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TG - Capítulo 431
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Repercusiones.

Capítulo 431: Repercusiones.

En una silenciosa sala en donde estaban varias personas, una proyección holográfica fue dejada a la vista.

“A varios días del ataque del Gremio de Héroes rumano, la situación parece en calma. El Gremio de Héroes ha logrado una decisiva victoria en estas tierras en contra de las mafias.” Comentó un noticiero y grabando las calles de Serbia, añadió. “Las autoridades del gobierno local, agradecen la contribución del gremio, aunque critican sus métodos.”

Mostrando un comunicado del gobierno serbio, Edward que estaba en la sala, escuchó las alabanzas por detener a las mafias, que eran parte de sus tierras y luego dejo ver una crítica a los métodos.

Mencionando que debieron haber avisado antes de actuar y pedir la autoridad de su gobierno para moverse, comentado que el tratado internacional debe ser interpretado siguiendo las leyes internas de la nación.

“Estas critican han llevado a cuestionar el tratado internacional. Preguntando hasta qué punto debe ser aceptado. ¿Cuáles son sus límites? Y que es lo que los héroes pueden hacer, sin consecuencias. La soberanía debe y tiene que ser la prioridad de la nación.” Dijo la anfitriona y la proyección acabo.

Era un noticiero serbio y ellos mostraron el mejor ejemplo de lo que buscaban.

Serbia era unos de los tantos países de la península balcánica que no se unieron a la gigantesca Unión Europea y seguían siendo ‘soberanos’ e independientes.

Priorizaron esa independencia y ahora un medio estaba defendiendo la soberanía de la nación, cuestionando el famoso tratado internacional de los héroes.

“El tratado internacional es nuestra base y nos garantiza decenas de libertades. Sin embargo, debe ser interpretado siempre pensando en las naciones en donde actuamos.” Declaró Gervaise Alméras.

Una antigua heroína que antes era un rango SS, pero tras un accidente, su rango disminuyo y ahora se convirtió en un alto mando del gremio de héroes.

Si bien no fue una fundadora directa, ella estuvo a favor de la creación de un gremio de héroes desde hace tiempo.

Esa mujer era la encargada de dirigir las fuerzas internas del gremio de héroes que se encargaban de aplicar por la fuerza sus regulaciones.

Si un héroe cometía un crimen, quien se encargaba de arrestarlo era ella.

“Las acciones de Edward fueron imprudentes y no pensó en las consecuencias políticas y diplomáticas que sus acciones causaron. El Tratado Internacional de Héroes es firmado por las naciones y son ellas, quienes deciden los límites de este tratado. No estamos por arriba de las naciones, cooperamos con ellas.” Precisó Redbad Alkema golpeando con su dedo la mesa de forma autoritaria.

Traje elegante, mirada seria y solemne, que casi parecía grave.

Ese hombre era quien se encargaba de los asuntos legales y externos del Gremio de Héroes Internacional, un alto mando que también tomaba el rol de diplomático por parte del gremio.

Si bien no fue un fundador, fue uno de aquellos que apoyaron en segundo plano y en la actualidad había tomado una de las posiciones más altas del gremio.

Edward que estaba en la alta sede del Gremio de Héroes en la Ciudad Atlántida, mantuvo su mirada indiferente mientras observaba.

Esta sala era un juzgado y esos individuos estaban sentadas en una mesa con una formación de una media luna, rodeando a dos sillas centrales que estaban ocupadas por dos fundadores directos.

Él estaba un poco más abajo en medio de las miradas de todos, sentado como si fuera algún tipo de criminal que estaba siendo juzgado.

Edward no mostró ninguna expresión mientras observaba a su maestro y a la persona que estaba sentada a su lado.

El Director Vincent era unos de los fundadores del Gremio de Héroes y si bien se había retirado, la verdad era que siempre tuvo un asiento como todos aquellos fundadores.

Por otra parte, a su lado estaba uno de los miembros más presentes del Gremio de Héroes a nivel internacional.

El año pasado tomó el rol de líder del gremio de héroes para el torneo internacional, pero ahora solo era un representante muy superficial.

Logan Harris conocido como el Anciano Harris, era quien durante el torneo tomó el rol de líder del gremio y ahora estaba tomando el asiento, que le pertenecía de forma directa como un fundador.

Por lo general, se encargaba de dirigir y liderar el Gremio de Aventureros, pero estaba presente en reuniones importantes entre los héroes.

Ahora estaba presente en este lugar como el ‘juez’.

“Ni hablar de que ha estado quebrantando el statu quo de nuestra organización.” Precisó Joseph Wasserman, su antiguo jefe y dándole una mirada, señaló. “Ha estado reorganizando el gremio de héroes rumano y ha ido hasta el extremo de negociar por su cuenta con el gobierno, para que le cedan derechos... Buscando separarse de nosotros.”

Su antiguo jefe sin perder la oportunidad de causarle problemas, dejo salir lo que deseaba y Edward simplemente se mantuvo indiferente, viendo como el Anciano Harris revisaba un informe.

“El problema es que sus acciones nos afectan a nosotros. Dependemos de nuestra imagen para mantenernos tanto económicamente como en términos de influencia. Si alguien daña nuestra imagen, debe ser juzgado.” Dijo Joseph y agitando su cabeza, añadió. “Ahora sus acciones han terminado bien, pero, ¿qué hubiera pasado si fracasaba?”

¿Qué hubiera pasado si fracasaba con su ataque? Edward nunca pensó en que fracasaría y no era arrogancia, era por la confianza que tenía en él y en su gente.

En las personas que trabajaban para él y que lo acompañaban… Sabía que eran fuertes, que eran experimentados y que estuvieron durante años trabajando para conseguir experiencia.

Por eso los puso a su lado.

No obstante, las posibilidades eran infinitas y si la peor posibilidad hubiera ocurrido, entonces el accidente hubiera sido aún más grave.

Una redada de héroes que fracaso y llevo a su equipo a la muerte… No solo lo hubieran criticado, sino que lapidado, si es que sobrevivía.

“Como dijo Joseph, la imagen es importante.” Dijo Hiromitsu Kadota y viendo que Joseph asentía, precisó. “Y la imagen que Edward ha creado es innegable. Rumania es un lugar limpio gracias a los héroes… Héroes que están yendo de todo el mundo para unirse a su ‘Asociación de Héroes’.”

“Una asociación que ha formado usándonos a nosotros. ¡Él prácticamente ha formado una organización a nuestras espaldas! ¡Incluso se ha preparado para separarse de nosotros!” Exclamó Joseph levantándose de su asiento.

Edward al sentir la mirada rencorosa de la otra parte mantuvo su expresión, sin verse sorprendido de que sus acciones e intenciones fueran descubiertas.

La razón era simple…

“Pero no lo ha hecho.” Respondió Hiromitsu Kadota y dando una mirada tranquila, añadió. “Y no puedes negar la imagen que ha creado en Rumania. Ni las relaciones políticas y comerciales que ha desarrollado. Fue hasta el punto de que ha cooperado con decenas de empresas que buscan asentarse en la Ciudad Constanza.”

Al escuchar esa última frase, Edward levantó su mirada para observar a ese hombre asiático.

Hiromitsu Kadota era un hombre que parecía en sus cuarenta y tantos, a pesar de que seguramente estaba en sus cincuenta y su apariencia demostraba la importancia que le daba a su apariencia personal.

Tampoco era un fundador, pero ese hombre había logrado extender la influencia de los héroes de una forma única y al ser encargado de los medios de información, era un representante de los héroes.

Si los otros cuidaban la imagen, él literalmente la creaba utilizando los medios de comunicación y pese a que ese trabajo, no sonaba importante, en un mundo mediatizado como el actual, era un engranaje fundamental.

También era capaz de ocultar cualquier fechoría de los héroes y enterrarla en su totalidad... Ahora lo estaba ‘defendiendo’ y para Edward estuvo claro, quien influyó a la espalda.

“La Empresa Apicius lo está financiando…” Murmuró el Anciano Harris y dándole una mirada a él, cuestionó. “¿Cuál fue su trato?”

“Cooperación. Los aventureros escasean en Rumania y los héroes han estado ocupando ese lugar. La Empresa Apicius deseaba que nosotros nos encargáramos de parte del trabajo de los aventureros, para que estos últimos tomaran los trabajos que ellos requerían. Desean convertir decenas de mazmorras en ‘granjas’ para obtener beneficio.” Narró Edward y con calma, explicó. “Conocí a James Wiley en mi tiempo en Zerzura. Ese lazo me permitió conectarme a él ahora.”

Tono tranquilo y lleno de calma como si todo lo que mencionaba era la verdad, a pesar de que era una completa mentira.

La razón por la cual lo apoyaba James, no era porque se conocieron antes, era porque Alice lo aceptó y lo que ese hombre buscaba era sacar provecho de sus acciones.

Y lo hizo.

Aunque las personas comunes no lo sabían, la Empresa Apicius se extendía en Rumania, comprando derechos de mazmorras e incluso extendiendo su presencia hasta el punto de que estaban financiando la reelección del presidente.

Esas mazmorras que antes estaban en control de la mafia rumana, ahora estaban bajo el control de esa empresa.

No obstante, siguió la idea pública de los negocios en la Ciudad Constanza.

“Tiene sentido que ellos te apoyen.” Respondió el Anciano Harris y con un tono lleno de calma, precisó. “Y tiene sentido que creas que la Asociación de Héroes es independiente al gremio y desees separarte… Lo has estado haciendo bien sin presupuesto.”

Joseph dio una expresión grave y antes de que pudiera hablar, Edward dio una sonrisa.

“En eso se equivoca. No deseo superarme. La Asociación de Héroes es solo mi idea de una mejora para el Gremio de Héroes. Los cambios son inevitables y al igual que hace años que el mundo necesitaba orden entre los héroes, en la actualidad necesita que los héroes actúen.” Precisó Edward y agitando su cabeza con decepción, añadió. “No podemos seguir tomando el término de héroe como un título. Debe ser un trabajo. Uno que cambie el mundo, aunque sea de forma minúscula.”

Estaba mintiendo, pero una mentira que fue dicha con la seriedad de alguien que creía en lo que estaba haciendo.

Él buscaba cumplir sus objetivos y si tenía que destruir el legado de estos viejos héroes lo haría, pero a la vez, si tenía que ‘evolucionar’ el legado también lo haría.

El Gremio de Héroes se estaba quedando atrás y las cosas se estaban volviendo no solo mediáticas, sino que lleno de intereses.

No estaba mal, lo que estaba mal, era que siguieran creyendo que estos cambios no sucedían y no se adaptaran.

¿Querían vender los títulos? Era excelente, pero que una vez vendidos, los que se llamaran héroes, debían cumplir con las obligaciones que el título conllevaba.

“En cuanto al presupuesto. Fue algo que arregle con Joseph y fue en parte por mi arrogancia y mi deseo de probarme.” Admitió Edward y con un suspiro, añadió. “Joseph aceptó, ya que estaba de acuerdo con algunos puntos de mi objetivo. No obstante, mi deseo de progresar llevo a que ambos tuviéramos nuestras diferencias.”

¿Era arrogante? Si, lo era.

Lo seguía siendo igual que cuando fue a África, pero esa arrogancia ahora se traducía en acciones.

No estaba mal admitir la ambición y la arrogancia, era parte de la naturaleza humana y ahora demostraba que tenía defectos.

Y logró que su mano oculta a Joseph, pasara más desapercibida.

“Es tal como dice.” Respondió Joseph con una expresión claramente disgustada.

El administrador económico no le dio presupuesto al Gremio de Héroes Rumano por venganza personal… Ese era algo que Joseph no deseaba cargar y por eso su ‘mano’, fue aceptada.

Hizo ver como si fue Joseph uno de sus apoyos, que solo entraron en discordia luego de que él llevara sus reformas.

Dando la impresión de que el presupuesto fue causada por la arrogancia de un joven arrogante, en vez de la poco profesional acción de un alto mando, que dirigía el gremio.

“Entiendo.” Respondió el Anciano Harris y mirando a su lado, cuestionó. “Somos los únicos de los viejos que están aquí, Vincent. ¿Qué crees que debamos hacer?”

Los únicos fundadores que estaban presentes en este momento y que podían tomar una decisión definitoria.

Edward espero en silencio la respuesta y…

“Castigarlo.” Respondió el Director Vincent y dando una mirada a los presentes, anunció. “Existen reglas tanto escritas como tacitas. El tratado de héroes internacional fue uno de los logros más difíciles de conseguir y ahora Edward lo ha puesto en peligro. Es necesario un castigo por sus acciones.”

Al escuchar esas palabras, Edward sintió que fueron más frías de lo que había esperado y su expresión tembló dejando ver que sus emociones, se descontrolaron.

Joseph ni siquiera ocultó su sonrisa petulante, al igual que Alméras y Alkema asintieron estando de acuerdo con la ‘imparcialidad’ del Director Vincent.

Al final incluso Hiromitsu Kadota asintió observando la mirada pensante del Anciano Harris.

“Mmm… Estoy de acuerdo con el castigo, pero no puedo negar que sus acciones en Rumania han sido beneficiosas.” Respondió el Anciano Harris y dando una mirada, precisó. “Por ahora, pondremos en duda su liderazgo en el Gremio Rumano y en cuanto a su castigo, yo me encargaré.”

Edward apretó su puño al escuchar la decisión de ese gran Archimago.

Que pusieran en duda su liderazgo, significaba que no sabían si lo iban a sacar o no del gremio rumano y estaba de cierta forma, suspendido hasta que el castigo llegara.

Una parte de él, lo insto a volver a Rumania de inmediato y cortar todo lazo con el gremio de héroes, formalizando su Asociación de Héroes, pero él aplacó sus pensamientos y mantuvo su mirada en su maestro.

“¿Hay algún problema con mi decisión?” Preguntó el Anciano Harris y cuando no hubo oposición, añadió. “Me alegro. Pueden volver a sus asuntos.”

******

Dos ancianos caminaron paso a paso por la sede del Gremio de Héroes y luego ambos entraron a una habitación privada que al instante fue sellada.

“Que aprendiz más aterrador.” Murmuró el Anciano Harris con una sonrisa.

El Director Vincent que escuchó ese murmullo, le dio una mirada.

¿Qué era lo aterrador? ¿Su capacidad para mentir? ¿Para intervenir en los momentos necesarios? ¿Para darle una mano a su ‘oponente’ por beneficios? ¿O por conseguir apoyo que incluso llegó a este lugar?

“Le falta mucho por aprender.” Respondió el Director Vincent con seriedad en su voz.

“Estás siendo demasiado estricto.” Intervino el Anciano Harris y con un tono lleno de elogio, precisó. “Él está jugando en grandes ligas y lo ha hecho muy bien.”

La Asociación de Héroes era un nombre que estaba resonando en Rumania y prácticamente la mayor razón era el gobierno, que estaba por darle oficialmente atribuciones al gremio de héroes de Edward.

Consiguió el apoyo de la Empresa Apicius y no fue algo simplemente monetario, fue mucho más profundo por eso incluso ahora Kadota fue empujado a darle una mano.

Reformó el gremio en una ‘asociación’ y les dio nuevas obligaciones a los héroes, utilizando a su favor el idealismo de la nueva generación, para lograr su objetivo.

Era bueno, pero…

“Todavía le falta y más si quiere llegar a mantenerse en nuestras ligas.” Respondió el Director Vincent y sintiendo la mirada de su compañero, declaró. “Gracias por el apoyo de hoy.”

La mirada que le daba el Anciano Harris fue intensa como si estuviera tratando de leer lo que le sucedía.

El apoyo que brindo hoy fue simple… Él no podía decidir parcialmente a favor de su aprendiz, pero el Anciano Harris si podía.

Que él no apoyara a su aprendiz consiguió que quienes se oponían a Edward estuvieran satisfechos, mientras que lograba que la decisión del Anciano Harris no fuera cuestionada.

“¿Sucede algo?” Preguntó el Anciano Harris observando detenidamente.

No era la mirada simple, sino que era profunda y claramente había notado su estado de ánimo, pero antes de que pudiera responder, la puerta sonó.

“Maestro, ¿puedo hablar con usted?”

La voz de Edward fue notable y el Anciano Harris al sentir el enfado de la voz de ese joven, le dio una mirada antes de retirarse, desapareciendo.

Vincent agitó su mano y el viento abrió la puerta, dejando pasar a su aprendiz, que le daba una mirada llena de ira y molestia… A la vez una mirada que mostraba el sentimiento de traición.

Era joven, demasiado joven y si bien durante el tiempo en África había cambiado, tratando de mejorar, seguía siendo un joven que le faltaba mucha experiencia.

Sin embargo, esa experiencia podía ser definitoria y más en este mundo, en donde muchos se ocultaban en las sombras al moverse.

“Maestro, ¿cómo pudo no apoyarme?” Preguntó Edward y calmándose, se acercó enfadado y declaró. “Incluso si desea proteger su legado… Usted…”

Él se tragó todos sus insultos, su molestia y la ira que estaba sintiendo, tan solo para darle esa mirada fría que últimamente mantenía.

Era la expresión de alguien traicionado y lo extraño era que estuvo preparado para que sucediera, pero a la vez se sorprendía que sucediera… Entre prepararse y ver que sucedió, eran dos puntos muy diferentes.

“¿Te traicioné?” Preguntó el Director Vincent y agitando su mano, todo el lugar fue sellado en su totalidad, entonces mirando a su estudiante, cuestionó. “Si, te traicione. ¿Y sabes cuál es la razón? ¿Qué fue lo que hiciste mal?”

Miró a su aprendiz detenidamente… Fue una mirada seria y fría, que buscaba que él encontrara su error.

Era la mirada de un maestro.

“Sé que fui imprudente por atacar a la mafia. Sin embargo, ¡¿qué más podía hacer?!” Cuestionó Edward y mientras los relámpagos rodeaban su cuerpo, anunció. “¡Ellos atacaron a mi gente! Y desafiaron la imagen del gremio. Fue un movimiento tanto necesario a nivel personal como estratégicamente.”

La frialdad con la que expresaba la razón por la cual actuó, solo mostraba que clase de persona era su estudiante.

Varios estudiantes estrellas lo estaban siguiendo y él necesitaba mostrar que cuidaba a su ‘gente’, por eso tuvo que atacar a la mafia.

También era útil para demostrar que el gremio o específicamente su asociación era alguien con el cual no debían meterse.

Sin embargo, no supo lo que estaba haciendo mal y el Director Vincent solo suspiro.

“Sí, fuiste imprudente, pero no por atacar, sino que por haberlo hecho mal.” Respondió el Director Vincent y mirando a su estudiante sorprendido, especificó. “Debiste primero prepararte para las consecuencias.”

Su error no fue defender a su gente o actuar para reforzar la imagen del gremio y de los héroes, la causa de su error fue que no evitó las consecuencias.

No haberse preparado.

Si lo hubiera hecho, la reunión que acababa de terminar no hubiera sucedido y su posición en el gremio de héroes rumano no estaría en juego.

“¿Eres amigo del estudiante atacado?” Preguntó el Director Vincent y al ver la expresión de su aprendiz, confirmó. “No, no lo eres. ¿Entonces por qué fuiste imprudente? Podrías haber evitado las consecuencias de una manera muy fácil.”

Quien fue atacado fue un antiguo héroe que dejo la academia para adentrarse al mundo de las redes bajo la red de información de la Ciudad Atlántida.

No estaba mal, Serena era una antigua estudiante que abandonó su academia y sus valores eran respetables, ni hablar de su capacidad.

No obstante, ese joven no era alguien que su aprendiz pudiera llamar como ‘amigo’ y eso era simple, él siempre mantuvo cierta posición dentro de la academia.

El mejor de su clase, el mejor de la academia y quien estaba por arriba de todos sus compañeros … Y ese joven no se acercaba demasiado a otros, pese a que era carismático y sabía como ganarse a la gente.

Así que no tuvo sentido que tratara de ocultarlo llamándolo ‘venganza’ delante de él.

“Podrías haber pedido ayuda a la Empresa Apicius. Ellos podrían haber entrado en contacto con los gobiernos y en este momento, podrían haberte conseguido el apoyo de las autoridades.” Precisó Vincent y mirando a su aprendiz que dudaba, añadió. “O podrías haber ido por tus conocidas en África, ellas podrían haber usado la iglesia y tú podrías haber evitado los problemas para ti.”

La expresión de su aprendiz tembló de forma ligera y Vincent se detuvo.

Su aprendiz fue un niño con talento que siempre resaltaba en todo lo que hacía y siempre era el mejor, pero muy pocas veces hizo algo por sí mismo.

Los valores de heroísmo que ahora él pragmáticamente estaba utilizando para su asociación, no era algo que nacieron en él, sino que fueron inculcados.

El Director Vincent tomó a un niño huérfano y lo volvió su aprendiz, uno que tenía un talento inmenso.

Solo fue cuando ese aprendiz fue a África, que cambio queriendo avanzar y mejorar, pero también tratando de mostrar, más que solo hablar.

Fue notable, pero Vincent incluso en este punto se preguntaba, si lo estaba haciendo para sí mismo o por otra persona.

¿Quería reformar el gremio de héroes o deseaba mostrar que podía hacerlo? 

Suspirando al ver que su aprendiz estaba en silencio, sin responderle, Vincent solo le dio una palmaditas a su aprendiz.

“Estas en lo correcto. Quiero proteger mi legado, pero ese legado no es la academia de héroes ni este gremio. Si lo deseas puedes reformarlo, destruirlo o suplantarlo, no pasara nada.” Respondió Aarón Vincent y mirando a su aprendiz, precisó. “Mi legado son mis estudiantes.”

Los estudiantes que fueron a su academia y que cambiaban el mundo o ayudaban a su propia manera.

Entre esos estudiantes estaba su aprendiz y si él deseaba cambiar el gremio de héroes y convertirlo en una gran asociación, para él estaba bien.

Incluso si ni siquiera su aprendiz sabia la verdadera razón por la cual estaba intentando demostrar algo.

Después de todo, no era a él a quien buscaba demostrárselo.

“Es mejor que te prepares. Las mafias han perdido sus cabezas, pero otros pueden ocupar su lugar. Los gobiernos de la península balcánica no tienen la fuerza para resistir una guerra interna de liderazgo y estarán desesperados por aceptar ayuda… Tu ayuda.” Precisó Vincent y viendo que su estudiante asentía, sonrió y precisó. “Pero ya lo sabías.”

Su imprudencia que estaba cerca de llamarse orgullo personal lo llevo a que no pidiera ayuda a las personas que podrían darle apoyo, pero eso no significaba que estuviera atrapado.

Era todo lo contrario.

Edward no atacó todas las mafias, sino que cortó solo las cabezas y fue muy específico, debido a que una vez que esas mafias perdieran sus líderes, lo que estaban abajo seguramente desearían, ocupar el liderazgo.

Este mundo estaba lleno de gente ambiciosa y eso significaba que algunos no se arrodillarían ante otros y entrarían en conflicto, uno para ver quién era el líder.

Podrían causar problemas a las naciones en donde se quedaban, pero el Gremio de Héroes rumano tenía la fuerza para moverse… Y también ya había contactado con héroes de las naciones vecinas para moverse.

“En cuanto al castigo... Solo necesitas un reconocimiento público para mantener tu posición y fortalecer tu puesto.” Dijo Vincent y pensando un segundo y recordó un pedido, precisó. “Me han pedido ayuda para el portal abismal en Estados Unidos. Puedo hacer que entres si lo deseas.”

La mejor forma de asegurar su posición era hacer algo grande y en este momento, no había nada más grande que cerrar un portal abismal.


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TG - Capítulo 432
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Libertad.

Capítulo 432: Libertad.

En su oficina privada en el edificio que residía, Aurora leyó el informe que Liam, quien estaba al frente, le trajo.

Este informe no trataba del décimo portal abismal, sino que de la situación de Edward.

“Pusieron en juego su liderazgo… No suena agradable.” Murmuró Aurora con una mirada curiosa.

El Gremio de Héroes Internacional por las extralimitaciones del accionar de Edward, pusieron en juego su puesto, suspendiéndolo de forma temporal.

“No es tan malo. Él puede elegir a su reemplazo temporal. Hasta que su castigo termine.” Respondió Liam y con calma, explicó. “Tampoco cancelaron su Asociación de Héroes o la detuvieron, así que puede continuar actuando.”

Las palabras de Liam eran correctas.

Que lo suspendieran a él y no a toda su asociación significó que él podía continuar moviéndose como deseaba y a la vez podía dejar un reemplazo para su posición, hasta que se asegurara lo que iba a suceder.

“Desconozco cuál será su castigo y de qué modo puede presentarse, pero no le veo dificultades.” Respondió Liam, sonriendo.

Aurora dio una mirada atenta al informe y luego asintió.

Había peores consecuencias por haber causado tanto escándalo y no importaba si lo que hizo estaba ‘bien’, era necesario tener límites y más cuando se estaba en una posición tan alta.

Ahora ella se encontraba en este tipo de posición y era imposible no entender el peso.

“¿Sucedió algo más?” Preguntó Aurora al ver que Liam no se retiraba.

Ese joven hombre le dio una mirada atenta y luego tras dudar, puso una expresión seria.

“No me has elegido para el décimo portal abismal.” Dijo Liam y observando su expresión, precisó. “A pesar de que he estado apartado del campo de batalla, no me he oxidado.”

Muchos habían pedido para entrar al portal abismal y algunos fueron conocidos mientras que otros no tan conocidos para ella.

Como la persona que estaba a cargo tuvo que elegir a las personas que entrarían y una de las que rechazo fue el hombre que estaba al frente de ella.

“No se trata de que te hayas oxidado. Se trata de que no tengo nadie aquí fuera que pueda ser mis manos.” Respondió Aurora de forma honesta y observando a Liam, agregó. “Quiero a alguien de este lado.”

Estaba siendo medianamente honesta.

Era cierto que necesitaba alguien de este lado y que fuera sus manos, para que se moviera como ella deseaba, pero a la vez no podía ocultar ese malestar que tenía.

Liam mantuvo su mirada y luego se rascó la cabeza antes de suspirar.

“El General Makeba me comentó que, en la primera reunión, parecías… Apocalíptica. No utilizo esa palabra, pero señaló que pensabas que el peligro era más del que parecía.” Dijo Liam y manteniendo su mirada, cuestionó. “¿Sucede algo?”

¿Sonaba apocalíptica?

En esa reunión de defensa que estaba Makeba y a Alba, dejo en claro que debían prepararse para lo peor y lo peor era que la expedición fracasara.

Fue el tamaño del portal que la hizo preguntarse si un solo rango SS era suficiente para encargarse o necesitaba más… O mucho más.

La Cardenal Brousseau todavía seguía ocupada, pero cuando volviera era posible que pudiera recibir la información que necesitaba.

“No lo sé.” Respondió Aurora de forma honesta.

Estos portales vinieron luego de que se ‘fallara’ en el sexto portal abismal y daba de que pensar.

¿Los Dioses o el Dios que creó todo esto era capaz de enojarse? Era posible que, a sus ojos, no fuera un ‘grupo’ de humanos quienes fracasaron, fuera toda la humanidad.

“Está bien no importa. Solo me encargaré de meter drones entre los suministros.” Dijo Liam antes de retirarse agitando la cabeza.

No estaba molesto de que lo rechazara para la expedición.

Era posible que cuando escuchara el comentario de Makeba, él decidiera anotarse para unirse al grupo, pensando en la peor posibilidad.

“¿Estoy siendo apocalíptica?” Dudo Aurora estirándose a su sofá.

—Has elegido a César y Rupert para la expedición pensando que ellos son duros y se mantendrán en batalla durante mucho tiempo.

Leyendo la respuesta de su sistema que era tan poco hablador, Aurora no lo negó.

Su hermana iba y esa glotona fue la primera en postularse… Luego de postularse vino a molestarla directamente, hasta que la aceptó.

Sin embargo, César y Rupert que habían vuelto al bosque mágico también se inscribieron y ella los aceptó, con la idea de que eran fuertes y feroces, lo suficiente para enfrentar cualquier peligro.

Estuvieron en la Academia Cernunnos y por lo que había escuchado, estuvieron entrenando con el Barbegazi en Suiza, así que su fuerza muy seguramente iba a ser alta.

No obstante, le seguía costando elegir al rango SS, ya que del bosque mágico se presentó Alba, la ‘primera’ Guardiana de la Reina Lapis y el solitario Zhar-Ptitsa.

De Zerzura estaba el General McLean y de la iglesia, estuvo presente la Cardenal Najjar y la capitana de los Guardianes del Tiempo, Esmeralda.

Eran muchos, pero a su vez era una elección complicada.

“¿Crees que este portal será difícil?” Preguntó Aurora con cierto temblor en su voz.

Una parte de ella no deseaba preguntarle esas cosas, ya que la hacía pensar en lo que era su sistema, pero otra parte la instaba a saber la respuesta… Y esta última había ganado.

Porque ahora como la líder no solo estaba poniéndose en riesgo ella misma, sino que estaba poniendo en riesgo a todo un grupo.

—Sí. Un rango SS y tu hermana, pueden no ser suficiente. No obstante, el mayor peligro es el tiempo.

El texto flotó en su mente y Aurora controló sus labios y mantuvo sus pensamientos superficiales en control.

Un rango SS y su hermana no eran suficientes, estaba claro que estaba poniéndolo a los dos en la misma posición.

Pero lo más importante fueron sus últimas palabras.

—Los portales muestran un creciente aumento de la corrupción al pasar de los días. Esa puede ser una clara señal de que el peligro aumenta.

Lo primero que Aurora hizo al leer esas palabras, fue abrir su reloj holográfico y poner las cámaras que estaban en el décimo portal abismal.

Todo el lugar estaba sellado, pero la corrupción era visible por medio de la niebla gris y estuvo claro para ella que la niebla era más densa que antes.

¿Por qué no me lo dijiste más antes?... Esa duda fue aplacada en su totalidad y Aurora dio un largo suspiro.

El mayor problema de entrar a un portal era asegurar y afianzar la seguridad externa en caso de problemas y en este caso, recién estaban por terminar las últimas defensas.

Lo que significaba que incluso si se lo hubiera dicho más antes, no hubiera tenido efecto, debido a que el ejército estaba trabajando lo más rápido posible para encargarse de la defensa.

“Esto es lo que debe estar chequeando la Cardenal Brousseau.” Murmuró Aurora al ver su último mensaje de esa cardenal.

La Cardenal Brousseau no había vuelto y su mensaje decía que tenía que asegurarse de unos asuntos, antes de darle información más certera.

Sentada en su sillón, sabiendo que su sistema seguía conectado a ella, al final dio un suspiro.

“¿Vendrás conmigo?” Preguntó sin poder evitarlo.

Podría preguntarle cómo era que sabía sobre ese tema, pero esa pregunta en este punto de su vida ya no tenía sentido.

Así que hizo su segunda pregunta… La pregunta que dejaba en claro, que ella sabía que él cada vez la estaba dejando más sola.

—Sí, estaré presente.

¿Por qué solo ese texto la hizo sentir aliviada?

Era un alivio que solo venía de que estuviera a su lado y que la acompañara, sin importar si le apoyaba o no.

—Recuerda que Amber te ha invitado a su evento.

Dudando si esperar a la Cardenal Brousseau o definir una fecha cercana para adentrarse, ella leyó el texto de su sistema que buscaba cambiar de tema.

No era un evento tan simple como lo hizo ver su sistema, sino que iba a ser el gran concierto de Serafín y ella fue invitada personalmente por esa joven.

La aparición repentina del portal abismal la hizo volver a alejarse de la joven a causa del trabajo, pero ya era imposible desconectarse.

Pensando en ese tema dio una sonrisa.

“¿Alice vendría?” Murmuró con cierta curiosidad y frunciendo el ceño, al no sentir su presencia en la casa, dudó. “¿A dónde debe haber ido?”

******

En el cine de Zerzura que estaba ocupado por solo dos personas, la película llegó a su fin dejando ver los créditos.

“¿Y, cómo estuvo?” Preguntó Hermes con una sonrisa a la persona que estaba a su lado.

Alice que estaba comiendo palomitas de maíz, le dio un vistazo de reojo y luego redirigiendo su mirada a la pantalla, solo pudo dar un pequeño suspiro.

Una película de una existencia inmortal que se enamoró por primera vez de un hombre y si bien la obra empezó pareciendo romántica, se fue retorciendo lentamente de una forma muy especial.

“Es una historia basada en la vida real.” Dijo ese hombre con una sonrisa entretenida.

Incluso cuando estaba en los créditos, se escuchaba el ‘te amo’, que se repetía del final de la obra y era lo que la existencia inmortal le susurraba a la persona que amaba mientras dormía.

La voz de la actriz llevaba calma, pero de cierta forma obsesión, una profunda y retorcida obsesión que no tenía extremos.

“Y tú me amaras a mí, eternamente.”

Esa voz vino de los parlantes cuando la historia finalmente acabo… La historia acabó con una orden.

Y si uno pensaba que, durante la historia, esa supuesta deidad manipulaba a la gente a su alrededor y era capaz de controlar a otros, tomando sus almas para que se movieran a su voluntad, entonces esa orden que le daba a la persona que amaba, dejaba ver algo más profundo y aterrador.

¿Qué haría una existencia inmortal si amaba por primera vez? ¿Si supiera que los humanos eran seres espontáneos que podían cambiar rápidamente? ¿Cuyas emociones podían moverse de un lado a otro tan solo con un par de años?

Era simple, asegurarse de que esas emociones nunca no cambiaran.

“Estás demente.” Dijo Alice agitando su cabeza con una mirada fría y grave.

Ese idiota se rio a carcajadas al escucharla y cuando ella lo miró atentamente, preguntándose que le pasaba, él señaló sus labios.

“Mientras te haya entretenido, es bueno para mí.” Respondió el idiota con calma.

Alice tocando sus labios se dio cuenta de que estaba sonriendo y apenas se dio cuenta de ello, controló su expresión de una mejor forma.

Lo obra fue entretenida.

Una narración perfecta que combinaba un romance alegre con cierta comedia y que era retorcido lentamente, dejando ver una profundidad mayor de la que cualquiera esperaba y que no todos comprendían.

“¿Entonces por qué me invitaste hoy?” Preguntó Alice cambiando de tema.

Ese idiota que se estaba riendo divertido como si entretenerla fuera un logro, se calmó lentamente y luego puso una mirada seria.

La había estado molestado por varios días con mensajes constantes de que tenía algo que decir y con invitaciones a diferentes lugares, mayormente a restaurantes de comida.

Sin embargo, esta última invitación fue al cine y ella había aceptado debido a que era posible que pronto entrara al portal abismal.

“El tirador no ha vuelto a aparecer.” Informó el idiota y dando una mirada estricta, precisó. “He enviado a alguien para que le cause problemas. Si las cosas van bien, puede molestarlo, pero no le tengo tanta fe.”

¿Todavía seguía pendiente del tirador?

Había enviado a alguien para causarle problemas, lo que demostró que no se estaba esforzando lo suficiente para seguirlo, sino que estuvo moviéndose siguiendo lo que ella estaba haciendo.

Lo del tirador le había causado cierto temor por su hermana… Esa era una verdad innegable, pero prácticamente gran parte de las acciones imprudentes de su hermana, le causaban el mismo sentimiento.

Fue igual que con el portal que apareció en Los Ángeles y ese supuesto profeta, que llevo a que su hermana fuera imprudente.

“He estado prestando atención a la sociedad de asesinos y no parece que la verdadera identidad de la Primera Heroína fuera revelada.” Dijo ese hombre y dando una mirada pensante, supuso. “Dudo que lo revele. Es posible que desee eliminarla por su cuenta. Ya sabes, venganza por mano propia.”

El mayor problema que alguien reconociera a su hermana, era que revelara su verdadera identidad a todos.

Su hermana estuvo metida en muchas situaciones y la Primera Heroína era internacionalmente conocida, lo que significaba que las molestias empezarían en grandes cantidades.

Principalmente de los medios de comunicación que podrían acercarse por una ‘premisa’.

Ni hablar del pago por su cabeza que todavía seguía presente.

“Esa clase de persona es peligrosa.” Murmuró Alice y viendo que el idiota la observaba, explicó. “Tiene confianza para lograr su objetivo, pero a la vez, significaba que actuara cuando crea que tiene una posibilidad.”

Podía ser un ingenuo por no utilizar a otros para cumplir su venganza, pero para Alice que no revelara nada, demostraba que tenía confianza para actuar.

No había nadie peor que alguien con una alta confianza y que fuera muy sigiloso al moverse.

“¿Está bien para ti?” Preguntó ese hombre con curiosidad.

En esa mirada curiosa, también había cierta seriedad como si le dijera que estaba a su disposición si quería moverse y…

“No.” Respondió Alice de forma clara y dando un suspiro, añadió. “Pero no es algo que tenga que hacerme cargo.”

Le dio miedo pensar en que su hermana podría estar en peligro y por eso quiso eliminar al tirador… Eliminar esa posibilidad.

No obstante, era su hermana quien debía tomar todas las decisiones sobre su pasado y el día que su hermana descubrió esa gran verdad, dejo en claro que iba a defenderse.

Levantándose del asiento del cine, Alice empezó a dirigirse a salida y ese hombre la siguió de forma veloz.

“Has cambiado.” Murmuró el idiota a su espalda.

Alice se detuvo y se giró lentamente para observarlo.

Su cabello negro algo desaliñado junto a su ropa ajustada le daba cierta atmosfera de un galán, pero eran esos ojos rojos que la miraban atentamente y sin miedo, era lo que lograron que ella frunciera el ceño.

“Tu hermana te ha cambiado.” Dijo ese hombre y con una sonrisa de idiota, añadió. “Y me alegro de que lo haya hecho.”

Era una sonrisa honesta y por eso a ella le pareció la sonrisa de un idiota… Uno sincero.

“Si no fuera de esa forma, nunca habrías venido a un cine conmigo. Así que obviamente es bueno.” Dijo el idiota, ocultando su incomodidad de ser mirado por tanto tiempo y dando una gran sonrisa, anunció. “¡Debes vivir la vida, Alice!”

Girándose para volver a caminar, ella salió del lugar.

Estaban en el cine de la ciudad Zerzura, solo que ese idiota había alquilado toda la sala para su película.

Vivir la vida… Esa palabra la hicieron pensar.

“¿Cómo debo vivir la vida? ¿Acostándome con cualquier mujer que encuentre?” Preguntó Alice observando al idiota, que se detuvo y empezó a toser al ser tomado de sorpresa.

¿No era esa forma en la cual él estaba viviendo su vida?

Hermes estaba viviendo una vida llena de fiestas, mujeres, alcohol, dinero y ocasionalmente hombres… Una vida de placeres.

“No… Bueno, si… Si es que te gustan las mujeres. Pero me refería a otra cosa.” Respondió ese idiota con un tono nervioso y algo incómodo ante su pregunta honesta y luego dándole una sonrisa, precisó. “Hacer cosas que disfrutes. Sin limitarte o tratar de ocultarte, siendo más libre.”

Se había puesto incómodo por su pregunta debido a que fue sincera y lo había tomado por sorpresa.

Sus últimas palabras la hicieron pensar.

¿No era libre?

Saliendo del cine con esa pregunta en su mente, Hermes hizo una señal a un taxi para que viniera mientras la veía aturdida.

“¿Por ejemplo, no has estado ocultando tu progreso de tu hermana?” Preguntó ese idiota y mientras le abría la puerta del taxi que se estacionó al frente de ella, añadió. “No necesitas ocultarte. Tu hermana te quiere mucho y te aceptará.”

A diferencia de ese tono bromista o la forma que por lo general hablaba, esta vez lo hizo con una sonrisa tranquila y algo profunda, pero honesta.

Había estado ocultando su progreso de su hermana… Siempre lo hizo y solo le mostraba superficialmente, lo necesario.

“Lo intentaré.” Respondió Alice de forma sincera y observando a ese hombre sorprendido por su respuesta, añadió. “Gracias por invitarme a ver la película fue divertido y una muy buena obra.”

Él había acertado que se ocultaba, pero no era lo único que ocultaba y ahora simplemente dejo ver lo que le pareció la obra que ese hombre había dirigido.

Entrando al taxi y viendo a ese idiota, actuar como el idiota que era, Alice simplemente dio la dirección del edificio en donde residía y dejo que el taxista se moviera.

Su viaje fue tranquilo y ella observó los carteles de apoyo a la ‘Protectora de Zerzura’ y luego vio esas figuras que parecía sacar tentáculos de su espalda.

Era curioso para Alice, ya que ella sabía que su habilidad daba miedo, pero aquí parecían mostrarle admiración.

¿Cuánto duraría esa admiración? Ver varios brazos negros salir de su espalda era una imagen aterradora, pero era superficial comparado a lo que era capaz de hacer y lo que sería capaz de hacer.

Ese idiota estaba en lo correcto… Ella se estaba ocultando de su hermana y a la vez limitándose en lo que era capaz de mostrar.

No le importaba lo que los demás pensaban de ella, pero si le importaba lo que pensaba su hermana y no deseaba asustarla.

Viajando en taxi, el tiempo paso y cuando llegó a su destino, ella pagó al taxista antes de bajar y dirigirse al edificio.

Al tratar de abrir la puerta del edificio, su mano tembló un segundo y al entrar a la sala, se adentró al ascensor y tocó el botón para subir.

Un sentimiento que la instaba a detenerse la hizo temblar de forma ligera… Era el miedo, a la posibilidad que más le aterraba, quedarse sola.

Que su hermana se asustara, le temiera y se alejara.

Al darse cuenta de que las puertas del ascensor se abrían, escuchó pasos del otro lado y cuando las puertas se abrieron, pudo ver a su hermana que la estaba mirando.

Esa sonrisa malvada que estaba dando demostraba que era posible que supiera sobre su encuentro con el idiota.

“¿Por qué el pastel?” Preguntó Alice con curiosidad.

Esa fue la primera duda que tuvo al entrar a este lugar, mientras que preparaba lo que deseaba decir.

Había un aroma que se extendía por el lugar y Alice lo reconoció de inmediato.

“Para festejar que mi hermana está llegando a la adultez. Ya sabes, la primera cita es importante.” Respondió Aurora como si fuera obvio y con una sonrisa malvada, murmuró. “Quería escuchar cómo te fue. Aunque no lo creas, tengo experiencia y puedo darte una mano.”

La forma que ella misma se sonrojaba al decir que tenía experiencia consiguió que toda la ansiedad que estaba sintiendo durante el viaje, se fuera en su totalidad.

“No tuve una cita… Y no necesito tu ‘experiencia’.” Respondió Alice y viendo a su hermana que se reía, añadió. “O la experiencia de alguien que puede salir con un ‘pervertido’.”

Le dio la connotación más ambigua que podía darle al hablar y eso fue suficiente para que su hermana se volviera extremadamente roja.

“No he llegado a esos extremos. Aunque si he dado grandes pasos.” Respondió Aurora todo avergonzaba mientras se dirigía a la cocina.

¿Lo había dado?

Era increíble… Verdaderamente increíble.

Ese pensamiento rondó por su mente mientras se acercaba a la mesa y se mantuvo hasta que Aurora trajo un pastel altamente elaborado.

Viendo a su hermana llevando su delantal, Alice abrió su boca y…

“Mi cuerpo ha cambiado.” Reveló Alice observando detenidamente a su hermana.

“Aunque es un poco tarde, todos en la adolescencia pasan por un cambio. Es natural.” Respondió Aurora y al ver que su expresión temblaba, sonrió y comentó. “Lo sé. Durante el séptimo portal abismal fue ese cambio, ¿no?”

Asintiendo ante la suposición de su hermana, Alice dudó un momento, pero al final continuo.

“Sí. Mi sangre es oscuridad. Mi carne se está volviendo oscuridad y creo que mis órganos serán los siguientes, antes de ir a mis huesos y todo mi cuerpo.” Reveló Alice sin poder control sus manos que temblaban sutilmente de forma nerviosa.

En ese momento dentro del séptimo portal abismal, la metamorfosis que sufrió volvió su sangre en oscuridad, pero ahora su carne se estaba convirtiendo y lo siguiente serían los órganos y luego los huesos, hasta que todo su cuerpo fuera oscuridad… Esa masa negra que utilizaba como parte de su cuerpo.

“Yo ya he ascendido.” Añadió con calma.

Ella no ascendía de la forma tradicional, sino que mejoraba siguiendo los cambios de su cuerpo y en este punto ya había cambiado.

Aurora dio un asentimiento, claramente sabiendo sobre el tema y le hizo una señal para que se sentara.

“Estos cambios suenan negativos, pero no estás alarmada ni te ves tan preocupada.” Analizó Aurora y tomando el cuchillo para cortar el pastel, confirmó. “Es algo que quieres.”

Algo que quería… Era imposible no querer mejorar para apoyar a su hermana que estaba avanzando cada vez más y metiéndose en muchos asuntos, que la superaban.

Aun así, eso no le quitaba la idea principal que estaba trasmitiendo… ¿Sería humana cuando todos los cambios finalizaran?

Y más importante que eso… ¿Su hermana la aceptaría?

“Si quieres puedes hablar mientras comemos pastel.” Señaló Aurora al cortar un gran trozo que lo puso en un pequeño plato y quedándose ese plato para ella, le paso el gran plato en el que estaba todo el pastel.

Sus acciones buscaban aligerar la atmosfera y a la vez tratar de que se uniera para hablar.

El idiota tenía razón, se ocultaba y le ocultaba cosas a su hermana, una de ellas fue los cambios que no le revelaba.

No obstante, eso no significaba que Aurora fuera tonta y ella claramente sabia muchas cosas y eso demostraba que estaba atenta a sus cambios.

Las veces que la aceptaba lo hizo de forma consciente y no eran palabras vacías para animarla o consolarla.

“El mayor cambio fue durante el séptimo portal abismal y…”

Alice empezó a contar sus cambios, lo que esperaba y los que podrían suceder, soltando todos sus pensamientos.

Y con cada detalle, ella obtenía cada vez más confianza de su hermana quien la escuchaba atentamente preguntando de vez en cuando.

Haciéndole ver que su miedo de que su hermana la viera como un monstruo era infundado.

A pesar de que este era un pequeño secreto que había guardado para sí misma, ahora contarlo fue liberador.


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