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TG - Capítulo 436
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Que pasaría…

Capítulo 436: Que pasaría…

La oscuridad la rodeo mientras que algo empujaba su cuerpo a alta velocidad impidiendo que sus sentidos se enfocaran.

Cerrando sus ojos con calma esperando que el largo viaje acabara, Aurora sintió como estaba llegando a su fin y dejo que su cuerpo se moviera.

A pesar de que tenía sus ojos cerrados, ella al salir del portal pudo sentir sus alrededores y rodando por el suelo ante la fuerza, se levantó mientras su espada aparecía enfundada en su cintura.

Un aroma de naturaleza vino primero seguido del suave toque del viento y termino con su visión que comenzaba a funcionar, mientras ella abría los ojos.

Lo primero que entró a sus ojos era la presencia de lo que ella definió como árboles.

Eran gruesos similares a la tierra, pero a la vez se notaban diferentes, ya que las hojas eran doradas y desde las gruesas ramas, lianas se extendían cayendo al suelo.

Sus copas eran altas y las hojas doradas cubrían la luz de arriba, dejando que pasara solo pequeños rastros.

En el suelo de los árboles algunos hongos que brillaban de forma reluciente estaban presente y entre las grandes ramas, estaban algunas enredaderas, que parecían raíces.

Cada árbol media cerca de diez metros de alto y tenía un grosor de un par de metros, mientras se encontraban separados entre ellos.

Lo primero que hizo tras verificar que no había enemigo fue sacar unos pocos drones de la red.

“¿Te encuentras conmigo?” Preguntó Aurora en voz baja.

“Sí, estoy en correcto estado y funcionamiento.” Respondió Minerva desde su reloj holográfico nuevo y tras un momento, añadió. “No se han detectado señales cercanas.”

Cada miembro de la expedición tenía drones de redes para extender señales y tratar de conectarse entre ellos.

Minerva era la encargada de toda la tecnología, pero cada miembro de la expedición tenía una inteligencia artificial que lo apoyaba y entre ellos estaban incluso las bestias mágicas.

La respuesta de su nueva compañera fue agradable de escuchar, pero Aurora esperó y…

—Estoy presente.

Riéndose al leer el texto de su sistema, ella observó sus alrededores con mayor atención.

Podía sentir algunos ‘insectos’… O eso creía que eran, ya que algunas pequeñas criaturas parecían más mamíferas que insectos diminutos.

Dándose cuenta de que había vida en este mundo, ella se dedicó a observar los alrededores mientras sacaba un cristal de comunicación para tratar de comunicarse.

“No funciona… ¿Es por alguna diferencia en la energía mágica?” Dudó Aurora al darse cuenta de que su cristal de comunicación no estaba funcionando como se debía.

No era una experta en magia y tampoco utilizaba demasiado los cristales de comunicación, así que no entendía que era lo que no lo hacía funcionar.

—Funcionan con algunas teorías de magia espacial y este lugar parece inestable espacialmente.

“Las redes de los drones parecen limitados y los sensores parecen captar inestabilidad espacial. Mi suposición es que eso, está afectando los cristales de comunicación y los drones de red.” Respondió Minerva con calma mientras los drones mostraban diferentes luces.

La expresión de Aurora tembló al darse cuenta de que tenía dos ayudantes, pero luego se concentró y mirando los alrededores, se dirigió a una gran roca que estaba entre los árboles.

Esa roca media más que los árboles y superaba las hojas doradas de los árboles, pero lo que consiguió que ella diera una expresión extraña era que la roca parecía cortada.

“¿Si instalamos el satélite ayudara a nuestra comunicación?” Preguntó Aurora y tras recibir una confirmación de Minerva, se movió.

Saltando entre los árboles a las ramas reduciendo su peso, empezó a flotar con cuidado hacia la roca y cuando salió entre los árboles, saltó hasta la cima de la roca de veinte metros.

Ella estaba maravillada con los árboles dorados que se extendían en su visión y las montañas a lo lejos, pero cuando llegó a la cima su expresión cambio por completo.

A lo lejos más allá de la roca, estaban otras rocas que parecían haber caído aplastando sus alrededores, pero eso era superficial comparado a lo que estaba más allá.

No sabía cuán lejos estaba, pero al límite de su visión podía ver un árbol, que ella supuso que era gigantesco.

Extendiéndose por el cielo, incluso cuando estaba segura de que estaba a decenas kilómetros de distancia todavía seguía siendo visible.

Un árbol inmenso que era visible a simple vista desde su posición, superando incluso algunas montañas.

“Ese parece ser el árbol de la profecía… Será simple saber a dónde dirigirnos.” Murmuró Aurora sin saber qué decir.

El Adansonia gigante del bosque mágico era grande y siempre se maravillaba, pero ese de ahí… Estaba a otro nivel.

¿Cuánto media? Seguramente superaba varias decenas de kilómetros.

Si los estudiosos que hablaban de la profecía estaban en lo correcto, ese árbol podría ser el ‘Dios’ de este mundo y era posible que la raza se encontrara cerca de ese lugar.

Uno de los tantos planes fue diseñado utilizando la información de la profecía y se había decidido que la expedición se moviera hacia adelante, mientras que aquellos capaces trataran de juntarse con otros.

La Cardenal Najjar era su principal fuente de movimiento, seguido de la Sumo Sacerdotisa Xaali y Abdellah.

Alba también era capaz de rastrear y moverse rápidamente, así que los demás miembros debían moverse al árbol con el pensamiento de reencontrarse.

Dejando de observar ese árbol y ocultando su sorpresa, dirigió su mirada a los alrededores.

La roca en la que estaba no era la única y por los alrededores también había otras rocas, pero no eran naturales, sino que parecían cortadas al igual que aquella en la que estaba.

No tenían formas simétricas, pero los cortes eran precisos y limpios.

Que no hubiera rastros de naturaleza alrededor demostraba que algunas rocas no fueron cortadas hace mucho tiempo y el problema era que había bastante de esas rocas por los alrededores.

“Un mundo misterioso…” Murmuró Aurora mientras flotaba a una colina en dirección del gran árbol.

Era un mundo misterioso y en este momento estaba en este lugar.

Volando con su mano cerca de su espada, ella en su mente se conectó con su anillo espacial.

Ese anillo era un artefacto de su propiedad, que estaba atado a su persona, lo que hizo que fuera fácil ver los objetos del interior en su mente gracias a los grabados.

“¿Trataremos de instalar el satélite, que te parece?” Preguntó Aurora y mirando a su reloj holográfico, dudó. “¿Es posible lanzarlo rápido?” 

Recordaba que Kairos había lanzado un satélite al espacio y ahora ella deseaba hacer lo mismo.

El único sol que estaba a lo lejos iluminaba todo este lugar y no se podía ver otros mundos cerca o lunas y tampoco se detectaban estrellas.

No había tantas nubes y el cielo estaba limpio… Lo suficiente como para instalar una plataforma y lanzar un satélite, o en este caso moverlo espacialmente.

“Es posible. Y será de gran ayuda para superar las limitaciones de las señales de los actuales drones.” Respondió Minerva mientras la acompañaba con el par de drones que dejo fuera.

Esos drones no eran tan grandes, pero por la forma que brillaban era posible que tuviera muchas actualizaciones locas en su interior.

Al llegar a la colina que estaba algo plana, Aurora sacó un pequeño cuadrado de metal de su anillo espacial y lo lanzó al suelo, antes de que se activara.

Las partes metálicas empezaron a crecer hasta que ocuparon un gran espacio alrededor y la pequeña caja metálica que había crecido varios metros, empezó a abrirse mientras que el metal retrocedía, diseñando el suelo.

La plataforma era algo diferente a la última vez que vio en el séptimo portal abismal y ahora tenía un diseño algo pequeño, pero más futurista y con un panel y una antena propia.

“Recomiendo enviar pequeños drones. La antena espacial no ha podido superar la Termosfera.” Informó Minerva y al ver que Aurora se quedaba parpadeando, resumió. “El radar no ha logrado llegar al espacio exterior en donde debe ser instalado el satélite.”

Aurora solo dio una media sonrisa baja mientras asentía.

Había estudiado administración en su tiempo y en ese programa no había muchos temas relacionados con el espacio.

No era como si hubiera podido imaginar que en algún momento viajaría a otro mundo… Con esa excusa en su mente, ella en la plataforma dejo varios drones de menor tamaño y se retiró al panel.

Minerva se encargó de control el panel y tras unos segundos, la plataforma empezó a brillar.

Esta plataforma también tenía una propia fuente de energía… Ese pensamiento pasó por su mente al ver que los drones desaparecían y tras un segundo mirando al cielo, su expresión cambio.

Vio que en los paneles los drones fallaron y tras un segundo, el cielo cambio.

Una enorme raíz se reveló de forma algo ilusoria cubriendo el cielo y extendiéndose por completo hasta que su visión terminaba.

“…”

Hubo una presencia que hizo que Aurora simplemente pusiera su mano en el mango de su espada, sorprendida por lo que estaba viendo.

¿Cuánto media esa raíz? Era gigantesca y se extendía a lo lejos como si estuviera cubriendo este mundo… Como si lo estuviera rodeando.

Al ser algo ilusoria el sol pudo seguir iluminando, pero Aurora estaba segura de que los drones no llegaron al espacio y que nada lo alcanzaría.

Ante tal presencia que se extendía como si algo estuviera dándose cuenta de sus visitantes, ella se sintió pequeña.

La presencia no lo presionaba con fuerza o la buscaba intimidar, sino que daba una sensación de naturaleza y calma, pero Aurora se sintió pequeña.

Y luego algo vino.

Desde su espalda otra presencia se extendió con fuerza mientras que la oscuridad empezaba a cubrir los alrededores y esa poderosa presencia la cubrió, como si temiera que algo le sucediera.

No era tan fuerte como la poderosa presencia que vino de la raíz, pero fue algo que Aurora reconoció y ella dio vuelta su mirada lentamente, con una expresión algo temblorosa.

En el suelo tras salir de su sombra estaba una pequeña tigresa de pelaje negro que mostraba sus colmillos de forma adorable a la raíz en lo alto.

Era linda demasiado linda, pero ahora ese pensamiento fue cambiado por otro y su expresión volvió a temblar.

¿Cómo ella estaba aquí?

******

Las raíces ilusorias en el cielo empezaron a desaparecer lentamente en dirección del gran árbol.

Al menos esa era la impresión que daba, pero Alice estaba segura de que las raíces seguían cubriendo todo el cielo, solo que oculto ante los ojos normales.

Incluso si se forzaba no podía detectarla en este momento, pero no poder verlo, no significaba que no estuviera.

“¿Se ha dado cuenta de sus visitantes?” Dudó mientras estaba sentada en el acantilado de una montaña, que estaba llena de árboles.

La naturaleza era muy frondosa en este lugar y si bien variaba en el estilo de los árboles, lo que estaba claro era que la naturaleza seguía creciendo.

Y la razón estaba al extremo de su visión, donde ese gigantesco árbol estaba presente.

Dudando un momento, Alice extendió su sombra a un árbol y tras dejar que la masa oscura saliera, empezó a devorar el árbol hasta que no dejo nada.

Era capaz de devorar un cuerpo humano al igual que un árbol o un animal, pero a su vez definir su capacidad como devorar todo lo orgánico, solo era reducirlo.

Ahora estaba viendo si devorar afectaba de alguna manera ese gran árbol que estaba a lo lejos, pero nada sucedió.

No sentía una mirada como la vez que devoró la naturaleza en el séptimo portal abismal.

“Entonces no está conectada a la naturaleza… O está ocupada manteniendo esa barrera de raíces.” Murmuró Alice tras analizar con calma.

En el séptimo portal abismal la naturaleza era capaz de sentirla y le temía, porque sabía instintivamente que era capaz de devorarla.

Pero aquí era diferente, no parecía haber una conexión entre las plantas, a pesar de que ese gigantesco árbol parecía extender su presencia.

Había leído el informe del segundo portal sobre los dioses en la luna y aquí también había uno de esas entidades, lo que significaba que debían definirla.

Definir su ‘dominio’, su ‘autoridad’ y encontrar su ‘concepto’, para de esa forma si terminaba siendo enemigo al menos poder retirarse o actuar en consecuencia.

En este caso, era posible que esas raíces ilusorias fuera creado por ese gran árbol que estaba en su visión y si bien era bueno que estuviera ocupada, el problema era a ‘que’ se estaba enfrentando.

Al final, para Alice era lo mismo.

Solo debía apoyar a su hermana que era la líder de esta expedición para lo que fuera que tuviera que hacer y eso era todo.

Aun así, había un pensamiento que rondaba en su mente al mirar al gigantesco árbol.

“¿Qué pasaría si devoro ese árbol?”

Su voz salió de forma inevitable y ella solo se rio un poco al pensar sobre el tema y en vez de seguir mirando, se levantó de su lugar.

Antes de volver a su hermana que seguramente iba a ser protegida por esa poderosa tigresa, ella trataría de conseguir información de este mundo y si tenía suerte, encontrar a otros.

Estaba segura de que la información iba a ser necesaria.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Comenzamos de vuelta con la historia principal. Les recuerdo como siempre que a veces subiré cinco capítulos en vez de seis o siete. Manteniendo una reserva. En fin, no tengo mucho que decir aparte de que si no han dejado una reseña en la parte principal, vayan a hacerlo. Siempre es bueno leer la opinión de los lectores que han llegado a este punto. Psdt: Les recuerdo que Skynovels no avisa cuando alguien comenta un capítulo o incluso cuando le responden, hasta el punto de que si respondo un comentario aparecerá como si nadie lo respondió, excepto que la respuesta estará presente. Muy loco todo, así que si tienen algo que comentar pueden ir al discord.


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TG - Capítulo 437
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Algo bueno.

Capítulo 437: Algo bueno.

Un crujir de una fruta fue escuchado cuando un hombre flaco, pálido y algo desnutrido mordió una fruta roja.

El líquido empezó a chisporrotear como si estuviera hirviendo, pero la expresión de ese individuo cambio lentamente y…

“Oh, está bueno. Eres excelente para encontrar comida.” Murmuró Melgar a su compañero.

Tal vez porque ambos entraron más o menos juntos al portal, su distancia no fue tan lejana del otro y ambos lograron encontrarse temprano.

Los drones no funcionaron y el cristal de comunicación tampoco, así que ahora estaban dirigiéndose al gran árbol, al menos para ver si era posible reencontrarse con los demás.

Aun así, la misión no le quitaba intentar probar cosas nuevas y este fruto que había encontrado Zrag era un ejemplo.

“Aunque tenía confianza que fuera comestible, sigue siendo peligroso que lo intentes.” Dijo Zrag con su gran espada cargada en su espalda.

Ese goblin era alto grande y musculoso, su piel verde y oreja largas solo acentuaban su apariencia que para algunos sería considerada aterradora… Y para otros simplemente, fea.

“No te preocupes estoy bien.” Dijo Melgar… Solo que su voz vino desde un árbol cercano.

Quien estaba comiendo la fruta empezó a revelar su forma y dejo ver una figura negra con pequeños rastros humanos en su rostro.

Esa era su sombra y solo estaba utilizando un artefacto para ocultarse mientras que su verdadero cuerpo había ido a explorar.

Zrag no se inmutó y le dio una mirada a su verdadero cuerpo para ver qué era lo que tenía para informar.

“No he encontrado a nadie y solo animales o bestias extrañas.” Informó Melgar y pensar en lo que vio, añadió. “Lo más extraño fue un enorme cráter… No era como si algo hubiera caído, pero no entiendo la situación.”

Normalmente hubiera utilizado su sombra para explorar, pero no era tan importante cuando podía intercambiar posición cuando lo deseaba.

Aun así, este lugar era extraño de múltiples maneras.

Los animales, las plantas e incluso las bestias mágicas también lo eran y ni hablar de ese gran árbol que estaba a lo lejos.

Era un mundo misterioso y mágico, incluso uno muy diferente de donde él había llegado.

“¿Crees que estaba bien que nos dirijamos al árbol?” Preguntó Zrag con una expresión solemne y en voz baja, murmuró. “Cuando esa raíz apareció… Fue extraño.”

¿Extraño? Literalmente una gigantesca raíz apareció en el cielo y fue vista por ellos con total claridad.

Estaba más allá de ser extraño, pero Melgar entendió a lo que estaba apuntando.

Ahora se estaba dirigiendo al árbol, que podría ser el lugar de donde venía la raíz y sin importar su fuerza, era posible que fueran aplastados por ese supuesto árbol.

“Dejando de lado la profecía, no tenemos una posición precisa para dirigirnos y que no apareciera la Cardenal Najjar, significa que algo está ocurriendo.” Respondió Melgar y mirando a su compañero, comentó. “Tal vez es el espacio algo inestable o quizás algo más, pero ahora no tenemos demasiadas opciones.”

Hace varias horas habían llegado y visto esa enorme raíz.

Desconocían la razón por la cual apareció, pero el problema para Melgar era que la Cardenal Najjar no había aparecido para buscarlos.

Ellos tenían activado la señal en sus relojes holográficos e incluso sacaban drones de vez en cuando para que lo acompañaran, pero nada estaba sucediendo.

La Cardenal Najjar sería su principal fuente de movimiento en este mundo y era normal pensar en ella cuando esa mujer realizó grandes hazañas en el séptimo portal abismal.

No obstante, no había aparecido como se esperaba y si bien Melgar no estaba tan preocupado por su estado, si le preocupaba la incapacidad de reunirse.

“Es posible esperar que su ‘Dios’ haga algo.” Murmuró Zrag con calma.

Era la calma de un veterano que no temía quedarse encerrado en un lugar desconocido e inhóspito y para Melgar, estuvo claro que era experimentado.

La posibilidad de que ese goblin sobreviviera a este lugar sin suministros era alta y un ejemplo, era la forma que consiguió comida tan rápido.

Ahora su murmullo era más que nada una suposición que palabras dichas con confianza.

“Aurora lo dijo, no dependas de ningún ‘dios’. Es mejor depender de quien controle sus poderes.” Dijo Melgar pensando en la Cardenal Najjar y en la Sumo Sacerdotisa Xaali y tras un momento, señaló. “Aunque confió más en Aurora y Alice.”

Conocía a la Cardenal por informes e imágenes generales, pero conocía mayormente a la sacerdotisa debido a su tiempo en Zerzura.

No obstante, si tuviera que dar un voto de confianza elegiría a la líder de la expedición y su hermana.

Ambas tenían una alta destreza cuando eran jovencitas y siempre lograron su objetivo y era inevitable que en la actualidad ellas se hubieran fortalecido.

“He escuchado algunas hazañas de ambas.” Respondió Zrag asintiendo con calma.

Ese goblin era de otro mundo y si bien seguramente sabía que fue Aurora quien empujo para tratar de salvar a su raza, no significaba que la conociera como otros.

Si algo tenía Aurora era que no se relacionaba con las personas que ayudaba y si bien buscaba darle un lugar y verificaba que estuvieran bien, no se relacionaría con ellos tanto.

Tal vez hubiera cambiado de como la recordaba, pero últimamente ambos trabajaban en dos sectores muy diferentes

“Es mejor que nos movamos.” Dijo Melgar sacando varios drones de su anillo espacial y observando al gran árbol, añadió. “Deberíamos seguir en alerta, nunca se sabe lo que puede suceder.”

Si el análisis de la profecía era acertado y ese gran árbol era un ‘Dios’, Melgar esperaba que fuera uno agradable.

O si no… Era posible que la Cardenal Najjar o la Sumo Sacerdotisa Xaali tuviera que llamar a su propia deidad y si algo pensaban los terrícolas sobre el Dios del Tiempo y el Espacio, era que resultaba poco confiable.

Aun así, era mejor que cualquier Dios Infernal que él alguna vez rezó en su mundo natal o la existencia que incluso esas deidades respetaban.

Sin pensar demasiado en esa Primordial, Melgar le hizo una señal para que continuaran.

Su objetivo era acercarse al árbol y esperar para reagruparse con su grupo.

******

Dos gorilas de tres metros cada uno saltaron por las ramas de los árboles y se balancearon por las lianas con rapidez y velocidad.

Ambos se movieron de forma natural a pesar de que el bosque era desconocido y algunos árboles eran extraños.

Era imposible que no fuera extraño un árbol, cuya flor crecía en el interior del árbol a la vista de todos o con lianas que parecían grandes sogas y que en realidad eran raíces capaces de moverse.

César al sentir varias presencias, le hizo una señal a su compañero que se detuvo en otra rama.

Él estaba utilizando su cinturón para disminuir su tamaño y pudo afirmarse de una rama y el gran tronco del árbol mientras miraba al suelo.

Ambos estaban equipados con collarines, brazaletes o tobilleras que eran artefactos de distintas clases y el reloj holográfico diseñado para bestias mágicas estaba en su otra muñeca.

Uno de esos artefactos estaba diseñado para la ocultación y el sigilo lo que, combinado con sus movimientos ágiles y naturales, lo ocultaron bastante bien.

Permitiendo que en este momento observara, lo que ante sus ojos era una bestia felina… No, un pez con cuatro patas.

Era difícil precisar que era la bestia.

Cuatro patas gruesas y musculosas que estaban diseñadas para los saltos rápidos de agilidad y garras negras que brillaban.

Con un metro de alto y dos metros de longitud, la bestia que parecía tener la cabeza de un pez con largos bigotes, estaba luchando con lo que antes sus ojos era un pollo.

Al menos en forma general, era eso, solo que esta criatura tenía un pico que daba la impresión de ser metálico y sus plumas parecían evitar las garras de su oponente.

Las patas y las alas eran lo más interesante, ya que esas patas tenían garras poderosas y cuando la bestia lo utilizaba cortaba a su oponente.

Por su parte las alas no eran emplumadas, sino que tenía parte escamosa y era capaz de atacar con ellas.

—Parece rango A. Instintivos y salvajes, apuesto que no tienen una alta inteligencia. —Mencionó Rupert que estaba en otro árbol y con cierta duda, añadió. —Un depredador contra su presa.

Un análisis solemne y bastante preciso, dado por comunicación telepática.

Ambas bestias estaban luchando bastante bien y cada una trataba de atacar aprovechando su ventaja, pero entre más pasaba tiempo, ambos más se arriesgaban a detener a su enemigo.

El depredador estaba tratando de presionar a su rival y lo atacaba con una ferocidad impresionante, mientras que el pollo alienígena se estaba protegiendo sabiendo que era incapaz de escapar.

César prestó atención a los movimientos y lo hizo, porque entender la naturaleza a sus alrededores era lo más útil para sobrevivir en un lugar desconocido.

También comprender las bestias y enemigos que estaban presentes, le ayudaría en las próximas batallas si es que no la podían evitar.

Viendo atentamente, César pudo sentir una presencia que aparecía de repente y entonces vio como lo que parecía una serpiente escamosa saltaba de repente de un árbol y atrapaba al pollo.

Había apuntado al pez-felino, pero los bigotes de esa bestia se agitaron y logró esquivar el ataque, dejando que fuera en contra del pollo.

“Hggg…”

La boca de esa bestia serpentina, atrapó el cuello del pollo, clavando sus colmillos y mientras que piernas aparecían bajo esa serpiente, desgarrando a la criatura.

Tenía la forma de una serpiente, pero no se deslizaba, sino que caminaba con sus seis patas que tenía garras.

Con sus tres metros de longitud y su metro y medio de altura, esa bestia utilizó su peso para aplastar el pollo y alejarse del pez-felino, que estaba revelando sus fauces.

Entonces mientras el pollo estaba muriendo, un sentimiento extraño se extendió y ambas bestias dieron una mirada al cielo, antes de empezar a huir.

—¿Alguien vino por nosotros? —Preguntó Rupert con curiosidad mirando sus alrededores tratando de sentir, lo que sucedía.

El movimiento espacial dio la sensación de ser alguien que utilizaba magia espacial, pero César al ver que el pollo medio muerto trataba de huir, frunció el ceño al sentir que su peso se reducía.

Su reloj holográfico no le decía nada sobre la presencia de nadie amigo, lo que significaba que ese movimiento espacial no era de un aliado.

Mientras observaba el bosque en los alrededores, tratando de captar en caso de ataque enemigo, César volvió a sentir como si su peso se reducía y entonces notó que una hoja dorada se elevaba junto a lo que a sus ojos era un pequeño insecto alienígena.

Lo primero que distinguió no fue la forma, sino que el miedo que esa criatura sentía y viendo que se elevaba al cielo, se giró para mirar al cielo.

Las hojas que conformaban las copas de los árboles, empezaron a agitarse hasta que fue arrancada mientras que su peso disminuía cada vez más.

“¡Corre! ¡Ahora!” Gritó César sin importar si alguien lo notaba.

Por medio de las hojas, pudo ver un agujero apareciendo de la nada en el cielo y solo con ver ese agujero, sintió que su pelaje se ponía de punta.

Rupert obedeció sin preguntar de qué se trataba y empezó a correr con mayor fuerza mientras se alejaban.

No obstante, César empezó a sentir el cambio a su alrededor y en su cuerpo.

Antes había sentido que su peso disminuía, pero era más que eso y algo empezaba a atraerlo al cielo, cada vez con mayor fuerza.

Saltando entre las ramas y utilizando las lianas para moverse, ambos empezaron a aumentar la velocidad, pero la fuerza de atracción no disminuía, sino que aumentaba.

“Mierda…”

“¡Sigue corriendo!” Ordenó César al ver que la rama de su compañero se rompía y Rupert caía al suelo maldiciendo mientras volvía a levantarse y correr.

Saltando a mitad de camino, César no pudo alcanzar el árbol cuando empezó a flotar y Rupert que se dio cuenta de lo que sucedió, se giró al detenerse.

Por sus ojos abiertos, estuvo claro que lo que fuera que estaba a su espalda, lo sorprendió, pero ese gorila arrancó una liana y la lanzó hacia él.

Apenas la tomó, Rupert lo tiró con toda su fuerza y mientras era empujado hacia adelante, César desactivo su cinturón para que su peso aumentara.

“Dos parpadeos.” Murmuró César tomando el hombro de su compañero y parpadeando con su artefacto.

Ambos se movieron más de cincuenta metros, bastante menos de lo que esperaba y Rupert hizo lo mismo y esta vez ambos saltaron hasta alcanzar los cien metros.

En este punto los árboles estaban siendo arrancados junto a la tierra y el peligro ya era palpable.

Volviendo a correr mientras fortalecían su cuerpo, buscando aumentar su peso, tras dar algunos pasos, César vio como una sombra estaba adelante y al darse cuenta de quien se trataba, saltó hacia el lugar.

Rupert lo acompañó y ambos entraron a un lugar completamente oscuro y tras unos segundos, vieron la luz cuando fueron empujados por una masa oscura al exterior.

A más de trescientos metros de distancia, salieron al lado de una jovencita que estaba mirando el lugar a donde habían estado con una bolsa de papitas.

“¿Qué demonios es eso?” Preguntó Rupert con una voz sorprendida.

En el lugar en donde había estado, los monstruos, insectos y los árboles estaban elevándose hacia una grieta, que estaba tragando todo lo que se acercaba.

La escena tan impactante, no terminó en ese punto.

La tierra estaba siendo arrancada e incluso las grandes rocas estaban subiéndose en el cielo hasta la grieta que lo tragaba todo.

No era una grieta grande, pero era increíble su poder para absorber y si uno miraba el centro de la grieta, buscando a donde iba, solo podía encontrar oscuridad y un vacío inexplicable.

La sombra que estuvo presente en su anterior posición se convirtió en una criatura negra que empezó a luchar para no ser absorbida, pero incluso cuando sacaba brazos negros para anclarse, fue levantada en el aire.

Luchando más y más, en un momento, todo cambio.

“…”

La grieta creció en un segundo, aumentando la fuerza absorbente, arrancando grandes porciones de tierra y dejando un enorme cráter en el área, antes de que tragara todo y desapareciera.

La criatura también fue tragada sin poder escapar y la fuerza llegó hasta donde estaban ellos, moviendo ligeramente sus cuerpos.

En ese mismo momento, en el cielo la gran raíz ilusoria volvió a aparecer como si estuviera tratando de evitar lo que había sucedido.

Y tras de que desapareciera, solo quedo el enorme cráter que fue arrancado de la tierra.

Alice en ese silencio, simplemente terminó su bolsa de papitas y sacó otra de su anillo espacial.

“Creo que es algo bueno que nos hayamos movido pronto…” Murmuró Alice en voz baja.

César no la pudo entender, pero sí pudo captar el peligro.

La forma que todo eso apareció, lo hizo darse cuenta de que este mundo era peligroso y quizás se volvería aún más peligroso con el paso del tiempo.


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