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TG - Capítulo 381
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Una declaración dominante.

Capítulo 381: Una declaración dominante.

En medio de una llanura, Aurora lideró el camino mientras a su cabeza lo que era un paraguas de hielo cubría el intenso sol.

Akira estaba creando ese paraguas mientras fruncía el ceño por la resaca y el calor desbordante de estas tierras.

Un poco más al norte estaba el desierto de Sahara y de vez en cuando estas olas de calor eran abrumadoras.

Aurora estaba acostumbrada, pero ahora que su cuerpo tenía la capacidad de una luchadora, esta clase de calor no era ningún problema.

Quien prácticamente estaba igual de animada era Nicole que estaba caminando con cierta sonrisa.

Leslie por su parte no había bebido y estaba en perfecto estado.

“Según los drones ese monstruo debe estar cerca.” Informó Aurora revisando su reloj holográfico.

El sistema de defensa de Zerzura tenía drones por esta zona y algunos de esos drones había seguido al monstruo, pero perdieron el rastro por esta zona.

Un monstruo necesitaba ser eliminado más rápido que una bestia mágica y la razón era que el monstruo alteraba el ecosistema.

Zerzura tenía varias reservas para bestias mágicas como los Addax, pero también por esta zona había búfalos mágicos y otras criaturas que le gustaba vivir en la reserva.

También mantenían reservas para animales normales y ellos eran los más afectados cuando aparecía un monstruo.

“¿De verdad lucharon en contra de una nave de guerra?” Preguntó Nicole y dando una mirada al paraguas que no se descongelaba, murmuró. “Todavía me parece increíble.”

Una enorme nave espacial fue su oponente en el séptimo portal abismal.

Aurora no tuvo problemas de contarle su historia y lo que ocurrió en el otro lado del portal y eso no era solo porque hoy se revelaba los detalles al mundo, sino que todo había salido bastante bien.

“Claro, pero creo que el mayor crédito se lo debería llevar la Cardenal Najjar y Alice.” Respondió Aurora y con una sonrisa, añadió. “Y Kairos.”

Gracias a esa brillante y poderosa cardenal, ellos no tuvieron que soportar los ataques más poderosos y la nave se mantuvo distraída.

Alice fue excepcional en contra de la naturaleza e incluso supo cómo controlarse y opto por la paz en el momento correcto.

Por último Kairos, fue de gran ayuda y su actuación junto al Sabio Lucius fue brillante.

“¿Kairos Cosmos está relacionado con el ‘Cosmos’ de la Empresa Cosmos?” Dudó Nicole de forma curiosa.

Aurora que estaba caminando adelante, contuvo su cuerpo tembloroso y se arrepintió de mencionar a ese joven.

¿Ellas recordaban la vez que habló con ese joven en esa extraña entrevista-interrogatorio? 

Todas estaban con una copa de más ese momento y…

“…”

La expresión de Aurora tembló al ver que la esquina del paraguas de hielo tomaba una forma de corazón y al dar una mirada a Akira, esa psiónica empezó a silbar.

Redirigiendo la mirada a Leslie, esa francotiradora le dio una media sonrisa.

“Mi padre cuando lo vio entrar al portal abismal, me explicó quién era.” Informó Leslie de forma tranquila y sin cambiar de expresión, añadió. “Y también me contó que fue demasiado extraño que hiciera algo de ese estilo.”

Nicole en vez de mirar perdida como si no entendiera, dio una mirada a ambas y finalmente asintió en comprensión.

Trataba de controlar su expresión para no avergonzarla, pero las mejillas rojas y los ojos brillantes, dejaron en claro que esa luchadora deseaba expresar su emoción.

“¿Y cómo estuvo su trabajo?” Preguntó Aurora y al instante siguiente, escuchó unas risillas a su lado.

Akira estaba divirtiéndose con su vergüenza y la forma tan obvia que trataba de cambiar de tema.

Logrando que Nicole le costara contener su risa y solo Leslie fue quien le dio una sonrisa más tranquila.

“Ahora entiendo por qué mi antiguo jefe me eligió a mí para trabajar con ellos… El jefe de su jefe, apreciaba a una persona de mi círculo íntimo.” Murmuró Leslie y recibiendo su mirada, añadió. “Era un buen trabajo y creo que hubiera logrado grandes cosas, pero no era algo para mí.”

Según lo que Aurora recordaba Leslie estuvo en el ejército de la Ciudad Atlántida y que su ‘jefe’ le diera un trabajo por el ‘aprecio’ de su respectivo jefe… ¿Era posible que se tratara de Kairos?

Aurora al pensar en ese tema, dio un suspiro sintiendo que la posibilidad era alta.

Su pretendiente era esa clase de persona y ahora, Aurora le dio una mirada a Leslie.

“¿Te trataron bien?” Preguntó curiosa y al ver a esa joven asentir, preguntó. “¿Por qué renunciaste?”

Leslie le devolvió la mirada como si dudara si hablar o no, pero al final dio un suspiro.

“La Empresa Cosmos tiene un equipo especial. Ellos se encargan de misiones serias y pesadas en donde si tienen que asesinar lo hacen. Algunas veces la seguridad de la ciudad está a su cargo y otras veces se trata de eliminar a aquellos que desean su tecnología.” Detalló Leslie de forma precisa y con una media sonrisa, confesó. “En mi primera misión, mate a un demonio y digamos que me di cuenta, de que ese trabajo no era para mí.”

A pesar de que estaba revelando la dificultad por la cual había pasado, Leslie también dejo ver su preocupación.

De forma indirecta le estaba diciendo que la Empresa Cosmos y su dueño podían ocultar aún más secretos y Aurora estaba segura, que Leslie se estaba arriesgando al decirle la verdad debido a que seguramente violo algún trato de confidencialidad.

Un equipo de esa clase que no estaba a la vista y que ni siquiera era conocido, era algo de lo que había que tener en cuenta.

No obstante, Aurora no tuvo ningún cambio de expresión.

“Me alegro de que hayas dejado algo que no te gusta.” Señaló Aurora y volviendo a caminar, añadió. “No hay peor camino que aquel que va en contra de lo que crees.”

Perder la brújula, significaba perder el ‘camino’ y a veces hacia que transitaran nuevos caminos forzándose a creer que eran los correctos, para Aurora ese escenario no era para nada agradable.

Ella solo podía elogiar la voluntad de Leslie para darse cuenta de que estaba yendo por un camino equivocado y tener el coraje de detenerse, aunque supiera que perdía una gran oportunidad.

Para un mecánico, trabajar para la Empresa Cosmos era la meta definitiva y cuando uno miraba la tecnología estuvo claro la razón.

En cuanto a la información que Leslie había trasmitido, Aurora simplemente no le dio tanta importancia.

No era tan ingenua, entendía que una empresa no solo tenía dinero, sino que una fuerza que lo respaldaba y el mejor ejemplo era la Empresa Cosmos con la ciudad Atlántida, pero a la vez la Empresa Apicius.

Abdellah que ahora era líder del gremio de mercenarios de Zerzura demostró muchas veces que él no era un simple mercenario que trabajaba para la Empresa Apicius y la lealtad era más profunda que algo tan simple como un contrato de mercenario.

“¿Y ahora que harás?” Preguntó Nicole de forma curiosa.

El momento oportuno para preguntar, dando pie para que Leslie continuara con su historia, era el claro ejemplo de alguien que deseaba cambiar la conversación y en este caso esa pregunta, evitó que Nicole tuviera que responder sobre su trabajo.

Si alguien veía esa sonrisa tímida y esa mirada tan amistosa que daba pensaría que Nicole seguía siendo igual que antes, pero Aurora podía notar un mayor desarrollo que otros.

Aunque no le gustaba demasiado Víctor por esa extraña consideración, Nicole era quien había decidido trabajar para ese individuo y ese era el camino que había decidido tomar.

“No lo sé. Sinceramente estoy un poco perdida, pero supongo que eventualmente encontraré algo que se adapte a mis gustos.” Respondió Leslie con calma.

Sin estar nerviosa o ansiosa, su calma era admirable y Aurora dio una sonrisa impresionada.

Leslie simplemente se rascó la mejilla y en grupo avanzaron, hasta que el reloj holográfico de Aurora vibró.

“Localizamos a nuestro objetivo, esta al norte.” Avisó Aurora y mientras empezaba a volar con su grupo, declaró. “Al parecer está volando en el cielo, va a ser un poco molesto.”

No era como si no fuera buena en las batallas áreas, pero como se trataba de un monstruo del tipo ave, era un enemigo molesto debido a su ventaja innata.

Pasando los detalles a sus compañeras, el grupo voló con mayor velocidad.

“Mierda… Ya ha sido completamente corrompido.” Murmuró Akira al ver las imágenes trasmitidas por el dron.

Un dron explorador altamente sigiloso estaba grabando con sus cámaras a larga distancia y estaba mostrando al objetivo que se enfrentarían.

Su objetivo era un antiguo cóndor africano, pero tras ser afectado por el ‘Caos’, no solo había ‘mutado’, sino que fue completamente corrompido.

El mayor efecto fue el crecimiento que le permitió alcanzar un tamaño de cinco metros de longitud y varios metros más de ancho, con sus alas abiertas.

“Según los análisis del dron es rango A, pero dudo que un equipo normal pueda con él.” Dijo Leslie con una simple mirada.

“Por eso estamos aquí.” Respondió Aurora y mientras guiaba al grupo, explicó. “Al igual que otros países, nosotros tenemos gremios dedicados a la caza, pero algunas veces algunas criaturas necesitan ser eliminadas de forma rápida.”

Cazar criaturas era una tarea que por lo general algunos gremios de aventureros que se especializaban en el tema, cumplían.

En países enormes era normal que una criatura o monstruo apareciera en un lugar en donde los radares no pudieran detectar.

Una vez avistada, se daba aviso a las autoridades, quienes le daba el trabajo a un grupo de cazadores para que se encargara de seguirla y eliminarla.

Era una tarea molesta a causa del tiempo de búsqueda y exploración, pero debido a que se requería expertos para seguir pistas, resultaba rentable.

En el caso de Zerzura sus fronteras estaban vigiladas por drones y el sistema de protección, pero la verdad era que estas misiones seguían siendo algo bastante recurrente.

La Empresa Apicius tenía relaciones con gremios especializados en la caza, pero en esta clase de situación, era bueno eliminar el objetivo rápido.

“Si la dejamos que ronde por el área, pude atacar un pueblo o un grupo de cazadores. Hasta algún viajero descuidado. El ejército mantiene limpios los caminos principales, pero es mejor eliminarlo rápido.” Detalló Aurora con calma.

Esta clase de monstruo no solo había mutado en tamaño, por las protuberancias negras que la cámara del dron podía captar, estuvo claro que fue afectado de múltiples maneras.

Volando por medio de la llanura, todo el grupo pudo ver a su objetivo a lo lejos.

Era una figura pequeña a la distancia, que estaba volando bastante alto y Aurora se acercó hasta que estuvieron a más de dos kilómetros de distancia.

“¿Algún plan o estrategia?” Preguntó Akira, deshaciendo su paraguas de hielo.

“Ninguno. Supongo que el primero que lo elimina gana.” Dijo Aurora y dudando un momento, añadió. “La persona que permita que escape, lo tendrá que cazar.”

Ese monstruo era fuerte para ser un rango A y seguramente iba a ser complicado para algunos grupos de rango A, pero ellos no eran un grupo cualquiera.

Tres rangos S y un rango A.

Aurora que estaba mirando la criatura con Akira y Nicole a su lado, pensó en Leslie quien iba a estar en desventaja y…

“…”

Con sus rápidos reflejos vio un disparo brillante dirigiéndose al monstruo y entonces, en un silencio extremo, pudo ver a ese monstruo era impactado.

Estaba a más de dos kilómetros de distancia y si bien el monstruo estaba en el cielo volando, ese disparo… Acertó.

“…”

Otro silencio vino cuando todos notaron que el monstruo había caído al suelo levantando una nube de polvo y al mismo tiempo todos miraron a Leslie, que estaba guardando su rifle.

La expresión que dio al guardar su arma fue como si les dijera que no tenían que preocuparse, ya que su objetivo estaba muerto.

“¿Qué? Aurora dijo que solo debía eliminarlo.” Respondió Leslie parpadeando con calma.

Los hombros de Nicole cayeron y dio una mirada a Aurora, pero…

“Sí, dije eso…” Murmuró Aurora riéndose y al ver que Leslie estaba un poco avergonzada ante la mirada impresionada de Akira, comentó. “¿No has pensado en convertirte en una cazadora?”

Su pregunta era una broma ante la maravillosa capacidad de esa francotiradora, pero Leslie dio una expresión seria, como si por primera vez lo estuviera considerando.

Y Aurora estuvo segura de que alguien capaz de disparar de esa forma, sería solicitada en muchos lugares.

******

Una enorme sala de conferencia fue proyectada y Aurora observó como Elerius Trenus que representaba a la Empresa Cosmos y la Cardenal Brousseau junto al Ministro Turay, se comunicaban con el público.

La Cardenal Brousseau se encargaba de hablar sobre la seguridad, los problemas y las circunstancias más internacionales del séptimo portal abismal.

Por su parte el Ministro Turay tomaba un énfasis más ‘local’, hablando sobre Kenia, el desarrollo futuro y la experiencia obtenida por el ejército sobre la defensa del portal.

Todo mientras Elerius Trenus tomaba el rol de ser aquel que respondía sobre preguntas sobre el enemigo tecnológico, la raza y los diferentes temas tecnológicos.

Dividirse de ese modo las preguntas y los temas hizo ver que cada parte tuvo su rol y participación, pero a la vez que cada uno de ellos estaba a cargo de diferentes tareas con diferentes objetivos.

El informe que fue distribuido de forma oficial, fue nada más que un resumen de la situación, ocultando algunos hechos y clasificando otro tanto.

Se ocultó por completo sobre las ‘semillas’, clasificando ese tema por completo y también se mantuvo oculto el hecho de que la Empresa Cosmos pudo establecer conexión con la tierra.

Si bien ese tema se reveló para los individuos de gran poder o las grandes naciones, no se iba a hacer público en un buen tiempo.

Al igual que manejaron la idea de que el Dios Celestial Zabathza era la causa de los portales abismales y que posiblemente las otras deidades estaban de acuerdo en esta ‘enseñanza’, el hecho de que estuvieran en el mismo universo debía ser manejado lentamente.

A pesar de que la humanidad había viajado a otro ‘universo’ como lo era Terra nova, la idea de que estaban solos en este universo, era predominante.

Como si fuera poco, las dudas y las preocupaciones podrían causar cierto pánico y miedo, que lamentablemente podría ser aprovechada por sectas, cultos o entidades malignas.

“La caída de la raza Quoariana es un hecho triste, pero fue imposible para la expedición tomar otro camino, cuando demonios entraron al portal.” Dijo la Cardenal Brousseau y mirando a Elerius, declaró. “Esperamos que el nuevo satélite de la Empresa Cosmos, cambie por completo esta situación.”

¿Qué hubiera pasado si Elinarah no entrara al portal con su grupo? ¿Era posible que el Quoariano fuera un poco más amigable? Tal vez una negociación podría haber sido posible.

Ya era tarde para preguntarse sobre eso y lo mejor era evitar que tal situación volviera ocurrir y la mejor forma para hacerlo, era controlar los portales una vez que el satélite de la Empresa Cosmos lo descubriera.

Los periodistas ante la respuesta de la Cardenal Brousseau, levantaron sus manos y Elerius que dirigía la conferencia, señaló a un periodista al azar.

El hombre tomó el micrófono y tras presentarse, dio una mirada a los tres altos mandos de la expedición.

“La expedición ha logrado derribar lo que podría describirse como una nave de guerra. Hemos visto las imágenes y es un gran logro, pero creo que todos nos preguntamos sobre sus restos.” Dijo el periodista y con una mirada seria, cuestionó. “Los restos puede ser tecnología que puede ser útil para la tierra y para la humanidad. ¿Qué harán las fuerzas de la expedición con esta tecnología? ¿La iglesia y Zerzura buscarán beneficiar a los terrícolas?”

Apuntando a dos objetivos más ‘débiles’ entre las autoridades, la pregunta de ese periodista fue precisa y atrajo la atención de todos los demás periodistas.

La iglesia estaba restringida por la idea de que debían beneficiar a todos y su deber era poner el ‘bien común’ de la humanidad, sobre todo.

Zerzura para la mayoría de los periodistas, era nada más que una ciudad estado en medio de África y cuya importancia internacional era nula.

Destacaba por tener un rango SS, ser creada por la Empresa Apicius y estar apoyada por la Iglesia del Tiempo y Espacio, pero por demás, no tenía nada que resaltar.

Aurora estuvo al borde de su asiento esperando la respuesta.

“Nuestro objetivo al participar en el Portal Abismal no fueron los beneficios posibles. Queríamos asegurar África y evitar que una situación como en Rumania volviera a suceder.” Respondió la Cardenal Brousseau y mirando al periodista, anunció. “Cumplimos con nuestro deber y ahora seguiremos cumpliendo nuestras funciones.”

¿Qué función cumplía la Iglesia del Tiempo y el Espacio? ¿Era el protector de la tierra? ¿La última línea de defensa? ¿La iglesia que buscaba la salvación de la humanidad?

Algunos se emocionaron, esperando las siguientes palabras de esa gran cardenal y…

“Seguiremos manteniendo nuestra neutralidad y vigilancia sobre los asuntos terrenales.” Declaró la Cardenal Brousseau y con una voz elevada, comunicó. “El tiempo es indiferente y nosotros también. Esa es la voluntad del Sumo Pontífice Abraham.”

La expresión de Aurora tembló al escuchar esa respuesta.

Era imposible darle un ‘objetivo’ y ‘función’ a una iglesia, debido a que la entidad que determinaba esa función era la deidad que adoraban.

Si los encargados de la iglesia ponían sus propios objetivos egoístas, la deidad que los lideraba podría ignorarlos y jamás responderle y dependiendo de la deidad, podía castigarlos o quitarle el poder que habría prestado.

Ahora la Cardenal Brousseau se estaba lavando las manos de este asunto y lo más gracioso era que nadie podía juzgarlos.

¿La voluntad del Sumo Pontífice Abraham era la voluntad del Dios del Tiempo y el Espacio? Tal vez no lo era, pero los terrícolas tendrían que quejarse de una deidad y eso era un chiste, ya que no ganarían nada.

Una queja más a la lista para una deidad que ni siquiera le importaba la humanidad y según muchos hizo desastre desde que creo la máquina virtual para conectar a la humanidad con ‘Terra nova’.

“Por nuestra parte, entramos al portal abismal queriendo ayudar a la gente en Kenia y al futuro gobierno de Mombasa. Movilizamos nuestro ejército y apoyamos por el bien de la gente.” Intervino el Ministro Turay y sin cambios de expresión, declaró. “Y cedimos muchos beneficios para asegurar el portal.”

Ante esas últimas palabras todos miraron a Elerius Trenus que representaba la Empresa Cosmos.

¿Por qué la empresa más grande del mundo y aquella que controlaba una ciudad en medio del Mar Atlántico estaba en África?

Podía decirse que tenían una excelente relación con la Empresa Apicius y si uno miraba su historial y negocios, ambas empresas estaban muy bien relacionadas hasta el punto de que llevaban grandes proyectos juntos.

Sin embargo, tales negocios no eran lo suficiente para ayudar… Al menos no ‘gratis’.

En vez de dar apoyo como en Rumania, esta vez ellos movieron al ejército atlante y enviaron a uno de sus ‘miembros’.

“Los beneficios son la base de una empresa y nosotros solo cobramos nuestra cuota de beneficios, encargándonos de toda la tecnología.” Anunció Elerius con calma y sin cambiar de expresión, enunció. “Nuestra contribución fue alta, y si bien compartiremos nuestro conocimiento, siempre será siguiendo nuestros ideales.”

El ‘nuestro’ era fuerte… La tecnología era de ellos, se la ganaron y si alguien veía el resumen de la situación, entonces se daría cuenta de que no estaban mintiendo.

Fue gracias al Sabio Lucius que pudieron usar el virus para derribar a su rival y fue gracias al apoyo constante de la tecnología, que pudieron avanzar.

Claro, para el objetivo de mantener la tecnología en control, la contribución ‘oficial’ de la Empresa Cosmos fue multiplicada y la razón era para que en este momento tuviera una excusa.

Contribuyeron más que otros y ahora obtuvieron los mayores beneficios.

No obstante, Aurora no esperaba que ellos fueran tan dominantes.

“¡¿Quién le da la autoridad para elegir que o no compartir?!”

“¡¿Tienen el monopolio tecnológico terrícola y ahora buscan más?!”

“¡¿Controlan al Sabio Lucius y ahora desean controlar tecnología de otra civilización?!”

“¡¿No temen las consecuencias de sus acciones?!”

Los gritos entre los periodistas empezaron a sonar y muchos de ellos se levantaron como si desearan que sus preguntas fueran respondidas de inmediato.

Había muchos periodistas de diferentes naciones y a la vez con diferentes intereses que lo guiaban, pero todos explotaron ante las palabras dominantes.

“…”

Y todo volvió al silencio, cuando Elerius movió su mano suavemente y aquellos que antes estaban parados, volvieron a sus asientos como si nunca se hubieran levantado.

“Por favor, mantengan la calma. No me gusta el desorden.” Intervino Elerius Trenus con una sonrisa.

Nadie pudo moverse y Aurora a pesar de que solo estaba mirando, pudo notar la energía psiónica en los ojos de ese individuo.

Reconocido rango SS, fue difícil entender cuál era su capacidad principal, ya que no había noticias sobre ese individuo luchando.

Aun así, que cada periodista volviera a sentarse sin saber cómo volvieron a su asiento era aterrador y más cuando algunos pocos de ellos eran rangos A.

“En primer lugar, no controlamos al Sabio Lucius, si alguien desea hacerle una mejor oferta de trabajo, puede intentar hacerla. Aunque dudo que la respuesta sea agradable.” Señaló Elerius y sin cambiar de expresión, declaró. “En cuanto al monopolio, nuestros abogados diferirán.”

No estaba sonriendo en ningún momento, pero su respuesta era… Graciosa de una manera única.

Los periodistas no se estaban quejando directamente a un rango SS, juzgando sobre lo que debían o no hacer, sino que, a una empresa internacional, con una ciudad y un ejército independiente, cuya tecnología era desconocida.

Había miles de maneras de responder y tratar de moverse para evitar mala opinión pública, pero ellos tomaron un enfoque único… Y era normal.

Ya hace años dejaron de tener rivales y ahora solo tenían filiales o empresas aliadas por la cual vendían tecnología que ellos no deseaban vender por sí mismo.

Si la Empresa Apicius controlaba la comida y alimento en todos sus enfoques, la Empresa Cosmos controlaba todo lo demás.

“Por otra parte, como somos quienes tienen la tecnología, tenemos la autoridad y el deber de elegir o no que compartir. En cuanto a aquellas naciones que tengan quejas, pueden comunicarse con nosotros de forma oficial.” Respondió Elerius y mirando a los presentes, declaró. “Aquellos que temen las consecuencias de sus acciones, son quienes no pueden cargarlas.”

Dando su saludo final, Elerius se retiró mientras tanto que la Cardenal Brousseau y el Ministro Turay lo seguían.

Todos podían ver por la expresión de esos individuos, que estaban igual de sorprendido que todos los demás, por la respuesta de esa gran empresa.

Aurora al ver que la proyección terminaba y la verdadera apariencia de su oficina se mostraba, solo pudo cubrirse su rostro.

“Mierda…”

Maldiciendo en voz alta, Aurora no pudo evitar lamentarse.

Pensó que Kairos se movería de forma más sutil, diciendo que compartirían tecnología e información que lograron recolectar y buscando ponerse del lado bueno de la opinión pública, pero esto… Era ponerse una diana de malvado e invitar a las críticas.

Tal vez no entendía de negocios y desconocía de muchas cosas, pero este fue un mal movimiento.

Después de todo, la opinión pública y la imagen de la empresa caería y era posible que tuvieran problemas económicos.

—Lo dudo. Sigues mirando todo desde tu perspectiva, ellos tienen otra.

Su sistema dio una respuesta en texto y Aurora ocultando su pequeña alegría de que estuviera de vuelta, dio una mirada.

“¿Lo crees? Es cierto que no veo todo el panorama, pero esa respuesta no ayuda en ningún aspecto. Dicen que los beneficios son la base de su empresa, pero a la vez se ponen en contra de los compradores.” Dijo Aurora de forma solemne.

Para ella la Empresa Cosmos se estaba pareciendo a la Empresa Apicius, ambas empresas decían que le importan los beneficios, pero ninguna de las dos actuaba de esa manera.

Dando la impresión de que estaban en manos de individuos que solo hacían lo que deseaban.

—Técnicamente eres parte de esos individuos. Después de todo, eres la segunda accionista de la Empresa Apicius.

Le recordó su sistema y Aurora simplemente dio un largo suspiro.

“Por eso lo digo.” Murmuró de forma inevitable.

Prefería dejar de lado que era la segunda accionista de una gran empresa, pero a la vez no podía negar que la organización de la empresa era muy diferente a lo que se proyectaba al público.

—Sigues sin verlo… Una declaración dominante es realizada para alejar a aquellos que creen que pueden tomar parte de los beneficios del portal.

¿Era de esa forma? Aurora dudaba de ello.

Entendía que había intereses en juego, pero a la vez le costaba ver ese mundo más grande en donde individuos actuaban en las sombras, manejando la opinión pública.

Al final solo pudo suspirar.

Independientemente de lo que ella pensara o lo que buscara la Empresa Cosmos, Kairos había cumplido su promesa de ayudar y lo hizo de una forma tal, que era posible que nadie mirara a Zerzura o a la Iglesia del Tiempo y el Espacio.

Era normal, después de todo, con esta conferencia la empresa demostró sus colmillos y ambición.

“Creo que lo tendría que castigar.” Murmuró Aurora pensando en su pretendiente.

Aunque sus palabras sonaban serias, en realidad estaba pensando en coquetear con el joven y en el fondo solo pudo volver a suspirar.

Fue ella quien le pidió ayuda y si bien eligió el modo como se distribuiría la tecnología, confió en Kairos en todo lo demás.

Ahora sentía que la Empresa Cosmos estaba por llevar una carga pesada y todo por su culpa, haciendo que ella deseara ‘compensar’ a su encantador pretendiente.

—…

Con tres puntitos como si le dijera que tenía una forma extraña de pensar, Aurora pudo sentir que su sistema dejaba de estar ‘presente’.

¿A su sistema le molestaban sus pensamientos de coqueteo? Aurora se rio ante su propia pregunta.

“Volvamos al trabajo… Hoy es miércoles de elegir el destino tecnológico del mundo.” Declaró, pensando en que debía comunicarse con el Sabio Lucius para definir cuál era la mejor opción para las semillas de los Quoarianos.

Estaban a menos de una semana del aniversario y Aurora, deseaba terminar con todo para disfrutar ese día.


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TG - Capítulo 382
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Candidato perfecto.

Capítulo 382: Candidato perfecto.

Saltando por medio de gigantescos árboles, estaba dos gorilas de gran tamaño.

Un gorila de seis metros de alto de pelaje negro estaba liderando el camino con movimientos extremadamente rápidos que no concordaban con su musculoso y gran cuerpo.

Luego estaba un gorila de tres metros que, si bien era pequeño, su velocidad y movimientos por las grandes ramas, era espléndido.

En el fondo, estaba Nicole quien se estaba riendo impresionada por los movimientos de ambos gorilas.

César era grande, pero sus movimientos eran rápidos y Rupert era pequeño y no estaba tan interesado en moverse rápido, pero la forma que movía su cuerpo destacaba.

Nicole había pensado que por su propio tamaño podría ser más rápida, pero en medio de estos gigantescos árboles, ella se dio cuenta de que la ventaja de los gorilas en su habitad natural era inigualable.

Saltando por las ramas y usando algunas grandes dianas para balancearse, Nicole a través de sus instintos buscaba adaptarse a esta naturaleza.

Y tras dar varios saltos y recorrer una larga distancia, César se detuvo en una gruesa rama y Rupert se afirmó en el tronco de otro gran árbol.

Por su parte, Nicole simplemente aterrizó en una rama y observó que estaban de vuelta en la entrada de la tribu gorilas.

Varios primates estaban por el área y si bien los gorilas atronadores eran los más vistosos, estaban presentes orangutanes durmiendo en un árbol, chimpancés en multitud y bonobos patrullando el área.

“Muy diferente a la primera vez que vine.” Murmuró Nicole de forma honesta.

Antes había gorilas, pero esta vez el lugar estaba más cambiado y lo más notable eran algunos edificios en los árboles.

Construcciones más humanas, nidos más desarrollados y un sin número de primates, todos conviviendo juntos.

Había pasado un año de la ceremonia a la que había asistido y ellos no dejaron de desarrollarse.

“La amenaza del portal abismal ha hecho que muchas tribus se unan y nosotros no somos diferentes.” Dijo César con seriedad y mirando a la multitud, señaló. “Eso ha hecho que la ceremonia sea más grande y diversa que antes.”

Tal como Aurora había esperado, la Academia Cernunnos por medio del Anciano Kernen se contactó con el grupo de mercenarios para solicitar escolta, tal como todos los años hacían.

Sin embargo, esta ceremonia a diferencia de la del año pasado era más grande, ya que no solo los gorilas atronadores estaban participando.

Al igual que los gorilas aceptaban la aplicación de nuevos avances de los bonobos o sus rutinas tan ‘humanas’, los bonobos aceptaron el intercambio cultural que se realizaba por medio de la ceremonia.

Lo mismo sucedió con los chimpancés y orangutanes que tenían sus propios modos de vida y ceremonias.

“Los ancianos buscan la unificación de nuestra gente. Compartir nuestras ceremonias, nuestros ideales y conectarnos con nuestros compañeros.” Explicó Rupert y al ver que ella estaba curiosa, detalló. “Los gorilas somos pocos comparados a los otros primates y por eso siempre nos unimos, pero ellos son diferentes. Tenían pequeñas tribus por toda África.”

A Nicole le fascinaba la historia que había detrás de las bestias mágicas y más aquellas que habitaban en este bosque.

Tribus, organización y jerarquía… El bosque mágico era toda una sociedad y ellos a diferencia de las naciones humanas que competían o buscaban beneficios de los portales, se unieron con bastante rapidez.

Estaban acostumbrados a unirse para hacer frente a las amenazas externas.

Bajando al suelo, Nicole siguió a ambos gorilas que eran bien recibidos y ella solo pudo exclamar al ver los alrededores.

Los gorilas… No, todos los primates estaban desarrollando lo que sería una ciudad en el bosque.

Los árboles tenían casas en su interior y si bien la decoración dependía del gusto del que residía, destacaba las paredes y suelo de madera.

No se trataba de una ‘casa’ de madera al estilo humano, sino que por medios mágicos el árbol empezaba a crecer según el diseño que le quería dar el mago de naturaleza.

El área que eligieron tenían árboles enormes y altos, tal ambiente permitió diseñar una intrincada ciudad natural.

En la base, la tierra estaba solidificada por medio de magia, conformando lo que eran calles y en la base del tronco de los árboles había diferentes casas y almacenes.

Luego en la parte media de los árboles, diferentes casas en el interior estaban diseñadas y algunas veces había edificios con estilo arquitectónico humano mezclado con la naturaleza, pero lo que impresionaba eran los caminos que unían un árbol con otro.

Caminos de enredaderas grandes y resistentes capaces de soportar el peso de grandes orangutanes y de gigantescos gorilas como César.

Si Nicole tuviera que elegir el estilo que estaban copiando, entonces…

“Gente de la India… Tiene sentido.” Murmuró Nicole al identificar algunos humanos con rasgos característicos de la india.

Algunos rasgos le recordaban a Taqiyya y si bien había otros individuos que eran difícil definir su nacionalidad, la mayoría de los que estaban haciendo las casas eran magos de la india.

Por medio de la magia de naturaleza, ellos guiaban el desarrollo de los árboles, permitiendo que el árbol siga ‘vivo’ y que a la vez pudiera aceptar a un nuevo habitante.

La India que fue cubierta por una gran cantidad de árboles, adoptó un enfoque de convivencia con la naturaleza y copiaron a su vez a algunas civilizaciones elfica y druídicas de Terra nova.

Ahora los primates estaban adoptando ese mismo enfoque de convivir con la naturaleza para estar en esta zona.

“A los bonobos le gusta todo lo humano y según escuche, quieren desarrollarse de esa forma. Por ahora compran armas, pero ellos también quieren aprender la herrería mágica, los avances mágicos y si es posible tecnológicos.” Detalló Rupert y mientras se estiraba, señaló. “Por otra parte a algunos gorilas y chimpancés le gusta la naturaleza y creen fervientemente en protegerla. Eso llevo a que tomaran este camino.”

Proteger la naturaleza, pero a la vez tener un estilo más humano… Una mezcla curiosa e interesante para el desarrollo de su propia gente.

Mientras caminaba por el área, Nicole pudo ver a los estudiantes de la Academia Cernunnos que había guiado y a sus compañeros, mirando toda el área con cierta emoción.

Leslie, Érica, Clémentine y Andrés que había llegado recientemente, estaban curioseando por los alrededores con la misma expresión que los estudiantes.

Esta vez el número de estudiantes fue mayor y por esa razón también vino el grupo de Akira.

Los jóvenes estudiantes de la Academia Cernunnos estaban interactuando con los jóvenes primates con los cuales podrían terminar haciendo un contrato y convirtiéndose en compañeros.

“¿Están hablando?” Dudó Nicole al ver que había algunos gorilas y bonobos hablando con los estudiantes.

“Oh, sí. Esta vez como iba a ser una camada más grande de estudiantes e iban a ver muchos primates, decidimos traer artefactos de comunicación.” Explicó Rupert y señalando al Anciano Kernen que estaba charlando con un gorila blanco, precisó. “Mantendremos la esencia de la ceremonia, pero les estamos dando más tiempo para que ambos grupos interactúen.”

La ceremonia contaba con diferentes pasos y uno de ellos era conectarse mentalmente para aprender uno del otro de la forma más rápida y eficaz.

En vez de acelerar todo el proceso, ahora buscaba que los estudiantes tuvieran una mayor oportunidad para convivir e interactuar con sus futuros nuevos compañeros.

Era normal que la ceremonia empezara cambiar y la razón era los nuevos primates que se unían a esta ceremonia por primera vez.

Los bonobos serían muy particulares con sus compañeros y si algo tenía esa especie era su gusto compartido por imitar a la humanidad.

Por su parte, los chimpancés eran muy variados entre sí y sus gustos generales también, lo que dificultaba definirlo en un parámetro general y por eso necesitaban más tiempo.

Dejando a los orangutanes que parecían más tranquilos con su propia dificultad por su pereza habitual.

“No es fácil elegir un compañero… Y es difícil que todos puedan hacerlo.” Murmuró Nicole de forma solemne.

César y Rupert, asintieron.

Los primates seguían a sus compañeros a la civilización humana sin ningún entendimiento y comprensión del mundo humano.

Confiando en su compañero humano para adaptarse a ese nuevo ‘mundo’.

“En un futuro tal vez nuestra gente pueda ir a la civilización humana sin necesidad de un compañero.” Declaró César de forma solemne.

En un momento, su gente seria independiente y podría adaptarse al mundo humano por su cuenta, sin necesidad del apoyo de un ‘tercero’.

¿Era posible? Nicole lo veía difícil, pero no imposible.

Lo que mayormente limitaba las bestias mágicas para vivir en la civilización humana era la falta de sentido común sobre algunos aspectos como lo era el dinero y el comercio.

Aquí en el bosque mágico, la naturaleza le ofrecía todas las necesidades que la tribu necesitaba, muy diferente en la sociedad humana en donde la riqueza importaba.

También importaba la imagen que los diferentes humanos tenían sobre las bestias mágicas, pero ese era otro tema.

Mientras veía como Rupert se iba a conversar con sus ‘pequeños’, Nicole se dirigió a donde Alice había salido.

Era una casa en el interior de un árbol y las entradas eran del tamaño de los gorilas más grandes, lo que hizo que Nicole al entrar se sintiera pequeña.

Sin embargo, esa sensación duro muy poco al ver que en el interior estaba Aurora junto a pequeños gorilas atronadores, riéndose con cierta diversión.

Esto era una guardería y Aurora estaba junto a Akira acariciando a los pequeños como si fueran niños.

Ver a Aurora tomar un gorila y abrazarlo mientras la pequeña bestia le devolvía el abrazo, hizo que Nicole quisiera intentarlo.

Se veían tan adorables y si bien una parte de Nicole, pensó que era malo que ellos pensaran que los estaba tratando como mascotas, al ver a Aurora dándole una invitación, se dejó llevar.

¿No era como si adultos estuvieran mirando, cierto?

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En su oficina en Zerzura tras volver de acompañar a los estudiantes de la Academia Cernunnos para su ceremonia, Aurora observó las imágenes que subió Nicole a su red social.

Estaba abrazando a pequeños gorilas atronadores, chimpancés y los regordetes orangutanes como si se tratara peluches.

“Tal vez algún día deba invitarla al centro del bosque…” Murmuró Aurora riéndose.

Las tribus por lo general tenían una ‘guardería’ en donde dejaban a las criaturas más pequeñas y siempre esas áreas eran las más resguardadas.

Al menos que los visitantes sean de total confianza, no era tan fácil entrar y en el centro del bosque en donde la mayoría de las bestias mágicas se reunían, tenían esta clase de guardería.

Aurora no podía negar que abrazar a una pequeña pantera negra todo esponjosa era sumamente agradable.

Claro, el problema era que normalmente las bestias mágicas de ese tipo no se dejaban acariciar tan fácilmente y era posible que lo tomaran como un insulto al ser tratadas como ‘mascotas’.

Escuchando el sonido de la puerta, Aurora dejo sus pensamientos de lado y ordenó que la otra persona pasara.

“¿Escuche que me llamabas? ¿Sucede algo?” Preguntó Andrés al entrar a la oficina.

Su expresión algo curiosa, no ocultaba un poco de su seriedad y la razón fue que Aurora pidió que viniera por trabajo.

“Escuche del Sabio Lucius que estas al día con lo que ha sucedido en el séptimo portal abismal.” Dijo Aurora de inmediato, manteniendo una expresión solemne de trabajo.

Ella había hablado con el Sabio Lucius luego de la conferencia de la Empresa Cosmos y conocía que Andrés estuvo participando en el asunto y ese joven sabia sobre lo que había sucedido.

Prácticamente conocía toda la verdad desde la tecnología que ellos obtuvieron, hasta el hecho de que ese mundo al que fueron estaban en el mismo universo que la tierra.

“Si… Desearía no saberlo, pero sí.” Respondió Andrés y dando una media sonrisa, comentó. “Soy bueno para mantener secreto, así que no debes preocuparte. Lo mantendré oculto en el fondo de mi mente.”

Oculto en el fondo de su mente, en el lugar en donde no necesitaba pensar… Claramente Andrés había aceptado el hecho, pero en vez de cuestionar sobre el tema, prefirió no pensar en ello.

Viendo esa reacción, Aurora se decidió.

“¿Sabes sobre las semillas?” Preguntó Aurora y al ver que el joven asentía, precisó. “Entonces debes saber sobre la educación que deben recibir… Estoy buscando a alguien para que ocupe ese papel.”

Lo primero que hizo Andrés fue mirarla sorprendido con cierta extrañeza.

“Estuve hablando con el Sabio Lucius y estuve de acuerdo, que la mejor educación que podemos dar es una natural. Sin científicos, sin programas y planificaciones para moldearla a nuestro gusto o nuestros intereses.” Reveló Aurora y mirando Andrés, señaló. “Cuando le pregunte al Sabio Lucius quien podría tomar la tarea, él me dijo tu nombre.”

Andrés parpadeó como si fuera difícil aceptar sus palabras.

La conversación con el Sabio Lucius era agradable, ese individuo veía a las semillas como una nueva forma de vida y su forma de verla, cambiaba todo.

Ellos podían preparar un programa con diferentes maestros y especialistas, para educar a las semillas y de esa forma moldearlas a sus deseos.

Aurora seguía recordando la conversación con esa quoariana y si bien era difícil aceptar el modo de ver de esa quoariana, al final siguieron con el método que ella le había mencionado.

“Primero lo haremos con una semilla. El Sabio Lucius recomendó que la dejáramos ‘germinar’ al cuidado de alguien, sin objetivo en mente y con el único deber de cuidarla.” Detalló Aurora con calma.

La primera ‘semilla’ iba a ser la investigadora con la cual ella había hablado y ellos no buscaban que fuera moldeada de alguna forma específica y dejarían que ‘germinara’ al cuidado de alguien.

“Ver el mundo con alguien que la cuide. Que responda sus dudas y preguntas, que aprenda sobre la vida humana, sin intenciones maliciosas, sin objetivos en mente o ‘destino’.” Añadió Aurora con solemnidad.

Ser criada con algún objetivo en mente, con intenciones secundarias o con un destino que cumplir, no era nada agradable.

Si esta nueva forma de vida, tomaba un nuevo camino y solo recordaba su antigua vida como un recuerdo pasado, entonces si era criada con algún objetivo, pensaría que solo era un objeto en control de otros.

Que toda su vida fue una obra de influencias externas que la moldearon para cumplir un objetivo, un ‘destino’.

Aurora sentía cierta repulsión ante ese sentimiento y no deseaba que esta nueva forma de vida, pasara por ello.

“¿Por qué yo?” Preguntó Andrés entrando en un modo profesional y frunciendo el ceño, cuestionó. “Entiendo la razón de que Lucius no tome el trabajo. Es un excéntrico irresponsable, ¿pero por qué no Liam? ¿O alguien más en la iglesia? Incluso tu misma podrías intentarlo.”

Como alguien que conocía mejor al Sabio Lucius, Andrés de inmediato lo rechazo para este tipo de trabajo y Aurora, estuvo un poco de acuerdo.

Si bien se comportó de forma excelente cuando estuvo conversando con ella, siempre dio una imagen excéntrica de alguien que no le importaba los demás y se tomaba algunos asuntos en broma.

“Liam me rechazo y dijo que no desea ser padre tan joven.” Respondió Aurora y al ver que la expresión de Andrés temblaba, señaló. “Y yo… No soy un buen ejemplo a seguir o imitar.”

Andrés le dio una mirada extraña, pero Aurora fue sincera con sus palabras y no explicó más.

Dejando de lado el tiempo y el esfuerzo de este trabajo que podía tomar, el problema era sus valores y su actitud.

¿Qué le enseñaría a esta semilla? ¿A hacer lo que deseara hacer y llevar a cabo sus propios y egoístas valores, según sus propias creencias?

Aurora entendía que desde hace tiempo actuaba, por sus propios valores, cargando con las consecuencias de sus acciones.

Y si bien hubo veces que esos valores y esas creencias la llevaron a salvar inocentes, hubo otras veces que esas mismas creencias la llevaron a mancharse de sangre.

Dejando un camino de cadáveres, que eran llorados por aquellos que amaban a las personas que ella había asesinado.

No era un ejemplo a seguir y no era un modelo del cual se debería aprender.

“El Sabio Lucius me menciono la razón por la cual te eligió a ti.” Dijo Aurora y al ver a Andrés curioso, explicó. “Dejando de lado tu capacidad para conectarte con la tu IA, lo que hizo que te señalara, fue tu forma de adaptarte.”

Andrés dio una expresión algo aturdida ante sus palabras, pero Aurora continuo.

“Te adaptaste a un trabajo, al mando un excéntrico que te hace trabajar por las noches, jugar videojuegos y aprender secretos importantes. Al igual que te has adaptado a los otros trabajos.” Dijo Aurora y mirando a Andrés, precisó. “El Sabio Lucius piensa que si esta ‘semilla’ toma, aunque sea una parte de tu forma de adaptarse, podrá sobrevivir por su cuenta.”

El Sabio Lucius cuando habló de Andrés lo hizo con una sonrisa divertida y claramente le agradaba su empleado, pero a la vez fue sincero.

Lo que ese individuo buscaba para la semilla era la capacidad de adaptación que Andrés tenía y que le permitía acomodarse a cualquier ambiente.

“Y yo lo acepté, porque veo que no solo te adaptas, sino que eliges lo que deseas hacer y tomas ese camino.” Precisó Aurora y con una sonrisa, comentó. “No busco alguien perfecto o que sea un modelo a seguir. Tampoco alguien muy influenciado por una forma particular de ver la realidad, sino que busco alguien neutral.”

Si ella tomaba a la semilla, entonces inevitablemente la influenciaría según sus propios valores y eso podía ser un beneficio, como un peligro.

Su vida podría haber sido diferente, si sus objetivos lo fueran… Aurora lo entendía mejor que nadie.

Liam era un buen objetivo para tomar la enseñanza y si bien tenía ciertas particularidades, tenía su propia forma de ver la realidad.

Para ella, Andrés también era la mejor opción.

Tras la misión asalto hace ya un año, supo que el trabajo de campo no era lo suyo y se dedicó a otra cosa.

Hace un tiempo, se dio cuenta de que seguir en la academia de héroes no era para él y la dejo.

Seguramente era alguien con dudas y preguntas, pero a la vez se esforzaba para buscar su camino, sin algún objetivo particular en mente.

En cuanto a las influencias, era alguien ligeramente neutral, ya que no tendía a causar problemas extremos como Alice y tampoco era completamente heroico, lo que hizo que fuera un perfecto objetivo.

Que se agregara que él prácticamente no tenía una opinión definitiva con respecto a las semillas, también fue agradable.

“Es un trabajo… Demasiado pesado.” Murmuró Andrés entendiendo las repercusiones de aceptar.

Liam también lo entendió de inmediato y por eso lo rechazo con la excusa de que era joven para ser ‘padre’.

Esta ‘semilla’ germinaría en una nueva forma de vida y dependiendo de la persona que estuviera a su lado, podría verse como el ‘padre’, ‘tutor’ o ‘familiar’.

Para Aurora esas opciones era mejor que se sintiera como un conejillo de india en manos de científicos.

“Lo es. No te voy a decir que te dejaremos solo, te apoyaremos con lo que sea que necesites, pero si te soy sincera, este trabajo será más individual.” Declaró Aurora y viendo que Andrés asentía, añadió. “Piénsalo mientras estés aquí. Cuando termine el mes, me gustaría saber la respuesta.”

El aniversario ya estaba prácticamente cerca y si bien no quedaba demasiado hasta fin de mes, era tiempo suficiente como para que él pudiera pensar en el tema.

Más que un trabajo, lo que le estaban dando era la responsabilidad de tomar otra vida bajo su cuidado y si bien ser mecánico ayudaría, todo lo demás dependía de sí mismo.

Andrés asintió y se fue con una mirada pensante.

Las semillas eran otro de los asuntos que se mantuvo extremadamente clasificado y las personas que podían tomar este trabajo no solo debían ser confiables, sino que ajustarse a algunos estándares básicos.

Personalidad, actitud y ser capaz de sostener una relación simbiótica con una inteligencia artificial y sin verla como un objeto de utilidad.

Tales individuos no eran fáciles de encontrar y Andrés era un candidato perfecto.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Un año paso desde la ceremonia en la historia… Y si soy sincero casi un año o un poco más ha pasado desde que publique la historia. Bastante tiempo, tengo que admitirlo. En fin, espero que disfruten el capitulo.


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