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TG - Capítulo 432
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Libertad.

Capítulo 432: Libertad.

En su oficina privada en el edificio que residía, Aurora leyó el informe que Liam, quien estaba al frente, le trajo.

Este informe no trataba del décimo portal abismal, sino que de la situación de Edward.

“Pusieron en juego su liderazgo… No suena agradable.” Murmuró Aurora con una mirada curiosa.

El Gremio de Héroes Internacional por las extralimitaciones del accionar de Edward, pusieron en juego su puesto, suspendiéndolo de forma temporal.

“No es tan malo. Él puede elegir a su reemplazo temporal. Hasta que su castigo termine.” Respondió Liam y con calma, explicó. “Tampoco cancelaron su Asociación de Héroes o la detuvieron, así que puede continuar actuando.”

Las palabras de Liam eran correctas.

Que lo suspendieran a él y no a toda su asociación significó que él podía continuar moviéndose como deseaba y a la vez podía dejar un reemplazo para su posición, hasta que se asegurara lo que iba a suceder.

“Desconozco cuál será su castigo y de qué modo puede presentarse, pero no le veo dificultades.” Respondió Liam, sonriendo.

Aurora dio una mirada atenta al informe y luego asintió.

Había peores consecuencias por haber causado tanto escándalo y no importaba si lo que hizo estaba ‘bien’, era necesario tener límites y más cuando se estaba en una posición tan alta.

Ahora ella se encontraba en este tipo de posición y era imposible no entender el peso.

“¿Sucedió algo más?” Preguntó Aurora al ver que Liam no se retiraba.

Ese joven hombre le dio una mirada atenta y luego tras dudar, puso una expresión seria.

“No me has elegido para el décimo portal abismal.” Dijo Liam y observando su expresión, precisó. “A pesar de que he estado apartado del campo de batalla, no me he oxidado.”

Muchos habían pedido para entrar al portal abismal y algunos fueron conocidos mientras que otros no tan conocidos para ella.

Como la persona que estaba a cargo tuvo que elegir a las personas que entrarían y una de las que rechazo fue el hombre que estaba al frente de ella.

“No se trata de que te hayas oxidado. Se trata de que no tengo nadie aquí fuera que pueda ser mis manos.” Respondió Aurora de forma honesta y observando a Liam, agregó. “Quiero a alguien de este lado.”

Estaba siendo medianamente honesta.

Era cierto que necesitaba alguien de este lado y que fuera sus manos, para que se moviera como ella deseaba, pero a la vez no podía ocultar ese malestar que tenía.

Liam mantuvo su mirada y luego se rascó la cabeza antes de suspirar.

“El General Makeba me comentó que, en la primera reunión, parecías… Apocalíptica. No utilizo esa palabra, pero señaló que pensabas que el peligro era más del que parecía.” Dijo Liam y manteniendo su mirada, cuestionó. “¿Sucede algo?”

¿Sonaba apocalíptica?

En esa reunión de defensa que estaba Makeba y a Alba, dejo en claro que debían prepararse para lo peor y lo peor era que la expedición fracasara.

Fue el tamaño del portal que la hizo preguntarse si un solo rango SS era suficiente para encargarse o necesitaba más… O mucho más.

La Cardenal Brousseau todavía seguía ocupada, pero cuando volviera era posible que pudiera recibir la información que necesitaba.

“No lo sé.” Respondió Aurora de forma honesta.

Estos portales vinieron luego de que se ‘fallara’ en el sexto portal abismal y daba de que pensar.

¿Los Dioses o el Dios que creó todo esto era capaz de enojarse? Era posible que, a sus ojos, no fuera un ‘grupo’ de humanos quienes fracasaron, fuera toda la humanidad.

“Está bien no importa. Solo me encargaré de meter drones entre los suministros.” Dijo Liam antes de retirarse agitando la cabeza.

No estaba molesto de que lo rechazara para la expedición.

Era posible que cuando escuchara el comentario de Makeba, él decidiera anotarse para unirse al grupo, pensando en la peor posibilidad.

“¿Estoy siendo apocalíptica?” Dudo Aurora estirándose a su sofá.

—Has elegido a César y Rupert para la expedición pensando que ellos son duros y se mantendrán en batalla durante mucho tiempo.

Leyendo la respuesta de su sistema que era tan poco hablador, Aurora no lo negó.

Su hermana iba y esa glotona fue la primera en postularse… Luego de postularse vino a molestarla directamente, hasta que la aceptó.

Sin embargo, César y Rupert que habían vuelto al bosque mágico también se inscribieron y ella los aceptó, con la idea de que eran fuertes y feroces, lo suficiente para enfrentar cualquier peligro.

Estuvieron en la Academia Cernunnos y por lo que había escuchado, estuvieron entrenando con el Barbegazi en Suiza, así que su fuerza muy seguramente iba a ser alta.

No obstante, le seguía costando elegir al rango SS, ya que del bosque mágico se presentó Alba, la ‘primera’ Guardiana de la Reina Lapis y el solitario Zhar-Ptitsa.

De Zerzura estaba el General McLean y de la iglesia, estuvo presente la Cardenal Najjar y la capitana de los Guardianes del Tiempo, Esmeralda.

Eran muchos, pero a su vez era una elección complicada.

“¿Crees que este portal será difícil?” Preguntó Aurora con cierto temblor en su voz.

Una parte de ella no deseaba preguntarle esas cosas, ya que la hacía pensar en lo que era su sistema, pero otra parte la instaba a saber la respuesta… Y esta última había ganado.

Porque ahora como la líder no solo estaba poniéndose en riesgo ella misma, sino que estaba poniendo en riesgo a todo un grupo.

—Sí. Un rango SS y tu hermana, pueden no ser suficiente. No obstante, el mayor peligro es el tiempo.

El texto flotó en su mente y Aurora controló sus labios y mantuvo sus pensamientos superficiales en control.

Un rango SS y su hermana no eran suficientes, estaba claro que estaba poniéndolo a los dos en la misma posición.

Pero lo más importante fueron sus últimas palabras.

—Los portales muestran un creciente aumento de la corrupción al pasar de los días. Esa puede ser una clara señal de que el peligro aumenta.

Lo primero que Aurora hizo al leer esas palabras, fue abrir su reloj holográfico y poner las cámaras que estaban en el décimo portal abismal.

Todo el lugar estaba sellado, pero la corrupción era visible por medio de la niebla gris y estuvo claro para ella que la niebla era más densa que antes.

¿Por qué no me lo dijiste más antes?... Esa duda fue aplacada en su totalidad y Aurora dio un largo suspiro.

El mayor problema de entrar a un portal era asegurar y afianzar la seguridad externa en caso de problemas y en este caso, recién estaban por terminar las últimas defensas.

Lo que significaba que incluso si se lo hubiera dicho más antes, no hubiera tenido efecto, debido a que el ejército estaba trabajando lo más rápido posible para encargarse de la defensa.

“Esto es lo que debe estar chequeando la Cardenal Brousseau.” Murmuró Aurora al ver su último mensaje de esa cardenal.

La Cardenal Brousseau no había vuelto y su mensaje decía que tenía que asegurarse de unos asuntos, antes de darle información más certera.

Sentada en su sillón, sabiendo que su sistema seguía conectado a ella, al final dio un suspiro.

“¿Vendrás conmigo?” Preguntó sin poder evitarlo.

Podría preguntarle cómo era que sabía sobre ese tema, pero esa pregunta en este punto de su vida ya no tenía sentido.

Así que hizo su segunda pregunta… La pregunta que dejaba en claro, que ella sabía que él cada vez la estaba dejando más sola.

—Sí, estaré presente.

¿Por qué solo ese texto la hizo sentir aliviada?

Era un alivio que solo venía de que estuviera a su lado y que la acompañara, sin importar si le apoyaba o no.

—Recuerda que Amber te ha invitado a su evento.

Dudando si esperar a la Cardenal Brousseau o definir una fecha cercana para adentrarse, ella leyó el texto de su sistema que buscaba cambiar de tema.

No era un evento tan simple como lo hizo ver su sistema, sino que iba a ser el gran concierto de Serafín y ella fue invitada personalmente por esa joven.

La aparición repentina del portal abismal la hizo volver a alejarse de la joven a causa del trabajo, pero ya era imposible desconectarse.

Pensando en ese tema dio una sonrisa.

“¿Alice vendría?” Murmuró con cierta curiosidad y frunciendo el ceño, al no sentir su presencia en la casa, dudó. “¿A dónde debe haber ido?”

******

En el cine de Zerzura que estaba ocupado por solo dos personas, la película llegó a su fin dejando ver los créditos.

“¿Y, cómo estuvo?” Preguntó Hermes con una sonrisa a la persona que estaba a su lado.

Alice que estaba comiendo palomitas de maíz, le dio un vistazo de reojo y luego redirigiendo su mirada a la pantalla, solo pudo dar un pequeño suspiro.

Una película de una existencia inmortal que se enamoró por primera vez de un hombre y si bien la obra empezó pareciendo romántica, se fue retorciendo lentamente de una forma muy especial.

“Es una historia basada en la vida real.” Dijo ese hombre con una sonrisa entretenida.

Incluso cuando estaba en los créditos, se escuchaba el ‘te amo’, que se repetía del final de la obra y era lo que la existencia inmortal le susurraba a la persona que amaba mientras dormía.

La voz de la actriz llevaba calma, pero de cierta forma obsesión, una profunda y retorcida obsesión que no tenía extremos.

“Y tú me amaras a mí, eternamente.”

Esa voz vino de los parlantes cuando la historia finalmente acabo… La historia acabó con una orden.

Y si uno pensaba que, durante la historia, esa supuesta deidad manipulaba a la gente a su alrededor y era capaz de controlar a otros, tomando sus almas para que se movieran a su voluntad, entonces esa orden que le daba a la persona que amaba, dejaba ver algo más profundo y aterrador.

¿Qué haría una existencia inmortal si amaba por primera vez? ¿Si supiera que los humanos eran seres espontáneos que podían cambiar rápidamente? ¿Cuyas emociones podían moverse de un lado a otro tan solo con un par de años?

Era simple, asegurarse de que esas emociones nunca no cambiaran.

“Estás demente.” Dijo Alice agitando su cabeza con una mirada fría y grave.

Ese idiota se rio a carcajadas al escucharla y cuando ella lo miró atentamente, preguntándose que le pasaba, él señaló sus labios.

“Mientras te haya entretenido, es bueno para mí.” Respondió el idiota con calma.

Alice tocando sus labios se dio cuenta de que estaba sonriendo y apenas se dio cuenta de ello, controló su expresión de una mejor forma.

Lo obra fue entretenida.

Una narración perfecta que combinaba un romance alegre con cierta comedia y que era retorcido lentamente, dejando ver una profundidad mayor de la que cualquiera esperaba y que no todos comprendían.

“¿Entonces por qué me invitaste hoy?” Preguntó Alice cambiando de tema.

Ese idiota que se estaba riendo divertido como si entretenerla fuera un logro, se calmó lentamente y luego puso una mirada seria.

La había estado molestado por varios días con mensajes constantes de que tenía algo que decir y con invitaciones a diferentes lugares, mayormente a restaurantes de comida.

Sin embargo, esta última invitación fue al cine y ella había aceptado debido a que era posible que pronto entrara al portal abismal.

“El tirador no ha vuelto a aparecer.” Informó el idiota y dando una mirada estricta, precisó. “He enviado a alguien para que le cause problemas. Si las cosas van bien, puede molestarlo, pero no le tengo tanta fe.”

¿Todavía seguía pendiente del tirador?

Había enviado a alguien para causarle problemas, lo que demostró que no se estaba esforzando lo suficiente para seguirlo, sino que estuvo moviéndose siguiendo lo que ella estaba haciendo.

Lo del tirador le había causado cierto temor por su hermana… Esa era una verdad innegable, pero prácticamente gran parte de las acciones imprudentes de su hermana, le causaban el mismo sentimiento.

Fue igual que con el portal que apareció en Los Ángeles y ese supuesto profeta, que llevo a que su hermana fuera imprudente.

“He estado prestando atención a la sociedad de asesinos y no parece que la verdadera identidad de la Primera Heroína fuera revelada.” Dijo ese hombre y dando una mirada pensante, supuso. “Dudo que lo revele. Es posible que desee eliminarla por su cuenta. Ya sabes, venganza por mano propia.”

El mayor problema que alguien reconociera a su hermana, era que revelara su verdadera identidad a todos.

Su hermana estuvo metida en muchas situaciones y la Primera Heroína era internacionalmente conocida, lo que significaba que las molestias empezarían en grandes cantidades.

Principalmente de los medios de comunicación que podrían acercarse por una ‘premisa’.

Ni hablar del pago por su cabeza que todavía seguía presente.

“Esa clase de persona es peligrosa.” Murmuró Alice y viendo que el idiota la observaba, explicó. “Tiene confianza para lograr su objetivo, pero a la vez, significaba que actuara cuando crea que tiene una posibilidad.”

Podía ser un ingenuo por no utilizar a otros para cumplir su venganza, pero para Alice que no revelara nada, demostraba que tenía confianza para actuar.

No había nadie peor que alguien con una alta confianza y que fuera muy sigiloso al moverse.

“¿Está bien para ti?” Preguntó ese hombre con curiosidad.

En esa mirada curiosa, también había cierta seriedad como si le dijera que estaba a su disposición si quería moverse y…

“No.” Respondió Alice de forma clara y dando un suspiro, añadió. “Pero no es algo que tenga que hacerme cargo.”

Le dio miedo pensar en que su hermana podría estar en peligro y por eso quiso eliminar al tirador… Eliminar esa posibilidad.

No obstante, era su hermana quien debía tomar todas las decisiones sobre su pasado y el día que su hermana descubrió esa gran verdad, dejo en claro que iba a defenderse.

Levantándose del asiento del cine, Alice empezó a dirigirse a salida y ese hombre la siguió de forma veloz.

“Has cambiado.” Murmuró el idiota a su espalda.

Alice se detuvo y se giró lentamente para observarlo.

Su cabello negro algo desaliñado junto a su ropa ajustada le daba cierta atmosfera de un galán, pero eran esos ojos rojos que la miraban atentamente y sin miedo, era lo que lograron que ella frunciera el ceño.

“Tu hermana te ha cambiado.” Dijo ese hombre y con una sonrisa de idiota, añadió. “Y me alegro de que lo haya hecho.”

Era una sonrisa honesta y por eso a ella le pareció la sonrisa de un idiota… Uno sincero.

“Si no fuera de esa forma, nunca habrías venido a un cine conmigo. Así que obviamente es bueno.” Dijo el idiota, ocultando su incomodidad de ser mirado por tanto tiempo y dando una gran sonrisa, anunció. “¡Debes vivir la vida, Alice!”

Girándose para volver a caminar, ella salió del lugar.

Estaban en el cine de la ciudad Zerzura, solo que ese idiota había alquilado toda la sala para su película.

Vivir la vida… Esa palabra la hicieron pensar.

“¿Cómo debo vivir la vida? ¿Acostándome con cualquier mujer que encuentre?” Preguntó Alice observando al idiota, que se detuvo y empezó a toser al ser tomado de sorpresa.

¿No era esa forma en la cual él estaba viviendo su vida?

Hermes estaba viviendo una vida llena de fiestas, mujeres, alcohol, dinero y ocasionalmente hombres… Una vida de placeres.

“No… Bueno, si… Si es que te gustan las mujeres. Pero me refería a otra cosa.” Respondió ese idiota con un tono nervioso y algo incómodo ante su pregunta honesta y luego dándole una sonrisa, precisó. “Hacer cosas que disfrutes. Sin limitarte o tratar de ocultarte, siendo más libre.”

Se había puesto incómodo por su pregunta debido a que fue sincera y lo había tomado por sorpresa.

Sus últimas palabras la hicieron pensar.

¿No era libre?

Saliendo del cine con esa pregunta en su mente, Hermes hizo una señal a un taxi para que viniera mientras la veía aturdida.

“¿Por ejemplo, no has estado ocultando tu progreso de tu hermana?” Preguntó ese idiota y mientras le abría la puerta del taxi que se estacionó al frente de ella, añadió. “No necesitas ocultarte. Tu hermana te quiere mucho y te aceptará.”

A diferencia de ese tono bromista o la forma que por lo general hablaba, esta vez lo hizo con una sonrisa tranquila y algo profunda, pero honesta.

Había estado ocultando su progreso de su hermana… Siempre lo hizo y solo le mostraba superficialmente, lo necesario.

“Lo intentaré.” Respondió Alice de forma sincera y observando a ese hombre sorprendido por su respuesta, añadió. “Gracias por invitarme a ver la película fue divertido y una muy buena obra.”

Él había acertado que se ocultaba, pero no era lo único que ocultaba y ahora simplemente dejo ver lo que le pareció la obra que ese hombre había dirigido.

Entrando al taxi y viendo a ese idiota, actuar como el idiota que era, Alice simplemente dio la dirección del edificio en donde residía y dejo que el taxista se moviera.

Su viaje fue tranquilo y ella observó los carteles de apoyo a la ‘Protectora de Zerzura’ y luego vio esas figuras que parecía sacar tentáculos de su espalda.

Era curioso para Alice, ya que ella sabía que su habilidad daba miedo, pero aquí parecían mostrarle admiración.

¿Cuánto duraría esa admiración? Ver varios brazos negros salir de su espalda era una imagen aterradora, pero era superficial comparado a lo que era capaz de hacer y lo que sería capaz de hacer.

Ese idiota estaba en lo correcto… Ella se estaba ocultando de su hermana y a la vez limitándose en lo que era capaz de mostrar.

No le importaba lo que los demás pensaban de ella, pero si le importaba lo que pensaba su hermana y no deseaba asustarla.

Viajando en taxi, el tiempo paso y cuando llegó a su destino, ella pagó al taxista antes de bajar y dirigirse al edificio.

Al tratar de abrir la puerta del edificio, su mano tembló un segundo y al entrar a la sala, se adentró al ascensor y tocó el botón para subir.

Un sentimiento que la instaba a detenerse la hizo temblar de forma ligera… Era el miedo, a la posibilidad que más le aterraba, quedarse sola.

Que su hermana se asustara, le temiera y se alejara.

Al darse cuenta de que las puertas del ascensor se abrían, escuchó pasos del otro lado y cuando las puertas se abrieron, pudo ver a su hermana que la estaba mirando.

Esa sonrisa malvada que estaba dando demostraba que era posible que supiera sobre su encuentro con el idiota.

“¿Por qué el pastel?” Preguntó Alice con curiosidad.

Esa fue la primera duda que tuvo al entrar a este lugar, mientras que preparaba lo que deseaba decir.

Había un aroma que se extendía por el lugar y Alice lo reconoció de inmediato.

“Para festejar que mi hermana está llegando a la adultez. Ya sabes, la primera cita es importante.” Respondió Aurora como si fuera obvio y con una sonrisa malvada, murmuró. “Quería escuchar cómo te fue. Aunque no lo creas, tengo experiencia y puedo darte una mano.”

La forma que ella misma se sonrojaba al decir que tenía experiencia consiguió que toda la ansiedad que estaba sintiendo durante el viaje, se fuera en su totalidad.

“No tuve una cita… Y no necesito tu ‘experiencia’.” Respondió Alice y viendo a su hermana que se reía, añadió. “O la experiencia de alguien que puede salir con un ‘pervertido’.”

Le dio la connotación más ambigua que podía darle al hablar y eso fue suficiente para que su hermana se volviera extremadamente roja.

“No he llegado a esos extremos. Aunque si he dado grandes pasos.” Respondió Aurora todo avergonzaba mientras se dirigía a la cocina.

¿Lo había dado?

Era increíble… Verdaderamente increíble.

Ese pensamiento rondó por su mente mientras se acercaba a la mesa y se mantuvo hasta que Aurora trajo un pastel altamente elaborado.

Viendo a su hermana llevando su delantal, Alice abrió su boca y…

“Mi cuerpo ha cambiado.” Reveló Alice observando detenidamente a su hermana.

“Aunque es un poco tarde, todos en la adolescencia pasan por un cambio. Es natural.” Respondió Aurora y al ver que su expresión temblaba, sonrió y comentó. “Lo sé. Durante el séptimo portal abismal fue ese cambio, ¿no?”

Asintiendo ante la suposición de su hermana, Alice dudó un momento, pero al final continuo.

“Sí. Mi sangre es oscuridad. Mi carne se está volviendo oscuridad y creo que mis órganos serán los siguientes, antes de ir a mis huesos y todo mi cuerpo.” Reveló Alice sin poder control sus manos que temblaban sutilmente de forma nerviosa.

En ese momento dentro del séptimo portal abismal, la metamorfosis que sufrió volvió su sangre en oscuridad, pero ahora su carne se estaba convirtiendo y lo siguiente serían los órganos y luego los huesos, hasta que todo su cuerpo fuera oscuridad… Esa masa negra que utilizaba como parte de su cuerpo.

“Yo ya he ascendido.” Añadió con calma.

Ella no ascendía de la forma tradicional, sino que mejoraba siguiendo los cambios de su cuerpo y en este punto ya había cambiado.

Aurora dio un asentimiento, claramente sabiendo sobre el tema y le hizo una señal para que se sentara.

“Estos cambios suenan negativos, pero no estás alarmada ni te ves tan preocupada.” Analizó Aurora y tomando el cuchillo para cortar el pastel, confirmó. “Es algo que quieres.”

Algo que quería… Era imposible no querer mejorar para apoyar a su hermana que estaba avanzando cada vez más y metiéndose en muchos asuntos, que la superaban.

Aun así, eso no le quitaba la idea principal que estaba trasmitiendo… ¿Sería humana cuando todos los cambios finalizaran?

Y más importante que eso… ¿Su hermana la aceptaría?

“Si quieres puedes hablar mientras comemos pastel.” Señaló Aurora al cortar un gran trozo que lo puso en un pequeño plato y quedándose ese plato para ella, le paso el gran plato en el que estaba todo el pastel.

Sus acciones buscaban aligerar la atmosfera y a la vez tratar de que se uniera para hablar.

El idiota tenía razón, se ocultaba y le ocultaba cosas a su hermana, una de ellas fue los cambios que no le revelaba.

No obstante, eso no significaba que Aurora fuera tonta y ella claramente sabia muchas cosas y eso demostraba que estaba atenta a sus cambios.

Las veces que la aceptaba lo hizo de forma consciente y no eran palabras vacías para animarla o consolarla.

“El mayor cambio fue durante el séptimo portal abismal y…”

Alice empezó a contar sus cambios, lo que esperaba y los que podrían suceder, soltando todos sus pensamientos.

Y con cada detalle, ella obtenía cada vez más confianza de su hermana quien la escuchaba atentamente preguntando de vez en cuando.

Haciéndole ver que su miedo de que su hermana la viera como un monstruo era infundado.

A pesar de que este era un pequeño secreto que había guardado para sí misma, ahora contarlo fue liberador.


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TG - Capítulo 433
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Lista de asuntos raros.

Capítulo 433: Lista de asuntos raros.

En la gran Iglesia del Tiempo y el Espacio en la Ciudad Atlántida, una de la sala que estaba ocupada, se encontraba en total silencio.

“La corrupción ha aumentado… Si es como el Sumo Pontífice ha mencionado, entonces la dificultad de los portales aumentara con el tiempo.” Murmuró la Cardenal Brousseau observando a la Cardenal Najjar y a la Capitana de los Guardianes del Tiempo, Esmeralda.

Estuvo investigando sobre los portales y la información que el Sumo Pontífice le había trasmitido.

En realidad, no fue demasiado, pero le mencionó que los portales mostrarían más corrupción entre más difícil fuera y en cada portal la corrupción estaba aumentando.

Lo que resaltaba en esas palabras era que ya no podían quedarse esperando como en los anteriores portales y debían actuar antes de que el peligro aumentara aún más.

Y la forma que se presentaría ese peligro no era tan difícil de analizar.

El otro lado podía estar en problemas que necesitaba soluciones rápidas y si ellos se retrasaban, la dificultad para encontrar la solución podía subir con el tiempo.

“La expedición tendrá que moverse.” Murmuró la Cardenal Brousseau y mirando a la Cardenal Najjar, preguntó. “¿Te has preparado?”

Aurora iba a ser la jefa de la expedición y había tomado el liderazgo tanto público como de forma privada.

La razón era que había aceptado su título de Protectora de Zerzura y ya no necesitaba esconderse, pero la mayor razón fue que el bosque mágico, la dejo a ella organizar todo.

“Sí. He escuchado que Alba nos acompañara y el goblin Zrag también ha sido elegido.” Respondió la Cardenal Najjar y con una mirada solemne, añadió. “Le faltan algunos nombres, pero escuché que el nombre Melgar ha resonado.”

No habían cooperado tanto con el líder de los goblins Zrag, pero este goblin últimamente había estado trabajando para Zerzura limpiando mazmorras mientras su gente se adaptaba.

Que fuera a un portal abismal mostraría que los goblins trababan de defender este mundo que ahora ellos vivían, pero Aurora seguramente no estaba mirando eso.

“Zrag tiene un aura de espada que es perfecta para enfrentar a la ‘corrupción’ y el ‘Caos’. Además, tiene la experiencia para sobrevivir en lugares inhóspitos.” Dijo la Cardenal Brousseau y con un tono de duda, murmuró. “En cuanto a Melgar… Él es… Fuerte.”

Melgar estuvo durante el tiempo que Sudan fue su objetivo y ese ‘demonio de las sombras’, en vez de irse, se quedó en Zerzura.

Pasaba desapercibido y ningún registro tenía su nombre o los detalles, pero si alguien se relacionaba a las autoridades policiales, él aparecería.

No era un policía, era el jefe criminal que controlaba el bajo mundo de Zerzura.

Eliminar el crimen en su totalidad era imposible y más cuando la ciudad empezó a crecer hasta un punto que la gestión se volvió complicada.

Por eso Melgar, fue seleccionado para que controlara el bajo mundo y mantuviera todo en control a un nivel mínimo.

Y ese demonio puro no solo era fuerte, sino que tenía una sombra con su misma fuerza… Eso significaba que, si iba, serian dos rangos S al ‘precio’ de uno.

“Me parece que se está preparando a extremos. Es bueno.” Intervino Esmeralda y con su mirada plana, especificó. “Estos no parecen ser portales simples y que haya ‘tiempo’, es llamativo.”

Si el Sumo Pontífice estaba correcto entonces los portales eran una carrera en contra reloj.

Era cierto que había que organizar la defensa, pero a diferencia de los portales anteriores no habría tiempo para que el equipo cooperara entre ellos y se preparara de esa manera.

Lo que significaba, que Aurora tendría que llevar expertos que pudieran mantenerse no importa la situación.

El único alivio de todo era que había seleccionado a dos rangos SS.

“No sabemos si la enseñanza se mostrara finalmente o si esto es solo un aumento de dificultad.” Murmuró la Cardenal Brousseau y dando un suspiro, añadió. “Al final solo podemos esperar que la expedición se prepare.”

Aurora le había enviado una fecha en la que entraría al portal abismal y no faltaba mucho tiempo para que llegara ese momento.

Lo hizo luego de que ella le enviara el informe y si bien los preparativos eran rápidos, la incertidumbre estaba presente.

“¿Y por qué no la insta a llevar a otros rangos SS?” Preguntó Esmeralda con curiosidad.

Esta expedición tuvo el mayor número de rangos SS que deseaban participar y la mayoría de ellos vinieron del bosque mágico, que estaban listos para defender sus tierras.

Dos de los rangos SS de la iglesia estaban a la espera y en la ciudad, estaba presente el General McLean que, a pesar de ser viejo, nunca detuvo su entrenamiento.

Sería bastante fácil llevar a tantos rangos SS como deseara, pero a la vez había complicaciones.

El bosque mágico era pacífico porque sus rangos SS y la Reina del Bosque estaba presente, por otra parte, el General McLean seguía siendo un símbolo de advertencia para las amenazas a la ciudad Zerzura.

Y luego estaba el mayor problema.

“Una fuerza grande puede ser una ventaja… O un gran problema.” Respondió la Cardenal Brousseau y al ver que Esmeralda estaba curiosa, explicó. “Después de todo, no son fáciles de controlar.”

La Cardenal Najjar estaba presente aquí escuchándola, pero esa mujer conocía a Aurora y concordaban en muchos temas, por eso no le molestaba aceptar las órdenes de alguien tan joven.

Alba también conoció a Aurora y esa gran Homotherium era amigable muy diferente a las otras bestias, que solo seguirían la voluntad de la Reina del Bosque.

¿Si llevaba a todos los rangos SS los podría controlar?

“Entiendo.” Respondió Esmeralda con calma.

Fue inexpresiva al responder y entendió a lo que se refería… Y ni siquiera negó el hecho de que contrariaría a Aurora si lo creía necesario.

Era preferible llevar a personas que la seguirían a que se dividieran y causaran problemas.

“Cardenal Brousseau ha venido un visitante de la Iglesia del Orden.” Dijo la voz de su secretaria que venía del otro lado de la puerta y antes de que ella mencionara que iría luego, añadió. “Parece venir con el ‘visitante’ que apareció en Los Ángeles.”

El ‘visitante’… El profeta que se había quedado en la Iglesia del Orden parecía estar visitándola.

Encontrando el asunto extraño, la Cardenal Brousseau le hizo una señal de disculpa a ambas mujeres y salió, siguiendo a su secretaria.

La Iglesia del Orden se encargaba de muchos temas y entre ellos estaban los asuntos relacionados con las almas de los Slaran y esos individuos psiónicos que aparecieron.

Sin tanta información de ese tema que no estaba en jurisdicción, la Cardenal Brousseau caminó hasta que entró a una sala, que estaba ocupada por dos personas.

Una de ellas era la Cardenal Pearson que parecía estar actuando como ‘guía’ y la otra persona era la visitante.

Esa mujer morocha la estaba observando mientras sus ojos púrpuras brillaban rebosantes de energía psiónica.

Había ocupado el cuerpo de una mujer llamada Amelia Tenorio, quien tuvo un accidente y quedo en un coma, que los doctores no sabían cuánto duraría.

La verdad era que, no estaba en simple coma, sino que el alma de esa mujer ya había dejado su cuerpo y ese cuerpo vacío fue perfecto para el profeta que no deseaba dañar a otros para volver a ‘vivir’.

“¿Debería llamarte ‘Profeta’ o ‘Amelia’?” Preguntó la Cardenal Brousseau, dando una señal a su secretaria para que trajera algo para tomar.

Ese profeta era alguien que podía ver el futuro… Era la prueba de que el Dios del Tiempo y el Espacio ya no era capaz de ver el futuro o incluso controlarlo.

Para la iglesia ese era un gran golpe y si se extendía, llevaría a que sus creyentes más fervientes dudaran sobre la situación.

Por supuesto, que la iglesia adoptara un enfoque libre a la hora de criticar a su dios, significaba que el núcleo de la iglesia se mantendría intacto, pero en términos de imagen sufrirían.

“He aceptado el nombre de este cuerpo. Dudo que pueda tomar el título de profeta, cuando no puedo garantizar los sucesos que veo.” Respondió la mujer con un tono solemne.

¿Fue su fallo durante la aparición del portal en Los Ángeles?

Profetizó que Aurora seria tragada por el portal abismal, pero no sucedió y ahora ese portal estaba en manos de las autoridades de Estados Unidos.

“Aun así, acertó en algunas cosas. Hay que destacar ese punto.” Precisó la Cardenal Brousseau con calma.

¿La iglesia tuvo alguien que había visto el futuro al menos, aunque sea una sola vez?

Si existía alguien de ese tipo, ella jamás lo había conocido y pensando en Agatha, muy posiblemente alguien con ese poder nunca hubiera existido.

Agatha era la primera en criticar las ventajas que su dios nunca mostró y era normal pensar que el Dios del Tiempo y el Espacio nunca le había dado ese poder a ninguno de ellos.

Este profeta no parecía estar regulado por medio de la magia ni tampoco parecía ser una bendición de su dios, sino que estaba relacionado con algo psiónico.

Sin importar la relación, era imposible negar que había acertado en la aparición del portal.

“¿Su ‘Dios’ no le ha avisado nada?” Preguntó el profeta con una mirada curiosa.

Había enviado el informe a las autoridades a cargo de los portales sobre que la corrupción podría representar el peligro del otro lado y entre más pasara tiempo, un mayor peligro podría surgir, no obstante, el profeta no se estaba refiriendo a eso.

¿Se trataba de otra profecía? La Cardenal Brousseau agitó su cabeza.

“Vi una escena… La misma joven de mi visión anterior, está presente.” Dijo el profeta y al ver que ella ponía una expresión solemne, precisó. “No sé quiénes la rodean, ya que todo está lleno de oscuridad y solo ella es visible. Es en esa escena que ella entra a un portal en medio de un bosque.”

La expresión de la Cardenal Brousseau cambio de múltiples formas al escuchar esa ‘profecía’ y se mantuvo atenta, instando a que esa mujer siguiera.

“Luego es difícil de ver… Hay escenas sin forma dentro de un mundo misterioso que no se detalla.” Murmuró el profeta y frunciendo el ceño como si le disgustara su falta de precisión, añadió. “Recuerdo haber visto un árbol. Era gigantesco, tan alto como los edificios humanos y estaba rodeado de figuras, que parecían adorarlo… Ese árbol miraba una figura de blanco y negro, como si pidiera ayuda, pero esa figura estaba observando a la jovencita rodeada de oscuridad, como si quisiera saber cómo actuaria.”

Frunciendo el ceño varias veces mientras contaba lo que había visto, estuvo claro que le era difícil precisar toda su visión y más difícil era encontrarle sentido.

No había visto un hecho concreto como su primera profecía, sino que esta vez fue más difícil, más incierto y borroso.

Si antes había parecido alguien que ve el futuro con certeza, esta vez parecía un ‘profeta charlatán’ y la Cardenal Brousseau no pensó en sentirse aliviada de que alguien no viera el futuro, sino que puso una expresión seria.

“Lamentablemente eso es lo único que pude captar.” Dijo el profeta con un suspiro agobiado.

Era posible que antes sus ‘profecías’ fueran más certeras y más claras, pero igualmente la información que proporcionaba era alta.

“Estoy agradecido por esta información.” Respondió la Cardenal Brousseau y con una sonrisa llena de calma, añadió. “Ha sido muy útil.”

No importa cuán escasa la información fuera, siempre era bueno saber sobre el tema.

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Golpe tras golpe, Aurora que estaba golpeando su mesa de forma rítmica con su dedo recibió la mirada de Alice, que estaba leyendo el informe.

“De verdad no te gustan las profecías.” Murmuró Alice confirmando lo que estaba pensando.

“Ha hecho dos profecías y las dos son sobre mí. No es agradable.” Respondió Aurora de forma honesta.

La Cardenal Brousseau le acababa de enviar el informe sobre el profeta y su profecía, que los expertos de la iglesia estaban estudiando.

En ese mismo informe había enviado su propia conclusión sobre el tema.

“Un gigantesco árbol rodeado de figuras que lo parecen adorar. La hipótesis de la Cardenal Brousseau es altamente posible.” Dijo Alice con una mirada curiosa y dándole un vistazo, añadió. “Quizás están ‘adorando’ a un dios.”

La profecía para Aurora no tuvo mucho sentido o para decirlo de otra manera, no era tan detallada como se esperaba.

Incluso cuando la Cardenal Brousseau consiguió que el profeta trasmitiera todos sus recuerdos de la profecía directa para ‘verlo’, solo aparecieron detalles difíciles de entender.

Y lo que más claro estaba era ella.

El árbol que era adorado por figuras fue clasificado por la Cardenal Brousseau como una posible deidad al igual que la luna en el segundo portal abismal.

La posibilidad era alta y al menos esta profecía dejaba en claro que ellos necesitaban ayuda… Ese era un punto positivo.

“Y mira a otra figura que puede ser un dios. Por lo blanco y negro que está ocupando la figura en su totalidad es posible que represente el ‘equilibrio’ y solo hay un dios que enfatiza el equilibrio.” Añadió Aurora siguiendo la idea de su hermana y lo que la cardenal informó.

No era muy difícil identificar a la figura de blanco y negro que estaba en total equilibrio con sus dos colores… Era Zabathza la misma entidad que supuestamente creaba los portales.

Al final, esa entidad la estaba mirando a ella.

“Ni siquiera lo conozco o le he rezado. No tiene sentido que me mire.” Dijo Aurora con un tono algo molesto.

Estaba molesta porque no le gustaban las profecías, y no le gustaba que alguien pareciera determinar su destino, como si todo estuviera preparado.

“Pero es posible que sea por algo que harás… O por una decisión que tomaras.” Especificó Alice y dando una mirada atenta, precisó. “La profecía no muestra nada. Excepto las presencias que están ahí.”

Las palabras de Alice fueron dichas con total calma y por su mirada trataba de que hacerle ver, que nada fue determinado.

Nada estaba preparado… Solo los ‘actores’ en este complejo suceso.

Y lo gracioso, era que ella podía evitarlo, de la misma forma que no había entrado al portal anterior, ahora podía alejarse y no intentarlo, solo que era ‘imposible’.

Esa la razón por la cual a leer sobre la profecía le molestaba.

Iba a ir e iba a ser lo que creía correcto… Eso era algo que ella misma había decidido.

“Aun así, es…”

“¿Extraño?” Intervino Alice terminando su oración y cuando ella dio una expresión difícil, comentó. “Una segunda profecía de ti. Todo lo que está claro es que estás presente.”

Alice le sacó las palabras de la boca y Aurora solo dio un largo suspiro.

Era imposible que no fuera extraño que en esta profecía también estuviera presente y lo más extraño era que mientras todo estaba borroso y parecía incierto, su presencia era la que tuvo mayor claridad.

Al menos así, era como los recuerdos del profeta la recordaban durante la profecía.

La profecía no parecía tratarse del portal abismal, sino que de ella y Aurora no podía quitarse su disgusto.

“Si, lo es. Otra cosa extraña que agregar a la larga lista de asuntos raros.” Murmuró Aurora y levantándose, comentó. “Iré a entrenar durante una media hora. Quiero relajarme un rato.”

Su hermana solo le dio una suave sonrisa y la dejo estar mientras que ella se levantaba de la silla y se dirigía a su habitación.

Como estaba en su propio edifico, al entrar reviso los mensajes que tenía y tras ver que en el grupo Nicole estaba emocionada por el concierto de Serafín, dio una sonrisa.

Al final, al darse cuenta de que Andrés estaba mejorando, activó los artefactos de seguridad y pensó en entrar al lugar de entrenamiento.

Su sistema que estaba presente la envió al lugar en donde quería y viendo este mundo blanco ilimitado y a su anciano maestro jugando ajedrez con su anciana maestra, dio una sonrisa.

“No se preocupen, solo vine a entrenar ligeramente.” Dijo Aurora saludando y recordando que tenía algo de comida, lo sacó de su anillo espacial y lo dejo en una mesa que sacó.

Escuchando el agradecimiento de sus maestros, Aurora se puso ropa de ejercicio con cambio rápido y luego empezó a estirarse.

Cuando termino, empezó a trotar por este espacio blanco y luego empezó a correr mientras aumentaba su velocidad a cada segundo.

Su concepto de luchadora se activó de forma automática fortaleciendo su cuerpo y dándole mayor resistencia mientras que su velocidad de espadachín empezó a relucir.

Sintiendo su cuerpo agitado ante la velocidad que estaba utilizando, ella se sintió un poco relajada y cuando pensó en su espada, la sacó de su inventario y la balanceó en el aire.

“…”

No fue una vez, sino que varias veces y cada balanceó el aura cambio dejando una estela de diferente color.

Un corte verde que avanzó con velocidad, un corte rojo que tenía un mayor grosor y un corte celeste que dejo su aura a su paso y al final todo fue dividido por un corte incoloro que partió la realidad.

Sus auras dejaban estelas a su paso, pero era el aura celeste la que más destacaba, debido a la barrera que podía dejar a su paso y ver todo dividido logró que Aurora, viera belleza en su corte.

Dejando el tema de la profecía de lado, la extrañeza de que fuera ella otra vez el objetivo de una profecía y sus dudas sobre esos temas que estaban volviéndose cada vez más evidente, ella volvió a balancear su espada.

No fue un corte poderoso, solo fue un movimiento de entrenamiento y luego otra vez hizo lo mismo, hasta que comenzó a balancear su espada como si estuviera entrenando en el aire.

Lo estaba disfrutando… Estaba disfrutando sentir su espada en sus manos, esgrimirla y balancearla sintiendo la belleza de los cortes que realizaba.

No le gustaba admitirlo, pero ver la hoja de su espada balancearse con movimientos rápidos, era hermoso de una manera única y cuando su aura lo rodeaba, dejando estelas a su paso, lo volvía aún más bello.

¿Desde cuándo empezó a disfrutar de vuelta los cortes de su espada? ¿Hace cuánto dejo de ver su espada como un arma? ¿Cómo un medio para lograr sus objetivos?

Esas preguntas fueron dejadas de lado por ella, que solo quiso disfrutar este suave entrenamiento y no pensar en nada.

Quería relajarse y solo eso hizo… Balanceando su espada, una y otra vez, tan solo para volver a empezar cuando terminaba sus movimientos.

Sin pensamientos ociosos, sin preocupaciones y sin temores, era disfrutar de su espada.

Cuando empezó a sentirse cansada, el aura blanca la cubrió y revitalizo su cuerpo, haciendo como si el cansancio y la sed nunca hubiera aparecido.

Y siguió, disfrutando la calma que le traía su espada y el sonido de la hoja de espada cortando el aire.

¿Cuándo duro? Era imposible saber el tiempo en este lugar debido a que no había nada que pudiera mostrarle que el tiempo estaba transcurriendo.

Sin objetos ni nada en movimiento, su cuerpo se recuperaba de forma constantemente, y al final cuando ella pensó que se estaba haciendo tarde, dudó un momento y luego siguió.

Quince minutos más…

Ese pensamiento la impulso a seguir, esta vez no solo balanceando su espada, sino que realizando cortes más profundos rodeando por sus diversas auras.

Moviendo su cuerpo y gastando más energía en sus cortes, le gusto ver como su aura pintaban de cierta forma sus alrededores, dejando estelas a su paso.

Era una artista… Ese pensamiento la hizo detenerse cuando terminó balanceando su espada con su aura roja.

“…”

Su corte rojo avanzó por el aire, pintando el suelo blanco de rojo, como si ella estuviera pintando algún tipo de lienzo en blanco.

Un corte delicado que dividió la tierra partiéndola por la mitad y que hizo parecer como si estuviera dividiendo el aire.

Solo fue un corte más poderoso de lo normal, pero Aurora no pudo ocultar el sentimiento que no había sentido en mucho tiempo.

La belleza de un buen corte de su espada.

“Creo que estoy enloqueciendo.” Murmuró Aurora y al girarse, pudo ver que su anciano maestro la estaba observando asintiendo con calma.

Era la mirada de un admirador del buen arte… La de un espadachín que amaba su espada y admiraba a otro igual.

“Tengo que retirarme.” Murmuró Aurora antes de forzar en su mente a su sistema para que la moviera.

Al llegar a su habitación, simplemente dudó un momento de la razón por la cual su maestro estaba sonriendo.

Su anciano maestro había estado asintiendo con una sonrisa que muy pocas veces daba y eso, la avergonzó un poco.

Agitando su cabeza sin querer pensar en su espada, salió de su habitación y se dirigió a la sala.

En medio de ese lugar, pudo ver a su hermana llevando un pijama mientras estaba siguiendo a un dron que parecía preparar un desayuno.

“Alguien vino a dejarte algo. Parece ser de la Empresa Cosmos.” Informó Alice al darse cuenta de que estaba siendo vista de forma extraña.

Los pijamas que usaba su hermana estaban diseñados para la comodidad, más que el atractivo y a elegancia, lo que hizo que su pijama de una sola pieza felpudo le quedara extraño… Bien, pero extraño.

Aurora curiosa por ver lo que le trajeron, fue a la mesa y al ver una caja, la abrió para encontrarse un reloj holográfico.

Estaba acomodado en el interior de la caja que claramente era valiosa y había una carta en el interior, que cuando fue leída, logró que ella sonriera.

“Me está regalando su reloj holográfico… Y parece que Minerva está activa.” Murmuró Aurora al leer la carta y activando el reloj holográfico, preguntó. “En vez de aceptarlo, lo tomaré prestado. ¿Crees que tu maestro se enoje?”

Alice se detuvo, dejando de seguir al dron que le estaba preparando su desayuno y le dio una mirada rara.

Lo que estaba en la caja era el reloj holográfico de Kairos, que se lo había enviado como regalo, pero Aurora lo conocía y sabía que este reloj no era simple.

“No lo creo, estará satisfecho mientras su regalo sea aceptado en alguna medida.” Respondió una voz mecánica desde el reloj holográfico.

Todavía recordaba que el Sabio Lucius había mencionado que este reloj holográfico tenía un espacio propio en donde se encontraba la armadura de poder de Kairos y a la vez en donde estaba Minerva.

Ahora esa inteligencia artificial que seguramente era muy avanzada, respondió a su pregunta.

Había rechazado su ayuda directa, pero no estaba mal aceptar a Minerva, ya que iba a ser un excelente añadido para la expedición en temas virtuales.

Después de todo, Kairos le gustaba la tecnología, pero no la entendía por completo y quien fue el principal apoyo del séptimo portal abismal fue el Sabio Lucius y Minerva.

Viendo que su hermana la seguía mirando, ella tosió varias veces, sintiéndose un poco avergonzada.

Había visto su sonrisa tonta… Feliz de haber recibido un regalo.

“¿No es muy tarde para desayunar? ¿Qué tal si me esperas y te hago la cena?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Esta vez fue Alice quien le dio una mirada rara como si no les encontrara sentido a sus palabras.

“Aceptaré la cena ahora, pero luego no te arrepientas.” Respondió Alice y al ver que ella no entendía, utilizó su reloj holográfico.

Las ventanas estaban cubiertas por cortinas que ocultaban lo que estaba del otro lado, pero en realidad, todo el edificio estaba cubierto por la barrera que utilizaban al dormir.

Cuando Alice desactivo esa función, la luz entró por la ventana y cuando las barreras se corrieron, Aurora vio que era de día.

No, no era simplemente de día… Era de mañana.

Había entrado a entrenar a la tarde y había pensado que se retrasó y había salido en la noche, pero… Esta no era la noche.

“¿Mi cena sigue en pie?” Preguntó Alice, ignorando que ella estaba aturdida.

Por la mirada de su hermana, estuvo claro que no tenía problemas que hubiera desaparecido entrenando toda la noche y la razón era simple.

Esta no era la primera vez que se desconectaba de todo y se quedaba durante varias horas entrenando.

El problema era que, Aurora lo sabía… El tiempo en el interior de ese lugar era diferente y últimamente había querido sacarle provecho a sus cortos descanso, lo que hizo que su maestro aumentara la diferencia.

Y ahora tenía una pregunta.

¿Cuántas horas estuvo en el otro lado? Una parte de ella, le decía que posiblemente fueron días.


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