común podría estar indefensa ante algunas almas poderosas de los Slaran y si los informes eran ciertos, gran parte de las almas estaban trastornadas debido a la situación en la que se encontraron en su mundo.

Si unas de esas almas trataran de poseer el cuerpo de alguien inocente, era posible que esa persona terminara asesinando a sus seres queridos, amigos o familia.

Era por eso que se trató de mantener silencio del tema mientras las iglesias se movían para proteger a todos.

“Te ves linda, incluso preocupada.”

Una voz sonó cerca de ella y Aurora dio una mirada a Cithrel que estaba presente.

Había llegado hace unas horas y debido a lo que sucedió, se hizo a un lado dejando que Aurora pudiera hablar con la Cardenal Brousseau y comunicarse con Clémentine y Akira.

Las iglesias habían sido informadas y Akira había vuelto a su gremio mientras que Clémentine había ido a su casa con su padre.

La Bestia Santa de China no mostró malicia, solo le dio una misión, dejando ver los objetivos y los términos, ofreciendo recompensas jugosas y dejando que cada uno de ellos lo pensara.

Había demasiadas preguntas no solo relacionado con la tarea, o lo que estaba sucediendo, sino que incluso con esa Bestia Santa.

¿Era una bestia mágica que había despertado de forma psiónica o fue llamada ‘Bestia Santa’ por otras razones?

Esa era una de las menores preguntas que tenía.

Dándose cuenta de que se estaba volviendo a distraer, Aurora dio un suspiro.

“Lo siento, estoy un poco preocupada por todo.” Murmuró de forma innegable.

Una semana había pasado desde que el séptimo portal abismal apareció y este era el último portal en aparecer, pero el primero en el cual una expedición oficial entraría.

La fecha había sido designada y que apareciera un problema relacionado con sus amigas, la hizo preocuparse aún más.

No sabía cuánto tiempo estaría en el interior y no podría estar afuera para apoyar a sus amigas si se encontraba con complicaciones.

“Ellas son adultas. No deberías preocuparte.” Dio Cithrel y dándole una sonrisa, comentó. “Además, se nota que esa calamidad la protegerá a pesar de que la está utilizando de carnada.”

Aurora le había contado todo debido a que esa princesa, no era para nada simple y podía ser de ayuda dando otra perspectiva o de forma más directa.

La Bestia Santa de China no tenía malicia… Eso era lo que hizo ver.

Pero que manipulara a Clémentine incluso como una enseñanza causo miedo y Aurora le había pedido varios favores a la Cardenal Brousseau, logrando que se enviara otro cardenal de la iglesia a Akira.

En cuanto a Clémentine, su padre y hermano estaban muy relacionados con la Iglesia del Orden y el Cardenal Auguste había ido para encargarse de ella personalmente.

“Creo que tus preocupaciones deberían centrarse en otro tema. Vas a ir a un portal abismal y no sabes lo que hay del otro lado e incluso no sabes lo que hicieron aquellos que entraron antes.” Declaró Cithrel y dándole una mirada seria, precisó. “Deberías preocuparte más por ti misma.”

Su tono y voz solemne logró que Aurora no supiera qué decir.

Era imposible refutarla, ya que el peligro en el cual se estaba adentrando era incierto.

Entrar al portal abismal preocupándose por otra persona era imprudente y podría hacer que ella cometiera errores, y esos errores podían costarle su vida o la de alguien a su alrededor.

“Lo sé. Solo que es inevitable.” Murmuró en respuesta.

Ella también se estaba adentrando a un gran peligro y sabía que a las personas cercanas estaban preocupaba por ella… Al igual que a ella le preocupaban los demás.

Todo dependía de la elección de Clémentine y Akira en este caso.

Era su decisión tomar o no la misión, comprobando los peligros, las consecuencias y los beneficios.

Respirando hondo de vuelta, ella dejó salir su preocupación.

“¿Por qué has venido? ¿Pensé que estabas en tu búsqueda? ¿Tuviste éxito?” Preguntó Aurora cambiando de tema.

Cithrel había llegado de repente sin avisar de que vendría y como fue atrapada en un momento complicado, no le pudo preguntar la razón.

“Mi búsqueda ha avanzado. He logrado encontrar quien está detrás, al menos en parte.” Respondió Cithrel y al ver la curiosa, especificó. “La Iglesia del Tiempo y el Espacio ha encubierto gran parte de la información y posiblemente ellos sepan sobre el paradero de la esposa de Frank Crawford y su hija menor.”

Al escuchar esas palabras Aurora asintió para sí misma.

“Los programas para resguardar la información son muy rigurosos. Al menos que alguien se infiltre a su sistema de seguridad y robé la información no podrás conseguirlo.” Detalló Aurora y dándole una mirada, dudó. “Incluso si lo pides, te rechazaran. ¿Qué tal si le pido a la Cardenal Brousseau que me haga un favor?"

Como alguien que estaba dentro de esos programas conocía mejor que nadie la seguridad que se ejercía a la hora de proteger a individuos clasificados.

No sabía la razón por la cual la hija y esposa de un antiguo funcionario estaba entre los protegidos, pero la guerra civil estadounidense fue caótica y era posible que Frank Crawford moviera contactos antes de morir.

Cithrel le dio una mirada extraña tal vez por su confianza al pedir información.

“¿Rechazarán a la Princesa Heredera del Imperio Falion?” Dudó Cithrel con un tono arrogante y de sorpresa falso, entonces al verla reír, dio una gran sonrisa y comentó. “Has pedido demasiados favores hoy. Es mejor que lo intente primero. En caso de que no consiga nada, te pediré tu ayuda.”

Era difícil decir si ella tenía confianza en su estatus y su capacidad o simplemente quería intentarlo por su cuenta primero antes de pedir ayuda.

Independientemente de la razón, Aurora asintió con comodidad.

“Si quieres puedes intentarlo. Esperaré hasta que entre al portal abismal y si todavía no me pides ayuda, le pediré el favor a la Cardenal Brousseau.” Dijo Aurora con tono serio y al ver que Cithrel le sonreía, explicó. “No te preocupes. Mi madre siempre me dijo que si necesitaba algo lo pidiera a la iglesia.”

Su madre había dicho esas palabras, pero Aurora ocultó la otra parte… La parte en la cual su madre se quejaba de que con tanto trabajo que hizo, la iglesia le debería durante toda su vida.

Su madre y padre eran antiguos miembros importantes de la iglesia, así que podía conseguir lo que deseara desde ese lado.

“Suenas dominante. Me gusta.” Dijo Cithrel con una risa divertida y levantándose de su asiento se acercó a la mesa de su oficina y anunció. “Entonces yo también seré igual.”

Lo dominante venía a que Aurora se expresó de tal modo que no esperaba la aceptación del otro parte.

Elevando su guardia ante el caballero galante pensando en que actuaría de forma coqueta, Cithrel sacó dos cofres y un anillo espacial.

Al abrir los cofres, la expresión de Aurora tembló de una forma muy diferente.

“No entiendo para que son las notas, pero si esas gemas son regalos, entonces no lo aceptaré.” Bromeó Aurora con una risa, pero Cithrel dio una mirada seria.

Pasando el anillo espacial, la expresión de Aurora también se volvió solemne al ver que había dos altares en el interior.

“Las gemas son especiales. Sirven como sacrificio para la Diosa de los Espíritus, la Luna y la Noche y las notas son de hechizos y sirven como un sacrificio para la Diosa del Conocimiento.” Reveló Cithrel y con una mirada firme, indicó. “Si te encuentras en problema, realiza los sacrificios a ambas. Ellas son Diosas muy poderosas en Terra nova y te ayudarán si es posible.”

Su mirada solemne y firme llevaba una seriedad demasiado alta.

“Sé que no crees en ellas y eso no importa. Me he encargado de pedir que la primera vez que reces, ellas te respondan.” Determinó Cithrel y al ver que su expresión se volvió solemne, explicó. “No te preocupes, no es que haya vendido mi alma o algo así. Como la heredera del Imperio Falion y la hija de la Emperatriz del Imperio Lunar, he tenido contacto estrecho con esas existencias.”

Aurora le dio una mirada seria por un momento y se mantuvo de esa forma, hasta que dio un suspiro.

“Lo haces ver demasiado fácil.” Señaló con una mirada extraña.

Se le había dado los materiales de sacrificio, los altares y se dejó en claro que las existencias estarían atentas para responderle.

Y a pesar de que la mirada de Cithrel era seria, dio la sensación de que todo fue una tarea fácil y el único problema era que Aurora rechazara.

“¿Has rezado alguna vez a un dios? Si quieres te enseñare como hacerlo.” Bromeó Cithrel con una risa divertida.

“Sí, he rezado antes.” Respondió Aurora sorprendiendo a Cithrel y dando una sonrisa, declaró. “Lo aceptaré. No estoy muy segura de la situación y sinceramente cualquier ayuda será conveniente.”

Su respuesta tan seria hizo que Cithrel pasara de sorpresa a felicidad y luego diera un suspiro.

Este iba a ser su primer portal en el cual entraría por voluntad propia y Aurora estaba ansiosa.

Si bien había visto que sus compañeros eran confiables y algunos lo conocía a la perfección, todavía seguía preocupada y no solo era por la situación del otro lado, sino que también por haber aceptado a Kairos.

No iba a dejar que a su único pretendiente le pasara algo.

Era por tal razón que había aumentado su entrenamiento con sus maestros y esos ancianos demostraron lo aterrador que podían ser.

No era como si un entrenamiento espartano repentino la ayudara de repente, pero era bueno para afianzar lo que había estado construyendo durante todo este tiempo atrás.

En cada portal abismal había un peligro de rango SS y si bien esta vez la Cardenal Najjar iba a ir con ellos, no sabía lo que se encontrarían.

“Hay que aceptar que los amigos se arriesguen…” Murmuró Cithrel aplicando lo que ella misma había estado pregonando y dándole una mirada curiosa, preguntó. “Cuanto faltan para que entren?”

¿Cuánto faltaba?

“En unos días luego de que informen públicamente sobre los miembros de la expedición.” Respondió Aurora con seriedad.

Solo faltaba unos días antes de entrar al portal abismal.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Empezamos los diez capítulos de la historia principal.


Comentarios del capítulo: (0)


tg-capitulo-327
TG - Capítulo 327
27721
376

Capítulo 327: Necesidad de una victoria.

Capítulo 327: Necesidad de una victoria.

En una gran oficina dos individuos miraron la televisión.

Ambos tenían las características de latinos que sin duda cualquier extranjero se daría cuenta, y al mirar la televisión con un par de cervezas daba la sensación de ser amigos disfrutando de un buen momento.

Sin embargo, sus estatus no eran para nada simple.

“Ya van a dar los informes de los miembros de la expedición del Séptimo Portal Abismal. Tengo que admitir que ellos tienen una situación complicada.” Murmuró uno de esos hombres, que oficialmente ocupaba el cargo de Presidente de ‘Los Estados Unidos de América del Norte’.

El Presidente Ángel Batista observó al Emperador de Sudamérica que estaba a su lado y estaba sonriendo ante su murmullo.

“¿Tú crees? Te has centrado demasiado en el continente americano.” Señaló Víctor riéndose y abriendo otra cerveza, le dio una mirada y declaró. “A pesar de que tenemos un conocido en África, él se encuentra en el sur y solo se desconecta de todo.”

Si bien estaba hablando de forma misteriosa, el Presidente Batista entendió a quien se estaba refiriendo y asintió estando de acuerdo.

El programa de televisión reveló la defensa de Zerzura y la Atlántida alrededor del portal abismal y sin duda la alta defensa estaba dejando de boca abierta al público.

Más fuerte que Rumania un país que había existido durante bastante tiempo, la tecnología que tenía la fuerza de Zerzura era sin duda destacable y ni hablar de los preparativos de los atlantes.

“Tch…” El Presidente Batista chasqueó su lengua y cuando recibió la mirada de Víctor, expresó. “La Empresa Cosmos no es de ceder tecnología, pero Zerzura tiene armamento actualizado.”

El poder de las empresas siempre fue algo en lo que estar atento, pero fue luego del ‘Gran Cataclismo’ que ese poder se convirtió en una amenaza.

Eso fue la Empresa Cosmos y por eso fue que se dejó que ellos construyeran una ciudad en medio del mar.

Si una empresa con alta tecnología, que actualizaba y dominaba cada campo tecnológico y de ciencia hubiera estado en otro país, era posible que el control de la otra parte se extendiera profundamente.

Dejarlo crear una ciudad hizo que ellos centraran toda su atención y su dinero en la construcción y no pudieran extenderse a los diversos países y eventualmente controlarlo cuando crecieran demasiado.

Fue una táctica efectiva, pero al mismo tiempo permitió que la Empresa Cosmos llegara hasta el punto que tenía una ciudad en su poder.

Con la Empresa Apicius fue lo mismo… ¿Por qué molestar a un gigante que dominaba áreas de alimento que eran vitales para cualquiera?

Lo mejor era dejarlo irse lejos y que gastara su dinero y atención en otra parte… A pesar de que esa empresa también fundo una ciudad.

“Ambos tienen una buena relación, todos lo saben. Hasta creó que son espíritus afines.” Bromeó Víctor con una sonrisa entretenida.

Se notaba que no le importaba demasiado y era posible que su política fuera de no molestar a esos pesos pesados.

Ser un Imperio y el ser la última autoridad capaz de decidir todos los temas que importaban era ventajoso a diferencia de una democracia.

El Presidente Batista solo agitó su cabeza evitando pensar en esos temas.

La Empresa Cosmos estaban en diversos campos y uno era el militar, pero no podían depender de la tecnología de otro y era por esa razón que muchos en su gobierno, exigían un mayor desarrollo en investigación militar independiente.

Principalmente priorizando la realización de ingeniería inversa de los equipos militares avanzados del ejército atlante.

Algo que no era tan fácil como parecía.

“La Cardenal Najjar será quien liderara la expedición y ella demostró su poder durante la Calamidad No-Muerta. Como una egipcia defendió su nación y desde ese momento ha participado en…”

Los historiales empezaron a detallarse empezando con la Cardenal Najjar.

Antigua ciudadana de Egipto y una de las usuarias de habilidades que participó durante la Calamidad No-Muerta salvando a muchas personas.

Luego estuvo por diversas áreas y era conocida por ser capaz de utilizar el poder del Dios del Tiempo y el Espacio a voluntad.

Era capaz de controlar el ‘espacio’, pero más importante… El ‘tiempo’.

“¿Crees que pueda volver al pasado?” Dudó Víctor con cierta curiosidad.

El Presidente Batista no se sorprendió por la ocurrencia de ese hombre y tomando una cerveza, pensó durante un momento.

“Diría que no… Aunque si escuche que puede retroceder el tiempo en un área.” Respondió Batista y tras beber la cerveza, comentó. “Es un mortal, así que tendrá limitaciones propias de un mortal y, por ende, no podrá ejercer la fuerza de su dios en su totalidad.”

Un mortal estaba limitado por las restricciones de un mortal… Demasiado poder afectaría el cuerpo de la persona que lo utilizara.

Los diferentes miembros siguieron pasando uno tras otro y Batista no conocía a ninguno, pero los historiales eran bastante decentes.

Hasta llegaron a uno en donde frunció el ceño.

“Alice Campbell de rango S, conocida como la ‘Glotona’. Antigua estudiante de la Academia de Héroes, participante del torneo internacional y uno de las personas que se adentraron al primer portal abismal. Su historial se extiende a…” 

Era una jovencita de cabello y ojos negros que era muy guapa y la imagen que publicaron fue sacada del torneo internacional en donde se mostraba indiferente y con una bolsa de papitas en su mano.

Superando la veintena por poco, su historial no era nada simple.

Salió del portal abismal con el equipo imperial y antes de eso, tenía historiales en misiones importantes desde limpiezas de mazmorras, misiones relacionados con Zerzura y la eliminación de rangos S como señores de la guerra.

También había algunas misiones en Oriente Medio en participación con Grecia y el Imperio Falion.

El historial no era tan revelador, pero se notaba que fue lo suficiente como para marcarla como ‘decente’ y el mayor defecto era su joven edad.

“Aurora Campbell rango S. Conocida como la ‘Protectora de Zerzura’. Participó en el primer portal abismal y sus misiones incluyen…”

Batista vio a la joven y la recordó debido al video del ataque demoniaco que sucedió en Rumania durante el primer portal.

Ese video se había extendido y la joven fue reconocida al poner orden durante el ataque.

Su historial era parecido a la de la otra jovencita y las misiones eran muy similares entre ellas.

Batista pudo ver que Víctor daba una sonrisa al escuchar los informes.

“¿La conoces?” Preguntó y dando una mirada curiosa, dudó. “¿No me digas que son tus hijas?”

Estaba bromeando, pero Víctor escupió su cerveza de repente y le dio una mirada seria.

“No digas esas bromas. No tengo hijas y he sido un hombre decoroso toda mi vida.” Declaró Víctor de forma solemne.

Batista se rio sabiendo la razón de esa reacción que otros considerarían exagerada.

“Eso es bueno. Hay unos rumores que dicen que la secretaria del Emperador de Sudamérica es muy estricta.” Murmuró con una risa entretenida.

Víctor al escuchar esas palabras en vez de molestarse por esos rumores dio una sonrisa con una clara aceptación.

Antes de que pudiera molestarlo, Batista frunció el ceño al ver a la última persona que iba a entrar al portal.

Solo había una imagen de ese joven y tanto el tono del presentador como la atmósfera del estudio cambio.

“Kairos Cosmos. Miembro del ejército atlante y de la Empresa Cosmos, será el investigador que llevará a cabo los diferentes procedimientos por parte de la empresa en busca de respuestas científicas.”

Simple y cortó, no hubo muchas palabras y no se dijo otra información ni se señaló ningún comentario o crítica.

La razón era simple.

“¿Qué hace ese hombre ahí?” Dudó Batista con una expresión solemne.

Dueño de la mayor empresa del mundo y la persona que prácticamente estaba detrás de la Ciudad Atlántida.

Un solitario cuyas apariciones públicas eran sumamente bajas y como si fuera poco que ocultaba cada parte de su información.

Era muy raro verlo en las grandes fiestas o eventos públicos y ni hablar de acercarse a él.

“¿Quién sabe? Deberíamos preguntarle a ‘él’ en la siguiente reunión.” Dijo Víctor agitando su cabeza sin entender, siendo misterioso ante la referencia al tercero.

Batista no se sintió satisfecho con esa respuesta.

Una figura importante de ese nivel no actuaría sin razón y más de forma directa.

La Ciudad Atlante tenía un ejército y ese hombre tenía equipos especiales bajo su mando junto a dos rangos SS conocidos públicamente que lo apoyaban.

Como si fuera poco la Empresa Cosmos no tenía accionistas y él era el único dueño, que había logrado ‘monopolizar’ al Sabio Lucius.

“En el Quinto Portal Abismal hemos obtenido informes de que el Rey de Arabia ha llegado. El ‘Titán’ tomará el control del portal Abismal y la Iglesia del Orden servirá como apoyo.” Agregó el anfitrión y pasando otras imágenes de diferentes diplomáticos, detalló. “En el Imperio Angkor los diferentes diplomáticos de los países vecinos se han reunido para determinar los procedimientos para el Séptimo Portal.”

“Ese bastardo ya está en Pakistán… Tendrá menos trabajo, ya que la Iglesia del Orden lo apoya.” Murmuró Víctor con una voz fría

Batista le dio una mirada extraña, pero al final lo termino ignorando.

“El Imperio Angkor es el problema. ¿No tenías relaciones con ese lugar?” Dudó Batista y al ver que él era el ignorado, continuó. “Según mis consejeros. Las familias chinas tienen interés en el portal. Precisamente la Familia Xu, que ha tenido problemas con la Empresa Apicius y necesita una gran victoria para recuperarse de sus pérdidas económicas.”

Los Portales Abismales eran tratados como un peligro a nivel público y se trataba de dar la sensación de que la humanidad estaba unida.

La verdad era que la complejidad era aún más grande de lo que parecía.

No solo a nivel político, sino que social e incluso económico.

Un rango S obtenía una gran fama a nivel internacional tras salir de limpiar un portal abismal y eso se podía demostrar con Adala la Heroína Nacional de Rumania, quien estaba obteniendo una gran fama.

En un ámbito tan tradicional como China en donde la ‘imagen’, y el ‘prestigio’ de la ‘familia’ era importante, un portal abismal podía ser la puerta para recuperar la grandeza.

En este caso Batista había escuchado que el heredero de la Familia Xu tras la pérdida sufrida durante el torneo internacional enojo a alguien de la Empresa Apicius y esa situación lo llevo a que su familia se debilitara en gran medida.

“Entre todos los portales aquel que representa mayor dificultad es el cuarto portal abismal que se encuentra en América. Según las autoridades de ambos países, el presidente del gigante del norte y el emperador del gigante del sur están llevando una reunión privada entre ambos en este mismo momento.” Declaró el anfitrión y dando una mirada grave, señaló. “Todos recuerdan los conflictos y la tensión entre ambos antes de la caída de las mafias y ahora ambos países han vuelto a poner la tensión en el cielo… Esperamos que lleguen a un acuerdo para todos los americanos del continente.”

Ante la seriedad de la voz del anfitrión Víctor se rio y abrió otra cerveza.

Batista lo siguió y ambos se rieron al mirarse.

En este lugar no se podía sentir ninguna ‘tensión’ y tampoco parecía una ‘reunión importante’, solo parecían dos amigos que se estaban relajando con algunas bebidas.

“He escuchado que tu rival político representa una amenaza para tu reelección.” Dijo Víctor y bebiendo un gran trago, dudó. “¿Necesitas una victoria?”

Esa sonrisa entretenida y esa mirada divertida, hizo que Batista suspirara.

“Sí. Falta para las elecciones, pero él ya está en marcha. Quiere poner a los Estados Unidos como el centro de todo y priorizarlo como la base del gigante que se construyó. Ha obtenido mucho apoyo de nacionalistas y que apoye fervientemente a los usuarios de habilidades, lo ha convertido en alguien muy querido… Especialmente por los supremacistas de habilidades.” Detalló Batista con cierto fruncir de ceño y dándole una mirada a Víctor, declaró. “He limpiado las mafias de todo el continente y he logrado que muchos corruptos cayeran, pero me gustaría obtener una victoria, para debilitarlo antes de que consiga más apoyo.”

Para el público el cuarto portal abismal era un conflicto entre naciones rivales y las negociaciones que supuestamente se repitieron durante varias veces, daba la sensación de ser dos dirigentes que buscaban obtener todos los beneficios posibles en su nación.

Obtener un posible beneficio durante estas negociaciones sería considerado una victoria para el país que lo obtuviera.

Sin embargo, el público se estaba confundiendo en algo.

“Está bien, cederé esta vez.” Respondió Víctor con calma y dándole una mirada, invitó. “Vamos a tomar otra cerveza.”

No era una reunión en la que ambos se enfrentaban entre sí, queriendo obtener los mayores beneficios, era una reunión de amigos que se conocían durante un tiempo.

Era una reunión entre dos miembros del ‘grupo de amigos’.

******

Aurora esquivó una lanza que apenas pudo ver y agitando su espada repelió otro ataque.

Esa misma lanza que había estado a su lado, en el siguiente momento estaba apuntando a su cuello y cuando movió su espada para evitar que la cortara, la fuerza del golpe la empujo hacia atrás.

El enemigo que se enfrentaba no era nadie más que el General McLean quien estaba balanceando su lanza mientras liberaba una enorme presión de rango SS.

Esa presión era bastante impresionante y Aurora estaba sudando debido a la sensación que sentía.

No importa a donde se moviera o cuál fuera su siguiente paso, la presión del General McLean hizo que sintiera que era atravesada por una lanza en cualquier momento y con cualquier acción.

¿Era su imaginación o era real?

Aurora en vez de dejarse llevar por esa presión que la afectaba a nivel psicológico y físico, mantuvo su espada en la mano, preparada para el siguiente movimiento.

“Hemos intercambiado trescientos movimientos y ambos sin usar auras. ¿Pasamos al siguiente nivel?” Preguntó el General McLean de forma seria.

Los intercambios hasta ahora solo eran por medio de las habilidades físicas sin utilizar auras de sus respectivas armas, pero ahora estaba pidiendo dar el siguiente paso.

No era que se sintiera molesto porque alguien de rango S resistió durante un tiempo, sino que la mirada que daba, le señalaba que esta clase de batalla iba a ser más emocionante.

En vez de hablar, Aurora asintió concentrando su atención en su oponente.

Necesitaba estar atenta si deseaba resistir unos minutos.

El General McLean levantó su lanza en el aire y esa lanza empezó a liberar un aura extraña que dio la sensación de que la lanza estaba en movimiento constante.

Aquel que creyera que estaba vibrando, podría morir sin saber qué fue lo que lo había asesinado.

“…”

A una velocidad impresionante, Aurora controló su cuerpo siguiendo sus instintos y poniéndose de costado.

En el momento siguiente una lanza pasos cerca de su mejilla al mismo tiempo que sintió un corte a su espalda.

Ella pudo ver que el General McLean había realizado un solo movimiento, pero estaba seguro de que ambos ataques la hubieran herido si no esquivaba.

Era la ‘Lanza Fantasma’, ese era el nombre que se le dio al concepto del General McLean como lancero y Aurora concentró sus sentidos.

*Clang*

*BOOM*

*Clang*

Como lancero tenía una gran velocidad, pero el problema era su concepto tan extraño que le daba forma a su aura.

Con un simple empuje, Aurora pudo sentir que era atacada en diferentes puntos y su espada tenía que repeler no solo la lanza principal, sino que una segunda lanza.

Y no importa que el concepto tuviera la denominación de ‘fantasma’… No había nada de fantasma.

“¡UGH!”

Soportando el potente corte lateral, Aurora pudo ver como tres lanzas golpeaban al mismo tiempo y en el mismo instante, logrando que su cuerpo retrocediera mientras sus pies se hundían en el piso, destruyendo el suelo.

“Una fuerza digna de un luchador.” Murmuró el General McLean con su lanza en su mano.

Aurora que le prestó más atención pudo ver que la lanza del general se había distorsionado y esa supuesta vibración dio la sensación de que había diferentes lanzas en una.

Cuando era atacada, la rapidez dio la impresión de que eran ‘imágenes remanentes’ que se dejaba en alta velocidad, pero esto no era ‘remanente’ cada punta era tangible y sólida.

Era el aura condensada que le dio formas a múltiples lanzas, permitiéndole que realizara varios ataques con un solo movimiento.

El General McLean empezó a atacar de vuelta.

De sentir que dos lanzas la atacaban, paso a tres lanzas y luego a cuatro hasta que llego la quinta.

Era demasiado para que ella pudiera ver y su cuerpo en ese punto se estaba moviendo por instinto y experiencia.

Tenía que moverse de tal forma que con un solo movimiento esquivara cinco ataques en diferentes lugares y diferentes puntos de su cuerpo.

Puso en juego su velocidad, reacción y a la vez capacidad de contorsionar su cuerpo para esquivar.

Sin embargo, en el quinto ataque, ella tuvo que crear un domo con su aura celeste pudiendo resistir ese ataque.

Al instante que ella utilizó su aura el General McLean se movió para presionarla.

A una enorme velocidad ese hombre agitó su lanza de múltiples maneras.

Empujes, cortes y barridos que se combinaban y se entremezclaban entre ellos, siendo lanzados en diferentes direcciones con diferentes velocidades.

Aurora solo retrocedió perdiendo terreno mientras realizaba piruetas en el aire, esquivando las lanzas que se multiplicaron.

Hasta que encontró su oportunidad para atacar.

“…”

Su aura celeste rodeo su espada y luego se extendió creando un gran domo celeste para protegerla y las lanzas se incrustaron penetrando en la barrera, pero sin llegar a su cuerpo.

Había tratado de manipular su aura celeste para que el domo fuera más grueso buscando detener la lanzas y no repeler el ataque.

Aurora pudo ver al General McLean y también notó como desde la misma lanza que utilizaba, varias lanzas se extendían en diferentes direcciones, todas pareciendo igual de reales.

Era una vista demasiado extraña, pero ella actuó de inmediato.

“…”

Dejando que su domo se rompiera, el aura celeste se volvió traslúcida y Aurora balanceó su espada con toda la fuerza que su concepto de luchadora le podía dar.

Un brillante corté se extendió, dividiendo su campo de visión y extendiéndose hasta la pared del campo de entrenamiento, rompiéndola en el proceso.

El General McLean se había protegido con su lanza y no recibió ningún daño, pero esta vez había retrocedido varios metros.

“Excelente corte.” Dijo el General McLean y dejo caer la lanza de práctica que estaba usando.

Había utilizado su lanza para protegerse y la potencia del ataque dividió la lanza a la mitad.

A pesar de que estaba cubierta con una poderosa aura de ese hombre, su movimiento que normalmente se volvió destructivo, obtuvo una mayor capacidad.

“Todavía no me convierto en una luchadora de rango S, pero estoy empezando a adaptar la fuerza a mi espada.” Respondió Aurora con una media sonrisa.

La fuerza de rango S era bastante alta y la había usado a su favor, pero siempre dándole fuerza a su espada en forma directa.

Sin embargo, ahora era diferente.

Trataba de darle fuerza a sus cortes de aura y había logrado un éxito parcial.

La fuerza de luchadora dada por su concepto era alimentada por sus emociones, principalmente el odio, así que la fuerza que podía usar en su espada dependía de su concepto de luchadora.

Saber coincidir la fuerza de su corte y la fuerza de su cuerpo para darle forma a un ataque poderoso y concentrado era su mayor dificultad.

“Una vez que asciendas y te adaptes a la fuerza de un luchador de rango S, te será más fácil atacarme.” Comentó el General McLean.

Si normalmente utilizaba la fuerza de una luchadora de rango S y se adaptaba todo el tiempo a ella de forma natural, resultaría más fácil darles a sus cortes de aura una mayor potencia.

Sus maestros eran misteriosos, pero si algo estaba claro, era sobre su capacidad.

Ellos eran muy capaces y le ayudaban a combinar la ventaja de fuerza de un luchador en su espada, que era su arma principal.

“General McLean es hora de la reunión.” Dijo un soldado entrando al área de entrenamiento y mirando la gran pared destruida por el corte.

El General McLean se despidió y Aurora dio un suspiro agotado.

Desde el momento en el cual ese hombre empezó a atacar, ella solo pudo atacar una sola vez.

No podía sentirse orgullosa al ser capaz de enfrentarse a un rango SS cuando literalmente no podía hacerle nada a la otra parte.

Era cierto que el General McLean era sumamente fuerte incluso entre aquellos del mismo rango, pero no iba a excusarse con ese hecho.

Después de todo, dentro del portal se podía encontrar un enemigo igual o más poderoso.

No había regla para determinar el enemigo que se iba a encontrar en el interior y si se guiaban por la experiencia previa, entonces era posible que se encontrara un rango SS.

De la misma forma tampoco podía determinarse que solo se encontrara un solo enemigo poderoso y no varios.

Solo faltaba faltaban dos días para entrar al portal y con cada hora, ella se estresaba aún más.

Saliendo del área de entrenamiento y decidiéndose sobre lo que haría, ella se movió rápidamente hasta el edificio en donde residía.

Estaba en el cuartel militar que se levantó en Garissa y había dejado que los demás se encargaran de las diversas tareas y ahora se había concentrado en su entrenamiento.

Al entrar en la sala del apartamento en la cual convivía con su amiga, notó a esa glotona en la mesa revisando cerca de diez anillos espaciales.

“¿Vas a entrenar?” Preguntó Alice al verla apresurada.

“Sí, quiero aprovechar cada momento que tenga para asegurar mis habilidades.” Respondió Aurora y dándole una mirada a los anillos espaciales, dudó. “¿Esos serán tus suministros?”

La sombra de Alice se extendió desde sus pies y subiendo a la mesa tragó los anillos espaciales.

“Solo una parte.” Replicó Alice sin cambiar de expresión.

Era inútil preguntar que llevaba en esos anillos espaciales cuando esa glotona literalmente estuvo durante estos últimos días buscando comida por toda parte.

Las bebidas tampoco faltaron, pero su prioridad fue la comida y no solo repuso su stock de papitas, sino que viajo por varias partes del mundo en búsqueda de diferentes platos de comida.

Al guardarse en anillos espaciales, los platos mantendrían su temperatura debido a las reglas de conservación interna… Y eso significa que se estaría alimentando con comida que daba la sensación de recién salir de la cocina y que nunca se desperdiciaría.

La expedición de por sí llevaba una gran cantidad de suministros alimenticios para todos y eso significaba que lo que Alice tenía en sus manos, era solo para ella.

“Iré a entrenar, no sé a qué hora volveré.” Murmuró Aurora de forma honesta.

Alice solo asintió de forma indiferente y Aurora se fue a su habitación.

Tras activar el artefacto de seguridad y protección que utilizaba, sus alrededores se difuminaron antes de llegar a una sala blanca.

Cuando entró pudo ver a sus maestros viendo su reciente batalla con el General McLean.

Era posiblemente su sistema fuera quien compartió la batalla y por la forma que grababa estaba claro que fue sacado de la cámara del campo de entrenamiento.

“No fue con todo temiendo destruir el campo de entrenamiento, pero su capacidad general es alta.” Murmuró el anciano observando al General McLean y dándole una mirada a Aurora, declaró. “Para ganarle necesitas o mucha suerte o una gran distracción. En solitario, solo puedes durar.”

La suerte podría brindarle una oportunidad para eliminar a un enemigo de rango SS de múltiples maneras dependiendo de la situación.

Lo más realista era que sucediera gran distracción, pero si el General McLean iba con todo, la distracción necesitaba ser suficiente como para que ella pudiera eliminarlo.

Y eso sin duda no era fácil de lograr.

“Está bien. Me conformaré con durar lo máximo posible y extender el tiempo que puedo resistir.” Respondió Aurora con seriedad.

Había pedido entrenar con el General McLean para verificar su estado y a la vez para tener otro individuo que no sea su maestro, como oponente.

Un objetivo de rango SS.

“Iré yo primero.” Murmuró el anciano y estirando su mano una lanza simple apareció de repente.

Ese anciano dejo su katana a la anciana que estaba sonriendo y luego balanceó la lanza.

Al principio fueron algunos movimientos simples y si bien se notaba experiencia, al momento siguientes su estilo se volvió muy similar al estilo del General McLean.

La diferencia radical era que no había ningún aura, sino que la rapidez con la que su anciano maestro movía su lanza era lo suficiente como para lanzar varios ataques consecutivos.

Dando una sensación de replicar la capacidad del General McLean.

Solo que, a diferencia de ese general, su maestro se notaba que no se iba a contener en nada.

“Tengo bastante tiempo disponible, así que si usted desea podemos entrenar durante mucho tiempo.” Murmuró Aurora dándole una mirada al lugar y al ver que su maestro no entendía lo que deseaba, detalló. “Si hace que la diferencia de tiempo en este lugar sea mayor que la realidad, podría entrenar durante más tiempo.”

Su anciano maestro asintió entendiendo y Aurora solo pudo controlar su expresión temblorosa.

Se notaba que ese anciano no encontraba extraño que el tiempo en este lugar pasara diferente a la tierra y que no tuviera ninguna regla como limitador.

Había veces que una hora afuera podían ser un par de horas y otras veces que esa misma hora se convirtiera en un día en el interior del lugar.

No importa cuánto tiempo pasará, ella no sentiría la diferencia de tiempo y no envejecería, hasta había veces que el hambre o cualquier otra necesidad era eliminada por completo.

Resultaba lo mismo con las heridas que se curaban a mayor velocidad.

Esa era una de las razones por la cual supuestamente su anciano maestro podía pasar tanto tiempo en este lugar sin comer en ningún momento.

Claro, a ella esas cualidades le fueron útiles, ya que pudo entrenar durante mucho tiempo siendo bastante joven, permitiéndole tiempo después enfrentar a enemigos que si tuviera otro entrenamiento la derrotarían.

Y al igual que ahora, la ayudó a entrenar aprovechando el poco tiempo libre que tenía de su trabajo… En este caso el poco tiempo que faltaba para empezar los portales abismales.

Era cierto que su entrenamiento no ayudaría demasiado.

Unas pocas horas o incluso días en este lugar no cambiaría demasiado su capacidad general, pero incluso si puliera un poco sus habilidades era suficiente.

Su maestro liberó una presión de rango SS que imitaba a la presión del General McLean… A nivel muy detallista, a pesar de que era capaz de liberar una presión aún más poderosa.

Ese anciano era un experto con su espada, pero si ella hubiera querido usar una lanza o cualquier arma, era muy posible que ese hombre pudiera entrenarla.

Así de capaz era y Aurora sintiendo la fuerza de rango SS que su maestro liberaba, no pudo evitar sonreír.

Necesitaba un maestro fuerte para crecer y ese anciano cumplía de forma total su expectativa.


Comentarios del capítulo: (0)