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TG - Capítulo 468
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Necesidad.

Capítulo 468: Necesidad.

¿Dónde estaba? ¿Qué era este lugar? ¿Cómo era capaz de moverse?

En el interior de una esfera creada con su aura celeste, que mantenía el oxígeno en el interior, ella estaba atrapada en una oscuridad absoluta.

Era muy diferente a cuando se adentraba al interior de la sombra de su hermana, ya que al menos en ese lugar, sentía que había algún sentido del ‘espacio’, pero aquí era diferente.

Había luz, ya que su barrera celeste la estaba cubriendo, iluminando los alrededores, pero a la vez todo estaba oscuro.

Una oscuridad inexplicable de un vacío interminable, como si nada existiera y a la vez, como si hubiera muchas cosas presentes a su alrededor solo que era incapaz de verlo.

La barrera fue fortalecida por la energía mágica tan densa, para luego ser corrompida ligeramente por el ‘Caos’ y luego tratar de ser cortada por el espacio inestable, pero su barrera se mantuvo mientras ella solo parpadeaba aturdida.

Sabía dónde estaba, pero no entendía la complejidad del sitio en donde se encontraba y tampoco comprendía como era capaz de mantenerse en este lugar tan peligroso.

Su barrera era fuerte, pero no lo suficiente para sobrevivir en un lugar como este… El mismo ‘Vacío’.

¿Estaba todavía en el túnel del vacío? ¿Solo estaba viajando? ¿O algo más estaba interviniendo?

Cuando Aurora pensó que tal vez era un poco de todo, el espacio se deformó y la oscuridad se volvió más visible.

Ya dejo de ser una oscuridad que tragaba todo, como si hubiera un vacío, que no dejaba que nada existiera, sino que esta vez fue una oscuridad ligera por el cual se podía ver.

Al menos esa fue la mejor forma que pudo definirlo cuando vio un interminable espacio abierto, cuya oscuridad se extendía a los límites inimaginables.

Entre esa oscuridad había pequeñas gemas, que brillaban e iluminaban los alrededores, como si fueran pequeñas motas de luz en una oscuridad ilimitada.

Eran como estrellas en un cielo oscuro y cuando ella mostró curiosidad, su visión empezó a cambiar y ella se alarmó.

¿Cómo no podía alarmarse? Sintió instintivamente que esta no era su visión, que no era capaz de observar esta oscuridad y que era imposible para ella, acercar sus ojos tan profundamente en esas gemas.

“…”

Esas supuestas gemas no eran algo tan simple, sino que más profundo y a la vez aterrador.

Cubiertos por capas que impedían que la oscuridad se filtrara y que las energías se adentraran, lo que ella observaba eran realidades… Eran mundos.

No, no era algo tan simple como planetas, sino que universos en su totalidad y lo vio… Innumerables ‘gemas’, en este interminable vacío de oscuridad, que iluminaban los alrededores, algunas más cercas que otras mientras que otros estaban alejados.

Algunas gemas brillaban de forma ligera, otros estaban oscurecidas, otros corroídos y algunas tenían capas brillantes, mientras que otros simplemente no tenían ninguna capa, pero se mantenían brillantes a pesar de que lo que estaba en este lugar era capaz de filtrarse al interior.

En este vacío, la oscuridad que observaba, era el ‘Caos’ o al menos lo que su mente le trataba de definir de tal forma.

Su respiración se hizo más pesada, ante una visión que jamás había pensado que vería, una visión que superaba meros mortales, una visión que alguien más le permitía.

Entonces ella se giró y a su espalda vio una pequeña gema, que brillaba.

Joven… Nueva… Brillante… Grande… Mucho más grande que otras, aun así, pequeña a sus ‘ojos’.

Tales palabras vinieron a su mente al ver la pequeña gema, que estaba en el lugar, cubierta por una capa que, a diferencias de otros, era impresionante.

Una barrera dimensional fuerte lo estaba cubriendo, no solo impidiendo que el ‘Caos’, se adentrara, sino que todo lo que estaba en el vacío.

Comprendía en el fondo de sí misma, que era su mente lo que le daba conceptos tan mundanos a lo que estaba observando, pero incluso de esa forma, pudo comprender la magnitud de lo que estaba viendo.

Esa gema representaba su universo que era ‘joven’, ‘nuevo’, ‘brillante’ y a la vez mucho más grande que cualquiera de las otras gemas que había por los alrededores.

Y ese brillo tan potente e intenso, era atractivo no solo para la oscuridad, sino lo que se ocultaba en el interior.

No eran simples energías como la energía mágica o psiónica, sino que formas desconocidas que se movían, buscando filtrarse en el interior.

Algunas eran grandes, otras pequeñas, unos pocos eran capaces de moverse, algunos simplemente se mantenían flotando, otros eran porciones de ‘gemas’ destruidas y algunos le devolvieron la mirada.

“…”

Su respiración se hizo pesada y Aurora sintió que retrocedía, cerrando sus ojos y cayendo al suelo creado de su propia barrera.

El miedo instintivo se extendió por todo su cuerpo y su respiración se hizo agitada, mientras su cuerpo temblaba.

Mordiéndose los labios y abriendo sus ojos, pudo volver a ver la oscuridad del principio, golpeando su barrera, como si lo que había visto antes no existía, pero lo sabía… Ella era una de las más pequeñas formas que estaba filtrándose desde el interior de la gema.

Ver el planeta en el que estaba, siendo tragado por un agujero negro, era impactante, pero lo que había visto antes, era simplemente abrumador.

Tan diminuto, tan pequeño, si ella al compararse con un planeta, sintió que era insignificante, ahora al ver que la gema que había representado su universo, era solo una pequeña y diminuta parte de un interminable vacío, se sintió abrumada.

El miedo, la ansiedad y la magnitud de lo que había visto, empezó a abrumarla y su respiración se hizo pesada.

No podía dejarse abrumar por lo que vio, ni por los pensamientos que le decían que todo lo que hacía era insignificante o que ella era intrascendente.

“Mierda…”

Maldiciendo cuando su barrera estaba debilitándose por sus emociones tan desequilibradas, Aurora palideciendo notó que otra clase de oscuridad, golpeaba su barrera y la empezaba a cubrir.

Dando la sensación de que la estaba tragando y su expresión cambio de forma sutil.

“¿Qué haces aquí?” Preguntó Aurora de forma incrédula.

Hubo algo de alivio, que no pudo ocultar, pero de inmediato su expresión se volvió aún más seria a pesar de que estaba pálida y la razón fue simple, cuando su hermana la trago en su sombra y se dejó ver.

En el interior de la oscuridad de su hermana, esa jovencita se acercó cuando su barrera se deshizo y entonces en vez de responder, la abrazó notando que su expresión no estaba nada bien.

“Fui atrapada.” Mintió Alice de forma descarada y evidente.

Era una mentira, pero Aurora la abrazó con fuerza, en parte sintiéndose enojada consigo misma por sentirse aliviada de que su hermana estuviera con ella.

Que estuviera en este lugar, cuando a diferencia de ella, era probable que Alice pudiera evitar ser atrapada.

La ansiedad de lo que había visto, el miedo al interminable vacío y la desesperación que se había estado filtrando, desapareció.

Comprendía que podía contar con su ‘sistema’ y por eso trató de mantener su cordura a pesar de que había visto demasiado, pero estar con su hermana, era diferente.

“Eres una hermana problemática.” Dijo Aurora al separarse y notando que Alice, daba una pequeña sonrisa al ver que su expresión mejoraba, añadió. “Pero gracias por estar conmigo y saltar literalmente al vacío por mí.”

No había mejor descripción que ‘saltar al vacío’, para describir lo que Alice seguramente hizo, para estar aquí.

Llamarlo problemático solo era disminuir la importancia del asunto, pero ya estaban en este lugar y no tenía sentido regañarla o preguntarle como la pudo encontrar en este interminable lugar.

“En realidad, vine ya que tenías unas bolsas de papitas que yo ya me había terminado.” Respondió Alice como si fuera obvio y recibiendo su mirada seria, agregó. “E hice lo que tú también harías.”

Estaba tratando de bromear, queriendo reducir la tensión de la situación y traer calma a su mente y si bien era probable que fuera verdad, sus últimas palabras demostró lo que pensaba.

Saltar al vacío por el otro… Era una forma de describir el tipo de hermandad que ambas tenían.

Aunque eso no cambiaba la situación en la que se encontraban y mientras Aurora estaba por hablar, pudo sentir como el lugar temblaba.

Este lugar ya había dejado de ser el ‘interior de la sombra’ de su hermana, pero incluso al ver la oscuridad en la zona o al sentir, todo el espacio a su alrededor, pudo darse cuenta de que todo el lugar temblaba y la oscuridad se movía.

“¿Qué sucede?” Preguntó Aurora y al ver que su hermana dudaba, pidió. “Déjame ver.”

“Bien…” Esa respuesta de Alice, llevo a que Aurora pudiera sentir el artefacto telepático de conexión y entonces, pudo ver el exterior.

De la misma forma que Alice, lo veía, un espacio interminable, de oscuridad, corrupción, desgarros espaciales y movimientos bruscos.

Ellos estaban en una esfera de oscuridad solidificada que era golpeada, desgarrada, corrompida, pero que se mantenía, dejando que la oscuridad se filtrara en su forma líquida, para reponer los desgarros y cortes.

Su barrera no podría soportarlo… Aurora al darse cuenta de eso, pensó que al igual que antes que alguien o algo, le permitió mirar el ‘Vacío’, de una forma única, también se encargó de que su viaje fuera llevadero.

Muy diferente ahora, que estaba dejando en claro, el peligro de este lugar, llevando a que la oscuridad de su hermana fuera desgarrada una y otra vez, para que volviera a reponerse al momento siguiente.

Y también dejo en claro que ese mismo ‘algo’, había permitido que se encontrara con su hermana.

“Hubiera devorado el árbol si supiera que terminaría en esta situación.” Murmuró Alice desde dentro de la oscuridad y cuando Aurora le dio una mirada ante tal murmullo honesto, esa glotona se encogió de hombros y comentó. “Arrepentimientos pasajeros.”

Estaba tranquila lo suficiente para bromear y no solo buscaba calmarla, sino que ella se había dado cuenta de algo, muy similar a lo que Aurora estaba pensando.

Alguien estaba interviniendo, moviendo los hilos, para hacerla ver todo lo que vio o como ahora para guiarla por un viaje problemático, pero con un destino definido.

Y lo único que quedaba era esperar.

******

Un lugar de luz… Ese fue el pensamiento de César al ver sus alrededores.

Era un gigantesco salón de grandes pilares blancos, en donde la luz brillaba iluminando los alrededores y en medio estaban ellos, quienes se habían despertado inconscientes en este lugar.

“Manténganse alerta…” Gruñó Amnestria con seriedad.

Pese a que la luz estaba curando las heridas del grupo, su mirada fue seria, al dar su orden.

En este lugar no solo estaban los Zarquianos junto al Gran Sacerdote Yulong, protegiendo la semilla, sino que también estaban la mayoría de los miembros de la expedición, exceptuando a Aurora y Alice.

Alba cuyas heridas se curaba y cuya pierna se regeneraba en su totalidad, Melgar que mostraba seriedad y cierta incomodidad, o Abdellah que estaba llevando una expresión solemne.

La Sumo Sacerdotisa Xaali que llevaba una expresión complicada, también estaba mostrando algo de esperanza, dejando en claro que podía identificar la presencia.

Zrag estaba actuando de forma seria, pero por su mirada, dejo ver que reconoció o al menos supuso en qué lugar se encontraban.

Y Cesar solo intercambio miradas con Rupert, mientras se acercaban a los Zarquianos, para proteger la semilla que tenía el Gran Sacerdote Yulong.

“…”

Nadie preguntó en donde estaban, como llegaron a este lugar o que sucedió con el mundo de los Zarquianos y no solo fue porque fueron traídos a este lugar a la fuerza, incluyendo a un rango SSS, que no pudo defenderse, fue por la presencia.

Una sala gigantesca, piso de mármol y pilares blancos con un gran brillo, que solo podía describirse como divino, en el cual lo único que podía encontrarse era una presencia.

“¿Este es su ‘Guardián’?” Preguntó el Gran Sacerdote Yulong con seriedad y a la vez duda.

La razón era porque todos estaban en guardia, manteniendo una cautela visible a simple vista, que no concordaría con la presencia que estaba por los alrededores.

Una presencia que venía de todo el lugar, presionando a cada uno de ellos, no de forma autoritaria, pero lo suficiente evidente, como para definir que era de un ser superior.

“No.” Respondió Amnestria por todos y mirando a cada uno de los presentes, cuyas expresiones eran graves, añadió. “No creo que nadie adore a esta existencia.”

Existencia… Era imposible no reconocer una presencia superior cuando la sentían y esta era una de ellas.

Como alguien que había estado presente cuando los dioses respondían a sus sacerdotes, César pudo reconocer que esta presencia era similar, e incluso más poderosa que la presencia de algunos dioses malignos cuando respondían.

Pero no hubo devoción o fervor al darse cuenta de que fueron traídos a este lugar y solo quedo cautela.

Era la cautela que cualquier mortal mostraría a una entidad desconocida y a la vez, era la cautela que se le debía dar a quien había creado los portales abismales.

“Mantengamos la calma.” Pidió la Sumo Sacerdotisa Xaali y sin ocultar la mirada algo esperanzadora, añadió. “Tal vez estemos aquí por una razón.”

César tragó ante la esperanza de la voz de esa sacerdotisa.

Estaba diciendo que mantuvieran la calma y mostraran respeto, sin dejarse llevar por sus emociones, pero a la vez estaba dejando en claro, que tal vez esta existencia ayudó a sus compañeros o podía ayudarlos.

Incluso si esa entidad, era el Dios Celestial que se decía que era quien estaba a cargo de crear los portales abismales y de dar la tarea, era esperanzador cuando se pensaba en el poder que ejercía.

César solo siguió las ordenes.

No estaba en él, pensar en grandes temas o hablar de esas entidades, cuyas intenciones eran desconocidas y lo único que podía hacer ahora, era simplemente esperar, para ver lo que sucedería.

“…”

Y ese mismo pensamiento, no solo lo mostraba él, sino que Rupert o incluso Melgar, que se sentía algo incómodo tal vez, pensando que un demonio no debía estar en este lugar.

Conocido como ‘Dios Celestial’ y ‘Señor de la Purificación’, se decía que esta entidad, estaba relacionado al ‘Orden’ y cualquiera que conociera un poco sobre la Iglesia del Orden, sabría que algunos de sus miembros eran bastante extremistas con los demonios.

No obstante, si la historia que contó Zrag hace tiempo era correcta, entonces esta entidad pregonaba cierto ‘Equilibrio’.

“Cuidado.”

En medio de eso, notaron una grieta formándose detrás de ellos y entonces vieron una masa de oscuridad, cayendo al lugar.

¿Cómo no podía reconocer esa oscuridad? César se sintió aliviado y ese alivio se convirtió en felicidad cuando vio que no solo una figura salía, sino que dos.

“Es bueno verlos bien.” Comentó Aurora con una sonrisa algo animada y aliviada.

César pudo ver que la alegría no estaba solo en él o Rupert, sino que en la Sumo Sacerdotisa Xaali, quien no pudo contener su felicidad o incluso Amnestria, cuya cola se agitaba muy similar a Alba.

Zrag, Melgar y Abdellah sonrieron mientras que el Gran Sacerdote Yulong asentía en saludo junto a Zixin y un par de Zarquianos.

Y fue en ese momento antes de que cualquiera pudiera hablar que la presencia apareció con fuerza, haciendo que César cayera de rodillas junto a los demás.

La presión no era algo que podría describirse como ‘poderoso’, era inconcebible y a pesar de que había caído de rodillas, no pudo sentir miedo o temor, sino que simplemente sumisión.

Entonces cuando se forzó para levantar su cabeza notó el brillo que venía de su espalda y también vio a Aurora que no había caído de rodillas, con una mirada solemne.

Luego su visión se distorsiono.

******

Una luz brillante y una presencia poderosa que se extendía por esta gran sala de pilares blancos.

Los alrededores daban la impresión de estar en tipo de salón elegante y majestuoso, que, combinado con la presencia, resultaba abrumador.

“¿Dónde están mis compañeros?” Preguntó Aurora, sin darse cuenta de que su voz sonaba fría.

Sabia a lo que se enfrentaba y era su primera vez tan cerca de esta clase de presencia, pero a la vez, no era la primera vez interactuando con una de estas existencias, solo que, a diferencia de la Diosa del Conocimiento, esta no iba a ser una voz y a diferencia de la Emperatriz del Infierno, esta no podía ignorar.

Su hermana mostraba cierta seriedad y frialdad, pero Alice ocultó cualquier otra emoción que estuviera sintiendo.

“Ellos están bien.” Respondió una voz que vino de todo el lugar, pero a diferencia de lo que pensaba, no sonó ni dominante ni poderosa.

Tampoco pudo definir si esa entidad era femenino o masculino, sino que era una voz andrógina.

Aurora sintió alivio al escucharlo y lo hizo, porque esta existencia podría borrarla a ellos y a sus compañeros con un chasquido de los dedos.

Sin embargo, aquí estaban ellas y estuvieron sus compañeros mientras que, a diferencia de sus compañeros, ambas no cayeron arrodilladas y tal hecho para ella tenía significado.

“¿Por qué me mostraste eso?” Preguntó Aurora, sin darse cuenta de que su voz tembló un poco.

¿Fue el miedo? ¿El impacto de volver a pensar en el tema? ¿O que todavía no podía encontrarle sentido? Tal vez era una mezcla de emociones, que la dejo en silencio.

Fue tragada por una grieta, que actuó mucho más rápido y con más fuerza de lo que había pensado, pero si bien eso se podía definir como algo natural por la situación, que su viaje fuera llevadero y que pudiera ‘ver’ todo lo que había visto, era algo arreglado.

Aun así, no podía entender la razón y ahora simplemente esperó la respuesta, ignorando la mirada seria que su hermana mostraba.

“Porque es la enseñanza.” Respondió la voz con una ligera risa.

Al frente de ellas el espacio se distorsiono y una presencia descendió, dejando ver una figura cuyo brillo se extendió por los alrededores.

Un casco plateado cubriendo la parte superior de su rostro y ocultando el color de su cabello, en la parte superior tenía una aureola que liberaba un brillo purificador.

La forma del casco era tal que daba la impresión de ser una capucha y esa forma, dejo fuera los labios y el mentón, permitiendo que Aurora viera como las comisuras de los labios de esa existencia se levantaba.

Cinco pares de alas que eran grandes y llenas de plumas blancas, estaban a su espalda, de una forma majestuosa, pero a la vez perfecta.

Su túnica blanca solo se agitó casualmente al tocar al suelo y en ese momento Aurora sintió la mirada de forma directa.

“Aurora.” Saludó esa existencia bajando sutilmente la cabeza e ignorando su expresión, redirigió su mirada a su hermana con una diminuta sonrisa y añadió. “Alice.”

Era el saludo casual que se daba a las personas que por primera vez se conocía luego de haber escuchado de ellas, solo que aquí fue dado por una existencia divina.

Un Dios Celestial… Zabathza el Señor de la Purificación y el Dios Celestial de Terra nova, los saludo como si estuviera presentado ‘respeto’.

Aurora nunca había rezado o mostrado alguna clase de fervor por esta existencia y estaba más que claro por la mirada de Alice, que tampoco hizo algo como eso y el significado de tales hechos, puso en evidencia que lo conocía por otras razones.

Preguntarse cuál era la razón por la cual las estaba saludando, solo era un chiste, cuando uno pensaba en la Primordial que estaba en el sótano de la mansión.

“¿Cuál es la enseñanza?” Preguntó Aurora tratando de no pensar en la existencia que estaba saliendo con su hermano.

Todavía lo encontraba ilógico, pero era real y esa realidad atrajo a otras entidades, como la que estaba al frente de ella.

En vez de preguntarse por qué un Dios Celestial estaba relacionado con la Emperatriz del Infierno, decidió centrarse en la enseñanza.

Sin querer relacionarse con esta entidad, que probablemente estuvo influyendo o moviendo sus hilos durante el portal… Ese pensamiento fue dejado ver por su expresión y su tono descortés, llevando a que esa existencia sonriera como si la hubiera notado.

“Solo me encargó de guiarlos. Les doy una tarea o le enseñó un camino, no intervengo en las decisiones que toman y tampoco me hago cargó, de sus fallos.” Explicó esa existencia suponiendo lo que pensaba por su mirada y observando a ambas, añadió. “Como esta vez, que solo moví unos hilos.”

Le redirigió la mirada a Alice, quien solo puso una expresión seria en vez de responder y Aurora que se preguntaba si tenía que ver con la Guardiana, solo mantuvo la mirada en esa existencia.

Solo le enseñó un camino y fueron ellos quienes decidían si seguirlo, desviarse o simplemente ignorarlo.

Aurora respiró hondo, sabiendo que estaba ansiosa, alarmada y muy cautelosa.

No le gustaba que la manipularan o sentir que sus acciones eran controladas por poderes superiores, ya sea que fuera una ‘profecía’… O un Dios, cualquiera que fuera su intención o deseo.

“Esto ha ido más allá de la enseñanza normal, no lo negaré, pero no pude contenerme. No, cuando descubrí quienes eran ustedes dos, así que tuve que salirme de mi papel.” Dijo esa existencia con cierta calma y observándola a ella, explicó. “Lo que viste, era mi regalo para ti, quien se esfuerza por encontrar la respuesta y cumplir la tarea.”

Se esforzaba por hacer las cosas bien, tratando de cumplir la tarea que se le daba, buscando encontrar la respuesta y la enseñanza, esforzándose por no cometer errores.

Lo hizo porque no era capaz de entender la razón detrás de los portales abismales y deseaba comprender por qué tales portales aparecían en el mundo.

Sin embargo, de cierta forma estas ‘tareas’ siempre concordaban con sus valores, ya fuera ayudar a otros o tratar de salvar a otros.

Él estaba señalando que cuando descubrió que ellas eran las cuñadas de la pequeña niña que se presentó en el video, tuvo que dejar de actuar como ‘Zabathza’ el encargado de los portales abismales.

“Te mostré la magnitud de la existencia, a la vez te traté de enseñar lo que representa tu universo, en donde se encuentra tu planeta. Un plano grande, virgen y brillante con un potencial que ni siquiera imaginas, pero a la vez sumamente protegido.” Dijo esa existencia y agitando su cabeza, añadió. “Una protección que no todos tienen y que innumerables universos desean, pero que los terrícolas ignoran e incluso menosprecian hasta a quien los cuidan. Que, si lo hace, lo hizo mal o que, si no los ayuda, es malo. Siendo desagradecidos.”

El universo en el que estaba la tierra era grande y un lugar ‘virgen’, que tenía potencial… Lo que no dijo, esa existencia, era que otros podían desear ese potencial para ellos mismos.

Por tal razón, cuando miró los alrededores oscuros de esa gema, pudo notar que otros le devolvían la mirada.

Pero sus segundas palabras, parecían algo más.

“¿Entonces es una queja porque nosotros los terrícolas no lo adoramos lo suficiente y no nos arrodillamos ante ustedes, rogando misericordia y agradeciéndole por su ‘salvación’?”

Esas palabras no salieron de Alice, que podría ser mordaz incluso en situaciones como estas, salió de ella y fue dicho con un tono lleno de sarcasmo.

Las palabras de esa existencia, le parecieron una queja y Alice soltó una risa, viendo que ella se arrepentía.

Aurora estaba cansada de luchar durante horas, de estar cerca de la muerte y luego tan solo para ver cosas que la superaban… Ya estaba fuera de sus cabales.

“Lloran porque los ‘niños’ se compartan mal, pero ocultan el hecho de que están aquí por algo, sin mostrar sus verdaderas intenciones, buscan disfrazarse de santos… De ‘buenos’ dioses.” Dijo Alice con cierta burla y encogiéndose de hombros, señaló. “Es gracioso que te quejes, cuando incluso el idiota que creó la máquina virtual no se está quejando o aquella que creó las mazmorras temporales, no ha dicho mucho.”

Sus palabras solo motivaron a Alice, que dejo ver de forma directa la ‘visión’ que una parte de los mortales tenía sobre los Dioses.

Ya fuera el Dios del Tiempo y el Espacio que, por crear la máquina virtual, fue llamado ‘idiota’, debido a que muchos lo consideraban un gran error, para una existencia que podía ver el futuro o la Diosa del Orden, que en realidad el único problema era que no ayudaba más, ninguno de los dos mostraba quejas y era más notable en el primer caso, ya que hasta dejaba que sus paladines se quejaran libremente mientras le seguía prestando su poder.

También dejo en claro, como esa existencia estaba tratando a los humanos al darle ‘tareas’ y enseñanzas, a la vez que se burló de que se pusiera a la altura de los ‘niños’ por ‘molestarse’.

Todo mientras mostraba la cautela, frialdad y la seriedad de una parte de los teólogos más escépticos que decían que todos los dioses tenían sus propias intenciones al ayudar a la tierra.

Y la respuesta fue…

“Es cierto.” Respondió esa existencia asintiendo sin ocultar la sonrisa divertida que llevaba en su rostro y como si acabara finalmente su fachada, explicó. “Todos tenemos nuestros objetivos y todos trabajamos en nuestros papeles. El mío fue de enseñarle a los mortales que deben crecer y lo tuve que hacer tomando el papel de alguien que buscaba mostrarle lo que le falta.”

Su presencia cambió por completo y el brillo se apagó, mientras que las alas de ese individuo se ocultaron y su casco cambio a una máscara totalmente blanca, que ocultaba su rostro en su totalidad.

Era como si hubiera decidido dejar de actuar.

“Los portales les muestran eso… El final que les puede suceder, los peligros que se encuentran más allá de su mundo, las consecuencias de las malas elecciones, la responsabilidad que hay que tomar, el defecto de desconectarse de todo, el final que les espera si no cubren su necesidad y que incluso aquello que puede ser más peligroso, puede ser a la vez beneficioso.”

El primer portal les mostró la destrucción y el fin del mundo de los goblins a causa del ‘Caos’, el segundo portal dejo ver el peligro de lo que sucedía si escuchaban voces del ‘Vacío’, el tercer portal abismal en Rusia, dejo ver un mundo en donde los dioses cometieron una decisión errónea que llevo a su gente a la extinción, el cuarto portal abismal dejo ver que era necesario mantener un equilibrio elemental, el quinto portal abismal llevo a que la expedición debilitara la barrera dimensional para dejar que la energía mágica entrara, el sexto portal abismal dejo ver que tras la muerte del ‘Dios’ de ese mundo el sol se apagó y el planeta empezó a extinguirse.

Al final en el séptimo portal abismal, habían visto como el ‘Caos’ había afectado a la naturaleza, pero no corrompiendo todo, sino que trayendo ‘cambio’.

“Cada uno de los portales muestra que a su mundo le falta algo si desean sobrevivir por su cuenta.” Dijo esa existencia y con una voz llena de calma, reveló. “Llámenlo ‘Guardián’, ‘Protector’, ‘Dios’. No importa si es de la tierra, fuera de ella o de otro universo, mientras proteja su mundo por su cuenta. La tierra necesita un dios propio.”

******

En la habitación privada en donde Nicole residía, Víctor observó a la joven que estaba escuchando atentamente.

“_‘En algún momento dejaremos de ser niños, no será porque nosotros maduraremos, sino que porque ellos dejaran de cuidarnos’_… Esa frase lo dijo Su Chin en uno de sus libros y la gente lo pasó desapercibido.”  Dijo Víctor dando una mirada profunda y con calma, precisó. “Lo vieron como apocalíptico, pero no se dieron cuenta de que esos primordiales o esos dioses, no son ‘nuestros’ dioses. Nuestros verdaderos dioses que nos han protegido desde que nacieron están llegando a su final y nos dejan una necesidad que cubrir.”

La expresión de la joven que escuchaba tembló, percatándose de lo que estaba por decir, pero a la vez no queriendo aceptar tal loca idea.

“La tierra necesita un Dios.” Anunció Víctor y con una expresión seria, explicó. “No cualquier Dios, un ‘Dios Humano’, un Dios que salga de entre nosotros, que sepa que es la vida de un mortal, la vida de un terrícola.”

¿Era aturdimiento? ¿Sorpresa? ¿O tal vez no era capaz de comprender la magnitud de la cual se estaba hablando?

Víctor solo miró la joven que permaneció impactada, y sin ocultar la seriedad en su rostro y la mirada firme en sus ojos, continuó.

“No necesitamos un bastardo que venga a exigirnos que lo adoremos, que nos arrodillemos frente a él, rindiendo pleitesía y tampoco necesitamos a alguien que nos vea como alimento para su divinidad, usando nuestra ‘fe’ para crecer y menos un Guardián vigilante que solo observa.” Dijo Víctor con cierta frialdad y sin ocultar la mirada brillante en sus ojos, anunció. “¡Necesitamos un Dios que gobierne con voluntad de hierro!”

Había una necesidad que cubrir, una que estuvo presente desde que los Dioses de la Tierra empezaron a debilitarse y que con el tiempo se hacía más visible.

Una que en este momento se trataba de mostrar por medio de una enseñanza, tal vez de una deidad guiada por la voluntad de aquellos que estaban remplazando a sus verdaderos guardianes.

La tierra tenía una necesidad.

“¿Y ese serás tú?” Preguntó Nicole con sus labios temblorosos, pero su expresión solo se volvió aún más temblorosa, cuando vio que Víctor solo sonreía.

Despidiéndose con un saludo antes de retirarse.

Su respuesta, ya la había dado hace tiempo.


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TG - Capítulo 469
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La única manera.

Capítulo 469: La única manera.

En uno de los primeros barrios de la Ciudad Zerzura, el Ministro Turay que estaba tomando su rol de vecino, estaba en la plaza principal charlando con sus vecinos.

Algunos eran las personas que vivieron en el pueblo que estuvo antes de Zerzura y otros eran lo que llegaron posteriormente.

Era el primer barrio debido a que fue el primero en ser construido cuando la ciudad se estaba formando, pero eso no significaba que fuera lujoso o algo por ese estilo.

Las casas eran bastante normales, conformando un pequeño suburbio y una de esas casas, era la suya.

Como Ministro de Zerzura, tenía un sueldo bastante jugoso, que le permitiría un departamento en un gran edificio en el centro de la ciudad o incluso, una mansión en la zona apartada de los barrios privados.

Sin embargo, lo que ganaba lo donaba y se dejaba lo justo para vivir o para pagar sus diversos estudios, que de vez en cuando tenía tiempo para completar.

Era incapaz de apoyar la ciudad con algún tipo de fuerza, pero como Ministro tenía que mostrar una imagen y esa imagen debía mantenerse también cuando hablaba.

Aprender de arte, de política, de comida gourmet, de vinos y de decenas de otras preferencias de algunas personas importantes, era una forma de mostrarse ‘culto’ frente a esos peces gordos, que lo mirarían hacia abajo.

Y era normal que lo miraran hacia abajo cuando literalmente salió un pueblo en medio de la nada.

“¿Ministro se encuentra bien?” Preguntó Eposi Alima una de las líderes del gremio Orisha Oko.

“Si… Estoy bien, solo estaba recordando un poco del pasado y perdiéndome en mis pensamientos.” Respondió Turay notando que la Capitana Sadiya lo miraba desde lejos.

Ella era su escolta personal esta semana, un trabajo que para Turay no tenía sentido, pero que al final aceptó.

No pensaba que alguien lo atacara, a la vez que también dudaba de que fuera tan importante, al menos en el conjunto de las autoridades de la ciudad.

Su mirada luego se desvió a la plaza, en donde estaban niños, vecinos charlando y vio algunas caras conocidas.

La primera esposa del General McLean estaba aquí con Andrea, Nicholas Cowie que era el vice líder del Gremio de Mercenarios le dio un saludo mientras charlaba y si no fuera porque tenía trabajo alrededor del portal, Makeba estaría presente aquí.

Como uno de los primeros vecinos, ese hombre seguramente estaría deseoso de ver lo que habían creado.

Redirigiendo su mirada a Alima, que estaba observando el lugar junto a él, Turay sonrió un poco sin poder resistirse y en ese momento, notó a su secretario personal Sade, acercándose con cierta seriedad.

“Ministro la expedición del décimo portal finalmente ha salido. Todos los miembros de la expedición están a salvo y bajo el protocolo de cuarentena estándar.” Informó Sade a su oído, utilizando un artefacto para que solo él escuchara y a la vez, para que nadie se diera cuenta.

Alima dio una mirada curiosa, por saber lo que le informaba y por la sonrisa que Turay estaba dando.

Estaban a una semana de año nuevo y hace un par de semanas atrás había entrado la expedición, pero ahora había salido finalmente con éxito.

Hubo un poco de alarma, debido a que no podían recibir más respuestas de las máquinas de comunicación dimensional, pero ahora que finalmente salieron no pudo evitar sonreír.

“¿Tiene que irse?” Preguntó Alima con cierta seriedad.

“Eventualmente, pero me gustaría terminar con esto antes.” Respondió el Ministro Turay y haciéndole una señal a su vecino, que había preparado todo, la gente empezó a reunirse.

Por su parte, él se movió entre la multitud que empezó a ser más de lo que pensaba y se dirigió al centro de la plaza, en donde estaba una plataforma y una figura cubierta por una manta blanca.

Subiendo a la plataforma tomando el artefacto para hablar, Turay no se inmutó cuando vio que la plaza se estaba llenando, con más personas que los que vivían en este barrio.

No era un acto público, era un acto de vecinos realizado por él, pero que fuera el Ministro significaba que algunas personas venían de lejos y más para esta ocasión.

“Perdón por adelantarme un poco más, pero las obligaciones llaman y deseaba estar aquí cuando finalmente se revelará lo que se construyó.” Dijo Turay con una pequeña sonrisa y mirando la manga de su traje, murmuró. “La primera vez que la conocí fue cuando estuve por morir… Vi a mis compañeros siendo desgarrados por lobos y pensé que era el siguiente. No lo fui.”

Se había quedado cuando muchos dejaron el ‘barco’ conocido como África, tratando de mudarse buscando una vida mejor, incluso cuando no tenían nada en donde empezar.

Él se quedó, buscando dar una mano a aquellos que la necesitaban, pero en este mundo se necesitaba fuerza para ayudar.

El mundo nunca cambiaba… Antes del ‘Gran Cataclismo’, el poder y el dinero podía traer cambios, pero luego de ese evento, era la fuerza personal la que podía traer cambios.

Y él como millones de otros no despertaron ninguna habilidad sobrehumana o no pudieron convertirse en usuarios de habilidades, pero al igual como antes, el ayudar no podía ser detenido.

“Por mucho tiempo creí que era un marinero en un bote que se hundía. Buscando tapar los gigantescos huecos, sin realizar muchos cambios. Nunca me detuve, no importa si me estaba por ahogar o me estaba hundiendo.” Dijo Turay y con cierta sonrisa, añadió. “Lo que algunos llamarían un tonto por ayudar, por quedarse en este lugar cuando ya no había esperanza. Sin embargo, solo me di cuenta de que la esperanza no había llegado.”

¿Era un marinero que se hundía en un bote? ¿O solo un tonto testarudo que no quería dejar que ese bote se hundiera?

La respuesta estaba en cada uno de aquellos que escuchaban su historia.

Ahora pensaba que no era que no hubiera esperanza, era que no había llegado… Aquellas personas que finalmente dieron esperanza para que todo cambiara.

“Vi a mis amigos morir por criaturas, a mis conocidos morir de hambre y tuve a mi familia muerta en mis brazos. Había perdido la esperanza y lo que quedaba de mi era alguien que solo buscaba continuar, tal vez queriendo ver algo de luz en este lugar tan oscuro y lleno de peligros. Bestias, criaturas, señores de la guerra, milicianos, bandidos o jugadores, para nosotros eran mortales.” Dijo Turay y con una voz algo compleja, añadió. “Hasta que las conocí y me hicieron ver algo de luz, queriendo volver a moverme sin detenerme. La esperanza para mí llego con ellas.”

Había vivido toda su vida en este continente y había viajado por diferentes lugares, visto que la vida era mala incluso antes del Gran Cataclismo, pero se esforzaba por vivir o sobrevivir.

Luego de que todo empezara, el mundo se puso patas hacia arriba y vio como sus amigos morían por criaturas y bestias o vio a algunos de sus conocidos morir por hambre, sin tener nada con lo que alimentarse.

Vio morir a su familia… Y cuando esas jóvenes lo encontraron solo quedaba un hombre testarudo, que se creía que era un marinero tratando de tapar los grandes huecos del barco con su cuerpo.

Un hombre vacío que era lo suficiente testarudo como para luchar antes de morir y eso, cambio con su llegada.

Las jóvenes que cambiaron todo.

Aquellos que lo escucharon dieron miradas serias, tal vez recordando sus propios pasados y otros mostraban expresiones animadas, tal vez por las personas de la que estaba hablando.

“Pero estoy avergonzado. Puse mi supervivencia en los hombros de dos niñas, quienes decidieron cargar con nosotros. Un adulto dependiendo de unas niñas para su cuidado.” Dijo Turay y notando que las expresiones de algunos que venían de lejos cambiaban, añadió. “Ellas no estaban en su mejor momento, cualquiera que la conoció esos primeros días podría verlo, pero ellas se movieron por nosotros. Sangraron, lucharon y al final no nos abandonaron.”

Niñas… No importa que a Aurora o Alice le molestara esa palabra, cuando llegaron a este lugar eran dos niñas perdidas, con pasados complicados y con sus propias pesadillas.

Aurora era una joven que venía del extranjero y Turay todavía recordaba esa máscara y armadura que había llevado, que le dejaba en claro que llevaba cargas pesadas.

Sin embargo, esa joven se echó al hombro la vida de miles de personas y luego tras salvarlos a todos, en vez de dejarlos a su suerte, los siguió cargando.

Una carga pesada en el que incluso Alice, que no mostraba interés en ellos, tuvo que cargar y ambas se enfrentaron a grandes desafíos, que la superaban, pero siguieron aquí.

No importa lo que Aurora dijera sobre que era para sí misma o como Alice deseaba mostrarse indiferente, diciendo que lo hizo por su hermana, ambas se detuvieron a ayudar y luego continuaron ayudando, cargando cientos y miles de vidas por su cuenta.

Dando una señal a sus vecinos, para que bajaran la manta, revelando la figura, todos se quedaron en silencio cuando vieron la figura.

No era la figura de Aurora, levantando su espada en lo alto, como todos la representaban, era una joven en una armadura, que se afirmaba en su espada.

Cabizbaja, se mostraba cansada, agotada y exhausta tan solo afirmándose con su espada, pero no caía arrodillada, todo mientras a su espalda una capa de oscuridad la cubría, apoyándola.

“Esta no es una estatua para alabarlas a ellas. A ninguna de las dos le gustan las alabanzas y los cumplidos. Esta es una estatua para nosotros, para que no nos olvidemos que vivimos gracias a unas niñas que sacrificaron su adolescencia buscando protegernos, cuidándonos y permitiéndonos crecer, trayendo ayuda.” Anunció Turay y viendo la seriedad que compartía entre los primeros vecinos, reveló. “Que esta estatua sea un recordatorio, de que lo que tenemos es a causa del sacrificio de dos jovencitas. Sus dificultades, sus desafíos, sus lágrimas y dolor, nos permitieron por primera vez en mucho tiempo vivir y no solo sobrevivir o simplemente existir.”

Muchos no ‘vivían’, sobrevivían y algunos simplemente existían.

Todo podría haber cambiado si Aurora se retiraba ese día que lo ayudo, pero no lo hizo y se quedó… Llevando a que cargara con la vida de más personas y luego trajera ayuda, cambiando sus vidas para siempre.

Tal vez para los ciudadanos posteriores, la participación del dúo de hermanas en su vida era más baja con el tiempo, pero para los primeros ciudadanos de Zerzura, sus vidas eran de esta forma gracias a ellas y solo a ellas.

Por eso esta estatua no buscaba alabar a las hermanas, sino que era un recordatorio para sí mismo y para todos aquellos del primer barrio que hoy ocupaban puestos importantes tanto en el gobierno como en el ejército.

La vida que hoy tienen fue gracias a esas jovencitas, que sacrificaron más de lo que seguramente ganaron.

“Cumplan con su papel y sigan con su trabajo para Zerzura.” Dijo Turay y con calma, anunció. “La única forma que hay para pagarles, es apoyarlas.”

Aurora no deseaba recibir un agradecimiento y hubo veces que le causaban incomodidad, ya que ella misma decía que lo hizo por sus propios intereses.

Por su parte Alice, estaba aún menos interesada en los agradecimientos y de cierta forma ambas, no deseaban ninguna devolución.

Sin embargo, era necesario devolverles algo y era imposible que no lo hicieran, no solo por ellas, sino que por sí mismo.

Y la única forma de devolver lo que ellas hicieron era apoyarlas por medio de la ciudad.

Haciendo que al menos fuera un lugar acogedor y seguro al cual pudieran regresar, cuando terminara su camino imparable.

Esa era la única manera.

******

Un hombre y una mujer estaban caminando por la vereda de la Ciudad de los Ángeles, mirando el gran domo que cubría el portal a lo lejos.

La seguridad estaba en los alrededores y se veían policías moviéndose, junto a varios aventureros y mercenarios, llevando a que los transeúntes cercanos empezaran a sentir la rareza.

Pero incluso con eso las personas miraban al par, que estaban caminando en dirección al portal y la mayor razón, era por la belleza de la mujer.

Era joven rondando su veintena, cabello negro y largo, ojos celestes, piel blanca que daba la impresión de ser suave y un vestido que revelaba su figura atractiva.

Su mirada indiferente y distante solo causaba que los espectadores, sintieran que el atractivo aumentaba como una joya que no estaba al alcance de todos.

“Parece que pronto empezara.” Murmuró el hombre que caminaba a su lado.

Era un hombre con cabello negro algo corto y con una barba negra prolija, que cubría su mandíbula dando cierta apariencia masculina atractiva a la vista.

A simple vista las personas creería que el hombre rondaba los cuarenta y a pesar de que estaba al lado de una jovencita a la cual doblaba la apariencia, nadie pudo soltar ni siquiera un murmullo.

Eso fue por su físico entrenado, no lo suficiente como para parecer extremadamente musculoso, sino que lo suficiente para dejar en claro que, bajo esa camisa, había un cuerpo aterrador.

Los aventureros al escuchar sus murmullos dudaron de este par que llamaba tanto la atención, pero entonces una alarma sonó.

La gente se quedó aturdido al escuchar esa alarma que sonaba por primera vez, pero luego tras girarse, pudieron ver que en el domo empezaba a ocurrir algo.

“Se recomienda la evacuación de inmediata. ¡Repito todas las fuerzas deben evacuar de inmediato!”

El altavoz empezó a sonar y la gente empezó a actuar de inmediato, sintiendo el peligro que se filtraba desde el Octavo Portal Abismal que apareció en esta ciudad.

Gritos, alaridos, advertencias y el megáfono advirtiendo sonaban mientras que el dúo caminaba en dirección del portal sin temor.

“Algo está queriendo salir. Justo como me habían informado.” Dijo la mujer y sonriendo mientras la luz plateada empezaba a iluminar el cielo de la ciudad, añadió. “Hemos llegado justo a tiempo.”

En medio del aturdimiento de los espectadores al ver esa luz plateada que cualquiera podía reconocer, pudieron escuchar la explosión de la barrera y la niebla de corrupción extendiéndose, todo mientras una figura salía.

Todos tuvieron el mismo pensamiento al mirar en esa dirección… La expedición del Octavo Portal Abismal había fallado.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Aquí finaliza el volumen 2, al menos la parte de la historia principal, cuyo nombre es ‘Necesidad’. Siempre tengo cosas que decir, pero lo dejaré para cuando la historia paralela termine… Y si, la historia paralela continuara hasta que termine, que serán alrededor de 30 capítulos si contamos los otros 5 que no se pudo publicar -Al menos lo que tengo pensado-. Bastante o poco dependiendo de quien lo vea, pero en mi caso quiero darle el final que deseaba, sin extenderme demasiado ni tampoco dejar personajes fuera o sin mostrar lo que deseaba.

La última vez me di un tiempo cuando finalizo el volumen, pero ahora continuara con la historia paralela hasta que acabe, así que se seguirá publicando los capítulos, pero dejaré la encuesta de antemano por aquí… ¡Y si, también hay una encuesta!

Si tienes tiempo pueden responderla, son más preguntas que la anterior, pero no es obligatorio responder todo, así que lo dejo a su decisión.

Les dejo el link de la encuesta y también de discord en donde se publicara, por si desean ir directamente desde ese lugar.

https://forms.gle/Y8jKgMVTZGWnGiB66

https://discord.gg/WG8FX75

Psdt: Aviso por aquí, que esta semana estaré ocupado y tendré un corto viaje de una semana y tendré problemas de internet, así que si es posible seguiré subiendo capítulos de forma constante como siempre, pero es posible que días continuos no se publique nada, todo depende del internet y la suerte.

Dicho eso, antes de hacerlo más largo, gracias por leer!


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