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TG - Capítulo 330
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Pareciendo inalcanzable.

Capítulo 330: Pareciendo inalcanzable.

“Hoy es el gran día.” Dijo la Cardenal Najjar.

Ahora mismo todos los miembros de la expedición se encontraban en una carpa, alrededor de la mesa de operaciones.

Ya se había arreglado los suministros, artefactos, pergaminos y todo lo que necesitaran en caso de emergencia.

Estaban altamente equipados y cada uno de ellos estaba muy bien armados.

Aurora lo sabía mejor que nadie, ya que ella misma llevaba su nueva armadura de combate en modo de espadachín.

Presentes estaba la Cardenal Najjar y la Sumo Sacerdotisa Xaali que llevaban una túnica de combate altamente encantada, junto a varios artefactos en forma de aretes.

La Paladín Amanda llevaba su armadura de paladín de cuerpo completo y su espada en su cintura, mientras que Abdellah estaba usando una túnica y Andrea por su parte llevaba un equipo psiónico ajustado.

Hugo Guzmán quien también era conocido como Rey de Mombasa llevaba su equipo de batalla al estilo medieval.

Incluso Lennart Tausch estaba llevando una túnica mientras permanecía en completo silencio.

Ese joven de cabello colorado, resulto ser bastante silencioso a pesar de tener la apariencia de alguien extrovertido.

Al final estaba Kairos quien llevaba una armadura fina que daba la sensación de ser ropa formal y luego se encontraba Alice quien llevaba ropa de ejercicio.

Su glotona amiga podía parecer indefensa, pero los materiales para crear tales equipos eran mágicos y los artesanos lograban hacer de una simple ropa de ejercicio, un equipo de alta defensa.

“Todos conocen el protocolo. No voy a repetirlo.” Determinó la Cardenal Najjar.

Se había arreglado que era lo que tenían que hacer primero y eso llamaron ‘protocolo’.

Al entrar primero verificaban su seguridad y luego la comunicación, siendo su prioridad reagruparse.

“Hemos tenido una semana de tiempo para prepararnos y algunos no conocen a los demás y solo han leído los historiales. La confianza entre nosotros no se puede considerar completamente alta.” Agregó la Cardenal Najjar.

La expresión de todos continuo de la misma forma.

Nadie pudo negar esas palabras.

Siete eran los miembros que se conocían o pertenecían al mismo círculo de Zerzura y la Iglesia, pero Kairos, el Rey de Mombasa y Lennart eran desconocidos.

La confianza no solo era baja desde su grupo al otro grupo, Aurora sabía que era posible que tanto el Rey Guzmán como Lennart posiblemente desconfiaran de ellos.

Era inevitable.

Estaban tomando una misión que podía llegar a ser mortal y reunir un grupo unido no fue fácil y el tiempo que tuvieron no les permitió conocerse por completo.

“Es por eso que he preparado algo para asegurar la confianza entre todos. Ya han sido informados, pero lo repetiré.” Dijo la Cardenal Najjar y mirando a los presentes, declaró. “Cada uno de aquí realizará un voto al Dios del Tiempo y el Espacio para evitar la ‘traición’.”

Aurora todavía seguía recordando el primer portal.

La traición de Marius, la muerte de Cédric y Dan junto a su propia cercanía a la muerte.

Se estaban por enfrentar a un portal abismal cuyo destino y circunstancias eran desconocidas, la traición interna entre ellos era lo principal que debía evitarse.

Y ahora quien lideraba toda la fuerza aliada era Zerzura y la Iglesia del Tiempo y el Espacio, tenían la capacidad de evitar esa traición.

La fórmula era simple.

“Por lo general el Dios del Tiempo y el Espacio no asegura contratos y tampoco acepta votos, no obstante, nosotros somos una excepción.” Detalló la Cardenal Najjar y mirando a todos, anunció. “No se dejen engañar por la simple palabra de ‘no traicionar’. Una vez que realicen el voto, su destino estará en las manos de un Dios Primordial.”

Su voz era amenazante y llevaba una alta devoción.

La idea era simplemente realizar un voto para no traicionar a los otros, pero esa simplicidad daba la sensación de que se podía pensar en muchos escenarios.

Un momento de necesidad o una situación especial podría llevar a una circunstancia en donde realizar una acción podía ser considerada traición para algunos y no para otros.

Ese tipo de evento podía suceder y era la razón por la cual, no se hizo un contrato, sino que un ‘voto’.

Quien determinaría cuando era traición y cuando no lo era, sería el mismísimo Dios del Tiempo y el Espacio, un Dios Primordial.

Todos asintieron sin cambiar de expresión.

Aurora sabia lo fuerte que era la Cardenal Najjar y había escuchado que ella había oído la ‘voz’ de la deidad a la cual adoraba, pero eso no significaba que fuera fácil pedirle algo a una deidad.

Y más que aceptara este tipo de circunstancias, pero ella no dejo salir sus dudas y lo mantuvo en lo profundo de ella misma.

No adoraba a ningún dios, pero no pudo negar que el Dios del Tiempo y el Espacio era al cual ella era más cercana debido a su historia pasada.

“Podemos empezar. Solo déjense llevar por el poder.” Ordenó la Cardenal Najjar antes de ponerse a rezar.

Su rezo fue devoto y no paso demasiado tiempo para que los alrededores se empezaran a sentirse extraños.

El espacio parecía cortarse de la realidad y luego el tiempo ante los ojos de Aurora dio la sensación de retraso.

Tal poder, no era agresivo, malicioso o dominante, Aurora sentía cierta calma y tranquilidad en esos poderes divinos.

Sin embargo, a pesar de la calma, ese gran poder generaba ciertas emociones negativas en ella, trayendo viejos recuerdos a su mente.

Se vio a ella misma cuando era la Primera Heroína, vio a personas a las personas a la cual era cercana y sintió el dolor a la perdida.

Parpadeando incrédula y abriendo sus ojos, sintió que sus visiones se volvieron reales como si sus recuerdos fueran desplegados al frente de ella, pero todo desapareció cuando entre medio vio a un joven darle una sonrisa.

Kairos le estaba sonriendo amablemente y la estaba mirando trayendo calma tanto para su ansiedad como a sus recuerdos pasados.

Y Aurora respiró hondo, sonriendo con determinación.

Ese extraño poder desapareció y aquellos que habían cerrado sus ojos volvieron a abrirlo curiosos al no sentir ninguna atadura o limite.

Daba la sensación de que el ‘voto’ no había sido realizado, pero la Cardenal Najjar asintió para sí misma.

“No hay restricciones en su actuar y no deben preocuparse. Solo deben saber que, si llega el momento en el cual ustedes actúen de cierta forma que ‘Él’ piense que traicionarán a sus compañeros, recibirán una advertencia.” Advirtió la Cardenal Najjar con seriedad y al ver que todos asentían, mencionó. “Entramos en veinte minutos.”

Con tales palabras todos suspiraron y se fueron a hacer sus cosas

Despedirse de sus compañeros, parejas o conocidos e incluso esperar en calma durante un breve momento.

Aurora vio cómo su amiga salía de la carpa y cuando ella también la acompañó pudo notar que fue directamente a la carpa de suministros en donde se encontraba la cocina, que estaba cerca de este lugar.

“Te aseguro que es confiable.” Declaró Aurora a Kairos que se había acercado a ella.

Alice podría haber ido a cualquier lugar, pero en vez de eso decidió ir a la cocina.

Antes de que Kairos pudiera responder, Alice salió con una sonrisa acompañada de un anciano vestido como chef.

Aurora lo conocía, ya que era el ‘Maestro Culinario’ que le sirvió durante su cita con Kairos y ese anciano fue el encargado de suministrar a la expedición.

Preparó la comida por sí mismo y su preparación fue de forma tal, que cada plato tenía beneficios para aquellos que lo comían.

Las comidas creadas por un maestro culinario eran como elixires o mejoras físicas, aunque muchos pensaran que tal idea era sacada de un juego, cuando uno miraba los materiales con la cual se creaba la comida, era normal que obtuviera beneficios.

Lo que hacía un maestro culinario era lo que hacía un alquimista, solo que la diferencia eran los ingredientes y la forma de consumirlo.

En este caso todas las comidas fueron preparados por Gaspard, uno de los mejores maestros culinarios del mundo que trabajaba para la Empresa Apicius.

“Nosotros lo conocemos durante un buen tiempo…” Murmuró Aurora al ver que el anciano Gaspard pasaba algunos anillos espaciales a Alice.

Estaba segura de que en esos anillos espaciales había bastante comida y era muy posible que todo fueran platos extremadamente caros.

No daba nada de confianza ver a esa glotona sonreír mientras guardaba sus anillos espaciales en su sombra.

¿Cuánto habría guardado ya?

¿Cuánto habría gastado la Empresa Apicius en conseguir los ingredientes?

Y mayor aun… ¿Cuánto tiempo estuvo cocinando el anciano Gaspard para satisfacer a esa glotona?

“No necesitas decir nada. Es normal que uno de los accionistas de la Empresa Apicius apoye a la principal accionista.” Respondió Kairos asintiendo sin ver nada extraño y al ver que ella lo miraba, dudó. “¿No sabías que era un accionista?”

La expresión de Aurora tembló.

“No, no lo sabía.” Murmuró en respuesta y dando una mirada al anciano, que prácticamente fue ignorado por Alice al obtener lo que buscaba, declaró. “Pero eso lo hace peor.”

Alice fue quien le ordenó a la Empresa Apicius a suministrar la comida y también pidió al mejor chef, quien estuvo desde que llegó cocinando para todos.

Al ver que ese anciano los saludaba, Aurora devolvió el saludo respetuosamente y solo pudo suspirar con cierto entretenimiento.

No podía negar que Alice redujo con su despreocupada actuación su ansiedad.

“Vamos. Hay que prepararnos para entrar.” Anunció Aurora recuperando su seriedad.

Kairos asintió de forma profesional, sin ocultar su sonrisa de emoción.

Dos de los nueve miembros que la acompañaban daba la sensación de despreocupación demasiado evidente.

******

Edward observó la televisión.

“Wow, es increíble que Aurora y Alice estén participando en un portal abismal.” Dijo Jordán quien estaba en la sala y dando una mirada, declaró. “Aunque no estoy envidioso. Un portal sería demasiado para mí.”

“Hay que empujarse a los límites si deseas elevarte todavía más.” Declaró Oliver con seriedad y dando una sonrisa, comentó. “Pero sí, fuimos completamente engañados.”

“¿Alice no les dio una paliza a ustedes al entrar a la academia? Es obvio que era fuerte.” Respondió Rachael y redirigiendo su mirada a Edward, dudó. “Tú la conocías, ¿cierto? ¿Siempre fueron fuertes?”

Edward se quedó en silencio mirando la televisión que estaba hablando sobre el historial de ellas.

Ambas tenían veintiún años y junto a Lennart eran los más jóvenes entre la expedición, pero a diferencias de este último, Aurora y Alice al ser antiguas estudiantes de la Academia de Héroes quienes estaban en primer año, resaltaron más.

¿Siempre han sido fuertes?

Sí.

Esa fue la respuesta que alcanzó Edward de inmediato, pero había algo más.

“Fuerte e impresionante… Ellas lo son aún más ahora que antes.” Respondió Edward con un tono solemne.

No se había comunicado con Aurora desde que había dejado África hacía mucho tiempo y solo se volvieron a reencontrar durante la Academia de Héroes, pero él estaba seguro de algo.

“Mañana serán más impresionantes que hoy.” Dijo Edward con una voz que llevaba emociones que solo él pudo entender.

Oliver, Rachael y Jordán dieron una mirada un poco extraña.

Ellos tres no solo habían decidido unirse a lo que estaba tratando de hacer, sino que también lo estaban apoyando directamente.

Oliver era un rango S y era muy útil, Jordán era alguien capaz y fuerte, pero resaltaba en el trabajo administrativo y organizativo.

Rachael era una joven multifacética con gran potencial en diversas áreas y muy útil.

Y también había alguien más presente.

“Suena como si la admiraras.” Señaló Adala con una mirada curiosa.

Ella era la imagen de su proyecto y cada uno de ellos era parte importante para lograr su objetivo.

Cambiar el Gremio de Héroes era una gran tarea, pero ahora al darse cuenta de que ellas estaban por entrar al portal, al darse cuenta de que Aurora ya estaba avanzando más lejos que él, sintió emociones mixtas.

¿La admiraba?

“Si, tal vez parte admiración y parte envidia.” Respondió Edward sin ocultar sus emociones.

Ambas se podían entremezclar y era imposible que no lo hiciera.

Aurora era un rango S y él también, pero ella tenía la capacidad para lograr sus objetivos y era lo suficiente ambiciosa como para ir más lejos que antes.

Fue ella quien hace unos años llego a África y fue quien dio pie para que una gran ciudad se empezara a construir… Era imposible no envidiar sus logros, su actitud y su capacidad.

Al mismo tiempo que era innegable que la admiraba.

El noticiero empezó a trasmitir en vivo desde el portal, avisando que pronto la expedición se adentraría.

El silencio se extendió por la sala y la tensión fue en aumento hasta que los miembros de la expedición empezaron a caminar.

Guiados por la Cardenal Najjar los diferentes miembros estaban en marcha.

No todos llevaban expresiones solemnes o serias, el joven investigador de la Empresa Cosmos tenía una expresión neutral y Alice llevaba una expresión indiferente.

Como si esa caminata fuera una pérdida de tiempo.

Aurora que estaba entre los miembros era la persona que tenía una expresión seria, pero muy determinada.

No había miedo y su caminata llevaba confianza y daba la fuerza a los espectadores para que pensaran que todo iba a salir bien.

Las diferentes autoridades lo estaban esperando alrededor del portal y tras unas palabras que el equipo de cámara no pudo captar, cada uno de ellos entró al portal, hasta que la última persona desapareció.

El silencio se extendió y esperaron a las palabras que daban confianza al inicio de toda expedición.

Edward no pudo evitar cerrar su mano a pesar de que sintió miradas en él y luego cuando vio a la Cardenal Brousseau levantado su pulgar en alto, soltó su agarre.

El noticiero empezó a recibir la información de que la otra parte llegaron a salvo y Edward sintió que su preocupación dejaba su cuerpo y era llenado con determinación.

“Voy a trabajar. Necesito prepararme para la reunión con el Gremio de Héroes.” Declaró Edward con seriedad.

“¿No esperarás al informe de reunión?” Dudó Oliver con curiosidad.

La llegada fue exitosa, pero todavía faltaba partes importantes y la reunión de todos los miembros de la expedición era uno de los puntos con mayor importancia.

No obstante…

“No. Sé que Aurora tendrá éxito.” Respondió Edward antes de salir.

Su confianza era extremadamente alta y era imposible no tener esa confianza.

Después de todo, él estaba viendo su espalda mientras ella se alejaba avanzando cada vez más rápido.

Pareciendo inalcanzable.


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TG - Capítulo 331
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Entrando.

Capítulo 331: Entrando.

El espacio se distorsionó y Aurora sintió como se alejaba de sus compañeros.

Su visión estaba rodeada de negro y grises que se combinaban como si estuviera viajando a alta velocidad.

Lo único que podía sentir era que su cuerpo estaba en movimiento y aunque fuera extraño sentía la estabilidad de su cuerpo.

A pesar de tales extrañezas, mantuvo su calma hasta que pudo sentir que el viaje estaba por llegar a su fin y entonces, su cautela aumentó.

Sintiendo que caía al aire libre, Aurora desenvainó su espada a alta velocidad a pesar de que su visión no se había estabilizado.

El primer sentido que recuperó fue su oído que la ayudaron a detectar el ruido de una suave brisa y al momento siguiente fue, su tacto que le ayudo a sentir la tierra en donde estaba arrodillada.

El viaje fue peor que su primer portal, pero aun así mantuvo su cautela y activó el sigilo de su armadura hasta que su visión se estabilizó.

Lo primero que vio fue tierra de color marrón fuerte y luego su expresión no pudo evitar temblar.

Era imposible que no lo hiciera.

Estaba en un tipo de llanura en donde era visible todo a su paso, pero lo que se encontró no fue aterrador, sino que extraño de una manera única.

Lo ‘único’ venía de la ‘naturaleza’ que se extendía por toda esta llanura.

A varios metros de ellas y extendiéndose por la zona se encontraba lo que solo podía ser descritos como hongos en forma de paraguas con manchas moradas.

Su tamaño difería entre ellos y algunos llegaban a su rodilla mientras que otros llegaban a su cintura.

Las manchas moradas brillaban de forma radiante.

Eso no era lo único, en el lugar se encontraban algunas grandes rocas que tenía raíces a su alrededor y esas raíces brillaban con tonalidades diferentes.

El sol era de color amarillo, pero su tamaño resaltaba trayendo bastante brillo y la temperatura era alta.

Sin embargo, la sensación que sintió fue…

“Estoy en un mundo alienígena.” Murmuró Aurora con seriedad.

El tercer portal ruso llevó a un mundo de blanco y negro, el primer portal a un mundo corrompido por el caos en donde el verdor era bajo y el segundo portal era un lugar selvático verde.

Sin embargo, este lugar dio la sensación de ser un mundo alienígena con plantas extrañas que brillaban con tonos diferentes.

Si fuera directa todos los mundos a los cuales los terrícolas fueron eran ‘alienígenas’, pero este lugar daba la sensación de ser sacado de alguna película de ciencia ficción.

“Probando… Probando… Hay… Interferencia… Corrigiendo errores… Hola, ¿alguien me escucha?”

Una voz llegó a los oídos de Aurora a través de sus audífonos y si bien al principio hubo interferencia, al momento siguiente se pudo escuchar de forma perfecta.

“Sí, escucho.”

“Se puede oír.”

“Presente.”

Las voces empezaron a aparecer una por una hasta que se escucharon todos los miembros dando sus informes y Aurora también dio su respuesta entre el montón.

“Los miembros capaces de usar magia espacial van a ir a buscar a los demás, esperen en sus lugares de llegada.” Recordó la Cardenal Najjar.

La aceptación llegó otra vez y Aurora fue igual.

No iban a dialogar cuando tenían que moverse y la tarea principal antes de informar, era reunirse.

La comunicación a larga distancia por medio tecnológico funcionaba y quien lo había arreglado era Kairos.

Aurora abrió su reloj holográfico y detectó a otro miembro a unos kilómetros de distancia mientras que los demás estaban demasiado lejos.

Detectar la ubicación por medio de los comunicadores era bastante fácil, pero el problema de eso era que el lugar podía ser peligroso.

La Cardenal Najjar y Abdellah podían usar magia espacial para moverse y era lo mismo para la Sumo Sacerdotisa Xaali y la Paladín Amanda.

Ellos se iban a encargar de reunir a los demás sin tener que viajar por un área desconocida.

Aurora revisando su sigilo volvió a mirar a los alrededores y empezó a sentir el área.

La naturaleza era lo más extraño, pero si uno sentía la energía mágica podía darse cuenta de que la densidad en este lugar era más baja.

Ese sería un problema para los magos a la hora de realizar sus hechizos y a la vez para los luchadores, quienes no podrían recuperarse con mayor velocidad.

Una baja densidad en la energía mágica dificultaría la recuperación de todos los que usaban tal energía.

Era difícil saber sobre lo psiónico y lo único que podía decir a simple vista era que el lugar no parecía contaminado o corrompido por el ‘Caos’.

Aurora mirando la naturaleza y los hongos que la rodeaban, revisó sus alrededores elevándose en el aire mientras confiaba en su sigilo.

El lugar en el que había llegado estaba rodeado de esos hongos y lo más extraño era que no podía ver ninguna criatura local.

Era hasta el punto de que no había insectos de cualquier tipo o pájaros.

Al elevarse pudo ver que entre los hongos morados había grandes rocas cubiertas por raíces coloridas que brillaban con diferentes colores.

A lo lejos se podía ver montañas y el cielo parecía bastante limpio, mientras que no se podía sentir ninguna presencia a su alrededor.

El oxígeno era menor que en la tierra y la gravedad era más elevada que en la tierra, pero era algo que cualquier rango S podría soportar.

“Tengan cuidado de la naturaleza. Acabo de encontrarme con una planta cuyas raíces deseaban atraparme.” Avisó el Rey Guzmán con seriedad.

Al escuchar esa advertencia Aurora observó a los hongos y pudo notar que las manchas moradas estaban brillando con mayor fuerza.

Antes no lo había notado, pero ese brillo era mayor en los hongos a los cuales había estado más cerca, pero ahora se estaba extendiendo a los demás hongos.

“No hará nada malo, ¿cierto?” Murmuró con una expresión extraña.

El color de esas manchas no daba ningún buen augurio y ella activó sus barreras de su armadura de combate mientras se elevaba en lo alto.

“…”

Los hongos a los cuales ella había estado más cerca liberaron gas de tonalidad púrpura desde sus marcas y al instante que el primero lo hizo, continuo el del lado.

Aurora voló más alto, pero su expresión solo se volvió seria al ver que ese gas llegaba a la roca que estaba cerca… Y la corroía.

No afecto a las raíces, pero si a la roca y esa gran roca empezó a disminuir de tamaño mientras que el gas se fusionaba con las de los otros hongos y se creaba una enorme nube de gas púrpura.

Retrocediendo en dirección al miembro más cercano, Aurora pudo ver que todos los hongos estaban liberando ese gas y se estaba fusionando.

Este gran lugar era una llanura ocupada por hongos que claramente eran muy peligrosos.

Incluso con la capacidad de volar, la nube tóxica aumentaba de tamaño y la velocidad con la cual crecía era bastante elevada.

Aurora tuvo que subir más alto al darse cuenta de que los hongos empezaban a liberar ese gas delante de ella.

No había tocado a los hongos, pero ellos reaccionaron de forma natural y se desencadenó una enorme nube tóxica.

“Me retiro de mi posición. Una nube tóxica ha aparecido. Aquellos que están cerca, de hongos con marcas moradas, le recomiendo que se retiren de inmediato.” Avisó Aurora por el sistema de comunicaciones.

Las confirmaciones de otros miembros de grupo llegaron y luego, el aviso de que ya se había reunido gran parte del grupo fue dado por la Cardenal Najjar.

Alejándose de esa nube tóxica que estaba creciendo en gran tamaño Aurora tuvo que volar bastante alto y tras recorrer cientos de metros los hongos terminaron de cubrir la llanura y ella alcanzó unas montañas.

La montaña no era alta y la razón era que la nube de gas púrpura la carcomía con lentitud.

Ella no pudo entender la razón por la cual la nube no carcomía la tierra u otras plantas, pero si las rocas.

Lo que, si podía entender era que esa nube purpura que había cubierto la anterior llanura por completo, era bastante peligroso.

Era posible que pudiera corroer su barrera y también su cuerpo si se quedaba bastante tiempo.

Tal vez no iba a ser al instante y un luchador de rango S que reforzaba su cuerpo con energía mágica podía soportarlo, aun así, no había duda de que respirar esa nube podía ser letal.

Revisando su reloj holográfico pudo notar que el otro miembro que estaba cerca se aproximaba debido a su movimiento y Aurora fue a su encuentro.

Pasando las montañas pudo ver que, al otro lado, se encontraba otra clase de plantas extrañas en lo que se podría llamar un bosque alienígena.

Hasta era difícil describirlo como ‘bosque’, pero esa era la única palabra que podía definirlo y en cuanto a los ‘árboles’, eran aún más extraños.

Era literalmente tubos verdes con flores que cambiaban de color y a su alrededor estaban otras clases de plantas de todo tipo cuya rareza y forma era muy extrañas y variadas.

Ninguna era similar a alguna de la tierra y entre ellas había algunas con hojas grandes y otras tenían enormes esferas como ‘frutos’ que claramente contenían ácido.

A pesar de que Aurora pudo ver por su reloj holográfico que su compañero se acercaba y tendría que estar a la vista, ella no pudo ver nada, ni sentirlo.

Solo cuando se acercó al pie de la montaña lejos de la naturaleza, una parte de los alrededores cambiaron de color y Kairos se reveló.

A su alrededor estaban drones esféricos que no solo realizaron una cubierta holográfica, sino que mágica para ocultarse de forma perfecta.

“Esos tubos disparan ácido si te ven volando, así que es mejor que tengas cuidado. También por tierra se abren protuberancias en los tallos para disparar su ácido.” Informó Kairos de inmediato y dándole una mirada a la nube tóxica que estaba a su espalda y a ella, dudó. “¿Te encuentras bien?”

Junto a sus palabras drones médicos salieron de su anillo espacial y al ver su mirada preocupada, Aurora dio una sonrisa.

Habían llegado apenas hace unos minutos y él ya estaba preocupado.

“Debería ser yo quien debe estar preocupada.” Dijo Aurora y dándole una mirada, declaró. “Después de todo, es mi trabajo protegerte.”

Su tono serio dejo en claro que no estaba bromeando y la expresión de Kairos tembló por un breve momento.

Era posible que él se preguntara si era poco confiable, aun así, Aurora dio una media sonrisa al ver esa expresión.

Él no entendía la razón por la cual lo deseaba proteger y ella no le iba a decir la razón, ya que le daba vergüenza.

“¿En qué tipo de mundo o plano estamos?” Dudó Aurora cambiando de tema.

Debido a que el tema era trabajo, Kairos desplegó con sus drones un mapa en negro en donde se podía ver varios puntos amarillos.

Había dos puntos amarillos juntos que claramente eran ellos y luego estaban otro gran grupo cortaba camino, desapareciendo y volviendo a aparecer.

Era posible que fuera la Cardenal Najjar moviéndose a alta velocidad a su dirección.

“Hasta ahora es imposible de determinar, pero una vez que nos reunamos y encontremos un lugar para instalar el campamento realizaré las investigaciones correctas.” Respondió Kairos y dando una mirada a la nube tóxica de color púrpura, declaró. “Pero lo que puedo estar seguro, es que la naturaleza es peligrosa para cualquier ser vivo que no sea del tipo naturaleza.”

Era una obviedad que fuera peligroso para los humanos, pero Kairos lo llevo a un nuevo punto y marcó la naturaleza como peligrosa para todo ser vivo fuera de la naturaleza misma.

Y Aurora sintió que no estaba tan fuera de lugar.

Después de todo, todavía no podía ver ni sentir, aunque sea un pequeño insecto local.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

¡Disfruten el capítulo del día!


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