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TG - Capítulo 377
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¿Por qué iba a detenerse?

Capítulo 377: ¿Por qué iba a detenerse?

“La conferencia ha sido preparada y ya ha sido definida. También hemos preparado los informes que se distribuirán a los países y la metodología para la distribución y restricción de la tecnología.”

Elerius Trenus, que estaba vestido como secretario estaba al frente de una gran mesa mientras proyectaba los detalles del procedimiento sobre la tecnología.

En la sala, estaba el General McLean, la Cardenal Brousseau, James y el Ministro Turay de parte de Zerzura, pero en una esquina estaba Kairos.

Aurora que estaba sentada en unas de esas sillas de alto mando, dio un suspiro, sintiéndose un poco incomoda a pesar de que cada vez estaba tomando un mayor rol en Zerzura.

Ya no solo estaba encargándose de las misiones ‘Arca’ o ‘Asalto’ o de los señores de la guerra y los diferentes problemas externos que podían suceder fuera de Zerzura, ahora mismo estaba participando activamente en decisiones importantes.

No por medio de alguien, sino que de forma directa y la naturalidad con la que todos aceptaron ese hecho, fue lo que extrañamente le dio incomodidad.

“Dejando de lado la conferencia, que nosotros nos encargaremos con todas sus consecuencias. Liberaremos el conocimiento de forma progresiva, restringiendo tecnología peligrosa.” Detalló Elerius y cambiando la proyección, señaló. “Por supuesto, buscamos aplicar algunas tecnologías de inmediato y los primeros en ser beneficiados, será la Empresa Cosmos, Zerzura y por último Kenia.”

Había algunas tecnologías que no eran peligrosas, pero que para ser aplicadas necesitaban recursos y lugares para ser aplicados.

Los ‘robots’ de servicio de hogar eran uno de los ejemplos de tecnología que no estaba en la tierra.

Aurora no iba a decir que no existía, ya que la Empresa Cosmos podía tener tal tecnología, pero al menos no se había aplicado.

Luego mejoras en la minería, agricultura y todo tipo de industrialización en temas de recursos materiales era otro ejemplo de avances.

Los Quoarianos eran científicos y la investigación era la base de su sociedad, haciendo que todo girara alrededor de ese tema.

Incluso cuando se hablaba de profesiones como granjeros, se aplicaban tecnologías para aumentar la eficacia de la obtención de recursos.

Para decirlo de otra manera la ‘Utopía’ de los Quoarianos era una sociedad en la que todos eran investigadores y en el que todo estaba sistematizado para que pudiera brindarle las necesidades, para mantener la investigación.

“Hay mucha tecnología que necesita ser adaptada a la humanidad, pero con la Empresa Cosmos a la cabeza, nos aseguraremos que se pueda.” Anunció Elerius y mostrando algunas imágenes y detalles, cuestionó. “Sin embargo nuestra pregunta es… ¿Debemos aplicarlas?”

En la pantalla estaba detalles sobre modificaciones genéticas que los Quoarianos se realizaban por diversas razones.

Algunas veces buscaban cambiar el genoma de los bebes, adaptándolo y buscando ‘evolucionar’.

Las modificaciones sintéticas en sus cuerpos también estaban presentes y era impulsada entre algunos investigadores, que buscaban cambiar su cuerpo por maquinaria que aumentara su potencial.

El paso de la ‘conciencia’ a datos, era el mayor logro de esta ‘rama evolutiva’ que chocaba con la rama evolutiva ‘biológica’.

Este conocimiento era unas de las tantas razones por la cual Aurora prefirió controlarlo todo.

Era conocimiento que no podía ser borrado, ya que representaba un avance para la ciencia en sus respectivos campos y el esfuerzo de toda una raza, pero a la vez era lo suficiente peligroso como para liberarlo.

“…” La sala quedó en silencio y mientras algunos se apartaban sin intenciones de responder, entendiendo que esto excedía su autoridad, otros dieron miradas a los demás.

El Ministro Turay y el General McLean dejaron ver que este tema lo superaba, pero incluso cuando miraron a Kairos, este último permaneció en silencio actuando como un observador.

Aurora por su parte recibió la mirada de la Cardenal Brousseau.

“¿Por qué me mira Cardenal Brousseau? ¿No debería usted tener una opinión sobre el tema?” Preguntó Aurora con cierta sonrisa y dando la impresión de madurez y calma, añadió. “Digo, usted es una de las personas más importantes en esta sala y tiene la iglesia a su espalda.”

Una encantadora sonrisa apareció en el rostro de la Cardenal Brousseau, dejando en claro que ella vio a través de ella.

¡Kairos estaba aquí!

Aurora no iba a avergonzarse delante de su pretendiente y aunque tuviera que tomar una actitud más madura y solemne, lo haría.

“Lo soy, no obstante, no soy quien eligió este camino. Aunque lo quería.” Respondió la Cardenal Brousseau tratando de contener su risa.

¿Se estaba divirtiendo al verla actuar de forma diferente a su habitual actitud silenciosa y tímida?

Aurora tosió un poco controlando su vergüenza y al ver que Kairos la miraba, ella volvió a tomar una actitud más dominante y capaz.

Tenía que lucirse al frente de su pretendiente y aunque era cargando sus propias decisiones, todavía contaba.

“La humanidad no está lo suficientemente desesperada como para buscar cambiarse a sí misma para mejorar. Y para ser sincera, prácticamente hemos tomado nuestro camino evolutivo.” Declaró Aurora y con una expresión solemne, señaló. “No diré que esa tecnología no es necesaria o peligrosa, pero si estoy segura, que no estamos listos para ella.”

Esos fueron sus pensamientos y ahora mismo esos pensamientos estaba definiendo un cambio en toda la tierra.

Los terrícolas estaban evolucionando a través de la energía mágica o lo psiónico y si bien la modificación genética o sintética sonaba impresionante, ante los ojos de Aurora, los terrícolas no estaban listos para ese tema.

¿Qué era lo que le daba derecho a elegir lo que estaba bien o mal? Esa pregunta vino a la mente de Aurora.

“Aunque es solo mi opinión…” Añadió, al darse cuenta de que había hablado con un tono más serio del que había querido.

Estaba tratando lucirse en frente de Kairos, pero esas palabras eran sus propios pensamientos y ella no podía negar que deseaba imponerlas, tan solo por sus propias creencias.

“Como dijo Aurora, la humanidad no se encuentra en una encrucijada para buscar medios externos para fortalecerse, pero a diferencia de lo que ella piensa… Yo si veo peligro en esta tecnología cuando estén en manos inadecuadas.” Dijo la Cardenal Brousseau y con una mirada, comentó. “Esta tecnología nos brinda oportunidades, pero también trae nuevos peligros.”

Aurora pudo entender a lo que se refería.

Sonaba agradable tener un chip que ayudara a conectarse a la red o tener una IA como su sistema siempre conectado a ella, pero tal tecnología podría ser un extremo peligro cuando uno pensaba en mecánicos.

Que pasaba si un mecánico actuaba sobre esos chips, buscando controlar a las personas o manipularlas a su favor.

Tal vez la Cardenal Brousseau estaba siendo muy pesimista, pero solo había que mirar en la historia para darse cuenta de que existía esa posibilidad.

La magia mental era un ejemplo claro de un peligro y cuando uno miraba políticos, generales o gobernantes controlados en secreto durante la corta historia de la tierra, nadie podía negar que la preocupación superaba los beneficios.

“Debemos guiarnos por la idea de beneficio a la humanidad. Toda tecnología que dé más beneficios que problemas, puede ser liberada a su debido tiempo.” Señaló Aurora de forma clara.

No era necesario que los otros escucharan o la apoyaran, todos los presentes podían dar sus opiniones o decidir del tema y ahora que ella estaba en esta posición, debía tomar la responsabilidad de su decisión.

Lo que estaba diciendo no era innovador o sorprendente, por parte de la mayoría de los de Zerzura hubo un asentimiento claro y simple.

“Excelente, ¿entonces cuantas veces a la semana nos reunimos para decidir el destino tecnológico del mundo?”

Una voz sonó en cada reloj holográfico y Aurora reconoció que la voz le pertenecía al Sabio Lucius.

Sus palabras sonaban como una broma, pero Aurora pudo entender a lo que estaba apuntando.

“¿Te parece los miércoles? Estoy desocupada ese día.” Respondió Aurora siguiendo la broma de la otra parte.

La respuesta fue una risa entretenida y algunos de los presentes dieron sonrisas mientras que otros como el Ministro Turay y el General McLean solo dieron expresiones temblorosas.

A pesar de su actitud bromista, Aurora por dentro estaba suspirando.

Se alejaba de las tomas de decisiones de Zerzura para no sentir el peso de tales decisiones y ahora estaba en este lugar, decidiendo la tecnología que se podía o no liberar.

El Sabio Lucius puso en evidencia el peso de esta reunión y también dio cierta impresión de que todos ellos, eran miembros de algún tipo de sociedad que elegía el destino tecnológico del mundo.

Y el problema era que, si Aurora deseaba que las cosas fueran como quería, debía tomar las decisiones que a ella le gustaban y soportar la presión de la elección.

Aunque esas decisiones tuvieran un efecto mundial.

******

“Estoy exhausta.” Murmuró Aurora sin poder evitarlo.

Estaba sentada mirando el techo del auto en el que se encontraba y su mente buscaba vaciarse, alejando esta nueva presión que estaba sintiendo.

Pasar toda la mañana, precisando que conocimiento y tecnología podía liberarse, cuál restringirse y limitarse junto a cuál prohibirse, no era algo simple.

El peso de cada decisión, no era fácil de soportar y como si fuera poco, la única que mayormente participaba del lado de Zerzura era la Cardenal Brousseau.

Por lo demás, si ella quería o dudaba sobre un tema, tenía que hablar e intervenir.

“Sabes que puedes dejar que otros se encarguen, ¿cierto?” Preguntó una voz a su lado.

Aurora bajo su mirada a Kairos quien la trajo en su auto hasta afuera de la casa en Zerzura.

Uno pensaría que alguien como él, decidiría gran parte del asunto, pero en realidad Kairos fue un observador y no solo a ella, sino que a un observador de todos.

Prácticamente no tomaba decisiones y dejaban que debatieran, interviniendo en momentos que tenía que definir el resultado.

Lo bueno fue que él no la apoyo en todo, dio sus puntos de vista y estuvo las mismas veces a su favor como en contra.

Tal como ahora había dicho, ella podía dejar que otros se encargaran, tal como dejo las decisiones más importantes de Zerzura a James y a la Cardenal Brousseau.

¿Podía volver a encargarse de las misiones de asalto y las misiones arca como antes? ¿Solo tener que vigilar esos temas?

“Puedo, pero no creo que deba.” Respondió Aurora y al ver a Kairos la miraba detenidamente, declaró. “No voy a ignorar las consecuencias de mis propias decisiones… Necesito asumirlas.”

Enterarse de que este mundo y que todos los mundos al otro lado de los portales eran parte del mismo universo la hizo sentir pequeña.

Pero ser pequeña no significaba que tendría que ser de esa forma para siempre.

El mejor ejemplo era su posición tan incierta en Zerzura… James y la Cardenal Brousseau una vez le ofrecieron un asiento a su lado, pero ella no lo tomo y continúo siendo alguien que solo se encargaba de algunos temas.

Queriendo permanecer pequeña y si bien en esos tiempos tuvo la excusa de su edad, ahora no había excusas que podía usar.

Asumir nuevas responsabilidades significaba volverse un poco más grande y aunque comparada con las situaciones mayores, era diminuta, al menos podía ser más grande que antes.

Lo que sea que estuviera en su camino, Aurora quería avanzar, aunque este nuevo camino fue empinado.

“No sé si mis decisiones están bien o mal, pero creo que, si tengo la oportunidad para cambiar el mundo a lo que creo que sea mejor, lo haré.” Respondió Aurora y girando su cabeza, dio una mirada, dudó. “¿No harías lo mismo?”

¿Cuándo volvería a tener esta oportunidad de cambiar al mundo? El peso de decidir que tecnología se liberaba y cuál se prohibía, era enorme y por eso ahora mismo estaba exhausta, pero ella entendía que era lo mejor.

Al menos estaba cambiando el mundo según lo que ella creía que era mejor… Independientemente de si lo era o no.

“No. No quiero cambiar el mundo a mi voluntad. No quiero cambiar a nadie a mi voluntad.” Respondió Kairos y dando una suave sonrisa ante su propio tono más serio, murmuró. “No quiero elegir el destino de nadie.”

Sus palabras llevaban un peso que Aurora pudo sentir, aunque fue superficial.

Él intervino durante esta reunión, dando su punto de vista, pero de cierta forma fue más que nada un observador que ponía en juego los intereses de los otros.

Fue muy diferente al Sabio Lucius quien prácticamente fue quien, más discutió con ella, señalando cuál tecnología era más peligrosa, según sus propias creencias.

“Aunque a veces deba tomar decisiones finales.” Musitó con una voz baja.

Como esas veces que ni ella y el Sabio Lucius se puso de acuerdo y él tuvo que decidir… Aurora que estaba pensando en la reunión, no podía evitar mirarlo.

Kairos no parecía nervioso y era posible que no le pareciera pesado tomar tales decisiones, sino que no deseaba ser quien las tomaba.

Para ser la persona que lideraba una poderosa empresa que controlaba mucha tecnología y las clasificaba, daba la impresión de que…

“No lo debes tener para nada fácil.” Señaló Aurora manteniendo la mirada en el joven.

Kairos al escuchar sus palabras dio una media sonrisa y miró hacia adelante sosteniendo el manubrio, a pesar de que el auto estaba estacionado.

“No, es todo lo contrario. Es fácil. Demasiado fácil. Solo tengo que decir que es lo que quiero para que se haga y aquellos que me obedecen, lo harán.” Respondió Kairos y dando un suspiro, declaró. “Eso no quita que no sea de mi agrado.”

A su lado, no estaba el joven que se volvía tímido por coqueteos simples y aunque la apariencia lo ocultaba, la persona de la cual se había enamorado había vivido más que ella.

¿Cuántos años tenía? Su apariencia apuntaba entre los veintitantos y sus facciones lo hacían ver un poco más joven.

Se dejó llevar por esa timidez que dejaba ver cuando ella lo molestaba, pero por lo demás, su hermana estaba en lo correcto, no lo conocía.

En las redes solo salían pequeños detalles sobre él y su empresa, pero por lo demás, no sabía nada más.

Ni familia, amigos o detalles sobre su vida, nada.

Y aun así… ¿Por qué tal hecho no la incomodaba?

La Empresa Cosmos apareció hace veinte años y los detalles sobre él, eran nulos hasta hace poco tiempo.

Tal vez él tenía la doble de edad que ella… Aurora ante ese pensamiento se rio, atrayendo la mirada de él.

“Creo que el cansancio, me está volviendo loca.” Murmuró Aurora y al ver que Kairos inclinaba la cabeza de forma curiosa, comentó. “Pensé que mi hermana tal vez podía tener razón sobre que eres un pervertido.”

Aurora pudo ver como Kairos parpadeaba aturdido y entonces en cámara lenta disfruto como él, se sonrojaba por completo.

Ahí estaba ese lado tímido que le hizo ver a ella que sus palabras podían ocasionar un gran cambio en él y lo afectaba de forma que nadie lo hacía.

“Y si lo eres, entonces sin duda estoy enloqueciendo.” Murmuró Aurora y desenchufando su cinturón, se acercó al rostro rojo de su pretendiente y declaró. “Después de todo, me estoy enamorando de un pervertido.”

Estaba muy cerca de su oído y cuando estuvo por darle un beso en la mejilla, el auto tembló y su beso terminó en la comisura de los labios.

¿Eso se podía considerar un beso directo?

“¿Cómo recompensa por ayudarme?” Dudó Aurora al retroceder un poco nerviosa.

Sus mejillas estaban rojas y por dentro estaba maldiciendo al auto que no estaba diseñado para poder coquetear con el conductor.

Ese fue el único pensamiento, que le impidió estallar en vergüenza y quedar en blanco, permitiéndole salir del auto.

Todo mientras Kairos estaba literalmente atónito y parpadeaba como si estuviera en una ilusión o un sueño agradable.

A la vez que daba una sonrisa que no ocultaba su felicidad, pero tantas emociones hicieron que Aurora se volviera aún más tímida.

“Creo que es momento de retirarse…” Recordó Aurora tosiendo suavemente.

Kairos de forma obediente y en modo automático, asintió y empezó a conducir el auto de forma lenta hasta que se alejó, en una dirección que muy posiblemente no era su destino.

“Mierda…” Maldijo Aurora entre una risa y un fruncir de ceño.

¿Por qué el auto se movió?

¡Quería invitarlo a unas cuantas citas antes de animarse y besarlo! Aunque todavía no había pensado cuantas citas necesitaba hacerlo sufrir, antes de que ella pudiera animarse.

Tal vez Alice estaba en lo correcto y estaba confiando demasiado rápido en él y lo estaba dejando entrar en su pequeño círculo sin conocerlo por completo.

Estuvo claro que él ocultaba cosas y era posible que esos secretos tuvieran su propia importancia, pero… ¿Por qué iba a detenerse?

Si en algo ella era buena, era manteniendo una mentira cuando la evidencia y la verdad estaba al frente de sus ojos.

Lo estaba haciendo con su maestro que prácticamente ya estuvo claro que no estaba en África y lo hizo en cierta forma con su sistema, ignorando algunas preguntas que debían cuestionarse.

Frotándose su rostro mientras ocultaba su propia vergüenza y su sonrisa al pensar en la comisura de los labios del joven, ella no pudo ocultar su diversión.

“¿Sus labios se sentirán tan suaves?” Murmuró Aurora dándose vuelta y su sonrisa tonta, decayó lentamente.

Clémentine rodeada de una suave capa de energía psiónica que ocultaba su presencia, estaba a unos metros a su espalda y por su boca abierta, estuvo claro que lo estuvo durante un tiempo.

“¿Cuánto viste?” Preguntó Aurora, buscando mantener su vergüenza en control.

A la vez el pensamiento de castigar a la ‘mirona’ vino a su mente.

“No vi nada.” Mintió Clémentine de forma descarada apenas vio su expresión y tras soportar varios segundos, confesó. “Todo… Hasta que creo yo fui quien movió el auto.”

Aurora se cubrió su rostro por completo, deseando que la tierra la tragara y viendo de reojo que esa jovencita estaba conteniendo su risa, fue aún peor.

“Hasta la fiesta… Entrenaré contigo.”

¡Le dejaría ver porque no debía ocultarse para ver y escuchar conversaciones ajenas!


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TG - Capítulo 378
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No es mi estilo.

Capítulo 378: No es mi estilo.

Bajándose del taxi, Nicole con una sonrisa animada se dirigió a la entrada del edificio del grupo mercenario de Aurora y Alice.

Le fue difícil contener su emoción y no solo deseaba escuchar las historias sobre el portal, sino que también no podía evitar pensar sobre su pequeño secreto.

¡La primera vez que vino a este lugar era un rango B y ahora era un rango S!

Empezó como una estudiante y aunque técnicamente ahora seguía siéndolo, de cierta forma era a la vez mucho más.

Emocionándose por la posible reacción de sus compañeros, Nicole tocó la puerta.

“…”

Nadie respondió.

Tratando de buscar presencias, Nicole frunció el ceño al sentir las barreras internas del edificio que le impedían ‘sentir’ más allá y cuando estuvo por mirar por la ventana, se detuvo cuando la puerta se abrió.

“Hola…”

Saludando en voz alta, Nicole abrió la entrada con cierta curiosidad y tras pasar, pudo ver que no había nadie.

¿Estaban ocupados? Sabía que era posible que Aurora tuviera tareas tras salir del portal abismal y era posible que hubiera bastantes asuntos al cual atender.

Por eso en vez de venir apenas salieron, espero algunos días, tratando de dejar que descansaran.

Era posible que ni a Aurora o a Alice le molestara, en cuanto a Liam tampoco parecía importarle las visitas, pero Nicole creyó que sería demasiada molestia visitarlas sin darle descanso.

“Oh, Nicole eres tú. Pasa, pasa, sin vergüenza.”

Una voz sonó en toda la sala y entonces un dron salió de una esquina proyectando a Liam.

Por la forma que sus ojos se estaban moviendo, estuvo claro que él estaba en medio de su trabajo.

“Perdón por no atenderte.” Se disculpó Liam y dando una mirada directa, señaló. “Ve a tomar una habitación y siente como en casa. Clémentine ya ha elegido.”

“¿Clémentine?” Dudó Nicole con curiosidad.

No era necesario quedarse, pero en el grupo, Aurora había invitado a que se quedaran en las habitaciones de invitado del edificio, sin tener que alquilar un hotel.

Sin embargo, pensó que iba a ser la primera.

“Oh, sí. Ahora ella está entrenando con Aurora en una zona abierta. Si deseas ir, puedes usar el portal del sótano. En cuanto a Alice, creo que ella está reponiendo su stock de papitas.”

Esas fueron las únicas palabras de Liam, antes de quedarse mirando la nada mientras sus ojos se movían en diferentes direcciones.

Nicole al darse cuenta de que ese hombre tenía bastante trabajo, simplemente se alejó y bajo al sótano por un portal.

“Supongo que no puedo estar nerviosa por estar en una casa ajena…” Murmuró Nicole agitando su cabeza.

En el fondo pudo sentir una pequeña pizca de nervios que siempre estaba presente en un lugar que no le pertenecía.

Sin embargo, ahora al sentirlo, solo pudo tomarlo como una broma, cuando había pasado por tantas cosas.

Mirando el sótano de entrenamiento, ella fue al portal y antes de que pudiera recordar cómo se seleccionaba el destino, el portal se activó.

“Gracias por eso.” Murmuró Nicole, sabiendo que Liam la había ayudado.

Pasando a través del portal, su visión se distorsionó y…

*BOOM*

Apenas su visión y sus sentidos volvieron, ella vio a Aurora cayendo al suelo creando un cráter bajo sus pies.

Clémentine a unos metros, rodeada por una barrera psiónica había logrado huir, pero la presión de rango S que liberaba Aurora, dejo en claro que continuaría moviéndose.

Y lo hizo.

Cargando en contra de la psiónica, Aurora dio un puñetazo que rompió la tierra y golpeó la barrera de Clémentine.

Sin embargo, esa psiónica solo fue empujada hacia atrás y abriendo sus brazos, enormes masas de tierra se levantaron.

“Quiero luchar en contra de ella.” Murmuró Nicole de forma inconsciente.

Esas masas de tierra fueron arrancadas del suelo como si gigantescas manos invisibles estuvieran moviéndose y fueron lanzados a Aurora.

Quien, en vez de evitarlo, tomó una posición defensiva y con sus puños descubiertos, lanzo un puñetazo.

*BOOM*

Un solo puñetazo de una luchadora de rango S, liberó una onda expansiva que destrozó la enorme masa de tierra.

El polvo cubrió los alrededores y Nicole respiró hondo entre sentirse impresionada por la fuerza de ambas y el deseo de luchar.

Por la mirada algo temblorosa de Clémentine, estuvo claro que ella no había usado todo su poder y en cuanto Aurora era lo mismo.

“Yo ya me disculpé.” Murmuró Clémentine con cierta vergüenza.

¿Había hecho algo para sacar la seriedad de Aurora?

Por la expresión de esa psiónica medio temblorosa entre la vergüenza y la risa, estuvo claro que en el fondo se estaba divirtiendo.

Aurora al ver eso, levantó su ceja y volvió a cargar.

Esta vez fue a una mayor velocidad y cuando Clémentine volvió a usar su telequinesis para levantar otra porción de la tierra, su expresión tembló.

Saltando entre esas masas de tierra a una mayor velocidad que un luchador pudo hacer y usando la tierra como las plataformas, Aurora se estaba moviendo de tal manera, que era imposible que Clémentine no estuviera sorprendida.

“¡HA!”

Juntando sus manos, todas esas masas de tierra se movieron tratando de reunirse en un punto para crear una enorme y redonda masa de tierra de varias decenas de metros y aunque fue impresionante, no fue suficiente.

Nicole vio como Aurora contorsionaba su cuerpo a pesar de que estaba siendo enterrada y sin que su velocidad disminuyera pudo escapar de esa trampa psiónica.

*BOOM*

Dando una media sonrisa ante una velocidad que la supero, Clémentine reforzó su barrera al recibir la patada de la luchadora.

La emoción de Nicole disminuyo.

Clémentine soportó el golpe, usando su barrera y a pesar de que fue enviada a volar y golpear la tierra, para rodar en el suelo creando cráteres, era demasiado evidente que ambas se estaban conteniendo.

No solo fue Clémentine, sino que también se trataba de Aurora, quien en vez de ejercer toda su fuerza para romper la barrera y dar un golpe más mortal, fue por un golpe contundente que buscaba ocasionar daño por medio de la barrera.

El temblor generado por un golpe de una fuerte luchadora podía ocasionar dolor a quien estuviera en el interior y eso buscó Aurora.

“En realidad, ya te perdoné por ser una mirona.” Dijo Aurora estirando su cuerpo.

¿Qué había sucedido? Esa pregunto tuvo Nicole al ver que los labios de Clémentine temblaban y sus mejillas se sonrojaban ante el título ‘mirona’.

“Lo dudo.” Murmuró Clémentine mientras sentía su cuerpo.

La barrera pudo evitar ataques mortales a su cuerpo, pero el temblor de la caída, todavía haría doler los músculos y huesos… Esa psiónica estaba dando una mueca ante su deficiente barrera.

De emoción por la batalla, Nicole dio una mirada silenciosa, sin poder evitar su lado más cotilla.

Paso algo, ¡estaba segura!

“Si, en realidad ahora te estoy castigando por mover el auto.” Dijo Aurora y posicionándose para cargar de vuelta, comentó. “Debiste moverlo por completo y no a medias.”

Clémentine que estaba algo avergonzada por las primeras palabras, se detuvo ante el último comentario y parpadeó aturdida.

Sin darle tiempo para reacción, Aurora avanzó usando una mayor velocidad que antes y lanzó una patada directa.

“Ug…”

Nicole frunció el ceño ante el accionar de su compañera psiónica.

Se le había mostrado que iba a ser atacada, pero se quedó aturdida y en vez de esquivar, recibió la patada con su barrera.

Era impresionante que solo saliera librada con un sonido de dolor y su barrera se mantuviera indemne a pesar de que se hundió en la tierra, pero fue un error de novato no estar preparada.

Esta no era un entrenamiento serio y Aurora parecía estar probando su fuerza con calma mientras que a la vez probaba a Clémentine.

Todo mientras esa psiónica trataba de estabilizar su capacidad.

No era la clase de batallas que a Nicole le gustaba, pero no podía ocultar su emoción y deseo de participar.

Ese deseo lo sintió Aurora que se giró para mirarla y al verla, dio una sonrisa.

“Felicidades.”

Unas felicitaciones simples y casuales, que fue dicha con una sonrisa feliz y llena de orgullo.

Extrañamente Nicole se sintió tímida ante la sonrisa de orgullo de la otra parte y solo pudo rascarse las mejillas.

Clémentine que se había levantado del suelo, también le dio una sonrisa mientras limpiaba la suciedad en su ropa, pero su expresión sonriente duro un poco.

“¿Quieres unirte?” Preguntó Aurora.

Había notado su fuerza y más que nada el deseo de luchar.

Clémentine le hizo señales para que rechazara, pero… ¿Cómo podría rechazar esa invitación?

“Claro. Todos contra todos, ¿no?” Preguntó Nicole riéndose al ver que Aurora asentía.

¿Cómo podía rechazar una buena batalla? Aunque fuera de entrenamiento, la aceptaría.

******

Liam bajo al sótano por medio de un portal y tras detenerse y fruncir el ceño, continuó su caminata al portal.

Su inteligencia artificial le acababa de informar que los líderes de diferentes redes de información ya habían llegado.

Buscaba fortalecer su red de información en toda África y para ello, tuve que buscar nuevos miembros para añadirlo a su masiva red.

La mejor forma en vez de contratar otras personas, era simplemente usando otras redes de información con experiencia.

Esta vez no necesitaba a Aurora para que lo apoyara con algunas palabras o su presencia y la verdad era que, debido a la fuerza de su red de información, otros se sentían atraídos.

“Me gusta mi trabajo.” Murmuró Liam al entrar a la sala del portal.

No pudo evitar reírse ante sus propias palabras y era imposible que no le gustara su trabajo, ya que no solo era bueno en ello, sino que estaba creciendo demasiado rápido.

El apoyo económico de Aurora era un punto fuerte, pero ella era más como un símbolo de fuerza y su principal contribuyente monetario, era la Empresa Apicius.

Agregando todo eso, la confianza que había generado su trabajo durante este tiempo y los logros de aquellos que estaban debajo de él, era suficiente como para que siempre buscaran contratarlo.

Había uno que otro grupo que buscaba oponerse a su dominio, pero era posible que cayeran por su cuenta.

Lo que mantenía una red de información eran los clientes que le brindaban los beneficios que todos buscaban en este trabajo y sin clientes, significaba que debían cerrar o unirse a otro.

“También debo encargar las bebidas. Andrés debe tener cosas buenas que contar.” Murmuró Liam mientras seleccionaba el destino del portal.

Nicole había llegado un poco más temprano, pero estuvo claro que los demás empezarían a llegar con el trascurrir de los días y era posible que pronto la casa, estuviera llena de visitas.

Para Liam era agradable, ya que el lugar era demasiado grande para tres personas.

Tarareando animado, pudo ver que el portal se iniciaba desde el otro lado y tras las confirmaciones de seguridad, el portal se activó.

“Odio los luchadores.” Murmuró Clémentine saliendo del portal.

Ella estaba completamente sucia y no solo tenía un poco de polvo en su ropa, sino que desde su cabello hasta su rostro estaba embarrado.

No tenía ninguna herida notable, pero que estuviera frunciendo el ceño con una mirada adolorida, dejo en claro que su cuerpo sufría.

“Lo admito, ser una luchadora es agradable.” Dijo Aurora que estaba un poco más atrás.

Estaba hecho un desastre al igual que Clémentine, pero ella tenía algunos moretones en su rostro.

“Para mí esto no fue suficiente.” Comentó Nicole estirando su cuerpo, con cierta sonrisa animada.

Liam entendió el murmullo de Clémentine.

A diferencia de esa psiónica que venía agotada y adolorida por el entrenamiento, ambas luchadoras estaban en un estado excelente, que se estaba volviendo perfecto.

La rápida recuperación hizo que seguramente una hinchazón se volviera un pequeño moretón con el paso del tiempo.

Nicole era el ejemplo claro, su rápida regeneración y recuperación a pesar de tener bastante heridas en su rostro, era nada más que impresionante.

“Alice debe haber vuelto, ¿cierto? Me gustaría seguir entrenando.” Murmuró Nicole con un tono simple, pero una mirada emocionada y feroz.

Esos ojos y esa presencia que emanaba… Esa luchadora había ascendido al rango S y su ferocidad seguramente superaba alguien de ese rango.

“Quiero ver mis límites con alguien de la misma fuerza.” Dijo Nicole y antes de seguir a Aurora, su mirada se detuvo en él.

Liam devolvió la mirada y…

“Tengo mucho trabajo.” Declaró, encendiendo el portal para retirarse.

Pudo ver que los hombros de Nicole decaían, pero Liam no estaba loco para entrenar con esa luchadora.

¿Por qué debería perder sus drones intentando golpear a una luchadora de ese tipo?

Al ver que Nicole seguía a sus compañeras con los hombros decaídos, Liam dio un largo suspiro de alivio, al darse cuenta de que se había salvado.

“Son verdaderos monstruos…” Murmuró Liam de forma inevitable y agitando su cabeza, caminó al portal y comentó. “¿Debería comprar más bebidas? Hay mucho que celebrar.”

No solo Clémentine había subido de rango, sino que también lo hizo Nicole... Eso era algo que debían festejar.

Mientras caminaba al portal que dirigiría a su destino, Liam al darse cuenta de que una jovencita lo estaba dejando muy atrás, pensó en mejorar y luego de un momento…

“Nah. No es mi estilo.”

No tenía ni la menor idea de cómo superar su actual rango y en realidad no le importaba demasiado.

De todas formas, estaba creciendo… O al menos su red de información lo estaba haciendo.


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