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Historia Paralela Capítulo 66:
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¿Que encontraste?

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 66: ¿Que encontraste?

En una sala en algún edificio de Zerzura, un silencio extremadamente alarmante ocupaba toda el área.

Agatha estaba leyendo los informes que le había enviado la Cardenal Brousseau y su expresión era indiferente.

La Señora de las Bestias, Allannia, una domadora de bestias de rango SS con una poderosa bestia de rango SS bajo su mando.

Como si fuera poco tenía un enorme ejército de bestias y estaba relacionada con bastante jugadores y señores de la guerra, teniendo un gran número de ellos bajo su mando.

Presente en la parte más al oeste de África Occidental, sus relaciones eran buenas con los otros dos Grandes Señores de la Guerra en esa zona.

Su mejor relación era con Raiden.

Pasando de hojas, observó el informe de la batalla y dio un fruncir de ceño.

“Un artefacto capaz de impedir viajes espaciales a gran escala y retrasar los movimientos espaciales. Ellos estaban preparados para atacar Zerzura.” Murmuró Agatha y con un fruncir de ceño, añadió. “Los portales fueron una molestia.”

El artefacto impidió que los portales de Zerzura se conectaran con el exterior y eso significo que la ciudad perdió su mayor ventaja.

La ciudad estaba conectada con la iglesia y a la vez la Empresa Apicius estaba conectada con los gremios a los cuales estaban afiliados a ellos.

No había que subestimar a la Empresa Apicius en cuanto a fuerza, ya que ellos eran también muy silenciosos, pero esta vez el artefacto impidió que Zerzura pidiera refuerzos.

E incluso retraso su viaje, impidiendo llegar más antes.

“Dejemos los portales de lado. Seguramente ‘ellos’ se encargarán de solucionar ese tema.” Murmuró Antón con seriedad.

Debido a que ellos llegaron atacando con todo, las bestias huyeron rápido al igual que lo hicieron los individuos humanos que lo acompañaban.

Sin embargo, los portales que usaron quedaron en el lugar y tras una revisión, descubrieron que fueron diseñados por la Empresa Cosmos.

Portales de diseño militar para la defensa nacional… Si la Empresa Cosmos se enteraba de que algún país estuvo vendiendo sus portales, iban a estar muy enojados.

No era fácil crear portales de este tipo que podían traer miles de criaturas de toda clase y tamaño, por eso la venta estaba muy restringida.

La Empresa Cosmos era conocida para ser estricta con su tecnología y Agatha estuvo de acuerdo con su esposo, en dejar ese tema de lado.

“El General no parece tan malo.” Murmuró Antón dando una mirada.

Él estaba sentado en un gran sofá y su mirada buscaba ver que era lo que ella pensaba y…

“¿Quieres perdonarlo? Por mí estaría mejor muerto.” Respondió Agatha y al ver que su esposo suspiraba, comentó. “Aunque puede llegar a ser útil… Si está bien atado.”

Sus pensamientos salieron sin ningún filtro y su esposo esta vez quedo en silencio.

Ahora mismo ambos estaban mirando lo que ella denominó la lista de muertes… Todas aquellas personas que debían ser eliminadas.

“¿Entonces que van a hacer con el Gremio Los Toros Rojos?” Preguntó Agatha al sentir una presencia.

Desde la esquina la oscuridad empezó a solidificarse y desde ella, su hija apareció con una mirada fría e indiferente.

“Yo me encargaré de ellos.” Dijo Alice sentándose en el sofá.

Su forma de actuar logró que Antón se levantara y le llevara unos aperitivos.

“No te voy a decir lo que debes o no hacer, pero tienes que saber que puedes contar con tus padres.” Dijo Antón y dándole una mirada a Alice, declaró. “Nosotros siempre seremos tus padres.”

La mirada indiferente de Alice, empezó a disminuir y tomando los aperitivos que ese gran hombre le daba, bajo la cabeza para comer en silencio.

Esa mirada que antes daba la impresión de ser una observadora que no estaba en la misma realidad que ellos, cambió y Alice recuperó su indiferencia habitual.

Antón dio una sonrisa y esta vez se acercó a Agatha e inclinándose, le dio un beso.

“Te acompañaré en todo lo que hagas.” Murmuró Antón antes de levantarse de vuelta.

Estaba aceptando lo que fuera que ella hiciera y Agatha dio una suave sonrisa mientras pensaba en todo lo que deseaba hacer.

A ella no le importaba la ciudad, pero si le importaba sus hijas… Y ahora alguien se había metido con ellas.

Atacando la ciudad que para Aurora representaba esperanza y a la vez haciendo que Alice, estuviera a punto de excederse.

Estaba enfurecida… Y de hace tiempo no se sentía de esta forma.

“Ella volvió…” Murmuró Agatha de repente al sentir que en el piso de arriba aparecía una presencia.

Su hija se había encerrado en su habitación y si bien estuvo llorando, luego desapareció por completo y recién ahora volvía.

“Tú te encargas de hablar con ella.” Murmuró Antón claramente evitando la responsabilidad.

A diferencia de su hijo mayor que nunca necesito su ayuda, ahora con su hija podían brindarle toda la ayuda que ellas necesitaran.

Pero sus dos hijas no eran de aceptar ayuda… Y Aurora era la más independiente de ambas.

Para empezar a actuar, Agatha necesitaba hablar con su hija para pedirle permiso de inmiscuirse en sus asuntos.

Había cosas que podía hacer en secreto sin preguntar, otros en lo que era necesario preguntar y al final estaban aquellos a los cuales solo necesitaba esperar a que le pidieran ayuda.

A Agatha le hubiera encantado que sus dos hijas buscaran su ayuda constante y a ella le encantaría protegerlas siempre, pero en realidad nada de eso sucedió.

Alice con sus problemas y sus circunstancias, lo único que necesitaba era el cariño de unos padres que la miraran como su hija y Aurora siempre caminó su vida por sí misma.

“Creo que no será necesario hablar.” Murmuró Alice mirando el techo.

Había sentido como Aurora estaba dejando su habitación y estaba bajando a esta sala y Antón, dando una mirada seria, se sentó en el sofá.

Los pasos fueron escuchados y tras un momento, Aurora apareció por el pasillo con una mirada seria.

Sus ojos a diferencia de alguien que seguramente estuvo llorando no estaban rojos y su expresión era nada más que seria.

Estuvo claro que a pesar de que el funeral sucedió hace unas horas, ella tuvo demasiado tiempo para pensar… ¿Estuvo en ese lugar en donde desaparecía?

“¿Cómo está tu maestro?” Preguntó Agatha desde el principio.

La expresión de Aurora tembló y su expresión seria se relajó un poco cambiando a extrañeza.

Agatha contuvo su risa interna y dio una mirada casual, como si no viera tales cambios.

Su hija seguía tratando de evitar la verdad y escapando de todas aquellas preguntas, que podrían llevarla a ver una realidad muy diferente.

Como madre le mintió, no obstante, fue su hija quien aceptó esas mentiras y no trató de desvelar la verdad.

Ahora con ese ‘sistema’ y con su ‘maestro’ fue lo mismo a pesar de que seguramente ella misma sabía que algunos asuntos no eran simples.

Aurora dio un suspiro y le dio una mirada seria.

“Madre quiero tu ayuda.” Pidió Aurora y con una expresión solemne, declaró. “Quiero hacer algo y no puedo hacerlo sola.”

Esa mirada era seria, pero esos ojos llevaban una frialdad y determinación indomable.

A diferencia de antes, lo que buscaba no era venganza, quería algo más y estaba viendo más lejos.

Un panorama mayor que la simple venganza.

“Claro que te ayudaré… Te ayudaremos.” Respondió Agatha y levantándose de su asiento, se acercó a su hija y preguntó. “¿Qué necesitas?”

******

Un joven con una gorra que cubría su rostro, salió de una tienda y ajustando su gorra caminó por unos callejones.

Con la cabeza bajo, nadie pudo ver su expresión o su rostro y el joven se adentró por los callejones y caminó entre la multitud.

Los edificios altos no ocultaban el enorme número de personas que habitaba esta zona y tampoco el peligro oculto para los turistas poco cuidadosos.

Era la Ciudad de Hong Kong, específicamente la zona más peligrosa y a diferencia de los edificios brillantes de la zona central, en este lugar estaba lleno de ladrones, pandilleros y criminales.

También era la zona más pobre y el joven se movió por esta zona, hasta que subió a un edificio residencial y tras caminar por el pasillo en común, abrió una habitación.

Tras cerrar la puerta, la pequeña habitación fue mostrada… Era un mono ambiente que, si bien estaba decorado de forma agradable, no podía quitar la sensación de que era una guarida.

Sacándose un anillo y poniéndolo en la estantería cerca del espejo, los rasgos del joven fueron cambiando.

De ser un asiático promedio, dejo ver los rasgos de un europeo y tras sacarse la gorra, sus rasgos empezaron a ser definidos.

Sus facciones se volvieron más joven que antes y su cabello antes de color negro, cambio a un tono castaño.

Dos artefactos de ocultación de alta capacidad.

“Creo que debería cortarme el cabello… Aunque tendré que hacerlo yo mismo.” Murmuró el joven mirándose en el espejo.

Estaba un poco demacrado y sus ojos brillantes no ocultaban su pésimo estado físico.

Un dron salió desde debajo de la ropa sucia y empezó a proyectar la televisión con tan solo una orden mental.

“El Imperio Sudamericano ha reabierto la primera mina mágica en la cordillera de los Andes y durante los días posteriores, se han abierto puestos de avanzada para la limpieza de mazmorras.” 

Escuchando esa noticia, el joven dio una mirada a la proyección.

“Desde la antigua frontera argentina y chilena, se espera un aumento masivo de aventureros y una limpieza sistemática. Los economistas prevén un auge económico si la cordillera es explotada.”

El joven miró las imágenes de aventureros en zonas montañosas y no pudo evitar silbar al ver como una mina volvía a ser explotada.

Los metales que podían extraer tenían cualidades mágicas y la mayoría de las mazmorras naturales podrían brindar una gran riqueza no solo a los aventureros, mercenarios o héroes que la limpiaran, sino que a las naciones.

“El Emperador Víctor en su discurso ha mencionado que la cordillera para su imperio será un lugar seguro y mientras se sigan las regulaciones imperiales, él mismo se encargará de que el área sea segura. Diferentes países vecinos en el noroeste sudamericano, han preparado proyectos para aprovechar esta calma.”

“‘Para su imperio’… Suena problemático.” Murmuró el joven pensando en una posibilidad.

¿Si la cordillera era seguro para el imperio, que sucedía con los otros países a los cuales la cordillera estaba conectada?

La cordillera se había extendido ocupando varias áreas de Bolivia y prácticamente dividiendo Perú.

Era curioso la forma que se utilizaba las palabras.

Cuando el joven estuvo por ponerse ropa más cómoda para descansar, se congeló al sentir una presencia a su espalda.

“Quería ver que más ibas a hacer, pero no estoy interesada en ver a alguien desnudarse.”

La voz indiferente de una mujer sonó a su espalda y cuando el joven se giró, su expresión se volvió pálida.

Era una mujer joven en sus veintitantos años, cuyos ojos azules observaban de forma indiferente y cuya figura resultaba ser atractiva… A pesar de que seguramente su edad debía superar los setenta.

Imposible no reconocer a la ‘Luz de Plata’ miembro de la iglesia, reconocida heroína y una poderosa Gran Archimago de Rango SS.

Al reconocerlo, el joven literalmente corrió a la entrada y al abrir la puerta, golpeó una pared de acero.

Literalmente esa era la única forma que se podía describir cuando uno golpeaba a un gigante que ocupaba prácticamente toda la entrada.

El joven dio una mirada al individuo y aunque tuvo que levantar demasiado su cabeza, su expresión se volvió aún más pálida.

“¿Liam Hafen que encontraste tras infiltrarte en el sistema de la iglesia?” Preguntó la Luz de Plata y con una sonrisa entretenida, cuestionó. “¿Qué fue lo que te llevo a huir y esconderte?”

El joven… Liam tembló ante ese tono y esa mirada divertida que le estaban dando.

“¿Tan asustado estabas de que viniéramos por ti?” Preguntó Agatha riéndose entretenida y levantándose de su asiento, declaró. “Ya no importa. Si quieres a volver a recuperar tu vida y dejar esconderte, desde ahora trabajaras para quien yo elija.”

Liam entendió que no tenía escapatoria y tuvo la impresión de que todo su tiempo huyendo, solo fue un chiste y pérdida de tiempo.

Ahora se dio cuenta de que posiblemente desde que se infiltró en el sistema de seguridad de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, ellos sabían su posición.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Tras 66 capítulos de la historia pasada por fin ha aparecido Liam… Incluso si la historia avanza más rápido que la historia principal, hay algunas cosas que deseo mostrar y en un orden especifico, así que todo se termina atrasando más de lo que esperaba. Me gusta como va yendo, así que valió la pena, supongo. Psdt: Como siempre gracias por leer, cualquier duda pueden dejarla en el discord: discord.gg/WG8FX75


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TG - Capítulo 376
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Duro esfuerzo.

Capítulo 376: Duro esfuerzo.

*BOOM*

La puerta de un departamento explotó por una onda helada que congeló el interior.

“¡¿Quién se atreve a atacarnos?!”

“¡Ríndanse!”

Dos gritos vinieron de repente y Érica que estaba en la entrada, dio una mirada a los tres criminales que estaban en el interior y movió su varita.

A diferencia de su compañera, que dio el grito de que se rindieron ella lanzó su hechizo primero.

Una bola de nieve que parecía inofensiva golpeó el brazo de un espadachín que trataba de desenfundar su espada.

El brazo de ese hombre se congeló y el hielo fue tan feroz que congeló todo el brazo hasta el hombro.

“¡Somos las autoridades del Gremio de Héroes! ¡Ríndanse o atacaremos sin contenernos!” Gritó Dalia Abboud.

Ella había ido a entrenar con el Director Vincent tras la recompensa del torneo internacional y ahora dejaba ver una mayor confianza, pero el problema para Érica fue su advertencia.

Los tres criminales que pertenecían a la mafia croata, se dieron miradas entre sí y el espadachín con el brazo congelado dio una sonrisa.

“Claro, nos rendimos.” Dijo con un tono arrepentido y Dalia bajo su varita.

Fue un error, que Érica no cometió.

*BOOM*

“¡HAAAAA!”

Antes de que los dos criminales pudieran atacar aprovechando el descuido de Dalia, Érica hizo que el hielo que cubría el brazo del espadachín, explotara.

Su bola de nieve tenía la función de congelar e inmovilizar a sus oponentes, pero combinado con un hechizo detonante, podía convertirse en un arma.

El brazo de ese hombre fue destrozado y la explosión de hielo empujó al pobre hombre en contra de la pared mientras que también impidió que los dos maleantes que estaban por atacar lo hicieran.

Viendo la sangre del brazo destrozado, el hielo extendiéndose por la sala y escuchando el grito de dolor, Érica movió su varita otra vez.

“¡GRAAAH!”

Una lanza de hielo se generó a una velocidad aturdidora y atravesó la pierna de uno de los otros maleantes y en cuanto al último, simplemente generó una ventisca helada.

“UGHhh…”

Al respirar ese aire helado, el hombre no pudo respirar cuando su garganta y boca empezó a congelarse.

Eran rango B y como los atraparon de sorpresa y ni siquiera tenían equipo con barreras, fueron objetivos más débiles que incluso una criatura del mismo rango.

Al menos para Érica.

“Bruagg…”

Deteniendo su hechizo cuando entendió que era suficiente, Érica dio una mirada a Dalia que acababa de vomitar al igual que los otros estudiantes.

En este punto entendió por qué Edward la envió a ella como líder para atacar un departamento en donde descansaban tres miembros de bajo rango de la mafia croata, con tan solo estudiantes.

Aunque no lo dijo, Edward quería moldear a los estudiantes y fortalecer su psique para batallas reales.

Ella que asesinó de forma despiadada durante el asalto al castillo, fue la elegida para mostrarle esta cara de las batallas reales, a los jóvenes héroes.

“Haaa…”

Escuchando el grito del hombre cuyo brazo congelado había explotado, Érica dio una mirada y rompió un pergamino de curación y luego otro para dejar inconsciente a esos individuos.

Su misión aquí era encargarse de estos tres mafiosos como parte de los movimientos que todo el gremio estaba haciendo.

Incluso el mismo Edward estaba atacando otras áreas para encargarse de la mafia en todo Rumania.

La información fue conseguida por Andrés y Edward en vez de esperar que la otra parte atacara, decidió atacar primero.

Golpeando duramente a la mafia en Rumania y de esa forma, impidiendo que en el futuro ellos actuaran en estas tierras.

Y ante todo eso, a ella le dieron la misión de ser una niñera.

“¿Por qué los atacaste?” Preguntó un estudiante de segundo año y limpiándose la boca tras haber vomitado, murmuró. “Casi lo matas.”

¿Estaba hablando de aquel cuyo brazo ya no estaba?

“En primer lugar, solo dañé su brazo, no hay porque exagerar.” Respondió Érica y con un fruncir de ceño, preguntó. “¿Y de verdad crees que se iban a rendir?”

Estaba en el rango A y si no era capaz de controlar sus hechizos, entonces ni siquiera debería estar apuntando a convertirse en un rango S… No, ni siquiera debería estar trabajando.

Y su pregunta fue sincera.

Para ella desde la mirada, la posición y el movimiento gritaba que iban a atacar, pero al ver que el estudiante hablaba seriamente, Érica asintió.

“Yo si viera niños que ni siquiera llegan a la veintena y que tienen rostros de bebes, los atacaría a matar. Aprovechándome de su temor a matar.” Declaró Érica y mirando a los criminales inconscientes, preguntó. “¿Ustedes creen que estos tipos con historiales criminales largos, no pensarían lo mismo?”

No los estaba regañando o buscando que se avergonzaran por sus dudas, Érica estaba siendo honesta con sus pensamientos.

Ellos no habían tenido el entrenamiento que ella tuvo en Zerzura y era imposible que ellos tuvieran misiones como la misión ‘Arca’ o ‘Asalto’ y ni hablar del entrenamiento espartano de Alice.

Fue por esa razón que Edward la envió con ella.

“Además, esto no es abuso de autoridad y esto apenas puede entrar en la idea de sometimiento.” Declaró Érica con un tono indiferente.

Entendía que, tras el asalto al castillo, sus compañeros héroes la miraban con un poco de temor y rareza.

No solo por su capacidad, sino que la forma indiferente que eliminó a aquellos que fueron encerrados con ella en ese sótano, pero a Érica no le importaba.

Sabía que no podía ser amable ni misericordiosa cuando otros la trataban de matar y en ese momento, ella no podía contenerse.

Muy diferente ahora que lo hizo, aunque de una forma más fría.

“Ahora muévanse y resguarden a los criminales. También formen un perímetro y registren la zona hasta que la policía llegue.” Ordenó Érica con seriedad.

El grupo de seis jóvenes héroes liderados por Dalia se movieron en silencio y algunos de ellos temblaban un poco asustados por la vista.

Las miradas empeoraban al ver al hombre cuyo brazo ya no estaba y que hubiera sangre congelada, no fue una vista agradable.

El ‘llamado a los verdaderos héroes’ fue un buen movimiento para atraer héroes que buscaban cambiar el mundo, pero el idealismo y los grandes valores sin un sentido de la realidad, no tenía sentido.

¿Querían ser héroes que detenían criminales? Entonces debían estar dispuestos a matar, a herir y a tener que ensuciarse de sangre para lograrlo.

Lo único bueno de esta situación era que los que vinieron con ella, solo vomitaron y ahora seguían trabajando, sin quebrarse.

A pesar de que nadie había muerto, esta experiencia le iba a ser útil para una futura batalla.

Organizando en su mente el informe de la misión y el informe de los estudiantes que la acompañaban, Érica se quedó en la entrada vigilando.

Dalia no le agrado que ella atacara tan agresivamente, pero se contuvo y demostró un mayor potencial que los otros.

Aunque Érica estaba segura de que en su informe describiría que ella como líder utilizó fuera excesiva.

Tal vez por estudiar bajo un héroe tan reconocido como el Director Vincent, Dalia se veía más solemne en esos temas.

Tras unos minutos de espera y de que los estudiantes se encargaran de usar pociones en las heridas de los criminales, recién escucharon las sirenas.

“Decir que están llegando tarde, me hace ver amable…” Murmuró Érica con un suspiro.

Ella en estos minutos si se enfrentaba con alguien de rango A que pudiera igualarla, podría haber destruido el edificio… Tal vez no era fuerte como un rango S, pero como un mago, no era tan difícil destruirlo poco a poco.

Estaban en una ciudad pequeña en Rumania y el barrio no era muy seguro, aun así, la actuación de la policía era tardía.

No iba a ser muy difícil para Edward mostrar que el gremio de héroes era más confiable cuando la competencia, tenía esta clase de reacción.

Lo único bueno del gremio, era que los héroes debido a su estatus internacional tenían jurisdicción para actuar y detener criminales, lo que significaba que no tenía que dar cuenta a la policía.

Viendo que los estudiantes estaban un poco nerviosos, Érica dio una mirada a su reloj holográfico y no pudo evitar sonreír, al leer que la expedición ya había salido de la cuarentena tras todas las revisiones.

Estaba emocionada por querer juntarse con Aurora y Alice y preguntar sobre cómo era el otro lado del portal.

******

Aurora se lanzó al sofá en la sala del edificio en donde residía en Zerzura.

“Extrañe mi casa…” Murmuró de forma inevitable.

La cuarentena duró unos días y ya estaban por terminar la primera semana de julio, pero no importa cuántas comodidades tuvieron durante ese tiempo, estar en su casa era lo mejor.

“Quiero ir a cenar a un restaurante.” Comentó Alice mientras abría una bolsa de papitas.

Había llevado toda clase de comida en sus anillos espaciales y estuvo muy bien alimentada, pero ahora deseaba comer más… Aurora no pudo evitar darle una mirada.

“¿Qué? Comer en un restaurante es diferente que hacerlo en ese lugar.” Justificó Alice con claridad.

Aurora solo pudo asentir en comprensión.

Ella tenía un punto.

Estar en el otro lado hizo que sus nervios estuvieran siempre en el punto más alto y aunque descansaba, lo que tuvo que descansar, no era lo mismo que hacerlo en su casa.

Al otro lado tenía que estar atenta por cualquier ataque sorpresa o cualquier eventualidad mientras que aquí, solo necesitaba relajarse.

“El Séptimo Portal Abismal ha sido cerrado y los miembros de la expedición han salido indemne. Las autoridades han mantenido la información clasificada y todos esperan, la conferencia. El mundo está a la espera de la tecnología que compartirán con todos.”

Escuchando esa voz que venía del noticiero, Aurora sacó la cabeza del suave sofá y dio una mirada mientras estaba acostada.

“¿Ya empezaron? Son demasiado rápidos.” Murmuró con cierto cansancio.

‘El mundo está a la espera de la tecnología que compartirán con todos’… Para Aurora esa frase sin duda fue preparada.

¿Quiénes eran los que pagaban para que dijeran esas palabras? La verdad era que no importaba y quien estaba detrás podían ser los enemigos de Zerzura, incluso un aliado.

La tecnología era así importante y si bien algunos no sabían cuánto conocimiento obtuvieron, no estaba mal presionar para conseguir, aunque sea una migaja de todo.

Ahora los noticieros estaban preparando el escenario y dirigiendo la opinión pública.

Si Zerzura declaraba que no iba a entregar nada, entonces lo haría ver como egoísta y de esa forma también ocasionaría problemas para la iglesia y la Empresa Apicius.

“Por favor, apágalo. No quiero escuchar nada de eso.” Murmuró Aurora enterrando su cabeza en el sofá tan suave.

Era la principal culpable de que las autoridades eligieran guardar y controlar la tecnología sin compartirlo libremente, pero ahora quería tirar la responsabilidad a otro.

Así de alto era su cansancio acumulado.

“¿De verdad dejarás que ese ‘tipo’, se encargue de todo?” Preguntó Alice tras apagar el televisor.

Aurora volvió a levantar su cabeza y dio una mirada a su amiga, cuya expresión era indiferente.

“Ese tipo tiene un nombre y no es ‘pervertido’.” Respondió Aurora riéndose para sí misma y al ver que su amiga no la acompañaba, preguntó. “¿No confías en él?”

No le iba a preguntar si no le agradaba, ya que era obvio, pero en cuanto a la confianza Kairos con su estatus parecía confiable.

“No. Aunque no confió en nadie fuera de algunas excepciones.” Respondió Alice y cuando la vio a ella asintiendo de acuerdo, dio un suspiro y comentó. “Y tú tienes la manía de confiar en ‘cosas’ que ni siquiera conoces.”

Su comentario fue muy específico y a la vez extrañamente general.

“¿Y tú lo conoces?”

Aurora al dar su pregunta volvió a dejarse caer su cabeza en el sofá y el silencio le dejo en claro que Alice conocía un poco más de Kairos.

¿Se trataba de asuntos sucios de la Empresa Cosmos? James posiblemente tenía relaciones comerciales con Kairos y aunque Alice no lo hacía parecer, ese anciano le informaba de algunos temas.

Sin embargo, para Aurora fue lo mismo.

“Tengo un maestro que supuestamente dice estar en África y ni sabe en dónde queda. Un sistema que habla a través de textos y con funciones que ni siquiera están especificadas. Un hermano que desconozco por completo y…” Deteniéndose, Aurora levantó su mirada de reojo y al ver a Alice con una expresión seria, añadió. “Y una glotona que es un misterioso pozo sin fondo y como si fuera poco mantiene su figura sin importar lo que come.”

Los labios de Alice temblaron ante sus últimas palabras y claramente estaba aguantando su sonrisa.

Aurora se rio para sí misma al verla y sintiendo su cuerpo exhausto, volvió a enterrar su cabeza en el cómodo sofá.

“Dejemos que mi lindo pretendiente-acosador siga con su duro esfuerzo.” Murmuró Aurora con un tono cansado.

Pudo escuchar un suspiro de su hermana y la impresión que dio ese suspiro fue como si dijera que era inevitable.

“Está bien… Trataré de no inmiscuirme en tu vida amorosa. Aunque si te hace daño, lo mataré.”

Aurora escuchando esas palabras, no pudo evitar temblar, sintiendo que era demasiado sincero al menos en la última parte.

Ni siquiera se atrevió a preguntar si era una broma, ya que sabía la verdad y lo peor era que ella sentía el cariño que estaba detrás de esas retorcidas palabras y en el fondo, le agradaba.

No iba a decir que estaba mal, cuando ella misma en el fondo, sabía que haría lo mismo si alguien se metía con su hermana.

Sintiendo como alguien acariciaba su cabeza, Aurora dio una mirada de reojo a su hermana que se había acercado.

“Y cuídate. La seguridad es lo primero.” Declaró Alice asintiendo para sí misma como si fuera obvio.

Su ‘cuídate’ fue extremadamente ambiguo y estuvo claro que apuntaba a un tema muy específico.

“¡Alice!” Gritó Aurora, pero su hermana simplemente se alejó riéndose entretenida.

“¿Qué? ¿No me digas que quieres que le diga a madre? Tal vez ella debería volver de su retiro, para repetir la ‘charla’.” Opinó Alice, riéndose de forma malvada.

Aurora se retorció y se hizo una bolita en el sofá mientras ocultaba su rostro extremadamente rojo.

Había sentido el cariño de su hermana y su cálida preocupación, pero ahora solo pudo sentir pura maldad…. Eso se dijo a sí misma mientras se ocultaba de forma tímida.

“Es mejor que descanses. Todos quieren reunirse y por los mensajes que envían en el grupo, están emocionados.” Agregó Alice mientras se retiraba riéndose en voz baja.

Aurora solo se acurrucó y en el fondo pensó que algún día se vengaría.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Ya el ‘arco’ del portal acabo… ¡Ahora se viene el penúltimo arco del volumen! Esperemos ver como todo se desarrolla.


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