tg-capitulo-327
TG - Capítulo 327
27721
376

Capítulo 327: Necesidad de una victoria.

Capítulo 327: Necesidad de una victoria.

En una gran oficina dos individuos miraron la televisión.

Ambos tenían las características de latinos que sin duda cualquier extranjero se daría cuenta, y al mirar la televisión con un par de cervezas daba la sensación de ser amigos disfrutando de un buen momento.

Sin embargo, sus estatus no eran para nada simple.

“Ya van a dar los informes de los miembros de la expedición del Séptimo Portal Abismal. Tengo que admitir que ellos tienen una situación complicada.” Murmuró uno de esos hombres, que oficialmente ocupaba el cargo de Presidente de ‘Los Estados Unidos de América del Norte’.

El Presidente Ángel Batista observó al Emperador de Sudamérica que estaba a su lado y estaba sonriendo ante su murmullo.

“¿Tú crees? Te has centrado demasiado en el continente americano.” Señaló Víctor riéndose y abriendo otra cerveza, le dio una mirada y declaró. “A pesar de que tenemos un conocido en África, él se encuentra en el sur y solo se desconecta de todo.”

Si bien estaba hablando de forma misteriosa, el Presidente Batista entendió a quien se estaba refiriendo y asintió estando de acuerdo.

El programa de televisión reveló la defensa de Zerzura y la Atlántida alrededor del portal abismal y sin duda la alta defensa estaba dejando de boca abierta al público.

Más fuerte que Rumania un país que había existido durante bastante tiempo, la tecnología que tenía la fuerza de Zerzura era sin duda destacable y ni hablar de los preparativos de los atlantes.

“Tch…” El Presidente Batista chasqueó su lengua y cuando recibió la mirada de Víctor, expresó. “La Empresa Cosmos no es de ceder tecnología, pero Zerzura tiene armamento actualizado.”

El poder de las empresas siempre fue algo en lo que estar atento, pero fue luego del ‘Gran Cataclismo’ que ese poder se convirtió en una amenaza.

Eso fue la Empresa Cosmos y por eso fue que se dejó que ellos construyeran una ciudad en medio del mar.

Si una empresa con alta tecnología, que actualizaba y dominaba cada campo tecnológico y de ciencia hubiera estado en otro país, era posible que el control de la otra parte se extendiera profundamente.

Dejarlo crear una ciudad hizo que ellos centraran toda su atención y su dinero en la construcción y no pudieran extenderse a los diversos países y eventualmente controlarlo cuando crecieran demasiado.

Fue una táctica efectiva, pero al mismo tiempo permitió que la Empresa Cosmos llegara hasta el punto que tenía una ciudad en su poder.

Con la Empresa Apicius fue lo mismo… ¿Por qué molestar a un gigante que dominaba áreas de alimento que eran vitales para cualquiera?

Lo mejor era dejarlo irse lejos y que gastara su dinero y atención en otra parte… A pesar de que esa empresa también fundo una ciudad.

“Ambos tienen una buena relación, todos lo saben. Hasta creó que son espíritus afines.” Bromeó Víctor con una sonrisa entretenida.

Se notaba que no le importaba demasiado y era posible que su política fuera de no molestar a esos pesos pesados.

Ser un Imperio y el ser la última autoridad capaz de decidir todos los temas que importaban era ventajoso a diferencia de una democracia.

El Presidente Batista solo agitó su cabeza evitando pensar en esos temas.

La Empresa Cosmos estaban en diversos campos y uno era el militar, pero no podían depender de la tecnología de otro y era por esa razón que muchos en su gobierno, exigían un mayor desarrollo en investigación militar independiente.

Principalmente priorizando la realización de ingeniería inversa de los equipos militares avanzados del ejército atlante.

Algo que no era tan fácil como parecía.

“La Cardenal Najjar será quien liderara la expedición y ella demostró su poder durante la Calamidad No-Muerta. Como una egipcia defendió su nación y desde ese momento ha participado en…”

Los historiales empezaron a detallarse empezando con la Cardenal Najjar.

Antigua ciudadana de Egipto y una de las usuarias de habilidades que participó durante la Calamidad No-Muerta salvando a muchas personas.

Luego estuvo por diversas áreas y era conocida por ser capaz de utilizar el poder del Dios del Tiempo y el Espacio a voluntad.

Era capaz de controlar el ‘espacio’, pero más importante… El ‘tiempo’.

“¿Crees que pueda volver al pasado?” Dudó Víctor con cierta curiosidad.

El Presidente Batista no se sorprendió por la ocurrencia de ese hombre y tomando una cerveza, pensó durante un momento.

“Diría que no… Aunque si escuche que puede retroceder el tiempo en un área.” Respondió Batista y tras beber la cerveza, comentó. “Es un mortal, así que tendrá limitaciones propias de un mortal y, por ende, no podrá ejercer la fuerza de su dios en su totalidad.”

Un mortal estaba limitado por las restricciones de un mortal… Demasiado poder afectaría el cuerpo de la persona que lo utilizara.

Los diferentes miembros siguieron pasando uno tras otro y Batista no conocía a ninguno, pero los historiales eran bastante decentes.

Hasta llegaron a uno en donde frunció el ceño.

“Alice Campbell de rango S, conocida como la ‘Glotona’. Antigua estudiante de la Academia de Héroes, participante del torneo internacional y uno de las personas que se adentraron al primer portal abismal. Su historial se extiende a…” 

Era una jovencita de cabello y ojos negros que era muy guapa y la imagen que publicaron fue sacada del torneo internacional en donde se mostraba indiferente y con una bolsa de papitas en su mano.

Superando la veintena por poco, su historial no era nada simple.

Salió del portal abismal con el equipo imperial y antes de eso, tenía historiales en misiones importantes desde limpiezas de mazmorras, misiones relacionados con Zerzura y la eliminación de rangos S como señores de la guerra.

También había algunas misiones en Oriente Medio en participación con Grecia y el Imperio Falion.

El historial no era tan revelador, pero se notaba que fue lo suficiente como para marcarla como ‘decente’ y el mayor defecto era su joven edad.

“Aurora Campbell rango S. Conocida como la ‘Protectora de Zerzura’. Participó en el primer portal abismal y sus misiones incluyen…”

Batista vio a la joven y la recordó debido al video del ataque demoniaco que sucedió en Rumania durante el primer portal.

Ese video se había extendido y la joven fue reconocida al poner orden durante el ataque.

Su historial era parecido a la de la otra jovencita y las misiones eran muy similares entre ellas.

Batista pudo ver que Víctor daba una sonrisa al escuchar los informes.

“¿La conoces?” Preguntó y dando una mirada curiosa, dudó. “¿No me digas que son tus hijas?”

Estaba bromeando, pero Víctor escupió su cerveza de repente y le dio una mirada seria.

“No digas esas bromas. No tengo hijas y he sido un hombre decoroso toda mi vida.” Declaró Víctor de forma solemne.

Batista se rio sabiendo la razón de esa reacción que otros considerarían exagerada.

“Eso es bueno. Hay unos rumores que dicen que la secretaria del Emperador de Sudamérica es muy estricta.” Murmuró con una risa entretenida.

Víctor al escuchar esas palabras en vez de molestarse por esos rumores dio una sonrisa con una clara aceptación.

Antes de que pudiera molestarlo, Batista frunció el ceño al ver a la última persona que iba a entrar al portal.

Solo había una imagen de ese joven y tanto el tono del presentador como la atmósfera del estudio cambio.

“Kairos Cosmos. Miembro del ejército atlante y de la Empresa Cosmos, será el investigador que llevará a cabo los diferentes procedimientos por parte de la empresa en busca de respuestas científicas.”

Simple y cortó, no hubo muchas palabras y no se dijo otra información ni se señaló ningún comentario o crítica.

La razón era simple.

“¿Qué hace ese hombre ahí?” Dudó Batista con una expresión solemne.

Dueño de la mayor empresa del mundo y la persona que prácticamente estaba detrás de la Ciudad Atlántida.

Un solitario cuyas apariciones públicas eran sumamente bajas y como si fuera poco que ocultaba cada parte de su información.

Era muy raro verlo en las grandes fiestas o eventos públicos y ni hablar de acercarse a él.

“¿Quién sabe? Deberíamos preguntarle a ‘él’ en la siguiente reunión.” Dijo Víctor agitando su cabeza sin entender, siendo misterioso ante la referencia al tercero.

Batista no se sintió satisfecho con esa respuesta.

Una figura importante de ese nivel no actuaría sin razón y más de forma directa.

La Ciudad Atlante tenía un ejército y ese hombre tenía equipos especiales bajo su mando junto a dos rangos SS conocidos públicamente que lo apoyaban.

Como si fuera poco la Empresa Cosmos no tenía accionistas y él era el único dueño, que había logrado ‘monopolizar’ al Sabio Lucius.

“En el Quinto Portal Abismal hemos obtenido informes de que el Rey de Arabia ha llegado. El ‘Titán’ tomará el control del portal Abismal y la Iglesia del Orden servirá como apoyo.” Agregó el anfitrión y pasando otras imágenes de diferentes diplomáticos, detalló. “En el Imperio Angkor los diferentes diplomáticos de los países vecinos se han reunido para determinar los procedimientos para el Séptimo Portal.”

“Ese bastardo ya está en Pakistán… Tendrá menos trabajo, ya que la Iglesia del Orden lo apoya.” Murmuró Víctor con una voz fría

Batista le dio una mirada extraña, pero al final lo termino ignorando.

“El Imperio Angkor es el problema. ¿No tenías relaciones con ese lugar?” Dudó Batista y al ver que él era el ignorado, continuó. “Según mis consejeros. Las familias chinas tienen interés en el portal. Precisamente la Familia Xu, que ha tenido problemas con la Empresa Apicius y necesita una gran victoria para recuperarse de sus pérdidas económicas.”

Los Portales Abismales eran tratados como un peligro a nivel público y se trataba de dar la sensación de que la humanidad estaba unida.

La verdad era que la complejidad era aún más grande de lo que parecía.

No solo a nivel político, sino que social e incluso económico.

Un rango S obtenía una gran fama a nivel internacional tras salir de limpiar un portal abismal y eso se podía demostrar con Adala la Heroína Nacional de Rumania, quien estaba obteniendo una gran fama.

En un ámbito tan tradicional como China en donde la ‘imagen’, y el ‘prestigio’ de la ‘familia’ era importante, un portal abismal podía ser la puerta para recuperar la grandeza.

En este caso Batista había escuchado que el heredero de la Familia Xu tras la pérdida sufrida durante el torneo internacional enojo a alguien de la Empresa Apicius y esa situación lo llevo a que su familia se debilitara en gran medida.

“Entre todos los portales aquel que representa mayor dificultad es el cuarto portal abismal que se encuentra en América. Según las autoridades de ambos países, el presidente del gigante del norte y el emperador del gigante del sur están llevando una reunión privada entre ambos en este mismo momento.” Declaró el anfitrión y dando una mirada grave, señaló. “Todos recuerdan los conflictos y la tensión entre ambos antes de la caída de las mafias y ahora ambos países han vuelto a poner la tensión en el cielo… Esperamos que lleguen a un acuerdo para todos los americanos del continente.”

Ante la seriedad de la voz del anfitrión Víctor se rio y abrió otra cerveza.

Batista lo siguió y ambos se rieron al mirarse.

En este lugar no se podía sentir ninguna ‘tensión’ y tampoco parecía una ‘reunión importante’, solo parecían dos amigos que se estaban relajando con algunas bebidas.

“He escuchado que tu rival político representa una amenaza para tu reelección.” Dijo Víctor y bebiendo un gran trago, dudó. “¿Necesitas una victoria?”

Esa sonrisa entretenida y esa mirada divertida, hizo que Batista suspirara.

“Sí. Falta para las elecciones, pero él ya está en marcha. Quiere poner a los Estados Unidos como el centro de todo y priorizarlo como la base del gigante que se construyó. Ha obtenido mucho apoyo de nacionalistas y que apoye fervientemente a los usuarios de habilidades, lo ha convertido en alguien muy querido… Especialmente por los supremacistas de habilidades.” Detalló Batista con cierto fruncir de ceño y dándole una mirada a Víctor, declaró. “He limpiado las mafias de todo el continente y he logrado que muchos corruptos cayeran, pero me gustaría obtener una victoria, para debilitarlo antes de que consiga más apoyo.”

Para el público el cuarto portal abismal era un conflicto entre naciones rivales y las negociaciones que supuestamente se repitieron durante varias veces, daba la sensación de ser dos dirigentes que buscaban obtener todos los beneficios posibles en su nación.

Obtener un posible beneficio durante estas negociaciones sería considerado una victoria para el país que lo obtuviera.

Sin embargo, el público se estaba confundiendo en algo.

“Está bien, cederé esta vez.” Respondió Víctor con calma y dándole una mirada, invitó. “Vamos a tomar otra cerveza.”

No era una reunión en la que ambos se enfrentaban entre sí, queriendo obtener los mayores beneficios, era una reunión de amigos que se conocían durante un tiempo.

Era una reunión entre dos miembros del ‘grupo de amigos’.

******

Aurora esquivó una lanza que apenas pudo ver y agitando su espada repelió otro ataque.

Esa misma lanza que había estado a su lado, en el siguiente momento estaba apuntando a su cuello y cuando movió su espada para evitar que la cortara, la fuerza del golpe la empujo hacia atrás.

El enemigo que se enfrentaba no era nadie más que el General McLean quien estaba balanceando su lanza mientras liberaba una enorme presión de rango SS.

Esa presión era bastante impresionante y Aurora estaba sudando debido a la sensación que sentía.

No importa a donde se moviera o cuál fuera su siguiente paso, la presión del General McLean hizo que sintiera que era atravesada por una lanza en cualquier momento y con cualquier acción.

¿Era su imaginación o era real?

Aurora en vez de dejarse llevar por esa presión que la afectaba a nivel psicológico y físico, mantuvo su espada en la mano, preparada para el siguiente movimiento.

“Hemos intercambiado trescientos movimientos y ambos sin usar auras. ¿Pasamos al siguiente nivel?” Preguntó el General McLean de forma seria.

Los intercambios hasta ahora solo eran por medio de las habilidades físicas sin utilizar auras de sus respectivas armas, pero ahora estaba pidiendo dar el siguiente paso.

No era que se sintiera molesto porque alguien de rango S resistió durante un tiempo, sino que la mirada que daba, le señalaba que esta clase de batalla iba a ser más emocionante.

En vez de hablar, Aurora asintió concentrando su atención en su oponente.

Necesitaba estar atenta si deseaba resistir unos minutos.

El General McLean levantó su lanza en el aire y esa lanza empezó a liberar un aura extraña que dio la sensación de que la lanza estaba en movimiento constante.

Aquel que creyera que estaba vibrando, podría morir sin saber qué fue lo que lo había asesinado.

“…”

A una velocidad impresionante, Aurora controló su cuerpo siguiendo sus instintos y poniéndose de costado.

En el momento siguiente una lanza pasos cerca de su mejilla al mismo tiempo que sintió un corte a su espalda.

Ella pudo ver que el General McLean había realizado un solo movimiento, pero estaba seguro de que ambos ataques la hubieran herido si no esquivaba.

Era la ‘Lanza Fantasma’, ese era el nombre que se le dio al concepto del General McLean como lancero y Aurora concentró sus sentidos.

*Clang*

*BOOM*

*Clang*

Como lancero tenía una gran velocidad, pero el problema era su concepto tan extraño que le daba forma a su aura.

Con un simple empuje, Aurora pudo sentir que era atacada en diferentes puntos y su espada tenía que repeler no solo la lanza principal, sino que una segunda lanza.

Y no importa que el concepto tuviera la denominación de ‘fantasma’… No había nada de fantasma.

“¡UGH!”

Soportando el potente corte lateral, Aurora pudo ver como tres lanzas golpeaban al mismo tiempo y en el mismo instante, logrando que su cuerpo retrocediera mientras sus pies se hundían en el piso, destruyendo el suelo.

“Una fuerza digna de un luchador.” Murmuró el General McLean con su lanza en su mano.

Aurora que le prestó más atención pudo ver que la lanza del general se había distorsionado y esa supuesta vibración dio la sensación de que había diferentes lanzas en una.

Cuando era atacada, la rapidez dio la impresión de que eran ‘imágenes remanentes’ que se dejaba en alta velocidad, pero esto no era ‘remanente’ cada punta era tangible y sólida.

Era el aura condensada que le dio formas a múltiples lanzas, permitiéndole que realizara varios ataques con un solo movimiento.

El General McLean empezó a atacar de vuelta.

De sentir que dos lanzas la atacaban, paso a tres lanzas y luego a cuatro hasta que llego la quinta.

Era demasiado para que ella pudiera ver y su cuerpo en ese punto se estaba moviendo por instinto y experiencia.

Tenía que moverse de tal forma que con un solo movimiento esquivara cinco ataques en diferentes lugares y diferentes puntos de su cuerpo.

Puso en juego su velocidad, reacción y a la vez capacidad de contorsionar su cuerpo para esquivar.

Sin embargo, en el quinto ataque, ella tuvo que crear un domo con su aura celeste pudiendo resistir ese ataque.

Al instante que ella utilizó su aura el General McLean se movió para presionarla.

A una enorme velocidad ese hombre agitó su lanza de múltiples maneras.

Empujes, cortes y barridos que se combinaban y se entremezclaban entre ellos, siendo lanzados en diferentes direcciones con diferentes velocidades.

Aurora solo retrocedió perdiendo terreno mientras realizaba piruetas en el aire, esquivando las lanzas que se multiplicaron.

Hasta que encontró su oportunidad para atacar.

“…”

Su aura celeste rodeo su espada y luego se extendió creando un gran domo celeste para protegerla y las lanzas se incrustaron penetrando en la barrera, pero sin llegar a su cuerpo.

Había tratado de manipular su aura celeste para que el domo fuera más grueso buscando detener la lanzas y no repeler el ataque.

Aurora pudo ver al General McLean y también notó como desde la misma lanza que utilizaba, varias lanzas se extendían en diferentes direcciones, todas pareciendo igual de reales.

Era una vista demasiado extraña, pero ella actuó de inmediato.

“…”

Dejando que su domo se rompiera, el aura celeste se volvió traslúcida y Aurora balanceó su espada con toda la fuerza que su concepto de luchadora le podía dar.

Un brillante corté se extendió, dividiendo su campo de visión y extendiéndose hasta la pared del campo de entrenamiento, rompiéndola en el proceso.

El General McLean se había protegido con su lanza y no recibió ningún daño, pero esta vez había retrocedido varios metros.

“Excelente corte.” Dijo el General McLean y dejo caer la lanza de práctica que estaba usando.

Había utilizado su lanza para protegerse y la potencia del ataque dividió la lanza a la mitad.

A pesar de que estaba cubierta con una poderosa aura de ese hombre, su movimiento que normalmente se volvió destructivo, obtuvo una mayor capacidad.

“Todavía no me convierto en una luchadora de rango S, pero estoy empezando a adaptar la fuerza a mi espada.” Respondió Aurora con una media sonrisa.

La fuerza de rango S era bastante alta y la había usado a su favor, pero siempre dándole fuerza a su espada en forma directa.

Sin embargo, ahora era diferente.

Trataba de darle fuerza a sus cortes de aura y había logrado un éxito parcial.

La fuerza de luchadora dada por su concepto era alimentada por sus emociones, principalmente el odio, así que la fuerza que podía usar en su espada dependía de su concepto de luchadora.

Saber coincidir la fuerza de su corte y la fuerza de su cuerpo para darle forma a un ataque poderoso y concentrado era su mayor dificultad.

“Una vez que asciendas y te adaptes a la fuerza de un luchador de rango S, te será más fácil atacarme.” Comentó el General McLean.

Si normalmente utilizaba la fuerza de una luchadora de rango S y se adaptaba todo el tiempo a ella de forma natural, resultaría más fácil darles a sus cortes de aura una mayor potencia.

Sus maestros eran misteriosos, pero si algo estaba claro, era sobre su capacidad.

Ellos eran muy capaces y le ayudaban a combinar la ventaja de fuerza de un luchador en su espada, que era su arma principal.

“General McLean es hora de la reunión.” Dijo un soldado entrando al área de entrenamiento y mirando la gran pared destruida por el corte.

El General McLean se despidió y Aurora dio un suspiro agotado.

Desde el momento en el cual ese hombre empezó a atacar, ella solo pudo atacar una sola vez.

No podía sentirse orgullosa al ser capaz de enfrentarse a un rango SS cuando literalmente no podía hacerle nada a la otra parte.

Era cierto que el General McLean era sumamente fuerte incluso entre aquellos del mismo rango, pero no iba a excusarse con ese hecho.

Después de todo, dentro del portal se podía encontrar un enemigo igual o más poderoso.

No había regla para determinar el enemigo que se iba a encontrar en el interior y si se guiaban por la experiencia previa, entonces era posible que se encontrara un rango SS.

De la misma forma tampoco podía determinarse que solo se encontrara un solo enemigo poderoso y no varios.

Solo faltaba faltaban dos días para entrar al portal y con cada hora, ella se estresaba aún más.

Saliendo del área de entrenamiento y decidiéndose sobre lo que haría, ella se movió rápidamente hasta el edificio en donde residía.

Estaba en el cuartel militar que se levantó en Garissa y había dejado que los demás se encargaran de las diversas tareas y ahora se había concentrado en su entrenamiento.

Al entrar en la sala del apartamento en la cual convivía con su amiga, notó a esa glotona en la mesa revisando cerca de diez anillos espaciales.

“¿Vas a entrenar?” Preguntó Alice al verla apresurada.

“Sí, quiero aprovechar cada momento que tenga para asegurar mis habilidades.” Respondió Aurora y dándole una mirada a los anillos espaciales, dudó. “¿Esos serán tus suministros?”

La sombra de Alice se extendió desde sus pies y subiendo a la mesa tragó los anillos espaciales.

“Solo una parte.” Replicó Alice sin cambiar de expresión.

Era inútil preguntar que llevaba en esos anillos espaciales cuando esa glotona literalmente estuvo durante estos últimos días buscando comida por toda parte.

Las bebidas tampoco faltaron, pero su prioridad fue la comida y no solo repuso su stock de papitas, sino que viajo por varias partes del mundo en búsqueda de diferentes platos de comida.

Al guardarse en anillos espaciales, los platos mantendrían su temperatura debido a las reglas de conservación interna… Y eso significa que se estaría alimentando con comida que daba la sensación de recién salir de la cocina y que nunca se desperdiciaría.

La expedición de por sí llevaba una gran cantidad de suministros alimenticios para todos y eso significaba que lo que Alice tenía en sus manos, era solo para ella.

“Iré a entrenar, no sé a qué hora volveré.” Murmuró Aurora de forma honesta.

Alice solo asintió de forma indiferente y Aurora se fue a su habitación.

Tras activar el artefacto de seguridad y protección que utilizaba, sus alrededores se difuminaron antes de llegar a una sala blanca.

Cuando entró pudo ver a sus maestros viendo su reciente batalla con el General McLean.

Era posiblemente su sistema fuera quien compartió la batalla y por la forma que grababa estaba claro que fue sacado de la cámara del campo de entrenamiento.

“No fue con todo temiendo destruir el campo de entrenamiento, pero su capacidad general es alta.” Murmuró el anciano observando al General McLean y dándole una mirada a Aurora, declaró. “Para ganarle necesitas o mucha suerte o una gran distracción. En solitario, solo puedes durar.”

La suerte podría brindarle una oportunidad para eliminar a un enemigo de rango SS de múltiples maneras dependiendo de la situación.

Lo más realista era que sucediera gran distracción, pero si el General McLean iba con todo, la distracción necesitaba ser suficiente como para que ella pudiera eliminarlo.

Y eso sin duda no era fácil de lograr.

“Está bien. Me conformaré con durar lo máximo posible y extender el tiempo que puedo resistir.” Respondió Aurora con seriedad.

Había pedido entrenar con el General McLean para verificar su estado y a la vez para tener otro individuo que no sea su maestro, como oponente.

Un objetivo de rango SS.

“Iré yo primero.” Murmuró el anciano y estirando su mano una lanza simple apareció de repente.

Ese anciano dejo su katana a la anciana que estaba sonriendo y luego balanceó la lanza.

Al principio fueron algunos movimientos simples y si bien se notaba experiencia, al momento siguientes su estilo se volvió muy similar al estilo del General McLean.

La diferencia radical era que no había ningún aura, sino que la rapidez con la que su anciano maestro movía su lanza era lo suficiente como para lanzar varios ataques consecutivos.

Dando una sensación de replicar la capacidad del General McLean.

Solo que, a diferencia de ese general, su maestro se notaba que no se iba a contener en nada.

“Tengo bastante tiempo disponible, así que si usted desea podemos entrenar durante mucho tiempo.” Murmuró Aurora dándole una mirada al lugar y al ver que su maestro no entendía lo que deseaba, detalló. “Si hace que la diferencia de tiempo en este lugar sea mayor que la realidad, podría entrenar durante más tiempo.”

Su anciano maestro asintió entendiendo y Aurora solo pudo controlar su expresión temblorosa.

Se notaba que ese anciano no encontraba extraño que el tiempo en este lugar pasara diferente a la tierra y que no tuviera ninguna regla como limitador.

Había veces que una hora afuera podían ser un par de horas y otras veces que esa misma hora se convirtiera en un día en el interior del lugar.

No importa cuánto tiempo pasará, ella no sentiría la diferencia de tiempo y no envejecería, hasta había veces que el hambre o cualquier otra necesidad era eliminada por completo.

Resultaba lo mismo con las heridas que se curaban a mayor velocidad.

Esa era una de las razones por la cual supuestamente su anciano maestro podía pasar tanto tiempo en este lugar sin comer en ningún momento.

Claro, a ella esas cualidades le fueron útiles, ya que pudo entrenar durante mucho tiempo siendo bastante joven, permitiéndole tiempo después enfrentar a enemigos que si tuviera otro entrenamiento la derrotarían.

Y al igual que ahora, la ayudó a entrenar aprovechando el poco tiempo libre que tenía de su trabajo… En este caso el poco tiempo que faltaba para empezar los portales abismales.

Era cierto que su entrenamiento no ayudaría demasiado.

Unas pocas horas o incluso días en este lugar no cambiaría demasiado su capacidad general, pero incluso si puliera un poco sus habilidades era suficiente.

Su maestro liberó una presión de rango SS que imitaba a la presión del General McLean… A nivel muy detallista, a pesar de que era capaz de liberar una presión aún más poderosa.

Ese anciano era un experto con su espada, pero si ella hubiera querido usar una lanza o cualquier arma, era muy posible que ese hombre pudiera entrenarla.

Así de capaz era y Aurora sintiendo la fuerza de rango SS que su maestro liberaba, no pudo evitar sonreír.

Necesitaba un maestro fuerte para crecer y ese anciano cumplía de forma total su expectativa.


Comentarios del capítulo: (0)


tg-capitulo-328
TG - Capítulo 328
27737
377

Sin ofender.

Capítulo 328: Sin ofender.

Entrando al templo principal de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, Cithrel pudo sentir la atmósfera devota.

Varios sacerdotes y bastante creyentes estaban en el área.

Las ceremonias solo se realizaban como una forma de agradecer a su ‘Dios’ y en este lugar no había ‘símbolo’ de adoración.

Cada deidad tradicional necesitaba un ‘símbolo’ que servía para conectar a los creyentes con la deidad que adoraban.

La Diosa del Conocimiento tenía como ‘símbolo’ un libro abierto que representaba el conocimiento.

Ese objeto siempre estaba en los altares y era el método más directo para conectarse con esa deidad.

Por supuesto, los ‘Primordiales’ no necesitaban ningún objeto, pero a nivel religioso, tener un símbolo ayudaba a los creyentes a rezar.

También era útil para dirigir la ‘fe’ de las personas a las deidades.

“Su Alteza Cithrel. Bienvenida al gran templo del Tiempo y el Espacio.”

Cithrel escuchó esa voz y se giró para ver a un anciano de barba blanca que estaba ligeramente encorvado, saludándola.

“Gracias por recibirme Cardenal Egner.” Saludó Cithrel con una sonrisa.

Ambos empezaron a hablar de forma cordial siguiendo las presentaciones y los comentarios típicos de cordialidad inicial.

Para Cithrel era una tarea molesta, pero como ella venía por un asunto personal, necesitaba demostrar cierta actuación respetuosa.

Como el templo principal era ruidoso, ambos se dirigieron a un pasillo y avanzaron mientras charlaban.

Cithrel escuchó sobre la historia de algunos cuadros en el área y pudo ver bastantes personas importantes pintadas en algunos cuadros.

Algunas eran solo escenas de lo que sucedió en la tierra y otras veces eran cuadros de algunos individuos importantes.

Se notaba que el Cardenal Egner era bastante conocedor y le gustaba la corta historia de su iglesia.

Cuando había pedido una reunión, le designaron a este hombre y la verdad era que con lo hablador que resultaba, era perfecto para encargarse de los temas diplomáticos.

No sabía cómo se seleccionaban los Cardenales de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, pero que este hombre fuera un rango A, dejaba en claro que no era por su fuerza.

Había una organización jerárquica, pero daba la sensación de que fue diseñada para que esos individuos se hicieran cargo de la administración y no que cumplieran funciones religiosas.

Tras dirigirse a una sala personal, Cithrel le dio una mirada a Venali que siempre la acompañaba y luego se sentó al frente del Cardenal Egner.

“Lamento informarle que su solicitud ha sido denegada.” Reveló el Cardenal Egner con una mirada seria.

Cithrel parpadeó aturdida no solo ante la revelación tan directa, sino que literalmente porque la sensación amable de antes, la hizo sentir que tenía esperanza.

“¿Está seguro?” Dudó Cithrel y dando una mirada igual de seria, declaró. “Tengo muchas formas para devolver el favor, si ustedes me conceden su ayuda.”

Su tono y su voz llevaba la autoridad de alguien que se convertiría en la siguiente Emperatriz de un gran imperio, que incluso estaba en la tierra.

Desde que llego a la tierra había tratado de mantener un perfil bajo, pero la verdad era que su poder era alto.

No solo tenía a las autoridades del Imperio Falion en Grecia a su completo y total mando, sino que era capaz de ejercer influencia con bastantes terrícolas.

Un ejemplo era el General Yukimura Kageyasu, cuya esposa era su vasalla y cuyo hijo se convertiría en un sirviente del imperio.

Todos sabían que los ‘avatar’ de los ‘jugadores’ eran réplicas exactas del cuerpo real en la tierra y tal hecho no era nada extraño cuando uno pensaba que quien creó todo fue un Dios Primordial.

Podía ejercer influencia en ese japonés y al igual que podía ejercer influencia en otros individuos de mayor o menor importancia en toda la tierra.

“Soy amable con aquellos que son amables conmigo y si usted me ayuda, me encargare de ayudar a la iglesia.” Comentó Cithrel y dando una suave sonrisa amistosa, comentó. “A diferencia de la tierra, Terra nova tiene muchas ‘calamidades’ y podríamos ofrecerle apoyo en momento de necesidad.”

El Imperio Falion tenía una enorme capacidad militar en Terra nova y gran parte de ello se debía a las ‘calamidades’ de rango SSS que estaban al servicio del imperio.

Ofrecer una mano cuando una situación extrema volviera a suceder era normal, pero si ella movía sus contactos podría dar varias manos.

Lo que Cithrel se había dado cuenta de los terrícolas, era que no muchos entendían el poder de un mundo como Terra nova y de su gente.

“No me malinterpreté. Entendemos la capacidad del Imperio Falion y la fuerza que puede ejercer. Hasta conocemos el hecho de que ustedes pueden llegar a este mundo por su cuenta, si el Dios del Tiempo y el Espacio, no interviene.” Reveló el Cardenal Egner y con el mismo tono serio, informó. “Los protocolos para la seguridad son extremadamente altos y clasificados. Ningún Cardenal excepto aquellos que están la cima saben sobre las personas protegidas por la seguridad.”

Cithrel dio una expresión seria al escuchar esas palabras.

No le pareció extraño que supieran sobre la primera parte, ya que Terra nova en un periodo fue conocido por invadir planos y gran parte de los avances interdimensionales todavía estaban guardados.

Aun así, no pudo evitar fruncir el ceño al ver que un Cardenal no podía encontrar la información.

“Por lo que tengo entendido, la iglesia se encarga de cubrir a esas personas y proteger toda su información tanto a nivel tecnológico como mágico e incluso a nivel deidad. Y aquellos que realizan el trabajo están atados a nuestro señor.” Confesó el Cardenal Egner y suspirando, señaló. “Incluso si alguien viene a la iglesia, yo no sabré si es hijo de alguien importante de nuestra iglesia o el nieto del mismísimo Sumo Pontífice.”

La expresión de Cithrel se volvió solemne.

Había subestimado demasiado la seguridad de la iglesia con sus miembros y sus sistemas de protección.

La protección tecnológica era algo bastante habitual, pero ellos llegaban a nivel mágico y a nivel ‘deidad’.

Incluso si pidiera ayuda a la Diosa del Conocimiento, la otra parte no podría descubrir demasiada información sobre el asunto.

“¿Al menos me puede decir quiénes son los de mayor rango y que posiblemente conozcan de estos asuntos?” Dudó Cithrel con curiosidad.

“Dos de nuestros mayores miembros se han retirado y no los encontrara no importa donde busque. El Sumo Pontífice Abraham ha estado ocupado con algunos asuntos importantes y estoy seguro de que no la podrá recibir.” Contó el Cardenal Egner y dando una mirada, reveló. “La Cardenal Fiona Brousseau, puede ayudarla. Aunque dudo de que pueda recibirla, ha estado a cargo del Séptimo Portal Abismal.”

Cithrel no pudo evitar reírse ante esa respuesta.

Aurora no estaba bromeando sobre que le sería difícil encontrar la información que buscaba y era tal como esperaba… Eventualmente tendría que acercarse a ella.

Después de todo, era posible que la Cardenal Brousseau no la ayudara si iba por su cuenta.

******

“¡HAHAHA!”

Una risa que Andrés definiría como la de un científico loco vino desde el interior del taller.

Andrés dudó un momento al estar en la entrada, pero luego suspiro tratando de prepararse mentalmente para lo que fuera que estuviera dentro.

Entrando al taller del Sabio Lucius, lo primero que vio fue lo que él definió como un desastre mugriento.

Por el área estaban platos de comida, partes a medio terminar de robots y drones, también se encontraba dos baterías de alta capacidad que tenían una señal de ‘peligro’.

Luego se pudieron ver decenas de pequeñas naves espaciales volando en el aire en una persecución a pequeña escala.

Lo más peligroso era que esas naves disparaban vistosos rayos láseres que sería bastante colorido y emocionante, si no fuera porque era capaz de derretir la pared de metal.

Desde que había trabajado para un hombre excéntrico Andrés había visto muchas cosas, pero esta vez sin duda había superado otra etapa.

“¿Jefe?” Dudó Andrés en voz alta y la respuesta fue una risa de un lunático en el fondo.

Controlando esas naves espaciales con su talento, lo hizo volver a descansar y luego dio comienzo a la limpieza.

La primera vez intentó limpiar él mismo todo el desastre, pero como Lucius lo necesitaba para otra cosa, diseñó unos robots araña.

Podía utilizarse drones de limpieza, pero ese hombre siempre fue excéntrico.

Al ver como decenas de drones arañas empezaban a ordenar todo, Andrés caminó al fondo del taller.

En ese lugar se encontraba Lucius riéndose como un maniaco mientras estaba bebiendo un líquido morado que sin duda era extraño.

“¿Quieres? Es una fórmula científica capaz de aumentar la capacidad de procesamiento del cerebro.” Dijo Lucius y señalando otras bebidas, murmuró. “Es experimental, así que puede haber algunos percances.”

La expresión de Andrés tembló sin poder evitarlo.

¿Lo había robado de otro laboratorio o lo había diseñado por su cuenta?

Ambas posibilidades eran igual de aterradoras.

“Ven. Ayúdame a preparar la nueva armadura de poder Atlas X-10.” Declaró Lucius riéndose como un lunático malvado.

Algunas personas no entenderían la razón por la cual se estaba riendo, pero Andrés pudo entenderlo.

“¿El diseño de la armadura de poder no iba por el Atlas X-02?” Dudó Andrés y al momento siguiente se arrepintió de preguntar.

La sonrisa de Lucius fue demasiado grande y esa expresión orgullosa y egocéntrica, le hizo darse cuenta de que no hizo nada bueno.

“Si, los científicos de los ingenieros van por esa armadura. Yo he diseñado la futura versión.” Anunció Lucius abriendo sus brazos a pesar de que literalmente solo estaba él para verlo y sin ningún sentido de vergüenza, determinó. “También cree la Inteligencia Artificial que lo acompañara. Replique a Atenea y cree a su hermana gemela, Minerva.”

En este punto Andrés solo pudo asentir sin entender nada de lo que estaba hablando.

No sabía quién era Atenea, ni entendía el significado de su nombre, pero estaba seguro de algo.

Por la mirada de lunático, estaba claro que lo que hizo, muy seguramente no era nada normal.

“Espero que no hayas creado nada que haga estallar un apocalipsis de máquinas.” Murmuró Andrés con cierto sentido de broma y realidad.

Tal como lo esperaba, Lucius le dio una mirada.

“¿Por qué no? Llegado un punto la máquina y la inteligencia artificial se volverá lo suficiente consciente y dependiendo como fue tratada puede hacerse un lugar en este vasto universo… O destruir a sus creadores, remplazando su lugar.” Respondió Lucius con una seriedad que hizo creer a Andrés que la posibilidad existía y ese hombre al notar que su expresión temblaba, se rio y comentó. “Chico este universo… No, la existencia misma es infinita y con ella, las posibilidades.”

A veces honraba su título de ‘Sabio’ y Andrés esa pocas veces lograba respetarlo y admirarlo, pero ya se estaba acostumbrando a dejar pasar ese sentimiento.

Después de todo…

“Vamos a entrenar a Minerva. Ya diseñé unos cascos de realidad virtual, si nos conectamos al nuevo juego de ciencia ficción aeroespacial, sentirás que ese lugar es real.” Anunció Lucius y proyectando una batalla espacial, murmuró. “Minerva ha estado entrenando en ese lugar para aprender todo lo necesario, así que será divertido enfrentarla.”

La máquina de realidad virtual había salido a la venta durante el torneo internacional y había demostrado su capacidad, pero los diseñadores de juegos en vez de centrarse en juegos de fantasía fueron a la ciencia ficción y lo moderno.

La mayor razón fue que a pesar de los años, los juegos de fantasía seguían recordando a Terra nova... Y escuchando lo que Lucius decía, Andrés solo pudo suspirar.

La Empresa Cosmos tenía la capacidad para crear una máquina de realidad virtual completamente realista.

Viendo en la proyección como las naves espaciales de caza trataban derribar a sus oponentes y como naves de transporte se infiltraban en otras naves, Andrés le dio una mirada a Lucius.

“Oh, sí. También recordé que Serena te ha dado un trabajo. No te preocupes, puedes seguir trabajando virtualmente para mí.” Respondió Lucius agitando su mano con indiferencia.

Lo que Andrés buscaba era que le diera un tiempo de pausa para que pudiera encargarse de su otro trabajo, pero al final la situación era aceptable.

“Vamos, necesito darle al jefe algo que valga la pena.” Anunció Lucius con una risa entretenida.

Era muy posible que su jefe, no supiera lo que este hombre estaba haciendo.

******

En una sala privada en el edificio que el ejército atlante había ocupado, Kairos observó a sus dos invitados presentes.

El futuro Rey de Mombasa Hugo Guzmán y a su lado el Rey de Madagascar Ronald Einhorn.

Ambos reyes se estaban poniendo incómodos ante el silencio, pero Kairos no pudo sentir esa incomodidad.

“¿Puedo preguntar para qué nos has invitado aquí?” Dudó el Rey de Madagascar y dando una mirada, comentó. “No creo que se trate sobre el portal abismal. Tampoco pareces querer hablar sobre los beneficios futuros.”

“¿Es por la participación en el portal abismal? Zerzura y la iglesia ocupan siete puestos. No hay mucho que podamos hacer en esa área.” Dijo el Rey de Mombasa agitando su cabeza y dándole una mirada, detalló. “Si está preocupado por su seguridad. Yo personalmente iré, me encargaré de apoyarlo si es necesario.”

Siete de los diez miembros iban a ser parte de Zerzura en general junto a la iglesia y los tres otros puestos restantes estaban ocupados por un individuo de parte del Rey de Madagascar y el otro estaba ocupado por el Rey de Mombasa.

El último estaba ocupado por Kairos y él dio una mirada a ambos.

Estaba dudando, preguntándose si lo que estaba por hacer iba a enojar a Aurora o si le molestaría.

¿Debería preguntarle antes? Esa duda vino a su mente y al momento siguiente suspiro, recordando que ella estaba ocupada durante este tiempo.

Era hasta el punto de que no le había mandado mensajes y no se la había visto en absoluto.

Al final dio una mirada seria.

“Quiero que el Reino de Madagascar deje de ejercer influencia en Kenia y en el futuro Reino de Mombasa.” Declaró Kairos y mirando a esos dos individuos, anunció. “Quien ocupe el otro puesto de influencia, será la Empresa Cosmos junto a la Ciudad Atlántida acompañando a Zerzura.”

Ambos hombres parpadearon incrédulos ante sus palabras.

“¿Cuál es la razón?” Pregunto el Rey de Madagascar.

Se le estaba diciendo que dejara de su influencia en Kenia y se abstuviera a recuperar los beneficios de todas las inversiones que realizó, pero Ronald no estaba enojado, estaba incrédulo.

Una importante empresa y una ciudad que estaba bastante lejos quería venir ahora a África.

¿Cuál era la razón?

“Porque quiero que la Ciudad Atlántida tenga una influencia cerca de Zerzura y de esa forma poder apoyar a un futuro aliado.” Respondió Kairos con sinceridad.

Estaba siendo sincero, pero a la vez estaba ocultando su verdadera razón.

Si conseguía un lugar en África en donde se podría decir que la Ciudad Atlántida y la Empresa Cosmos tenía influencia, entonces podría ser más fácil apoyar a Zerzura o para ser preciso apoyarla a ella.

No podía ayudar a Aurora de repente, ya que ella parecía alguien que rechazaría si la ayuda le parecía demasiado y era por eso que tenía que actuar de otra forma.

Tener influencia en Kenia le permitiría desarrollar una alianza con Zerzura y al ser aliado, si alguna vez Aurora necesitaba ayuda, él podría ofrecerle una mano.

La idea de estar en el mismo continente y que sus intereses coincidieran, daría la sensación de que apoyar era algo ‘normal’ que no requería tanto esfuerzo y al mismo tiempo se pensaría que era por la ‘alianza’ en vez de por ella.

Con todo eso lograría que Aurora no se sintiera demasiado presionada y él la podría apoyarla de forma más directa.

No le gustaría decirle la verdad, ya que sería lo mismo que no hacer nada y haría que ella se sintiera presionada por sus acciones, pero también dudaba sobre mentirle.

Ya había demasiadas mentiras acumuladas.

Ante esos pensamientos su expresión solo se volvió más seria y continuo.

“Por supuesto, me encargaré de ceder beneficios al Reino de Madagascar.” Dijo Kairos controlando su expresión y pensamientos internos, entonces observando a Ronald, cuestionó. “¿No tienes portales cosmos en tus tierras? Te instalaré algunos. Una vez que lo tengas estarás conectado al mundo tanto a nivel turístico como comercial.”

Los Portales Cosmos tenían una doble modalidad.

Uno eran los portales dedicados a mover personas en todo el mundo y el otro que era menos conocido era el portal comercial dedicado a transportar todo tipo de materiales y suministros.

Los beneficios de las grandes ciudades que tenían esa clase de portal instalado era extremadamente alto y si era instalado en el Reino de Madagascar, ese reino obtendría un auge comercial.

Solucionando cualquier problema económico que tuvieran gracias al turismo y la venta masiva de productos locales.

“Hemos estado pidiendo los portales cosmos durante un tiempo, ¿pero solo ahora tratas de dárnoslo?” Cuestionó el Rey de Madagascar liberando parte de su aura.

¿Estaba tratando de asustarlo?

Esa duda era provocativa y era normal que estuviera molesto cuando se le denegó la instalación de los portales.

La expresión de Kairos no cambio.

"¿Por qué deberíamos confiar en alguien cuyas relaciones son inciertas?” Cuestionó Kairos dándole una mirada directa.

Sus palabras lograron que ese hombre se quedara en silencio y volviera a reprimir su aura.

El Reino de Madagascar tenía demasiados asuntos cuestionables y ni hablar del ‘rey’ que lo dirigía y esa era la razón por la cual no se instalaron portales o se comerciaba con ellos.

Independientemente de quienes estuvieran a su espalda, relacionarse con ellos no daba suficientes beneficios.

“Ya que estás ofreciendo. Entonces aceptaré. No deseo entrar en conflicto por un poco de influencia en una futura nación que cuyo destino actualmente es incierto.” Dijo el Rey de Madagascar y dándole una mirada al Rey de Mombasa, agregó. “Sin ofender.”

La expresión del Rey de Mombasa solo tembló con cierta dificultad ante esas últimas palabras.

“También me quedaré. He aceptado otra clase de negocio y tengo que terminar mi trabajo.” Señaló el Rey de Madagascar y riéndose se fue de la habitación.

Seguramente estaba feliz de haber obtenido tantos beneficios a pesar de su baja participación, pero a Kairos no le importo.

“Mi asistente se encargará de los demás arreglos y decidirá contigo la influencia que deseas ceder. Recuerda que el nivel influencia que cedes es igual a los beneficios que obtienes.” Decidió Kairos antes de retirarse.

Al salir de la sala se dirigió a unos pasillos y leyó el mensaje de Aurora.

Ella se disculpaba por la falta de respuesta y luego le preguntaba sobre si estaba ocupado al día siguiente.

Mañana iba a ser el último día antes de entrar al portal abismal y Kairos podía sentir que Aurora estaba un poco estresada.

Dudando en cómo ayudarla a relajarse al final Kairos la invito a ver los equipos que él iba a llevar.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Capitulo del dia!


Comentarios del capítulo: (0)