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Historia Paralela Capítulo 72
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¿Ya quieres empezar?

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 72: ¿Ya quieres empezar?

En diferentes aulas, en un gran edificio de Zerzura, estaban estudiantes sentados en sus bancos prestando atención a sus profesores.

Debido a que esta sección era la sección holográfica, los profesores eran proyectados en el salón y hablaban de las materias que daban.

Muchos jóvenes nunca fueron a la escuela y era difícil categorizar las aulas por ‘grados’ siguiendo la modalidad de otros países, así que se crearon clases que englobaban a algunos jóvenes.

Dependiendo de su conocimiento iban a diferentes aulas y si bien se buscaba una educación ‘normal’ para los más jóvenes, en los adultos se miraba la eficacia.

Eso significaba que los más jóvenes eran puestos en grupos de su edad para que pudieran interactuar y tuvieran una educación normal con el ocio que implicaba en los tiempos libres, todo vigilados por los respectivos monitores de la escuela.

Mientras que los adultos eran dejados en las clases que necesitaban para oficialmente graduarse de la ‘secundaria’.

Aurora que caminaba por esos pasillos, no pudo evitar sentirse maravillada al ver como algunos jóvenes les prestaban atención a sus profesores.

Era una escuela temporal que fue construida de forma apresurada y gran parte de los profesores ni siquiera eran de Zerzura y enseñaban desde el extranjero, siguiendo los modelos de estudios dado por la escuela.

Aun así, ver a tantos jóvenes esforzándose fue impresionante y la hizo sentir, deficiente.

“Debí haber estudiado más…” Murmuró Aurora con un suspiro.

Estaba saliendo de rendir unos exámenes virtuales de la escuela a la que había ingresado y si bien se especializó en la administración pública y de gremios, eso no significaba que fuera fácil.

Agregando a todo eso, el estudio era muy especializado y solo gracias a que tocaba temas que ella realizaba, pudo responder las preguntas de algunos casos prácticos.

“¿De verdad me graduaré con un título? Sigo sintiendo que lo que me dan es demasiado perfecto para mí.” Murmuró Aurora mientras caminaba en silencio.

Lo hizo parecer como si estuviera hablando a través de un sistema de comunicación, pero en realidad apuntaba a su sistema, quien la inscribió.

—Sí. No es tan difícil encontrar una escuela que te dé lo que desees.

Su sistema dio la respuesta en forma de texto y Aurora dio una mirada extraña.

Por una parte, le hallaba sentido a que su sistema pudiera encontrarle un lugar en la escuela y más cuando era capaz de usar su reloj holográfico y prácticamente usar su identidad virtual si lo deseaba.

A la vez estaba curiosa de como hizo para conseguir que le enseñaran lo que ella necesitaba.

—Dinero. No solo para pagar la matriculación, sino que para que te dieran lo que necesitaras.

La respuesta tan simple de su sistema logró que Aurora parpadeara aturdida ante la normalidad de la respuesta.

Su sistema estaba conectado a su reloj holográfico y seguramente sabia como acceder a su cuenta bancaria.

“Qué bueno que no necesites dinero o si no me robarías todo.” Murmuró Aurora con una sonrisa y esperando por un momento la falta de respuesta, añadió. “Esa es una gran violación a mi privacidad.”

Su tono serio no ocultaba su sonrisa bromista y…

—Entiendo. Mi error.

Aurora se rio entretenida ante la respuesta tan simple de su sistema y la forma que asumía la ‘responsabilidad’ de su error.

En realidad, no le importaba, ya que su sistema era de gran ayuda en muchos momentos y ahora estaba bromeando, aun así, su sistema lo tomó de forma seria.

Deteniendo su hilo de pensamiento, sin preguntarse de la extrañeza y la autoconsciencia de su sistema para definir lo que era privacidad, ella siguió caminando.

En la entrada del edificio la estaba esperando su hermana con una bolsa de papitas y a su lado estaba Liam, que parecía incómodo ante el silencio.

“¿Cómo le fue jefa?” Preguntó Liam al verla llegar.

La sonrisa animada de trabajador profesional le causaba cierta incomodidad, pero la naturalidad de ese hombre para llamarla jefa, provocaba que ella no pudiera decirle que dejara de hacerlo.

“Bien. Mis notas no fueron excelentes, pero tampoco mediocres.” Respondió Aurora de forma misteriosa y mirando a su hermana, preguntó. “¿Cómo te ha ido a ti?”

“Fue fácil y aburrido. También le falta variedad, solo hablaba de dioses con inclinaciones positivas y los autores que elegía eran muy parciales.” Respondió Alice de forma indiferente.

Había ingresado a una modalidad teológica y si bien era posible que pensara en la facilidad, le agradaba a su manera.

Aunque Aurora pensó que su hermana estaba pidiendo cosas excesivas.

Eran adolescentes y claramente los profesores enseñarían sobre deidades con inclinaciones positivas y tratarían de alejar a sus estudiantes de las deidades peligrosas.

“Algún día encontrarás una profesora que pueda enseñarte bien.” Murmuró Aurora dando una media sonrisa.

Eso fue lo único que pudo decir en este momento, ya que no tenía ni menor idea de lo que enseñaría una especialidad en teología.

Viendo que su hermana volvía a sus papitas, Aurora desvió la mirada a Liam que seguía escuchando.

“¿Sucedió algo?” Preguntó con cierta curiosidad.

Liam se quedó en silencio y empezó a dudar sobre que decir.

Al ver que todavía no formulaba sus dudas, ella les hizo una señal a ambos y empezaron a caminar a una zona un poco alejada del centro de la ciudad.

El centro de la ciudad ya había sido construido y daba la imagen de ‘ciudad’ moderna, pero entre más se alejaban más desolado era el lugar y más construcciones se estaban llevando a cabo.

Especialmente en el norte, en donde estaban los barrios residenciales, el número de edificios estaba aumentando en gran medida y las construcciones que llevaban a cabo, eran numerosas.

Tras una gran negociación James había logrado comprar una gran cantidad de drones constructores y gracias al portal comercial que fue instalado, los materiales para las construcciones llegaban en grandes cantidades.

Ahora se estaban construyendo cientos de casas, expandiendo la infraestructura y básicamente aumentando el tamaño de la ciudad.

La defensa del último asalto todavía permanecía oculta a los ojos internacionales y como la ciudad no tenía tanta importancia a nivel mundial, no pasaba demasiado.

Pero era necesario para dar el sentimiento de debilidad que ahora necesitaban proyectar.

No obstante, la debilidad era una farsa y si uno miraba las construcciones y la expansión, entendería que James no se estaba conteniendo.

“Escuche que el portal comercial ha atraído a muchas organizaciones. Tener portales significa que la ciudad está conectado al mundo.” Contó Liam y dando una mirada, añadió. “También he escuchado que la ciudad se ha convertido en el principal punto de exportaciones de Sudan.”

Teniendo la ciudad ‘El Obeid’ como punto de negocio, el Señor de la Guerra Jasar el Pálido había logrado aumentar su poder rápidamente, usando el comercio de la Empresa Apicius.

Los refugiados en esa zona seguían llegando y si bien Zerzura estaba presente, era la iglesia quien llevaba a cabo todo tipo de trabajos en ese lugar.

No obstante, los señores que gobernaban esas áreas no iban a estar muy felices y era posible que en el futuro actuarán.

Era posible que esperan para que la Señora de las Bestias los debilitara antes de actuar en contra de ‘Jasar’… Para Aurora ese lado no tenía alta prioridad.

Melgar disfrazado de Jasar estaba haciendo un excelente trabajo y que pudiera traer nuevos ‘compañeros’ estaba permitiéndole ser aún más audaz y llevar a cabo la tarea que le daban de forma más precisa.

“¿Estás preocupado por ese tema?” Preguntó Aurora y con una sonrisa, añadió. “Primero deberíamos encargarnos del tema principal en el oeste. Luego nosotras veremos.”

Deliberadamente utilizó el ‘nosotras’ y la razón era que una vez que el trabajo de la Gran Señora de las Bestias terminara, Liam podía irse y no tenía necesidad de quedarse.

Viendo que volvía a estar en silencio, Aurora guio a su hermana a un terreno abierto en donde solo estaba ocupado con materiales.

“Según James aquí deberíamos construir nuestra futura residencia. Dice que desea que tengamos algo oficial y me pidió que viera lo que deseábamos.” Informó Aurora con una mirada seria.

El lugar era grande y ahora estaba vacío, pero en el futuro estaría ocupado por lo que sea que ellas desearan.

En ese sentido James era bastante serio al darle todo lo que necesitaban.

“Una gran cocina para que me hagan comida y una excelente biblioteca para descansar y leer libros.” Pidió Alice asintiendo de forma múltiple y con una mirada pensante, añadió. “Un laboratorio de alquimia para hacer salsas, también suena bien.”

Liam dio una expresión extraña como si no pudiera comprender como un laboratorio de alquimia fuera útil para crear salsas.

“Me gustaría un lugar grande para entrenar, también me gustaría tener una oficina para trabajar y si es posible que este equipado con artefactos para reunir energía mágica o psiónica.” Murmuró Aurora pensando en las posibilidades.

Si un edificio era denso con energía mágica era posible recuperarse más rápido del cansancio y eso significaba que tendría más tiempo para trabajar.

En cuanto a la energía psiónica, le sería útil para centrar su mente y estudiar el menor tiempo posible con la mayor eficacia.

“¿Pero qué serán?” Preguntó Liam y al recibir las miradas de ambas, dudó. “¿Un grupo de aventureros? ¿Mercenarios? ¿Un grupo de héroes? ¿O tomarán roles oficiales en la ciudad? Creo que, dependiendo de eso, este lugar puede convertirse, en su casa o en la sede de su gremio o grupo de mercenarios u héroes.”

“Oh.”

Eso fue lo único que salió de Aurora al escuchar todas las preguntas de Liam.

James le mencionó que estaría construyendo un lugar para que sea solo de ellas y le pidió que mencionara lo que necesitaba o la forma que lo quería, para construirlo a su gusto.

Por tal razón, se eligió un lugar grande y abierto para que su imaginación tuviera rienda suelta, pero Aurora no pensó demasiado en el tema.

Si era un funcionario con un rol oficial de la ciudad tener una oficina para trabajar desde aquí era un poco extraño, pero a la vez si deseaba ser un grupo de héroes o aventureros, este lugar se convertiría en su sede.

“Además, no solo tienen que pensar en ustedes, sino que en sus visitantes. Por ejemplo, ahora me tienen a mí como su subordinado, pero en el futuro es posible que otros se acerquen.” Dijo Liam y viendo que ambas estaban dando miradas en blanco, comentó. “Yo soy un trabajador que está siendo vigilado para no escapar, ¿pero César no es un invitado? Hay que tener en mente esa clase de situaciones.”

Aunque se llamó ‘subordinado’ luego menciono que ellas lo vigilaban para que no escapara, Aurora no pudo negarlo debido a que era cierto.

Por tal razón ese hombre estaba residiendo en una habitación dentro del edificio que actualmente ocupaban.

Y si alguien pensaba que ese imprudente hombre saltó de cabeza a territorio enemigo sin decirle a nadie, estuvo claro que era necesario mantener un ojo en él, para que no se ‘suicidara’ por su cuenta.

“Otros subordinados… Lo dudo.” Murmuró Aurora de forma honesta y dando una mirada pensante, precisó. “Aunque tengo que admitir lo de los visitantes. En vez de tener una sola habitación, sería bueno darle todo un departamento para más privacidad.”

A ella le gustaría tener un lugar para sí misma y era posible que Alice también pensara lo mismo.

Era difícil hablar de contratar otro subordinado, pero no podía negar que una situación como la de César, que estaba actualmente con el Anciano Kernen, podría volver a suceder.

También tenía que pensar en sus padres por si un día deseaban venir… Y eso eran los únicos visitantes que ahora mismo podía pensar.

En cuanto a que era lo que deseaba convertirse no tenía ni idea.

“¿Y qué quieres tú?” Preguntó Alice con una mirada indiferente.

¿Hizo la pregunta por qué Liam seguía mirando el área vacía como si también quisiera opinar?

“Una sección para construir todos los drones que pueda imaginar.” Respondió Liam con una sonrisa.

Aurora asintió pensando que era una buena idea y con cierta duda, recibió un mensaje de su madre.

Era el aviso de que fuera a reunirse para definir los últimos puntos para lo que estaba por venir.

Debido a que Liam había obtenido toda la información, ya habían arreglado cuáles eran la tarea y como actuarían.

Si bien Aurora estaba tratando de centrarse en las tareas posteriores, eso no significaba que no participaría en lo que sería la batalla principal.

La escala de la operación la dirigía su madre y era enorme hasta el punto de movilizar a bastantes paladines, pero a la vez era lo suficiente extensa y abarcaba movimientos del bosque mágico.

“¿Habías querido decir algo?” Preguntó Aurora a Liam.

Para ella estuvo claro que deseaba decirle algo y no sabía si quería hablarlo en privado o no, pero ahora solo estaba su hermana quien estaba distraída en sus papitas.

“Oh, si… También participaré en la misión, no sé si lo sabía, jefa.” Respondió Liam y con una sonrisa, añadió. “¿Tengo paga extra?”

¿Era eso de lo que deseaba hablar?

“He escuchado sobre el tema, pero según lo que recuerdo, iras con el grupo de Alice. Ella debería pagarte.” Dijo Aurora limpiándose las manos del asunto.

Esta vez no iban a ir juntas y ambas tenían diferentes misiones, en este caso Liam le tocaba ir con su glotona hermana.

“Te daré un pequeño bono, dependiendo del rendimiento en el trabajo.” Avisó Alice con calma.

Ambas sabían que ese no era el tema que ese hombre deseaba hablar, pero si no lo deseaba decir, no era necesario insistir.

Aurora llamando a un taxi, dio un suspiro pensando en lo que estaba por venir.

******

“Recuerden descansar bien para ese momento. No quiero errores.” Dijo Agatha mirando los diferentes oficiales y miembros líderes de su siguiente misión y al ver que asentían, añadió. “También tengan cuidado con lo que hablan. Si descubro que la misión fue comprometida, me encargaré de ustedes.”

Algunos individuos eran cardenales y paladines de la iglesia, otros eran oficiales de Zerzura o mercenarios de la Empresa Apicius, pero cada uno de ellos asintió de forma solemne.

Incluyendo a sus dos hijas que estaban en la mesa y su propio esposo.

“Pueden retirarse.” Ordenó Agatha agitando su mano de forma solemne.

Su esposo caminó a sus dos hijas y se las llevo poniendo su mano en sus cabezas, pero Agatha se quedó en la sala hasta que estuvo ‘vacía’.

Aurora le pidió ayuda y ella lo hizo a su propia manera, tomando el control de todas las fuerzas para moverse.

Esta misión haría que muchos temieran a Zerzura y dudaran provocar a la ciudad, pero sobre todo haría que nadie se atreviera a volver atacarla.

Al menos que desearan que ella volviera… Esa era la imagen que buscaba dar y para eso necesitaba hacer este trabajo bien.

“Has aceptado que tus hijas lideren sus propias misiones a pesar del peligro. ¿No es eso excesivo?” 

Una voz sonó a su lado y desde la esquina Melorrill dejo de utilizar los hechizos de ocultación que la mantuvo escondida de todos, incluso de su esposo que era un rango SS.

Agatha no le vio raro que ella estuviera aquí, pero miró al individuo encapuchado que ocultaba su figura esquelética.

“Ignóralo. Lo enviaron para vigilarme. Resulta que el Duque Kristoph me delató y Su Alteza Cithrel exigió que me vigilaran para que no causara problemas.” Informó Melorrill y con una sonrisa feliz, añadió. “Si fuera el Emperador, sería más fácil de ignorar, pero como es la princesa, tengo que aceptarlo. Ella es dura con los castigos.”

Para Agatha tenía sentido que vigilaran esa mujer.

Últimamente había estado bastante emocionada y era lo suficiente como para que eventualmente se soltara por completo.

El problema era el pánico que crearía que alguien de su tipo estuviera en este lugar, pero a Agatha no le importó.

“Xezor si deseas puedes ir a descansar, la mantendré vigilada por ti.” Señaló Agatha y estuvo segura de que vio al no-muerto suspirar aliviado, antes de que se retirara.

Dejo un agradecimiento antes de irse, pero era posible que vigilar a alguien tan volátil como Melorrill era complicado.

“En cuanto a tu pregunta… ¿Qué hacen los de tu tipo con sus hijos?” Preguntó Agatha con curiosidad.

“A todos mis hijos e hijas lo he dejado volar libre desde jóvenes.” Respondió Melorrill y con una sonrisa, añadió. “Pero mis hijos son fuertes.”

Los de su tipo eran naturalmente más fuerte y peligrosos, pero…

“Mis hijas también lo son.” Respondió Agatha con orgullo.

¿Debería preocuparse por Aurora o Alice?

Tenían dieciséis años y siempre recibió miradas o críticas de otros que conocían sobre sus hijas, diciéndole que era excesivo dejar que se arriesgaran.

¿Cómo dejo a su hija convertirse en una heroína y participar en la Calamidad No-Muerta? ¿Por qué dejo a su hija ir a cazar a las personas que ella tenía como objetivo de venganza?

Simplemente porque sus dos hijas eran fuertes y eran capaces de cuidarse a sí misma.

Mientras estuvieran bien las dejaría hacer lo que desearan, aunque eso significara que podrían meterse en problemas y si eso sucedía, ella como su madre iba a estar para apoyarlas.

“No puedo decir nada en contra esa respuesta.” Dijo Melorrill y sin ocultar su sonrisa, preguntó. “¿Entonces deseas ayuda? Estoy bastante aburrida.”

Se estaba ofreciendo voluntariamente para ayudarla y era posible que aceptara cualquier tipo de misión.

Era cierto que Melorrill podía ser volátil, pero la razón por la cual fue traída era por su fuerza y nadie podía dudar de ella.

“Sí. El bosque mágico se volverá agitado y un evento interesante sucederá, necesito alguien que se encargue de que el resultado sea como deseo. ¿Interesada?” Preguntó Agatha con una sonrisa y viendo que Melorrill estaba emocionada, añadió. “Verás a una linda tigresa, que le gustaría aprender a cambiar de forma como tú, pero más centrado al tamaño.”

“Oh… No digas más, estoy dentro.” Respondió Melorrill con una sonrisa.

Agatha soltó una pequeña risa.

Su hija le pidió ayuda y si bien ella trataba de ver un poco más lejos, todavía seguía teniendo la mirada de una niña y más que nada, de un rango S.

Alguien de su tipo al moverse debía hacerlo a lo grande.

Necesitaba hacerlo de una forma tan grande que aquellos que vivieran en este continente temieran ir en contra de Zerzura.

Bajarlos de sus pedestales en donde se creían reyes y mostrarles que en la liga que ellos estaban, eran insignificantes comparado en la liga que ella jugaba.

La caída de una Gran Señora de la Guerra y al mismo tiempo la pacificación del bosque mágico, que le daría control total a la futura gobernante, eran dos de sus tres objetivos para esta misión.

Agatha volvió a respirar hondo mientras la energía mágica de los alrededores era asimilada en su cuerpo.

“¿Ya quieres empezar?” Preguntó Melorrill con una gran sonrisa.

“¿Tú no?” Dudó Agatha y riéndose, murmuró. “Odio cuando se meten con mis hijas.”

Estaba enfurecida y pronto dejaría ver que su ira, no era una broma.


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Historia Paralela Capítulo 73
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Hazlo bien.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 73: Hazlo bien.

Cerca de las fronteras noreste de Benín, en un pequeño bosque oscuro en medio de la noche, estaba un campamento oculto que nadie podía ver desde afuera.

En ese lugar estaba Aurora, dando una expresión seria.

El número de personas que estaba en este lugar era demasiado alto.

Los milicianos seleccionados personalmente por Makeba, quien ahora era un rango S, era solo una pequeña porción del total.

Gran parte de los presentes eran paladines equipados con armaduras de cuerpo completo, liderados por Claus, pero entre ellos había otro grupo diferente.

Psiónicos, magos, espadachines, luchadores y decenas de otra clase de individuo que daban miradas serias y profesionales muy similares a los paladines.

Su número era pequeño comparado al alto número de paladines que estaban en el área, pero las auras que liberaban dejaron en claro que no eran un grupo de broma.

Y todos ellos estaban liderados por una mujer de cabello gríseo y mirada plana que estaba esperando de forma solemne.

Esa mujer estaba esperando a que su madre llegara y diera el inicio de la misión.

Sin embargo, el número de paladines y ese grupo no era nada comparado al número de mercenarios y aventureros que estaban en otra esquina.

Algunos usaban capuchas para que no vieran sus rostros y otros estaban al descubierto.

El problema era que Aurora había escuchado de algunos de ellos o lo había visto en la televisión.

Líderes de gremios de aventureros reconocidos de diferentes países en prácticamente todo el mundo.

Desde América hasta Asia… En este lugar se encontraban decenas de ellos y su número superaba las doscientas personas.

A diferencia de los veinte milicianos, cincuenta paladines o el grupo de elite de veinte miembros, el grupo de la Empresa Apicius no era ningún chiste.

Todo ese gran grupo estaba en una esquina hablando con Abdellah, James y Alice que tenía una mirada indiferente.

Aurora sabía que Alice deseaba encargarse del Gremio Los Toros Rojos por su cuenta y como era un asunto personal de la Empresa Apicius, su madre les dejo el trabajo.

Quien se encargó de contratar a ese gremio fue James y era posible que hubiera realizado un trato más estricto de lo que ella podía imaginar o de lo que se le había dicho.

Incluso si le decían que ella era la segunda accionista de esa empresa, Aurora sintió que, si preguntaba temas más profundos de la empresa, James no le respondería de forma honesta… No, al menos que Alice se lo ordenara.

En medio de esos pensamientos, el espacio se distorsionó y su madre junto a su padre aparecieron en el centro del lugar.

Aurora que estaba observando, se acercó al igual como los diferentes líderes de sus respectivos equipos.

Abdellah, James y Alice de la parte de ese gran grupo, la joven mujer de parte del grupo de elite, Claus de los paladines y Makeba de su parte.

“Zhan Tian y Alima con los Orisha Oko han estado actuando en Zinder. Si los espías de la Señora de las Bestias están vigilando, verán que Zerzura sigue con su trabajo de siempre.” Informó Agatha y con una sonrisa, añadió. “Mi cebo ha funcionado y la Señora de las Bestias está moviéndose en secreto. Eso significa que aparte de su ejército retenido por el General, la antigua capital y prácticamente todas sus tierras están indefensas.”

¿Cuál era la estrategia?

Era bastante simple.

Mientras que su madre y padre se encargaban de la Señora de las Bestias, los diferentes grupos debían debilitar las fuerzas restantes y básicamente arrasar la zona que sus enemigos controlaban.

Cuarteles, gremios de jugadores, militares, criminales y todos los aliados a esa Gran Señora de la Guerra debían ser eliminados, capturados o arrestados.

Liam obtuvo toda la información y una vez que había logrado interceptar la comunicación directa de esa Gran Señora de la Guerra, todo lo demás fue fácil.

Debido a que gran parte del ejército principal de esa mujer iba a estar en la frontera de Benín, enfrentándose al General, incluso si llamaban por refuerzos no se iban a poder mover.

Y si bien no sabían que haría el General, cualquier estratega no dudaría en golpear al ver a un enemigo debilitado o en problemas y más cuando los atacantes, eran prácticamente neutrales.

Aurora pensaba que su madre estaba usando esta oportunidad para ‘probar’ al General, pero no podía estar segura de su suposición o para que lo estaba haciendo.

“Por obvias razones tengan cuidado con los inocentes, pero por lo demás… Que nadie los detenga.” Comunicó Agatha y observando a todos, anunció. “Gremios, aventureros o héroes corruptos. Ahora estaban bajo mi mando, el mando de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, si alguien se queja diré que fue una orden de Aión. Nadie se opondrá a la voluntad de ese dios.”

La expresión de Aurora tembló y ella vio que las expresiones de los paladines también temblaban, pero su reacción fue más superficial… Como si esta clase de suceso fuera normal.

Por la mirada de su padre que suspiraba, estuvo claro que era tal como pensaba, era demasiado normal.

Alguien de ese rango no debería decir eso… Ese pensamiento fue tragado, al ver que Agatha agitaba su mano para que se retiraran.

Alice y Aurora fueron las únicas que quedaron junto a la mujer de cabello gríseo.

“Esmeralda quiero que tu grupo se encargue de la misión que le di. No aceptó fallos.” Ordenó Agatha y la mujer llamada Esmeralda asintió de forma solemne.

Al verla retirarse, Aurora pudo sentir la mirada de esa mujer, pero solo la ignoró y se concentró en su madre y padre.

Su padre parecía listo para la batalla y su cuerpo musculoso era visible a través de su ropa que parecía estar por romperse… Como si su cuerpo estuviera creciendo.

Por un momento, pensó que fue un error pedirle ayuda.

Sus padres eran poderosos, pero ambos tenían habilidades innatas que entre más la usaban más cambiaban y si bien se volvían fuerte, el cambio era el problema.

Había pasado bastante tiempo desde que ambos se convirtieron en rango SS y para Aurora estuvo claro que ambos se estaban conteniendo para no volver a ascender.

Si no fuera de esa forma, ellos se hubieran vuelto ‘calamidades’ hace tiempo.

“No des esa mirada, hija.” Señaló su padre y dándole una palmada con su gran mano, reveló. “Mi cuerpo reacciona automáticamente ante la batalla y si soy sincero… Estoy emocionado.”

La sonrisa con la cual dio esa revelación le hizo ver a Aurora que verdaderamente era un luchador.

Feroz y decidido, esperaba un buen combate que hiciera hervir su sangre.

“Además es guapo de esta forma… No saben cuántas mujeres lo miraban babeando cuando ven sus venas marcadas en sus musculosos brazos.” Señaló Agatha y tras ver que Antón tosía tomado por sorpresa, declaró. “Estoy orgullosa de que sea mío.”

Si nadie sabía la relación de ambos, parecería que una mujer en sus veintitantos estaba coqueteando con un hombre, un metro más alto que ella y que tenía la apariencia de un hombre maduro en sus cincuenta y tantos.

“Solo ignórenla y vayan a prepararse.” Dijo Antón y acariciando la cabeza de ambas, añadió. “Sé que es inútil decirlo en este punto, pero cuídense.”

Estaba dejando que sus hijas que ni siquiera llegaban a la mayoría de edad participaran en una misión peligrosa que cualquier padre en su sano juicio rechazaría, pero ambos la estaban dejando.

No era como si no hubiera otra opción y por eso era que le pareció inútil decir que se cuidaran, cuando él no lo estaba haciendo.

Aurora dio una mirada a su hermana y cuando sus miradas se cruzaron, ambas sonrieron.

“Entiendo, padre. Ustedes también cuídense.” Respondió Aurora con su mejor sonrisa.

“Lo tendré en cuenta, padre.” Respondió Alice de forma simple.

Aunque fuera para darle tranquilidad a su padre, era necesario aceptarlo.

A pesar de que ambas tenían misiones que claramente no iban a estar exentas de dificultades.

******

En medio de una sala de entrenamiento Arnold Fawkes, se limpió el sudor con una toalla.

Entrenar era para él una necesidad y si bien su habilidad innata que lo cambiaba de forma, le daba una gran fuerza, esa fuerza aumentaba si su cuerpo original era fuerte.

Aunque fuera agotador, hacer ejercicio de forma recurrente era bastante sano y entrenar era necesario para utilizar de forma correcta la fuerza que su habilidad innata le proporcionaba.

“Jefe, ha llegado un mensaje. Al parecer el vice-líder está reuniendo a todos los miembros del gremio en la gran sala.” Avisó un subordinado con una expresión seria y al sentir su mirada, añadió. “No sabemos de qué se trata.”

Arnold asintió ante ese informe y dudando un momento, utilizó un artefacto de limpieza y con cambio rápido, se puso un traje.

Que el vice-líder reuniera a todos los miembros del gremio en la gran sala del nuevo edificio que le dieron, estaba claro que se trataba de un asunto serio que requería la presencia de todos.

Era posible que la Señora de las Bestias estuviera de visita y eso significaba que debían presentarse bien.

Después de todos, ella era su nueva jefa.

“Vamos a usar el círculo mágico para llegar rápido.” Informó Arnold de forma solemne.

No le gustaba entrenar en el mismo lugar que sus miembros del gremio y por eso tenía un nuevo lugar de entrenamiento.

La Gran Señora de la Guerra Allannia no solo le dio una gran oferta que los hizo cancelar el contrato de la Empresa Apicius, sino que demasiados beneficios.

Dinero, beneficios y prioridad para mazmorras naturales y temporales e incluso concesiones para eliminar bestias mágicas cuyo valor era alto o convertirse en cazadores.

La ciudad Zerzura no podía brindarle tales beneficios y especialmente el último, que prácticamente estaba prohibido debido a que era ‘ilegal’ la caza de algunas bestias mágicas.

¿Cuánto valía un solo Goliathus? Su precio era muy alto, su gremio estaba muy frustrado de que no pudiera cazarlos.

Entrando al círculo mágico de teletransporte tras prepararse bien presentable, Arnold sintió como el espacio se distorsionaba y llegaba al salón de círculos mágicos.

La Señora de las Bestias también le dio una sede para su gremio, un magnífico castillo que algún individuo rico diseño y que ahora era suyo.

“No me canso de estar en este lugar.” Murmuró el secretario con una sonrisa.

Este castillo era magnífico y los círculos mágicos de teletransporte, le permitía conectarse a la casa de cada uno de los miembros, permitiéndole llegar de forma veloz.

El costo fue alto para obtener todo esto, Arnold lo sabía.

La Empresa Apicius era una enorme empresa internacional que era considerada una de las más poderosas y debería tener sus razones para ocupar ese puesto.

Por otra parte, el gremio de aventureros internacional, les quitó los beneficios y el rango de ‘gremio’, convirtiéndolo básicamente en un gremio de jugadores ilegal.

Sucedió lo mismo con cada miembro dentro del gremio, que perdió el rango de aventurero y era posible que no pudieran conseguir trabajo en un país decente.

No obstante, el dinero que brindó la Señora de las Bestias fue bastante alto y los futuros beneficios resultaron tan jugosos que nadie pudo rechazar.

“Aunque hubiéramos ganado más si en vez de dejar que otros entraran, hubiéramos atacado por la espalda.” Dijo el secretario con una risa malvada.

Estaban caminando por los pasillos del castillo para dirigirse a la sala y por la falta de miembros en este lugar, estuvo claro que todos se estaban reuniendo en la sala principal.

Las palabras de ese secretario dejaron ver otra posibilidad.

Era cierto que la seguridad de la ciudad fue alta y registraban incluso a los refugiados para ver que no causaran problema, pero eso no significara que fuera totalmente segura.

Ellos fueron los que permitieron que el nigromante junto a otros asaltantes humanos entrara a la ciudad y se preparan para atacar desde dentro.

Fracasaron, pero si ellos hubieran traicionado a la ciudad por completo y los hubieran apuñalado por la espalda, era posible que pudieran haber hecho que la barrera cayera.

La victoria hubiera sido posible.

Sin embargo…

“Dejando de lado los beneficios, era demasiado arriesgado. Me gusta el dinero, pero quiero vivir para usarlo.” Respondió Arnold y su secretario le dio una mirada como si estuviera exagerando.

Tal vez rompió el contrato con la Empresa Apicius y abandonó la ciudad, pero para Arnold no hubo duda de que la ciudad ganarían y se protegerían.

La ciudad tal vez no tenía individuos tan fuertes, pero había una determinación de proteger su hogar, que no era algo tan simple de quebrar… O para decirlo de otra manera, que nunca dejaría de persistir, incluso cuando estuvieran por morir.

Claro, Arnold estaba más preocupado por lo que hubiera hecho la iglesia, ya que era posible que los marcara como terroristas o jugadores que debían ser eliminados.

En cambio, al solo aceptar dinero y romper el contrato con la Empresa Apicius, enojaba solo a la empresa y al gremio de aventureros que fue el medio por el cual hicieron el contrato, pero su influencia llegaba a lugares civilizados.

No a Benín que prácticamente era un lugar sin ninguna empresa oficial y que solo regia la fuerza.

Por supuesto, la empresa podría poner precio a su cabeza, pero le preocupaba la iglesia.

Normalmente una iglesia debía tener razones para atacar y más a una gran escala, ya que su influencia era mundial.

Era eso o que alguien de gran autoridad en la iglesia actuara de forma arbitraria para usar la fuerza de la iglesia, pero Arnold que conocía a la Cardenal Brousseau, sintió que esa mujer no era ese tipo de persona.

Tal vez tenía una relación con las Protectoras de Zerzura, pero sería muy exagerado que actuaran solo por ellas y pensaba que era demasiado con que la iglesia viniera a África.

“Al parecer están todos.” Murmuró Arnold al sentir las presencias detrás de la puerta al final del pasillo.

Abriendo la puerta, pudo ver a todos sus miembros en el área y todos ellos tenían miradas curiosas, pero abrieron paso para dejarlo pasar al centro.

La Empresa Apicius ofrecía un gran pago, pero también prometió que les permitiría que sus miembros escalaran de fuerza si ellos hacían un buen trabajo.

Tenían esa capacidad gracias a su maestro culinario, pero Arnold pensaba que era una promesa vacía que se le dio para mantenerlo atado y esperanzado.

Las promesas no eran nada comparado con las acciones y ahora al ver esta enorme sala que parecía la sala de un trono, dio una gran sonrisa.

“Este es el gran lugar que nos merecemos.” Dijo Arnold con una sonrisa que rara vez daba.

Sus compañeros se rieron suavemente mientras lo dejaban pasar.

Cerca de doscientas personas, decenas de rangos A y contándose él, dos rangos S junto a su vice líder, que había comprado un elixir para forzar su ascenso.

Con el dinero que ganaron y ganarían, ‘alimentar’ a sus miembros para que su fuerza aumentara no sería tan difícil y si bien los elixires eran caros y algunos tenían efectos secundarios, había algunos capaces de ayudar al ascenso a un rango A o al menos darle mayores posibilidades para ascender.

Viendo las sonrisas, Arnold se acercó al vice líder que estaba esperándolo en el centro.

“Ya están todos como pediste, eres el último.” Informó el vice líder con la sonrisa de alguien que deseaba decir, ‘te lo dije’.

Él fue la persona que recibió el mensaje de la Señora de las Bestias y fue él quien le dio el informe, instándolo a aceptar… Era normal que tuviera esa sonrisa tan pedante.

Sin embargo, sus palabras hicieron que Arnold frunciera el ceño debido a otra razón.

“Yo no lo pedí, fuiste tú quien reunió a todos.” Dijo Arnold y mirando a su secretario que asentía y la mirada extraña de su segundo al mando, dio una expresión seria y declaró. “Preparen sus armas.”

Sus palabras sorprendieron a sus compañeros, pero cuando la puerta se abrió de repente, obedecieron.

Entrando por la puerta principal, se encontraba una jovencita seguida por dos hombres.

Arnold reconoció a dos de los tres individuos que entraban al lugar.

Uno era Abdellah que llevaba una expresión fría y la otra era la jovencita que por lo general llevaba una bolsa de papitas, que ahora no tenía en sus manos, Alice Campbell.

El tercero era un joven y por los drones que lo seguían, estaba seguro de que era un mecánico y era posible que ese individuo fuera la persona que los reunió a todos aquí con mensajes falsos.

Alice dio una mirada fría a todos los miembros del gremio, quienes empezaron a separarse para mostrarlo a él y al su segundo al mando.

“¿Supongo que vienes a hablar?” Preguntó Arnold con seriedad mientras ordenaba a su grupo levantar la defensa.

Su pregunta fue realizada a Abdellah y su pregunta ocultaba sus decenas de preguntas internas en su mente.

¿Por qué estaban aquí? ¿Por qué eran solo tres? ¿Creían que derribarían a su gremio solo con eso?

En Zinder las ‘Protectoras de Zerzura’ derribaron a un gremio, pero su gremio era diferente y Arnold tenía confianza no solo en su fuerza, sino que en la de todo su grupo.

“Yo no soy el líder, solo soy un miembro de algo más grande.” Respondió Abdellah y agitando su cabeza, añadió. “¿Recuerdas lo que te mencione durante la misión de asalto? Te dije que trabajaras bien y no solo recibirías mucho dinero, sino que la confianza de la Empresa Apicius y unirte a ellos.”

Arnold frunció el ceño ante esas palabras y asintió, teniendo recuerdo ese día que arruinaron el plan de la Señora de las Bestias.

“Y yo respondí, que no era lo mío y que solo estaba por la paga.” Respondió Arnold repitiendo lo que dijo en ese momento.

¿Ellos venían a eliminarlos? ¿Negociar? ¿Quejarse? Arnold todavía no le encontraba sentido porque tres personas estaban en este lugar.

“Ese día me olvidé decirte la segunda parte… Nunca intentes traicionarnos.” Declaró Abdellah y con una mirada extremadamente seria, anunció. “Hay cosas más profundas de lo que puedes imaginar.”

Junto a esas palabras, la expresión de cada miembro del gremio Los Toros Rojos paso de sorpresa y seriedad a palidez.

La sorpresa vino de que en esta gran sala estaba rodeado de mercenarios, aventureros y todo tipo de usuarios de habilidades en el cual algunos de ellos eran de rango S.

Algunos encapuchados o enmascarados ocultando su identidad, pero el número y la fuerza… Lo superaba y algunos eran conocidos.

Un líder de un gremio coreano, australiano, americano, otro héroe conocido en Europa, un grupo de mercenarios temible de Grecia y el número de rostros que pudo reconocer, hizo que incluso la expresión seria de Arnold se tiñera de cierta palidez.

Estaban aquí para eliminarlos a todos con una fuerza abrumadora.

“Si atacan, la Señora de las Bestias vendrá y…”

“Dudo que lo haga. Ella en unos minutos tal vez se encuentre con alguien que no está en su liga.” Respondió Alice y mirando a los presentes, anunció. “Retírense y sellen el área. Me encargaré de todos ellos.”

“…”

Silencio.

Algunos aventureros que estaban en el área e incluso mercenarios, dieron expresiones extrañas como si no supieran si seguir esa orden y miraron a Abdellah, quien dio una señal para que obedecieran.

¿Qué estaban haciendo?

Arnold tuvo esa pregunta en su mente.

Sabía que ella a pesar de ser una adolescente era fuerte, la había visto luchar y también había escuchado como vencía a sus enemigos.

A diferencia de la hermana, esta joven estaba diseñada para luchar en contra de números, pero creer que se encargarían de todos ellos, dejo ver un desprecio que molestó a Arnold.

Otros también estaban disgustados, pero Arnold le dio una señal para que se calmaran mientras veía a los diferentes individuos retirarse fuera de la sala y empezar a sellarla.

Sabía que esa jovencita tenía una gran autoridad en la Empresa Apicius era posible que fuera una de las accionistas y eso para Arnold fue bueno.

Solo necesitaban tomarla de rehén para usarla en contra del grupo que estaba afuera y no tener que luchar.

Ese pensamiento vino a su mente y la respuesta, fue una sombra que se extendió por el piso a una velocidad aterradora y…

“Uggah…” Un luchador descuidado fue atravesado en su cuello por una lanza negra que salió de la sombra.

“Terminaré rápido.” Murmuró la jovencita hundiéndose en la oscuridad bajo sus pies y entonces una criatura empezó a levantarse del suelo.

Una horripilante criatura de cinco metros de alta, cuyo rostro empezó a formarse detalles y reveló una grotesca sonrisa con decenas de colmillos.

La oscuridad dio forma a dos ojos negros como perlas y esa grotesca criatura dio una sonrisa al ver como el luchador se desangraba y todos se llenaban de terror.

Arnold se dio cuenta de que esa criatura lo estaba disfrutando y que posiblemente les iba a querer dar una muerte lenta.

Fue demasiado tarde cuando se dio cuenta de que había cometido un error.

******

Liam al ver la gran entrada a la sala que estaba sellada por magos, dio una expresión seria y observó a las personas que lo rodeaban.

Las personas que estaban en la entrada esperando, eran bastantes y eso fue gracias a que el pasillo era grande, pero ahora algunos de ellos tenían expresiones serias.

¿Aquel héroe que estaba observando no era alguien conocido por amar la comida? ¿Ese mercenario no era un reconocido cazarrecompensas?

Estuvo escapando durante un tiempo y permanecer ocultó significaba que pasaba mucho tiempo solo y su mayor entretenimiento fueron las redes.

Conocía varios de los individuos mientras que otro no tenía ni idea de quienes eran, pero algunos ni siquiera ocultaban sus auras de rango S.

Entre los más reconocidos, fue al Henrik Vainio, un reconocido cazador escandinavo de rango S.

Alice con su grupo se había adelantado a la misión para terminar con su tarea personal y luego apoyar a su hermana… Esas fueron las palabras literales de Alice.

Usaron un pergamino de un reconocido mago de rango SS para ocultarse y ningún guardia pudo detectarlo, permitiéndole entrar con demasiada facilidad a este lugar.

Liam esperaba una batalla a gran escala, pero ahora Alice quedo dentro y les ordeno que todos se retiraran.

“¿No es excesivo?” Preguntó Liam de forma seria y sin ocultar su expresión, declaró. “Creo que deberíamos ayudarla o ver que es lo que está haciendo.”

Finalmente, no pudo ocultar su preocupación y la dejo salir completamente.

Entendía que la Empresa Apicius estaba enojada y enviaron a muchas personas, pero en vez de usar su fuerza, dejaron solo a una jovencita en el interior.

Había leído el informe de que ella detuvo a una bestia de rango SS, aun así… 

“¿No deberían estar más preocupados?” Preguntó otra vez, esperando que alguien entrara en razón.

Algunos mercenarios y aventureros dieron una mirada a Abdellah que era el segundo al mando y si bien mostraron que también estaban pensando igual, nadie dijo algo para apoyarlo.

“¿Es un posible afiliado?” Preguntó Henrik Vainio mirándolo y sin ocultar su curiosidad, dudó. “¿O un talento digno de alimentar?”

¿Afiliado? ¿Talento digno de alimentar? Liam quedo aturdido ante esa pregunta que no tenía nada que ver con lo que él hablaba.

“No lo sé. Ella lo trajo y no mencionó la razón.” Respondió Abdellah y dándole una mirada directa, comentó. “No depende de mí explicarte, pero la Empresa Apicius es más profunda de lo que parece… Más unida de lo que imaginas y puede llegar a ser aterradora.”

Entendía que todas las empresas tenían algo que ocultar a su manera y tenían su propia fuerza, pero la forma que lo decía ese hombre, dejo en claro para Liam que aquí podía ser más profundo.

“La mayoría de los presentes somos afiliados y es posible que gran parte de nosotros nos hayamos convertido en rango S o nuestros gremios sean poderosos gracias a la Empresa Apicius.” Informó Henrik y dando una mirada a los presentes, declaró. “Tal vez algunos de aquí sean individuos con una conexión más profunda, pero todos tenemos nuestros contratos de afiliados y cumplimos con nuestras obligaciones. En este caso, obedecer a la primera accionista de la Empresa Apicius.”

Ser afiliados… Liam se dio cuenta de que la ‘afiliación’ de la que hablaban no era un tema superficial y aquí era más profundo.

Afiliados para ser una fuerza privada de la empresa y era obvio que alcanzar esa posición le brindaría los beneficios que una empresa poderosa podía dar y la oportunidad de alcanzar nuevos límites.

No sabía de qué se trataba el contrato, pero tenía una idea y…

“Solo está haciendo del Gremio ‘Los Toros Rojos’ que la traicionaron, un ejemplo y es un aviso para nosotros.” Dijo Abdellah y mirando a los presentes, murmuró. “Después de todo, a diferencia de cualquier otro contrato, el nuestro solo se basa en confianza.”

Un contrato que posiblemente no estaba al nombre de ninguna deidad ni creado por contratistas expertos en diseñar contratos mágicos con fuertes restricciones.

Era un contrato del más tradicional como el que se le había dado a él… Liam recordaba firmar el contrato para trabajar en esta misión y en ese momento, pensó que era una formalidad de la empresa para tener registrado todo, pero ahora se dio cuenta de porque estaba aquí.

Él también era uno de esos que estaba siendo advertido.

*Boom*

En medio de esos pensamientos, la entrada principal fue golpeada desde adentro y mientras todos preparaban su arma, aquellos que sellaban el área lo reforzaron.

*Boom*

*Boom*

*Boom*

Los golpes continuaron y en este punto todos se dieron cuenta, no era que alguien tratara de salir, eran los golpes desesperados de alguien que trataba de huir.

¿Cuántos usuarios de habilidades había dentro? Cuando Liam recordó que la capacidad de la joven era un tipo de dominio de magia de oscuridad, él empezó a dudar de esa información.

Tal vez, solo tal vez, había algo más profundo y…

*BOOM*

Antes de que sus pensamientos pudieran ser respondidos, un feroz golpe abrió la entrada mostrando a un gran minotauro, cuya mirada era de pánico.

El aterrador olor a sangre vino desde el interior causando que todos los más jóvenes se cubrieran la nariz y entonces cuando ese minotauro intentó correr, una poderosa patada lo envió volando.

Golpeando el suelo con su rostro, al caer de frente, Arnold Fawkes conocido por convertirse en un poderoso minotauro no se pudo levantar.

“¡HAAAAAAAAA!”

Y un grito vino desde la entrada.

Desde el interior la sala que estaba completamente negra, una criatura rompió la entrada para que su cuerpo de cinco metros de alto pudiera salir.

Piel completamente negra, una boca llena de colmillos negros y ojos como perlas azabaches que observaban con frialdad.

“¡HAAA!”

El grito volvió a sonar cuando esa criatura salió por completo y algunos vomitaron ante la vista.

Atrapado en la espalda de esa criatura, estaba el vice líder del gremio Los Toros Rojos gritando mientras su cuerpo estaba hundido en la criatura.

Por la sangre que estaba cayendo por la espalda de esa criatura, estuvo claro que su carne estaba siendo carcomida y por el grito, dejo en evidencia que el dolor era extremadamente alto.

Esa imagen combinada con la escena sangrienta y grotesca del interior de la sala, en donde solo quedaban partes de cadáveres esparcidas al azar, fue aterradora.

Liam se puso extremadamente pálido y resistió sus deseos de vomitar, de la misma forma que lo hizo cuando conoció a la Señora de las Bestias.

“De verdad me enojaron… Pusieron en peligro la poca estabilidad mental de mi hermana, llevando a que casi toda esa ciudad fuera destruida.” Murmuró la criatura con una voz fría de esa jovencita y mientras la criatura caminaba, añadió. “Tanto le cuesta avanzar lentamente y ahora ustedes idiotas por un poco de dinero, casi lo arruinan.”

Una voz fría y gélida que venía de una criatura que liberaba un aura siniestra que daba la impresión de ser alguien de sangre fría… No, dejando ver que lo era.

“HAAAaa…”

El ruido del vice líder dejo de sonar cuando manos salieron de la espalda de la criatura y lo hundieron en la masa negra, mientras se escuchaba ruido de masticar.

La sangre cayó al suelo cuando el cuerpo desapareció en la masa de oscuridad que conformaba el cuerpo y esa criatura negra, siguió caminando hacia Arnold, que estaba en su forma de minotauro.

En medio de la caminata, la masa negra que conformaba a la criatura se fue derritiendo y dejo ver a la jovencita, que no tenía ninguna herida.

El miedo entre los novatos fue mayor, debido a que esa jovencita, estaba sonriendo al ver como Arnold se arrastraba huyendo.

“Madre pidió encargarse de la Señora de las Bestias, pero está bien. Tú serás suficiente para calmar mi ira.” Dijo Alice dejando salir dos brazos negros de su espalda.

Un brazo atrapó los cuernos de Arnold levantándolo para que revelara el cuello y el otro brazo se convirtió en un sable curvo para cortar.

“Yo me rindo, po…”

Ignorando la súplica, el brazo en forma de sable curvo cortó el cuello profundamente y de forma lenta, avanzando hasta que eventualmente la otra mano levantó la cabeza de Arnold en su forma de minotauro.

La sangre cayo desde la cabeza cortada manchando el suelo y mientras que la última expresión del minotauro dejaba ver terror.

Lo asesinó a sangre fría… Liam se dio cuenta de porque en este grupo vinieron solo fuerzas de la Empresa Apicius.

Nadie hablaría de este día ni de las acciones de la jefa de todos.

“No me interesa la empresa. Tampoco su gente o los trabajadores, pero debido a que todo fue levantado bajo mi nombre, les daré una advertencia al trabajar para mí.” Dijo Alice y tirando la cabeza a los pies de la multitud, anunció. “Nunca hagan algo que eventualmente dañe a mi hermana o a mi familia.”

Palabras simples dichas en un escenario de miedo.

Liam lo sabía, ella era peligrosa… No, el nivel de peligro era más aterrador que cualquier otro.

Era una asesina a sangre fría que tenía personas que le importaban y que era capaz de mostrarse como verdaderamente era, en caso de que la molestaran.

Ahora esa jovencita pisando la sangre del cadáver de Arnold que estaba volviendo a su forma humana, dio una mirada a unos encapuchados y tras un momento, uno de ellos se adelantó pasando una bolsa de papitas.

“James los errores no se repiten, se corrigen. No importa lo que hagas con la Empresa Apicius, pero si lo haces bajo mi nombre, hazlo bien.” Dijo esa jovencita tomando la bolsa de papitas.

El individuo encapuchado se sacó la capucha que claramente era un objeto de ocultación y todos pudieron ver a James, que daba una sonrisa cordial de asentimiento a pesar de que acababa de suceder una escena grotesca.

Liam había pensado que ese hombre se había quedado en el campamento, pero ahora estuvo claro que en realidad se había ocultado para venir.

Tal vez aquellos encapuchados eran otras personas de cierta importancia… Ante ese pensamiento él se detuvo y dejo de pensar.

No iba a mirar demasiado e iba a ignorar todo lo que sucediera, marcando a Alice como alguien que jamás enojaría y a la Empresa Apicius, como alguien que era preferible tener de aliado y no de enemigo.

“Ahora muévanse… Tenemos otros lugares que arrasar.” Declaró Alice haciendo que todos volvieran a moverse.

Liam fue igual que todos los demás.

A nadie le importo los muertos y menos los traidores, a pesar de que la escena fue grotesca, Liam no tuvo lástima.

Después de todo, él sería igual de vengativo si lo traicionaran.


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