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TG - Capítulo 407
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Tenía mucho que aprender.

Capítulo 407: Tenía mucho que aprender.

“Ugh… Maldición. Odio el clima.”

En medio de un área llena de hielo en el extremo oriente ruso, Akira junto a Oscar estaban caminando por el área.

Este último estaba en su forma de oso y tal vez por su pelaje o su naturaleza más resistente, soportaba el frío de esta zona.

Aunque al verlo llevar su armadura, estuvo claro que estaba utilizando un artefacto para tratar de controlar la temperatura de su cuerpo para que el frío no lo afectara.

El ‘lejano oriente ruso’ fue cubierto por una capa de hielo, cuando la temperatura disminuyó de forma muy abrupta y mientras más al norte se iba, más frío era.

Hubo veces que este frío cubrió parte de china y el norte de corea, hasta el ‘Monte Paektu’ en donde estaba cubierto por fuego debido al volcán activo en esa área.

Frío y hielo… Sin duda era un ambiente hostil.

“…”

Akira al volver sentir el frío, se acercó a su compañero osuno y lo abrazó como si fuera un gran peluche.

Ese gran oso era más alto que ella incluso cuando estaba en cuatro patas y como su pelaje siempre se mantenía limpio, era sumamente agradable de abrazar.

Y más ahora que hacía tanto frío.

“¿No era que debías sentir el frío?” Preguntó Oscar y dando un gruñido bajo al dejarse abrazar, murmuró. “Tu entrenamiento está yendo muy mal si es así.”

La forma gruñona que hablaba hizo que Akira se riera y se subiera arriba del oso, para montarlo como si fuera un caballo.

Escuchó el suspiro de Oscar y por la forma que seguía caminando entre la nieve, aceptó que ella actuara de esa forma.

No era que estuviera ebria para usar a su compañero como un caballo, pero como estaban solos, no importaba demasiado… Y Akira creía que necesitaba animarse.

“Estoy dudando del consejo del Fénix… Digo, lo llaman fénix, pero ni siquiera es de fuego o mágico. ¿No es una criatura psiónica? ¿Existen las criaturas psiónicas?” Dudó Akira y volviendo a temblar por el frío, murmuró. “Además, esto es una tortura no un entrenamiento.”

El fénix le dio un consejo por su trabajo.

Le dijo que debía aprender de la naturaleza y tratar de replicar el control natural de temperatura, e incluso le recomendó vivir en zonas de bajas temperaturas para ‘aprender’ con su cuerpo.

Al final, una vez que aprendiera de la naturaleza, debía llevarlo al extremo.

Pero para ella no tuvo sentido.

Sabía como la temperatura bajaba, ya que lo había estudiado en la academia de psiónicos Aetherium.

Literalmente tuvo que estudiar las leyes físicas y el proceso del cambio de temperatura, para poder de esa forma, ser capaz de congelar lo que deseaba.

Sin embargo, ahora estaba en medio de la nada, teniendo frío debido a que no usaba algún conjunto con control de temperatura y sentía que su cuerpo se estaba congelando.

“Incluso si mi cuerpo es fuerte… No soy un mago de hielo, no obtendré afinidad o incluso ‘resistencia mágica’.” Murmuró Akira suspirando.

Esta zona montañosa era agradable a la vista, ya que el verde de los árboles se combinaba con el blanco de la nieve, pero el frío era demasiado.

A diferencia de un mago que podría mejorar su resistencia natural al frío y su afinidad, ella solo estaba teniendo frío.

Incluso si era un rango S y su cuerpo era más fuerte que el normal, no era lo suficiente como para soportar estos ambientes sin ropa que la cubriera bien o que estuviera encantada.

Ahora estaba usando una maldita remera corta y un pantalón fino, todo para sentir la naturaleza y lo estaba sintiendo… Era malditamente horrible.

“¿No has estado bien dentro de las tormentas heladas que creas?” Preguntó Oscar mientras caminaba con calma y con cierta duda, murmuró. “Ahora pareces temblar como una gelatina y el frío no es tan alto como en tu tormenta.”

La forma que decía ‘gelatina’ llevaba cierta diversión y Akira le dio unos golpecitos en la espalda de ese oso que gruñó conteniendo su risa.

Pero ella pudo entender a lo que se refería y la respuesta era simple…

“Soy buena en controlar la temperatura.” Reveló Akira abriendo sus brazos.

El frío dejo de extenderse a su alrededor y la nieve no solo dejo de caer, sino que se derritió dejando ver la roca en la que estaba bajo.

No hacía calor, pero tampoco era tan frío como antes y lo que había creado no era una barrera psiónica, sino que simplemente había retrocedido el proceso para bajar la temperatura.

“No puedo aumentar la temperatura de forma extrema, ya que es muy difícil. Por eso la Piroquinesis no es lo mío, pero controlar la temperatura hasta un estado normal no es tan complicado.” Murmuró Akira, dando cierta sonrisa al disfrutar del ambiente.

Lo básico era deshacer lo que había hecho y para ella significaba que, si era capaz de crear hielo o bajar la temperatura, también era capaz de volverla a la normalidad.

Si pudiera aumentar la temperatura aún más, podría volverse una piroquinética, pero su especialización fue en bajar la temperatura.

De cierta forma al igual que los magos que tenían una afinidad natural a un elemento, aunque todos controlaban la energía mágica, los psiónicos tenían talento en algunos lugares y se especializaban en ello.

Clémentine antes era capaz de utilizar múltiples habilidades dentro de lo psiónico, pero al final tuvo que especializarse en su telequinesis para de esa forma, no distraerse tratando de ir más lejos en diferentes capacidades.

“De la misma forma que hice que mis aliados no fueran afectados por el frío de mi tormenta, hice que mi cuerpo tampoco lo sintiera… Y también utilizó artefactos.” Dijo Akira con una risa suave.

Su control era alto por tal razón era capaz de crear una poderosa tormenta helada que era capaz de herir gravemente a sus enemigos y a la vez proteger a sus aliados.

A la vez evitó que ella sintiera el frío directo.

“Y no entiendo al Fénix, pero esa es la razón por la cual sigo estando aquí.” Murmuró Akira con enfado mientras se recostaba en la espalda de su compañero.

No lograba entender lo que buscaba el fénix.

¿Era controlar de forma natural la temperatura como para desencadenar una tormenta? ¿Era sentir el frío para de esa forma ‘acostumbrarse’ de alguna manera?

Ella era una humana que tuvo que entrenar para aprender a controlar el hielo y eso significaba que no era natural para ella hacerlo y por eso tuvo que estudiar para aprender como todo funcionaba.

No obstante, a pesar de sus quejas, lograba comprender que tal vez fue un error evitar sentir el hielo y quizás se estaba perdiendo de algo, por tal razón continuaba haciendo esto.

Esperando que el consejo funcionara.

“Dudo que se esté metiendo conmigo… No parece ser una bromista.” Murmuró Akira recordando la solemnidad de la misión.

No sabía que era el ‘fénix’, pero claramente no era algo ‘humano’ y a pesar de que había cierta duda, la otra parte no ganaba nada dándole un mal consejo o haciéndole una broma.

Era un rango SSS, conocido como una bestia santa, que no solo era inteligente, sino que sumamente fuerte… No necesitaba bromear de esta forma con ella que ni siquiera tenía alguna conexión con esa criatura.

“Espero que Clémentine lo esté pasando mejor.” Murmuró Akira mirando como la nieve desaparecía antes de que la tocara y con cierta risa, declaró. “Aunque esa tortura es mejor entrenar con Alice.”

Clémentine tenía un mayor talento y la última vez que convirtió su hielo en agua fue un ejemplo claro.

Esa psiónica revirtió su ataque de bolas de nieve y las convirtió en agua, utilizando lo que para ella era su telequinesis.

Tal capacidad era dominante… Y era una razón por la cual Akira se estaba esforzando para mejorar.

No era como si pensara que podría llegar al rango SS, pero al menos deseaba ser lo suficiente capaz como para sentirse bien consigo misma.

Si era preferible, tener confianza de que podría enfrentar a Alice, pero el problema en ese sentido era que la última vez que se la encontró, sintió que esa glotona ya había dejado de ser normal.

Ya sea un pequeño paso o uno grande, esa glotona era poderosa antes y era imposible pensar como seria en el futuro.

“Bien, ¡necesitamos seguir entrenando!” Exclamó Akira animándose a sí misma y palmeando a su compañero, ordenó. “Vamos a completar nuestro viaje y luego regresaremos a nuestra cabaña.”

El gran oso que estaba montando dio un gruñido bajo y siguió caminando por su viaje mientras que el frío volvía junto a la nieve.

Akira ignoró el frío y se rio al ver a su compañero osuno moverse ante su orden.

“Y gracias por venir conmigo.” Murmuró en voz baja, logrando que las orejas del gran oso temblaran con cierto nerviosismo.

Ella se rio en voz baja de forma malvada, pensando que su compañero era algo tímido.

******

En medio de un jardín chino decorado de forma agradable estaba una joven meditando.

Cabello largo de color rubio, llevando un conjunto cómodo y simple, que le quedaba bastante bien.

A pesar de tener los ojos cerrados y estar en una posición de meditación como si estuviera desconectada del mundo, sus cejas estaban temblando.

La razón era simple…

“¿No he descuidado un poco mi apariencia?” Murmuró Clémentine viendo su propio cuerpo.

Ella literalmente estaba al lado de su cuerpo, usando su conciencia para observar la realidad y si bien su conciencia era representada con su figura en un estado más ‘perfecto’, su cuerpo físico mostraba como estaba en realidad.

Su cabello no estaba completamente peinado y no estaba cuidada como se debía, también había problemas con su cuidado de piel y para ella, todos esos detalles eran visible.

Una cosa era mirarse al espejo, pero sacar su conciencia y mirarse por completo, era un tema muy diferente.

“Ahora entiendo la razón por la cual Érica a veces aparecía hecha un desastre.” Murmuró Clémentine recordando las videollamadas que tuvo con esa maga de hielo.

Hubo veces que esa maga aparecía hecha un desastre y la razón era que pasaba horas con su hechizo y no tenía el tiempo para cuidarse a sí misma.

Aunque claro, todo esto era superficial comparada con el entrenamiento… Clémentine ahora estaba de acuerdo en ese tema.

“Una lástima que no pueda sacar mi cepillo o me peinaría a mí misma.” Murmuró con cierta risa entretenida.

Su mano atravesaba su propio cuerpo, pero Clémentine en esta forma era capaz de utilizar su telequinesis para afectar la ‘realidad’.

Por supuesto, según la información que le pasaron, también era posible que su conciencia se solidificara en la realidad para afectar la realidad por sí misma sin su ‘telequinesis’ de por medio.

Esta no era la primera vez que sacaba su conciencia de su cuerpo, ya que durante la misión el monje Song la ayudo, pero esta vez lo hizo por su cuenta.

“No pensé que hacerlo por mí misma fuera tan difícil… Aunque estar afuera es fácil.” Murmuró Clémentine con un tono algo cansado.

Antes otros la ayudaron a que su conciencia saliera y por tal razón pensó que no iba a tener problemas.

Tenía experiencia para hacerlo… Esa idea fue destrozada cuando le costó extraer su conciencia sin irse a ese lugar en donde veía ese ‘velo’.

No obstante, a su favor, ahora mismo estar a fuera de su cuerpo no era tan agotador como había pensado.

El gasto de energía psiónica era superficial.

“Me queda mucho para aprender.” Dijo de forma inevitable mientras estiraba su ‘cuerpo’.

En realidad, su ‘cuerpo’ representaba su conciencia y toda su figura era recreado según sus propios pensamientos.

Lo mismo sucedía con los ‘sentidos’, la forma tan compleja de que su conciencia captaba sus alrededores, se convirtió en ‘sentidos’ que la ayudaron a procesar la información… Ahora que tenía tiempo y no estaba en una misión que necesitaba prepararse de inmediato, era capaz de responder esas interrogantes que antes permanecieron sin respuesta.

Sin embargo, esas preguntas eran insignificantes comparadas a las preguntas más grandes.

“¿Hasta dónde soy capaz de alejarme de mi cuerpo principal? ¿Cuál es el límite para regresar de inmediato y no tener que volver volando? ¿Y qué soy capaz de hacer en esta forma?”

Entre las tareas que le dieron no solo se trataba de extraer su conciencia, sino que verificar sus propios límites y su capacidad general.

Había experimentado de primera mano que las personas normales no eran capaces de verla en esta forma y muy pocos eran capaces de sentirla.

No obstante, todavía faltaba ver cuáles eran sus límites en esta forma y cuánto tiempo podía durar.

Tenía mucho que aprender.


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TG - Capítulo 408
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No le molestaba admitirlo.

Capítulo 408: No le molestaba admitirlo.

En una sala llena de computadores y todo tipo de proyecciones, Andrés dio una mirada a un dron que estaba volando junto a otros drones.

“Su control es espléndido. Su capacidad para controlar todos los medios tecnológicos está al nivel de un mecánico de rango A… Es posible que si entrena más pueda alcanzar el control de un rango S o superarlo.” Murmuró el Sabio Lucius con una sonrisa emocionada.

Andrés asintió con un ligero orgullo, aunque técnicamente no era algo que hiciera él mismo.

Ver a los drones ensamblarse y luego dividirse con rapidez fue solo parte superficial de la capacidad natural de una entidad virtual.

Tras unos momentos de movimientos uno de los drones se acercó y se puso cerca de Andrés, girando su cámara para ‘mirar’ a Lucius.

“¿Cómo te has encontrado recientemente? ¿Tus funciones están bien?” Preguntó ese hombre con un tono profesional.

—¿Esto es lo que llaman los humanos como revisión médica?

Una duda vino a la mente de Andrés y cuando él confirmó el dron dio una luz verde varias veces como si dijera que estaba todo en orden.

La forma tan simple de responder hizo que Andrés diera cierta sonrisa, al darse cuenta de que ‘ella’ era muy tímida.

—No soy tímida… Solo que ese hombre parece extraño y no quiero responderle.

Una respuesta instantánea que debido a que solo él la escuchó, no causó nada en el sabio que estaba al frente de ambos.

“Aunque puede parecer absurdo las revisiones ‘médicas’ o chequeos de mantenimiento son necesarios. No se trata de modificar algo de ti, sino que cuidarte de los virus informáticos.” Dijo Lucius sin saber lo que esa entidad pensaba de él, pero entendiendo lo que ella pensaba y mirando a Andrés, comentó. “Es tu obligación traerla para los chequeos médicos y revisión de su progreso.”

Tal vez estas nuevas formas de vidas no eran conocidas en el mundo, pero los mecánicos existían y ellos eran muy capaces de crear virus muy dañinos.

Verse afectado por esa clase de virus informático era una posibilidad, aunque dependiendo de la cautela de la entidad, baja.

“Entiendo, me encargaré de traerla de forma periódica.” Respondió Andrés con seriedad.

Su seriedad fue trasmitido a esa entidad que seguía conectado a su mente y la otra parte también prestó mayor atención.

La salud era importante… Su idea fue tomada por la otra parte.

“¿Ya la has dejado entrar a internet?” Preguntó Lucius y al ver que él no respondía, comentó. “Darle acceso a internet es necesario. No hay dudas de que se puede encontrar con peligros y cosas extrañas, pero le permitirá ver más allá y aumentar su capacidad.”

Andrés al escuchar esas palabras dio un suspiro.

—¿Por qué suspiras? ¿No hemos navegado juntos por las redes? Recuerdo que vimos las noticias de tu antigua jefa. La ‘Protectora de Zerzura’. —Dijo una voz en su mente y tras un momento, declaró. —No me importa hacer lo mismo si crees que es correcto.

Esta vez no fue texto, sino que fue una voz femenina que, si bien era ‘robótica’, dejo ver ciertas emociones.

Su suspiro fue debido a que estaba preocupado por lo que podría encontrarse en internet y si bien había cosas agradables, en algunas áreas… Podía ser perturbador.

—¿Pero no te gustaría hacerlo por ti misma? —Preguntó Andrés y con cierta sonrisa, murmuró. —A veces no puedo responder a tus preguntas y no se trata de que me avergüence de ellas, sino que mi conocimiento no es absoluto. Algunos lugares en internet podrían ofrecerte lo que buscas.

No llevaban demasiado tiempo juntos, pero ella se desarrollaba demasiado rápido y absorbía a una gran velocidad su conocimiento.

Andrés le preocupaba dejar que buscara por su cuenta, pero a la vez sabía que necesitaba hacerlo debido a que su conocimiento no era absoluto.

Desconocía más temas de lo que lograba entender y como si fuera poco a ella le gustaba conectarse por completo a su mente… Eso significaba descubrir cosas que él no deseaba revelar.

—Últimamente estoy respetando tu privacidad y nunca me he conectado profundamente contigo.

Esas palabras sonaron en su mente y Andrés pudo sentir que ella estaba molesta por sus pensamientos superficiales.

“¿Han terminado su charla?” Preguntó Lucius y cuando ambos se quedaron quietos, ese hombre dirigió su mirada al dron y cuestionó. “¿Has tenido algún pensamiento de dominar la humanidad?”

Hasta ahora la ‘revisión’ médica fue estándar y Lucius estaba tomándose todo con cierta seriedad, pero esa pregunta… Dejo en claro a Andrés, que no podía confiar en su jefe.

“¿Qué? Es una pregunta en la cual tengo un interés personal.” Dijo Lucius como si no fuera demasiado y con un tono bajo, murmuró. “Este mundo necesita que alguien lo controle y esta niña puede ser la elegida.”

Al frente de Andrés, estaba el primer hombre que traicionaría a la humanidad en caso de que las maquinas ‘despertaran’ y se ‘rebelaran’. 

Era posible que otros pensaran que él estaba bromeando, pero Andrés solo pudo dar un suspiro ante esa excentricidad.

“Bueno… Si algún día tienes esa clase de pensamientos, puedes contar conmigo. Puedo diseñar los robots que se usaran para la guerra.” Dijo Lucius riéndose.

La risa no era por sus palabras, era posible que se debiera a que estaba pensando en lo que podía diseñar para enfrentar a los que se ‘resistirían’… Para Andrés esa clase de mente tenía su jefe.

“Eso es todo por hoy. Luego pueden programar el siguiente chequeo.” Dijo Lucius y mirando al dron, añadió. “Y niña, fue un gusto conocerte. La vida puede ser difícil para individuos como tú, pero estoy seguro de que podrás seguir adelante.”

Individuos como ella… Entidades virtuales que eran capaces de sentir y pensar como cualquier ‘humano’ normal.

Sin embargo, por todo lo demás eran diferentes, desde la longevidad hasta la forma que procesaban información simple.

Todavía quedaban tantas preguntas por responder y Andrés sabía que ‘ella’, todavía tenía cuestiones que necesitaba solucionar y responder, ni hablar de las futuras dudas que podría tener.

—¿Pero no estarás ahí para ayudarme? —Preguntó la voz con cierto nerviosismo.

¿Era el temor a la soledad? ¿La incertidumbre a lo que podría venir? ¿La duda de que él se distanciara?

Andrés podría intentar conectarse con ella para descubrir la verdad, pero no necesitaba hacerlo.

—Claro, que sí. —Respondió de forma clara.

No se arrepentía de tomar esta responsabilidad y aunque no sabía a donde le llevaría, al menos se quedaría hasta el final.

Incluso si sentía que no tenía ni la edad, ni los valores para educar a otro, era diferente si pensaba que era ‘ayudar’.

Ella ante su respuesta, dirigió su dron al frente de Lucius.

“Luna…” Dijo de repente una voz mecánica que venía del dron y cuando Lucius parpadeó, reveló. “Ese es mi nombre. Soy Luna Silva.”

Era una voz robótica femenina, pero esta vez su revelación llevaba lo que todos pudieron entender como orgullo.

Andrés se puso su mano en el rostro al sentir la mirada de Lucius.

Era como si ahora él hubiera dicho algo extravagante y fuera mirado raro… Sin duda era agobiante cuando la persona que lo hizo era su excéntrico jefe.

“Es un gran nombre. Me gusta.” Dijo Lucius con una sonrisa entretenida y dando una mirada al dron, preguntó. “¿Lo eligieron para ti?”

La respuesta fue una luz verde que lo confirmaba.

“Y me gusta.” Respondió Luna con cierta felicidad y alegría en su mecánica voz.

Andrés pensó por un momento que él solo eligió el nombre y ella tomó su apellido, pero al final se abstuvo de aclarar.

Después de todo, Luna estaba contenta y eso era suficiente para él.

******

En medio del comedor principal en la sede del Gremio de los Cazadores Desenfrenados, una gran cantidad de personas estaban comiendo.

Pedían sus comidas con sus grupos o equipos y luego se quedaban a comer o se la llevaban a sus casas u otros lugares privados.

Al igual que la Academia de Héroes era patrocinada en comida por la Empresa Apicius, este lugar también era similar.

Comidas que no eran solo deliciosas, sino que altamente nutritivas y útil para cualquier tipo de dieta o régimen de entrenamiento.

Leslie que estaba observando pudo sentir la dedicación del gremio para ‘nutrir’ a sus miembros y a la vez, entendió la razón por la cual este gremio era reconocido en todos los países de Escandinavia.

Por su número este gremio ya había dejado la categorización de ‘gremio mediano’ y había pasado a ‘grande’ e incluso cuando no tenía un rango SS, el número de miembros le daba esa ventaja.

Mientras desayunaba en solitario, pensando sobre lo difícil que debía haber sido para este tipo de gremio alcanzar este nivel e incluso seguir aumentando su tamaño y poder, ella vio a alguien conocida que entraba al comedor.

“¿Leslie? Me contaron que te uniste al gremio, pero no lo creí.” Dijo Wendy Middleton con una sonrisa al acercarse.

Esa jovencita entró en el mismo año que ella a la Academia de Héroes, pero también estuvieron en algunas clases juntas, principalmente las clases de armas a distancia.

Leslie al ver a alguien conocida, lo saludo animada y la invitó a que se uniera, para conversar sobre lo que hicieron en su tiempo.

En su práctica a diferencia de ella que fue a Zerzura, Wendy fue a un gremio de aventureros en Asia y en ese momento, empezó a desarrollar sus habilidades de exploración.

Tal vez parecería simple, pero en un lugar lleno de naturaleza en donde la tecnología no podría cubrir las necesidades, una exploradora era necesaria.

Detectar trampas, emboscadas, seguir a su objetivo y saber guiarse era cualidades que eran necesarios en zonas naturales llenas de peligro.

Aunque seguía siendo rango B, ella logró llamar la atención de este gremio y acepto la invitación para unirse.

“Este lugar tiene experiencia en entrenar exploradores y como si fuera poco, tienen buenos cazadores y muchas personas que usan arco… Fue imposible que rechazara la invitación.” Dijo Wendy con una sonrisa.

Estaba animada y a diferencia de la última vez que la vio en la academia, ella se notaba muy madura.

Ser exploradora no era muy cómodo y necesitaba experiencia práctica, esa misma experiencia la había moldeado en la actualidad.

“Es una sorpresa encontrarte aquí. Pensé que ibas a ir a un lugar de batalla más directa, ya que en el torneo mostraste ser mortal.” Comentó Wendy de forma honesta y con una sonrisa, añadió. “También me enteré de que ascendiste de rango, eso es increíble.”

Era imposible que no viera el torneo y Leslie al recordar como todo se desarrolló solo dio una media sonrisa.

Durante el torneo internacional fue mortal en sus ataques porque confío en la barrera de seguridad para los ataques y por esa razón no se limitó.

En cuanto a su ascenso, no era como si lo mantuvo en secreto, ya había registrado su aumento de rango y lo informó a la academia.

“Digamos que estoy buscando mi camino y por eso vine aquí.” Dijo Leslie con una media sonrisa.

No iba a contar sobre su misión que la alejo de las batallas más ‘directas’, pero tampoco necesitaba encubrir que estaba aquí para ‘experimentar’ lo que era un cazador.

Además, no estaba mintiendo.

Encontrar un camino era la razón por la cual estaba en este lugar buscando experimentar que era lo significaba ser un cazador.

Wendy asintió y antes de que pudiera preguntar, vio que ella tenía un mensaje y Leslie se disculpó para leerlo.

“Me acaban de llamar para que vaya a una sala del gremio.” Murmuró Leslie y con una sonrisa, comentó. “Luego podemos reunirnos para hablar. Hay muchas cosas que me gustaría aprender de alguien más experimentada que yo en estos tipos de trabajo.”

Esa jovencita dio una sonrisa tímida y tras intercambiar números, Leslie se despidió tras preguntar sobre donde estaba la sala que debía dirigirse.

No estaba mintiendo sobre la experiencia, Wendy entreno para ser una exploradora y tal ‘capacidad’ era necesario para los cazadores.

Después de todo, necesitaba encontrar a su presa antes de cazarla.

Siguiendo las indicaciones de Wendy, bajo al último piso del edificio en donde estaba el sótano y luego al salir del ascensor, caminó por el pasillo hasta que llegó a la puerta de lugar que necesitaba llegar.

Tocando la puerta, en unos segundos, salió un joven quien le dio una sonrisa al ver su sorpresa.

“Ven pasa.” Pidió Lucas Chabert con un tono ligeramente entretenido.

Su compañero graduado de la Academia de Héroes, con quien había luchado lado a lado durante el torneo internacional, fue la persona que lo recibió.

Leslie al entrar entendió por qué Wendy mencionó que había ‘escuchado’ que ella estaba en el gremio y su ‘mayor’ podía ser la razón.

Un poco sorprendida por este encuentro al entrar a la sala de reuniones, Leslie vio a otros jóvenes y entre ellos vio a otra persona conocida.

Eva Pisani una maestra de armas que también entró al mismo año que ella… Era imposible no conocer a otro de su ‘tipo’.

Asintiendo sin poder saludar debido a las otras personas, ella tras ser guiada a su asiento dirigió su mirada a la persona que dirigía esta misión y a donde se dirigió Lucas.

“Capitán nuestro último miembro ha llegado.” Dijo Lucas mirando al joven que tenía una expresión seria y que estaba en la cabecera de la mesa.

En términos de edad era mayor que algunos de los presentes, pero era la seriedad y la solemnidad lo que causaba que todos se quedaran en silencio, esperándolo.

Niko Aho, un elegido por los dioses de la tierra para ser unos de sus ‘paladines’, había ascendido a rango S y ahora lideraba el equipo de elite.

Ese hombre asintió y mirando a los presentes, su expresión se hizo más seria.

Leslie recordaba sus disparos mortales durante la misión de asalto en la cual habían luchado juntos hace ya más de un año, pero también recordaba que no era muy hablador.

“Muy pocos de ustedes se conocen entre sí y cada uno tiene diferentes objetivos, pero aquí concordaremos en algo.” Dijo Niko y poniendo sus manos en la mesa, enfatizó. “Tenemos que ser los mejores… Ese es el objetivo final de nuestro grupo.”

Su tono y la seriedad con la cual puso el objetivo, dejo en claro que no deseaba que nadie se opusiera.

Para ser un grupo de elite, esto era algo normal que se esperaría de ellos y en este lugar nadie dijo nada.

Después de todo, no estaba mal ser más fuerte.

******

En una gran sala de reuniones, una mujer con una máscara de huesos blancos y un vestido negro, observaba a una mujer asiática que estaba informando.

La expresión y la mirada causaba cierto nerviosismo natural y Nicole que estaba tratando de mantener su papel de ‘Bastet’ en calma, tuvo problemas para escuchar todo.

Ye An le estaba informando sobre los problemas que han sucedido recientemente con su conquista en la costa.

Ese ‘conquistar’ era literal… Los pandilleros, pequeños grupos de mafiosos, maleantes y todo el bajo mundo tenía que ser puesto bajo su control.

Si bien controlarlo no era tan difícil cuando eran los más fuertes de la zona, sin duda era problemático, ya que muchas veces no seguían las órdenes.

“Hay algunos pandilleros que exigen dinero de protección a algunos clubes nocturnos. Ellos a pesar de que le hemos dicho que se detengan, continúan con sus tratos.” Reveló Ye An con un tono serio.

“Aplástalos y haz de ellos un ejemplo.” Dijo Nicole, siguiendo su actuación de ‘Bastet’ en momentos de calma.

Su respuesta fue simple y tranquila, pero dejaba ver que no se detendría por nada y Ye An tragó de forma evidente.

¿Estaba asustada? Nicole no hizo nada para ponerla en ese estado y por eso lo encontró extraño.

“Sin embargo, su excusa fue la falta de dinero… Eso está sucediendo en otras partes.” Dijo Ye An tras recuperar cierta estabilidad y con un tono serio, reveló. “Detener todos los negocios nos está haciendo perder clientes, prestigio y mayormente… Dinero.”

Por la mirada de Lakatos, Ignacio y Octavio que estaban presentes, ellos parecían tener la misma preocupación.

Nicole había ordenado detener todos los negocios.

La razón principal, era que deseaba conquistar la ciudad, evitando realizar negocios ilegales que podrían causar problemas.

La causa real era que no sabía si una vez conquistada la ciudad continuaría este camino o se detendría y entregaría a todos a Víctor… Era por eso que estaba rechazando encargarse de los negocios.

No obstante, había una razón válida a los ojos de los mafiosos.

“El Imperio tiene sus ojos puestos en Río de Janeiro y si bien nos hemos dado un tiempo tras limpiar a los infiltrados, es posible que en el futuro vuelvan.” Dijo Nicole y con una mirada lo más sería posible, declaró. “O somos atrapados o detenemos los negocios y nos organizamos con una mayor seguridad para evitar el conflicto.”

Delató a todos los mafiosos que informaban a Víctor e incluso atrapó policías infiltrados hasta el punto de que seguramente hizo que las autoridades del imperio que no sabían de ella, le apuntaran directamente.

Se los entregó a Ersin para que se hiciera cargo en secreto, pero esa elfa los hizo ‘desaparecer’… Literalmente les cambio la identidad y el lugar, prohibiéndole volver a encontrarse con sus compañeros o amigos.

Se llevaron a sus familias con ellos, siguiendo un protocolo de protección de testigos, pero a los ojos de sus compañeros policías, Bastet los asesinó… No, que la gente que sabía que ella se los llevo, era posible que creyera que ella los ‘devoró’.

Sin embargo, la revelación de que tenían a su lado infiltrado causó que estos jefes criminales confiaran en ella.

“No dudo de que el dinero sea importante. Es la base de una organización y es lo que todo buscamos… Beneficios.” Dijo Nicole y dando una sonrisa, comentó. “Pero ahora necesitamos realizar sacrificios y elegir entre beneficios a corto plazo o a largo plazo.”

Podían aceptar mantener los negocios activos y ganar dinero a corto plazo o podían cerrar todo, reorganizarlo de forma más estricta y segura para ganar dinero a futuro.

La primera opción era a corto plazo porque las autoridades podrían venir por sus cabezas y si bien en la segunda opción era posible que sucediera lo mismo, el resultado diferiría y el daño sería reducido.

“Si esas personas no entienden o no desean gastar de su bolsillo para mantener sus negocios, no me importa dejarlos de lado.” Añadió con cierta indiferencia.

Ye An asintió múltiples veces, estando de acuerdo con sus palabras.

Esa mujer estaba en los negocios de las drogas y su objetivo era tener un lugar ‘seguro’ para poder vender.

Fue la primera que aceptó cerrar los negocios entendiendo que era temporal para un ‘futuro mejor’.

Al final los demás asintieron.

Darse cuenta de que sus compañeros o su gente de confianza era un espía del imperio, fue un duro golpe que los hizo desconfiar de todos, excepto de ella… Quien los ‘ayudó’.

Si antes al presentarse dio la impresión de que era una buena opción para seguir, ahora dio una confianza verdadera.

“Por mi parte lo acepto… Las pérdidas son grandes, pero puedo ir preparando futuros negocios y buscando nuevos socios en el extranjero.” Dijo Octavio y con un tono serio, comentó. “Pero otros no lo entenderán. Creo que es mejor que hables con ellos directamente y más con aquellos que he logrado que se rindan.”

Octavio era un Señor de las Armas y si bien podía almacenar equipo militar mientras se encargaba de encontrar socios, otros no entendían el objetivo o para decirlo de otra manera, no confiaban en ella.

Ese hombre no era un usuario de habilidades, pero era un excelente hombre de negocios que se había encargado de ‘conquistar’ una parte de la costa, sin luchar una sola batalla.

Había convencido a todos esos grupos y si bien parte de la razón era que él vendía armas a gran parte de los criminales y era reconocido, no había que negar que hizo algo excelente.

“Diles que aceptaré una reunión con ellos, pero será una cena.” Dijo Nicole e ignorando la expresión cambiante de ese hombre, cuestionó. “¿Alguien tiene algo más? En quince minutos tengo mi almuerzo.”

Sin evitarlo dio una sonrisa al ver que Octavio se puso un poco pálido y los demás mostraron cierta incomodidad y miedo.

Su ferocidad durante la batalla, los rumores de la máscara que llevaba y por supuesto, su actuación estaba creando la nueva imagen de ‘Bastet’.

Priorizar la comida, hacer de su cena y almuerzo asuntos de importancias o elegir lugares como esos para las reuniones, era necesario para crear el efecto que buscaba.

“Si lo desean pueden unirse.” Invitó Nicole con un tono indiferente.

Los rechazos vinieron de inmediato.

Nunca dijo ‘que’ iba a comer, pero nadie deseo verificar si ella comía o no carne humana… Después de todo, no les servirían carne humana a ellos, ¿para probarlo?

“A mí me gustaría saber cuándo vamos a hacer el contrato.” Dijo el Conde Lakatos y con un tono serio, dudó. “Nuestra relación estaría formalizada de esa forma… ¿No sería lo mejor?”

Contrato… Ellos no hablaban de un contrato mágico que era capaz de romperse por medio de un experto en contratos, estaban refiriéndose a un contrato en nombre de alguna deidad.

Solo esa clase de contrato daría confianza como para que cada uno no tuviera que preocuparse tanto por sus compañeros.

“¿De verdad deseas hacer un contrato en este momento?” Dudó Nicole y dando una mirada a ese hombre, precisó. “Ustedes deben confiar muy poco en mí para hacerlo. Creo que al menos deben esperar a que muestre que soy capaz de unir Río de Janeiro antes de que hagamos el contrato.”

La expresión del Conde Lakatos tembló.

Ella hizo parecer como si quisiera mostrar que era confiable para luego realizar un contrato y no deseaba ‘forzarlos’ a ellos a realizar un contrato tan pesado en este momento.

Ese hombre estaba hablando del contrato no porque desconfiara de ella o porque no viera que fuera capaz, era porque de cierta forma le temía.

Nadie sabía si ‘Bastet’ enloquecería… Esa era la idea que ese hombre estaba trasmitiendo y la mejor forma de evitarlo, era realizar un contrato con una cláusula para protegerse.

“Por ahora podemos seguir con los contratos tradicionales.” Intervino Ye An y mirándola, comentó. “Nosotros también debemos mostrar que somos confiables.”

Se estaba tomando su rol de subordinada con demasiada seriedad y era difícil saber si era por miedo o por lo que había mostrado.

Hasta era posible que estuviera ocultando algo… Para Nicole cada uno de ellos podían traicionarla por la espalda y clavarle una daga, literalmente.

Tras despedirse de ellos, cada uno de ellos abandonó la sala de reuniones y María que estuvo en el fondo como una secretaria, activó un artefacto espacial para llevarla.

El viaje espacial fue complejo y molesto, pero tras decenas de segundos, llegaron a un departamento privado.

“Buen trabajo para manejar todo.” Dijo María con cierta sonrisa y sin poder evitarlo, elogió. “Y tu respuesta a los contratos fue perfecta. Sin mostrarte desesperada dando la sensación de control.”

¿De esa forma lo vio ella?

Rechazó los contratos haciendo parecer como si la otra parte lo buscara con fervor y dejando en claro que ella deseaba mostrar su capacidad… Pero de cierta forma, hizo parecer como si estuviera en control de todo y no temiera las traiciones.

Si uno pensaba que ella delató a los espías del imperio que ni siquiera ellos mismos sabían, entonces era posible que vieran su respuesta como confianza, que venía del control de información.

“Eso fue bueno… No deseo rezar a un dios para realizar un contrato.” Murmuró Nicole y con un suspiro al recordar la conversación que tuvo con su ‘mentora’, dudó. “Aunque Alice me detalló cuál sería el mejor.”

Esa glotona le comentó cuál era el mejor dios para realizar un contrato y apuntó a los ‘Dioses Infernales’, siempre detallando cualidades y ventajas conocidas en los libros.

Si no fuera porque esa glotona lo hizo como si estuviera recomendando a un ‘profesional’ para ver y citaba libros teólogos sobre esos dioses, Nicole hubiera pensado que esa jovencita estaba metido en cosas ‘jodidas’.

Aunque no estaba mintiendo sobre los libros, ya que se los envió por su reloj holográfico y tras leerlo, Nicole pensó que solo si estaba muy segura de lo que estaba por hacer rezaría para un contrato.

“Se dicen que los Dioses Infernales no responden, pero ellos siguen siendo medios para contratos.” Reveló María y con un suspiro, murmuró. “Tengo experiencia con Avaricia.”

Avaricia, Dios del Infierno, reconocido Guardián del Tercer Infierno, también conocido como Dios de la Riqueza, Dios del Comercio y de la Usura.

Tenía múltiples títulos, pero tal deidad a pesar de que no respondía para rituales demoniacos, seguía aceptando contratos hechos en su nombre.

Cada libro que leyó de Alice detallaban las interacciones de esas deidades con los mortales en general y esa Deidad Infernal era conocida por aceptar contratos en su nombre, incluso si eran desproporciónales.

“No quiero pensar en el tema… Al menos, no hasta que vea que haré.” Murmuró Nicole con un suspiro al sacarse la máscara.

Disfrazarse la estresaba demasiado y pensar en estos asuntos, era aún más estresante.

Se negaba a realizar un contrato al menos hasta que decidiera si cumpliría totalmente la tarea de Ersin o solo parcialmente conquistando la ciudad.

Sacándose los tacos y tirándolos al lado, dio un suspiro otra vez.

“No entiendo por qué debo usar esta clase de vestido y tacones altos.” Gruñó agotada.

El trabajo no solo era actuar de una forma muy especial buscando mantener cierta impresión de ‘líder digna’ y ‘maniaca caníbal’, sino que cambiaba en cada aspecto de su vida.

Vestimenta, maquillaje, gestos e incluso la forma que hablaba… No era una profesional y todo fue hecho hasta una medida que era capaz de soportar, no obstante, era agobiante.

“Si algún día me descubren, espero que podamos luchar… El Conde Lakatos parece duro y estoy segura de que Ignacio, una vez transformado será salvaje.” Murmuró riéndose entretenida ante el pensamiento.

Tal vez esa era la única parte sincera de su actuación y era lo que le daba mayor fuerza… Incluso si la otra parte dudaba, lo único que ella debía hacer era pelear en contra de ellos y si bien eran tres rangos S, los que estaban en ese lugar, iba a ser más emocionante.

María al verla le dio una sonrisa y trajo una bebida para que tomara antes de retirarse en silencio.

No le gustaba que esa mujer fuera tan servil, pero esta vez Nicole se dio cuenta de que en vez de actuar como secretaria, le dejo una bebida antes de irse, por amabilidad.

“Ella debe tener demasiado trabajo.” Murmuró Nicole con un suspiro.

Era una inútil para controlar criminales, organizarlos o incluso gestionar a la gente que estaba bajo ella.

Solo se había mostrado una vez entre aquellos que se rindieron y decidieron seguirla, pero fue María quien se estaba encargando de moldear a ese grupo bajo su liderazgo.

“Estoy agotada…” Dijo Nicole dejando esos pensamientos de lado.

No pensó en la razón por la cual María estaba trabajando y ya fuera que deseaba ayudarla o que deseaba mostrar su capacidad, no importaba demasiado, para ella era de gran ayuda.

Dejando de pensar en esos temas, Nicole utilizó su reloj holográfico y se emocionó.

“¿Serafín asistirá a una cena de beneficencia? Oh, está dirigida por el director de su película… Tal vez lo usen para promoción.” Murmuró Nicole y con cierta sonrisa, preguntó. “¿Debería intentar ir? No… No… Esos lugares no son lo mío.”

Si iba era posible que terminara gritando como fanática enloquecida y como sería una cena de beneficencia de famosos pasaría demasiada vergüenza.

Además, no tenía contactos para obtener un asiento en ese lugar o poder entrar y si bien podía pedirle un favor a Ersin, no sería agradable.

También estaba Aurora y Alice, pero ya estaba molestando mucho a la última y usarlas para acercarse a Serafín, se sentía mal.

“Aurora debe estar en el cielo…” Murmuró Nicole con un suspiro de añoranza.

Para ella esa era la única forma que podía describirse estar tan cerca de alguien como Serafín.

******

¿Qué se sentía caer en el infierno?

Aurora pudo sentirlo ahora mismo al escuchar hablar a Amber y Cithrel.

“Participaré en la cena por promoción, pero también es divertido. He escuchado que Hermes ha preparado algunas cosas interesantes.” Dijo Amber y con una sonrisa, murmuró. “Yo también cantaré y al parecer un grupo que participará en mi concierto, también lo hará.”

Su tono sonaba algo emocionado y era inevitable cuando ella no estaba promocionando solo la película, sino que su próximo concierto.

Dejando ver que el futuro conflicto que tendrían con esos maleantes, solo era superficial, ella estaba preparándose para después de que todo terminara.

“Además, el evento principal es una subasta de citas.” Añadió Amber con una sonrisa entretenida.

“He visto subastas de esclavos, pero esto es nuevo…” Murmuró Cithrel interesada y con un tono simple, precisó. “Creo que estaría bueno que vamos. Que parezcamos más unidas, ayudara que nuestros perseguidores estén seguros de nuestra cercanía.”

Su forma de ver las cosas fue bastante precisa y si Amber lo miraba como entretenimiento, esa princesa estaba viendo la utilidad… Ambas funciones eran buenas y las dos dieron una mirada a su dirección.

Alice que estaba comiendo papitas también dio una mirada interesada, y la razón fue que esa glotona fue comprada con la palabra ‘cena’.

Por su parte Venali siempre seguía a Cithrel, así que solo quedaba ella y… Aurora tragó un poco nerviosa.

Entre la duda de decirlo o no, al final se decidió.

“En realidad tengo planes con alguien… En el mismo lugar…” Murmuró Aurora y tras un momento, al final reveló. “Una cita con mi pretendiente.”

Finalmente fue sincera y no era porque ya no temía que Alice la molestara, sino que no estaba mintiendo que deseaba avanzar con su pretendiente y para ella, el primer paso era no negar su relación de ‘pretendiente’… Si es que había esa clase de relación.

“¿Tienes un pretendiente?” Preguntó Amber con los ojos abiertos, total y completamente sorprendida.

Por la mirada brillante de esa poderosa psiónica, Aurora tuvo claro que no iba a escapar en un buen tiempo.

Aunque…

“Sí.” Dijo orgullosamente.

No le molestaba admitirlo y extrañamente se sentía bien.


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