historia-paralela-capitulo-43
Historia Paralela Capítulo 43
27974
386

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 43: Lo dudo.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 43: Lo dudo.

La situación fue peor de lo que Aurora había pensado.

La Ciudad ‘El Obeid’ era bastante grande y era habitada por al alrededor de cuarenta mil personas.

Era considerado un número bastante grande si uno tenía en cuenta el peligro de África, pero las condiciones era nada más que horribles.

Lo primero que hizo la caravana fue instalar un campamento en una parte de la ciudad y tras instalar las carpas, tuvieron que realizar mucho trabajo.

Especialmente los sacerdotes y curadores de la Iglesia del Tiempo y el Espacio.

Si bien algunos de ellos tenían doctorados y eran especialistas en salud, gran parte estudiaron magia de curación para combinar sus conocimientos con su disciplina.

La eficacia de la magia era espléndida y el conocimiento médico era alto, pero este lugar lo sobrepaso.

Aurora que estaba en el centro del campamento pudo ver a lo lejos como los sacerdotes y curadores movían a las personas a las distintas carpas médicas.

Se había encontrado en lugares malos, pero este estaba a otro nivel.

“Aurora creó que vamos a necesitar más refuerzos en el área médica. También más suministros médicos, comida nutricional, vacunas y especialistas.” Dijo Cynda viniendo desde el área médica.

¿Cuánto paso desde que llegaron?

¿Una hora u hora y media?

Las estimaciones fueron peores de lo que pensaron y los gastos para hacer frente a esta situación iba a ser alto, pero Aurora dio un asentimiento simple.

“Pídele a los paladines que activen el portal. Ya he hablado con James y la Cardenal Brousseau, esta última está preparando un equipo extra para venir. También el hospital de Zerzura está preparado para aceptar a individuos en estado de gravedad.” Declaró Aurora con seriedad

Era su primera vez que lideraba lejos de la Cardenal Brousseau quien era extremadamente útil y tenía una enorme autoridad para decidir, pero no era como si se quedara dudando en todo lo que hiciera.

En el viaje de llegada vio a ancianos muertos en la calle, niños desnutridos y personas enfermas, ella ya se había comunicado con la Cardenal Brousseau para tratar de encargarse de gran parte de ellos.

“Gracias.” Dijo Cynda antes de retirarse rápidamente.

No era una profesional médica, pero como una autoridad, los médicos dependían de ella en gran medida… Y a su vez Cynda dependía de Aurora.

Era una caravana que llevaba refugiados y traía suministros como modalidad de ‘caridad’, tanto de parte de la Empresa Apicius como de la Iglesia del Tiempo y el Espacio.

No obstante, había un límite en lo que podía hacer.

James al control de la Empresa Apicius daba la sensación de aceptar todo lo que Alice pidiera, y si bien sonaba agradable, Aurora entendía que todo tenía un límite.

Ese límite tal vez no era puesto por ellos, pero sin duda era un límite a la hora de lo que podía o no hacer.

En este caso, la Empresa Apicius no podía realizar demasiados gastos o las consecuencias serían grandes en otra área, como el mantenimiento de Zerzura y a mayor nivel los puestos de trabajo en sus sucursales por todo el mundo.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio estaba aquí en Zerzura, pero al mismo tiempo estaba en todo el mundo.

Aurora caminó hacia el área médica y pudo ver las carpas médicas blancas que estaba instaladas y también pudo ver a muchas personas en el área.

La pobreza era tan alta que algunos llevaban trapos viejos que era imposible considerarlo como ropa.

Si bien eso era lo ‘mínimo’ que sucedía en este lugar, aun así, fue una prueba de la situación económica de esta región.

En el ámbito de la salud, era aún peor.

Hombres y mujeres que estaban literalmente en los huesos, jóvenes y niños cuya desnutrición era terrible.

No había tantos ancianos en este lugar y la razón era simple… Gran parte de ellos habían muerto.

El río Nilo no fue totalmente cubierto y por sus afluentes llegaba agua, pero esa agua estaba contaminada y había posibilidades de contraer enfermedades en caso de beberla.

Si no deseaban deshidratarse debían beber agua contaminada cuyas posibilidades de causar enfermedades eran altas.

Este lugar estaba lejos de otras ciudades y principalmente de áreas portuarias en donde podían comerciar, pero Aurora entendió que el señor de la guerra local estaba siendo oprimido.

Impidiéndole comerciar.

Sin comercio no había ninguna medicina y una gripe podía ser mortal cuando se combinaba con todas las demás condiciones.

Las enfermedades que en otros continentes podían ser detenidas con un hechizo, aquí podía ser mortal y ni hablar de las enfermedades mágicas.

Aquellos afectados por tales enfermedades prácticamente morían al poco tiempo de contraerla.

“Mierda…” Aurora no pudo evitar maldecir.

Una enfermedad que ya había sido curada en este mundo, aquí seguía siendo mortal.

No era tan ingenua como para pensar que esto no sucedía en otra parte, pero estaba segura de que nadie podría soportar esta vista.

Una cosa era verlo por imágenes y fotos, otra muy diferente era verlo en la realidad.

Al no ser ‘ingenua’ sabía que los problemas no se extendían a ese nivel.

El Señor de la Guerra Jasar no tenía fuerza militar y eso significaba, que muchos individuos que estaban en este lugar realizaban todo tipo de negocios.

Las mazmorras siempre daban beneficio y la necesidad de los materiales nunca disminuía, era todo lo contrario siempre se elevaba.

Eso significaba que las mazmorras eran rentables.

En esta zona había mazmorras y quienes la controlaban eran los grupos mercenarios, milicianos o gremios de aventureros, pero tales negocios no beneficiaban a la ciudad como en Zinder, sino que llevaban los productos a otros lugares.

En cuanto a los pocos comerciantes, ellos monopolizaban el agua y su control en la distribución de la comida era muy rígido, con sobreprecios a sus productos.

Los usuarios de habilidades eran quienes vivían mejor en este lugar y la diferencia en situaciones era extremas.

Como si fuera poco, ellos necesitaban ‘entretenimiento’ y era fácil pensar que era lo que podía suceder en un lugar sin control ni leyes.

Que las personas se vendan por un plato de comida para ellos o sus familiares, era para el lamento de Aurora, normal.

Un lunático que utilizara a una persona como un objeto podía ser muy peligroso de formas muy diversas.

Controlando su expresión y su deseo de desvainar su espada y cortar a todos los ‘malos’, Aurora se dirigió a su carpa principal.

En el interior estaba Alice comiendo papitas mientras leía un libro.

“Ya se acerca la reunión con el Señor de la Guerra… ¿Quieres acompañarme?” Preguntó Aurora y al ver que Alice dudaba, declaró. “Necesito que alguien me controle… Me está costando resistirme.”

Todavía no le había llegado los informes completos de toda la oscuridad y suciedad que estaba en este lugar, no obstante, estaba claro que no era nada simple.

El Señor de la Guerra que antes controlaba la ciudad Zinder era un militar dedicado y priorizaba su ejército, ante todo, pero comparado a este señor de la guerra, el militar parecía un estadista memorable.

En caso de que Jasar el Pálido la provocara o hiciera algo que ella consideraba como el límite, Aurora no podría contenerse a sí misma.

“Está bien.” Dijo Alice levantándose y al acercarse, le dio palmaditas en su espalda y comentó. “Sé que no puedes aguantar algunas situaciones y no te voy a controlar. Yo te voy a ayudar.”

Junto a sus palabras Alice sacó pecho de forma arrogante, pero sus ojos se oscurecieron de forma siniestra.

Esta vez fue Aurora quien tuvo que mantener la calma.

Si ambas se potenciaban entre sí, iba a ser un desastre para la persona que viniera a encargarse después y era por eso que alguien debía mantener la razón.

Alice sin duda no era esa clase de persona.

******

Tras caminar por parte de la ciudad y ver las condiciones deplorables de los habitantes, Aurora con su glotona hermana, se acercaron a la mansión principal.

A pesar de que se la llamaba ‘mansión’ no era un lugar enorme y parecía la casa de algún tipo de rico venido a menos.

Aun así, comparada a las casas de los habitantes, este lugar era considerado lujoso.

Que tuviera electricidad era la prueba de que el lugar, era mejor que gran parte de la ciudad.

“Es una pena que no tengamos tiempo para prepararnos más. Saber las debilidades de nuestro objetivo es importante.” Dijo Alice y arrugando su bolsa de papitas vacías, declaró. “Aunque no creo que sea necesario.”

Aurora estaba de acuerdo con sus primeras palabras.

Antes de venir, fueron a por Nicholas quienes le dio su informe que se trataba de actualizar lo más rápido posible.

La ‘oscuridad’ y ‘suciedad’ de este lugar era extremadamente alto.

Lugares de prostitución era los más comunes, pero también se rumoreaban que había otros centros de entretenimiento aún más perverso.

Los centros de prostitución fueron identificados para posteriormente realizar la limpieza, pero el problema era con los demás centros de entretenimiento.

Aurora había escuchado el informe médico de varios pacientes y el número de lisiados era bastante alto.

Era cierto que algunos seguramente sucedieron tras luchar contra bestias mágicas o cazar a algún animal, pero algunos eran cortes que comúnmente no se realizaban si no tenían las herramientas adecuadas.

Estaba claro que era posible que todo fuera más oscuro de lo que esperaba.

Aurora respiró hondo tratando de calmar sus emociones.

Moverse ahora era lo peor que podía hacer, solo conocían algunos prostíbulos y si bien era importante ayudarlos, necesitaban encontrar otros lugares.

Si antes la reunión había sido negociación, tras el informe cambio a encontrar información del Señor de la Guerra y en caso de que ese individuo estuviera relacionado con tales individuos, era necesario actuar.

“Vamos.” Instó Aurora sin querer desperdiciar tiempo.

En este mundo había muchos horrores y gran parte de ellos era ocasionado por los mismos humanos, que ya se habían convertido en monstruos.

Tales monstruos debían ser eliminados.

Caminando a la entrada ocultando su intención asesina y su ira, Aurora puso una expresión seria al comunicarle al guardia de la entrada.

Ese miliciano no era fuerte, era un rango B y su equipo era sin duda viejo.

Al entrar al jardín y ser guiados por el guardia, ambas entraron a la mansión con cierta cautela.

Aurora había extendido sus sentidos y solo había detectado a algunos pocos sirvientes junto a algunos milicianos.

La mansión no estaba encantada, no tenía defensas y comparado a otros lugares estaba indefenso.

La presencia más fuerte que sentía, estaba a la sala en donde ellas fueron guiadas.

“Bienvenidas.” Dijo un hombre que estaba sentado en el sofá.

A diferencia de lo que Aurora pensaba de la mansión, este lugar no estaba amueblado de forma lujosa y comparado al tamaño de la mansión, la decoración se sentía muy inferior.

Lo que causó mayor discordancia con el hombre que estaba sentado en el sofá.

Era un hombre pálido y flaco con rastros de desnutrición.

Tales rasgos daban la sensación de debilidad, pero Aurora sentía como su instinto le advertía del peligro de ese individuo.

La forma que estaba sentado con los brazos abiertos y esa expresión sonriente dio la sensación de que era un individuo arrogante que se creía en control del mundo, pero Aurora podía ver tras esa fachada, una mirada indiferente.

“Zerzura ha enviado a dos niñas como las personas que dirigen… He escuchado sobre ustedes, pero no pensé que fuera cierto.” Dijo Jasar y con una mirada petulante, declaró. “Hay muchos que creen que es solo su apariencia la de una adolescente. Aunque hay otros que seguramente le encantara la vista.”

Ellas tenían la apariencia de dos adolescentes, porque lo eran… Pero el hombre estaba apuntando a que posiblemente ellas fueran mayores de lo que su apariencia revelaba.

Y eso tendría sentido si alguien hablaba de su capacidad y autoridad para dirigir misiones.

Sin embargo, Aurora no pudo evitar sentir disgusto ante sus últimas palabras.

Estaba señalando que posiblemente algunos individuos irían a por ellas por su apariencia tan joven y el tema no iba a ser nada romántico.

“¿Tal como sucede en la ciudad?” Preguntó Aurora dejando salir un poco de su molestia.

Creer que las personas que entraban en la prostitución eran solo mujeres u hombres mayores no solo resultaba ser ingenuo, sino que ignorante a la realidad.

“No lo sé. Tales lugares no son mis negocios.” Declaró Jasar dando una risa suave como si ese tema no fuera una preocupación para él.

“¿Y de quién es?” Preguntó Aurora mientras se sentaba en el sofá.

Alice también hizo lo mismo, solo que, a diferencia de su expresión seria, esa glotona llevaba una expresión interesada.

“¿Quién sabe?” Respondió Jasar manteniendo su mirada en Aurora y dando una mirada Alice, declaró. “Pero ella ganará muy bien en esos lugares. Aunque dudo de que termine en una pieza.”

La mirada que le daba no era lasciva, pero miró a Alice desde sus pies a su rostro.

Alice era joven, pero ella tenía un encanto femenino que no concordaba con su edad y maduraba de forma más rápido.

No solo tenía curvas encantadoras, sino que sus rasgos bien definidos y suaves eran muy atractivos.

Como si fuera poco, cuando uno ignoraba la glotonería, se encontraría que tras esa glotona había una mujer con cierto encanto y elegancia que fascinaría a cualquiera.

—Trata de cambiar la atención de Alice.

Su sistema dio su comentario y Aurora se calmó antes de que pudiera desenfundar su espada.

Lo pudo hacer debido a que Alice en vez de enfurecerse, dio una encantadora sonrisa que causó cierta mirada de molestia en Jasar.

“¿Puedo encargarme?” Preguntó Alice con una sonrisa esta vez a Aurora.

Su forma de actuar no era esa glotona y no daba la sensación de ser alguien de su misma edad y tampoco reveló su indiferencia normal.

Era una mezcla entre entretenimiento y un toque de diversión, como si hubiera encontrado algo divertido.

Aurora entendió que no iba a llegar a ningún lado y al ver que Alice estaba yendo seriamente, asintió antes de quedarse en silencio.

Jasar dio una sonrisa como si todo estuviera en su control y cambio a una posición más cómoda como si esperara que lo entretuvieran.

Ocultando a la vez que esa posición le permitía actuar en caso de peligro.

Alice miró a ese señor de la guerra por varios segundos y luego dio una sonrisa.

“¿Qué se siente ser consumido lentamente?” Preguntó esa glotona.

Aurora no pudo entender a lo que se refería, pero Jasar fue sorprendido y al momento siguiente movió su brazo.

Antes de que pudiera balancearlo, Alice movió su mano y desde debajo de su manga la oscuridad se desbordó transformándose en una lanza que apunto al cuello a Jasar.

“¿Tan mal te encuentras? Entiendo la desnutrición, la baja vitalidad y la palidez, pero también que los reflejos disminuyan… Eso significa que estás muy mal.” Declaró Alice y dando una risa, advirtió. “Es mejor que no hagas nada. Antes de que te puedas mover te cortaré el cuello.”

Su voz no era fría, solo era advertencia simple.

Aurora se mantuvo alerta y guardó su espada en su anillo espacial al ver que ese hombre tiraba las dagas que estaba por lanzar.

Si hubiera movido su brazo de forma más directa, entonces era posible que, debido a su cercanía, no pudieran esquivar la daga.

“Estoy enfermo. Es verdaderamente sorprendente que te dieras cuenta.” Dijo Jasar sin cambiar de expresión y mirando a Alice, comentó. “Trate de ocultarme y por eso es que la ciudad está en un total descontrol. Los gremios hacen lo que quieren, los milicianos se convierten en bandidos y yo solo puedo ver desde lejos y ni hablar de mi conflicto en contra los tres señores de la guerra. Solo puedo mirar.”

Mintió a medias.

Era verdad que tras ocultarse otros empezaran a actuar como desearan y él posiblemente perdió el control del lugar.

También había noticias de que Jasar tenía conflictos con los tres señores de la guerra que gobernaban Jartum y tenían un historial juntos.

Supuestamente Jasar se había opuesto a los señores de la guerra y por eso fue alejado a este lugar y ‘El Obeid’ se convirtió en sus tierras.

La razón por la cual no había tantos comerciantes era porque deseaban evitar comerciar con ese hombre para no ponerse en contra a los tres señores de la guerra que gobernaban Jartum.

Sin embargo, Aurora estaba segura de que no estaba enfermo, la mirada sonriente de Alice era la evidencia.

“¿Es así? Yo pensé que en realidad eras un ‘demonio de las sombras’ que estaba siendo devorado por su propia sombra.” Dijo Alice y al ver que Aurora estaba sorprendida, explicó. “Los ‘Demonios de las Sombras’ son una de las razas entre los ‘Demonios Puros’, al igual que los súcubos, íncubos o archídemonios.”

La expresión de Jasar cambio por completo mientras que la intención asesina de la otra parte se elevaba, junto a una expresión sorprendida.

“A diferencia de los demonios que por lo general tienen una afinidad al fuego. Los Demonios de las Sombras tienen una curiosidad única.” Dijo Alice y mirando a Jasar, declaró. “Su sombra es independiente. Pueden utilizarla para atacar, para ocultarse e incluso es capaz de cambiar de posición con su sombra. Solo hay un pequeño problema.”

Abriendo una bolsa de papitas ante la seriedad de Jasar, Alice se rio suavemente.

“Sus sombras pueden ser su ventaja, pero hay algunas veces que se puede convertir en su perdición. La sombra tratará de tomar el control del cuerpo y en caso de que no logre, lo consumirá desde su interior.” Explicó Alice y recibiendo la mirada de Jasar, preguntó. “¿Me olvido de algo?”

Aurora pudo ver que Alice estaba animada.

Era como una niña que acababa de encontrar un juguete divertido y esa glotona no podía ocultar su regocijo.

En cuanto a ella, pudo ver la situación de otra manera.

Se dio cuenta de que era posible que este demonio al frente de ella estuviera suplantando a Jasar y eso significaba que tal vez ese individuo no tuviera la información que ella buscaba.

“Si te olvidas, de que, aunque debilitado. Soy muy fuerte.” Respondió Jasar con una expresión fría.

Sin dudarlo reveló su verdadera apariencia.

Negros cuernos se extendieron desde su cabeza y si bien su forma flaca se mantuvo, sus ojos cambiaron a un color rojo y sus rasgos se volvieron más definidos.

Su mayor cambio no fue el cabello negro, sino que su piel que paso de pálido a blanco con tintes negros en ella.

Su presencia no solo era siniestra, sino que peligrosa.

“Lo dudo.” Respondió Alice mientras su sombra se extendía por toda la sala ocupándola, encerrándolos a los tres en un instante.

Aurora dio una expresión sería mientras estaba en guardia.

La situación cambió muy rápido y ella no se esperaba encontrar con un demonio mientras realizaba esta misión.

Tenía demasiados problemas con esos rumores crueles que rondaban por el lugar y si fuera sincera no deseaba encargarse de un demonio.

No tenían conflictos entre ellos y lo único que podía hacer era entregarlo a la Iglesia del Tiempo y el Espacio quienes demostraron que podían tener una buena relación con los demonios que seguían sus reglas.

Sin embargo, había alguien que pensaba diferente.

“¿No dijiste que puedo encargarme?” Dudó Alice notando que estaba preocupada y en guardia, entonces cuando ella asintió, declaró. “Entonces, déjame hacerlo.”

Ese demonio levantó su guardia, pero Alice en vez de atacar retrajo su sombra hasta que desapareció por completo.

“Me puedo encargar de conseguir lo que necesitas para curarte. A nuestra espalda tenemos a la Empresa Apicius y la Iglesia del Tiempo y el Espacio, que puede conseguir lo que necesitas para mantener a tu sombra en control e incluso retomar el liderazgo. Hasta podemos coincidir en objetivos.” Reveló Alice y al ver que el demonio está intrigado y a la vez curioso por sus palabras, cuestionó. “¿Cómo saliste herido? Alguien de tu tipo no caería fácilmente y tú sombra no debería haberse puesto en contra de ti.”

Aurora también tuvo curiosidad ante esas palabras.

Sus instintos le advertían de lo peligroso que era ese individuo y si bien no sentía que perdería, tampoco sentía confianza para decir que ganaría.

No era un oponente que fuera fácil de herir.

Tal vez ella no fuera tan conocedora como su glotona amiga, pero Aurora había leído los informes de los demonios que vinieron del otro mundo y los ‘Demonios de las Sombras’ estaban entre ellos.

Su número no era alto, pero la capacidad de utilizar su propia sombra como una existencia independiente era algo aterrador.

Después de todo, la sombra tenía la misma fuerza que el verdadero cuerpo.

“Pensé que me encontraría a dos heroínas ingenuas que manipularía y guiaría hasta mis oponentes, pero esto es mejor de lo que esperaba.” Declaró el demonio riéndose y dando una gran sonrisa, comentó. “Les aseguro que no se arrepentirán si desean aliarse conmigo.”

Era cierto que los demonios tenían una imagen de ser traicioneros, pero Alice al haber comentado que tras ellas estaba la iglesia, dejaba en claro que había múltiples formas de formalizar un trato.

La otra parte sabia de ese hecho, pero lo aceptó con calma e ignorando hábilmente la pregunta de Alice, utilizó su reloj holográfico.

Era lento, pero por sus movimientos estaba claro que se había acostumbrado a manejarlo y tras un momento, proyectó varios informes.

A diferencia de lo que Aurora pensaba, este demonio no solo se encerró para encargarse de su propia condición, sino que se ocultó mientras vigilaba los alrededores.

Entre tales informes, estaban parte de información que hizo que Aurora pusiera una expresión gélida.

“¿Qué tal? ¿Les apetece una alianza?” Preguntó el demonio y mirando a Alice, declaró. “Por supuesto, si me ayudas con el problema de mi sombra, les prestaré mi apoyo.”

Su tono fue simple y tranquilo, pero Alice dio una mirada a Aurora, quien asintió.

No podía rechazarlo debido a que la información que había revelado era algo que Aurora normalmente no podría encontrar.

Al menos no sin una red de inteligencia capaz o personas que también se metieron en la oscuridad.

“Claro, mientras oficialicemos todo y pases nuestros estándares podemos ser buenos aliados, hasta podemos ser compañero de arma.” Respondió Alice con un tono simple.

Oficializar el trato por medio de la iglesia y a la vez comprobar la identidad del demonio junto a sus actos.

Era cierto que la iglesia no conocía la identidad de todos los demonios que llegaron, pero era una iglesia poderosa y era capaz de ver el pasado de otros e incluso tenía magos metales capaces de leer la mente.

De esa forma podían asegurar que este demonio no hubiera realizado un gran crimen atroz desde que llego a este mundo y si pasaba esa prueba, entonces la iglesia no sería tan agresiva.

“Mientras no sean los estándares de la Iglesia del Orden, todo estará bien.” Murmuró el demonio de forma seria.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio no tenía problemas de cooperar con los demonios y tenía sus estándares de cooperación.

Mientras la otra parte no hubiera realizado una masacre, participado en un ritual demoniaco o en un acto de terrorismo, había margen de negociación.

Muy diferente a la Iglesia del Orden que era agresiva en contra de los demonios y rechazaba las negociaciones.

Aurora dejó que Alice se encargara mientras ella pensaba en otra situación.

Su duda no estaba dirigida sobre como Alice descubrió al demonio, ya que esa glotona era muy capaz y sus sentidos eran extremadamente agudos y precisos.

Ella estaba pensando en cómo sería la mejor forma para moverse ahora.

Al final, dio un suspiro al pensar que la situación iba a ser más complicada de lo que parecía.


Comentarios del capítulo: (0)


historia-paralela-capitulo-44
Historia Paralela Capítulo 44
27989
387

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 44: Es una sorpresa.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 44: Es una sorpresa.

En uno de los edificios con mejor apariencia en la ciudad ‘El Obeid’, varios guardias bostezaron con cansancio.

El edificio era bastante grande con una seguridad bastante elevada y si bien la situación, parecía en calma en realidad, era todo lo contrario.

“Que sueño…” Murmuró uno de los guardias antes de afirmarse a la pared y caer al suelo.

No era de noche y solo era mediodía, pero tal suceso fue no solo llamativo, sino que demasiado extraño.

Lamentablemente su compañero guardia no pudo verlo, ya que también cayo dormido al suelo y como las personas comunes no se acercaban a este lugar, nadie más pudo verlo… No, un grupo si lo hizo.

“Captúralos y muévelos.” Ordenó la Cardenal Brousseau y agitando su mano, declaró. “Claus muévete y avanza. Que los demás mantengan el lugar a salvo. Nadie debe escapar.”

Junto a sus palabras, Claus golpeó la puerta de la entrada enviándola a volar al interior.

En la sala se encontraban algunos guardias que se sorprendieron, no solo por el ataque enemigo, sino que por la falta de sonidos.

“…”

Un guardia trató de gritar para avisar a los demás guardias, pero el mago de aire entre los paladines lanzó un hechizo para evitar que los sonidos se extendieran.

La Cardenal Brousseau antes de que Claus se pudiera mover agitó su mano realizando un hechizo de magia de curación.

Produjo una aceleración del ritmo cardiaco que causo una taquicardia y entre el aturdimiento repentino, el dolor de pecho y la falta de aire, los paladines se movieron para capturarlos a todos.

Claus lidero la delantera y mientras los paladines se iban a las diferentes habitaciones del edificio, ellos bajaron al sótano.

En los pisos de arriba se encontraban las habitaciones que eran usadas como parte del prostíbulo, pero el sótano era su objetivo.

“Hay varias presencias débiles y algunas fuertes.” Murmuró Cynda señalando el final del pasillo.

Claus ya lo tenía claro, pero fue la Cardenal Brousseau quien volvió a actuar.

Era un rango S y si bien lo había sido durante un buen tiempo, era muy buena tanto para curar o para eliminar a su objetivo.

Sintiendo las presencias al otro lado que no estaban en guardia, ella lanzó su hechizo con calma.

Tenía un área de efecto, pero era capaz de decidir a quién afectar o quién no.

Al entrar a la sala, los guardias que estaban en el lugar estaban congelados con sus ojos llenos de terror.

Lo que causo no fue una parálisis en todo el cuerpo, sino que impidió que el cerebro pudiera enviar órdenes a su cuerpo, provocando que no pudieran moverse.

Si estuviera en una situación normal tal vez podrían haberse resistido y más cuando uno de ellos eran rangos A, pero la Cardenal Brousseau estaba a un nivel diferente y era posible que todavía sufrieran lo mismo.

“Calma la situación, luego explicaremos.” Ordenó la Cardenal Brousseau a Cynda.

Su mirada estaba en las jaulas que estaban en todo el lugar

Decenas de esclavas estaban encerradas en enormes jaulas y sus condiciones eran horribles.

Algunas estaban desnutridas, pálidas y con síntomas que claramente no auguraba nada bueno.

Entre ellas estaban algunas que tenían heridas por sus rostros o con demasiados moretones por todo su cuerpo, la Cardenal Brousseau mientras preparaba su hechizo de curación a gran escala, pudo ver que algunas tenían cortes graves.

Como una antigua jugadora no se inmutó ante la vista.

Las personas que perdieron su humanidad podían ser considerados monstruos atroces y una vez que cruzaran ese límite era imposible volver a ser el mismo.

Ellos ya no disfrutaban de ‘placeres normales’ y buscaban más emoción de la forma más sádica posible.

Este lugar no era solo un prostíbulo, era un lugar en donde la degeneración crecía y en donde cualquier persona podía alquilar o comprar un esclavo y utilizarlo como desearan.

Terra nova con sus posibilidades ilimitadas llevo a que los jugadores se entregaran a sus más oscuros deseos y si bien algunos creyeron, que todo era ‘falso’, la satisfacción que obtuvieron ya no pudo ser detenida… Incluso cuando salieron al mundo real.

Aquellos que no pudieron resistir optaron por el suicidio y en alguna medida tratamiento psicológico, pero hubo muchos quienes aceptaron su naturaleza.

“Al parecer hay una presencia adelante.” Avisó Claus con seriedad.

La luz verde se extendió por el área curando y ayudando a que los heridos de gravedad pudieran resistir para un tratamiento más profesional.

Cynda por su parte utilizó su capacidad psiónica para calmar las mentes de todos los presentes y a la vez ayudarlas a que pudieran descansar.

El estado mental de algunas de las presentes era horrible y sin duda necesitarían mucho tratamiento para atravesar las secuelas mentales y físicas de esta situación.

La Cardenal Brousseau solo avanzó hacia en donde Claus señalaba.

Su expresión fue seria de principio a fin y nunca cambio.

Había visto demasiadas escenas horribles como para que ahora pudiera sentirse aturdida, asqueada o afectada.

Entrando por otra puerta, pasaron a otra sección en donde varios guardias atacaron de inmediato.

Claus con su espada y técnica derribo a sus oponentes, pero no los asesinó, sino que realizó cortes lo suficiente serios como para herirlos.

La Cardenal Brousseau agitó su mano para curarlos y dejarlos inconscientes con su magia de curación, entonces dio una mirada a la sala.

Esta vez las jaulas que parecían pequeñas prisiones con algunos muebles en el interior y las personas que estaban dentro, estaban en mejor estado.

“El jefe se fue hacia atrás. Tienen un lugar para escapar.” Dijo un esclavo varón y afirmándose en las rejas, informó. “Se llevó varios rehenes importantes de investigación mágica.”

Ese joven era uno de los pocos esclavos en este lugar y por su estado estaba claro que él había sobrevivido dando todo de sí para ganarse un lugar importante.

“Gracias. Ya vendremos a rescatarlos.” Respondió la Cardenal Brousseau mientras avanzaba a la dirección que el joven había apuntado.

Las miradas que le dieron en este lugar estaban llenas de esperanzas y todos mantuvieron cierto silencio mientras otros sollozaban ante el fin del infierno.

Era posible que en este lugar se encontrarán los ‘productos de mayor calidad’.

Entrando al siguiente pasillo, una flecha voló en dirección a la Cardenal Brousseau, pero antes de llegar Claus que estaba al frente la desvió.

“¡No se muevan!” Ordenó un hombre de expresión feroz, sosteniendo a una joven dé piel oscura en su brazo.

Ese hombre en su mano tenía una daga apuntando al cuello y sus guardias eran iguales.

El arquero estaba apuntando su arco a otro esclavo que se acurrucaba en una esquina y luego, un maestro de arma apuntaba su rifle a otro grupo de esclavos.

“Es mejor que bajen sus armas.” Ordenó Claus con seriedad.

La Cardenal Brousseau al mismo tiempo, solo observó como si no hiciera nada mientras que en secreto lanzaba su hechizo.

Un Archimago no necesitaba mover un músculo para lanzar sus hechizos y si bien aquellos que controlaban un elemento lo hacían a su voluntad, los magos de curación y magias sin ‘atributo’ eran capaces de hacer lo mismo, solo que lanzando su hechizo de forma natural.

Su magia era parte de ellos y el control de la energía mágica estaba tan perfeccionado que eran capaz de lanzar sus hechizos con solo pensarlo.

“Es mejor que…”

Antes de que el hombre pudiera dar sus exigencias y advertencias, sangre de la nariz de los tres empezaron a salir y la Cardenal Brousseau, solo caminó hacia el joven que estaba congelado de miedo.

Los tres eran rango A, pero se enfrentaban a un Archimago de curación de rango S que era tan capaz en el ataque como en la defensa.

Y era mortal en silencio.

“Ugah…”

Los tres hombres vomitaron sangre negra sin saber que le sucedía a su cuerpo y si bien estuvieron en guardia, el cuerpo por lo general repelía efectos adversos peligrosos.

En cuanto a los efectos beneficios, era aceptado naturalmente y muy pocos podían controlar su cuerpo para evitarlo.

Ellos no eran la excepción.

“Lo que están vomitando son las impurezas de sus cuerpos. Es normal que el cuerpo naturalmente desee eliminarlos y acepte hechizos de curación.” Dijo la Cardenal Brousseau caminando con seriedad.

Claus y Cynda se encargaron de adelantarse y utilizando artefactos aprisionaron a los miembros.

La Cardenal Brousseau estaba por hablar con el jefe, cuando el joven que estaba llorando se arrodilló ante ella.

“Por favor. Por favor, salve a mi hermana.” Sollozo el joven y mirándola con lágrimas en los ojos, declaró. “Por favor, salve a Xaali.”

******

“Seis prostíbulos en la ciudad han sido tomados. Uno de ellos no solo era un lugar de prostitución, sino que un centro de entretenimiento más perverso. La interrogación sigue en marcha.” Dijo la Cardenal Brousseau y dando una mirada, informó. “He encontrado un joven, al parecer un Archimago vio a su hermana y pagó para que la capturaran. La hermana del joven fue llevada por el Archimago para realizar experimentos. Y él también iba a tener el mismo destino, pero lo detuvimos.”

La expresión de Aurora no cambio al escuchar esas palabras y al ver tal reacción, la Cardenal Brousseau continuo.

“Las ubicaciones fue dada por él, ¿cierto?” Dudó la Cardenal y al ver que asentía, declaró. “La iglesia no encontró nada mal. Vimos su pasado y leímos su mente. Cuando llego a este mundo no participo en la guerra y vino a esta área… Al parecer fue traicionado por los tres señores de la guerra de Jartum y huyó gravemente herido.”

Aunque no lo estaba diciendo abiertamente, estaba marcando a ‘Jasar’ como un individuo que no había realizado ninguna atrocidad.

El verdadero nombre de ese demonio era Melgar y fue él quien asesinó a Jasar y usurpó su identidad.

Sin embargo, no participó en ninguna atrocidad y si bien asesinó a individuos como el antiguo Jasar, no asesinó inocentes y civiles.

Aurora había leído el informe de la iglesia y para ella encontrarlo fue un golpe de buena suerte, ya que ese demonio, aunque herido había recopilado mucha información.

La mayoría de las localizaciones de los prostíbulos fueron dadas por él y eso era lo mínimo.

“¿Qué harás con ese demonio? Si es entregado a la Iglesia del Tiempo y el Espacio, nosotros nos encargaremos siguiendo nuestro protocolo y lo mantendremos vigilado.” Dijo la Cardenal Brousseau.

En este mundo no todos los demonios eran malos y no todos deseaban guerras, había algunos ‘buenos’ y entre ellos algunos se unieron a las iglesias.

No era algo conocido oficialmente, pero estaba claro que era posible encontrarse demonios viviendo por el mundo, ocultándose por completo.

“A Alice se le ocurrió utilizarlo tras escuchar los informes y estoy de acuerdo.” Respondió Aurora y dándole una mirada seria, comentó. “Jartum es un lugar peligroso, pero esos tres señores de la guerra que gobiernan el área llevan muchos negocios que conectan a otros. Si atacamos, el conflicto será directo.”

Jasar y los tres señores de la guerra que gobernaban Jartum no eran los únicos señores de la guerra en Sudan.

En las antiguas tierras Eritrea había algunos señores de la guerra que se decían que estaban apoyados por el Rey de Arabia y en Etiopia también estaban otros presentes.

Ni hablar de Somalia en donde se rumoreaba que estaba un poderoso individuo de rango SS.

Que se encontraran muchos señores de la guerra en la zona era un grave problema debido a que ellos tenían alianzas y pactos para protegerse.

Zerzura no podía enfrentarlos directamente, al menos no ahora cuando estaban construyendo la ciudad y estaban reformando la milicia en un ejército.

Era por eso que necesitaba a otro para que actuara y ese papel lo tomaría Melgar en su papel del Señor de la Guerra Jasar.

“No esperaba que ella se moviera de esa forma… Es una sorpresa.” Murmuró la Cardenal Brousseau siendo completamente honesta.

El plan no fue preparado por Aurora, sino que lo hizo esa glotona que normalmente pasaba comiendo.

Alice era indiferente en muchas cosas, pero no era ni tonta ni alguien simple, ella solo necesitaba un objetivo claro para moverse y era capaz de hacer todo lo que deseara.

Siempre le falto motivación.

“De todas formas es mejor ir a prepararnos para movernos. Según Melgar el Archimago que realiza experimento con humanos construyó una torre en el desierto. Necesitamos estar preparados para atacar.” Dijo Aurora y al ver que la entrada de la carpa se revelaba a su glotona amiga y ese demonio disfrazado, declaró. “Nunca he asaltado una torre mágica y es mejor estar preparados para lo peor.”

El Archimago que compraba personas para utilizarlos como sujetos experimentales había construido una torre en medio del desierto.

Melgar le había informado la localización y era posible que en ese lugar se hubiera llevado a la hermana del joven que la Cardenal Brousseau se encontró.

“No es necesario asaltar el lugar.” Dijo Melgar con una sonrisa y mientras su sombra se apartaba de su cuerpo y se solidificaba en una figura demoniaca, declaró. “Puedo guiarlos para infiltrarse.”

Aurora al escuchar esas palabras y al ver esa figura demoniaca que era completamente oscura, dirigió su mirada a Alice que estaba al lado.

“Ya ha realizado el contrato y ha bebido la medicina de madre.” Informó Alice con seriedad.

Se necesitaba un alquimista para crear la medicina que Melgar necesitaba para estabilizar su mente y su sombra.

Aurora desconocía el procedimiento, pero Alice pasaba con su madre experimentando sobre alquimia, así que era más conocedora.

Su madre como una Gran Archimago de rango SS también era una alquimista experimentada y ella era perfecta para crear lo que necesitaba Melgar.

En cuanto al contrato era la formalidad para evitar que Melgar los traicionara y era seguramente validado por la iglesia por un medio mágico o divino.

“¿Estas en buenas condiciones?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Nunca había atacado una torre mágica, pero entendía que tales torres eran los bastiones de los magos y no iba a ser nada fácil adentrarse en ellas.

Todo mago deseaba proteger su investigación y las torres mágicas estaban diseñadas para impedir infiltraciones o ataques inesperados.

“Si, tras beber la medicina mi condición se ha estabilizado.” Dijo Melgar y mirándola de forma directa, declaró. “Tengo una forma para entrar a la torre mágica en secreto.”

Sus palabras fueron dichas con una gran sonrisa.

Aurora dio una mirada cautelosa, pero asintió.

Necesitaba detener a ese Archimago y en vez de atacar la torre era preferible infiltrarse.

Después de todo, los ‘especímenes’ de experimento eran personas y necesitaban ser salvados.


Comentarios del capítulo: (0)