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TG - Capítulo 438
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Un gran paso.

Capítulo 438: Un gran paso.

La noche empezó a extenderse por una llanura y en medio de ese lugar, una figura empezaba a correr por el lugar en dirección de una zona montañosa.

Su velocidad era rápida y pudo recorrer más de un kilómetro, hasta que alcanzó el pie de la montaña.

Esa montaña en partes parecía arrancada de repente y dejada en este lugar, lo que hizo que todo pareciera extraño, pero lo interesante era que la parte superior al menos tenía la forma de una montaña.

No era alta o grande, pero era lo suficiente para descansar en un lugar cómodo y Aurora que estaba mirando ese lugar, saltó hacia arriba.

Cuando llegó a mitad de la montaña, unos drones dejaron de cubrir la entrada de una cueva con sus proyecciones de alta calidad y ella pudo entrar al interior.

Varios drones mecánicos estaban trabajando fortificado la cueva y aumentando su tamaño mientras que permitía que dos máquinas con la forma de cuadrados fuera dejado en la esquina.

Todo ese lugar fue creado por Minerva que estaba conectada con ella y Aurora no pudo evitar pensar, cuantos drones habían traído.

Sabía que en el suministro oficial había bastantes drones, pero también entendía que su nuevo reloj holográfico era un nuevo almacenamiento de drones y equipo tecnológico que ella desconocía.

“He instalado varios drones al este de nuestra posición. ¿Han captado algo?” Preguntó Aurora al entrar, ignorando que desde su sombra saltaba una pequeña tigresa que fue a sentarse a uno de los sofás.

El gran árbol estaba al norte de su posición y ella tras encontrar un lugar en el cual descansar al menos por la noche y ocultarse, decidió seguir la guía de Minerva.

Esa entidad le había aconsejado dejar drones de señal por el área, para crear una red en todo el territorio por el cual pasaba y de esa forma, si algún miembro de la expedición se acercaba, pudiera comunicarse con ella.

“Todavía no. Según nuestra comunicación con la tierra, es posible que algunos miembros de la expedición estén cerca.” Informó Minerva desde un dron y acercándose, añadió. “Me he tomado el atrevimiento de enviar drones de exploración a larga distancia.”

Ese dron estaba señalando a un dron nodriza que estaba flotando y que Aurora pensó que era la base para los drones constructores.

Asintiendo con calma, pudo ver que el dron la seguía observando y Aurora se dio cuenta tarde de lo que pasaba.

“Gracias. Te dejaré todo lo tecnológico a ti.” Respondió Aurora y mirando al dron, dudó. “¿Eres capaz?”

“Sí. Me atendré a tus valores y avisaré cualquier toma de decisión de alto riesgo y prioritaria.” Respondió Minerva con su voz mecánica femenina de siempre.

¿Mis valores? Aurora se tragó esa duda en su mente y simplemente asintió.

Era posible que Kairos, como un acosador experto supiera sobre sus valores y se lo hubiera enseñado a Minerva, que en este punto claramente no era una ‘simple’ inteligencia artificial.

Pero estaba bien, confiaba en Kairos y de cierta forma tenía confianza en Minerva.

No porque tuviera reglas que seguir, sino que le gustaba pensar que esa inteligencia artificial era capaz de discernir más allá de la lógica y el pragmatismo de una máquina.

Tal vez no se hubiera relacionado con Atenea que era la ‘hermana’ de Minerva, pero había aprendido a confiar en el sistema de seguridad de Zerzura y ahora aquí haría lo mismo.

Por eso estaba bien que se moviera por su cuenta, ayudándola en lo que era incapaz.

“Avísame si ocurre algo.” Murmuró Aurora, al ver que los drones que parecían pequeñas naves exploradoras salían del dron nodriza y volaban al exterior.

Eran pequeñas literalmente median cerca de veinte centímetros con formas de naves espaciales cazadoras y por su velocidad junto al movimiento, para Aurora estuvo claro que era de tecnología avanzada.

“Liam me mataría para saquear de mi cadáver esos drones.” Murmuró Aurora con una expresión extraña y tras terminar sus palabras, pudo sentir una mirada de la tigresa.

Esa tigresa era pequeña no más que un pequeño gato y su pelaje negro peludo, era sin duda agradable a la vista y lo hizo ver linda.

Que ahora estuviera inclinando su cabeza por su intensa mirada, solo hizo que Aurora deseara abrazarla y dormir con ella.

Estaba segura de que no solo dormiría cómodamente con esa pequeña tigresa a su lado, sino que claramente dormiría de forma segura.

—No puedes ignorar la realidad…

El texto de su sistema logró que Aurora diera un suspiro mientras se sentaba en el sofá, que claramente había sacado Minerva de algún lugar.

Su sistema estaba en lo correcto, era imposible ignorar la realidad que estaba al frente de ella y ya no era posible, tratarla como una pequeña gatita perdida con la cual se encontró repentinamente.

Quien estaba al frente de ella, no era para nada simple.

“Gracias a la máquina de comunicación hemos logrado entablar contacto con la tierra. Y le ha avisado de tu presencia.” Informó Aurora tratando de utilizar un tono serio.

Que esa tigresa se sentara con sus orejas levantadas como si estuviera toda su atención, no ayudaba a que sus pensamientos se desviaran a su lindura.

Una de las dos máquinas cuadradas que estaban presente estaban diseñadas para la comunicación con la tierra.

No a través del espacio como en el séptimo portal abismal y el satélite, sino que de un modo más directo.

Diseñado para la comunicación a larga distancia evitando cualquier sellado o situación y ahora estaba funcionando bien para intercambiar información.

Una de las razones por lo que las naves exploradoras fueron enviadas era porque algunos miembros estaban cerca de este lugar, al menos la Sumo Sacerdotisa Xaali que se comunicaba con la tierra a través de su dios, estaba cerca.

Sin embargo, también le informaron la falta de un miembro y el añadido de otro.

Ahora como la líder de la expedición no podía dejar que su deseo de abrazar a una linda gatita influyera en sus decisiones y por más difícil que fuera, necesitaba ser profesional.

“Creo que es momento de enfrentar la realidad.” Dijo Aurora con su tono más solemne.

Tener un rango SSS sin duda era increíble y Aurora no podía negar que le daba confianza, pero el problema era que la Cardenal Najjar también era fuerte y fue seleccionada por sus ventajas.

Era capaz de controlar el tiempo, así que mientras nada importante sucediera, esa mujer era capaz de retroceder el tiempo para revivir a las personas e incluso para detener peligrosos ataques.

Su control del espacio era aún más increíble y si ella hubiera venido a este lugar, era posible que en este momento todos los miembros la expedición estuvieran juntos.

No había duda que la Sumo Sacerdotisa Xaali era fuerte, pero su control de su poder era un rango menor y si bien era posible que pudiera realizar hazañas comparables a la Cardenal Najjar, era probable que su cuerpo no soportara todo el poder de un Primordial… O una pequeña porción de él.

Sin embargo, Aurora no solo estaba refiriéndose a ese hecho al enfrentar la realidad, sino que a algo más.

“¿Desde cuándo nos conocemos?” Preguntó Aurora y sin esperar respuesta, añadió. “Casi nunca hemos hablado abiertamente.”

Ignoraba el rango y la posición de la tigresa que ahora la estaba escuchando, pero no significa que no se diera cuenta.

Se conocieron hace un par de años y ambas se juntaban de vez en cuando en las guarderías cuando ella visitaba el bosque mágico.

Esa tigresa no hablaba y Aurora disfrutaba contarle su historia, dejándose llevar por la calma y mayormente por una pequeña y adorable tigresa que era encantadora.

De cierta forma era increíble que no hubieran hablado, pero en esos cortos momentos en el que se reunían, no importaba el estatus, la posición o los problemas externos y ambas se relajaban con la presencia del otro.

No obstante, ahora era necesario enfrentar la situación.

“Entiendo. Es maduro de tu parte de dar un paso adelante. Estoy orgullosa.” Respondió la tigresa con una voz madura y solemne, pero a la vez femenina y agradable, entonces mirándola con sus ojos púrpuras mientras asentía, añadió. “Dejar de lado tu timidez es un gran paso y me alegro de que lo hayas hecho, aunque la situación no parece la mejor.”

Su voz no solo era agradable y madura, sino que llevaba una pizca de calidez que ni siquiera intentó ocultar.

No era como un adulto mirando a una joven, sino que como alguien un poco mayor, viendo a una compañera tratando de avanzar.

Sin embargo, Aurora parpadeó y…

“¿Timidez?” Preguntó algo incrédula por todo lo que acababa de escuchar.

Le parecía algo divertido que la tigresa que se dejaba hacer cariño y que varias veces froto en contra de su mejilla, prácticamente dejándose tratar como un peluche, estuviera ‘orgullosa’ de tal forma.

Aun así, lo que mayormente la sorprendió era la forma en la cual estaba segura de que ella era alguien tímida.

“Sí. Tu madre, Agatha me habló de ello. Lo acepté al ver que te agradaba estar con alguien de un tamaño menor, pero luego también me di cuenta de que no parecías cómoda hablar conmigo en mi verdadera forma.” Respondió la tigresa, asintiendo varias veces y volviéndola a mirar, añadió. “Hay algunas bestias mágicas tímidas en el bosque. Es normal para mí.”

¿Su madre le habló de ella? ¿Cuándo? ¿Hace cuánto tiempo?

Aurora parpadeó viendo que esa tigresa la observaba desde su sofá mientras trataba de poner un semblante solemne… O lo más solemne, que una gatita cuya cola se agitaba nerviosa podía.

Nervios, emoción y claramente algo de disfrute al poder hablar.

¿Todo ese tiempo que pasaron juntas sin que ella hablara fue porque su madre le dijo que era tímida?

“Yo siempre pensé que no querías hablar por… Lo que hacíamos.” Murmuró Aurora en voz baja y viendo que esa tigresa la observaba con sus orejas en alto, añadió. “Ya sabes, te avergonzabas de hablar.”

Ahora al escuchar que su madre estuvo involucrada era muy posible que hubiera dicho que su hija era tímida y por eso necesitaba disfrazarse de una linda tigresa adorable.

Funcionaba, ella tenía una debilidad por los pequeños y por todo lo adorable, que ocultaba muy bien, pero también lograba comprender que su madre la conocía.

Hace años ella se hubiera mantenido alejada de aquellos que intentaban acercarse y era probable que no hubiera intentado entablar una conversación con alguien como la poderosa gobernante del bosque mágico.

No obstante, sus palabras tampoco eran una mentira.

Había pensado que era esa tigresa que se avergonzaba de lo que hacían cuando estaba en solitario y si fuera sincera, ver a esa poderosa tigresa arriba de una gran roca y compararla con la pequeña que se dejaba abrazar como un peluche, era… Inconcebible.

“Por eso, no te hable… Eso y estaba incómoda por las cosas que te hice.” Murmuró Aurora lentamente avergonzándose con cada palabra que decía.

—Eso suena ambiguo.

Su poco confiable sistema, le señaló lo evidente y Aurora solo empezó a ponerse roja avergonzada más que ‘tímida’.

¿Cómo no iba a hacerlo? La Reina del Bosque que todos respetaban se transformaba en una gatita que fue tratada como una adorable mascota y un perfecto peluche.

Tan linda y tan agradable, Aurora no iba a negar que le daba vergüenza mirar la verdadera forma de esa tigresa, cuando en su forma pequeña la había abrazado tanto.

Algunas veces se había quedado dormida con la pequeña en su brazo y ni hablar de las veces, que la peinó en su regazo mientras la cuidaba y la abrazaba.

¿Si alguien se enteraba de lo que hizo no destruiría la reputación de ese gran gobernante?

La respuesta fue…

“Oh… Eso tiene sentido.” Murmuró la tigresa, asintiendo y observando con calma, saltó a su regazo y explicó. “Pero yo dejé que me trataras de esa forma.”

Aurora algunas veces la trató como una adorable mascota y otras veces la trató como un agradable peluche… Era imposible negarlo y no sabía cuál era peor.

En este momento, esa tigresa que saltó a su regazo trataba de mostrar que no le importaba y a la vez, dejar ver que su relación no cambiaba.

¿Sus encuentros habituales durante estos años era considerado amistad? Para Aurora lo era, ya que a veces esa tigresa escuchaba historias que ella no le había contado a su hermana.

Era imposible que no congeniaran, debido a que incluso cuando la otra parte no hablaba, siempre dejo ver inteligencia y le prestó atención, consolándola cuando lo necesito.

Y ahora estuvo claro la razón por la cual entró a este lugar.

“Lo sé… Me alegro de escucharte, tienes una linda voz.” Dijo Aurora acariciando las orejas de esa tigresa que simplemente se acomodó en su mano y conteniendo su deseo de abrazarla, añadió. “Aunque luego tenemos que hablar de la razón por la cual viniste… Primero, me gustaría que nos volviéramos a presentar de forma más oficial.”

La tigresa dejó que acariciara sus orejas y se detuvo en la última parte antes de mirarla atentamente.

“Lapis mencionó tus preparativos y si bien Alba me comentó que se encargaría, preferí acompañarte.” Respondió la tigresa y levantando su cabeza en alto para mirarla, añadió. “Un gusto hablar contigo abiertamente y me disculpo si mis acciones al venir te han causado problemas.”

Un tono respetuoso y formal que daba cierta solemnidad a sus palabras y a la vez hizo que ella se sintiera mayor.

Si su cola no se estuviera agitando desde que empezó a hablar como si estuviera muy contenta de por fin hablar, Aurora se hubiera sentido algo impresionada.

Aunque entendió a lo que apuntaba cuando mencionó sobre los preparativos, ya que había escuchado que Makeba le había parecido sus palabras, ‘apocalípticas’.

“Soy Amnestria. La Gobernante del Bosque… Y me gustaría creer que una buena compañía.” Reveló la tigresa mientras observaba sus acciones.

“Un gusto conocerte. Soy Aurora Campbell.” Respondió Aurora mirando a esa tigresa y dudando un momento, acarició suavemente la espalda de esa tigresa y murmuró. “Me gusta abrazar bestias adorables…”

Le gustaba abrazar las bestias adorables, pero en la tierra si trataba a una bestia mágica como algún tipo de peluche, seguramente sería un insulto o sería tomado de forma negativa.

Aunque en su mente, solo pensaba que le agradaba el pelaje.

“El gusto es mío.” Dijo Amnestria y al recibir su mirada, añadió. “Y sí, puedes abrazarme.”

¿Fue su mirada algo intensa? ¿O qué ella ya la estaba levantando queriendo darle un abrazo?

Aurora sin importarle la razón, la acercó a su pecho y la abrazó de forma agradable, sintiendo que la otra parte se relajaba.

¿Estaba nerviosa? Amnestria estaba tomando un papel solemne y maduro, tratando de no mostrar que estaba nerviosa.

Tal vez temiendo, que su relación cambiaria cuando hablaran o que ella la trataría de forma distante como la mayoría de las personas y bestias la debían tratar.

Aun así, Aurora solo le dio un lindo abrazo… ¿Cómo podría resistirse?

Lentamente abrazando a la pequeña, Aurora pudo sentir que un dron la estaba observando en silencio mientras se acercaba y ella recién en ese momento se dio cuenta de que de cierta forma no estaban solas.

“Hemos encontrado algunos rastros de miembros de la expedición.” Dijo Minerva, con su voz mecánica y tras un momento, añadió. “También hemos encontrado rastros primitivos de posibles nativos.”

¿Rastros primitivos de nativos? Aurora prestó atención de inmediato.

Queriendo averiguar lo que deparaba este mundo.


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tg-capitulo-439
TG - Capítulo 439
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Animales salvajes.

Capítulo 439: Animales salvajes.

La noche era tranquila y la luna iluminaba de forma ligera los alrededores.

No era suficiente como para que las personas comunes pudieran ver durante la noche, pero Alba era una gran bestia mágica de rango SS… Una cazadora.

Aunque a su gente le gustaba actuar en grupo, no significaba que individualmente fueran débiles.

Controlando su presencia, su respiración y silenciando sus pasos, Alba olfateó el aire a su alrededor.

No estaba cazando a algún objetivo, sino que lo estaba siguiendo y ahora ese aroma era perceptible aquí.

Los preparativos fueron muy diversos y si bien ella como bestia mágica no era buena para la utilización de tecnología, tenía sus ventajas personales y le pidieron que la usara.

Había memorizado el aroma de cada miembro de la expedición y ahora podía oler el aroma de la Sumo Sacerdotisa Xaali y Abdellah.

Como individuos que utilizaban magia espacial eran los más complicados de seguir, pero ellos fueron lo únicos que captó desde que llegó y tras memorizar su aroma, se movió.

Saltando por el suelo mientras empezaba a correr, su cuerpo se encendió en llamas y apareció a más de cuatrocientos metros de distancia, sintiendo el aroma de vuelta.

Sin dudarlo empezó a moverse, mientras que notaba que algunas bestias nativas de este mundo empezaban a correr al sentir su presencia.

No la liberaba para intimidar, sino que liberaba una ligera presencia para alejar a los enemigos y de esa forma no verse involucrada en un combate innecesario.

Le había dicho a la Reina del Bosque que se iba a encargar del portal abismal y era necesario mostrar toda su capacidad para que todo saliera de forma exitosa.

Debía encargarse de este portal abismal antes de que Amnestria decidiera moverse y si sentía que algo iba mal, eventualmente se movería.

No solo por el bosque mágico, sino que por la persona que estaba dirigiendo esta expedición y con la cual se relacionaba.

Las palabras apocalípticas de Aurora le habían parecido algo excesivas, pero ella también confiaba en esa jovencita.

Era una aliada valiosa y alguien a quien respetaba y era imposible que no lo hiciera cuando ella fue quien salvó a la bestia que servía, que admiraba y respetaba.

Por eso actualmente se estaba tomando su rol de ayudar a la expedición de forma seria, queriendo ayudar con el trabajo de este lugar.

“Grr…”

Gruñendo a una serpiente con piernas de rango S que se ocultaba en la oscuridad, Alba olfateó de vuelta y vio rastros de lucha.

Desapareciendo al darse cuenta de que la serpiente huía, ella volvió aparecer a varios metros en donde volvía a oler los rastros.

Necesitaba moverse rápido en este lugar y la razón era que todavía no podía dejar de pensar en esa gran raíz que aparecía en el cielo.

Volviendo a moverse entre los árboles, su cuerpo era grande para estar en este lugar, pero incluso con su tamaño y rapidez, ella fue silenciosa al actuar y moverse.

Su temperatura corporal se hizo similar a sus alrededores y su presencia buscaba ocultar en la oscuridad.

El olor empezaba a volverse más notable y claro con el paso de los cientos de metros y tras recorrer más de dos kilómetros, pudo captar las presencias que buscaban, solo que también había otras presencias desconocidas.

Acercándose al límite, pudo ver que en una pequeña llanura estaba la Sumo Sacerdotisa Xaali junto al mago Abdellah, ambos siendo observados por un grupo de criaturas raras. 

Parecían lagartos, pero con cuerpos humanoides, cubiertos por escamas de color gris que cubría gran parte del cuerpo y sus ojos salvajes miraban a sus presas con hambre y locura.

Su cola no era tan gruesa, pero se ajustaba a sus delgados cuerpos de más de dos metros de alto.

Su cintura estaba cubierta por par de pieles y en sus manos, llevaba un par de lanzas de hueso muy primitivo.

Eran seis y tres de ellos eran rangos S que estaba gruñendo tratando de rodear al par de humanos.

“No necesitamos luchar. Podemos hablar.” Dijo la Sumo Sacerdotisa Xaali utilizando un artefacto que liberaba energía mágica.

Esa mujer estaba levantando sus manos con calma, pero la sed de sangre que liberaban sus oponentes dejo en claro que no deseaban conversar.

Alba mantuvo su cuerpo agazapado, sin querer interrumpir a la sacerdotisa, pero a la vez preparada para desgarrar a esos lagartos humanoides.

“Venimos a ayudar.” Comunicó la Sumo Sacerdotisa Xaali mostrándose lo más indefensa que pudo.

Trataba de entablar una comunicación tanto mental como por medio de la energía mágica, queriendo trasmitir su palabras y sinceridad a ese grupo.

Cada miembro de la expedición tenía uno de esos artefactos, no obstante, ahora la situación se notaba claramente diferente.

“Que…”

“¡GRAA!”

Antes de permitir que la Sumo Sacerdotisa pudiera hablar, la principal bestia lanzó su lanza de hueso y antes de que Alba pudiera saltar para ayudar, esa sacerdotisa agitó su mano.

El espacio a su alrededor se distorsionó con una barrera fortalecida que detuvo la lanza que claramente era un arma débil y primitiva.

Abdellah también tenía su varita a su lado y ambos, no estaban tan indefensos como parecían a pesar de que el grupo de lagartos empezó a atacarlos queriendo matarlos a los dos.

La defensa de la sacerdotisa se mantuvo en contra de las garras y los golpes, entonces se movieron otra vez y Alba observó como esos lagartos se detenían mirando para todas partes.

Empezando a oler los rastros de sus presas, recuperaron la lanza y empezaron a moverse otra vez hacia la Sumo Sacerdotisa Xaali y Abdellah que aparecieron a cien metros.

Alba volvió a saltar y esta vez lo hizo a una distancia media, antes de aparecer con calma.

“No creo que podamos seguir escapando de esas criaturas. Desde que no han avistado no han parado de perseguirnos.”

La voz del hombre humano fue escuchada por Alba y tras alcanzar su ubicación, pudo sentir como ambos humanos estaban preparando sus ataques al sentirla.

“¿Necesitan ayuda?” Preguntó Alba con calma mientras se mostraba al grupo.

Al saltar no había tratado de ocultar su presencia para que ambos se dieran cuenta y ahora lo estaban mirando para ver qué era lo que planeaban.

Ambos humanos se miraron y la mujer asintió.

“Nos hemos encontrado con esta raza hace más de media hora. Ellos nos siguen no importan a donde vamos, incluso si nos movemos espacialmente. Hemos intentado dialogar, pero ellos no parecen comprender… O no lo desean y nos siguen atacando.” Explicó la Sumo Sacerdotisa Xaali con una voz fría.

“Decidimos escapar, ya que no deseábamos asesinarlo, pero este paso… Es poco probable que huyamos.” Añadió Abdellah manteniendo su varita en sus manos.

Una raza que los atacaba y los perseguía, buscando atacarlos a pesar de que se trató de informar que no le iban a hacer daño… Eso sonaba interesante para Alba, quien se acercó al grupo esperando.

Podía sentir las presencias acercándose a su grupo por medio de los árboles y tras esperar unos segundos, un gruñido vino y una lanza volvió a volar.

Esta vez a su dirección y esa lanza se quemó antes de que pudiera tocar su piel y esa raza de lagartos saltaron al frente del grupo.

“¡GRAAAA!”

Gruñendo con salvajismo, la empezaron a rodear dejando ver algo de trabajo en equipo y Alba que se daba cuenta de que no le temían, liberó su presencia.

El calor se elevó de inmediato al punto de que incluso ellos fueron impactados y a la vez su presencia se extendió, salvaje e indómita demostrando dominio.

Era una de las bestias más cercanas a la Reina del Bosque y era fuerte… Una potencia por sí mismo.

Los rostros de lagarto de esas criaturas cambiaron sintiendo miedo, demostrando que había algo de lucidez, pero al momento siguiente se volvieron aún más agresivos mostrando sus colmillos.

Esos ojos bestiales se volvieron rojos y saltaron queriendo atacarla, pero volvieron a golpear la barrera.

“¿Qué demonios les pasa?” Dudó la Sumo Sacerdotisa Xaali al ver que el grupo seguía atacando.

No había extendido su presencia a esos dos humanos, pero era imposible que no la pudieran sentir y ellos mostraban su incredulidad a que esas bestias lo pudieran soportar… Y quisieran seguir atacando.

Alba vio a esas criaturas y se dio cuenta.

Esa no era una raza, eran animales salvajes, sin miedo o temor, queriendo eliminar a sus enemigos sin importar lo que sucediera… Lo peor eran esos ojos salvajes que mostraban emoción y excitación, como si fuera extremadamente excitante atacar a una bestia más poderosa.

*Boom*

Liberando una oleada expansiva de calor, envió volando al grupo que atacaba a la barrera y pudo ver que algunos golpeaban los árboles con fuerza.

Ella se movió a uno que trataba de levantarse y presionó el pecho con su pata, pero esa criatura siguió atacando como si no le importara el dolor y la muerte.

Los rangos S fueron los primeros que se levantaron y ellos volvieron a atacar utilizando sus garras queriendo destriparla.

“¿Dicen que escapar es imposible?” Preguntó Alba y al ver que ambos grupos asentían, ella dio un rugido liberando otra onda expansiva que alejo a sus enemigos y tras mirar, reveló. “Ellos son bestias que solo piensan en comer.”

Conocía a esa clase de bestia en el bosque y las había visto muchas veces.

Incluso si tenían inteligencia, no dialogaban y atacaban, en este caso las criaturas parecían similares a los monstruos que atacaban con todo, solo que sentían dolor.

Tomando su decisión ella se movió.

*Boom*

Tras una onda expansiva, Alba saltó golpeando con solo su fuerza a las criaturas que chocaron con los árboles y luego le dio una patada extra hasta que los dejo inconsciente.

Haciendo lo mismo con los otros, en menos de un minuto dejo inconsciente a todos.

No los hirió tanto y unos rangos A y S podrían soportarlo, pero fue lo suficiente como para que no despertaran en unas horas.

“Es mejor que nos movamos.” Dijo Alba haciéndole una señal al par de humanos que la observaba sorprendida.

Era posible que si ellos luchaban no podían dejar inconsciente a sus enemigos, así que se encargó de la tarea.

Viendo que el espacio se torcía otra vez y luego dos veces más para alejarse sin dejar rastros, Alba se encargó de eliminar su aroma con fuego.

Podía matar en defensa propia, pero si no era necesario se recomendaba evitar conflicto para de esa forma, si era posible dialogar, en el futuro lo hicieran… Al menos eso decían las recomendaciones para esta expedición.

Moviéndose otra vez, el viaje espacial se detuvo de repente, cuando la Sumo Sacerdotisa Xaali frunció el ceño.

Cuando los alrededores se mostraron como una llanura libre de árboles, el grupo pudo sentir un par de drones deteniéndose alrededor de ellos.

“Al parecer Aurora está cerca.” Murmuró Abdellah mientras utilizaba su reloj holográfico para conectarse a la red.

Alba dio un suspiro… No podía negar que le gustaba estar en grupo.

******

Corriendo por una llanura en medio de la noche, Zrag observó sus alrededores en silencio.

“¿Deberíamos buscar un lugar para descansar o tenemos que empezar a cavar?” Preguntó Melgar de forma solemne.

La noche estaba escasamente iluminada y por los alrededores estaba todo vacío, sin nada que pudiera cubrirlo.

Había algunos árboles arrancados, tierra destruida e incluso cráteres, pero por lo demás no había un lugar para ocultarse.

“Creo que es mejor que vayamos a los árboles.” Murmuró Zrag apuntando al bosque y dando una mirada al gigantesco árbol a lo lejos, añadió. “Podríamos intentar ocultarnos en el interior de los árboles de mayor tamaño.”

El bosque parecía ser una parte que rodeaba al gigantesco árbol que estaba a lo lejos y debido a la cercanía, era posible ver que ese árbol era mucho más grande de lo que cualquiera había pensado.

Habían estado moviéndose durante gran parte desde que llegaron y ahora estaban acercándose al gigantesco árbol, que simplemente era demasiado grande.

El bosque cercano tenía árboles grandes y gruesos, lo suficiente como para buscar un árbol hueco para descansar.

Sería incómodo, pero era mejor que cavar para crear una cueva o buscar una montaña, en este lugar tan extraño.

Si bien las bestias no eran tan agresivas y ellos podía soportar no dormir durante un par de días, Zrag deseaba estar en las mejores condiciones antes de moverse más cerca del árbol.

Melgar asintió y ambos volvieron a moverse en silencio, para acercarse a la parte más cercana del bosque, viendo los árboles de más de veinte metros de alto y un par de metros de grosor.

Lo suficiente para ocultarse en el interior.

“Es…”

Antes de que Zrag pudiera hablar, Melgar lo detuvo con su mano y señaló el suelo de un árbol en particular.

En esta noche todo estaba oscuro y los árboles evitaban la luz de la luna, pero Zrag era alguien que había adaptado sus ojos para ver en la noche.

Sin embargo, no podía ver lo que se ocultaba en la base de ese árbol… Era una oscuridad demasiado profunda para captar.

Dirigiendo su mirada a otros árboles, pudo ver que algunos árboles también estaban teñidos de oscuridad.

Era una mezcla de la oscuridad de la noche, con una oscuridad más profunda que daba una sensación más aterradora.

Y esa oscuridad empezó a moverse y dejo salir una masa oscura que reveló la forma de una jovencita con una bolsa de papitas.

“Qué casualidad que nos encontremos.” Dijo la joven y dándole una señal, añadió. “Vengan. Tengo un lugar para descansar.”

Junto a esas palabras, ella empezó a moverse y Zrag dio un respiro aliviado al ver quien era.

Caminando por los árboles notando que estaban teñidos de oscuridad, Zrag se detuvo cuando vio que una parte literalmente estaba cubierta por una masa de oscuridad.

Varios metros alrededor cubiertos como un domo entre los árboles y esa oscuridad abrió una entrada revelando la risa de dos gorilas junto a la tienda de campaña.

Habían encontrado compañeros… Zrag se relajó un poco, sabiendo que al menos tendrían compañía cuando se acercaran al gran árbol.


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