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Historia Paralela Capítulo 121
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No te preocupes.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 121: No te preocupes.

Alice tras despedirse de Liam y dejarlo dentro del bar, avisando a su hermana de que se dividieron, empezó a caminar por las calles de esta ciudad.

Su hermana se preocupaba por aquellos que trabajaban para ella, pero Alice entendía que Liam tenía sus propios métodos y era alguien que le gustaba actuar por su cuenta… No, sería mejor decir que debido al tiempo que estuvo solo, actuar por su cuenta era lo que lo caracterizaba.

Pasaría algo de tiempo hasta que se adaptara y Alice pensaba que lo haría bastante rápido.

Viendo las calles, encontrándose con algunos vagabundos y pasando cerca del puerto, en donde se encontraban muchas personas trabajando moviendo cajas y cargando todo tipo de productos, Alice no se adentró a esos lugares.

“¿De verdad estuvieron por enfrentarse a la Señora de las Bestias?” Preguntó Akira cuando no pudo aguantar su curiosidad y mientras caminaba a su lado, susurró. “Escuche que era capaz de fusionarse con su bestia… Debe haber sido fuerte.”

¿Seguía pensando en ese tema? La curiosidad de esa jovencita con los alrededores fue mermando y ahora la estaba mirando queriendo respuesta a ese tema.

“Estar cerca de enfrentarse no es lo mismo que enfrentarla, pero sí… Si era necesario lo hubiéramos hecho.” Respondió Alice sin tener intenciones de mentir.

Los ojos marrones de esa jovencita brillaron con admiración y respeto, pero Alice no pudo sentir nada de eso.

Enfrentarse a alguien más fuerte no era algo que se hacía por valentía, se necesitaba no había duda, pero se hizo por necesidad.

Liam ese día se metió en la boca del ‘oso’ y si las cosas se complicaban, su hermana no lo hubiera dejado morir, lo que significaba que hubieran enfrentado a esa Señora de las Bestias.

En cuanto a si ganaban… Las posibilidades eran demasiado bajas, aunque era otro tema sobrevivir.

“Al final no importa. Esa mujer fue derrotada y no por nosotras.” Comentó Alice con calma.

No dijo que lo hicieron sus padres, porque estuvo claro por la mirada de esa jovencita, que empezaría a hacer un escándalo y prefirió que el escándalo lo soportara su hermana.

“Igualmente es increíble. Da miedo enfrentarse a alguien más fuerte y ni hablar de un rango SS.” Murmuró esa jovencita con cierta seriedad.

¿Daba miedo?

Akira estaba impresionada por su ‘valor’ al enfrentar alguien más fuerte, pero tales enfrentamientos eran por necesidad.

Al final, Alice ocultó el hecho de que su hermana y ella se enfrentaron a una bestia de rango SS y en vez de eso, siguió caminando por la calle en donde estaban los almacenes.

Eran calles menos concurridas debido a que las personas pasaban por aquí cuando era necesario descargar cosas en los almacenes, pero de cierta forma pasaban eran menos concurridas.

“¿Por qué estamos aquí?” Preguntó Akira con cierta curiosidad al mirar a los alrededores.

Pocas personas caminaban por estas calles, no obstante, esos individuos le daban miradas recurrentes, lo que causaba cierta preocupación por la constancia de tales miradas.

Para Alice era normal tales miradas.

Los almacenes de los puertos siempre eran lugares en donde se podía encontrar muchos productos ocultos y Alice ahora mismo estaba aquí por esa razón.

Su oscuridad sin que ni siquiera su acompañante lo notara, se dividió en una parte, adentrándose a los almacenes tanto de los alrededores, como de los contenedores del puerto cercano.

Una vez que se conectó a su oscuridad sus sentidos pudieron funcionar desde la distancia, permitiéndole ver los almacenes llenos de armas, de materiales de criaturas y otros lugares.

“Aurora dijo que deberíamos explorar, eso estamos haciendo.” Dijo Alice mientras revisaba los lugares.

Almacenes llenos de armas, otros almacenes llenos de cajas con drogas, algunos normales con carnes de bestias y otros con bestias salvajes encerradas, Alice anotó en su mente lo que encontraba, pero se mantuvo en silencio.

Pudo sentir que Akira miraba para todas partes sin entender como era que estaban explorando, pero no tuvo sentido explicarle ahora.

Las personas que pasaban le daban miradas, ya que en estos almacenes se encontraba sus mercancías y por eso revisaban el área, con un estilo de patrulla.

Alice ignorando a aquellas miradas, se concentró en su tarea de revisar y captó varios lugares con bestias mágicas poco inteligentes que en Zerzura estarían protegidas por la ley.

Anotando para preguntarle a su hermana, que haría, pudo captar bestias mágicas inteligentes en el mismo almacén.

El problema era que había algunas personas, que parecían estar por cargarlas y llevárselas, llevando a que Alice suspirara.

Si le avisaba a su hermana sería demasiado tarde para que se encargara y por eso se dio vuelta para mirar a la joven, que estaba tratando de controlar sus nervios.

“Algo sucedió. Me encargaré rápido y volveré.” Dijo Alice con calma y mirando de forma seria a esa joven, ordenó. “Quédate aquí y avisa por tu reloj holográfico si algo sucede.”

Viendo que Akira asentía ante su seriedad, Alice fue tragada por sus sombras y luego la oscuridad se desbordó de un almacén a una cuadra y salió del lugar, notando varios Addax mágicos y un par de aves de fuego dormidas y atrapadas.

Dejando que su oscuridad también se extendiera a los lugares cercanos para revisar los alrededores junto a este gran almacén, Alice con otra parte de su oscuridad tragó a las bestias para ocultarlas en su sombra.

“¡Oye tú! ¡¿Qué estás haciendo?!” Gritó un trabajador del área, alertando a los guardias.

“Si valoras tu vida, es mejor que hagas como si no viste nada.” Advirtió Alice con un tono simple, también llevándose a las bestias poco inteligentes.

Ayudar a estas bestias no era algo que hiciera por puro interés propio como su hermana, pero lo tomó como un trabajo y eso significaba que necesitaba hacerlo bien.

Matar de forma desmedida seria problemático y fue por eso que dio su advertencia… Una advertencia dada con la indiferencia, de alguien que solo avisaba una sola vez.

“Niña de mierda, no sabes en donde te encuentras. Ríndete ahora o muere.” Dijo un guardia liberando su aura de rango A y viéndola que seguía con su trabajo, declaró. “Muere entonces.”

Ese hombre empezó a correr con un sable en su manos y Alice solo extendió su oscuridad, en una lanza que ese hombre esquivó, y antes de que la cortara, la misma lanza de antes, se giró de forma brusca.

Transformado en una mano negra, tal mano atrapó la cabeza de ese individuo y lo tiro al suelo con fuerza.

“Hh…”

Lo hizo varias veces en un golpe constante, lo suficiente como para que empezara a sangrar de la cabeza y quedara inconsciente, entonces la misma mano lo tomó y lo tiró a lo lejos, golpeándolo en contra de la pared como si fuera un muñeco roto.

Su trabajo era ayudar a estas criaturas y a quienes lo necesitaban, pero no tenía demasiado interés en ser amable con aquellos que buscaban herirla.

“Esta es la última advertencia.” Añadió Alice tragando la última bestia en su sombra.

África era un lugar caótico en donde los derechos no se respetaban, pero era equitativo y eso significaba que los derechos de criminales, maleantes y jugadores tampoco se respetaban.

A diferencia de su hermana que se contendría para detener a esta clase de personas, Alice le daba lo mismo matar a alguien que trabajaba como guardia por dinero o un idiota que cometía crímenes peores.

Mientras no siguieran su advertencia, ella no tendría problemas en quebrarles varios huesos y si todavía continuaban, no tenía inconvenientes en ensuciarse las manos.

Tras terminar su trabajo dio una mirada a los diferentes guardias que no se atrevieron a atacar.

“¿Este es su único almacén? ¿Con quiénes trabajan?” Preguntó Alice mientras se conectaba con su oscuridad, logrando captar otro almacén en su límite, con esclavos.

“Si es el único lugar. Trabajamos para un grupo de cazadores independientes, pero no estamos haciendo nada malo.” Dijo uno de los hombres que no se atrevió a atacarla.

Estaban en lo correcto.

Massawa no tenía una ley en contra de la caza ilegal de bestias mágicas inteligentes, lo que significaba, que no estaban haciendo nada malo y nada ‘ilegal’, para ser restringido o detenidos.

“¿Y? Entonces pueden considerar que les estoy robando.” Respondió Alice y moviendo su oscuridad al siguiente objetivo, preguntó. “¿Quieren detenerme?”

Esto era África… Siempre se decía lo mismo, pero esas palabras significaban que aquí se podía hacer lo que se deseara.

Las personas que tenían fuerza eran quienes dictaban las reglas y si bien estas ciudades tenían ciertas reglas para mantener un orden, mientras se fuera fuerte, nadie podría hacerle algo.

Justo como ahora que se quedaron en silencio y dándole una última mirada, Alice fue tragada por su oscuridad y tras moverse varias veces por el mismo método, llego al siguiente almacén.

Este almacén a diferencia del anterior no tenía bestias, tenía mujeres, niños y hombres encerrados en jaulas como animales y había algunos compradores en el área.

“Me gusta la niña. ¿Es virgen o está usada?” Preguntó un hombre viejo.

“Es pura. Puede enseñarle lo que desea, es muy obediente.” Respondió la mujer encargada de la venta y con una expresión fría al darse cuenta de su presencia, cuestionó. “¿Quién eres tú?”

Los guardias tanto del viejo hombre como de esa mujer reaccionaron tratando de rodearlo mostrando más experiencia y disciplina.

¿Un gremio de aventureros? No, por el emblema de cuervos, era un gremio de jugadores y Alice que había leído el informe de los poderes locales, lo reconoció.

“Ríndanse o sufran las consecuencias.” Ordenó Alice sacando un artefacto de sellado de comunicaciones y escape espacial.

No pensó que tendría que trabajar de inmediato cuando saliera a explorar, pero si dejaba pasar estas situaciones su hermana se enojaría, así que tuvo que encargarse.

El problema era que lo tenía que hacer rápido, ya que dejo a Akira sola y le preocupaba un poco esa jovencita.

“¡Deténgala!” Ordenó la mujer con seriedad.

Ellos le permitieron terminar con todo rápido y Alice sacando seis brazos de su espalda, desvió dos lanzas y les cortó el cuello a los dos lanceros, entonces luego utilizó un escudo para cubrirse de una flecha y atrapó la cabeza de un luchador, ahogándolo con su oscuridad.

Un rango S lanzó rayos con sus hechizos y Alice diseño un escudo de oscuridad que la cubrió y tras conectarse con la sombra de ese mago, empezó a extender brazos para atrapar sus tobillos, logrando hacerlo caer.

La menospreciaron y atacaron de forma simple, buscando detenerla y no asesinarla, lo que llevo a que no atacaran con todo.

Lamentablemente para ellos fue demasiado tarde cuando se dieron cuenta de su error.

*Crack*

El mago de rango S al caer, trató de parpadear, pero como estaba atrapado no pudo y Alice creando un puño gigante, lo dejo caer en la cabeza y la aplastó salpicando la materia cerebral y los huesos para todas partes.

Trató de evitar la sangre, pero algunas partes de carne cayeron en su ropa y ella tuvo que pisar la sangre.

“Debiera limpiarme antes de encontrarme con Akira.” Murmuró Alice moviendo sus brazos, asesinando a aquellos que no había eliminado.

Dejando solo la mujer y el hombre, quienes retrocedieron con miradas llenas de terror al ver que era la única que quedaba.

Había un solo rango S y un par de rangos A y unos cuantos rangos B… Un grupo insignificante.

“Es mejor que me dejes ir si me tocas… AHhhh…”

Sin tener intenciones de escuchar una advertencia tonta, Alice atrapó el brazo de ese hombre y lo dobló en una dirección inhumana, logrando que ese viejo gritara y luego pensando que deseaba comprar a alguien tan joven como su hermana, le quebró el otro brazo.

Solo que, en varias partes, desde los dedos, muñeca, codo y hombro torciéndolo en formas muy diferentes y al escuchar el grito, no pudo ocultar su sonrisa.

Tragándolo en su sombra, solo dirigió su mirada a la mujer que estaba pálida.

“Eres… Eres la ‘Protectora de Zerzura’.” Murmuró con miedo la mujer al caer al suelo.

“No, esa es mi hermana.” Respondió Alice y con su misma sonrisa, añadió. “Yo soy alguien que le gusta eliminar la basura antes de que ella lo vea.”

Era en parte cierto y en parte mentira, pero no era como si alguien pudiera juzgarlas por lo que estaba haciendo y sin darle tiempo para que la otra parte lo pensara, extendió su brazo y atrapando de la cabeza a la mujer que era alguien sin habilidades, la tragó en su sombra.

Ella no iba a ir al espacio vació como las bestias, iba a ser tragada en su oscuridad, sin que pudiera ver o escuchar nada y lo único que sentiría, sería la oscuridad moviéndose por su alrededor queriendo devorarla.

Una excelente forma de tortura mental que Alice aprendió que era aterradora y muy útil para obtener información una vez que la sacara de ese lugar.

“Soy de Zerzura. Los llevaré con la iglesia del tiempo y el espacio.” Dijo Alice tratando de no dejarse llevar por sus pensamientos y viendo que esas personas la miraban con miedo, añadió. “Solo guarden la calma y no se muevan. Los ocultaré para irnos.”

No tenía el carisma para sonreírle de forma tranquilizadora como su hermana y menos cuando antes había eliminado a otros, disfrutando un poco de utilizar sus habilidades para torcerle el brazo a ese viejo asqueroso.

Así que, en vez de eso, utilizó su papel en Zerzura y nombró a la iglesia, para traer calma y por las miradas que le dieron funcionó.

Solo que en vez de ocultarlos con un artefacto y llevarlos de forma tranquila, los tragó a todos con su oscuridad para dejarlos dentro su sombra y cuando termino de revisar los alrededores tanto del interior del almacén, como los lugares cercanos, empezó a volver.

Llevaba bastante ‘carga’, pero no era como si su sombra fuera un lugar pequeño o algo de ese estilo y el único problema, era que las personas y las bestias trataran de moverse, asustándose.

No obstante, las bestias estaban sedadas e inconscientes y las personas estaban asustadas, mientras que a los que capturó para luego sacarle información, estaban aterrados.

Saltando por su sombra, volvió a la calle en la cual había dejado a Akira y su expresión se hizo seria, al ver que el lugar estaba vació.

Extendiendo sus sentidos por los alrededores, revisando cualquier lugar oculto, su expresión empezó a volverse más y más seria.

“Mierda…” 

¡Acababa de perder a la estudiante y eso que solo se había ido hace no más de diez minutos!

*******

-Hace unos minutos-

Akira se quedó en una esquina de la calle mirando los alrededores con cierta cautela y nerviosismo.

Era un lugar solitario, pero lo peor era que estaba sola.

¿Alice fue al baño? ¿Encontró un lugar en donde comprar comida? ¡Se fue de repente y no le dijo que era lo que iba a hacer!

Ni siquiera le pidió ayuda, simplemente fue tragada por su propia oscuridad y desapareció por completo.

¿Qué era lo que fue a hacer? Akira dio un suspiro mientras se quedaba esperando, siguiendo la orden de Alice.

El problema era el lugar en donde se encontraba y las personas que de vez en cuando pasaban dándole miradas frías.

Algunas eran indiferentes, pero otras mostraban frialdad, muy normal entre los maleantes… Al menos eso era lo que pensaba Akira cuando era observada tanto.

Esperando que nada ocurriera hasta que Alice llegara, ella pudo notar que un grupo se acercaba y el problema fue cuando una mujer que antes pasó por aquí, la señaló.

¿Eran las autoridades? Por sus miradas escudriñadoras y las sonrisas descaradas, estuvo claro que ese grupo significaba problemas.

Y Akira empezó a tensarse cuando se acercaron al frente de ella, pareciendo autoritarios.

“¿Desean algo?” Preguntó Akira con una voz simple, sin mostrar ni sus nervios ni la seriedad.

Su energía psiónica podía sentirse de su cuerpo emanando con sutilidad dejando en claro que no era alguien fácil con quien meterse, pero esas personas solo dieron miradas aún más atraídas por su fuerza.

“Eres de Zerzura, ¿cierto?” Preguntó el líder que jugaba con una daga en sus manos y viéndola fijamente, cuestionó. “¿Eres la Protectora de Zerzura?”

La forma que la miraba desde su cabello a sus ojos, dejaba ver cierto reconocimiento, como si la hubiera identificado, pero Akira solo mantuvo su expresión lo más sería posible.

“Disculpa, no tengo deseo de involucrarme con nadie.” Dijo Akira con una expresión fría, sin ni siquiera responder la pregunta.

Estaban buscando a Aurora y Alice… Akira sabía que ambas hermanas llevaban por lo general ese título y ahora estuvo claro que esos tipos buscaban causar problemas.

Uno de esos tipos se interpuso en su camino y Akira empezó a tensarse mostrando una mayor cautela.

“Tienes cabello negro y eres joven… De seguro eres la Protectora de Zerzura, no te hagas la chistosa conmigo.” Dijo el hombre y antes de que ella pudiera decir algo, proyectó un videollamada con su reloj holográfico y declaró. “Mira, si no vienes con nosotros, los mataremos y su sangre estará en tus manos.”

En el videollamada se mostró una familia dentro de unas jaulas y un hombre riéndose mientras jugaba con una pica caliente.

El padre de familia ya tenía marcas por su cuerpo y trataba de cubrir a su familia, pero quien grababa seguía quemando su carne, dejando que los gritos salieran.

La expresión de Akira se volvió seria… Estos tipos estaban locos y el problema era que no mentían con esos rehenes.

“¿Qué es lo que deseas?” Preguntó Akira con una expresión fría.

“Solo ven con nosotros. Simple, ¿no?” Respondió el hombre jugando con su daga y sonriendo de forma descarada.

Era una trampa.

Estuvo claro para Akira, pero no tuvo opción… ¿Qué más podía hacer? No deseaba atacarlos ahora y hacer que ordenaran asesinar a los rehenes, así que tomó la mejor decisión posible.

“Dirige el camino.” Ordenó de forma fría, causando que los hombres la miraran mal, pero se contuvieron y se movieron, guiándola.

Dos estaban a su espalda y dos adelante, guiándola en una formación que evitaba que escapara, pero Akira solo utilizó su energía psiónica para captar sus alrededores.

Ellos creían que no lo notaría, pero su energía psiónica era versátil, tal vez no para ser capaz de utilizar múltiples capacidades psiónicas, pero captar sus alrededores fue un trabajo fácil.

Utilizaron artefactos en secreto para silenciar el sonido y cualquier mensaje virtual impidiendo la comunicación, tan solo para luego cubrir todo el lugar con una barrera mientras entraban a un callejón.

“¿Jefe ella es la Protectora de Zerzura? Tiene ojos marrones, no negros y no parece un espadachín.” Dijo uno de los hombres que iba al lado del que utilizaba la daga.

“Los informes dicen que la ‘Protectora de Zerzura’ es una niña de dieciséis o diecisiete años de cabello negro que es fuerte, en cuanto a los ojos, debe ser información de relleno. Nadie anda mirando que clase de ojos tiene otra persona.” Respondió quien utilizaba la daga y con una risa descarada, declaró. “En cuanto a su fuerza es lo mismo. Debe ser exagerado. Son solo niñas que quieren hacerse pasar por heroínas.”

¿Aurora y Alice eran niños que deseaban hacerse pasar por heroína? Akira tal vez no la había visto en acción en su totalidad, pero era imposible definirla de esa forma.

Esa glotona parecía indiferente y Aurora daba la impresión de que tomaba esto con un trabajo con las debidas responsabilidades.

Incluso si se tomaba todo como un juego, ella hacia un buen trabajo y por tal razón era respetada por los milicianos, la iglesia y las personas de Zerzura.

“Se trata de la luz. Algunas veces pueden verse un poco negros.” Dijo Akira con calma mientras caminaba por los callejones, que parecía un laberinto.

Quien usaba la daga solo le hizo una señal como si fuera obvio y tomando sus palabras como una afirmación, continuó guiando.

Akira al ver que esos hombres se tensaban al estar llegar, calmó su corazón palpitante, sus pensamientos desorientadores y respiró hondo.

“Es mejor… Uggg…”

Justo cuando el hombre que lideraba trató de dar su advertencia, Akira dejo salir toda su energía psiónica, explotando en una ráfaga de hielo que los empujó a la pared.

El espadachín utilizó su espada sacándola de inmediato, pero Akira creó con su hielo restricciones, que le impidieron desenfundar sus armas.

“¡No te muevas!”

A su espalda uno de los hombres que era mago de agua, utilizó un poderoso látigo de agua, que golpeó su espalda y Akira al retroceder, lo trató de congelar con toda su energía psiónica.

La energía psiónica y mágica se repelían entre sí y lo que ella buscó fue congelar la base del látigo, para de esa forma que el resto del agua dejara el control del mago y el agua cayó al suelo, sin que nadie la controlara.

*Boom*

Ella utilizó esa agua, congelándola con toda su capacidad y levantando un muro de hielo que el luchador que estaba atrás, golpeó cuando intentó atraparla.

Los restos de hielo volaron por el aire y se dirigieron al hombre con la daga, quien cortó su estómago de forma ligera, al esquivar y luego tuvo su hombro congelado.

Akira mordió sus labios ante el corte en su estómago y disolvió el hielo, congelando el mismo aire, logrando que esos hombres al respirar, sintieran que sus gargantas eran congeladas.

A la vez que le dio un momento, para que ella corriera por el callejón hasta la entrada en donde el mismo hombre del video esperaba y Akira cuando vio que los de antes parpadeaban adelante, ella también parpadeó a espalda del hombre del video y al llegar atrás, liberó su energía psiónica en una onda.

“Maldita sea.” 

Fue una onda de hielo como una ventisca de tormenta que impidió que captaran con sus sentidos los alrededores mientras que la visión de todos fue cubierta por blanco, lo que llevo a que cerraran sus ojos para que no fueran congelados.

Todos menos ella, que mantuvo su mirada clara viendo a través de su propio ataque.

“Ugg…”

Creando un cañón de hielo y disparándolo hacia el mago, para golpearlo en el estómago y dejarlo sin aliento al empujarlo hacia atrás, Akira a la vez extendió aún más la ventisca y atacó por la espalda al luchador, que se giró de repente utilizando su brazo para golpear.

“¡Bastardo!”

A quien golpeó fue al espadachín, quien maldijo y retrocedió pisando el suelo que Akira había congelado y a punto de caerse, se afirmó con su mano tocando el hielo en el suelo.

“Uggg…” 

Entonces soltó un grito de dolor cuando su carne se pegó al suelo, parecido a una lengua pegada a un poste de hielo, solo que aquí el hielo se extendía por el brazo, congelándolo lo máximo posible.

Akira controló su energía psiónica demostrando la razón por la cual era la mejor estudiante de la Academia Aetherium… Era un maldito rango A con un control extremo de la energía psiónica y capaz de ser aterradora para congelar el cuerpo humano.

Sintiendo que a su espalda estaban los rehenes que antes habían grabado, Akira pudo ver que el hombre que lideraba tomó su daga y corrió hacia adelante, creando plataformas bajo sus pies para no congelarse.

La ventisca congelaba su hombro y su cuerpo, no importa cuando Akira retrocediera creando aún más ventisca, ese hombre supo que su movimiento no tenía el rango necesario para cubrir una gran área, entonces ella cambió de táctica y congeló la ventisca lo máximo que pudo.

Buscando ralentizar a su objetivo y fue tal acción, lo que le permitió evitar la daga del hombre y atrapar la muñeca, para congelarla mientras que con su otra mano creaba una daga de hielo y la dirigió al cuello del hombre, pero al final su mano se detuvo antes de que atravesara el cuello.

“Si te mueves, pierdes el brazo y mueres.” Dijo Akira con una voz fría.

El hielo se extendió por el brazo del hombre y su crioquinesis estaba al nivel de que estaba congelando su carne, su sangre y su interior, hasta el punto de que, si se movía, podía ser letal.

Todo mientras que la daga de hielo estaba en su cuello, cortando con sutilidad dejando ver que era afilada.

“Yo… Lo siento… Me rindo.” 

Escuchando la voz temblorosa de ese hombre y la mirada de pánico, Akira sintió alivió al no tener que mutilar al hombre y…

*Crack*

“GAAAA…”

“Ug…”

Primero fue el brazo de ese hombre, resquebrajándose con porciones de carne congelada cayendo, junto a su grito de dolor y luego vino el rugido de ese hombre, esquivando la daga que cortó su garganta de forma ligera, entonces llegó un pinchazo.

“HAa…”

Ese hombre utilizó su otra mano y Akira pudo sentir el dolor en su estómago, que se intensificó cuando la daga se retorció en su interior, logrando ella gritara y retrocediera, expulsando al hombre con pura fuerza psiónica.

La sangre de su estómago empezó a salir a borbotones por el corte profundo y el dolor se intensificó demasiado, llevando a que Akira retrocediera con su mano en su herida

Duele… Duele… Duele… Duele… Duele…

¿Fue la forma de la daga? Akira sintió que su interior fue destrozado y la sangre empezó a salir de una manera demasiado grave, mientras que el dolor era demasiado intenso.

“¡Niña de mierda!” 

El grito la despertó de repente, trayéndola de vuelta a la realidad y Akira fue golpeada en el estómago por el luchador, que había vuelto.

Volando hacia atrás, golpeó la pared y cayó al suelo, sintiendo que el aire abandonaba sus pulmones y el dolor de los órganos se intensificaba, ante el golpe.

Las lágrimas empezaron a brotar y el miedo empezó a cubrirla, perdiendo el poco control de la energía psiónica y siendo incapaz de controlar su capacidad, llevando a que la desesperación brotara.

No quiero morir… No quiero morir…

El pensamiento brotó de su interior y ella trató de cubrir la herida que seguía sangrando mientras se afirmaba en la pared.

Pudo ver que los diferentes hombres ayudaban a su jefe que estaba maldiciendo con el brazo destrozado en partes de hielo y algunas partes de carne todavía conectada.

Regenerando con pergaminos la herida en su cuello y brazo.

“Puta de mierda. Hija de puta. Te daré algo peor que la muerte… Niña de mierda… Te torturaré… Te violaré… Haré de tu vida un infierno… ¡MALDICIÓN! ¡DUELE!” Ese hombre maldijo y gritó con furia, pero se levantó apretando sus dientes mientras sus compañeros utilizaban pergaminos de curación.

Akira pudo ver las miradas mientras su conciencia empezaba a difuminarse y su miedo se intensificó… Ese hombre cumpliría sus palabras.

Esa realización la hizo dar cuenta en donde estaba, en qué clase de situación se había metido y que tal como había dicho Aurora cuando se presentó en la academia, aquí las personas luchaban a muerte.

Aquí los vencedores se llevaban todo.

“¿Llorando? ¡La Protectora de Zerzura está llorando! Lo sabía, solo eres una niña que quiso ser una heroína y se dio cuenta de que aquí no hay ningún maldito héroe.” Escupió ese hombre preparando su daga.

La familia que estaba en la jaula empezó a llorar y los hombres empezaron a reírse, mientras que Akira sentía que la oscuridad la tragaba.

Primero pensó que era su mente, que se estaba perdiendo por la falta de sangre, el dolor, el miedo y la desesperación, pero luego se dio cuenta de que literalmente fue tragada y apareció en otra esquina afirmada en la pared.

Akira abrió sus ojos sorprendida al ver que la jovencita que se había ido apareció mostrando una expresión indiferente llena de frialdad y apenas sintió esperanza al ver que utilizaba un pergamino en ella, de inmediato el pánico la tragó.

“Huye…” Murmuró Akira mientras la sangre se desbordaba por sus labios.

Eran demasiado… Eran fuertes… No podía vencerlos… Tales pensamientos rondaron por su mente y la desesperación empezó a envolverla, incluso cuando el pergamino calmaba su dolor y la curaba de forma ligera

Las lágrimas solo continuaron y la respuesta de Alice, fue un pequeño suspiro.

“Está bien, no te preocupes. Solo descansa y cierra tus ojos.” Ordenó Alice tras levantarse con seriedad.

Akira trató de detenerla tomándola de las manos con la fuerza que le quedaban, pero Alice simplemente caminó hacia el grupo, ignorándola.

“Otra Protectora de Zerzura… Siempre decían que estaban juntas. ¡Hemos tenido suerte, chicos!” Dijo el hombre con la daga, pero su voz tranquila, no ocultaba la seriedad y las órdenes a sus compañeros.

A diferencia de cuando la trataron a Akira, aquí esos hombres dejaron ver cautela, tal vez porque antes sufrieron por ser descuidados, pero Alice solo caminó a ellos.

“…”

Entonces cuando el luchador la atacó con su puño, ese puño fue detenido por un brazo negro que salió de la espalda de Alice y Akira vio como la oscuridad se extendía por el brazo de ese hombre, cubriendo su cuello y bajando a su torso, entonces…

“¡HAAAAAAA!”

La sangre saltó a borbotones, cuando sonidos de masticar se escucharon y ese luchador gritó de dolor, miedo y terror, entonces cuando ‘escapo’, gran parte de su brazo y torso estaba devorado.

La piel, la carne, parte del hueso estaba a la vista junto a parte del interior y ese luchador solo gritó un poco hasta que cayó al suelo… Su cuerpo era un desastre, dando la impresión de que había metido gran parte de su cuerpo en ácido.

Todos ellos eran rango A, pero murió de inmediato, de una forma dolorosa y aterradora.

“H…”

Y lo mismo sucedió con el espadachín que al atacar fue atravesado por decenas de lanzas por su espalda y lo levantó en el aire, empalándolo a la vista de todos.

El mago de agua trató de escapar y se encontró con una puerta que estaba completamente negra y entonces, la oscuridad lo trago mientras gritaba.

Al final el hombre con la daga fue el único que quedo, cayéndose al suelo y mientras se meaba en los pantalones, la oscuridad que se extendió en el suelo, lo cubrió mientras que decenas de las lanzas lo atravesaban.

“¡Por favor! ¡Para! ¡Para! ¡Me rindo! ¡Te diré para quienes trabajo!” Gritó el hombre tratando de escapar, moviéndose de forma desesperada.

Akira que vio la espalda de Alice con las pocas fuerzas que le quedaban, escuchó una pequeña risa y…

“No te preocupes, también encontraré para quienes trabajas y los mataré.”

Esas palabras frías e indiferentes vinieron y luego de inmediato le siguió el grito de dolor de ese hombre.

Un dolor inimitable expresado por un grito indescriptible y el miedo que emanaba ese grito fue lo último que Akira pudo captar antes de que perdiera la conciencia.


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Historia Paralela Capítulo 122
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Ya no más.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 122: Ya no más.

Akira despertó de repente con su corazón latiendo con fuerza y su cuerpo emanando energía psiónica de forma inconsciente.

El aire se volvió frío de inmediato y…

“Está bien, no te preocupes.”

Una voz llena de tranquilidad y calma vino de su lado, cuando Aurora se levantó del sofá de donde esperaba y se acercó a ella con una sonrisa tranquilizadora.

La sonrisa de esa joven, llevo a que su mente se tranquilizara y pudiera captar en donde estaba.

Acostada en la cama de algún centro médico, a sus lados había sofás para los visitantes y tanto Alice como Aurora estaban esperándola.

Akira se concentró en su ‘jefa’, cuya sonrisa no mermaba, buscando traer calma y lo logró… Era una sonrisa tranquila y simple, que le decía que todo estaba bien.

Las emociones vinieron de inmediato como un estallido repentino.

Estaba bien… Estaba viva… Escapó de la muerte… Esos fueron sus primeros pensamientos, haciéndola ver que tenía miedo y luego vinieron los recuerdos de lo último que recordaba y dando una mirada a Alice, que estaba con una expresión indiferente, tragó.

“¿Y los rehenes?” Preguntó Akira tratando de no pensar en Alice, en la frialdad que mostró y la forma despiadada con la cual actuó.

“Están bien. Los médicos se están encargando de las heridas y los sacerdotes se encargarán de llevarlo a Zerzura si así lo desean.” Dijo Aurora y dándole palmaditas en su hombro, añadió. “Hiciste un buen trabajo.”

¿Lo hizo? Akira cuando lo pensó, no pudo sentirse feliz.

Estaba contenta de que los rehenes estuvieran bien, pero ella no fue quien hizo el trabajo y era imposible que fuera un ‘buen trabajo’.

“La cagué… Yo debí… No pude hacerlo… No me atreví a matarlo… Debí seguir tu consejo… Yo…”

Tratando de explicar lo sucedido, su voz se rompió y la felicidad de vivir se fusionó con la realización de saber que casi había muerto.

Aurora se lo había dicho cuando se presentó en la Academia de Zerzura… África era un lugar en donde las personas luchaban a muerte.

En donde los jugadores y lunáticos estaban preparados para perder un brazo, para eliminar a su oponente y un lugar en donde ellos harían cualquier cosa para ganar y lograr su objetivo.

Sin embargo, no pudo mover la daga de hielo para atravesar el cuello ese maleante… No pudo matar.

“Está bien…” Aurora la abrazó con fuerza y Akira tratando de no llorar, pero sin evitarlo, recibió el abrazo y luego escuchó. “Está bien. Todo está bien.”

La voz era tranquila y llena de calma, buscando tranquilizarla lo máximo posible y su abrazo llevaba la seguridad que Akira en este momento necesitaba.

Eran las palabras que le decían que ya había dejado ese lugar, pero Akira seguía sintiendo que fallo, que no actuó como se debía actuar y por su propia culpa casi termino muerta.

Abrazando a la joven durante un par de minutos, cuando ella se detuvo, Aurora le dio un pañuelo.

“¿Mejor?” Preguntó esa jovencita y guiñándole el ojo, comentó. “Soy una buena directora, ¿no lo crees?”

“Si… Dejaré buenos comentarios y cinco estrellas por el servicio.” Respondió Akira sabiendo que estaba bromeando y al final, no pudo evitar dar una pequeña risa, al ver que Aurora le guiñaba el ojo.

Buscaba calmarla y tranquilizarla aún más con una broma y Akira no pudo evitar reírse, al ver que se soltaba un poco tan solo con la intención de calmarla.

“Cuando te encuentres mejor, volverás a Zerzura a descansar. Luego de salir herida, mereces un buen descanso.” Dijo Aurora con calma, pero esta vez no pudo ocultar la preocupación en sus ojos negros.

“Yo…” Akira no pudo decir que deseaba quedarse.

De decirle que podía superar este desafío, de mencionarle que podía estar a su altura, que tras salir herida podía volver al trabajo como muchos otros hacían y lo supo… Tenía miedo.

Miedo a morir.

Era ese miedo que la llevo a que no pudiera decirle que deseaba quedarse, que podría estar a la altura y fue ese miedo, lo que llevo a que se sintiera frustrada.

Podía estar a la altura, no solo de la expectativa que Aurora puso sobre ella al dejarla venir aquí, sino que a la altura del trabajo que ella había tomado por sí misma.

Sin embargo, no pudo decir que iba a reparar su fallo actual y el miedo se filtró, llevando a que las palabras no salieran.

“No te preocupes. Descansa y si necesitas algo pídelo a los enfermeros.” Dijo Aurora sonriéndole con calma.

Akira al ver los ojos serios de esa jovencita, quiso preguntarle qué era lo que iba a hacer, pero no pudo y la dejo ir.

Sintiendo que había desencadenado algo.

******

Alice al salir de la carpa con su hermana, pudo ver que esa joven que antes sonreía, cambio de expresión de inmediato.

Saliendo de las carpas médicas los paladines dirigidos por Claus y la Sumo Sacerdotisa Xaali, los aventureros dirigidos por Vázquez y un par de milicianos dieron miradas a su dirección, sintiendo la atmosfera pesada.

La expresión seria y fría de su hermana era la que causaba que toda la atmosfera se pusiera extremadamente siniestra.

Aurora estaba enojada y si bien a dentro pareció tranquila al hablar con Akira, solo fue para calmarla, y la realidad era una muy diferente.

“Lo siento… No debí dejarla.” Murmuró Alice de vuelta.

Le había informado antes de lo que sucedió y esta vez se volvió a arrepentir.

Debió haberla ocultado en su sombra o llevarla consigo y no dejarla sola en este lugar y por, sobre todo, sintió que no debió haber presionado para que Aurora la trajera.

Akira había mostrado habilidad de un rango A y Alice había pensado que sería similar con los gorilas, pero fue esa comparación la que dejo ver la diferencia en un mal momento.

Los gorilas estaban preparados para sobrevivir a las circunstancias y como bestias mágicas estaban acostumbradas al peligro… A morir y matar si era necesario.

“No necesitas disculparte. Tú hiciste lo que creías correcto. Nadie había pensado que unos hijos de puta iban detrás de nosotras.” Respondió Aurora con una voz llena de frialdad a un nivel extremo y mirándola fijamente, añadió. “Además, te encargaste de otras cosas.”

Se estaba refiriendo a ayudar a las personas capturadas que salvó y Alice tragó el pensamiento, que, si hubiera priorizado a Akira, su hermana no estaría en este estado.

En un estado de furia latente, contenida y mortal que estaba a segundos de estallar de forma aterradora.

Al final, ninguna de las dos sabía que alguien tenía planeado algo en contra de ellas y más cuando Zerzura no solo era fuerte, sino que tenía un rango SS y la iglesia lo estaba cubriendo.

Tal acto fue suicida, digno de un gremio de jugadores.

“Infórmame mientras vamos de camino.” Ordenó Aurora a Liam, que se acercó de inmediato.

La expresión de ese hombre tembló, pero pudo sentir la sed de sangre que estaba conteniendo su hermana y el aura abrupta de un rango S enojado, se mantuvo en silencio.

Los paladines, milicianos y aventureros que escuchaban se levantaron y se pusieron sus equipos, tan solo para que una vez que Aurora empezó a volar, ellos la siguieran.

Algunos paladines utilizaron el poder de su dios para ocultarlos a todos y a pesar de que no se había preparado nada oficialmente, cada uno de ellos entendía lo que ocurriría.

No era necesario decir que era lo que sucedería si atacaban de esta forma a alguien de Zerzura y si Aurora estaba enfurecida porque la persona fue Akira, alguien que conocía, los demás estaban enojados porque a quien atacaron fue alguien que era parte de Zerzura y para otros la razón de su furia, era porque a quienes buscaban era a la Protectora de Zerzura.

Tal vez los aventureros no sabrían nada de la situación, pero los milicianos reconocían a su hermana y por último los paladines de alto rango sabían de quienes eran hijas.

Pero por, sobre todo, atacaron a alguien de Zerzura, era imposible que no hubiera consecuencias luego de tales actos.

“El Gremio de Jugadores Cuervo Gigante son los perpetradores. Su grupo realiza tratos ilegales desde esclavitud, trata de personas, drogas, venta de armas malditas. Sus negocios estaban conectados a los señores de la guerra de Jartum, llevándolo a obtener bastante perdidas una vez que la ciudad cayó en manos de Jasar.” Informó Liam por el sistema de comunicación y con calma, añadió. “Hemos descubierto los puntos en donde se reúnen, su sede pública y la sede privada. Junto a sus almacenes, escondites, y lugares de residencia. Y ahora la mayoría se reunían en la sede privada, para defenderse mientras que los líderes discuten si retirarse o no.”

El informe de Liam fue acompañado de varios informes cortos de las personas importantes que se compartieron a los diferentes paladines y un mapa, dejando ver que ellos se estaban dirigiendo a la sede privada, en donde todas las fuerzas se encontraban.

Claus dio una orden y varios paladines se dividieron del grupo mientras volaban, apartándose para encargarse de los pequeños escondites y almacenes, para evitar que huyeran o que trataran de utilizar a las personas capturadas como rehenes.

El grupo que vino de Jartum era grande y si bien varios de ellos se encargaban de la ayuda humanitaria, ahora mismo ese grupo se fue reduciendo, pero los que quedaron dejaban ver auras poderosas.

Tras ese informe, el grupo voló saliendo de la ciudad y entonces, tras un par de minutos se encontraron una mansión privada rodeada de jugadores que en vez de hacer guardia se divertían.

Bebiendo como si nada hubiera sucedido, Aurora dio un orden con su mano y Claus se movió con sus paladines aun ocultos, rodeando la mansión.

Entonces cuando aterrizaron en la muralla vacía, viendo como los jugadores simplemente estaban en grupos bebiendo, la Sumo Sacerdotisa Xaali actuó creando una poderosa barrera que rodeó toda la mansión y que los paladines fortalecieron.

“¡Digan sus nombres!”

De inmediato esos jugadores se levantaron rugiendo al sentir la barrera y ver que su grupo estaba descubierto.

Los paladines empezaron a mostrarse, dejando ver que rodeaban por completo la mansión y Aurora aterrizó en la muralla que debía haber servido para protección de ataques.

En vez de responder, su hermana dejo que las personas alertaran a los jefes y que todos se prepararan para la defensa, sintiendo la tensión de la situación.

Era imposible escapar con la barrera de un dios cubriéndolos por completo e incluso si estaban tan locos como para rezar a dioses demoniacos o malignos, nunca obtendrían respuesta.

Los jugadores por más lunáticos que fueran, no atacaron, sino que llamaron a sus jefes y algunos se pusieron tensos al sentir las presencias de rangos S de algunos de los paladines.

Guerreros que participaron en la guerra europea-demoniaca de forma directa y cuya disciplina era incuestionable y lealtad absoluta, el entrenamiento de los paladines era lo que lo convertían en armas aterradoras.

Y entonces tras una breve espera, los líderes salieron de la mansión.

Tres rangos S, dos hombres y una mujer, cada uno de ellos jugadores en su tiempo y ahora llevaban expresiones solemnes, al darse cuenta de la situación.

“¿Hay alguna razón por la cual las fuerzas de Zerzura estén a nuestras puertas?” Preguntó la mujer con una sonrisa llena de ‘calma’ y mirando al grupo hasta identificar a su hermana que estaba al frente, añadió. “Espero que tengan pruebas para venir de repente y rodear nuestra propiedad.”

¿Estaba queriendo jugar con las reglas? Buscaba que Zerzura actué siguiendo la ley, a la cual se apegaba como una ‘nación’.

Era demasiado tarde para jugar esos juegos y eso fue lo que demostró Aurora al sacar su espada, desenfundándola con una sed de sangre intensa.

“Si alguno de mi gente son culpables por cometer crímenes. Me encargaré de entregarlos como corresponde. Estamos a disposición de las autoridades.” Dijo la mujer, notando que la atmosfera se intensificaba.

Quería ser diplomática, ya fuera porque tenía confianza de escapar usando las reglas o no estaba de acuerdo con quien llevo a cabo el plan e incluso podría no tener relación con el tema, al final no importo.

Aurora flotó en el aire y Alice la acompañó junto a Liam cuyos drones estaban flotando a su alrededor.

“No soy una autoridad. No es conmigo con quien deben ir si desean entregarse y aquellos que están a mi espalda, no están involucradas conmigo.” Dijo Aurora con calma y mirando a los presentes, declaró. “Ustedes y yo no somos muy diferente. Es más, somos muy parecidos.”

Estaba dejando en claro a los paladines que no necesitaban intervenir y por la mirada que le dirigió a Liam también fue para él.

Trataba de diferenciar sus acciones de las de Zerzura, la iglesia, los milicianos y aventureros, pero Alice se mantuvo a su lado y Liam también, dejando en claro que eran parte de su grupo.

Aurora estaba enfurecida y su sed de sangre, solo llevaba a que todos comprendieran lo que iba a suceder.

“Soy una asesina al igual que ustedes.” Dijo Aurora y con frialdad, añadió. “Y hoy seré su verdugo.”

No estaban aquí para ‘detener’ a nadie, estaban aquí por venganza, tan solo ese hecho demostraba lo enojada que su hermana estaba.

Su furia mostraba que pensaba de Akira como alguien cercano y la furia venía del miedo a perder a otro conocido y alguien cercano… No queriendo volver a sufrir las pérdidas de otros.

Y la forma más fácil de evitar tal hecho, era eliminar aquellos que deseaban quitarle sus seres queridos.

Viendo que el aura roja surgía de la espada de Aurora, Alice se preparó.

Sabía que era imposible detener a su hermana en este momento, así que, en vez de pensar en detenerla, pensó en eliminar la máxima cantidad de oponentes, para que su hermana no tuviera que mancharse tanto de sangre.

******

Esquivó un corte y luego desvió el otro, dando un paso hacia atrás, lento y seguro mirando la mujer que gritaba y rugía de dolor.

¿Fue a su esposo al que asesinó? ¿O a su hijo? ¿Tal vez su amante? El joven que yacía muerto con sus órganos repartidos por el suelo, era la razón por la cual esa mujer atacó con sus dos espadas, enloquecida.

“¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE!”

Un grito tétrico, enloquecido y profundamente adolorido muy similar a otros que había asesinado y ella se movió utilizando sus dos espadas, con rapidez y locura.

Una locura fácil de ver y por ende fácil de contrarrestar y Aurora que estuvo esperando su oportunidad, tomándose un respiro actuó, desviando la espada y le cortó una de las manos a la mujer.

“¡GRrr!”

La mujer en vez de retroceder al tener su mano cortada de forma limpia, gruñó y se abalanzó a ella.

No fue una sorpresa y Aurora que se hizo a un lado, le cortó la espalda profundamente atravesando la armadura y cortando la carne.

La sangre salpicó y el aura roja perforó la carne, cortando de forma profunda y la mujer cayó al suelo junto a otros cadáveres.

Y al ver que todavía respiraba, Aurora se acercó y atravesó el corazón por la espalda con su espada, sin que su expresión cambiara, tan solo para mirar sus alrededores.

La misma mansión de antes, solo que ahora el suelo estaba lleno de los cadáveres de los jugadores que se esparcían por la zona, muchos muertos por cortes de su espada.

Un ‘mar de cadáveres’, la estaba rodeando y la sangre de ellos estuvo en sus manos… Atravesados, mutilados, degollados y asesinados por su espada y su aura roja que ahora era escarlata.

No les mintió, ambos eran muy parecidos… Ella y los jugadores eran similares, eran asesinos.

Sin diferencias y por razones que podrían o no tener sentido, ambos asesinaban con la misma facilidad que una persona cortaba el pasto.

Y eso fue lo que Aurora sintió… Facilidad.

Que su mayor herida fuera un corte en su muslo, era la prueba de que no fue para nada difícil.

“…”

En silencio miró a Liam, que flotaba con sus drones que parecían estar calientes en rojo a causa de usarlos de forma seguida y luego su hermana, que venía sin estar sucia.

Los pocos milicianos que se unieron cayeron cansados y los aventureros estaban pálidos por ver la masacre mientras que los paladines solo vigilaban.

Esta batalla no buscaba detener a estos ‘criminales’, era vengarse y como toda venganza fue sangrienta y al final, vacía.

Podría haberlo dejado pasar debido a que Akira estaba bien y tratar de capturarlos, pero no pudo… No lo dejo.

Fue su culpa que Akira viniera a trabajar a este lugar y fue su culpa que estuviera en una situación de muerte, Aurora no se iba a permitir perder a personas que conocía.

Ya no más.

“Dime de otros lugares en donde se encuentran criminales.” Ordenó Aurora con seriedad a Liam que se acercaba.

Ese hombre vio su espada ensangrentada con su aura roja y luego los alrededores.

“Los paladines se están encargando de la mayoría de esos lugares.” Dijo Liam y mostrando una expresión tranquila, comentó. “Es mejor dejar que ellos se encarguen. Como son lugares públicos en donde se encuentran esos criminales, la presencia de los paladines llevara a que otros se piensen dos veces antes de hacer algo estúpido.”

Estaba utilizando una excusa para detenerla, pero como no deseaba hacerlo de forma directa, lo hizo de esta manera utilizando un argumento para evitar que ella se moviera.

Y continúo informando, tan solo afirmando su idea de que estaba preocupado y que no deseaba causarle problemas, utilizando excusas para que no fuera a otros lugares, que para Aurora no tenían sentido.

Sabían que ella seguía enojada y que su aura roja no mermara era la prueba de que su furia todavía no se reducía.

—Es mejor que la iglesia se encargue.

Su sistema dejó ver un texto y aunque Aurora pudo entender la preocupación en esas meras letras, siguió sosteniendo su espada.

—Ya has terminado lo que deseabas hacer.

Había acabado su venganza… Dejar salir su sed de sangre y asesinar a todos los maleantes que todavía podían encontrarse en la ciudad, no era algo que debería hacer.

Pero estaba pensando hacerlo y fue por eso que ahora Liam se interpuso en su camino deteniéndola mientras que Alice a su lado asentía, aceptando las razones de ese joven hombre.

Su mano no tembló y su espada se mantuvo firme, dejando ver que el arma estaba lista para ser usada, pero Aurora solo dio un largo suspiro al notar la preocupación.

Ya fuera por la sed de sangre que emanaba, por la masacre que llevo a cabo o por su expresión seria, era imposible no notar la preocupación de ese dúo que estaba al frente de ella y a la vez de su sistema.

“Comandar desde las carpas es mejor para todos. Necesitamos un comandante para liderar y hay mucho que hacer y la noche será larga.” Finalizó Liam con una expresión seria.

Aurora no había escuchado ni siquiera la mitad de lo que había dicho, pero guardó su espada en su anillo espacial y cuando sintió sus manos vacías, pudo sentir como si tuviera un peso mental, menos.

Ver a su hermana asentir, con una mirada preocupada, solo llevo a que suspirara y utilizara un artefacto de limpieza para quitarse la sangre de su ropa y sus manos.

“Lo entiendo.” Dijo Aurora y volviendo a su seriedad, añadió. “Vamos a trabajar. Hay muchas cosas que debemos atender.”

Este gremio al ser destruido extendería una ola por estas tierras, causando que las personas miraran mal a Zerzura por intervenir de forma directa.

Tales problemas estarían a cargo de quienes fueran los encargados de la diplomacia y su trabajo era limpiar la basura, ayudar a la gente y preparar las caravanas, dejando un orden en este lugar.

Su orden.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Aviso rápido, si desean guardar capítulos pueden hacerlo, ya que la historia paralela termino siendo un poco más larga de lo que esperaba. Serán en total 143 capítulos, eso significa que les faltan 21 capítulos hasta que el volumen 2 finalmente termine en su totalidad.

En fin, espero que le guste lo que se viene.


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