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TG - Capítulo 439
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Animales salvajes.

Capítulo 439: Animales salvajes.

La noche era tranquila y la luna iluminaba de forma ligera los alrededores.

No era suficiente como para que las personas comunes pudieran ver durante la noche, pero Alba era una gran bestia mágica de rango SS… Una cazadora.

Aunque a su gente le gustaba actuar en grupo, no significaba que individualmente fueran débiles.

Controlando su presencia, su respiración y silenciando sus pasos, Alba olfateó el aire a su alrededor.

No estaba cazando a algún objetivo, sino que lo estaba siguiendo y ahora ese aroma era perceptible aquí.

Los preparativos fueron muy diversos y si bien ella como bestia mágica no era buena para la utilización de tecnología, tenía sus ventajas personales y le pidieron que la usara.

Había memorizado el aroma de cada miembro de la expedición y ahora podía oler el aroma de la Sumo Sacerdotisa Xaali y Abdellah.

Como individuos que utilizaban magia espacial eran los más complicados de seguir, pero ellos fueron lo únicos que captó desde que llegó y tras memorizar su aroma, se movió.

Saltando por el suelo mientras empezaba a correr, su cuerpo se encendió en llamas y apareció a más de cuatrocientos metros de distancia, sintiendo el aroma de vuelta.

Sin dudarlo empezó a moverse, mientras que notaba que algunas bestias nativas de este mundo empezaban a correr al sentir su presencia.

No la liberaba para intimidar, sino que liberaba una ligera presencia para alejar a los enemigos y de esa forma no verse involucrada en un combate innecesario.

Le había dicho a la Reina del Bosque que se iba a encargar del portal abismal y era necesario mostrar toda su capacidad para que todo saliera de forma exitosa.

Debía encargarse de este portal abismal antes de que Amnestria decidiera moverse y si sentía que algo iba mal, eventualmente se movería.

No solo por el bosque mágico, sino que por la persona que estaba dirigiendo esta expedición y con la cual se relacionaba.

Las palabras apocalípticas de Aurora le habían parecido algo excesivas, pero ella también confiaba en esa jovencita.

Era una aliada valiosa y alguien a quien respetaba y era imposible que no lo hiciera cuando ella fue quien salvó a la bestia que servía, que admiraba y respetaba.

Por eso actualmente se estaba tomando su rol de ayudar a la expedición de forma seria, queriendo ayudar con el trabajo de este lugar.

“Grr…”

Gruñendo a una serpiente con piernas de rango S que se ocultaba en la oscuridad, Alba olfateó de vuelta y vio rastros de lucha.

Desapareciendo al darse cuenta de que la serpiente huía, ella volvió aparecer a varios metros en donde volvía a oler los rastros.

Necesitaba moverse rápido en este lugar y la razón era que todavía no podía dejar de pensar en esa gran raíz que aparecía en el cielo.

Volviendo a moverse entre los árboles, su cuerpo era grande para estar en este lugar, pero incluso con su tamaño y rapidez, ella fue silenciosa al actuar y moverse.

Su temperatura corporal se hizo similar a sus alrededores y su presencia buscaba ocultar en la oscuridad.

El olor empezaba a volverse más notable y claro con el paso de los cientos de metros y tras recorrer más de dos kilómetros, pudo captar las presencias que buscaban, solo que también había otras presencias desconocidas.

Acercándose al límite, pudo ver que en una pequeña llanura estaba la Sumo Sacerdotisa Xaali junto al mago Abdellah, ambos siendo observados por un grupo de criaturas raras. 

Parecían lagartos, pero con cuerpos humanoides, cubiertos por escamas de color gris que cubría gran parte del cuerpo y sus ojos salvajes miraban a sus presas con hambre y locura.

Su cola no era tan gruesa, pero se ajustaba a sus delgados cuerpos de más de dos metros de alto.

Su cintura estaba cubierta por par de pieles y en sus manos, llevaba un par de lanzas de hueso muy primitivo.

Eran seis y tres de ellos eran rangos S que estaba gruñendo tratando de rodear al par de humanos.

“No necesitamos luchar. Podemos hablar.” Dijo la Sumo Sacerdotisa Xaali utilizando un artefacto que liberaba energía mágica.

Esa mujer estaba levantando sus manos con calma, pero la sed de sangre que liberaban sus oponentes dejo en claro que no deseaban conversar.

Alba mantuvo su cuerpo agazapado, sin querer interrumpir a la sacerdotisa, pero a la vez preparada para desgarrar a esos lagartos humanoides.

“Venimos a ayudar.” Comunicó la Sumo Sacerdotisa Xaali mostrándose lo más indefensa que pudo.

Trataba de entablar una comunicación tanto mental como por medio de la energía mágica, queriendo trasmitir su palabras y sinceridad a ese grupo.

Cada miembro de la expedición tenía uno de esos artefactos, no obstante, ahora la situación se notaba claramente diferente.

“Que…”

“¡GRAA!”

Antes de permitir que la Sumo Sacerdotisa pudiera hablar, la principal bestia lanzó su lanza de hueso y antes de que Alba pudiera saltar para ayudar, esa sacerdotisa agitó su mano.

El espacio a su alrededor se distorsionó con una barrera fortalecida que detuvo la lanza que claramente era un arma débil y primitiva.

Abdellah también tenía su varita a su lado y ambos, no estaban tan indefensos como parecían a pesar de que el grupo de lagartos empezó a atacarlos queriendo matarlos a los dos.

La defensa de la sacerdotisa se mantuvo en contra de las garras y los golpes, entonces se movieron otra vez y Alba observó como esos lagartos se detenían mirando para todas partes.

Empezando a oler los rastros de sus presas, recuperaron la lanza y empezaron a moverse otra vez hacia la Sumo Sacerdotisa Xaali y Abdellah que aparecieron a cien metros.

Alba volvió a saltar y esta vez lo hizo a una distancia media, antes de aparecer con calma.

“No creo que podamos seguir escapando de esas criaturas. Desde que no han avistado no han parado de perseguirnos.”

La voz del hombre humano fue escuchada por Alba y tras alcanzar su ubicación, pudo sentir como ambos humanos estaban preparando sus ataques al sentirla.

“¿Necesitan ayuda?” Preguntó Alba con calma mientras se mostraba al grupo.

Al saltar no había tratado de ocultar su presencia para que ambos se dieran cuenta y ahora lo estaban mirando para ver qué era lo que planeaban.

Ambos humanos se miraron y la mujer asintió.

“Nos hemos encontrado con esta raza hace más de media hora. Ellos nos siguen no importan a donde vamos, incluso si nos movemos espacialmente. Hemos intentado dialogar, pero ellos no parecen comprender… O no lo desean y nos siguen atacando.” Explicó la Sumo Sacerdotisa Xaali con una voz fría.

“Decidimos escapar, ya que no deseábamos asesinarlo, pero este paso… Es poco probable que huyamos.” Añadió Abdellah manteniendo su varita en sus manos.

Una raza que los atacaba y los perseguía, buscando atacarlos a pesar de que se trató de informar que no le iban a hacer daño… Eso sonaba interesante para Alba, quien se acercó al grupo esperando.

Podía sentir las presencias acercándose a su grupo por medio de los árboles y tras esperar unos segundos, un gruñido vino y una lanza volvió a volar.

Esta vez a su dirección y esa lanza se quemó antes de que pudiera tocar su piel y esa raza de lagartos saltaron al frente del grupo.

“¡GRAAAA!”

Gruñendo con salvajismo, la empezaron a rodear dejando ver algo de trabajo en equipo y Alba que se daba cuenta de que no le temían, liberó su presencia.

El calor se elevó de inmediato al punto de que incluso ellos fueron impactados y a la vez su presencia se extendió, salvaje e indómita demostrando dominio.

Era una de las bestias más cercanas a la Reina del Bosque y era fuerte… Una potencia por sí mismo.

Los rostros de lagarto de esas criaturas cambiaron sintiendo miedo, demostrando que había algo de lucidez, pero al momento siguiente se volvieron aún más agresivos mostrando sus colmillos.

Esos ojos bestiales se volvieron rojos y saltaron queriendo atacarla, pero volvieron a golpear la barrera.

“¿Qué demonios les pasa?” Dudó la Sumo Sacerdotisa Xaali al ver que el grupo seguía atacando.

No había extendido su presencia a esos dos humanos, pero era imposible que no la pudieran sentir y ellos mostraban su incredulidad a que esas bestias lo pudieran soportar… Y quisieran seguir atacando.

Alba vio a esas criaturas y se dio cuenta.

Esa no era una raza, eran animales salvajes, sin miedo o temor, queriendo eliminar a sus enemigos sin importar lo que sucediera… Lo peor eran esos ojos salvajes que mostraban emoción y excitación, como si fuera extremadamente excitante atacar a una bestia más poderosa.

*Boom*

Liberando una oleada expansiva de calor, envió volando al grupo que atacaba a la barrera y pudo ver que algunos golpeaban los árboles con fuerza.

Ella se movió a uno que trataba de levantarse y presionó el pecho con su pata, pero esa criatura siguió atacando como si no le importara el dolor y la muerte.

Los rangos S fueron los primeros que se levantaron y ellos volvieron a atacar utilizando sus garras queriendo destriparla.

“¿Dicen que escapar es imposible?” Preguntó Alba y al ver que ambos grupos asentían, ella dio un rugido liberando otra onda expansiva que alejo a sus enemigos y tras mirar, reveló. “Ellos son bestias que solo piensan en comer.”

Conocía a esa clase de bestia en el bosque y las había visto muchas veces.

Incluso si tenían inteligencia, no dialogaban y atacaban, en este caso las criaturas parecían similares a los monstruos que atacaban con todo, solo que sentían dolor.

Tomando su decisión ella se movió.

*Boom*

Tras una onda expansiva, Alba saltó golpeando con solo su fuerza a las criaturas que chocaron con los árboles y luego le dio una patada extra hasta que los dejo inconsciente.

Haciendo lo mismo con los otros, en menos de un minuto dejo inconsciente a todos.

No los hirió tanto y unos rangos A y S podrían soportarlo, pero fue lo suficiente como para que no despertaran en unas horas.

“Es mejor que nos movamos.” Dijo Alba haciéndole una señal al par de humanos que la observaba sorprendida.

Era posible que si ellos luchaban no podían dejar inconsciente a sus enemigos, así que se encargó de la tarea.

Viendo que el espacio se torcía otra vez y luego dos veces más para alejarse sin dejar rastros, Alba se encargó de eliminar su aroma con fuego.

Podía matar en defensa propia, pero si no era necesario se recomendaba evitar conflicto para de esa forma, si era posible dialogar, en el futuro lo hicieran… Al menos eso decían las recomendaciones para esta expedición.

Moviéndose otra vez, el viaje espacial se detuvo de repente, cuando la Sumo Sacerdotisa Xaali frunció el ceño.

Cuando los alrededores se mostraron como una llanura libre de árboles, el grupo pudo sentir un par de drones deteniéndose alrededor de ellos.

“Al parecer Aurora está cerca.” Murmuró Abdellah mientras utilizaba su reloj holográfico para conectarse a la red.

Alba dio un suspiro… No podía negar que le gustaba estar en grupo.

******

Corriendo por una llanura en medio de la noche, Zrag observó sus alrededores en silencio.

“¿Deberíamos buscar un lugar para descansar o tenemos que empezar a cavar?” Preguntó Melgar de forma solemne.

La noche estaba escasamente iluminada y por los alrededores estaba todo vacío, sin nada que pudiera cubrirlo.

Había algunos árboles arrancados, tierra destruida e incluso cráteres, pero por lo demás no había un lugar para ocultarse.

“Creo que es mejor que vayamos a los árboles.” Murmuró Zrag apuntando al bosque y dando una mirada al gigantesco árbol a lo lejos, añadió. “Podríamos intentar ocultarnos en el interior de los árboles de mayor tamaño.”

El bosque parecía ser una parte que rodeaba al gigantesco árbol que estaba a lo lejos y debido a la cercanía, era posible ver que ese árbol era mucho más grande de lo que cualquiera había pensado.

Habían estado moviéndose durante gran parte desde que llegaron y ahora estaban acercándose al gigantesco árbol, que simplemente era demasiado grande.

El bosque cercano tenía árboles grandes y gruesos, lo suficiente como para buscar un árbol hueco para descansar.

Sería incómodo, pero era mejor que cavar para crear una cueva o buscar una montaña, en este lugar tan extraño.

Si bien las bestias no eran tan agresivas y ellos podía soportar no dormir durante un par de días, Zrag deseaba estar en las mejores condiciones antes de moverse más cerca del árbol.

Melgar asintió y ambos volvieron a moverse en silencio, para acercarse a la parte más cercana del bosque, viendo los árboles de más de veinte metros de alto y un par de metros de grosor.

Lo suficiente para ocultarse en el interior.

“Es…”

Antes de que Zrag pudiera hablar, Melgar lo detuvo con su mano y señaló el suelo de un árbol en particular.

En esta noche todo estaba oscuro y los árboles evitaban la luz de la luna, pero Zrag era alguien que había adaptado sus ojos para ver en la noche.

Sin embargo, no podía ver lo que se ocultaba en la base de ese árbol… Era una oscuridad demasiado profunda para captar.

Dirigiendo su mirada a otros árboles, pudo ver que algunos árboles también estaban teñidos de oscuridad.

Era una mezcla de la oscuridad de la noche, con una oscuridad más profunda que daba una sensación más aterradora.

Y esa oscuridad empezó a moverse y dejo salir una masa oscura que reveló la forma de una jovencita con una bolsa de papitas.

“Qué casualidad que nos encontremos.” Dijo la joven y dándole una señal, añadió. “Vengan. Tengo un lugar para descansar.”

Junto a esas palabras, ella empezó a moverse y Zrag dio un respiro aliviado al ver quien era.

Caminando por los árboles notando que estaban teñidos de oscuridad, Zrag se detuvo cuando vio que una parte literalmente estaba cubierta por una masa de oscuridad.

Varios metros alrededor cubiertos como un domo entre los árboles y esa oscuridad abrió una entrada revelando la risa de dos gorilas junto a la tienda de campaña.

Habían encontrado compañeros… Zrag se relajó un poco, sabiendo que al menos tendrían compañía cuando se acercaran al gran árbol.


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tg-capitulo-440
TG - Capítulo 440
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Ascenso temporal.

Capítulo 440: Ascenso temporal.

El silencio se extendía por una sala privada dentro del Gremio de Héroes Rumano y Edward observó la última persona que entraba.

“Lo siento. La última mazmorra fue difícil de limpiar.” Dijo Oliver antes de buscar una silla y sentarse junto a Jordán.

Estaba cerca de Niels, Gregorio, Frank, Rachael, Adala y Érica.

La mayoría eran compañeros de sus años en la academia que habían elegido seguirlo para crear lo que ahora estaban llevando a cabo.

Administrando, organizando y luchando.

En cuanto a Adala fue una herramienta importante para lograr que su gremio obtuviera el prestigio y una carta para dialogar con el gobierno, mientras que Érica era la única ‘extraña’ que estaba en esta reunión.

Esa era la única forma de llamarla cuando ella no se había afiliado a la asociación y solo estaba aquí como trabajadora temporal.

“Gracias por asistir.” Dijo Edward y caminando adelante del grupo, observó a cada uno y reveló. “En unos días entraré al Octavo Portal Abismal en Los Ángeles junto a mi maestro.”

“…”

Cada uno de ellos abrieron los ojos excepto Rachael quien asintió con un suspiro que no ocultaba su preocupación.

Edward levantó la mano antes de que hicieran preguntas innecesarias.

“Dicen que es castigo, pero para mí es una oportunidad. Una en la cual puedo mejorar y aprender sobre otro mundo, al igual que puedo obtener una mayor reputación y reconocimiento para el gremio de héroes.” Explicó Edward y apoyándose en el escritorio, añadió. “También es bueno ayudar a la humanidad, pero no seré tan arrogante como para decir que sería vital.”

Era fuerte y tenía confianza en su fuerza, pero no estaba al nivel de otros individuos que eran más capaces.

Ya fuera que tuvieran experiencia, habilidades más fuertes o simplemente una capacidad mejor.

Aurora era un ejemplo, de alguien que podía enfrentarlo e incluso ganarle y más luego de convertirse en una luchadora de rango S.

Ni hablar de Alice, cuya capacidad desconocía.

Por tal razón ahora no hizo alarde de la posibilidad de ayudar o salvar a la humanidad de este portal abismal, simplemente se tomó como un extra.

“Sin embargo, esta oportunidad también se le presenta a otros de forma diferente. Específicamente para aquellos que no desean lo que estamos haciendo.” Añadió Edward, viendo que algunos entendían a lo que se refería y cuando dejo que sus palabras fueran asimiladas, especificó. “Por eso deseo para mi remplazo alguien en específico.”

Era posible que la sede del gremio actuara para tratar de causarle problemas a su asociación y ni hablar de otros que estaban perdiendo beneficios por su asociación o que temían que se extendiera.

Políticos que utilizaban a los héroes y les compraba título a las personas cercanas, miembros que vendían esos títulos e incluso los mismos ‘héroes’ que lo compraban… Cada uno de ellos tenía razones para que no le gustara su asociación.

Y ahora necesitaba un remplazo para que se hiciera cargo de este lugar y esa persona necesitaba cumplir ciertos estándares.

Edward moviendo su mirada hacia todos, dirigió su mirada a Érica, que estaba escuchando no tan atenta como se esperaba.

No obstante, su expresión se volvió solemne cuando entendió a lo que apuntaba y los demás también comprendieron

“Para ocupar el puesto se necesita ciertos estándares.” Señaló Edward y con calma, precisó. “La experiencia para administrar a todos y saber dirigir. La imagen de un líder que sea capaz de guiar y a la vez que sepa relacionarse con otros. La fuerza necesaria para no ser menospreciado y el respaldo para hacer que las personas duden de actuar.”

Algunos dieron expresiones solemnes, no porque sus requisitos le parecieran excesivos, sino que entendiendo lo que representaba este cargo.

“Rachael es experimentada y tiene una buena imagen, pero carece de fuerza y no tiene respaldo. Oliver tiene fuerza, pero tiene más experiencia en la lucha que en la administración y digamos que su imagen no es la mejor.” Dijo Edward logrando que ese luchador asintiera mientras que Rachael daba una expresión algo apenada, pero al verla asentir, añadió. “La experiencia puede ser respaldada por otros y la fuerza puede ser ignorada si tiene carisma, pero el respaldo es de lo más importante y no se puede omitir.”

La experiencia para la administración no era necesaria mientras supiera delegar y dejar que otros se hicieran cargo del trabajo.

Por otra parte, la imagen era sin duda importante y no era el prestigio que tenían, sino que la etiqueta y el carisma que era necesario para comunicarse con personas poderosas y de alto rango.

Si tomaban este puesto, su remplazo tendría que estar presente en las negociaciones, comunicarse con el presidente e incluso tener que enfrentarse a los altos mandos del gremio, si llegaba a ser necesario.

Ni hablar de relacionarse con sus socios comerciales.

La fuerza era un estándar básico, ya que si era débil lo ignorarían y cuestionarían la razón para la cual estaba en ese cargo y no solo lo iban a hacer los héroes que debían seguirlo, sino que también los oponentes y enemigos que no dudarían atacar.

Sin embargo, lo más importante de todo era el respaldo y era necesario tener uno, ya que los altos mandos del gremio podrían actuar e incluso otros individuos podían moverse.

Viendo que cada uno entendía a lo que apuntaba, dio una mirada a la maga de hielo que no ocultaba su expresión solemne.

Esos ojos celestes no mostraban ninguna emoción y su expresión no revelaba ningún pensamiento, dejando en claro que tenía experiencia cuando se trataba de ponerse una máscara.

Una máscara que ocultara sus planes, su ambición y sus objetivos… Era la máscara de la aristocracia inglesa, en donde había sido criada esa maga y a la cual eventualmente se movería.

Si un cambio notable había que destacar en el Reino Unido era que la Reina Margaret había logrado darle fuerza a la nobleza y si bien eran parte de la Unión Europea, ellos tenían una indiscutible autonomía.

“Deseaba que Érica tomara mi puesto. Ella seguramente ha sido educada para heredar el Gremio ‘Royal Knight’ de su padre y Rachael puede apoyarla en los temas administrativos e incluso dejárselo a ella. Ha actuado como mi secretario y confió en Rachael.” Dijo Edward y ver que la expresión de Érica no cambiaba, explicó. “Tal vez Érica no tenga una alta reputación, pero estoy seguro de que sabe adaptarse a cualquier ambiente político y por sobre todo tiene respaldo. La última vez escuché que la Reina Margaret dio una carta de recomendación que le permitió asistir a una conferencia del Sabio Su Chin… Una carta de recomendación que ni siquiera les dio a sus hijos.”

Su maestro le mencionó sobre la carta de recomendación que permitió que Érica asistiera a la conferencia del Sabio Su Chin y Edward que también había asistido en su tiempo por recomendación de su maestro, sabía lo que significaba.

Solo un pequeño grupo podía realizar una duda específica que ese mago era capaz de responder en su totalidad y si estaba de buen humor, hasta era capaz de guiarlos.

Por las palabras de su maestro, la Reina Margaret no había recomendado nunca a sus hijos para que asistieran a la conferencia del Sabio Su Chin y tan solo ese hecho, demostraba que Érica estaba siendo observada atentamente.

Y si bien esa Reina podía no considerarse un respaldo, el padre de Érica que era líder del Gremio ‘Royal Knight’, lo era.

No estaba muy metido en esos temas, pero su maestro de vez en cuando le hablaba que la corte inglesa era problemática y más a causa de que la Reina no había designado heredero.

Tal vez no eran como algunas historias de las cortes imperiales de Terra nova, pero seguía siendo un lugar en el cual muchas personas podrían no adaptarse.

“Y más importante que todo…” Dijo Edward y mirando a Érica directamente, preguntó. “¿Sabes quién está detrás de la Empresa Apicius y quien es la dueña?”

“No me interesa saber quién está detrás de la empresa.” Respondió Érica y dándose cuenta de que estaba actuando muy fríamente, dio un suspiro y añadió. “¿Quién sabe? Algunos hablan de que el dueño es un glotón.”

Ella misma dio una media sonrisa ante ese hecho y para Edward estuvo claro que sabía quién podía ser ese ‘glotón’.

Sus palabras también apuntaban a que no le importaba quien estuviera detrás de la empresa y básicamente tampoco le importaba lo que sus amigas podían ocultar.

Asintiendo con calma, Edward observó a los presentes que estaban en silencio.

“Hice un trato con la Empresa Apicius para obtener su apoyo. Ellos me ayudarían mientras yo estuviera en control del gremio.” Reveló Edward y tras suspirar, explicó. “Mi relación con ellos, me ha permitido encontrar patrocinadores y socios que mantienen al gremio y nos permiten expandirnos. Sin embargo, nuestra subsistencia está atado a una empresa… Una que estoy seguro de que no se mueven por beneficios.”

¿La Empresa Apicius se movía por beneficios comerciales como siempre se mostraban? La respuesta era curiosa, pero Edward estaba seguro de que ellos no actuaban por beneficios.

James le había mencionado que lo financiarían mientras él liderara el gremio y si bien ahora estaba suspendido, era muy posible que lo dejaran de financiar y eso sería un desastre.

Era cierto que podían mantenerse por los negocios y los socios que lo patrocinaban, pero todos esos socios eran afiliados a la Empresa Apicius y si esa gran empresa le daba la espalda, era muy probable que sus socios restantes también.

La Empresa Apicius ya había conseguido grandes beneficios de lo que él había hecho en estas tierras y se estaba moviendo para extenderse en los otros países de la península balcánica, aprovechando la falta de liderazgo entre la mafia.

Eso significaba que, si ellos veían que él era inútil, lo abandonarían y eso arruinaría la base de su gremio.

“Algún día nos mantendremos por nosotros mismos, pero ahora necesitamos a la Empresa Apicius… Ellos son un respaldo mucho mayor de lo que piensan. Tanto a nivel nacional como internacional y me gustaría mantener nuestra asociación.” Respondió Edward y mirando a Érica, explicó. “Y si te dejo a cargo. Estoy seguro de que ellos te apoyaran por tus conocidas.”

Tras atacar a las mafias y meterse en problemas, la Empresa Apicius movió los hilos para hacer que un alto mando del gremio lo apoyara cuando lo estaban juzgando.

Y cuando él empezó a investigar para asegurar si ellos lo hicieron, comprendió que fue la segunda accionista de la empresa, quien le dio una mano.

Si Alice era la primera accionista, para Edward fue fácil pensar en quien era la segunda y si algo había notado de James, era que le gustaba enfatizar la causa de su relación comercial.

Era muy posible que fuera ese hombre quien le dejo saber quién le dio una mano en ese momento. 

“Por esa razón quiero que seas mi remplazo Érica.” Dijo Edward y mirando a la joven, añadió. “Incluso si quitamos el idealismo, esto será de gran ayuda para aumentar tu imagen. Tener experiencia como mi remplazo, te permitirá que una vez que heredes el gremio de tu padre, otros no tengan tantas dudas de ti. Ni hablar de obtener nuevos conocidos, socios y nuevos negocios.”

Érica cumplía la mayoría de sus estándares para ser su remplazo y la más importante de todas era que la Empresa Apicius la apoyaría sin dudarlo.

No obstante, si lo reemplazaba también permitiría que esa joven conociera personas importantes, socios comerciales y si era buena para la política y los negocios, podría conseguir una mayor reputación.

Lo suficiente como para cuando volviera al gremio de su padre, tuviera la reputación necesaria para tomar el control e incluso para mantenerse en la corte y servir a la reina.

“Sin embargo, más que beneficios, este es un favor personal.” Añadió Edward observando con seriedad a esa joven.

Su viaje al portal podía durar un par de días, como una semana o un mes… O no volver.

Edward confiaba en sí mismo y en su maestro, pero tampoco ignoraba que las posibilidades eran infinitas.

No obstante, lo que deseaba era que alguien le asegurara todo este lugar antes de entrar, para de esa forma no estar pensando en lo que había dejado atrás y solo necesitara preocuparse en lo que estaba en el interior del portal.

“No vine aquí para meterme en esto…” Murmuró Érica con un todo algo irritado y dando un suspiro, añadió. “Solo déjame pensarlo. Te responderé luego.”

Podía intentar dejar otros remplazos e intentar poner a Adala, que tenía reputación, fuerza y una gran imagen, pero el problema era que su respaldo era el gobierno rumano y ellos extenderían su influencia en el gremio.

Algo que Edward no deseaba.

“Si aceptas no necesitas hacer todo sola… Al igual que apoyamos a Edward te ayudaremos.” Dijo Oliver de inmediato.

Edward y todos los demás asintieron.

Lo que necesitaba de ella era su respaldo, ya que podía dejar que Oliver se convirtiera en la fuerza para el gremio, mientras que Rachael se encargara de todas las tareas administrativas y de organización.

Los demás podían apoyarla de una y otra forma, por tal razón lo había reunido a todos aquí.

Ahora estuvo claro que nadie estaba a la negativa de que Érica tomara el mando al menos de forma temporal y por mera imagen, lo que demostró que no solo confiaban en él, sino que en ella.

Y para Edward era imposible no confiar en la maga que los acompañó en un asalto a la mafia y se hizo cargo de un rango S, en su ascenso.

******

Golpes y gritos de dolor venían de todas partes mientras que Nicole esquivaba la espada de una mujer.

Utilizaba sus guanteletes metálicos para evitar que la golpeara y pudo notar que la mujer estaba cansada, con un ojo sangrando.

¿Su golpe le había dado? Nicole se rio salvajemente mientras utilizaba su brazo para detener un corte rápido, que solo instintivamente pudo ver.

“Gahh…”

“Ughh…”

Gruñendo cuando la espada cortó su equipo y paso a su carne hasta el hueso, Nicole le dio un cabezazo a la mujer, que retrocedió con la nariz rota.

Sin inmutarse por el dolor, ella volvió a cargar y tomándola de la cintura, la empujó al suelo para caer arriba de ella y luego…

*BOOM*

Soltó su puñetazo en el pecho de la mujer y lo hizo con tanta fuerza que esa mujer escupió sangre y muy seguramente, todo el aire de su pulmón salió.

*BOOM*

“¡HAAA!”

El siguiente golpe lo dio en el ojo, que explotó y esa mujer al gritar, utilizó una daga que sacó de su anillo espacial y trató de cortarla.

Nicole en vez de retroceder, solo movió ligeramente su cuerpo sin permitirle que escapara y pudo sentir un corte en su mejilla, en donde su máscara estaba descubierta.

“Gghh…”

Soltando un gemido que parecía un aullido de dolor, Nicole pudo sentir como gran parte de su mejilla estaba abierta y el interior de su boca seguramente estaba a la vista.

El dolor era tan intenso, pero había soportado mucho más dolor y ahora lo único que sintió fue furia.

Ella utilizó esa furia al permitir que sus guanteletes dejaran salir pinchos en la punta y luego le dio varios puñetazos a la mujer.

*Boom*

Sus pinchos se clavaron en la mejilla derecha de la mujer, destrozando aún más su ojo y Nicole golpeó otra vez el pecho de la mujer.

Esos pinchos se clavaban en la carne, rompieron la armadura de cuero y destrozaron la carne descubierta.

Tras tres golpes sintió que la respiración de la mujer se reducía y ella se levantó viendo que sus golpes hicieron trizas la armadura de cuero y la ropa interior, hasta el punto de que había dejado medio desnuda a la mujer.

“Maldita perra…” Escupió Nicole su sangre y luego observó sus alrededores.

Varios heridos, algunos cadáveres en el suelo y varios mafiosos mirándola con miedo.

¿Era por la sangre que había manchado sus guanteletes ahora llenos de sangre y carne? ¿Era su mejilla totalmente abierta que lentamente se regeneraba? ¿O era porque estaba sonriendo al sentir la emoción de la batalla?

Esa mujer junto a varios de los mafiosos de este lugar la invitaron a una clásica ‘cena’ para negociar y terminó en una maldita batalla.

Una en la cual ella se encontraba en desventaja.

“¿Qué hacen mirando? Encárguense de los heridos.” Ordenó Nicole mientras tocaba su mejilla y la máscara blanca que llevaba.

La máscara no cubría todo su rostro y solo la parte superior de su cara, lo que hizo que el corte pudiera golpear en su mejilla y ahora la dejo hecha un desastre.

El dolor que sentía era intenso, pero su regeneración natural ya se había encargado de que dejara de sangrar y la ayuda de un mago de curación, le permitió aumentar su regeneración.

Una maldita reunión de la mafia terminó en una batalla sangrienta… Nicole con cada día, se daba cuenta en que mundo se estaba metiendo y solo mantuvo su mente atenta.

Podía ver que algunos de esos mafiosos le tenían miedo y si bien Nicole no conocía a ninguno, estuvo claro que estaban algo aterrados.

Tal vez fue dañada y herida, pero acabo con su enemigo de una forma sangrienta, siguiendo el estilo de Bastet.

Si hubiera usado la armadura de aura, esta victoria no hubiera sido tan sangrienta… Ese pensamiento pas_ó_ por su mente y Nicole, volvió a soltar una risa.

Era Bastet y necesitaba adaptarse al estilo más salvaje y aunque fuera extraño, esta clase de estilo era lo que necesitaba en este momento.

Un estilo que llevara su cuerpo al límite.

“¿Se encuentra bien?” Preguntó María que llegaba con otro equipo.

Por la sangre en la ropa de ese grupo, estuvo claro que ella había realizado una matanza y los ojos marrones de esa latina, mostraban frialdad y experiencia.

“Sí. Solo una herida en la mejilla y unas dos apuñaladas en el estómago, nada del que no pueda recuperarme.” Respondió Nicole y se rio al ver que la expresión de esa mujer temblaba.

Las apuñaladas solo atravesaron su carne sin profundizar demasiado y por lo demás eran cortes en su brazo que atravesaban su carne.

El aura de espada de esa mujer que ahora apenas estaba respirando por los magos, atravesaba su carne y músculos con facilidad.

Si hubiera podido utilizarlo de forma continua, era posible que ella hubiera perdido un brazo o terminara gravemente herida.

“¿Han muerto algunos de los nuestros?” Preguntó Nicole y al ver que María asentía, añadió. “Encárgate de ayudar a sus familias y apoyarlos.”

Esta reunión fue más peligrosa de lo que esperaba y eso demostraba que la Ciudad Río de Janeiro todavía había individuos que estaban dispuestos a luchar antes de rendirse ante ella.

Incluso con los preparativos, la situación fue mayor de la que esperaba y eso llevo a que algunos de su grupo murieran… Criminales asesinados por criminales, no obstante, una parte de ellos estaban aquí por ella.

La estaban siguiendo y estaban trabajando para ella, confiando en seguirla.

Ya fuera que lo hicieran por dinero o por algo más, estaban luchando a su lado… Y murieron por eso.

Lo mínimo que podía hacer era encargarse de sus familias o seres queridos, al menos de forma superficial como parte de la mafia.

“Al parecer había algunos criminales de otras ciudades.” Añadió María asintiendo con solemnidad y observando a la mujer que estaba siendo curada, avisó. “Es posible que esta no sea la última muerte.”

Los curadores de Ya An estaban curando a la mujer que ella derrotó y había otros miembros que estaban siguiéndola y que le ayudaron a luchar.

Cada uno de ellos estaban escuchando su conversación y sus expresiones se volvieron solemnes al darse cuenta de que otros estaban interviniendo en la ciudad.

Era normal que algunos grupos tuvieran contactos con mafias de otras ciudades y tener contacto para mantener los negocios era algo que cualquier criminal hacía.

“Lo sé. Solo encárgate de averiguar todo. No quiero que los que luchan por mí, mueran por nada.” Dijo Nicole y al ver que una sonrisa aparecía en María, añadió. “Me retiraré ahora. Ya sabes qué hacer.”

María estaba sonriendo porque ella la guio para que dijera algo que los que la estaban rodeando deseaban escuchar.

La mafia podía estar relacionada por intereses, pero algunos no solo luchaban y morían por dinero, había cierto lazo que los conectaba y que entre más avanzaban, necesitaba fortalecerse.

Lealtad… Eso era lo que sentían las personas cuando encontraban un jefe que al menos pensaban en ellos y ahora Nicole pudo ver que había expresiones más solemnes, de lo que esperaba.

Caminando a la salida mientras un mago de curación terminaba con sus heridas, ella abandonó el almacén y utilizó un artefacto tras salir de la zona sellada que evitaba que su batalla se extendiera.

Su viaje espacial se desvió múltiples veces hasta que alcanzó un departamento seguro en la ciudad y Nicole suspiro.

“Es peligrosa.” Murmuró al dejarse caer cansada en el sofá.

No se estaba refiriendo a la mujer que había derrotado y quien la había herido, sino que a su ‘segunda al mando’, María.

Su trabajo era cada vez más excelente y no era solo en la organización, sino que en los entrenamientos y su fuerza personal.

Hace un momento, la había guiado para que ella dijera expresamente que le importaba la gente que luchaba a su lado y de esa forma, tratando de asegurar la lealtad de la gente que había decidido seguirla.

Bastet era distante, pero Nicole no… No iba a cargar con la muerte de esos malhechores, pero tampoco lo podía ignorar, como si solo fueran números en su misión.

“Todo se está complicando.” Murmuró Nicole mientras iba a la heladera y se servía un vaso de jugo.

Cada vez se acercaba más para controlar la ciudad y una vez que asentara su base… No sabía lo que iba a hacer.

¿Los iba a delatar a todos para que las autoridades se los llevara? Si era así, entonces no tenía sentido que los estuviera cuidando… O se preocupará por sus muertes.

Ni siquiera los conocía o sabía su nombre, para ella gran parte eran mafiosos o matones que trabajaban para ella y a los únicos que conocía eran a los ‘jefes’ más importantes.

María entendía sus dudas, pero esa mujer la estaba ayudando y en esa ayuda, iba incluido crear una fuerza leal que la siguiera.

Al menos que estuviera dispuesta a luchar a muerte si era necesario.

“No tengo que terminar creando una ‘familia’.” Se recordó Nicole mientras se estiraba en su sofá.

Había ‘estudiado’ sobre la composición de las distintas mafias y había encontrado que algunas actuaban como una ‘familia’ y eso significaba ciertos códigos de lealtad para los miembros.

Un lazo que los conectaba y que trataba de instaurar cierto sentido de lealtad entre todos.

Nicole no deseaba relacionarse con los miembros de la mafia, por eso no se acercaba a conocerlo o ni se esforzaba para aprender sus nombres.

Todo eso se debía a que al final, una vez que lograra controlar todo Río de Janeiro, era muy probable que los delatara a todos o no… Ni siquiera podía responder eso.

Lo que estaba segura era que en este punto sus límites estaban siendo más definidos de lo que esperaba y lo extraño, era que se dio cuenta de que era flexible en sus límites, al menos en esta parte.

“Debería devolver al Scolopendra… Fue de ayuda, al igual que mi posición.” Murmuró Nicole mirando el techo.

La Scolopendra Gigantea que la acompañó al asalto de la mafia fue útil para disfrazar su verdadera razón y ahora el Conde Lakatos estaba buscando en donde esa tribu de bestia habitaba, para que ella la devolviera a sus tierras, tal como había prometido.

Cooperar con esa bestia había ayudado, al igual que había ayudado su posición de mafiosa y Nicole se dio cuenta de que tenía autoridad más allá de su fuerza personal y eso le permitió que Edward pudiera encargarse de quienes atacaron a Andrés.

Su posición actual ayudó a que ella pudiera vengar a un amigo y dejándole en claro, que esta posición era útil.

Una utilidad que podría ayudarle a completar futuros objetivos en el cual su fuerza personal no fuera suficiente.

¿No había ingresado a la Academia de Héroes para convertirse en una heroína? Hace unos minutos había estado tomando el territorio de otra mafiosa, para asentar la base de su poder.

En medio de sus pensamientos, su reloj holográfico brilló y Nicole guardó su máscara y su equipo en su anillo espacial y lo intercambio por ropa más casual, antes de atender la llamada.

“¿Nicole no deseas entrenar? Aunque parece que estabas ocupada…” Murmuró Érica y al ver que Nicole le daba una mirada sin comprender, esa maga le señaló su mejilla.

Tocándose su mejilla, Nicole pudo ver la sangre y su expresión tembló al darse cuenta de que no se había limpiado.

Apagando la cámara de su reloj holográfico utilizó un artefacto de limpieza y luego la volvió a encender.

Dándose cuenta de que Érica la miraba de una forma extraña.

Al menos no la había atendido usando su máscara… Ese pensamiento pasó por su mente y Nicole dio una mirada al reloj holográfico.

“¿El entrenamiento sigue en pie?” Preguntó Nicole, cambiando de tema, pero a la vez sin olvidar ese maravilloso lancero que había creado su amiga.

Una pena que en ese momento no pudo enfrentarla, pero ahora que tenía la oportunidad, deseaba hacerlo.

Viendo que la expresión de Érica temblaba, Nicole detuvo su deseo de luchar y dio una mirada algo seria.

“¿Sucede algo?” Preguntó Nicole de forma solemne.

La expresión de esa maga mostraba que estaba un poco perdida y lo primero que pensó fue que se había enterado algo sobre Aurora.

Los informes no llegaban tan a menudo como le gustaría, pero al menos Aurora le había informado abiertamente que su grupo había entrado al portal abismal.

Ahora solo faltaba que la iglesia compartiera sus informes de su estado y como era confidencial, seguramente se retrasaría.

“No… No es nada preocupante. Solo me han ascendido de forma temporal.” Dijo Érica y dando un suspiro, comentó. “Me tomó por sorpresa. Pero creo que sería algo interesante para aceptar.”

“Puedes contarme cuando nos encontremos. ¿Qué te parece?” Preguntó Nicole y viendo que Érica sonreía entretenida ante sus palabras, añadió. “Créeme, quiero escucharte y no es que desee probar la dureza de tu lancero.”

“¿Es así? Podemos hacer las dos cosas.” Respondió Érica riéndose entretenida a causa de sus palabras.

Nicole solo dio una sonrisa.

Era posible que esa joven maga se encontrara con algo que deseaba hablar, pero por su mirada, estuvo muy claro que ya había elegido lo que deseaba hacer.

Por su parte, Nicole quería distraerse un poco de este trabajo y escuchar a su amiga, podría ayudar como distracción.

****** 

Andrés suspiró mientras caminaba por el barrio privado siendo seguido por Leslie y por Luna en su forma de dron.

Este barrio estaba en Rumania y estaba siendo protegido por un gremio de aventureros que se encargaba de la seguridad.

Fausto obligó que todos los miembros de su red vivieran en departamentos o barrios privados y como él fue atacado, se le dio este último.

Al menos todo era pagado por la red de información a la cual trabajaba… Ese pensamiento pasó por su mente mientras notaba que Leslie estaba enviando mensajes.

“¿Trabajo?” Preguntó Andrés y al ver que esa jovencita lo observaba, comentó. “Puedes volver. Sé que has estado ocupada, no quiero ser la causa por la cual el Gremio de Henrik pierda una excelente cazadora.”

Leslie se había encargado de cuidarlo en el hospital y Andrés sabía que ella tenía trabajo y se lo estaba perdiendo… No deseaba causarle problemas en su trabajo y más cuando esa joven había querido intentar ser cazadora.

“¿Cómo sabes que perderán alguien tan buena?” Preguntó Leslie y solo se rio cuando él le dio una mirada obvia, entonces mientras su sonrisa mermaba, comentó. “Tengo bastantes concesiones, no necesitas preocuparte.”

Ella estaba apuntando a que no la despedirían y que el gremio en el que estaba trabajando no la echaría debido a que ella tenía ‘contactos’, pero Andrés le dio una mirada.

“¿No eres una persona que utiliza concesiones o sí?” Preguntó Andrés con curiosidad.

Leslie era la hija del dueño una gran empresa de armas y si bien seguramente era mucho más rica que él, ella no era alguien ostentosa y le gustaba pasar más desapercibido.

Sus compañeras también tenían una gran riqueza a excepción de Nicole, pero a diferencia de Érica y Clémentine que mostraban con su vestimenta y equipo la diferencia de estatus, Leslie era muy moderada.

Incluso su equipo y armadura siempre estuvo más cerca de la eficacia que del lujo, aunque para un mecánico la calidad iba de la mano con el valor.

“Estoy bien. Ya me han dado el alta y no es como si me vayan a atacar de vuelta… Y si los hacen, ahora lo esperaré con más seguridad.” Dijo Andrés y al ver que ella dudaba, añadió. “Y deseo tomar el elixir. Así que la próxima vez no seré tan débil.”

¿Por qué ella se preocupaba tanto por él? Andrés ante esa pregunta, dudó y al final prefirió responder que ella solo estaba preocupada por un amigo.

Y como tal, Andrés no iba a dejar que Leslie perdiera su oportunidad en su trabajo y su intentó como cazadora y más cuando estaba en un equipo de elite, que podría ayudarla bastante.

En cuanto a tomar su elixir, tras casi morir y prácticamente recibir una paliza repentina, había querido al menos ser un poco más fuerte antes de caer.

Incluso si no había dejado su entrenamiento, iba a tener que aumentarlo para que su fuerza personal fuera lo suficiente para escapar una próxima vez.

“Yo… Entiendo.” Respondió Leslie asintiendo con cierta calma.

Había tratado de decir otra cosa, pero fue la mirada de Andrés que la detuvo y él sonrió al verla asentir.

No iba a dejar que Leslie perdiera su oportunidad para reencontrar su camino y avanzar, no deseaba convertirse en un obstáculo para tan increíble tiradora.

“Además, Luna me está cuidando.” Dijo Andrés observando al dron que lo había estado ‘mirando’.

Luna observaba con su cámara y Andrés se puso nervioso por un segundo, ya que todavía podía sentir a esa existencia en su mente… Captando cada pensamiento y emoción que él intentaba no revelar.

“Sí. Me encargaré de cuidarlo. A diferencia de antes, esta vez estaré a su lado y me encargaré de protegerlo.” Respondió Luna con una voz menos robótica que antes y tras un segundo, añadió. “Te lo aseguro.”

Las emociones eran distinguibles con facilidad y Andrés se dio cuenta de que Luna no estaba bromeando con su idea de protegerlo.

No parecía la pequeña niña con la que hablaba antes, sino que esta vez parecía a alguien mayor y más decidida… Al final estaba bien.

Dudaba que otro ataque volviera a suceder, al menos de esos mafiosos.

Viendo que Leslie finalmente asentía, Andrés sonrió al verla.


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