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Historia Paralela Capítulo 86
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Tarea pesada.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 86: Tarea pesada.

En una oficina de Zerzura, las noticias empezaron a narrar lo sucedido en Brasil durante estos últimos días.

Narraron el estallido social desencadenado por el Emperador Víctor, quien tiránicamente fue a buscar al Presidente de la nación vecina, que a su vez en realidad controlaba a la gente con métodos sucios.

Y quien al verse acorralado trajo una bestia de rango SS a la ciudad, sin importarle el posible daño.

Tales hechos lograron que Agatha diera una mirada.

El canal que estaba narrando no estaba controlado por Víctor y era un medio de la ciudad Atlántida, pero que estuviera informando de tal manera, dejo ver que la situación había superado la expectativa de muchos.

Tal estallido se convirtió en un levantamiento civil y la mayor razón de eso, fue la policía que disparó a matar a los ciudadanos que solo habían protestado pacíficamente.

En otra parte, el ejército que trató de apoyar al pueblo, se enfrentó a la otra mitad del ejército que deseaba seguir siendo leal a un presidente corrupto y ‘desalmado’, llevando a que muchos soldados murieran.

Antiguos gobernadores al enterarse de lo sucedido empezaron a reclutar fuerzas privadas para defender la ‘soberanía’ de la nación, creando pequeños reinos de terror.

Sin embargo, todo fue aplastado cuando congresistas, senadores, jueces de la corte suprema, famosos y el pueblo, pidieron ‘ayuda’ al Emperador Víctor.

Quien tiránicamente aplastó a todos y algunas veces lo hizo por su cuenta, otras veces utilizando el ejército de Brasil bajo su mando.

Ahora en todas las calles de cada ciudad dentro de Brasil, la gente no estaba llorando o lamentándose por los caídos, estaba festejando que todo terminara.

No se referían a este evento reciente, sino que, al gobierno corrupto, la caída de la policía y la nueva redirección del ejército, que recuperó la ‘cordura’.

Ahora la gente estaba pidiendo en voz alta, por el emperador y los equipos de grabación estaban en donde ese hombre se encontraba dando un discurso.

Si bien estaba en Brasilia, su proyección estaba presente en cada ciudad y pueblo en el cual la gente se reunía.

El video de él, lanzando al cielo a una bestia de rango SS que seguramente pesaba cientos de toneladas y luego la forma que salvó a la gente de un edificio, se hizo viral.

‘Le importaba la gente’ a diferencia del antiguo presidente y era lo suficiente fuerte como para ‘proteger al pueblo’.

Tales titulares lograron que ahora todos se reunieran para su discurso.

Ahora ese hombre salió al balcón y al darse cuenta de que había tantas personas escuchando, dio una mirada seria.

“Asumiré el cargo de gobierno. Y no solo llamaré a nuevas elecciones según los estándares que hemos aplicado en argentina o chile, sino que realizaremos un plebiscito para que ustedes elijan.” Dijo Víctor y mirando a la gente, declaró. “Pueden unirse al Imperio de Sudamérica y conformar algo más grande o ser un país independiente y soberano.”

Les estaba dando la oportunidad para elegir entre dos opciones.

Asumía tiránicamente el cargo de gobierno y prometía nuevas elecciones justas con estándares regulados abiertamente para que ningún corrupto o criminal asumiera el cargo, a la vez que les daba la oportunidad de elegir.

Tenían un gobierno independiente y soberano que posiblemente podía corromperse o conformaban algo más grande como lo era el Imperio de Sudamérica.

“¡Viva el Emperador Víctor!”

Ese grito se extendió entre la multitud de donde Víctor daba el discurso y si algunos pensaban que podía estar armado, entonces que las multitudes de cada ciudad gritara lo mismo, dejo ver la voluntad del pueblo.

Agatha apagó el televisor y agitó su cabeza.

“Las personas en las peores condiciones verán como su salvador a cualquier que le dé una mano.” Dijo Melorrill que estaba en una esquina y dándole una mirada, comentó. “Acabó justo como habías dicho.”

Había enviado a esa mujer a ‘advertir’ a Víctor para que terminara rápido y al llegar, ambas apostaron por el destino de Brasil y precisamente de la gente.

Melorrill pensó que la gente se resistiría a que Víctor tomara el control y ellos podían hacer eso debido a que Víctor tenía que jugar públicamente con las reglas.

Controlarse y limitarse para conseguir lo que deseaba.

No obstante, Agatha sabía que no iba a suceder y que la gente se inclinaría ante su nuevo ‘Emperador’.

La razón la había dicho Melorrill… Las personas en situaciones muy malas, veía a cualquier que le diera una mano, como un salvador.

¿Y que si había que rendir pleitesía a un salvador? Ese era un pequeño precio a pagar por una vida mejor y por el agradecimiento de que algo peor acabara.

¿No sucedió lo mismo con Zerzura en la Ciudad de Níger? Gran parte de la gente que apoyaba a la Señora de las Bestias estaba viviendo muy bien, pero aquellos que sufrían, fueron los que más felices estaban cuando ella fue derrotada.

Por supuesto, el mayor agradecimiento fue por parte de los sobrevivientes de Niamey que fueron rescatados por Zhan Tian y Alima.

“Es normal. El escenario estaba preparado y las condiciones eran ideales para que Víctor consiguiera lo que deseaba.” Respondió Agatha con un tono simple.

Era posible que ese hombre cumpliera su palabra y diera un plebiscito, pero estaba claro que Brasil se unirían al Imperio.

Para Agatha no había sorpresa.

“Xezor me acaba de avisar que ha terminado el trabajo con el Xenosmilus y yo hace tiempo acabe con el oso Múller.” Avisó Melorrill con una sonrisa animada.

¿Por esa razón estaba aquí y la estaba observando realizar su trabajo? A veces le costaba entender a esa mujer, pero no le importaba demasiado ser observada.

“Vamos a verlo.” Dijo Agatha con un tono simple.

Seguía en Zerzura y estaba encargándose de terminar los últimos arreglos para darle a la Iglesia del Tiempo y el Espacio de Zerzura, la ‘independencia’ que necesitaba.

Todo mientras estaba oficializando el presupuesto que le daba desde más ‘arriba’, para que la Cardenal Brousseau fuera más libre al actuar.

Algunos podían decir que estaba manipulando la iglesia, pero no era como si alguien pudiera quejarse.

La única persona que estaba arriba de ella, era el Sumo Pontífice Abraham, pero ese hombre seguramente estaría pendiente en otra situación.

Después de todo, ella siempre se movió con la idea de extender la ‘ayuda’ y por tal razón se apoyaba el surgimiento de Zerzura.

“Si alguien dice algo, diré que me lo ordeno Aión.” Murmuró Agatha mientras el espacio se distorsionaba.

Melorrill que la estaba mirando, le dio una sonrisa entretenida mientras ambas llegaban a un campo de entrenamiento.

Ignorando esa mirada, ella dio una mirada a ‘Kax’, el Xenosmilus que su esposo había asesinado.

Esa gran bestia que media seis metros de alto y trece metros de longitud, estaba mostrando su gran cuerpo mientras que la cuenca de su ojo estaba vacía, dejando ver que era un no-muerto.

Aparte de la palidez, la sensación de muerte, los agujeros en su cuerpo hechos por puñetazos y su ojo hueco, todo lo demás seguía como siempre.

“Bastante impresionante. ¡Digno de un gran nigromante!” Exclamó Agatha aplaudiendo a Xezor que estaba observando su creación.

No era un halago vacío, sino que estaba siendo sincera.

Por lo general los nigromantes podían ‘levantar’ a no-muertos, pero muchas veces la disminución de fuerza era demasiado grande.

Un rango SS, pasaría a convertirse en un rango S, con una mayor fuerza, pero que podría ser derrotado por alguien habilidoso.

Sin embargo, aquí el Xenosmilus mantuvo su fuerza como antes de haber sido asesinado… No, esas llamas que conformaban el ojo en la cuenca vacía mostraban que era un poco más fuerte que antes.

“Gracias. Estuve alimentando su alma con algunas almas de nigromantes y he logrado que tenga cierta capacidad nigromántica. Podrá curarse a sí mismo y en caso de necesidad levantar no-muertos para atacar.” Detalló Xezor como si estuviera dejando ver un ‘producto’ a la venta y cuando sus llamas que conformaban sus ojos brillaron, añadió. “Y mantuve su ‘razón’, permitiendo que sigan órdenes, incluso sin un nigromante.”

Alimentar el ‘alma’ de una criatura, para un nigromante era un trabajo bastante fácil, pero darle una capacidad nigromántica a su creación, era un logro.

Por otra parte, que mantuviera la razón era sin duda lo mejor que podría pedir.

Después de todo, aunque esta bestia fuera inteligente cuando estaba viva, una vez que muriera, las almas perdían parte de la fuerza que tuvieron en vida y a la vez muchos recuerdos se iban.

Muy pocas almas eran capaces de mantener su ‘lucidez’ y ‘razón’, así que, este logro era valioso.

Y más cuando ella lo necesitaba para que fuera una carta de secreta de Zerzura.

No sabía cuánto demoraría, pero había llegado a su límite para resistir su avance y su inevitable ascenso estaba cerca.

“Será útil si me retiro.” Murmuró Agatha asintiendo múltiples veces.

El tema no era ascender, era que seguramente se retiraría si lo hacía y si bien podría ayudar a su hija cuando lo necesitara, no sería tan seguido como le gustaría.

“Yo también me encargué de Múller. Estuve curándolo y jugando con su mente para que no estuviera tan enojado por la muerte de su maestra y también que dejara de comer humanos.” Reveló Melorrill trayendo al oso Múller, que dio un gruñido bajo y luego dándole una mirada, añadió. “También me he encargado de asegurar sus lealtades por medio de un voto a Su Majestad… Curiosamente ‘ella’ respondió.”

Si al principio parecía desear ser alabada por un buen trabajo, la última parte lo dijo con una sonrisa mientras que sus ojos brillaban con una fuerza radiante al verla.

¿Por qué estaban yendo tan lejos? Agatha sabía la respuesta, pero no le interesaba dejarla en evidencia.

En cuanto a la ‘Majestad’ de la que hablaba, ella no pudo evitar dar una risa entretenida al pensar en esa ‘pequeña’ entidad.

“Estoy agradecida por su duro trabajo.” Dijo con una sonrisa mirando a ambos.

Xezor simplemente asintió con una calma imperturbable en su esquelético cráneo y Melorrill se rio al ver como ella ignoraba sus palabras claves, como si las entendiera.

“Aunque lo de Xezor es un regalo, lo mío quiero que lo pagues con un favor.” Comentó Melorrill e ignorando que Xezor agitaba su cabeza, añadió. “Quiero que me presentes a la gatita. Ella tiene potencial. Justo como tú.”

La mirada emocionada que daba junto a su pedido dejo en claro que lo que fuera que había visto durante el ascenso de la nueva Reina del Bosque, la hizo emocionarse.

“Claro, creo que ambas tenemos potencial para cambiar de tamaño.” Respondió Agatha y dándole una mirada, señaló. “Pronto iba a ir a visitarla, puedes venir conmigo.”

Esa tigresa que gobernaba el bosque seguramente no iba a aceptar extranjeros que se acercaran, pero era diferencia si iba por una razón.

Enseñarle a cambiar de tamaño y contarle algunas historias de su hija, seguramente podría animarla.

“Es una pena que mi hija no vaya conmigo.” Dijo Agatha y al recibir la mirada curiosa de Melorrill, comentó. “Ella está ocupada en su trabajo.”

Su hija estaba concentrándose en sus futuras misiones arcas y estaba preparándose para realizarlas.

Pensaba que, si la llevaba al centro del bosque, podría ayudar a que esa tigresa bajara la guardia, pero su hija se sentía incómoda en esa clase de lugares y más cuando no era algo que hacía por voluntad propia.

“Los jóvenes son trabajadores.” Murmuró Melorrill y dándole una mirada, dudó. “¿Vamos? Quiero enseñarle uno o dos trucos.”

A pesar de que su tono llevaba cierta calma, sus ojos brillantes no ocultaban su diversión y cierta emoción.

¿Estaba bien dejar que esta mujer cuya edad superaba varios miles se acercara a la tigresa?

Los ‘trucos’ que podría enseñar podían ser bastante simples o muy complejos, pero Agatha al pensar en el tema, simplemente asintió.

Mientras le enseñara algo valioso estaba bien y sería mejor si aumentaba su fuerza.

Después de todo, el bosque mágico era un aliado y entre más fuerte todos fuera, sería mejor.

“Mi esposo debe estar ocupado, así que es mejor que vamos ahora.” Respondió Agatha y viendo la mirada curiosa de Melorrill, como si dijera que era raro que se separara de su esposo, reveló. “Se enteró de que un hombre adulto viviría con sus hijas.”

Al ver que Melorrill no esperaba esa respuesta, Agatha se rio entretenida.

******

Forzando a calmar su cuerpo tembloroso, Liam observó a la persona que estaba a su lado.

Un gigantesco hombre de más de dos metros y veinte centímetros, estaba preparando té.

Era calvo y a pesar de que tenía una expresión tranquila, que fuera todo musculoso y grande no ayudaba a que Liam se tranquilizara.

Sus grandes manos estaban encargándose de preparar el té y el problema era que los objetos parecían demasiados pequeños y débiles para él, lo que hizo que se moviera sin querer aplastar nada.

“¿Desea ayuda?” Preguntó Liam con la mejor sonrisa lamé botas que podía dar.

Este hombre le pidió hablar y le había mencionado que se trataba de sus hijas, pero que no especificara el tema lo estaba poniendo nervioso.

¿Era por qué un criminal estaba trabajando con sus hijas? Aunque era del tipo de criminal cibernético, seguía siendo un criminal.

“No es necesario puedo hacerlo solo.” Respondió el Gigante de Acero y sirviendo té con cierta calma, declaró. “Te acostumbras a hacer estas cosas con el pasar de los años.”

Ese hombre era grande en todo sentido.

Desde su cuerpo, sus manos, sus musculosos brazos e incluso su cabeza era grande… Su crecimiento era uniforme lo que hizo que diera una impresión natural de crecimiento.

No obstante, acostumbrarse a crecer y a tener un tamaño mayor del normal parecía bastante complicado.

Y ni hablar de la fuerza que ese cuerpo podía ejercer.

“Debió ser difícil.” Dijo Liam tratando de dar conversación.

Por dentro estaba algo nervioso no solo debido al tamaño de ese hombre, sino que a causa de quien era ese individuo.

El Gigante de Acero era un antiguo héroe, una leyenda y un ídolo… La gente creció escuchando las historias de ese hombre y sus acciones heroicas.

El respeto que sentía lo estaba poniendo más nervioso y no importa si intentaba adaptarse para parecer tranquilo, todavía seguía temblando por dentro.

“Lo es... Mi esposa es cada vez más pequeña y cuando le estoy por dar un abrazo temo causarle daño.” Dijo Antón y trayendo una taza de té a la mesa, declaró. “Y mis hijas… Ellas son tan delgadas y pequeñas, que debo tener mucho cuidado al abrazarlas.”

La esposa de ese hombre era un rango SS, que era posible que tuviera un cuerpo fuerte y sus hijas eran dos rangos S, pero ese hombre estaba hablando seriamente.

Tal vez no tenía sentido, pero para él, si lo tenía.

“Sin embargo, no estoy enojado con esta fuerza. Soy fuerte y nunca tuve que entrenar para conseguir esta fuerza. Mi cuerpo se adapta a la batalla, cambia y me transforma en un gigante diseñado para las batallas. Un gigante que puede aplastar a sus enemigos.” Dijo Antón y mientras se sentaba en la silla, declaró. “Soy lo suficiente fuerte como para proteger a mi familia. Supongo vale la pena.”

Un cuerpo que se adaptaba a la batalla y que no necesitaba esforzarse para volverse fuerte… Tal capacidad era posible que fuera envidiada por muchas personas, pero tal habilidad tenía sus consecuencias.

El cambio de tamaño era superficial, no obstante, ese superficial cambio, literalmente alteraba la forma en el cual ese hombre estaba viviendo.

Sacando varios platos de comida que daba la impresión de que estaban por cenar, ese hombre le hizo una señal para que sacara algo y Liam tras dudarlo, cortó un pedazo de carne que parecía recién horneada.

“Un gran cuerpo necesita bastantes nutrientes.” Dijo Antón y con una risa, murmuró. “Mi hija Alice sacó eso de mí.”

La forma sonriente que daba ese murmullo hizo ver que estaba feliz al tener ese pensamiento.

Los informes decían que Alice Campbell era adoptada por la familia Campbell, pero para ese hombre Alice era su hija, de la misma forma que Aurora.

El cariño que sentía por ambas era grande y tales sentimientos hicieron que su mirada tuviera una mayor fuerza.

“Escuche que vivirás con mis hijas en su nuevo edificio.” Dijo Antón de forma solemne.

Liam que estaba comiendo tosió, cuando sintió que se atragantaba con la carne y su expresión tembló al ver la mirada de ese hombre.

Había esperado que le preocupara que un criminal se relacionara con sus hijas, pero esto, estaba a otro nivel que él no esperaba.

“Yo… No… Si…” Murmuró Liam y al sentir que estaba más temeroso que la vez que se encontró con la Señora de las Bestias, respiró hondo y declaró. “Técnicamente viviré en el mismo edificio, pero son departamentos diferentes, señor.”

Espalda recta, mirada al frente y expresión seria… Deseaba que sus palabras fueran trasmitidas con la mayor seriedad posible para quitar todo malentendido.

“Aun así, sigue siendo el mismo lugar. Comerás con ellas y te la encontrarás seguido.” Dijo Antón y cortando un trozo de carne, declaró. “Un hombre en sus veintitantos viviendo con niñas que ni alcanzan la mayoría de edad.”

La palidez se extendió por el rostro de Liam al darse cuenta de la realidad… ¡Sus jefas eran jovencitas!

Era posible que cada una de ellas, literalmente le cortara el cuello antes de que pudiera defenderse, pero para ese hombre sus hijas eran ‘débiles y pequeñas niñas’.

Con cada pensamiento que tenía, Liam se estaba poniendo más y más pálido mientras su mente no podía trabajar en su debida forma.

Y…

“Serás el mayor en esa casa y será tu deber cuidarlas.” Dijo Antón y dándole una mirada, declaró. “Aurora piensa solo su trabajo, pero es emocional. Tan emocional como para hacer un desastre si ocurre algo que le desagrada. Estar ahí, para que no se vaya por la borda es necesario.”

Liam quedo aturdido ante esas palabras y parpadeó múltiples veces, tan solo para volver a parpadear.

Había pensado que estaba apuntando en otra dirección, pero ahora ese hombre le estaba dando ‘instrucciones’ para que vigilara a su hija.

“Alice por otra parte, le gusta la comida. Mantener la heladera y anillos espaciales con comida es bueno. James siempre le envía comida o a ella le gusta viajar por el mundo para comer. Sin embargo, hay algo más importante.” Dijo Antón y dándole una mirada grave, declaró. “Su hermana es su todo y su vida gira en torno a ella. Su tendencia a cuidar a su hermana más que a sí misma, no es bueno. Me gusta pensar que ella se abrirá con el tiempo, pero ayudarla cuando sea posible sería lo mejor.”

Liam al escuchar esas palabras puso una expresión seria.

El Gigante de Acero no lo estaba amenazando, estaba dejándole de cierta forma instrucciones para cuidar a sus hijas.

“Lo más peligroso es cuando se complementan. Si ninguna de ellas se limita, pueden volverse un desastre juntas, pero a la vez ambas le afectaran las consecuencias. Aurora puede lamentar algunas acciones y eso llevará a que Alice, se lamente por dejarse llevar y apoyar a su hermana.” Narró Antón y con una sonrisa, añadió. “No te pido que la detengas, pero a veces una pocas palabras de un tercero pueden ayudar.”

Le estaba dejando una tarea pesada… Era tomar el papel de adulto. 

Saber cuándo intervenir o cuando decir algo para calmar las situaciones y a su vez redirigir algunas acciones, sería lo suficiente para evitar algunos desastres.

“¿Por qué me dice todo esto?” Preguntó Liam de forma solemne.

“Porque trabajarás para ellas y por lo que he notado, lo harás por mucho tiempo y de muy cerca. Puedes convertirte en un trabajador obediente o en su compañero, es tu elección.” Respondió Antón con cierta calma.

Un trabajador que solo aceptaba órdenes o un compañero de trabajo que podría opinar sobre algunos temas.

“No, no me refería a eso.” Intervino Liam y volviendo a mirarlo, cuestionó. “¿Por qué usted me está diciendo esto?”

Ese hombre no solo le estaba diciendo las responsabilidades de su trabajo como un compañero en igualdad de condiciones, le estaba de cierta forma dejando el cuidado de sus hijas.

Liam sabía en lo que se estaba metiendo desde que aceptó vivir con ellas.

Iba a trabajar de forma muy directa y a diferencia de cualquier otro trabajo, las iba a ayudar tanto en temas personales como en trabajo, pero desde que aceptó, entendía la complejidad de todo.

Se había quedado porque entendía que ellas podrían hacer grandes cosas, pero a la vez confiaba en sus habilidades como para decir que no se iba a quedar atrás.

Si había algo que no le gustara, que creía que se estaba haciendo mal o de lo cual no concordaba lo iba a decir, sin temor a que lo ‘despidan’.

Después de todo, no iban a encontrar alguien tan bueno como él para esta clase de trabajos.

No obstante, este hombre apuntaba al cuidado de sus hijas y en esa dirección dio su pregunta.

“Oh, porque creo que nos retiraremos… Tal vez luego de la paz con los demonios, no lo sé. Pero puedo ver que mi esposa está en su límite.” Dijo Antón con un tono simple.

La palabra ‘límites’ no sonaba agradable, pero la forma que decía ‘retirarse’, era algo serio.

“Pero si se retira, seguirá estando aquí para sus hijas… ¿No es así?” Dudó Liam con seriedad.

Escuchar la palabra ‘retirarse’ de un hombre que estuvo ayudando a la tierra durante tanto tiempo era algo bastante impactante.

Y él dejó salir su pregunta sincera no como una persona al azar, sino que como un tipo de admirador respetuoso.

Otros se habían retirado, pero estaban a la vista del público y la gente sabía que seguiría estando.

No obstante, las palabras de ese hombre sonaban como si se retirara, pero a un lugar demasiado lejano… Y eso no tenía sentido cuando este mundo estaba conectado con los portales cosmos, en donde cada nación estaba conectada.

“Sí. Siempre estaremos para nuestras hijas, pero el problema será la distancia.” Reveló Antón con una media sonrisa.

Liam parpadeó sorprendido y el primer pensamiento fueron los terranovenses.

¿Ellos no vinieron a este lugar? ¿No se podía hacer lo contrario?

Ante tantas preguntas, pudo escuchar pasos desde afuera y Aurora entró dando una mirada.

“Liam te estaba buscando. La misión arca esta por empezar y escuché que ibas a participar.” Dijo Aurora y mirando a su padre, declaró. “Me lo llevaré, padre.”

“Creo que ocupe demasiado su tiempo, me disculpo.” Dijo Antón, haciéndole una señal para que se retiraran.

Liam un poco perdido, siguió a Aurora y cuando dejo el edificio volvió a parpadear.

Estaban en un edificio diferente al de antes, cuyo interior fue diseñado para recibir a personas de gran tamaño o a bestias mágicas, así que no le sorprendió ver a Rupert, esperando.

“Parece que te he salvado ahí dentro.” Dijo Aurora y dando una media sonrisa, declaró. “Si mi padre dijo algo me disculpo.”

¿Creyó que le estaba advirtiendo? Liam se tragó su respuesta y al final, al mirarla dio un suspiro.

Había escuchado que ella pedía muy pocas veces ayuda de sus padres y a pesar de que tenía la duda de si ella sabía sobre el ‘retiro’, no era necesario inmiscuirse en ese tema.

“No es como si dijera demasiado, jefa.” Respondió Liam y mirando a Rupert, declaró. “Es mejor que nos vayamos moviendo. Estoy deseando ver como se trabaja para empezar a adaptarme.”

No sabía lo que deparaba el futuro, pero deseaba trabajar mucho tiempo aquí y era necesario ver por sí mismo el trabajo.

Y eso significaba que tendría que participar en las misiones ‘arcas’ y experimentar todo por su propia mano.


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Historia Paralela Capítulo 87
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No me desagradan.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 87: No me desagradan.

Dentro de un camión en pleno viaje, había un silencio bastante extraño.

La razón no era que estuvieran viajando por medio de Nigeria en una gran caravana de cincuenta camiones con más de mil personas en el viaje, era por la presencia de dos rarezas.

César que estaba comenzando su viaje en una misión ‘Arca’ se rascó la barbilla mientras sentía las miradas en él.

Mirando a su compañero, notó su compañero lo estaba observando a él y luego a una pequeña que estaba recostada a su lado.

Volviendo a rascarse la mejilla algo incómodo, César permaneció quieto.

Le permitieron viajar en un camión en donde la gente parecía estar más o menos acostumbrado a las bestias mágicas, pero las miradas que daban seguían siendo fuertes.

Que no estuviera el Anciano Kernen y que prácticamente lo dejaran solos, no fue para nada agradable.

La pequeña que se estaba apoyando en él, usando su pelaje como alguna clase de almohada le recordaba a la gente de su tribu, pero las miradas de los padres, no dejaban de mostrar cierta cautela.

Entendió esas miradas de cautela… Era la misma que él había sentido, al estar cerca de humanos.

Temía que un humano fuera un cazador de bestias y englobaba a todos en el mismo grupo a la vez que ellos estaban englobando a las bestias mágicas, como esas criaturas peligrosas.

Los Smilodon Fatalis eran conocidos por arrasar pueblos humanos, por su parte los Quebrantahuesos, le encanta elevar a las personas en el aire y soltarlos.

Esa clase de bestia les gustaba atacar pueblos indefensos y de cierta forma ellos sufrieron de alguna manera por las bestias.

César no podía juzgarlos, debido a que él también pensaba similar que ellos cuando se refería a los humanos y lo único que podía hacer, era mostrar que era diferente por medio sus acciones.

Quedarse quieto para que esa pequeña niña descansara era parte de su idea de cambiar la perspectiva de esta gente y por supuesto, otra razón era Rupert que le daba una mirada seria como si le dijera que se quedara quieto.

Tragando sus gruñidos, César pensó que su compañero solo lo obligaba porque no sentía como le babeaban su brazo.

“Atención. Equipo Z, es su turno. Se encontrarán con dos Lycaons corruptos de rango B.” Dijo una voz humana en su oído.

Llevaban el equipo de comunicación diseñado para bestias mágicas y como estaba tan bien diseñado, no fue para nada molesto.

“Entendido.” Respondió César tocando el botón para hablar.

Dando una mirada a la pequeña que se despertaba y seguía queriendo abrazarlo como si fuera una almohada gigante, la madre también despertó y al ver a su hija, le dio una mirada de disculpa antes de tomarla en sus brazos.

El camión se hizo a un lado y se detuvo, permitiendo que ellos salieran.

La caravana siguió su viaje y solo su camión se detuvo, en toda la caravana, haciendo que la gente tuviera cierto miedo.

No obstante, ellos caminaron en dirección de sus enemigos.

“Son veinte camiones antes de continuar. Terminemos con esto.” Declaró César golpeando el hombro de su amigo y al verlo asentir, añadió en voz baja. “Y luego cámbiame de asiento.”

Estaban caminando en dirección a dónde venían los dos Lycaons.

Toda esta zona era un desierto y si bien era visible los enemigos, según los consejos de algunos milicianos conocidos de Makeba, le dijeron que debían luchar lejos del camión.

“¿Te molesto la pequeña humana?” Preguntó Rupert curioso mientras estiraba su cuerpo.

¿Molestar la pequeña humana?

“No, nuestra gente resulta más ‘molesta’.” Respondió César y mientras giraba su brazo con comodidad, gruñó. “Pero me acalambro el brazo.”

Rupert se detuvo y le dio una mirada, pero él simplemente lo ignoró.

Los ‘pequeños’ entre los gorilas atronadores eran demasiado juguetones hasta el punto de que a veces llegaban a ser molestos.

Escalaban por su espalda, por sus brazos y se pegaban a él como si fueran pulgas… Jugar con ellos un rato estaba bien, pero cuando literalmente jugaban durante horas, no era nada agradable.

Sin embargo, como no deseaba molestar a la pequeña que estaba recostada en su brazo, él tuvo que evitar mover su brazo para despertarla y ahora su brazo estaba algo ‘acalambrado’.

Ignorando la mirada de su compañero, él le hizo una señal para tomar su objetivo y con un gruñido bajo, empezó a correr a su propio objetivo.

El Lycaon estaba afectado por el ‘Caos’ y al verlo, literalmente corrió hacia él a pesar de que era un enemigo más fuerte y al final, saltó para querer morderlo.

“¡GGRRR!”

César tomó la parte superior de la mandíbula y utilizando la fuerza de carga de esa bestia, lo golpeó contra el suelo, para luego aplastar el cráneo, acabando todo en un instante.

“Nos están probando, ¿cierto?” Dudó Rupert atrapando a su oponente del cuello.

Cuando esa Lycaon estuvo por rasguñarlo, ese joven gorila soltó una descarga eléctrica que electrocutó a su oponente, hasta que finalmente murió.

“Sí. Este es nuestra primera misión arca y estos nuestros primeros oponentes. Estoy seguro de que los rangos S que vigilan, nos están probando.” Dijo César y utilizando un artefacto de limpieza, declaró. “Es mejor que no demos una mala imagen.”

En esta caravana siempre estaba un rango S a cargo y como ellos eran novatos en todo sentido, se les dio esta pequeña tarea a pesar de que eran rangos A.

No importa si él defendió la ciudad, una cosa era luchar en una gran batalla y la otra era ser organizado para moverse en grupo.

Tras ver que su compañero también utilizó un artefacto de limpieza, César volvió al camión y al ver que faltaban unos cinco camiones antes de que la caravana termina, se subió al camión.

Esperando a que llegara a la parte más trasera de la caravana, el último camión le dejo el paso y le permitió reintroducirse a la caravana.

“Buen trabajo.”

Al escuchar en su oído, las felicitaciones, César dio un respiro de alivio.

Saber acabar rápido con su objetivo, no permitir que sus oponentes pusieran en peligro a la gente que protegían y luego encargarse de no traer sangre, al limpiarse bien, era parte del trabajo que todos debían cumplir.

Ahora estaban protegiendo a niños y eso significaba un cuidado extra.

Después de todo, incluso César no deseaba que su gente tuviera una infancia difícil y menos lo deseaba para los niños humanos.

Suspirando al darse cuenta de que la pequeña le daba una mirada a él y luego a Rupert, que había dejado el brazo para que se acostara, su expresión tembló al ver que entrecerraba sus ojos.

¿Por qué sentía que la había traicionado?

******

En un campamento, en la frontera de Nigeria y la parte más externa del bosque mágico, estaba el Anciano Kernen, observando el lugar.

Era de noche y este era el primer punto de descanso, antes de empezar a viajar en la mañana.

A diferencia de las caravanas de Níger, que iban en dirección de Niamey para llegar a Zinder y moverse por portales, esta caravana que partió de la costa de Nigeria iba a atravesar el bosque mágico.

La gente estaba nerviosa ante esa idea, pero la organización de la caravana ayudó bastante a que las personas se tranquilizaran.

El Anciano Kernen al ver como los jóvenes gorilas estaban charlando con algunos niños humanos, dio una sonrisa.

Ante sus ojos, ambos grupos eran ‘niños’ solo que esos gorilas eran un poco más grandes.

Era agradable ver a ambos grupos interactuar de esta forma.

En estas tierras las bestias mágicas eran mal vistas debido a que se encerraban en el bosque mágico y atacaban a cualquier que viniera del exterior.

Tenían sus razones, ya que ellos veían a los humanos como cazadores y en cuanto a los humanos, veían a las bestias como peligros mortales, que podían atacarlos de repente.

Individuos salvajes y peligrosos que debían ser eliminados.

Sin embargo, ninguno de los dos se conocía y solo veían la parte ‘mala’ de ambos lados.

El lado humano que se guiaba por los beneficios y que no le importaba cazar a seres inteligentes para desmembrar sus partes y venderlas.

Luego estaba el lado de las bestias más salvajes que se dejaban llevar por su naturaleza más primitiva y atacaban a todas las personas.

Viendo que Rupert le traía un cuenco de comida nutritiva que la caravana estaba sirviendo, el Anciano Kernen lo recibió con un agradecimiento.

“¿Fue difícil viajar solo?” Preguntó con curiosidad.

Ese gorila estaba caminando usando sus patas y manos delanteras y su tamaño no era tan grande, pero seguía siendo intimidante.

Ahora al ver que se rascaba la mejilla con cierta vergüenza y mostraba una sonrisa tonta, esa imagen intimidante desapareció.

“No. Aparte de la prueba inicial, luego nos dejaron algunas tareas de limpieza.” Respondió Rupert y con un tono serio, añadió. “Había esperado más batallas.”

Al igual que los ‘niños’ del lado humano que aprendían que el bosque mágico era peligroso, los gorilas aprendían que afuera del bosque también era peligroso.

Incluso si de vez en cuando profesores como él, entraban al bosque para entablar relaciones en nombre de la Academia Cernunnos, la idea seguía prevaleciendo.

Y estaba bien… Antes era peligroso.

Solo había que mostrar las ‘carnicerías’ de la Señora de las Bestias Allannia, en donde literalmente usaban a bestias mágicas inteligentes como ganado.

Había esperado más batallas por la simple razón de la amenaza que había escuchado.

“No te dejes llevar, mañana viajaremos por el bosque mágico y la caravana los utilizará hasta el agotamiento.” Advirtió el Anciano Kernen y al ver que su compañero daba una expresión seria, declaró. “Así que descansen temprano para prepararse.”

La forma que ese gorila lo miraba con una seriedad total, hizo que su expresión temblara de forma superficial.

“Entiendo. Le advertiré a César.” Dijo Rupert y avanzando rápidamente a su compañero.

Al llegar su compañero que era más grande, le susurró al oído unas palabras y luego ambos dieron miradas serias mientras gruñían en voz baja.

Por medio de su contrato de compañero, el Anciano Kernen sintió que ese joven gorila estaba tomando este trabajo con una seriedad superior.

Y le agradaba.

Aunque fuera demasiado viejo para tener un compañero tan joven y tan energético, le gustaba que ambos gorilas supieran que esto no era un juego.

En este lugar se habían reunido dos caravanas de más de cien camiones y cerca de tres mil refugiados.

Tomar esta misión como un juego podría llevar a que vidas inocentes se perdieran o que sus compañeros terminaran muertos.

“Soy demasiado viejo…” Murmuró el Anciano Kernen.

Lo estaba diciendo de forma honesta.

Era demasiado viejo para realizar esta clase de misiones al igual que lo era para meterse al bosque mágico, sabiendo que si se encontraba con la bestia equivocada podía terminar muerto.

Pero todavía continuaba haciendo lo mismo una y otra vez a pesar de que estaba por alcanzar los sesenta años de edad.

“Eres viejo por fuera, pero tienes el espíritu de un niño.”

Esa voz sonó a su espalda y cuando se giró pudo ver que la Luz de Plata lo estaba observando.

Los rasgos de esa mujer estaban en sus veintitantos y cada vez que la veía, parecía cada vez más joven.

Cabello negro con rasgos delicados, un cuerpo joven y lleno de energía con curvas agradables, su apariencia no podía borrar la mirada que ella tenía.

No era una simple mirada llena de conocimiento de un poderoso mago o la experiencia de una mujer que ha vivido muchos años, era la frialdad que brillaba en esos ojos azules.

Una frialdad que no podía ser ocultada por la sonrisa ‘diplomática’ que estaba dando.

“Supongo que no tengo la suerte de tener habilidades milagrosas.” Dijo el Anciano Kernen con una media sonrisa.

Todos sabían que la mujer al frente de él, rejuvenecía por medio de su habilidad y el problema era que su edad era algo que muy pocos sabían y si se enteraban, se llevarían una sorpresa.

“Y tampoco soy muy creyente de un dios.” Añadió el Anciano Kernen.

La Cardenal Brousseau también mantenía una apariencia agradable a pesar de su edad y si bien cuidarse podría ser un punto de ayuda, la razón era que, al rezar a su dios, rejuvenecía de forma sutil.

“¿Es así? Si lo deseas puedo pedir que algunos sacerdotes recen por tu juventud.” Comentó Agatha con una risa entretenida.

Sonaba como una broma, pero esa mujer estaba hablando seriamente.

“Estoy bien como estoy.” Respondió el Anciano Kernen.

Como un mago de curación entendía con mejor claridad su estado de salud y si bien tenía métodos para retrasar la naturaleza de la vejez, para él era parte de su vida.

El proceso de envejecer era parte de la vida y vivir esta parte también tenía puntos agradables.

Agatha simplemente se encogió de hombros y observó a su lado a César y Rupert, que ahora estaban hablando con Aurora.

Esa jovencita vino con la misma caravana en la que él había viajado y la había visto trabajar durante todo el viaje.

Organizaba, guiaba e incluso controlaba a los otros y a pesar de que era tan joven, ella no dejaba que nadie cuestionara su autoridad.

Si bien aceptaba consejos y la guía de sus mayores, tomaba el liderazgo con tanta confianza y seguridad que hizo que la gente no temiera a pesar de que ella ante los ojos de la mayoría era una ‘niña’.

Y eso era incluso para el Anciano Kernen.

“Aunque es un ideal, siempre he pensado que los jóvenes deben disfrutar la juventud.” Murmuró el Anciano Kernen y dando una media sonrisa al ver a los dos gorilas hablan seriamente, añadió. “Aunque es un ideal demasiado grande.”

Incluso antes del ‘Gran Cataclismo’ esa ideal nunca se logró.

La gente que decía que la vida antes de ese gran evento era ‘mejor’, solo se veía a sí mismo y no a los demás.

Había personas que pasaban hambres, niños que no tenían educación y que buscaban sobrevivir a su manera, incluso en las grandes ciudades y en el mejor de los países, la pobreza estaba presente.

Él que había viajado con muchas organizaciones internacionales para construir escuelas, ayudar a la gente más necesitada, sabía perfectamente que la vida era difícil antes.

“Supongo que algunas cosas son imposibles.” Murmuró el Anciano Kernen.

Un ideal tan grande resultaba imposible y las razones eran múltiples, pero por eso era un ‘ideal’.

“No creo que sea imposible. Hay algunos que lo puedan hacer posible.” Respondió Agatha y dando una sonrisa, declaró. “No necesitas convertirte en un dios para cambiar el mundo, solo necesitas cambiar tus alrededores.”

Ella estaba señalando a su hija que ahora estaba hablando con un mecánico que le informaba de la situación.

La razón por la cual no le dijo a Agatha que estaba dejando que su hija se perdiera la juventud, era porque le recordó a sí mismo.

Tal vez no fue tan joven, pero él también había tratado de ayudar a su manera y si bien en esos tiempos no había usuarios de habilidades, dar una mano podía cambiar los alrededores.

Ahora esa jovencita que era un rango S, a tan joven edad, estaba cambiando sus alrededores a su propia manera siguiendo su propia voluntad.

“Las personas como ustedes son raras, pero incluso si no concuerdo con sus valores, no me desagradan.” Declaró Agatha de forma honesta y mirando hacia el bosque mágico, comentó. “Supongo que se debe a que me enamore de unos de su clase.”

Las personas que ayudaban por la simple razón de prestar una mano eran raras.

Como alguien que actualmente se encargaba de entablar contacto con las bestias mágicas para ofrecerle una mano en nombre de la Academia Cernunnos, el Anciano Kernen sabía que había pocos de su clase.

Y a pesar de que le encontró extraño que una antigua heroína como la Luz de Plata, dijera que no compartía sus valores, entendió a lo que se refería.

Desde el bosque mágico que estaba lleno de árboles, la tierra empezó a temblar y los árboles empezaron a moverse.

Agatha que había estado oculta, se reveló trayendo un brillo plateado iluminando el campamento y esa zona del bosque que se agitaba.

Los árboles empezaron a moverse cuando fueron arrancados de raíz por un hombre y tirados al suelo, levantando una nube de polvo.

Tras realizar lo mismo con varios árboles, todos pudieron ver a dos Goliathus fortificando el camino.

Gracias a la luz plateada era posible ver el camino que dirigía a lo profundo del bosque y todo estaba preparado para que los camiones empezaran a viajar.

“Crearon un camino…” Murmuró el Anciano Kernen sin ocultar su sorpresa.

Se había preguntado cómo se moverían por el bosque mágico y había esperado que la Luz de Plata hiciera algo, pero que crearan un camino fue nada más que sorprendente.

Después de todo, este camino acortaba la distancia y dirigiría a la frontera de Zerzura, que estaba a varios kilómetros de distancia.

Resultaba sorprendente debido a que los Goliathus quienes eran conocidos por ser muy agresivas en contra de los humanos, estuvieran ayudando.

Era posible que el Gigante de Acero se enfrentara al más fuerte entre ellos para obtener la aprobación y de esa forma, obtener su ayuda, pero sin duda alguien del centro del bosque debió ordenar que los Goliathus apoyaran.

Y eso mostraba que la cooperación entre Zerzura y el bosque mágico estaba comenzando y era posible que avanzara rápidamente.

******

Viendo por los drones cámaras como los gorilas atronadores se movían entre los árboles, Liam dio una mirada solemne.

Tras un largo viaje por gran parte del bosque, el grupo fue escoltado por los gorilas atronadores que se ofrecieron para dar protección.

Ahora estaban por salir en la frontera cerca de Zerzura y si bien el viaje fue largo y agotador, el apoyo de las bestias mágicas fue alto.

Los problemas se redujeron en gran medida y esta cooperación para Liam era nada más que sorprendente.

No esperaba que las bestias aceptaran a Zerzura tan rápido, pero tenía sentido para los gorilas.

Ellos recibieron ayuda y ahora estaban devolviendo la ayuda.

La razón era la persona que estaba en guardia afuera mientras volaba por la última sección.

Era la madrugada y estuvieron viajando cerca de dos días por parte del bosque mágico y ahora estaban saliendo a una sección de Zerzura.

Aurora y Alice que estaban patrullando en la última parte del viaje, hace tiempo ayudaron la tribu de los gorilas y ahora ellos estaban devolviendo la ayuda con una escolta.

Viendo que estaban cada vez más cerca, Liam entrecerró los ojos al ver que su dron que estaba pegado al primer camión salió del bosque dejando ver que en el horizonte el sol se asomaba.

Cerca del área estaba un campamento militar que daba la impresión de ser un puesto de avanzada y él dio cierto suspiro agotado.

Apagando su reloj holográfico, Liam empezó a tocar su cuello adolorido y dejo salir todo su cansancio.

Tras varios minutos los camiones estacionaron mientras que la gente se tomaba un descanso antes de dirigirse a Zerzura.

Al bajar, pudo ver a Jibrin Turay, quien se encargaba de organizar a la gente y también estaba James hablando con un gorila de pelaje blanco y alto.

Ambos se acercaban a Aurora y Liam prestó atención al ver a la jovencita yendo con su hermana a saludar.

“Gracias por su ayuda.” Dijo Aurora de inmediato y mirando al gorila sin ningún atisbo de vergüenza, declaró. “Su escolta fue un apoyo indispensable.”

Que estuviera agradeciendo de forma tan sincera demostraba que eso era lo que pensaba.

Esta era la segunda misión a gran escala que se daba y una que atravesaba gran parte del bosque, pero para Liam aparte del dolor de espalda y cuello, no hubo problemas.

Los ataques fueron detenidos, las criaturas o monstruos derribados e incluso antes de que se acercaran a la caravana.

“Hoy ustedes y mañana nosotros… Creo que era así, ¿no?” Dijo el gorila de pelaje blanco y revelando sus colmillos, declaró. “Es una frase que me agrada.”

La expresión de Aurora tembló de forma evidente, pero al asentir, se despidió diciendo que tenía trabajo y se acercó hacia él.

Ese gorila estaba repitiendo una frase que, por la expresión de su jefa, seguramente fue dicha por ella.

¿Estaba avergonzada? Para Liam esa frase enfatizaba la relación que se buscaba.

Los humanos no ayudaban a las bestias por pura amabilidad, sino que esperaban una devolución y de la misma manera, las bestias al ayudar, sabían que en el futuro uno de los suyos podía recibir ayuda.

El beneficio mutuo era la base para una relación sana.

“¿Y cómo te ha aparecido?” Dudó Aurora y dándole una mirada, cuestionó. “¿Algo que comentar?”

Liam pensó en la respuesta y…

“Fue cansador, pero estuvo bien. Hay que estar muy atento a todo.” Respondió Liam y dando una mirada seria, comentó. “Y eso me lleva a otro tema. Los mecánicos pasan demasiado tiempo mirando pantallas. Si bien el viaje es agotador para todos, para nosotros es el doble.“

Con esas palabras empezó a especificar sus problemas desde su punto de vista y lo que se podía mejorar.

Otro asunto a mejorar eran los drones cámaras para mantener vigilado todo el lugar y luego también estaban los radares.

Era cierto que un rango S, dependía de sus sentidos agudos, pero los radares podrían ser de mucha ayuda y más con un mecánico utilizándolo.

No obstante, si dejaban que un mecánico estuviera en los asientos de los camiones sería demasiado incómodo a la larga y cansador.

Otro punto que debía mejorarse o al menos adaptarse y si bien parecía demasiado pedir más comodidad, esta comodidad iba a ser para la persona que se encargaría de vigilar todo.

Radares, cámaras, drones y cualquier medio de información que tuviera, necesitaba estar a cargo de alguien que de lo único que tuviera que preocuparse era de estar atento a su tarea.

“La prioridad serían los radares. Entre más podamos captar a nuestros enemigos, más seguro estará la caravana.” Enfatizó Liam.

De todo lo que podría pedirse el radar era lo más necesario.

Tener información de antemano de sus enemigos, significaba que podrían protegerse de emboscadas y aunque fuera por algunos segundos, era de suma importancia.

Un buen radar detectaría señales de calor, señales mágicas o movimientos bajo tierra o por el aire.

“Entiendo. Me encargaré de hablarlo con James.” Respondió Aurora y dándole una mirada, añadió. “Me han avisado que algo ‘tecnológico’ llegará a la ciudad y servirá como núcleo para todo el sistema de defensa. Me gustaría que estés presente cuando lo traigan.”

¿Algo tecnológico? Ella parecía querer que estuviera presente para que luego pudiera informarle sobre el tema y Liam asintió.

“Puedo encargarme, jefa.” Respondió con un tono tranquilo.

Aurora dio una sonrisa temblorosa y luego se retiró sin decir nada.

Viéndola retirarse junto a su hermana, Liam pensó que ella se estaba acostumbrando a ser llamada de esa forma.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

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