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TG - Capítulo 417
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Entonces seremos dos.

Capítulo 417: Entonces seremos dos.

En una sala, Víctor observó a Nicole que estaba en la esquina del sillón, observando la televisión con una atención similar a la que le ponía al entrenamiento.

Recién había acabado de entrenar con esa jovencita y como Nicole terminó su entrenamiento antes de tiempo, no pudo evitar quedarse para ver lo que deseaba hacer.

Ahora Nicole la ignoró por completo y mantuvo su mirada en la televisión, observando lo que parecía ser la conferencia de Serafín.

En la sala de un hotel, las cámaras de medios de entretenimiento estaban al frente de un podio y Víctor sabía de lo que se trataba.

Durante los últimos días de septiembre había rumores que decían que Serafín había mentido sobre la Primera Heroína y que la que ella presentó, era falsa.

Para Víctor era una estupidez el escándalo, pero a los medios le encantaba exagerar todo y ahora lo hicieron, llevando a que una mentira pareciera como una gran traición.

Se exageró bastantes veces el asunto y los medios de entretenimiento lo único que buscaron fue vender, ahora llevaron a que Serafín tuviera que dar una conferencia.

Subiéndose al podio, esa famosa estrella dio una mirada a los presentes.

“Los rumores recientes son ciertos.” Dijo Serafín y mirando a las cámaras, declaró. “Me disculpo con mis fans, que siempre me apoyan y con los fans de la Primera Heroína quienes creyeron en mis palabras.”

Los hombros de Nicole bajaron con cierta decepción.

¿Estaba decepcionado de que la Primera Heroína no fuera real? ¿De qué su ídolo tuviera que disculparse de esta manera? ¿O qué le mintieran?

Tantas emociones al mismo tiempo y por algo tan insignificante… Víctor contuvo su risa y continúo observando.

“Mi objetivo era atraer a la verdadera ‘Primera Heroína’, pero falle estrepitosamente. Causando solo problemas.” Dijo Serafín y con una media sonrisa, murmuró. “Sigo siendo una fanática… Una algo extrema.”

Una fanática que estaba dispuesto a todo para conseguir lo que deseaba.

Como, por ejemplo, mentirles ahora a sus fans sobre que no encontró a la heroína que buscaba cuando en realidad, estaba a su lado.

“Trate de causar el menos revuelo posible, aun así, al final muchas cosas sucedieron.” Contó Amber y dando un largo suspiro, añadió. “Pido disculpa al Director Hermes por meter su obra en este asunto y a la gente que esperaba ver a la Primera Heroína.”

El Director Hermes estaba cerca del podio junto a la manager de Serafín y su jefa del club de fans y guardaespaldas principal.

Víctor también vio a Aurora y Alice, junto a la princesa y su ‘caballero’.

“Sé que algún día la Primera Heroína volverá a aparecer al frente de todos y lo hará por su cuenta y su propia voluntad. Hasta ese momento, me gustaría pensar que ella nos observa.” Anunció Serafín con un tono lleno de calma.

Entonces, invitando a Cithrel, esa elfa se equipó con la armadura icónica de la Primera Heroína y luego se disfrazó por completo, llevando a que las fotos empezaran a ser tomadas.

Lo siguiente fue una explicación corta y una muestra de Cithrel como la falsa ‘Primera Heroína’, su máscara, armadura y su magia con su espada.

Estaban aclarando todos los puntos y la manera tan directa que lo hicieron, pareció como si los rumores en las redes y los constantes ataques de los medios, le causaron cierto daño.

Al terminar la muestra y responder algunas preguntas, un periodista levantó la mano.

“Según nuestras fuentes, el número de personas interesadas en su siguiente concierto han disminuido en cierta porción desde estos rumores. Ahora que ha revelado la verdad. ¿No teme que esto cause problemas en su concierto?” Preguntó el periodista.

Esa mirada que daba, Víctor reconocía a un periodista que se le ordenaba que era lo que debía preguntar.

Que bajara el número de personas interesadas en un concierto podría llevar a que este fracasara y para cualquier cantante, era posible que fuera un gran problema.

Y más cuando el lugar seleccionado iba a ser un gran estadio que se esperaba una cantidad masiva de espectadores.

“No lo sé, pero el concierto seguirá en pie, independientemente de cuantas personas asistan.” Respondió Serafín y con un suspiro, añadió. “Aunque al ser un concierto de beneficencia, me gustaría que fueran más personas.”

Que hiciera tantos conciertos de beneficencia era una de las razones por la cual era tan conocida y admirada por la gente y esa misma razón, llevaba a que ahora un rumor pudiera crecer hasta esta medida.

Junto a esa respuesta, las preguntas terminaron y la manager subió al podio para encargarse de las demás preguntas mientras que esa cantante se retiraba con todo su grupo.

“Al menos el concierto sigue. Tengo que reservar mi entrada.” Murmuró Nicole riéndose entretenida.

Víctor que observaba solo agitó su cabeza y se alejó de la sala.

Caminando por el pasillo de su palacio, el espacio se distorsionó y él apareció en otra sala.

“¿Encuentra extraña a su aprendiz, Su Majestad?” Preguntó Ersin que estaba esperándolo en la sala.

Llevando su traje de secretaria, esa elfa tenía una expresión digna de una trabajadora profesional.

“Cuando luchó con ella me olvido que es joven y verla ahora me hace dar cuenta de que es una niña.” Respondió Víctor de forma honesta y mirando a Ersin, comentó. “Aunque ha estado un poco rara durante nuestro entrenamiento.”

No pasaba demasiado tiempo con Nicole y la razón era que su trabajo le quitaba gran parte del tiempo disponible.

Utilizaba el entrenamiento como un modo de diversión y algo para relajarse en su tiempo libre, pero eso no quitaba que se había dado cuenta de que Nicole estuvo actuando extraña.

Mostraba cierto disgusto algunas veces y si bien no interfería con su entrenamiento, era imposible que él no se diera cuenta.

“No sé de lo que está hablando, Su Majestad.” Respondió Ersin y viendo que él se reía, señaló. “Un miembro de su grupo de amigos solicita una reunión con usted.”

Al ver la forma que ella cambiaba de conversación, Víctor solo volvió a agitar su cabeza y entrando a una sala independiente, se adentró a la habitación de las reuniones.

En la sala estaba esperando la figura negra que no tenía máscara y Víctor simplemente quitó la niebla para ocultar todo.

“¿Sucedió algo?” Preguntó Víctor mirando al Sabio Su Chin y con cierta duda, invitándolo a sentar, cuestionó. “¿O ellas volvieron para realizar preguntas?”

Hace un par de días atrás, Su Chin lo llamó de repente, diciéndole que Aurora y Alice Campbell aparecieron en su laboratorio junto a la princesa.

Ya había avisado que la princesa estaba en busca de los rastros de su tía y él le había dado la pista para la llave que llevaría a Su Chin.

No iba a decirle la verdad y la razón era que no tenía necesidad de hacerlo y más cuando esa princesa tenía una poderosa deidad a su espalda que posiblemente sabía todo.

Sin embargo, no esperaba que esa princesa llevara a las personas que estaban conectados con su conocido… Su antiguo amigo.

“No, no han vuelto ni nada. Eso me preocupa. ¿Crees que le paso algo?” Dudó Su Chin al sentarse y dar un suspiro.

“Ellas hace unos momentos estaban en una conferencia.” Respondió Víctor y viendo que Su Chin abría sus ojos con sorpresa, aclaró. “Pero no es lo que crees. Se trataba de la Primera Heroína y Serafín.”

Ese hombre dio un suspiro aliviado, que resultaba demasiado evidente.

“Pensé que era una conferencia para revelar todo.” Murmuró Su Chin y agitando su cabeza, añadió. “Si hacen eso, no saben en lo que se están metiendo.”

Hermanas del ‘Enemigo de la Humanidad’… Ambas jovencitas iban a ser lapidadas por el público.

Luego de Terra nova, hubo muchos problemas y mayormente era el choque psicológico al saber la verdad.

Los suicidios fueron comunes y en ese punto, hubo personas que prefirieron culpar a otros.

Un Dios Primordial como era el Dios del Tiempo y el Espacio no podía ser culpado, así que dirigieron a la persona más cercana a ese punto.

Un humano normal que desencadenó una guerra, utilizó a los jugadores y a pesar de que sabía que todo el mundo era real, los motivo a que se unieran a su guerra, tratando todo como un evento.

En vez de aceptar los errores que cometieron fue más fácil culpar a una persona, que debido a que no estaba, no podría defenderse y algunos gobiernos lo llevaron al extremo, juzgándolo de forma simbólica y tratándolo como un criminal.

Aquellas personas que no entendían los límites, tratarían a las hermanas y a la familia de ese hombre, como malhechores y viles villanos, no importa si hicieron o no algo.

Sin embargo, para Víctor había algo mayor.

“¿Pero no crees que habría un cambio mayor?” Dudó Víctor y al ver a Su Chin fruncir el ceño, le apuntó a su cabeza y cuestionó. “¿La voz en tu cabeza no estaba emocionada? Ahora imagínate como estarían aquellos que son creyentes de Su Majestad.”

La Emperatriz del Infierno, el Diablo Inmortal y Diosa Primordial del Caos y el Fuego era adorada por muchos individuos y entre ellos había deidades de gran poder, que no solo se trataba de los ‘gobernantes’ de los infiernos, sino que más extenso.

“Sí, estuvo muy habladora… Diciendo que había sentido algo extraño en ella, pero no podía encontrar la respuesta. Y que ahora todo tenía sentido.” Narró Su Chin en voz baja.

Víctor dio una simple sonrisa.

La gente decía que los Dioses Infernales no respondían, pero no era que no respondieran, sino que no tenían permitido intervenir directamente en este mundo.

Para alguien como él que realizaba tratos en nombre de una de esas deidades conocía bastante bien el asunto.

Sin embargo, entre ellos algunos eran extremos y no le importaba si este mundo estaba al cuidado del Dios Primordial del Tiempo y el Espacio, presentarían su respeto a las ‘cuñadas’ de la existencia que adoraban.

O al menos mostrarían una parcialidad evidente y era posible que la Diosa del Conocimiento que estaba conectado con el Sabio al frente de él, fuera una de ellas.

Después de todo, una de las que salió ganando de lo que sucedió durante Terra nova, fue la Diosa del Conocimiento que extendió su dominio, cuando el Imperio Falion conquisto nuevas tierras.

“Claro, todo depende de que Su Majestad lo permita.” Murmuró Víctor con un tono claro.

La verdadera existencia que gobernaba el infierno y que era conocida por su volatilidad al actuar, junto a su afán de utilizar personas como actores y sus vidas como obras, era alguien impredecible y estaba en este mundo.

Tal vez solo era una porción de lo que ellos llamaban ‘Voluntad’ y no estaba tan activa como uno pensaría, pero estaba presente.

Y para Víctor esa existencia era la causa de que los Dioses Infernales no estuvieran activos en este mundo.

“Su vida puede o no cambiar, pero de lo que estoy seguro es de que toda su perspectiva sobre los dioses cambiara.” Dijo Víctor y viendo que Su Chin lo miraba curioso, cuestionó. “¿O qué sentiste cuando te enteraste de que Su Majestad estaba saliendo con Karzhal?”

La gente pensaba que el ‘Enemigo de la Humanidad’ hizo un trato con el diablo y si bien en parte era cierto, la realidad era diferente.

Ellos estaban saliendo oficialmente y si ella llegó a tomar su alma, era posible que fuera para quedársela para sí misma.

“Todavía sigo sintiendo que es irreal.” Murmuró Su Chin de forma honesta.

No importa lo que pensaran sobre los dioses, de quien estaban hablando no era un ‘simple dios’, era una Primordial que era adorada como una figura sangrada por deidades.

Aunque tal relación era posible que nadie lo creyera, al menos que lo hubieran visto por sí mismo y para Víctor era una pena.

Después de todo, esa existencia le gustaba tomar la forma de una niña para molestar a la persona que amaba y Víctor siempre le encontraba divertido molestar a su amigo por sus ‘gustos’.

******

Dentro del departamento de Amber, un grupo de personas estaba mirando las noticias.

“Fue mejor de lo esperado.” Murmuró Serafín y con una media sonrisa, añadió. “Creo que revelar la verdad a mis fans con anterioridad fue de ayuda.”

Aurora que estaba escuchando ese murmullo y viendo que esa mujer observaba su reloj holográfico con una sonrisa, no pudo evitar encontrar la vista agradable.

Al venir a Los Ángeles había deseado atrapar a la Falsa Heroína y no volver a encontrarse con Serafín, pero ahora ese tema era el más normal que tenía en su vida.

Era cierto, que luego todo se complicó con el tirador y la aparición de Hermes, que actualmente estaba presente en la sala, pero saber sobre su hermano, fue chocante.

Ni hablar de la relación que él tenía… Aurora todavía no lograba encontrarle sentido.

“Gracias por la ayuda Director Hermes y me disculpo por todas las molestias que he causado.” Dijo Serafín mirando a ese director que estaba en la sala.

Hace unos minutos dejaron su conferencia y como el Director Hermes de cierta forma estuvo involucrado en el asunto, él tuvo que participar.

“No necesitas agradecer.” Respondió Hermes y observando a Cithrel, dio un suspiro y reveló. “Si soy sincero, mi influencia pudo haber cambiado su rumbo y me disculpo por ello.”

¿Su influencia cambió el rumbo? ¿Se estaba refiriendo a que con su aparición Alice estuvo dispuesta a ir por los criminales en vez de solo revelar la verdad?

Que su amiga estuviera motivada por algo, sin duda hizo que los planes cambiaran, pero la verdad era que siempre fue decidido en grupo.

“No volvamos las disculpas sin sentido.” Intervino Cithrel y con una sonrisa, comentó. “La próxima vez que alguien me dispare, no seré golpeada.”

¿Seguía molesta por recibir un disparo?

Su molestia no estaba dirigida a los demás o a que la situación terminara de esa forma, sino que era una molestia a sí misma y al tirador.

Un golpe en su orgullo y en su confianza, que seguramente deseaba redimir.

Aurora dio un medio suspiro viendo que todos asentían y la razón de ese suspiro no era que se culpaba a sí misma por congelarse.

Era que no tenía la confianza para decir que podría haber esquivado ese disparo y eso la empujaba a querer aumentar su entrenamiento.

“Como mi parte del trabajo ha terminado me retiro. Mantendré un ojo en caso de escuchar algo sobre los perseguidores.” Avisó Hermes y con una sonrisa, añadió. “Oh, y si siguen queriendo podemos introducir a la falsa heroína a la película. ¿No creo que haya un problema legal o sí?” 

Seguía queriendo meter a la falsa heroína de Cithrel en la película y la razón era para enfatizar sobre la falsedad al público y de esa forma, aumentar la posibilidad que las personas lo creyeran.

Por otra parte, las últimas palabras eran una media broma, que buscaba dar la impresión de que él no sabía la verdad sobre la identidad de la ‘Primera Heroína’.

Algo tarde para Aurora y al ver que su hermana chasqueaba la lengua en silencio por tal tonto intento, dio una media sonrisa.

“Si eso deseas, puedes hacerlo. Aunque depende de si Cithrel quiere participar.” Respondió Aurora con un tono simple.

Seguir afirmando que la Primera Heroína era falsa, disminuiría las posibilidades de que alguien siguiera creyendo que Amber estaba conectada a esa heroína.

Y además evitaba las sospechas a causa de que todo terminara rápidamente.

“Entiendo.” Respondió Hermes y usando su reloj holográfico para ver la hora, añadió. “Me retiro.”

“Déjame acompañarte.” Intervino Aurora y sintiendo la mirada del grupo y especialmente de su hermana, declaró. “Sé que no has venido en tu auto. Déjame llevarte.”

El Director Hermes se tragó sus palabras de rechazo ante su declaración y de forma inconsciente dio una mirada a Alice, como si le estuviera pidiendo permiso.

Aurora tosió suavemente instándolo para avanzar y dándole un comentario para que esperara fuera, ella pidió la llave del auto de seguridad.

“¿Qué sucede?” Preguntó Aurora con una sonrisa mirando a su glotona hermana y viendo que ella estaba parpadeando aturdida por su inesperada intervención, comentó. “No te preocupes, no me inmiscuiré en tus asuntos.”

¿Hubo algo de alivio en esa glotona? Aurora notando las emociones de su hermana, no pudo contener su sonrisa.

“Sin embargo, eso no significa que no deba tener una conversación seria.” Añadió Aurora con cierto tono solemne.

Viendo que su hermana solo asentía ante su seriedad, ella abandonó el edificio y al salir dio un pequeño suspiro, antes de poner una expresión seria.

Su vida en estos últimos días había sido un desastre con revelaciones que ella no esperaba y con demasiados giros, pero eso no significaba que tuviera que dejar las cosas como estaban.

Al menos aquellas situaciones en la que pudiera intervenir y que pudiera prevenir, necesitaban ser solucionadas y para ella, Hermes representaba esa clase de situación.

Necesitaba tener una conversación seria.

******

¿Cuándo fue la última vez que estuvo tan incómodo?

Había pasado bastantes años desde la última vez que recordaba esta incomodidad y ahora que lo estaba volviendo a sentir, no pudo evitar encontrarlo extraño.

Viajando en un auto que era conducido por la hermana de esa glotona, el silencio era algo que Hermes le costaba soportar.

¿Alice no se enojaría? Esa glotona no deseaba que él se acercara a su hermana y él trató de cumplir ese deseo, pero ahora fue forzado a ser llevado.

“Gracias por traerme. Aunque no era necesario.” Comentó Hermes para hacer la atmosfera más llevadera al menos para él.

Aurora continuó conduciendo en silencio y por su mirada, él notó cierta seriedad como si estuviera pensando que tanto podía hablar.

Pensando en todas las situaciones cliché que ocurrían en las películas, él pensó en la escena de un padre llevando al novio de su hija a casa y ante ese pensamiento, Hermes se puso más incómodo.

“Me gusta el control. Específicamente controlar las situaciones para que no se salgan de mis planes o no vayan en dirección que no deseo.” Dijo Aurora y mientras conducía, añadió. “Y estos últimos días solo he tenido sorpresas, situaciones inesperadas y problemas.”

Obviamente le gustaba el control, ahora mismo estaba haciendo uso de ello.

Desde utilizar el silencio, su incomodidad o iniciar la conversación a su manera, Hermes notaba que le gustaba controlar el ambiente y si bien no sabía si era inconsciente o consciente, estaba siendo sincera.

“A mí también me gusta el control. Quiero que todo vaya como deseo.” Reveló Hermes y con una media sonrisa, agregó. “Pero no lo ha hecho.”

Su espectáculo debería haber terminado con ellas revelando sobre la falsa heroína sin tener que meter a Amber y con él, entregando los maleantes a esa jovencita que le gustaba comer.

No obstante, ese tirador fue más allá de su expectativa y no solo al haberle disparado a Cithrel, sino que el haber pasado toda la seguridad.

Había un maldito rango SS en el escenario que debía servir como seguridad, pero ese tirador justo llego en el momento que el General Yukimura seguía a la Señora Demonio Shael, que había aparecido de repente.

Tal hecho no era una coincidencia, era un maldito preparativo.

“Entonces, sabes que se hace en esa situación, ¿no?” Dudó Aurora con calma.

Si le gustaban el control y lo habían perdido, la respuesta era básica… Debían retomar el control.

Cuando el auto se estacionó en un semáforo, esa jovencita le dio una mirada grave.

“No sé qué relación tienes con mi hermana, pero estoy segura de que no eres uno de sus ‘sirvientes’ o alguien que le ‘sirve’.” Dijo Aurora y con un tono serio, advirtió. “Pero si le llegas a hacer daño, me encargaré de hacer que lo pagues.”

Esos ojos negros llevaban una frialdad que alguien de su edad no tendría y sus palabras tenían una gran fuerza, dejando en claro, que cumpliría su amenaza.

El daño al cual se refería no solo era físico, sino que también emocional, ya fuera si era un conocido o su relación era más profunda e íntima.

Podría quedar en silencio y aceptarlo, pero había algo que debía corregir y al final no pudo resistirse.

“Yo y ella no tenemos ese ‘tipo’ de relación.” Corrigió Hermes con suavidad.

Al dejar salir sus palabras se sintió mejor sabiendo que Alice no lo cortaría a pedazos por dejar pasar esta clase de situación, pero esa jovencita le dio una mirada y sus labios temblaron de forma ligera.

¿Por qué sintió que ella estaba segura con sus propias palabras?

“De igual manera, no tengo interés en ‘dañar’ a Alice.” Precisó Hermes y con cierta calma, murmuró. “Es posible que ella me dañe a mí.”

Si Alice se enojaba lo trataría de eliminar y la posibilidad de que luego devorara su cadáver para borrar los rastros de su asesinato era bastante alta.

Después de todo, lo máximo que causaba para esa glotona era molestia.

Ante ese pensamiento superficial, Hermes mantuvo su mirada en esa jovencita que claramente mostraba que no ignoraba algunos temas.

“Mientras mantengas tus palabras podemos llevarnos bien.” Dijo Aurora asintiendo cómodamente y dándole una mirada, agregó. “Y quien sabe, tal vez podamos volvernos conocidos.”

Estaba siendo diplomática con sus palabras y a pesar de que antes dio lo que era una amenaza, la forma que daba a entender futuras posibles posibilidades, era algo gracioso para él.

Volverse conocidos entre ambos y de esa forma que él, pudiera acercarse a Alice… Eso estaba dando a entender.

Sin embargo, Hermes dio una mirada a su edificio a donde se estaban acercando.

¿No sería agradable ir a ver a Alice de forma recurrente? Ese pensamiento hizo que él pusiera una expresión seria.

“No creo que sea posible.” Reveló Hermes y al ver que ella se estacionaba aturdida y le daba una mirada, avisó. “Estamos en diferentes lados del tablero.”

Tenían diferentes valores y diferentes creencias junto a formas de actuar, pero a la vez diferentes posiciones.

Ella era la hermana de Alice y estuvo claro que esa glotona adoraba demasiado su hermana como para que alguien como él, pudiera acercarse.

“Por supuesto, mantendré mi palabra y no lastimaré a Alice.” Dijo Hermes al bajar del auto y dando una mirada a la jovencita, murmuró. “Tampoco trataré de llevarla por mal camino. Aunque si ella va en esa dirección, la seguiré.”

Esa jovencita controló su expresión de inmediato y dio una suave sonrisa.

“¿Es así? Entonces seremos dos.” Respondió Aurora y tras una mirada atenta, simplemente volvió a conducir.

Hermes se rio ante las últimas palabras.

Estos últimos días ella había perdido el control de su vida con diferentes eventos y ahora buscaba recuperarlo, siendo él la primera situación que deseaba controlar.

La inesperada figura que apareció conociendo a su hermana, haciendo que se dejara llevar y provocando que una situación simple, se complicara en gran medida.

Desconocido en todo sentido, ahora no averiguo sobre quien era, solo le dejo en claro que podía hacer lo que deseara mientras no lastimara a su hermana.

“Alice tiene una buena hermana…” Murmuró Hermes y mirando su edificio, dirigió su mirada a un hombre que estaba usando un diario para ocultar su rostro y comentó. “Creo que es un método antiguo ocultarse leyendo un diario.”

“Tal vez porque soy viejo.” Respondió el hombre.

A diferencia de sus palabras, parecía un hombre en sus cuarenta y tantos años de rasgos bastante normales y con la apariencia de alguien que podía perderse en la multitud.

No era tan viejo como para utilizar diarios antiguos.

“¿Alguna razón por la cual está aquí ‘Agente Smith’?” Dudó Hermes y con una sonrisa, comentó. “No estaría divirtiéndose con los maleantes que hemos capturado para usted. La Sociedad de Asesinos se mantiene bastante oculta, debería estar ocupado sacándole toda la información.”

No le mintió a Alice cuando mencionó que las autoridades vendrían a por él y este agente del Servicio Secreto del gigante del norte fue quien se encargó de evitar los problemas en el ataque y quien se encargó de los individuos que atraparon en la Sociedad de Asesinos.

Había esperado que Alice los asesinara a todos, pero ella había estado preocupada por su hermana y si bien ahora, esa preocupación había disminuido tal vez por la calma de Aurora, para él era distinto.

Le gustaba el control, pero a diferencia de Aurora que buscaba controlar lo que podía, él no le gustaba cometer errores, al menos no de forma inconsciente.

“En realidad, nos hemos encargado de ellos y vine aquí para traer lo que pediste a cambio.” Informó el Agente Smith.

No era fácil encontrar la localización de una sucursal de la Sociedad de Asesinos y atraparlos a todos era demasiado difícil.

Era normal que aprovecharan la posibilidad ahora que él, les ofreció el lugar completamente en su control.

Sacar información, descubrir el método por el cual actuaban y si era posible atrapar a otros maleantes para liberar esta nación de los peligros, era parte del trabajo de las autoridades locales.

En cuanto a cumplir su petición, solo era para complacer alguien de su estatus.

“Pensé que solo querías dirigir espectáculos.” Murmuró el Agente Smith con un tono extraño.

“¿Y no lo hago?” Cuestionó Hermes y dando una sonrisa, reveló. “Solo que esta vez el espectáculo era para mi principal socia y falle.”

Ese hombre asintió con seriedad.

Resultaba imposible que alguien que tenía un nombre tan ‘típico’ y ‘falso’ como ‘Agente Smith’, no supiera la situación completa de lo que había sucedido.

Hasta era posible que supieran sobre la princesa y su búsqueda y ni hablar de los temas específicos.

Por supuesto, algunas cosas no tenían importancias como lo era una antigua heroína, pero era otro asunto si él intervenía y ahora solo le estaba confirmando lo que ellos pensaban.

“Siempre que nos caemos, nos levantamos.” Añadió Hermes mientras entraba a su edificio.

Saludando a la secretaria que estaba en el primer piso, subió al ascensor a su departamento y luego al estar en el lugar, dio una mirada seria.

Tener que ser vigilado por las autoridades era algo molesto, pero esta era la única manera para convertirse en un ‘Director’.

Por supuesto, la financiación de la Empresa Apicius fue invaluable y era normal que ellos fueran sus socios… O la dueña lo fuera.

Al llegar a su piso, Hermes caminó a su habitación y al abrirla, pudo sentir un agradable aroma.

Femenino y encantador, era totalmente falso y solo alguien estaba jugando con sus sentidos, para encantarlo.

“No estoy de humor para esa clase de juegos.” Dijo Hermes y sacándose su chaqueta para tirarla al sofá, ignoró el silencio y comentó. “Esta no es la forma que deberías tratar a tu salvador.”

Los alrededores estaban vacíos, pero fue fácil saber que alguien estaba presente y tras sus últimas palabras, los alrededores empezaron a desbaratarse.

En realidad, sus sentidos y su mente dejo de ser afectada por el hechizo, dejando ver a la persona que estaba en este lugar.

“¿Debería recompensarte?” Preguntó la Señora Demonio Shael con un tono encantador.

Estaba actuando coqueta, pero sus ojos amarillos como los de un gato, estaban firmes y llevaban demasiada cautela.

No importa si llevaba un vestido que revelaba parte de su piel roja, dando la impresión de que buscaba coquetear, ella no dejaba de mostrar su cautela.

“Aunque no debería. Después de todo me engañaste.” Dijo Shael con sonrisa que no ocultaba su seriedad y mirándolo con una expresión solemne, anunció. “No eres un simple director… No, ni siquiera eres un director.”

“¿No soy un director? Las personas que han visto mis películas dirían lo contrario.” Respondió Hermes y dándole una sonrisa, comentó. “Y fue normal que te engañara, cuando jugaste con mi mente y mi cuerpo.”

La expresión de la mujer tembló ante su comentario y su mirada se hizo más grave, al darse cuenta de que fue descubierta.

Esa mujer supuestamente fue contratada por los guardaespaldas para que él pudiera obtener a la persona que estaba obsesionado, y esa mujer hizo el trabajo, ocultando el hecho de que fue ella quien introdujo la idea a esos idiotas que tenía de guardaespaldas para que se le acercaran.

Había estado trabajando para el tirador, pero se separó cuando no pudo controlar a Alice y ni siquiera pudo afectarla.

Sin embargo…

“Fuiste al lugar en donde el espectáculo sería llevado a cabo, atraída por la situación y esperando poder obtener algo y sin darte cuenta, fuiste usada por el tirador como un cebo para atraer la seguridad. Permitiéndole que él realizara el disparo.” Murmuró Hermes observando a esa mujer y con una sonrisa, cuestionó. “¿Qué se siente que te usen?”

“¿Cómo?” Cuestionó Shael con una expresión aturdida, pero inmediatamente fortaleció sus defensas mentales.

A su mente estaba llegando toda la información que él necesitaba y priorizó averiguar todo sobre el tirador.

Ella al menos tenía más información que la Sociedad de Asesinos y al menos sabía su nombre.

Jake Holland un asesino psiónico que utiliza como arma un rifle de francotirador y según los pocos rumores, aparecía y desaparecía de la zona del crimen en segundos.

Su reputación era bien conocida por terminar su trabajo y porque parte de su identidad era totalmente desconocida, al igual que su paradero.

“Al parecer no voy a poder entregarle su cabeza.” Murmuró Hermes con un suspiro.

Alice fue sincera cuando le dijo que tenía miedo al pensar que su hermana se podía encontrar en una situación de muerte y aunque ese pensamiento, estaba disminuyendo con el tiempo, él había deseado borrarlo.

Era posible que esta no fuera la primera situación de muerte de alguien como la ‘Protectora de Zerzura’ y seguramente ambas tenían confianza en otra fuente, pero el sentimiento de miedo fue real.

No importa si con el tiempo disminuía, Hermes prefería quitarlo y darle la cabeza como regalo.

“Supongo que entregarte a ti tampoco funcionara. Solo has sido un juguete que otros usan.” Murmuró Hermes con un suspiro.

Shael que estaba en la ciudad disfrutando de la vida humana, fue contratada por el tirador para guiar a los guardaespaldas y luego acercarse a él.

Verificó sus pensamientos y recuerdos para ver si tenía algo que ocultaba y él solo mostró la obsesión que ella buscaba… En cuanto a acostarse con él, eso fue seguramente por diversión.

Sin embargo, eso no quitaba la situación en la que se encontró.

Al final fue utilizada por ese tirador, quien la atrajo al lugar en que todo sucedería y la utilizó como carnada para que ese individuo pudiera aparecer y disparar.

“Gracias, a toda mujer le gusta que le digan esas palabras.” Respondió Shael de forma sarcástica y dando una mirada seria, preguntó. “¿Por qué me salvaste y que deseas de mí? Supongo que no te has enamorado de mí. Me has engañado con tus recuerdos, pero siento que la obsesión por esa mujer, no es falsa.”

Hermes se rio entretenido al escuchar esas palabras.

No era estúpida y si bien fue engañada por el tirador, no significaba que no se diera cuenta de lo que sucedía.

Las autoridades locales atraparon a esta mujer que vino oculta a esta nación y si bien no hizo nada malo, era un demonio y ellos en esta nación no tenían derecho.

Si hubiera entrado legalmente, hubiera sido otro tema, pero lo hizo de forma ilegal dejando ver que tenía cosas que ocultar o había cometido algunos crímenes en las ‘Tierras sin ley’.

Sin embargo, las autoridades en vez de enviarla a alguna iglesia o meterla en prisión, la liberaron cuando él lo pidió.

Realizando el intercambio por la sucursal de la Sociedad de Asesinos.

“Lo nuestro fue algo de una noche. Divertido, pero casual. Y estoy seguro de que solo deseabas mi cuerpo.” Dijo Hermes y esa mujer en vez de mirarlo raro, asintió sin querer ocultarlo.

No necesitaba leer sus recuerdos para saber la razón por la cual ella se acostó con él y fue la misma por la cual él lo acepto, solo quería divertirse.

“Y supongo que debes estar enojada con el tirador… Molesta de que te usara de esta forma y te dejara a la deriva con las autoridades.” Murmuró con un tono simple que lograba que la expresión de esa mujer se volviera cada vez más fría y con una sonrisa, declaró. “Puedo ayudarte si quieres venganza. Aunque, que lo logres depende de tus capacidades.”

Tal vez no sería tan difícil buscar al tirador, pero si fuera sincero era insignificante y algo que no tenía sentido que hiciera.

Sin embargo, eso no quitaba que no pudiera hacerle la vida imposible y lo único que necesitaba era encaminar a alguien que había traicionado.

Justo como Shael que lo ayudo de forma honesta y luego fue traicionada.

Ya sea que lograra eliminarlo, que fuera asesinada en el camino, que nunca lo encontrara o que solo fuera una molestia, no tenía importancia para él.

Lo único que importaba era dejar una pequeña molestia que fuera lo suficiente para agradarle a Alice.

“¿Qué tal? ¿Interesada?” Preguntó Hermes con calma.

Solo necesitaba mirar la sonrisa de esa demoniaca mujer para darse cuenta de cuál sería la respuesta.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Recuerden que la publicaré menos capítulos de lo habitual. En vez de siete, serán seis o cinco como mínimo. No sé si lo han notado, pero algunos capítulos últimamente son más largos y literalmente valen por dos. En fin, gracias por entender.

Psdt: ¿Tienes una sugerencia sobre la historia? ¿Te gustaría aportar con posibles habilidades o bestias mágicas? ¿Quieres leer teorías locas? Si, es asi, no te olvides de unirte al discord: discord.gg/WG8FX75. (Fin del espacio publicitario).


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TG - Capítulo 418
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Técnicamente

Capítulo 418: Técnicamente.

Viajando por un barrio de la ciudad Bogotá, en Colombia, Andrés recordó el lugar mientras viajaba en el taxi.

—¿Emocional? —Preguntó Luna usando su voz robótica, hablando directamente a su mente.

“Si, un poco.” Murmuró Andrés señalando su audífono al taxista que le dio una mirada.

Estaba paseando por el barrio en el cual paso gran parte de su adolescencia y no pudo evitar sentirse algo nostálgico.

¿No era esa la secundaria a la cual asistió? ¿O aquella tienda en donde compraba siempre?

Tal vez vería alguna persona que fue a su escuela con él, pero sería difícil que lo reconocieran cuando no fue una persona amigable.

En su adolescencia priorizó su estudio para sobre todo, buscando obtener todas las becas posibles y de esa manera consiguió que, al salir de la secundaria, pudiera entrar a la Academia de Héroes.

Sintiendo que la conexión en su mente estaba algo incómoda, dio una mirada al dron que estaba a su lado.

—No me gusta que sientas esas emociones. —Dijo Luna con un tono serio.

No quería que él se sintiera emocional por la nostalgia de su pasado y la razón era que ella estaba siendo afectada por sus emociones.

Andrés dio una media sonrisa al darse cuenta de que incluso si no rebuscaba en los pensamientos de la otra parte, estaba sintiendo que ella también estaba emocional.

Luna estaba sintiendo empatía y el efecto la incomodaba.

—Creo que estás bien ahora. ¿Eso no es bueno? —Preguntó Luna tratando de cambiar de tema.

“No se trata de estar bien ahora. Estuve bien en ese tiempo. Que me ponga emocional no significa que encuentre mi pasado triste.” Respondió Andrés y con una suave sonrisa, explicó. “Es una nostalgia feliz.”

Ella estaba viendo su pasado como algo trágico o malo, del cual en este momento se había recuperado, pero Andrés no lo tomaba de esa manera.

No iba a negar que la muerte de sus padres cuando era joven fue un duro golpe y tampoco negaba que luego cuando empezó a vivir con su tío, no tuvo una vida fácil, pero eso no significaba que fuera malo.

¿Cuántas personas podían decir que tenían un techo en donde dormir, comida en su plato, estudio y una persona que lo cuidaba?

Él era uno de las tantas personas en todo este mundo que perdieron a sus padres cuando era joven y si bien, fue difícil, tuvo alguien que lo cuidara.

—La ‘nostalgia feliz’ me pone incómoda. —Respondió Luna de forma honesta.

Podía sentir tristeza de ella y la razón era que estaba ‘viendo’ sus recuerdos y pensamientos superficiales.

Estaba viendo su pasado, su dolor y sus dificultades, logrando que sintiera pena.

“Lo siento. Mejoremos el ánimo, hoy conocerás a mi familia y mi tío es perspicaz.” Respondió Andrés con una risa.

No había esperado que ella se pusiera tan emocional por sus pensamientos, así que deseaba animarla.

Le había pedido permiso al Sabio Lucius y a Aurora para ver si podía o no revelar a Luna y aunque no le permitieron revelar toda la verdad, le dieron una excusa.

Luna era una aprendiz de su trabajo con el Sabio Lucius y él era su superior, que había tomado el trabajo de ser el tutor de esta novata.

De esa forma no necesitaban decir que era una entidad virtual y a la vez él podía hablar cómodamente con ella, delante de otros y en este caso de su tío.

Después de todo estaba aquí para presentar su familia y revelar un poco de sí mismo, para que ella se sintiera más cómoda.

—No estoy cómoda. Me siento intranquila. —Murmuró Luna y en medio de su vuelo, dio una luz amarilla y cuestionó. —¿Qué pasa si no le agrado a tu tío?

Básicamente se estaba sintiendo nerviosa y la razón era que temía no agradarle a su familiar, que era la primera persona que le iba a presentar.

“No deberías preocuparte. Puedes tomarlo con calma.” Respondió Andrés al instante.

Ella como respuesta se conectó a su reloj holográfico y empezó a buscar consejos en internet para tratar de obtener cierta confianza.

Como seguían conectados, Andrés era capaz de saber en dónde buscaba y a la vez, pudo sentir una enorme cantidad de datos siendo asimilados en unos pocos segundos.

Como era ella quien se encargaba de procesar toda esa información, él no se sintió cansado, pero su expresión tembló al darse cuenta de que estaba rebuscando por todas partes.

Dejarla entrar en las redes y que accediera a internet, le brindó una cantidad masiva de información, pero ella siempre buscaba delante de él.

La razón era que estaba tratando de calmar su preocupación de que viera cosas extremas.

Dando un suspiro para sí misma y agitando su cabeza al mismo tiempo, Andrés tras un corto viaje vio el edificio en donde el departamento de su tío se encontraba.

“Gracias por el viaje.” Dijo Andrés tras pagar el pasaje con su reloj holográfico y dando una mirada al edificio en donde estaba el departamento, dio un suspiro.

Este no era el lugar en el cual había vivido y la razón era que su tío, tras que él se mudara a la ciudad Atlántida, se mudó a un lugar más pequeño.

Si bien el actual imperio se encontraba en un estado bastante bien tanto económicamente como en seguridad, no había nada mejor que la Ciudad Atlántida para vivir.

Sin embargo, su testarudo tío rechazó su invitación e incluso cuando le mencionó que su departamento en la ciudad Atlántida era poco ocupado por él.

Actualmente estaba en Rumania y su alquilar en la ciudad Atlántida se sentía como un desperdicio.

Dejando esos pensamientos de lado, Andrés entró al edificio y empezó a subir por la escalera al ver que el ascensor no estaba funcionando.

Tras subir al piso que su tío estaba viviendo, caminó por los pasillos y tocó la puerta del departamento y tras varios segundos, un hombre abrió la entrada.

“¿No dijiste que venías con una visita?” Preguntó su tío desde entrada.

Martín Silva tenía la apariencia de un hombre en sus cincuenta tantos que dejaba ver rastros de vejez y de llevar una vida dura, pero esos mismos rastros le daba cierto carisma único.

Ahora estaba usando ropa más formal que claramente, era utilizado cuando venían las visitas.

“¿Te cambiaste por eso?” Preguntó Andrés con seriedad.

Ese hombre estaba vestido para recibir visitas y ante su duda, su tío le dio una mirada como si su pregunta fuera estúpida.

“Nunca trajiste a nadie a casa y ahora traes a alguien y resulta que es una chica. ¿Crees que no voy a vestirme bien?” Cuestionó su tío y con una mirada seria, añadió. “Además, aunque no lo desees, tu pareja evaluara a tu familia. No voy a ser la causa de tu rechazo.”

¿De qué estaba hablando? Andrés dio una expresión extraña.

Había avisado que venía con una visita y recordaba haber tratado a Luna por ‘ella’, pero no esperaba que su tío pensara de inmediato que era su pareja.

“Ella está aquí.” Dijo Andrés y apartándose, dejo ver al dron que estaba observando y dando una mirada a su tío, declaró. “Ella es Luna. Mi compañera de trabajo y de quien soy el tutor.”

Su tío dio una mirada al dron que estaba tieso flotando y luego a él, antes de dar un suspiro.

“No te diré que las ‘waifus’ no existen. Vive tu vida a tu manera.” Dijo su tío, dándole golpecitos en su hombro, logrando que Andrés se pusiera rojo.

Estaba avergonzado y la razón era que Luna de inmediato empezó a buscar el significado de la palabra ‘waifu’.

“No soy su novia virtual. Él me ve como a una niña.” Dijo Luna con una voz robótica.

Su tío se quedó congelado durante un momento, como si estuviera sorprendido de que la visitante fuera un dron, pero luego dio una sonrisa.

“¿Y cómo lo ves tú?” Preguntó su tío, con cierta curiosidad.

El dron se giró para mirarlo y Andrés solo se volvió a poner la mano en su rastro, tratando de dar un largo suspiro.

“No lo sé.” Respondió Luna con cierta honestidad.

Su tío se dio cuenta de inmediato con qué clase de ‘persona’ estaba tratando y dio una sonrisa algo ambigua, abriendo la puerta.

“No importa demasiado, puedes descubrirlo a tu manera. Aunque es un buen chico con muchas cualidades.” Comento su tío, dejando que el dron pasara.

Andrés dio un largo suspiro y respiró hondo mirando a su tío, que empezaba a presentarse con Luna.

Su tío era un hombre casual y simple, que, si las personas lo veían, pensarían que era poco responsable.

Sin embargo, era perspicaz y ahora no solo había notado que Luna era algo joven, sino que también que ella no era buena controlando las emociones.

No preguntó por qué estaba presente por medio de un dron y era posible que pensara que se trataba de algo raro entre los mecánicos o incluso timidez.

“Me disculpo por Andrés. Él debió informarle que vendría en este ‘estado’.” Dijo Luna con un tono formal y flotando, declaró. “También me disculpo por no traer un presente.”

Estaba siguiendo las guías de internet que hablaba de que tenía que mostrar modales y en esa guía, estaba la recomendación que decía que llevar un ‘presente’ podría ser de gran ayuda para mejorar su imagen.

Su tío le dio una mirada astuta y antes de que Andrés pudiera decir algo, ese hombre dio una sonrisa simple.

“No pasa nada. Esta no es mi primera vez que me encuentro con un dron volando por la casa… O que hable.” Dijo su tío y sintiendo la curiosidad del dron, precisó. “Andrés tuvo un momento que le gustaba ponerle personalidades a sus drones. Especialmente la de sirvienta y amo.”

Sin esperar respuesta, ese hombre empezó a narrar las historias vergonzosas de su juventud y Andrés dio un largo suspiro.

En su defensa, en ese momento, le agradaba ponerle personalidad, ya que los drones parecían estar ‘vivos’ en ese sentido.

Fue cuando era un novato, luego aprendió que eso era demasiado vergonzoso y principalmente que no era tan útil como pensaba.

Los drones que podía comprar en ese momento no eran tan potentes como los que era capaz de obtener en la actualidad y eso significaba que debía aprovechar lo que tenía, deshaciéndose de cualquier ‘añadido’ y priorizando la eficacia.

Viendo a su tío, narrar con un tono casual esas historias como si no estuviera hablando con un dron, sino que con la persona que estaba del otro lado, Andrés solo lo dejo estar.

Tras la muerte de sus padres, sus familiares más lejanos no desearon hacerse cargo de él y ese hombre que era conocido por ser irresponsable, tomó la responsabilidad.

Demostrando que un hombre soltero que nunca tuvo familia, podía ser un excelente tutor.

“Vamos Andrés no te quedes ahí congelado. Ayúdame con la cena. Puede que Luna no esté presente, pero tienes que mostrar modales.” Dijo su tío y con una sonrisa, al acercarse, susurró. “A las chicas tímidas le gustan los hombres proactivos.”

Junto a ese susurro se apartó casualmente y le dio unas palmaditas en el hombro como si le dijera que mostrara sus capacidades.

La chica era ‘tímida’ debido a que vino por medio de un dron y no de forma directa.

—Creo que más que timidez, veo imposible salir a su realidad. —Expreso Luna con un tono casual y tras un momento, añadió. —Pero sí. Tu tío tiene razón. Hay esa clase de consejos en internet.

Volviendo a dar un largo suspiro que trataba de contener toda la vergüenza que estaba sintiendo, no pudo evitar lamentarse de haber venido a la casa de su tío.

Después de todo, esto resultó ser demasiado incómodo para él.

******

En medio de una de las calles de la ciudad Katmandú en Nepal, una figura estaba caminando y lo extraño era que, debido a la multitud, muchas personas la atravesaban sin darse cuenta de que estaba presente.

Nadie se giraba a mirar y Clémentine no pudo evitar dar una sonrisa.

Estaba usando su conciencia fuera de su cuerpo y estaba probando cuáles eran sus límites para moverse.

Si bien no estaba ‘viajando’ por el plano psiónico de la tierra, su cuerpo estaba a una distancia considerable.

Después de todo, tras sacar su conciencia bajó desde la montaña en la cual entrenaba y se dirigió a la ciudad de Katmandú que estaba a varios kilómetros de distancia.

Incluso en ese momento no sentía ninguna molestia o cansancio al estar tan lejos y era todo lo contrario, la energía psiónica del área era suficiente como para que pudiera estar cómodamente.

“Esto es verdaderamente aterrador.” Murmuró Clémentine con seriedad al ver como un niño pasaba corriendo por sus piernas.

Literalmente atravesó su cuerpo que se hizo traslúcido cuando ese jovencito pasó y ella no sintió nada, pero ese jovencito tampoco.

Lo aterrador no era ver un niño pasar por su cuerpo, sino que nadie la podía ver o sentir.

Como si fuera poco podía atravesar las casas y los edificios, adentrándose a las casas de cualquier persona, escuchando sus secretos y pudiendo espiarlos.

¿Qué pasaba si alguien utilizaba esta capacidad para causar estragos? Hacer cosas pervertidas era lo menos que un lunático podía hacer con esta capacidad.

“Muy pocas personas pueden detectarnos en esta forma.” Murmuró Clémentine, tomando nota de algunas personas.

Las personas comunes eran literalmente ignorantes de su presencia y era posible que ella pudiera entrar a su mente o afectarlos y ellos en vez de pensar que era un usuario de habilidad, pensaría que era un fantasma.

Por otra parte, algunos magos y usuarios de habilidades del tipo mágico y psiónico tenían algunas defensas.

Ahora mismo estaba mirando a un guardia de la policía india que por su aura era un rango A y podía sentir que sus alrededores estaban algo distorsionados.

Era la barrera natural de un mago, que tenía un buen control sobre su magia.

Los psiónicos eran otros que afectaban sus alrededores de forma natural y ellos eran más capaces en ese punto, pero a la vez, incluso ellos no podían verla.

Si se esforzaba y utilizaba su energía psiónica para atacar, era posible que la descubrieran, pero si permanecía en silencio y sin realizar movimientos, ni siquiera la notaria.

Lo había probado con algunos psiónicos que iban a entrenar en el templo y se había dado cuenta de que solo algunos monjes la notaban.

Mientras caminaba por la ciudad, ella se detuvo en un edificio que estaba rodeado por una barrera mágica.

El lugar era un banco y la barrera era lo suficiente fuerte como para que Clémentine, sintiera que no sería capaz de entrar.

Estaba diseñada para evitar a cualquier enemigo que entrara en forma intangible.

Los magos tenían hechizos bastante interesantes en su repertorio y algunos eran capaces de transformar su cuerpo, para adentrarse a lugares difíciles.

Sin embargo, esta barrera también servía como una defensa psiónica en contra de los de su clase.

Tocando la barrera y sintiendo que se solidificaba si alguien no entraba por la puerta, Clémentine frunció el ceño al percibir que alguien la observaba.

“…”

Dirigiendo su mirada, pudo ver que un monje estaba en medio de la calle observando como ella golpeaba la barrera.

Le pareció curioso como la barrera se solidificaba a pesar de que ella no tenía forma física y estaba pensando en cómo adentrarse al lugar, con la idea de que si en algún momento se encontraba con esta barrera supiera como evadirla.

Sin embargo, para alguien externo, era posible que se viera rara, justo como una ladrona probando las defensas de su próximo ‘golpe’.

“Soy nueva en esto y tenía curiosidad.” Murmuró Clémentine al ver que el monje la seguía mirando.

Era un monje del mismo lugar que ella y parecía que estaba usando el mismo método que ella.

Al ver que el monje seguía mirando, Clémentine pensó en la razón y dio una pequeña exclamación baja.

¿No estaba prohibido salir del lugar de entrenamiento? La regla era que nadie podía salir una vez que se entrara y si alguien se iba no podía volver a entrar, a menos que hubiera excepciones importantes.

En realidad, no se había olvidado de esa regla era todo lo contrario.

“Técnicamente no estamos saliendo con nuestro cuerpo físico, ¿cierto?” Preguntó Clémentine con una risa entretenida.

El monje asintió suavemente antes de retirarse.

La regla decía que no podían salir, y la verdad era que ella no había salido.

Su cuerpo estaba en su habitación meditando y su conciencia estaba en la ciudad a una distancia considerable, pero de cierta forma seguía dentro del templo.

Riéndose al ver que el monje se retiraba ante esa regla tacita, Clémentine chasqueando sus dedos, decidió volver.

Su visión se hizo trizas y ella pasó de la calle, al plano astral y rápidamente volvió a su cuerpo, antes de abrir los ojos.

“Mi conciencia dejo el mundo físico, para ir al plano astral y debido a las reglas diferentes de ese lugar, pude volver a mi cuerpo en segundos.” Murmuró Clémentine y sacando un diario, detalló. “Mientras nada me intercepte en el plano astral, mi conciencia puede escapar de peligros ‘físicos’.”

El plano astral era un lugar en donde las reglas físicas no aplicaban y la distancia podía ser distorsionada con cierta facilidad.

Su conciencia podría volver de cualquier lugar a su cuerpo y como era algo que había hecho antes, fue bastante fácil llevarlo a la práctica ahora.

No obstante, las posibilidades parecían infinitas.

¿Podía mover su cuerpo a la posición de su conciencia? Tal pregunta resultaba muy atractiva, pero imposible para ella de responder en este momento.

¿Cuáles eran los límites de la distancia? Su conciencia podía estar lejos de su cuerpo y mientras mantuviera una conexión por el plano astral, no habría problemas en los límites, esa era su conclusión.

Su primer ‘viaje’ fue esa clase de situación.

Aun así, era peligroso debido a que no sabía que peligros existían en el plano astral y si bien se trataba de la sección de la tierra, ni siquiera sabía que peligro se encontraba en ese lugar.

Y entendía que, si alguien la interceptaba en ese lugar, ella estaría indefensa.

Anotando todas sus dudas en una página y luego todas las respuestas y sus límites en otras, Clémentine dio un largo suspiro.

Antes de llevarle la respuesta al monje mayor para pedir una mayor tutela, necesitaba detallar todo lo que se encontraba y entendía.

Este mundo era demasiado misterioso y ella deseaba anotar todas las respuestas que encontraba.

Después de todo, no era tan fácil encontrar conocimiento psiónico.


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