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TG - Capítulo 478
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¿Por dónde debería empezar?

Capítulo 478: ¿Por dónde debería empezar?

En la sala del edificio de Zerzura, Aurora miró a la nada mientras sentía un fuerte abrazo, que, si fuera sincera, estuvo con ella desde que volvió a este mundo.

Todo comenzó cuando dejo la cuarentena con su grupo, tras haberse enterado de lo que sucedió en el Octavo Portal Abismal.

Ese mismo día, también se le fue informado que sus padres estaban de vuelta y que la expedición del Octavo Portal Abismal había fallado, solo quedando Edward como único sobreviviente.

Fue algo impactante para decir menos, y combinado con todo lo que había visto y vivido en el Décimo Portal Abismal, se sintió un poco abrumada.

Sin embargo, cuando volvió a casa, un abrazo la esperó y a pesar de que ya estaban en la segunda semana de enero y había dejado atrás el año anterior, el abrazo se mantuvo.

“¿Por cuánto tiempo seguirás?” Preguntó Aurora a la persona que la abrazaba.

Cabello rubio largo, un rostro que sin duda sería considerado bello y una sonrisa tan encantadora, que resultaba bastante hipnotizante.

Los ojos verdes brillaban como si se estuviera divirtiendo por su reacción.

“¿Te molesta?” Preguntó Amber con una sonrisa radiante.

Todos sus compañeros se comunicaron con ella cuando se le avisó que había vuelto y se retuvieron para no venir a saludarla personalmente, sabiendo que podía estar cansada.

Sin embargo, Amber decidió venir a verla y se quedó a su lado durante estas primeras semanas, ayudándola un poco a superar su aturdimiento.

“No, pero me siento como si fuera un peluche.” Murmuró Aurora en respuesta.

Fue honesta, provocando que Amber la volviera a abrazar, como si fuera una niña y ella fuera su peluche.

“¿Es normal que sienta envidia?” Preguntó Cithrel con una media sonrisa.

Esa princesa también vino junto a Amber, en un paquete completo y la única diferencia, era que ahora se estaba conteniendo.

“Yo creo que sí.” Respondió Amber dando una risa entretenida, antes de separarse y sentarse a su lado.

Aurora dio media sonrisa, un poco avergonzada ante la honestidad de Amber.

“¿Sigues pensando en lo sucedido en el Octavo Portal Abismal?” Preguntó Amber con curiosidad.

La forma que la miraba con sus ojos verdes brillando, dejo en claro que estaba captando sus emociones y sentimientos.

Aurora se preguntó qué era lo que captaba.

¿Ansiedad remanente luego de haber visto todo su universo rodeado de esa exuberante oscuridad? ¿Sorpresa ante la revelación de la ‘necesidad’? ¿Desconcierto sin saber que era lo que debía hacer? ¿O temor a lo pequeña que era?

Quizás sus preguntas, causaron que sus emociones se volvieran aún más evidentes y Amber la volvió a abrazar, logrando traer calma.

La razón de esa calma fue bastante simple.

¿Y que si el universo estaba rodeando de oscuridad? ¿O qué importaba si descubrió que había una necesidad? Al final, al sentir el abrazo, Aurora creyó que daba lo mismo.

Porque, al fin y al cabo, no importaba cuán pequeña y diminuta se sintiera o cuál fuera la situación, ella se movía porque deseaba ayudar y a la vez proteger a aquellos que quería.

No cayó antes cuando fue golpeada más duro y menos ahora, que estaba completamente bien, rodeado de personas que estaban para apoyarla.

Sin embargo, era innegable que ahora había asuntos más grandes, que, en este punto, la superaban.

“Sí. Todo salió bien, pero digamos que descubrí más de lo que me hubiera gustado.” Respondió Aurora y luego al darse cuenta, de que hubo un deseo de ser ignorante en su voz, se rio suavemente y declaró. “Al fin de cuentas, no importa si no lo deseaba. Ahora lo sé y quiero ver si es posible hacer algo al respecto.”

Le hubiera gustado ser ignorante.

Era normal para ella ignorar algunos asuntos y su hermano era el mejor ejemplo de ignorar la verdad.

Y si bien también intentó ignorar a su ‘cuñada’, esa entidad que creaba los portales abismales, le dejo en claro, que no importaba si ella trataba de ignorarla, eventualmente tendría que enfrentarla.

Ahora era lo mismo con la necesidad y con este universo.

“No necesitas preocuparte. Solo tengo demasiadas preguntas y lo único que necesito son respuestas.” Dijo Aurora calmando a su amiga, que estaba preocupada y dirigiendo su mirada a Cithrel, añadió. “Y tengo una persona que puede ayudarme a responderlas.”

Cithrel dio una media sonrisa, pero al final asintió.

Tenía demasiadas preguntas sobre la ‘necesidad’. 

Lo que significaba esto para el mundo y a la vez estaba impactada por la situación, con demasiadas preguntas en su mente.

No obstante, tenía formas para responder sus preguntas y sus dudas, una de ellas era la ‘nieta’ de la Diosa del Conocimiento y futura Emperatriz de un Gran Imperio.

“¿Quieres empezar ahora?” Preguntó Amber, captando como ambas se miraban y levantándose, añadió. “Iré a ver a Venali y a informarle a mi manager, que me quedaré un poco más.”

Fue considerada, sabiendo que ahora obtuvo un poco de ‘valentía’ para enfrentar tales cuestionamientos y en vez de dejar que pasara, la dejo que preguntara ahora antes de que se arrepintiera.

“Pide unos días más, así si lo deseas, te presentó a mis amigos.” Dijo Aurora con una sonrisa.

Este comienzo de año a nivel mundial no fue muy agradable y empezar con la muerte de una leyenda, como lo era el Director Vincent sin duda no lo sería.

Tal vez Aurora no lo conocía demasiado, pero respetar a un individuo de su tipo era normal.

No obstante, no quería desanimarse y era por eso que luego de que unos días del funeral pasaran, deseaba reunirse con todos sus compañeros.

Al menos, Akira estaba bastante deseosa de reunirse y creía que lo necesitaba.

“Claro…” Respondió Amber y huyó un poco tímida, pero contenta.

Estaba feliz de que ella aceptara su pasado y que la presentara a sus actuales amigos, era de cierta forma introducirla a su presente.

“Es linda, ¿no lo crees?” Preguntó Cithrel con unos ojos azules brillantes y al ser observada, dio una sonrisa coqueta y bromeó. “No estés celosa, mi corazón es grande.”

Un corazón grande que era capaz de abarcar a muchas pretendientes… Tal como se esperaría del Caballero Galante.

“Lástima que tengo ya tengo ojos para otra persona.” Respondió Aurora, causando que Cithrel se sorprendiera un poco por su honestidad y sonriendo de manera descarada, añadió. “Y no supongas que te ocultas bien. Amber es capaz de notar las emociones, estoy segura de que el ‘afecto’ y las intenciones oscuras de un caballero galante, no pasan desapercibidas.”

La expresión de Cithrel tembló.

Era de bromear y coquetear, pero si algo había descubierto Aurora era, que siempre lo hizo con personas que sabían que era una broma o con aquellas con las cuales tenía algún tipo de relación.

Por lo demás, siempre mantuvo su imagen de ‘Princesa’, elegante y majestuosa, que, para su lamento, era probable que Amber ignorara, viendo la verdad.

“Espero que no piense mal. Hay cosas que ni incluso yo puedo evitar.” Murmuró Cithrel con una media sonrisa.

Aurora soltó una risa divertida, al darse cuenta de que Cithrel estaba siendo un poco honesta.

No era que no pudiera evitar resistirse a los coqueteos o no pudiera controlar a su ‘caballero galante’ interno, pero era otro tema cuando trataba de un asunto como el ‘hambre’ y Aurora había visto como cambiaba la mirada algunas veces incluso cuando la miraba a ella.

Ambas se quedaron en silencio luego de que la risa acabara y Cithrel fue la primera en dar un suspiro.

“Te has encontrado con alguien fuera de la norma en el interior, ¿cierto?” Preguntó Cithrel y al ver que ella asentía, explicó. “Mi abuela... Vendió la información sobre ti.”

En su explicación se tragó sus malas palabras y fue directo a la verdad, no obstante, la expresión de Aurora no cambio demasiado.

“No pareces tan sorprendida.” Murmuró Cithrel de forma honesta.

“Nunca espere que me ayudara de forma desinteresada.” Respondió Aurora encogiéndose de hombros y observando a Cithrel, comentó. “Sin embargo, esa información debe valer más de lo que parece.”

A pesar de que la Diosa del Conocimiento la ayudó y se dejó ver como una ‘abuela’ amable, Aurora únicamente pensó en esa existencia, como la más fiable entre aquellos que podía contar, pero nada más.

Eso no significaba que no encontrara molesto, que hubiera entidades que supieran quien era ella, pero en vez de enojarse, era preferible tratar de obtener beneficios.

“Cuando vuelva a hablar con ella, le diré que exiges tu parte del trato.” Dijo Cithrel con cierta risa al captar lo que buscaba.

Comprendió que la información valía más de lo que creía, ya que esa existencia que se encontró en el portal abismal, salió de su papel para presentarse y darle un ‘presente’.

Literalmente ayudándola a hacer trampa para encontrar la verdad sobre la enseñanza y la necesidad.

Aun así…

“Suena muy exigente. Hazlo como una pregunta mejor.” Murmuró Aurora sin poder evitarlo.

Cithrel lo hizo ver como si exigía una parte de lo que ganó esa ‘abuela’ por vender su información, pero exigirle a una entidad de gran poder como esa, era demasiado para ella.

Si bien no fue tan directa, siguió adelante, queriendo en el futuro obtener la ayuda de esa existencia como retribución, cuando lo necesitara.

No sabía lo que iba a hacer a la larga, aun así, obtener la ayuda de esa abuela, sin duda podría ser una ventaja en cualquier meta que se pusiera por delante.

Cithrel asintió y la observó, esperando a que diera sus preguntas y Aurora la formuló en su mente.

“¿Sabes la ‘Necesidad’ que tiene la tierra?” Preguntó Aurora con curiosidad y viendo que Cithrel daba una mirada pensante, dudó. “¿Qué sabes sobre los dioses?” 

Respirando hondo, sintiendo que estas preguntas no responderían lo que buscaba, Aurora dio una mirada seria y continuó.

“¿Es posible que los humanos alcancen esa posición? ¿Qué significa que el mundo necesite un ‘Dios’?” Cuestionó Aurora sintiendo que tan solo sus preguntas, eran sumamente impactantes.

Si alguien le hubiera hecho las mismas preguntas antes de saber sobre la enseñanza, lo hubiera tomado como un asunto relacionado a la teología.

Tal vez algún cuestionamiento existencial, sin embargo, en este momento no lo sintió tan descabellado y si bien era chocante, en el fondo comprendía, que necesitaba conocer la respuesta o informarse del tema.

No importaba cuán abrumada se sintiera, en este punto de su vida, tenía demasiadas cosas a las cuales perder e ignorar la ‘necesidad’, podía llevar a que se arrepintiera.

Fue por esa razón que a pesar de que no les gustaban esos temas relacionados a esas existencias y que tampoco le gustaba involucrarse con deidades, lo hizo de igual forma.

“No conozco la situación en la tierra y tratar de compararlo con Terra nova es un sin sentido.” Respondió Cithrel y con calma, añadió. “Después de todo, para los terranovense como yo, alcanzar tal posición, es por ambición, deseo y fuerza, hasta diría que política.”

Cithrel era incapaz de profundizar en los temas de la tierra, a los cuales no conocía y era bastante normal, cuando no estuvo interesada en otros temas, excepto encontrar información de su tía.

Aun así, sus últimas palabras, demostraron que era conocedora sobre estos asuntos y más profundo de lo que Aurora hubiera imaginado.

“¿No quieres llamar a Alice? Tal vez esté interesada en estos asuntos.” Añadió Cithrel con calma.

No solo podía estar más interesada, sino que también era probable que hiciera preguntas más específicas de lo que Aurora podía pensar, sin embargo, dio una media sonrisa.

“Ella debe estar ocupada en otros asuntos y dudó que le interese estas cosas, si es que ya no sabe algunos temas.” Murmuró Aurora de forma honesta y viendo que Cithrel asentía, añadió. “No necesitas decirme secretos muy, muy profundos. Solo quiero una maestra que me enseñe lo básico.”

Necesitaba saber lo suficiente como para cuando se decidiera preguntarle a su madre sobre estos asuntos, supiera entender lo que esa mujer hablara.

Fue por eso que no exigió saber los secretos relacionados a Terra nova, a Cithrel o al Imperio que eventualmente gobernaría.

“Entiendo. ¿Por dónde debería empezar?” Dudó Cithrel en voz alta y tras reflexionarlo, añadió. “Los rangos SSS, no son el epítome de la fuerza, sino que hay un rango más allá, el cual muy pocos pueden alcanzar. Son llamados Semidioses.”

******

En un campamento cerca del ‘Adansonia’ gigante en el centro del bosque, Alice caminó por el área con una bolsa de papitas en su mano.

Amnestria dio la bienvenida a los Zarquianos y le permitió que crearan un campamento, cerca del Adansonia, que era tratado como el centro del bosque mágico.

Con mil metros de alto y unos doscientos metros de ancho, sus gruesas raíces y su tamaño no era tan sorprendentes para los Zarquianos, que vivieron bajo el gigantesco cuerpo de la Guardiana.

Por tal razón, le encontraron facilidad el asentarse en este lugar y lo que destacaba, era que ellos a diferencias de algunos humanos, no destruyeron para construir su futura residencia.

Se amoldaron a las raíces, viviendo a sus lados, construyendo un pequeño pueblo para sus más de cuatro mil miembros de su raza.

Aunque no eran los únicos, ya que, bajo el árbol en diferentes secciones, se encontraban miles y miles de bestias mágicas, que utilizaron el árbol como la base para una ciudad.

Casas de madera, en construcciones muy similares a los humanos, en otras partes casas de árboles y raíces, cuevas subterráneas para aquellos que le gustaba más la oscuridad y decenas de formas de vivir, se reunían en un solo lugar.

Ahora los Zarquianos agregaron su cultura a la mezcla tan diversa de vida.

Lo que le agradaba a Alice, era la higiene de toda el área, que era lo suficiente como para que pensaran que en este lugar no vivían ‘bestias’.

Caminando por las construcciones que estaban siendo llevadas a cabo por Zarquianos, miembros de la iglesia y soldados de Zerzura junto a gorilas, chimpancés y bonobos que apoyaban, Alice se dirigió al primer edificio construido, en la base del árbol.

No se construyó un agujero en el interior del árbol, ni nada de ese estilo, sino que con magia se extendió una parte del árbol para crear la residencia principal que era un edificio de varios pisos, que se camuflaba con el gran árbol.

De cierta forma era similar a la residencia de los sacerdotes en el mundo de los Zarquianos y que Amnestria lo permitiría, dejo ver que los estaba recibiendo como uno de los suyos.

“Bienvenida.” Saludó Nianya que estaba en la entrada de ese edificio-árbol y observándola, informó. “En el interior se encuentra Amnestria y una invitada.”

El respeto en su voz y la mirada tan profunda que daba esa zarquiana, no causó ninguna emoción en Alice.

Aurora los salvó a ellos, pero para esa gente, fue ella quien ayudó a su Guardiana y por eso fue tratada con tanto respeto.

Agregando que al final, se quedara a luchar en contra de ese ser abismal, permitiendo que César escapara con la semilla, fue un extra que aumentó su reconocimiento.

En vez de preocuparse por ese tema, sintió las presencias y tras ser tragada por su sombra, apareció en el cuarto piso y se dirigió a una habitación al final.

La seguridad en esta zona, era muy elevada y Alice entró al lugar, sin ni siquiera tocar.

“Es una linda semilla. Nadie creería que fue una antigua diosa que ha caído.” Murmuró una mujer en su veintena y al verla a ella, preguntó. “¿Por qué siento que está en un cuna?”

“Los Zarquianos creen que merece un lugar cómodo mientras descansa.” Respondió Amnestria.

Una gran felina y una mujer en su veintena, estaban rodeando lo que para Alice era una cuna con una semilla en el interior.

¿Quién fue el que le acomodó la frazada en la cual la semilla se encontraba? Era muy posible que fuera Yulong, creyendo que de esa forma su guardiana estaría más cómoda.

Si descubría que había almohadas en miniaturas, era muy posible que las quisiera para acomodar a su ‘Guardiana’.

Fue bueno que decidieran vivir con las bestias en el bosque en vez de presentarse a la ciudad humana o era probable que terminaran comprando fertilizante, suponiendo que funcionaria bien.

“Me retiraré. Tengo asuntos que cumplir y críticas que recibir.” Informó Amnestria con un suspiro y mirándola a ella, añadió. “Envíale mis saludos a Aurora y dile que cuando quiera puede venir a visitarme.”

Alice asintió, sin decir que era probable que su hermana se comunicara más antes de lo que esa tigresa esperaba.

Aunque era difícil decir, si la ‘Gobernante’ estaba desocupada cuando todos sus subordinados, probablemente se quejaban por haberse adentrado a un portal sin avisar.

Ignorando la mirada de su madre, Alice tomó la semilla y sacando un cuenco la dejo en el interior.

Su oscuridad en el suelo conformó una mesa y al dejarla en el lugar, ella sacó varias bebidas mágicas que había conseguido.

“¿Qué haces?” Preguntó su madre como una niña emocionada a su lado.

La sonrisa que daba, demostró que se estaba divirtiendo al verla trabajar, pero Alice solo mantuvo su calma, sin querer que su madre se burlara de ella.

“La estoy alimentando. Ella esta inconsciente y debe ser alimentada para que recupere su conciencia.” Respondió Alice y viendo las bebidas que dejo en la mesa, sacó un libro de su anillo espacial y al abrirlo en una sección en específico, señaló. “Según el libro, las formas que se alimentaban los ‘Árboles de la Vida’ es por medio de la energía mágica.”

Era complicado definir a los ‘Árboles de la Vida’, ya que no se trataba de una especie de árbol en específico, sino que más bien un suceso de la naturaleza.

Un árbol al consumir la energía mágica y extender sus raíces por la tierra consumía la energía mágica, evitando que los bosques a su alrededor se desbordaran.

Luego cuando obtenían ‘conciencia’ se convertían en ‘Árboles de la Vida’ y de la misma forma, cuando extendían sus raíces por todo el planeta se convertían en un ‘Árbol del Mundo’, llegando a la altura de la Guardiana.

En el libro detallaba la alimentación y el proceso, que ella desconocía.

Si fuera sincera, para Alice era más fácil convertirla en una semilla, que el trabajo que estaba haciendo ahora y eso fue, porque antes solo mantuvo vigilada a la Guardiana y a la existencia que llevo a cabo el proceso.

“Cuando me dijeron que te habías ofrecido a cuidar la semilla, no espere que fuera algo voluntario.” Murmuró Agatha y con una sonrisa curiosa, preguntó. “¿De dónde has sacado ese libro, cariño? ¿Y lo sabe tu hermana?”

La sonrisa y el tono que usaba su madre, era el mismo que utilizaba cuando era una niña y le preguntaba en donde había conseguido comida, luego de ser castigada con dieta.

“A Aurora le regalaron una visión desagradable y a mí me dieron este libro.” Respondió Alice y viendo que su madre la seguía mirando, murmuró. “Y en cuanto a la semilla… Debo hacerme cargo de mis acciones.”

Su hermana le contó sobre la visión que tuvo al ver este universo y a la vez, esa entidad con la cual hablaron, le dio como regalo tal visión y la enseñanza.

A ella le entregaron un libro en su anillo espacial, sin que se diera cuenta.

“Bastante patético, para alguien de su nivel.” Murmuró Alice sin ocultar su tono lleno de desprecio.

No sabía cómo su hermana veía todo, pero para Alice, tal regalo solo fue patético y ella prefería algo más sustancial.

“¿Lo hubieras aceptado si era comida?” Preguntó su madre y acercándose a ella para leer el libro, murmuró “Aunque es útil.”

El libro detallaba bastantes temas sobre la semilla y Alice no sabía la mayoría de ellas, pero si tuviera que elegir, prefería un almuerzo o cena de regalo, antes de que un libro que era capaz de conseguir por sí misma.

Mientras ella pensaba en que comida sería su mejor regalo, pudo ver que su madre se cortaba su mano con una cuchilla de viento y dejaba que su sangre azul goteara el cuenco con la semilla en su interior.

Las bebidas que habían traído tenían una gran cantidad de energía mágica y eran capaces de proveer lo que necesitaba la semilla, no obstante, su madre fue a un nivel más alto.

Energía mágica en su forma líquida y pura.

“No era necesario, madre.” Dijo Alice con una mirada seria.

En realidad, no era ‘sangre’, sino que la energía mágica solidificada que conformaba el actual cuerpo de su madre.

Era lo mismo que utilizar energía mágica para lanzar un hechizo y eso significaba, que su madre gastaba parte de su energía, llevando a que se agotara más rápido de lo normal.

“Está bien, cariño. Mira, lo está bebiendo.” Dijo Agatha mirando como la semilla absorbía la energía mágica y mientras ambas estaban atentas a la escena, preguntó. “¿Por qué decidiste ayudarla? Si no lo deseas, no necesitas responder.”

Fue una pregunta cuidadosa, que buscaba entender lo que pensaba y a la vez sin querer presionar para saberla.

Alice observó a la semilla.

“Me sentí identificada con la soledad que emanaba y como tenía las herramientas para ayudarla, lo hice.”. Murmuró Alice y viendo la semilla, que volvía a quedarse quieta, contuvo sus emociones y añadió. “Ahora debo hacerme cargo de haberla salvado.”

Tenía la capacidad para salvarla y en vez de ignorarla, lo terminó haciendo no al pensar en que su hermana se molestaría si la ignoraba, sino que solo queriendo hacerlo.

Y ahora a pesar de que creyó que el libro, era un tonto regalo, le vino bien para asegurarse de que la semilla despertara sin problemas.

“El Director Vincent fue asesinado. En el portal encontraron dos Semidioses y uno de ellos quiso ascender a una deidad, convirtiéndose en el ‘Corazón del Mundo’.” Reveló Agatha de repente y cuando Alice le dio una mirada algo sorprendida por tan repentinas palabras, esa mujer la miró y explicó. “Cariño, tú llevaste a que un Diosa cayera y si bien actualmente es solo una Semidiosa dormida, sigue siendo una antigua deidad con potencial y la trajiste a este mundo.”

La expresión de Alice se volvió seria de inmediato.

Captó la preocupación en la voz de su madre y a la vez la seriedad en sus palabras.

No la estaba culpando, solo estaba dejando ver un hecho y a la vez evidenciando cuáles podrían ser las consecuencias.

“Vendrán a por ella.” Murmuró Alice asintiendo al comprender.

“Lo harán. Hay una necesidad en este mundo. Algunos quieren llenarlas por ellos mismos y otros creen que las existencias a las cuales sirven son los únicos que pueden satisfacerla.” Reveló Agatha y ojeando a la semilla, añadió. “Ahora la semilla que trajiste, puede también encargarse de esa necesidad y eso significa que es la competencia.”

Y como cualquier competencia, abría algunos que desearían eliminarla.

Alice dio una mirada pensante, al ver la semilla y si bien comprendía que su madre estaba dando una hipótesis pesimista, le creía.

No, estaba segura de que buscarían eliminar a la competencia y era normal que lo hicieran, para quitar de sus propios caminos, las molestias.

“Gracias por el aviso, madre. Me encargaré de la situación.” Respondió Alice de forma honesta.

Su madre le dio una mirada algo sorprendida, tan solo para abrazarla a la fuerza, sin querer soltarla.

Fue ella quien trajo la semilla, cuando era probablemente que la Guardiana debería haberse quedado y ahora, que esa entidad no era capaz de protegerse, era su deber encargarse de que las eventualidades no ocurrieran, aunque sea mínima la posibilidad.

“Oh, mi pequeña hija está creciendo y tomando responsabilidades.” Dijo Agatha abrazándola con cariño y en voz baja, murmuró. “Solo recuerda, cariño. Si bien se ocultó la información, dejándola en los más altos mandos de la iglesia, es imposible ocultarla para siempre.”

En el séptimo portal dejaron la tecnología a cargo de la Empresa Cosmos y con ello, los problemas.

Ahora su madre, le estaba diciendo que incluso si ocultaron la información, no debía confiar en que fuera confidencial para siempre, ya que eventualmente se filtraría.

De cierta forma, era una manera de decirle que aquellos que deseaban eliminar la competencia, podían venir desde todas partes.

“Ahora volvamos. Necesitamos prepararnos para el funeral del Director Vincent. Claro, si es que desean venir.” Dijo Agatha con una sonrisa tranquila y al ver que no estaba interesada, añadió. “Antes podemos pasar tiempo en familia, con cenas y almuerzos incluidos.”

En ese punto, la mirada de Alice se volvió interesada.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Me disculpo por si algún día falta otro capítulo. Estos últimos meses del año son complicados de muchas maneras.


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TG - Capítulo 479
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Funeral.

Capítulo 479: Funeral.

El velorio del Director Vincent no fue tan grande como se esperaría.

Apenas Aurora llegó al lugar vio a bastantes personas vestidas de negro y algunos de ellos eran fáciles de reconocer.

El Rey de Arabia, el Barbegazi y el Director Ackermann, la Reina Margaret, Cécile, el Anciano Harris y decenas de personas importantes, que eran raro que se reunieran en un mismo sitio.

Diplomáticos de las grandes naciones de todas partes del mundo y varios rangos SS de diferentes partes del mundo.

Hasta el Emperador Víctor estaba presente en este lugar y a pesar de que se daban miradas frías contra el Rey de Arabia, ambos mantuvieron la calma en este velatorio.

“Me siento incómoda.” Murmuró Aurora de forma inevitable.

El velatorio se estaba llevando a cabo en la Academia de Héroes en el gran salón, que estaba sumamente decorado y elegante, con aperitivos y bebidas, pero eran las presencias lo que la hizo sentir incómoda.

Poderosos ya sea en fuerza, en autoridad o en prestigio, todas estaban aquí.

El Presidente Batista era un ejemplo de una autoridad de peso en lo político y por otra parte el Sabio Su Chin era un ejemplo de prestigio.

Para un velorio de un famoso héroe, no había tantas personas y era probable que miles desearan presentar sus respetos a esta leyenda, no obstante, este era el velatorio privado, en donde aquellos conocidos se reunieron.

Y los pocos que estaban aquí, eran importantes por cuenta propia.

“No te preocupes, padre. Estoy bien… Me quedaré.” Dijo Aurora al sentir que su padre, le daba una mirada preocupada.

Se preocupó por su incomodidad y en respuesta, ella dio una sonrisa en calma.

No vino aquí por las autoridades, sino que, para presentar su pésame a Edward, que en este momento no estaba en este salón.

“Eres nuestra hija, no necesitas estar incómoda.” Dijo Agatha y dando una sonrisa descarada, añadió. “Y eres la Protectora de Zerzura. Estas a la altura de los presentes.”

¿Buscaba incomodarla para de esa forma tranquilizarla o que su incomodidad anterior cambiara a otra? Bastante retorcido, pero algo común en su madre.

“Gracias por el apoyo, madre.” Murmuró Aurora con un suspiro y sintiendo las miradas, murmuró. “¿Está bien que estemos con ustedes?”

Alice estaba presente y la única razón por la cual ella vino, fueron los aperitivos que estaban en una esquina de la sala, los cuales estaba mirando desde que entró.

Sin embargo, Aurora dio su pregunta de igual forma, ya que no había objetos que la ocultaran o que la encubrieran.

“¿Qué? ¿No puedo mostrar a mis pequeñas y adorables hijas?” Cuestionó Agatha y apretó sus mejillas mientras sonreía.

Aurora que sintió su mejilla siendo apretada, no se avergonzó y miró a su madre, sintiendo bastante miradas de los presentes.

Estaban cerca de la entrada y si bien algunos usaban barreras, para hablar en privado, otros como su madre no ocultaban lo que decían.

No era que algunos no supieran quiénes eran las hijas de la Luz de Plata y el Gigante de Acero, pero otros únicamente sabían que tenían hijas y no conocían quien eran las personas en cuestión.

Ahora su madre, que parecía querer avergonzarla, en realidad estaba tratando de dejar su relación en evidencia al frente de todos los individuos importantes.

“No te preocupes, cariño. No es como si los presentes sean habladores y lo vayan contando por todas partes.” Dijo Agatha con una sonrisa.

Lo estaba haciendo a propósito y ni siquiera ella misma creía que en lo que expresaba.

No obstante, aquellos que lo supieran lo recordarían y actuarían con cuidado cuando se encontraran con ella o su hermana y a la vez era una amenaza para que no hablaran.

“Yo dudaría de eso. Nunca se sabe si algunos traicionaran nuestra confianza.” Dijo una voz en alto y cuando todos se giraron, vieron a un hombre caminando a ellos, que, sin ocultar su sonrisa, declaró. “Incluso las leyendas pueden ser traicionadas.”

Hizo ver como si se revelara la verdad, sería considerado una traición, pero a la vez también apuntó de cierta forma al Director Vincent, quien había fallecido.

Al ser cruelmente asesinado.

Aurora había leído el informe de la iglesia y si bien, su madre no profundizo en el tema, afirmó que fue un asesinato y no como se decía en público.

“Sabes mucho de traición.” Respondió Agatha cruzándose de brazos, dando a entender que ese emperador era bueno para traicionar.

“La he vivido bastantes veces.” Respondió Víctor, quien, tras recibir la mano de Antón, expresó. “Es una pena encontrarnos en esta clase de situación.”

Su voz fue solemne y dio un sentimiento de sinceridad, pero su mirada tan solemne, mostraba rastros de emociones más profundas.

Por su parte, Aurora se retiró antes de que la presentaran, evitando tener que soportar la actuación de su madre.

No sabía la razón por la cual su madre deseaba revelar a ambas como sus hijas, aunque si era sincera, especulaba que se trataba de una amenaza oculta, a que deseara mostrarla porque se le ocurrió de repente.

“Iré a la comida.” Dijo Alice que la siguió y con un tono aburrido, añadió. “Eso es lo único interesante del lugar.”

Aurora parpadeó y se tragó sus palabras, al ver que su hermana se retiraba.

Su madre le dio artefactos para conversar tranquilas en caso de que lo necesitaran, no obstante, Alice ni siquiera se le ocurrió activarlo y habló sin filtros.

Sin pensar en su problemática hermana, que de cierta forma se soltaba a su propia manera, Aurora también se alejó de su padre y se acercó al final, en donde estaba el cajón en donde se encontraba el cuerpo del Director Vincent.

Estaba buscando a la vez a Edward, pero al ver el gran cuadro de Vincent en la pared, sintió emociones mixtas.

¿No fue aquí en donde el Director Vincent dio su discurso en su año de la academia? Aurora no lo conoció en su totalidad, sin embargo, el historial de ese hombre hablaba por sí mismo.

Estaba en la misma sala de actos en donde se realizó el primer discurso y si bien fue hace dos años, se sintió un poco irreal.

Los rangos SS eran fuertes y al menos que se metieran en una batalla de la misma magnitud, era muy poco probable que murieran.

Incluso existía la posibilidad de que aquellos relacionados con la energía mágica pudieran vivir más que un humano promedio, gracias a la vitalidad de su cuerpo.

Sin embargo, este año un rango SS fue asesinado sin que nadie supiera quien era el culpable o como lo consiguieron.

“…”

Aurora se giró de repente al notar que una presencia se acercaba y al ver quien era, dio una pequeña sonrisa.

Se veía joven y llevaba un traje que lo hizo ver bastante guapo y fue cuando recibió su sonrisa, que su mirada seria, disminuyó.

“¿No me digas que me estás acosando otra vez?” Preguntó Aurora y al darse cuenta de que lo dijo en voz alta, activó el artefacto antes de que alguien pudiera escucharla.

Los poderosos estaban a la distancia, hablando con sus padres o comunicándose entre ellos, pero aquí estaban individuos de rango SS e incluso un par de rango SSS, era normal que escucharan.

“Perdón.” Añadió de forma apresurada al ver que Kairos daba una sonrisa temblorosa.

“No necesitas disculparte, tienes razón.” Reveló Kairos y mirando hacia atrás, añadió. “Y no me interesa lo que lleguen pensar. Tampoco tengo vergüenza al admitir que tus bromas, me afectan.”

Aurora se disculpó, ya que supuso que estuvo mal, tratar de avergonzarlo en público y más cuando había tantas personas importantes.

De las cuales él podía tener conexiones comerciales o encontrarse de manera frecuente debido a los negocios que realizaba la Empresa Cosmos.

Sin embargo, Kairos no le importo incluso si se revelaba que él iba detrás de ella o que lo vieran avergonzarse, cuando en público trataba de comportarse como todo un adulto serio e indiferente.

“Pero no estaba bromeando.” Respondió Aurora, causando que los labios de Kairos se movieran de forma muy adorable y soltando una pequeña risa, añadió. “¿De verdad viniste para acosarme? ¿O lo conocías?”

Desde hace tiempo no bromeaba con la idea de que era su acosador y en este punto de su vida, no era como si le interesara demasiado.

Le gustaba y eso era todo lo que necesitaba.

“Admito que mis hábitos de acosar siguen en mí.” Respondió Kairos con una sonrisa medio bromista y mirando a la pintura del Director Vincent, añadió. “Y si bien lo conocí, no creo que sea lo suficiente como para asistir a su velorio.”

Ambos no deseaban coquetear entre ellos y si bien dejaron salir unas bromas para aligerar la atmósfera, seguían afectados por el velorio tan serio.

No obstante, a Aurora le gustó tal atmósfera debido a que Kairos revelaba otra faceta.

“La ciudad ha hecho varios negocios con Vincent, pero la mayoría fue realizada con otros al frente, no yo.” Contó Kairos y observando el cajón, sin acercarse, reveló. “Pese a que no compartimos valores, respeto los cambios que ha traído a este mundo.”

Lo conocía por negocios y de forma muy superficial, no tan directamente como esperaba.

Y era bastante normal, para alguien que durante tanto tiempo permaneció alejado hasta de los medios y que solo recientemente empezó a hacer más apariciones públicas.

“Compartir valores… ¿Te refieres a ayudar?” Dudó Aurora con curiosidad y viendo que Kairos asentía, señaló. “Para ser el hombre detrás del apoyo al oficializado Reino de Mombasa, te menosprecias.”

Aurora no estaba tan al día con los asuntos de África y especialmente en la región de Kenia y el Rey de Madagascar, a pesar de ello, se había puesto al día y se dio cuenta de que el Reino de Mombasa fue oficializado.

Pasó algo desapercibido y se hablaba poco en los medios internacional, no obstante, quien apoyo a que se llevara a cabo el proceso fue la Ciudad Atlántida y la Empresa Cosmos.

No había duda de que la Empresa Apicius y la Ciudad Zerzura tuvieron influencia, pero para convertirse en una nación solo se requirió el apoyo de un peso pesado, como lo era la Ciudad Atlántida.

Y ni hablar de las inversiones, los proyectos y los programas de ayuda que estaba dando para hacer crecer a esas tierras arruinadas.

“Es solo dinero. No es algo que hice por cuenta propia.” Respondió Kairos y observándola, comentó. “En cuanto a la decisión de ayudar, lo hice por otra persona, más que por mi propio deseo.”

La persona por la cual lo hizo estaba siendo mirada por él y Aurora dio una media sonrisa.

Su participación en los portales fue guiada porque ella estaba en esos lugares en vez de algún deseo, recompensa o ambición personal y era igual que la ayuda a esa nación.

“Aunque valió la pena. No puedo ponerme a la misma altura que otros, quienes lo hacen con intenciones honestas.” Agregó Kairos manteniendo su calma.

Toda la ayuda que ofreció había valido la pena cuando se acercó a ella, no obstante, sus acciones no tuvieron la misma intención que la ayuda del Director Vincent.

“Tus intenciones fueron impuras.” Murmuró Aurora y al ver que Kairos fue tomado por sorpresa, dudó. “¿O no?”

Que utilizara esos métodos para acercarse a ella, y de esa forma tratando de coquetear, fue categorizado como intenciones impuras… Kairos se avergonzó por la ambigüedad de los posibles resultados ‘impuros’ que ella mencionaba.

“Me gusta pensar que mis intenciones son honestas y románticas.” Refutó Kairos rascándose la mejilla dando una sonrisa algo avergonzada.

Ella había dado su comentario, buscando cambiar la atmósfera.

Kairos fue al décimo portal por ella, no hubo otras razones y eso significaba que, si cualquier otra persona fuera y él tuviera la posibilidad apoyar, no lo haría.

Expresar esa indiferencia, era su forma de revelarse ante ella, para que lo conociera, pero Aurora no estaba tan sorprendida y menos, cuando tenía a su hermana que era similar.

Aun así, ahora al ver esa sonrisa y ese ligero rubor, Aurora tuvo dificultades para controlarse, a pesar de que sabía que estaba en un velorio y había personas importantes.

“¿Es así? Una pena…” Murmuró Aurora finalmente tragándose lo que estaba por decir y viendo al joven, declaró. “Si no estuviéramos aquí, me hubiera encantado avergonzarte, pero me lo guardaré. No deseo que el misterioso CEO de la Empresa Cosmos sea desvelado como un tímido joven, delante de sus conocidos.”

Tuvo que controlarse.

No solo porque estaba en un velorio y la norma, era mantener cierto ambiente solemne, sino que también Kairos tenía una reputación que mantener.

Aurora no deseaba causarle problemas y menos cuando de cierta forma no había nada entre ellos y solo estaba al nivel de ‘pretendiente’, aunque tal estatus, contaba para Aurora.

La respuesta fue una sonrisa encantadora, como si le pareciera entretenido que ella tratara de contenerse y eso llevo a que Aurora se avergonzara un poco.

No solo al darse cuenta de que era malditamente guapo, sino que al captar el profundo brillo de los ojos del hombre.

“No me avergüenzo de nada. Me gustas, Aurora y no me importa lo que piensen los demás. Soy tu pretendiente.” Respondió Kairos de forma honesta y al ver que ella se sonrojaba, sonrió y comentó. “Aunque no negaré que las miradas son… Peculiares.”

Esa sinceridad y el modo tan honesto de expresar que le gustaba, era sumamente atractivo y la hizo sentir bastante tímida, que él fuera tan honesto.

A diferencia de ella, que a veces le costaba decir que le gustaba y estaba enamorada, a Kairos no le importaba admitir que solo era un pretendiente.

Alguien que buscaba acercarse a ella.

Sin embargo, fueron el último comentario que causó que su expresión temblara y dirigiendo las miradas al salón, se dio cuenta de que había muchas miradas puestas en ambos.

Personas que no conocía, otras que sí y no la miraban ‘mal’ por coquetear en un velorio, sino que miraban curioso a ella, buscando saber por qué era tan cercano al hombre que estaba hablando a su lado.

Aquellos que no la conocían pensarían que era ella quien estaba fascinada por el guapo hombre adelante suyo, pero aquellas que la conocían, sabrían que la verdad era más compleja.

“…”

Y fue por eso que cuando vio a su madre, levantando una copa en un saludo cordial, Aurora se dio cuenta de que, si bien no lo escuchaban, eran capaces de verlos a ambos.

Lo peor fue que su padre, también le dio una mirada cruzándose ligeramente de brazos, antes de ocultar su expresión y la mirada que le dio a Kairos.

Como si fuera poco, que Alice estuviera comiendo en una esquina como si se estuviera viendo algún espectáculo divertido, causó que la expresión de Aurora cambiara.

Vergüenza y timidez entremezclada, que hizo que una parte de ella quisiera que la tragara la tierra, pero al final dio una risa descarada.

“Si me preguntan, diré que eres mi pretendiente. ¿No tienes miedo? Supongo que no, cuando ya has conocido a mis padres y quien es mi hermano.” Comentó Aurora de forma indiferente, causando que la expresión de Kairos temblara por un segundo y en vez de darle tiempo para pensar, murmuró. “Madre está dando una sonrisa, pero es buena para ocultar su expresión y creo que está muy enojada… Contigo.”

Hace tiempo le preguntó si era un amigo de su hermano y ese hombre dijo que no era un amigo, sin embargo, no negó que lo conocía y tampoco negó que no conocía a sus padres.

Y ahora se dio cuenta, de que había subestimado cuanto era lo que él la conocía y a la vez el coraje para qué continuará luego de saber acerca de su familia.

Su madre daba una sonrisa amistosa y el problema era que Aurora conocía muy bien a esa mujer y era capaz de percibir lo que ocultaba.

Ni hablar de su padre, que se mostraba hosco al verlos a pesar de que trataba mantenerse indiferente.

Aurora supuso que ambos darían reacciones de este tipo, si alguna vez sabían que tenía un pretendiente, sin embargo, ahora fueron más intensas de lo que esperaba.

No por la idea de que ella tuviera alguien que le gustaba, sino que ese ‘alguien’, fuera el joven delante de ella.

“Puedes decirle que soy tu pretendiente. Trataré de sobrevivir a la ira de Agatha y Antón.” Dijo Kairos y sonriendo a medias con cierto nerviosismo, murmuró. “Aunque sería otro asunto, si no desean que yo me acerque a ti.”

Conocía a sus padres mejor de lo que esperaba Aurora y si bien para cualquiera sonaría como una broma, si alguien conocía verdaderamente a su madre, sabría que podía ser aterradora.

Eliminar a alguien y luego disfrazarlo de un accidente, no sonaba para nada imposible y agregando a la mezcla la capacidad de esa mujer, daría miedo a cualquiera.

Aun así, Kairos no estaba asustado de soportar el ataque de unos padres sobre-protectores y estaba más nervioso a que le dijeran que se mantuviera alejado de su hija.

Dio la sensación de que aceptaría y más que miedo, lo haría por respeto… Era adorablemente ingenuo.

“No te preocupes. No es como si estuvieras tratando de salir con ellos como para que tengas que aceptar todo lo que dicen.” Precisó Aurora con un tono simple y riéndose al verlo, agregó. “Si sobrevives puedes llamarme. Me gustaría ver tus ‘intenciones honestas y románticas’ en una agradable cita.”

La forma que la expresión de Kairos pasó de sorpresa, vergüenza y luego a una sonrisa alegre al escuchar sus palabras, consiguió que Aurora se riera.

¿Desde cuándo conocía a sus padres? A Aurora no le interesaba la respuesta.

Ya fuera que tuvieron negocios o que su relación fuera más estrecha de lo que pensaba, a ella no le interesaba.

Quería a sus padres, pero no era como si ellos pudieran intervenir en su vida amorosa y menos cuando tantas veces antes, no intervinieron cuando ella estaba haciendo cosas más peligrosas.

Por eso le pareció ingenuo que él se sintiera nervioso sobre que sus padres intervinieran en su relación.

En cuanto a su cita… Aprovechó la oportunidad para pedirla, sin importarle lo que demás dijeran.

“Bien, lo intentaré.” Respondió Kairos con una sonrisa animada y dudando un momento, añadió. “Me retiraré ahora. Al parecer hay alguien que desea hablarte”

Siguiendo la mirada a donde señalaba, Aurora pudo ver a Edward que observaba con una ligera sonrisa.

Kairos se despidió y a pesar de que algunos deseaban acercarse, ese hombre se fue sin tener intenciones de iniciar conversación.

Dejando que Aurora, redirigiera su mirada a Edward, que se acercó y activo su propio artefacto para conversar.

“Te ves feliz a su lado, me alegra.” Reveló Edward con una pequeña sonrisa y desviando su mirada al público, comentó. “Dudó que a mi maestro le gustara esta atmósfera pesada y estancada. Y menos a estas personas tirándose indirectas entre ellos.”

¿No fue con una indirecta la razón por la cual comenzó la conversación de sus padres con Víctor? Aurora también le desagrado esas conversaciones y fue por eso que se alejó, sin deseos de socializar con los presentes.

“En ese sentido, me alegro haberte visto tan sonriente.” Confesó Edward y sonriendo al mirar a Alice, murmuró. “Y a ella también. Es increíble que pueda mantenerse en su mundo de forma tan hábil.”

Aurora que sintió la honestidad de ese joven, se giró para ver a su hermana que estaba comiendo sin importarle las miradas o los murmullos y su expresión tembló de una manera muy única.

¿Qué podía decir para defender a su hermana? En este punto, no pudo decir nada, cuando ella también se distrajo con Kairos.

Al final, le dio una mirada a Edward.

Él estaba arreglado y no llevaba ropa negra, solo una túnica de Archimago decorada y elegante mientras estaba con la cabeza en alto.

Tampoco se veía desgastado, pero sus ojos celestes se notaban turbulentos y oscuros con emociones que Aurora no podía captar, al menos no tanto como hubiera esperado.

“Sí, necesitas ayuda, solo pídela. Te apoyaré.” Dijo Aurora con una voz llena de calma y tranquilidad.

Podía darle su pésame y tratar de consolarlo, pero al final dijo esas palabras, que no apuntaban a una ayuda y apoyo emocional, sino que fue más profundo.

Lo que sintió ella cuando perdió a sus seres queridos fue dolor y también furia e ira en contra de los asesinos, lo suficientemente intensa como para despertar un profundo deseo de venganza.

Un deseo que ahora reconoció en Edward.

“Esa ayuda… Es muy típico de ti.” Murmuró Edward y activando no solo las barreras, sino que la distorsión para que nadie los viera, precisó. “Está bien. No necesito apoyo.”

Aurora asintió, sabiendo que si continuaba podría no agradarle a su compañero.

Su razón para venir hoy a pesar de que no le agradaban tales lugares, fue porque deseaba dejar en claro, que si Edward necesitaba ayuda, ella se lo ofrecería.

Tal vez empezaron muy mal cuando se conocieron, pero ahora era diferente y Aurora lo consideraba un compañero, al cual, si podía ayudar, lo haría.

Aunque fuera muy típico de ella hacerlo… Esa frase en vez de tener una connotación negativa, Edward lo hizo sonar agradable.

Ambos se quedaron en silencio durante unos segundos y Edward luego de un rato, dio una mirada seria.

“Al parecer los rangos SSS no son los más fuertes, sino que hay una fuerza superior. Los Semidioses.” Informó Edward y notando que ella daba una expresión grave, explicó. “Al parecer en el Octavo Portal Abismal uno de esos Semidioses trató de ascender a la Divinidad, por medio de convertirse en el ‘Corazón del Mundo’. Creo que se refería al ‘núcleo’ del planeta.”

¿Por qué les dijo eso? ¿Deseaba informarle lo que él encontró?

Aurora no había leído nada de lo que le acababa de revelar en el informe y estuvo claro que era un tema que se mantuvo más secreto, que de la información que la Cardenal Brousseau era capaz de conseguir.

Tal vez su madre, sabría del tema, pero ella todavía no había tenido la oportunidad de hablar con esa mujer.

Aun así, al ver la seriedad de Edward que buscaba informarle, Aurora dudó un momento y luego, habló.

“El mundo tiene una ‘Necesidad’. Esa necesidad se refiere a un Dios, de eso se trata las enseñanzas de los portales abismales.” Informó Aurora causando que Edward levantara la ceja, antes de asentir.

Estuvo claro que lo que le dijo fue información confidencial y Aurora por su parte, tampoco se quedó en silencio.

Edward había entrado en el portal y la expedición no fallo, sino que fue atacada, causando que fallaran.

Aurora no tuvo deseos de ocultarle lo que descubrió y menos para alguien que había ido al portal como ella, aunque tal vez por razones diferentes.

“Eso… Tiene sentido.” Murmuró Edward y desactivando la barrera, añadió “Gracias. Fue bueno verte.”

Junto a esas palabras dada con una pequeña sonrisa, ese joven hombre se retiró, dejando a Aurora en soledad.

¿Qué estaba pasando por su mente y cuáles eran sus planes? Ella sintió que hoy, Edward era más difícil de leer que cualquier otro día.

Dudando sin saber qué hacer, Aurora finalmente suspiro y lo dejo estar.

Ya fuera tiempo o cumplir su objetivo, lo único que podía hacer era suspirar y fue de esa forma, debido a que era probable que él no la dejara apoyarlo de ninguna manera.

Girándose de repente, al ver a su madre acercarse, Aurora pudo percibir los ojos brillantes de esa mujer tan guapa.

“¿Ya terminaste de hablar con tu compañero, cariño?” Preguntó Agatha y cuando Aurora asintió, esa mujer dio una sonrisa y señaló. “Vi que eres cercana a Kairos Cosmos.”

Había una barrera alrededor de ambos, lo que llevo a que fuera difícil escuchar y Aurora al ver las emociones ocultas en los ojos de su madre, ella se rio de forma descarada.

“Si, no solo soy muy cercana, sino que tal vez sea tu futuro yerno, madre.” Confesó Aurora y dándole palmaditas a su madre, que estaba total y completamente aturdida, comentó. “Me retiraré ahora.”

Kairos aceptó ser llamado ‘pretendiente’ y lo fue desde hace tiempo, cuando buscaba acercarse y desarrollar una relación con ella, la diferencia era que en este punto no era algo unilateral.

Ella también deseaba tener algo con él y fue por eso, que también se podía considerar la pretendiente de ese hombre.

La expresión tan atónita de su madre, le causó diversión, no obstante, fue la sinceridad y la falta de vergüenza, lo que provocó que ella sonriera.

No sabía lo que sucedería en su vida, pero en este punto todo estaba cambiando y era momento de avanzar, como nunca lo había hecho.

Tanto en su vida amorosa, como en su vida personal.


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