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TG - Capítulo 479
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Funeral.

Capítulo 479: Funeral.

El velorio del Director Vincent no fue tan grande como se esperaría.

Apenas Aurora llegó al lugar vio a bastantes personas vestidas de negro y algunos de ellos eran fáciles de reconocer.

El Rey de Arabia, el Barbegazi y el Director Ackermann, la Reina Margaret, Cécile, el Anciano Harris y decenas de personas importantes, que eran raro que se reunieran en un mismo sitio.

Diplomáticos de las grandes naciones de todas partes del mundo y varios rangos SS de diferentes partes del mundo.

Hasta el Emperador Víctor estaba presente en este lugar y a pesar de que se daban miradas frías contra el Rey de Arabia, ambos mantuvieron la calma en este velatorio.

“Me siento incómoda.” Murmuró Aurora de forma inevitable.

El velatorio se estaba llevando a cabo en la Academia de Héroes en el gran salón, que estaba sumamente decorado y elegante, con aperitivos y bebidas, pero eran las presencias lo que la hizo sentir incómoda.

Poderosos ya sea en fuerza, en autoridad o en prestigio, todas estaban aquí.

El Presidente Batista era un ejemplo de una autoridad de peso en lo político y por otra parte el Sabio Su Chin era un ejemplo de prestigio.

Para un velorio de un famoso héroe, no había tantas personas y era probable que miles desearan presentar sus respetos a esta leyenda, no obstante, este era el velatorio privado, en donde aquellos conocidos se reunieron.

Y los pocos que estaban aquí, eran importantes por cuenta propia.

“No te preocupes, padre. Estoy bien… Me quedaré.” Dijo Aurora al sentir que su padre, le daba una mirada preocupada.

Se preocupó por su incomodidad y en respuesta, ella dio una sonrisa en calma.

No vino aquí por las autoridades, sino que, para presentar su pésame a Edward, que en este momento no estaba en este salón.

“Eres nuestra hija, no necesitas estar incómoda.” Dijo Agatha y dando una sonrisa descarada, añadió. “Y eres la Protectora de Zerzura. Estas a la altura de los presentes.”

¿Buscaba incomodarla para de esa forma tranquilizarla o que su incomodidad anterior cambiara a otra? Bastante retorcido, pero algo común en su madre.

“Gracias por el apoyo, madre.” Murmuró Aurora con un suspiro y sintiendo las miradas, murmuró. “¿Está bien que estemos con ustedes?”

Alice estaba presente y la única razón por la cual ella vino, fueron los aperitivos que estaban en una esquina de la sala, los cuales estaba mirando desde que entró.

Sin embargo, Aurora dio su pregunta de igual forma, ya que no había objetos que la ocultaran o que la encubrieran.

“¿Qué? ¿No puedo mostrar a mis pequeñas y adorables hijas?” Cuestionó Agatha y apretó sus mejillas mientras sonreía.

Aurora que sintió su mejilla siendo apretada, no se avergonzó y miró a su madre, sintiendo bastante miradas de los presentes.

Estaban cerca de la entrada y si bien algunos usaban barreras, para hablar en privado, otros como su madre no ocultaban lo que decían.

No era que algunos no supieran quiénes eran las hijas de la Luz de Plata y el Gigante de Acero, pero otros únicamente sabían que tenían hijas y no conocían quien eran las personas en cuestión.

Ahora su madre, que parecía querer avergonzarla, en realidad estaba tratando de dejar su relación en evidencia al frente de todos los individuos importantes.

“No te preocupes, cariño. No es como si los presentes sean habladores y lo vayan contando por todas partes.” Dijo Agatha con una sonrisa.

Lo estaba haciendo a propósito y ni siquiera ella misma creía que en lo que expresaba.

No obstante, aquellos que lo supieran lo recordarían y actuarían con cuidado cuando se encontraran con ella o su hermana y a la vez era una amenaza para que no hablaran.

“Yo dudaría de eso. Nunca se sabe si algunos traicionaran nuestra confianza.” Dijo una voz en alto y cuando todos se giraron, vieron a un hombre caminando a ellos, que, sin ocultar su sonrisa, declaró. “Incluso las leyendas pueden ser traicionadas.”

Hizo ver como si se revelara la verdad, sería considerado una traición, pero a la vez también apuntó de cierta forma al Director Vincent, quien había fallecido.

Al ser cruelmente asesinado.

Aurora había leído el informe de la iglesia y si bien, su madre no profundizo en el tema, afirmó que fue un asesinato y no como se decía en público.

“Sabes mucho de traición.” Respondió Agatha cruzándose de brazos, dando a entender que ese emperador era bueno para traicionar.

“La he vivido bastantes veces.” Respondió Víctor, quien, tras recibir la mano de Antón, expresó. “Es una pena encontrarnos en esta clase de situación.”

Su voz fue solemne y dio un sentimiento de sinceridad, pero su mirada tan solemne, mostraba rastros de emociones más profundas.

Por su parte, Aurora se retiró antes de que la presentaran, evitando tener que soportar la actuación de su madre.

No sabía la razón por la cual su madre deseaba revelar a ambas como sus hijas, aunque si era sincera, especulaba que se trataba de una amenaza oculta, a que deseara mostrarla porque se le ocurrió de repente.

“Iré a la comida.” Dijo Alice que la siguió y con un tono aburrido, añadió. “Eso es lo único interesante del lugar.”

Aurora parpadeó y se tragó sus palabras, al ver que su hermana se retiraba.

Su madre le dio artefactos para conversar tranquilas en caso de que lo necesitaran, no obstante, Alice ni siquiera se le ocurrió activarlo y habló sin filtros.

Sin pensar en su problemática hermana, que de cierta forma se soltaba a su propia manera, Aurora también se alejó de su padre y se acercó al final, en donde estaba el cajón en donde se encontraba el cuerpo del Director Vincent.

Estaba buscando a la vez a Edward, pero al ver el gran cuadro de Vincent en la pared, sintió emociones mixtas.

¿No fue aquí en donde el Director Vincent dio su discurso en su año de la academia? Aurora no lo conoció en su totalidad, sin embargo, el historial de ese hombre hablaba por sí mismo.

Estaba en la misma sala de actos en donde se realizó el primer discurso y si bien fue hace dos años, se sintió un poco irreal.

Los rangos SS eran fuertes y al menos que se metieran en una batalla de la misma magnitud, era muy poco probable que murieran.

Incluso existía la posibilidad de que aquellos relacionados con la energía mágica pudieran vivir más que un humano promedio, gracias a la vitalidad de su cuerpo.

Sin embargo, este año un rango SS fue asesinado sin que nadie supiera quien era el culpable o como lo consiguieron.

“…”

Aurora se giró de repente al notar que una presencia se acercaba y al ver quien era, dio una pequeña sonrisa.

Se veía joven y llevaba un traje que lo hizo ver bastante guapo y fue cuando recibió su sonrisa, que su mirada seria, disminuyó.

“¿No me digas que me estás acosando otra vez?” Preguntó Aurora y al darse cuenta de que lo dijo en voz alta, activó el artefacto antes de que alguien pudiera escucharla.

Los poderosos estaban a la distancia, hablando con sus padres o comunicándose entre ellos, pero aquí estaban individuos de rango SS e incluso un par de rango SSS, era normal que escucharan.

“Perdón.” Añadió de forma apresurada al ver que Kairos daba una sonrisa temblorosa.

“No necesitas disculparte, tienes razón.” Reveló Kairos y mirando hacia atrás, añadió. “Y no me interesa lo que lleguen pensar. Tampoco tengo vergüenza al admitir que tus bromas, me afectan.”

Aurora se disculpó, ya que supuso que estuvo mal, tratar de avergonzarlo en público y más cuando había tantas personas importantes.

De las cuales él podía tener conexiones comerciales o encontrarse de manera frecuente debido a los negocios que realizaba la Empresa Cosmos.

Sin embargo, Kairos no le importo incluso si se revelaba que él iba detrás de ella o que lo vieran avergonzarse, cuando en público trataba de comportarse como todo un adulto serio e indiferente.

“Pero no estaba bromeando.” Respondió Aurora, causando que los labios de Kairos se movieran de forma muy adorable y soltando una pequeña risa, añadió. “¿De verdad viniste para acosarme? ¿O lo conocías?”

Desde hace tiempo no bromeaba con la idea de que era su acosador y en este punto de su vida, no era como si le interesara demasiado.

Le gustaba y eso era todo lo que necesitaba.

“Admito que mis hábitos de acosar siguen en mí.” Respondió Kairos con una sonrisa medio bromista y mirando a la pintura del Director Vincent, añadió. “Y si bien lo conocí, no creo que sea lo suficiente como para asistir a su velorio.”

Ambos no deseaban coquetear entre ellos y si bien dejaron salir unas bromas para aligerar la atmósfera, seguían afectados por el velorio tan serio.

No obstante, a Aurora le gustó tal atmósfera debido a que Kairos revelaba otra faceta.

“La ciudad ha hecho varios negocios con Vincent, pero la mayoría fue realizada con otros al frente, no yo.” Contó Kairos y observando el cajón, sin acercarse, reveló. “Pese a que no compartimos valores, respeto los cambios que ha traído a este mundo.”

Lo conocía por negocios y de forma muy superficial, no tan directamente como esperaba.

Y era bastante normal, para alguien que durante tanto tiempo permaneció alejado hasta de los medios y que solo recientemente empezó a hacer más apariciones públicas.

“Compartir valores… ¿Te refieres a ayudar?” Dudó Aurora con curiosidad y viendo que Kairos asentía, señaló. “Para ser el hombre detrás del apoyo al oficializado Reino de Mombasa, te menosprecias.”

Aurora no estaba tan al día con los asuntos de África y especialmente en la región de Kenia y el Rey de Madagascar, a pesar de ello, se había puesto al día y se dio cuenta de que el Reino de Mombasa fue oficializado.

Pasó algo desapercibido y se hablaba poco en los medios internacional, no obstante, quien apoyo a que se llevara a cabo el proceso fue la Ciudad Atlántida y la Empresa Cosmos.

No había duda de que la Empresa Apicius y la Ciudad Zerzura tuvieron influencia, pero para convertirse en una nación solo se requirió el apoyo de un peso pesado, como lo era la Ciudad Atlántida.

Y ni hablar de las inversiones, los proyectos y los programas de ayuda que estaba dando para hacer crecer a esas tierras arruinadas.

“Es solo dinero. No es algo que hice por cuenta propia.” Respondió Kairos y observándola, comentó. “En cuanto a la decisión de ayudar, lo hice por otra persona, más que por mi propio deseo.”

La persona por la cual lo hizo estaba siendo mirada por él y Aurora dio una media sonrisa.

Su participación en los portales fue guiada porque ella estaba en esos lugares en vez de algún deseo, recompensa o ambición personal y era igual que la ayuda a esa nación.

“Aunque valió la pena. No puedo ponerme a la misma altura que otros, quienes lo hacen con intenciones honestas.” Agregó Kairos manteniendo su calma.

Toda la ayuda que ofreció había valido la pena cuando se acercó a ella, no obstante, sus acciones no tuvieron la misma intención que la ayuda del Director Vincent.

“Tus intenciones fueron impuras.” Murmuró Aurora y al ver que Kairos fue tomado por sorpresa, dudó. “¿O no?”

Que utilizara esos métodos para acercarse a ella, y de esa forma tratando de coquetear, fue categorizado como intenciones impuras… Kairos se avergonzó por la ambigüedad de los posibles resultados ‘impuros’ que ella mencionaba.

“Me gusta pensar que mis intenciones son honestas y románticas.” Refutó Kairos rascándose la mejilla dando una sonrisa algo avergonzada.

Ella había dado su comentario, buscando cambiar la atmósfera.

Kairos fue al décimo portal por ella, no hubo otras razones y eso significaba que, si cualquier otra persona fuera y él tuviera la posibilidad apoyar, no lo haría.

Expresar esa indiferencia, era su forma de revelarse ante ella, para que lo conociera, pero Aurora no estaba tan sorprendida y menos, cuando tenía a su hermana que era similar.

Aun así, ahora al ver esa sonrisa y ese ligero rubor, Aurora tuvo dificultades para controlarse, a pesar de que sabía que estaba en un velorio y había personas importantes.

“¿Es así? Una pena…” Murmuró Aurora finalmente tragándose lo que estaba por decir y viendo al joven, declaró. “Si no estuviéramos aquí, me hubiera encantado avergonzarte, pero me lo guardaré. No deseo que el misterioso CEO de la Empresa Cosmos sea desvelado como un tímido joven, delante de sus conocidos.”

Tuvo que controlarse.

No solo porque estaba en un velorio y la norma, era mantener cierto ambiente solemne, sino que también Kairos tenía una reputación que mantener.

Aurora no deseaba causarle problemas y menos cuando de cierta forma no había nada entre ellos y solo estaba al nivel de ‘pretendiente’, aunque tal estatus, contaba para Aurora.

La respuesta fue una sonrisa encantadora, como si le pareciera entretenido que ella tratara de contenerse y eso llevo a que Aurora se avergonzara un poco.

No solo al darse cuenta de que era malditamente guapo, sino que al captar el profundo brillo de los ojos del hombre.

“No me avergüenzo de nada. Me gustas, Aurora y no me importa lo que piensen los demás. Soy tu pretendiente.” Respondió Kairos de forma honesta y al ver que ella se sonrojaba, sonrió y comentó. “Aunque no negaré que las miradas son… Peculiares.”

Esa sinceridad y el modo tan honesto de expresar que le gustaba, era sumamente atractivo y la hizo sentir bastante tímida, que él fuera tan honesto.

A diferencia de ella, que a veces le costaba decir que le gustaba y estaba enamorada, a Kairos no le importaba admitir que solo era un pretendiente.

Alguien que buscaba acercarse a ella.

Sin embargo, fueron el último comentario que causó que su expresión temblara y dirigiendo las miradas al salón, se dio cuenta de que había muchas miradas puestas en ambos.

Personas que no conocía, otras que sí y no la miraban ‘mal’ por coquetear en un velorio, sino que miraban curioso a ella, buscando saber por qué era tan cercano al hombre que estaba hablando a su lado.

Aquellos que no la conocían pensarían que era ella quien estaba fascinada por el guapo hombre adelante suyo, pero aquellas que la conocían, sabrían que la verdad era más compleja.

“…”

Y fue por eso que cuando vio a su madre, levantando una copa en un saludo cordial, Aurora se dio cuenta de que, si bien no lo escuchaban, eran capaces de verlos a ambos.

Lo peor fue que su padre, también le dio una mirada cruzándose ligeramente de brazos, antes de ocultar su expresión y la mirada que le dio a Kairos.

Como si fuera poco, que Alice estuviera comiendo en una esquina como si se estuviera viendo algún espectáculo divertido, causó que la expresión de Aurora cambiara.

Vergüenza y timidez entremezclada, que hizo que una parte de ella quisiera que la tragara la tierra, pero al final dio una risa descarada.

“Si me preguntan, diré que eres mi pretendiente. ¿No tienes miedo? Supongo que no, cuando ya has conocido a mis padres y quien es mi hermano.” Comentó Aurora de forma indiferente, causando que la expresión de Kairos temblara por un segundo y en vez de darle tiempo para pensar, murmuró. “Madre está dando una sonrisa, pero es buena para ocultar su expresión y creo que está muy enojada… Contigo.”

Hace tiempo le preguntó si era un amigo de su hermano y ese hombre dijo que no era un amigo, sin embargo, no negó que lo conocía y tampoco negó que no conocía a sus padres.

Y ahora se dio cuenta, de que había subestimado cuanto era lo que él la conocía y a la vez el coraje para qué continuará luego de saber acerca de su familia.

Su madre daba una sonrisa amistosa y el problema era que Aurora conocía muy bien a esa mujer y era capaz de percibir lo que ocultaba.

Ni hablar de su padre, que se mostraba hosco al verlos a pesar de que trataba mantenerse indiferente.

Aurora supuso que ambos darían reacciones de este tipo, si alguna vez sabían que tenía un pretendiente, sin embargo, ahora fueron más intensas de lo que esperaba.

No por la idea de que ella tuviera alguien que le gustaba, sino que ese ‘alguien’, fuera el joven delante de ella.

“Puedes decirle que soy tu pretendiente. Trataré de sobrevivir a la ira de Agatha y Antón.” Dijo Kairos y sonriendo a medias con cierto nerviosismo, murmuró. “Aunque sería otro asunto, si no desean que yo me acerque a ti.”

Conocía a sus padres mejor de lo que esperaba Aurora y si bien para cualquiera sonaría como una broma, si alguien conocía verdaderamente a su madre, sabría que podía ser aterradora.

Eliminar a alguien y luego disfrazarlo de un accidente, no sonaba para nada imposible y agregando a la mezcla la capacidad de esa mujer, daría miedo a cualquiera.

Aun así, Kairos no estaba asustado de soportar el ataque de unos padres sobre-protectores y estaba más nervioso a que le dijeran que se mantuviera alejado de su hija.

Dio la sensación de que aceptaría y más que miedo, lo haría por respeto… Era adorablemente ingenuo.

“No te preocupes. No es como si estuvieras tratando de salir con ellos como para que tengas que aceptar todo lo que dicen.” Precisó Aurora con un tono simple y riéndose al verlo, agregó. “Si sobrevives puedes llamarme. Me gustaría ver tus ‘intenciones honestas y románticas’ en una agradable cita.”

La forma que la expresión de Kairos pasó de sorpresa, vergüenza y luego a una sonrisa alegre al escuchar sus palabras, consiguió que Aurora se riera.

¿Desde cuándo conocía a sus padres? A Aurora no le interesaba la respuesta.

Ya fuera que tuvieron negocios o que su relación fuera más estrecha de lo que pensaba, a ella no le interesaba.

Quería a sus padres, pero no era como si ellos pudieran intervenir en su vida amorosa y menos cuando tantas veces antes, no intervinieron cuando ella estaba haciendo cosas más peligrosas.

Por eso le pareció ingenuo que él se sintiera nervioso sobre que sus padres intervinieran en su relación.

En cuanto a su cita… Aprovechó la oportunidad para pedirla, sin importarle lo que demás dijeran.

“Bien, lo intentaré.” Respondió Kairos con una sonrisa animada y dudando un momento, añadió. “Me retiraré ahora. Al parecer hay alguien que desea hablarte”

Siguiendo la mirada a donde señalaba, Aurora pudo ver a Edward que observaba con una ligera sonrisa.

Kairos se despidió y a pesar de que algunos deseaban acercarse, ese hombre se fue sin tener intenciones de iniciar conversación.

Dejando que Aurora, redirigiera su mirada a Edward, que se acercó y activo su propio artefacto para conversar.

“Te ves feliz a su lado, me alegra.” Reveló Edward con una pequeña sonrisa y desviando su mirada al público, comentó. “Dudó que a mi maestro le gustara esta atmósfera pesada y estancada. Y menos a estas personas tirándose indirectas entre ellos.”

¿No fue con una indirecta la razón por la cual comenzó la conversación de sus padres con Víctor? Aurora también le desagrado esas conversaciones y fue por eso que se alejó, sin deseos de socializar con los presentes.

“En ese sentido, me alegro haberte visto tan sonriente.” Confesó Edward y sonriendo al mirar a Alice, murmuró. “Y a ella también. Es increíble que pueda mantenerse en su mundo de forma tan hábil.”

Aurora que sintió la honestidad de ese joven, se giró para ver a su hermana que estaba comiendo sin importarle las miradas o los murmullos y su expresión tembló de una manera muy única.

¿Qué podía decir para defender a su hermana? En este punto, no pudo decir nada, cuando ella también se distrajo con Kairos.

Al final, le dio una mirada a Edward.

Él estaba arreglado y no llevaba ropa negra, solo una túnica de Archimago decorada y elegante mientras estaba con la cabeza en alto.

Tampoco se veía desgastado, pero sus ojos celestes se notaban turbulentos y oscuros con emociones que Aurora no podía captar, al menos no tanto como hubiera esperado.

“Sí, necesitas ayuda, solo pídela. Te apoyaré.” Dijo Aurora con una voz llena de calma y tranquilidad.

Podía darle su pésame y tratar de consolarlo, pero al final dijo esas palabras, que no apuntaban a una ayuda y apoyo emocional, sino que fue más profundo.

Lo que sintió ella cuando perdió a sus seres queridos fue dolor y también furia e ira en contra de los asesinos, lo suficientemente intensa como para despertar un profundo deseo de venganza.

Un deseo que ahora reconoció en Edward.

“Esa ayuda… Es muy típico de ti.” Murmuró Edward y activando no solo las barreras, sino que la distorsión para que nadie los viera, precisó. “Está bien. No necesito apoyo.”

Aurora asintió, sabiendo que si continuaba podría no agradarle a su compañero.

Su razón para venir hoy a pesar de que no le agradaban tales lugares, fue porque deseaba dejar en claro, que si Edward necesitaba ayuda, ella se lo ofrecería.

Tal vez empezaron muy mal cuando se conocieron, pero ahora era diferente y Aurora lo consideraba un compañero, al cual, si podía ayudar, lo haría.

Aunque fuera muy típico de ella hacerlo… Esa frase en vez de tener una connotación negativa, Edward lo hizo sonar agradable.

Ambos se quedaron en silencio durante unos segundos y Edward luego de un rato, dio una mirada seria.

“Al parecer los rangos SSS no son los más fuertes, sino que hay una fuerza superior. Los Semidioses.” Informó Edward y notando que ella daba una expresión grave, explicó. “Al parecer en el Octavo Portal Abismal uno de esos Semidioses trató de ascender a la Divinidad, por medio de convertirse en el ‘Corazón del Mundo’. Creo que se refería al ‘núcleo’ del planeta.”

¿Por qué les dijo eso? ¿Deseaba informarle lo que él encontró?

Aurora no había leído nada de lo que le acababa de revelar en el informe y estuvo claro que era un tema que se mantuvo más secreto, que de la información que la Cardenal Brousseau era capaz de conseguir.

Tal vez su madre, sabría del tema, pero ella todavía no había tenido la oportunidad de hablar con esa mujer.

Aun así, al ver la seriedad de Edward que buscaba informarle, Aurora dudó un momento y luego, habló.

“El mundo tiene una ‘Necesidad’. Esa necesidad se refiere a un Dios, de eso se trata las enseñanzas de los portales abismales.” Informó Aurora causando que Edward levantara la ceja, antes de asentir.

Estuvo claro que lo que le dijo fue información confidencial y Aurora por su parte, tampoco se quedó en silencio.

Edward había entrado en el portal y la expedición no fallo, sino que fue atacada, causando que fallaran.

Aurora no tuvo deseos de ocultarle lo que descubrió y menos para alguien que había ido al portal como ella, aunque tal vez por razones diferentes.

“Eso… Tiene sentido.” Murmuró Edward y desactivando la barrera, añadió “Gracias. Fue bueno verte.”

Junto a esas palabras dada con una pequeña sonrisa, ese joven hombre se retiró, dejando a Aurora en soledad.

¿Qué estaba pasando por su mente y cuáles eran sus planes? Ella sintió que hoy, Edward era más difícil de leer que cualquier otro día.

Dudando sin saber qué hacer, Aurora finalmente suspiro y lo dejo estar.

Ya fuera tiempo o cumplir su objetivo, lo único que podía hacer era suspirar y fue de esa forma, debido a que era probable que él no la dejara apoyarlo de ninguna manera.

Girándose de repente, al ver a su madre acercarse, Aurora pudo percibir los ojos brillantes de esa mujer tan guapa.

“¿Ya terminaste de hablar con tu compañero, cariño?” Preguntó Agatha y cuando Aurora asintió, esa mujer dio una sonrisa y señaló. “Vi que eres cercana a Kairos Cosmos.”

Había una barrera alrededor de ambos, lo que llevo a que fuera difícil escuchar y Aurora al ver las emociones ocultas en los ojos de su madre, ella se rio de forma descarada.

“Si, no solo soy muy cercana, sino que tal vez sea tu futuro yerno, madre.” Confesó Aurora y dándole palmaditas a su madre, que estaba total y completamente aturdida, comentó. “Me retiraré ahora.”

Kairos aceptó ser llamado ‘pretendiente’ y lo fue desde hace tiempo, cuando buscaba acercarse y desarrollar una relación con ella, la diferencia era que en este punto no era algo unilateral.

Ella también deseaba tener algo con él y fue por eso, que también se podía considerar la pretendiente de ese hombre.

La expresión tan atónita de su madre, le causó diversión, no obstante, fue la sinceridad y la falta de vergüenza, lo que provocó que ella sonriera.

No sabía lo que sucedería en su vida, pero en este punto todo estaba cambiando y era momento de avanzar, como nunca lo había hecho.

Tanto en su vida amorosa, como en su vida personal.


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Historia La Caída Capitulo 4
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Planeando.

Historia Paralela La Caída Capitulo 4: Planeando.

En lo alto del edificio, se encontraba un hombre flaco, decrepito y cansado, en la cornisa del edificio.

Abajo se encontraba, Agatha cuya mirada se mantuvo en ese hombre, mientras llevaba una bolsa de mercadería en su mano.

“¡No te tires!”

Estaba en Roma, Italia y a pesar de que Agatha de hace tiempo no hablaba italiano, pudo entender lo que las personas que estaban abajo gritaban.

Año 2028 mes de julio, varios meses luego de que su hija naciera, ver esta escena no resultó ser tan extraña.

“¡Dios no existe! ¡Ustedes se han dejado engañar! ¡El mundo está llegando a su fin!”

Los suicidios aumentaron de forma desmedida y alcanzó el punto de que algunas ciudades dictaron leyes para cerrar las terrazas, para que de esa forma nadie hiciera una locura.

Sin embargo, los suicidios ocurrieron en el subte, en las carreteras y sin hablar de todos aquellos que lo hicieron en silencio en sus hogares.

No solo se trataba de aquellos que creyeron que Terra nova fue un juego, sino que también de aquellos que incluso jugaron manteniendo sus valores en alto, no pudieron aceptar lo que hicieron.

Ni hablar de los que perdieron familiares, amigos y aquellos que dejaron a sus familias atrás… Para muchos Terra nova fue su vida.

Aun así, en este caso fue muy diferente.

“¡Dios nos ha abandonado! ¡Y la iglesia se aprovecha de nosotros! ¿No lo ven? ¡Nos quieren como corderos y yo no soy uno de ellos!”

El hombre volvió a gritar, dejando ver la razón de la locura de esta vez.

Cuando el fin del mundo se acercaba, el ser humano buscaba un ser superior como su pilar y las religiones aprovecharon de tal instinto.

Ciertas políticas de las iglesias terrícolas, que buscaban aumentar sus seguidores eran una prueba de que no deseaban perder en contra las iglesias terranovense que estaban apareciendo.

Beneficiarse de los creyentes, aumentando sus seguidores y aprovechándose de sus posiciones, afirmando que los ‘Dioses de la Tierra’, se trataban del dios de su religión.

Aunque otros iban por el otro extremo, afirmando que los ‘Dioses de la Tierra’ estaban desapareciendo y eso significaba el fin del mundo.

“¡El fin está aquí! ¡Quédense y sufran o mueran y vuelvan a vivir!”

¿Si Terra nova era cierto y Aión existían, entonces con el río de la Reencarnación no sería lo mismo? Sin temor del concepto ‘infierno’ o ‘cielo’, sabiendo que reencarnarían, redujo el recelo de tomar tales decisiones.

Y el hombre se lanzó, tal vez pensando que, en su siguiente vida, podría reencarnar en algún lugar agradable.

Sin embargo, su cuerpo no fue destrozado en el suelo, gracias a un pequeño conjunto de magos pertenecientes a las autoridades locales, quienes crearon una plataforma de viento y lo salvaron.

“¡Quiero morir! ¡Déjenme morir!”

Tan solo para ser retenido y Agatha les dio una mirada a los magos de aire antes de retirarse.

Magos… Ellos existían y estaban apareciendo.

En realidad, se los llamaba usuarios de habilidades, un nombre curioso, pero exacto y más cuando estaban apareciendo habilidades más diversas que la magia.

Cada usuario de habilidad se debía registrar obligatoriamente en los gobiernos y registro de sus ciudades, para luego ser enlistados en el ejército local.

El objetivo era mantener el control de los usuarios de habilidades y mayormente, para que pudieran utilizarlo para protegerse de las criaturas y monstruos que estaban apareciendo con más frecuencia.

La energía mágica estaba tan inestable que había semanas que, en alguna parte del mundo, aparecían criaturas y monstruos de forma seguida y continua, mientras que otras semanas se calmaba.

“Que política estúpida.” Murmuró Agatha en voz baja mientras caminaba a un edificio en particular.

¿Buscaban controlar a los usuarios de habilidades o simplemente usarlos? Cualquiera de los dos, era sin duda una política sin sentido, solo creada por aquellos que deseaban mantener su poder.

El mundo estaba cambiando y si el hechizo que hicieron los magos era correcto, entonces ellos eran usuarios de habilidades que serían categorizados como rango C, si seguían el sistema de clasificación de aventureros de Terra nova y el que se estaba aplicando en la tierra.

Tal vez no todos los que despertaban eran jugadores y dedicados individuos que aprendieron en el otro mundo, pero los pocos capaces, se desarrollaban con un mayor potencial.

Las armas comunes no afectaban a un rango C y llegado un momento, ni siquiera las armas de gran calibre o los cañones de tanques podrían hacerlo.

Como si fuera poco, los antiguos gremios de jugadores de Terra nova, buscaban oficializarse tomando su lugar en el mundo de forma oficial.

Gremios de jugadores expertos, que no utilizaron el sistema de Terra nova para aprender, sino que practicaban en la vida real o estudiaban, para mejorar su capacidad, ahora eran individuos que si despertaban podían ser muy capaces.

“La primera criatura de rango B ha aparecido en México. La destrucción que ha causado al equipo militar es sin precedente y las bajas civiles se cuentan en cientos. Eventualmente, fue derrotada luego de una larga batalla.”

Al entrar en un departamento dentro de un edificio, Agatha escuchó la voz del televisor encendido y pudo ver a una anciana durmiendo.

Los círculos mágicos de su hijo no siempre estaban ocultos en alguna zona inhóspita o alejada a veces estaba oculta en departamentos o casas ocupadas.

Solo que sus inquilinos, ni siquiera lo sabían y esta vez fue lo mismo cuando Agatha entró al lugar pasando desapercibida.

“Una bestia de rango B… Son fuertes.” Murmuró Agatha al ver a una criatura, soportando las metralletas de un tanque ligero.

La magia de relámpago fue lo que causó tantas bajas, ya que una vez que lo extendía a los tanques, estos esparcían la electricidad por todo el lugar.

Era algún tipo de perro relámpago, rápido, fuerte y capaz de eliminar a sus presas con agilidad.

¿Cuántos humanos alcanzaron el rango B en este punto? Agatha era una de ellas y su esposo también, no obstante, era probable que aquellos que lo hicieron se contaron con los dedos de la mano.

Y el problema era que, si una criatura salvaje era capaz de causar tanto daño, era normal suponer que lo que causaría un humano inteligente, podría ser mucho peor.

Dirigiéndose a la habitación de la señora, Agatha utilizando su varita, pudo percibir como las barreras se activaban alrededor.

Luego de unos segundos, los trazos de los círculos mágicos comenzaron a brillar y al instante siguiente, ella apareció en otra habitación y salió del sitio.

“Dos círculos mágicos han sido destruidos… Son de diferentes naciones.” Murmuró Agatha usando un cristal mágico para proyectar el estado de los círculos mágicos y con cierta seriedad, añadió. “Debería ir a revisar las cámaras.”

Los círculos mágicos eran la puerta para entrar a este lugar y si bien nadie podría pasar al edificio, que supieran como entrar, ya era una molestia.

Como su hijo había dejado cámaras de seguridad y artefactos de vigilancia, si lo comprobaba, era probable que supiera de qué se trataba.

Caminando al pasillo principal, Agatha trató de ignorar los murales egipcios y el sentimiento que le generaba, al igual que las estatuas en la entrada.

“Es demasiado influyente. Necesito preparativos.”

“Un enemigo tan poderoso no debe ser dejado suelto.”

“Son ellos o yo.”

Tres voces infantiles sonaron al mismo tiempo y al entrar a la sala, la expresión de Agatha tembló al ver cerca de seis niñas de cabello rubio en la sala.

Dos estaban con computadoras portátiles, que no sabía de donde fueron sacadas y las otras estaban leyendo libros de historia y otra estaba en un pizarrón escribiendo un plan, que apenas la vio llegar, lo borró.

“¿Qué haces?” Preguntó Agatha sin ocultar su expresión extraña.

Cinco de las pequeñas niñas ocultaron sus objetos y aquella que estaba leyendo un ‘manga’, levantó la cabeza con una sonrisa.

“Planeando.” Respondió Jezabel mientras que todas las demás niñas huían con sus objetos en su mano a la biblioteca y la única niña que quedo dio una sonrisa y comentó. “Ignóralas.”

Estaba aburrida… Agatha se preguntó si esperarla de esta forma fue algo que hizo buscando causar algo en ella y la verdad fue que lo logró.

Tuvo curiosidad, lo suficiente como para querer preguntar.

“¿Actúas con todas las personas de esta forma?” Preguntó Agatha con curiosidad mientras dejaba su compra.

Su esposo estaba en el edificio principal, cuidando a su hija y ella tenía un tiempo para charlar con su ‘vecina’, cuyo aislamiento la estaba afectando.

La existencia que estaba al frente de ella, parecía ser alguien indiferente en medidas que hasta ahora no era capaz de comprender, pero la manera que actuaba, fue extraño.

“¿Si te refieres a si me disfrazo de una niña y actuó juguetona siempre? Me acostumbré cuando empecé a hacerlo con Karzhal. Utilizar mi verdadero cuerpo es… Problemático.” Respondió Jezabel y dando una risa, murmuró. “En cuanto a porque lo hago. Deberías saberlo.”

Estaba aburrida.

La facilidad con la cual se aburría era tan peligrosa como sus ideas para manipular a las otras personas.

Dividirse en diferentes voluntades, manifestándose y llevando a cabo un plan, para que fuera vista y generara curiosidad en ella, era simplemente alarmante.

Si solo fuera una humana normal, Agatha pensaría que solo deseaba atención, pero creer que todo se reducía a esa idea cuando se trataba de esta existencia, era ingenuo.

“Vamos, Agatha. No arruines mi diversión.” Gruñó Jezabel y sentándose en el sofá, murmuró. “He estado sola desde que Karzhal ha entrado en ese estado. Se demorará demasiado tiempo para que su alma se adapte a su nuevo cuerpo y pueda disfrutar con él.”

Su hijo no estaba en este mundo ni en este universo.

Tras acabar su objetivo, su hijo fue llevado de ‘Luna de Miel’ y lo que se buscó fue que ocupara su cuerpo de jugador de Terra nova.

Había muchas incógnitas recientes, en donde se preguntaban cómo fue posible que se creara un nuevo cuerpo en Terra nova muy similar al cuerpo real de los jugadores, pero si se contaba con el Dios del Tiempo y el Espacio era simple averiguarlo.

La máquina de realidad virtual, si bien funcionaba, en realidad era utilizada como medio para llevar el alma de los jugadores de la tierra al cuerpo del ‘personaje’ en Terra nova.

Sin embargo, era temporal y hacer tal proceso de forma permanente, demoraría tiempo y más cuando se deseaba que el alma, estuviera sincronizada con el cuerpo sin percances futuros.

Un proceso largo, problemático y que requería tiempo, tal proceso estaba pasando hijo y fue por esa razón que la pequeña no estaba disfrutando de la luna de miel a su lado.

“Error. Estoy con él. Siempre estoy a su lado. Solo que ahora también estoy aquí.” Interrumpió Jezabel y con cierta sonrisa, explicó. “Además, no lo entenderías. Mi luna de miel debe ser perfecta. Tengo que hacer todos los preparativos para disfrutar a su lado y si bien tengo el escenario que es un mundo-medieval promedio, me falta el guion, los enemigos y la trama para la historia.”

Historia.

Estaba creando un espectáculo, encargándose de armar toda una historia, a la cual ella llamaba su ‘luna de miel’ y en la cual era directora y actriz.

“No pienses mal de mí. Cuando él despierte, me iré. Y como en realidad otras de mis voluntades se están encargando del espectáculo, estaremos en las mismas condiciones. Además, él lo aceptó al estar conmigo.” Murmuró la pequeña riéndose muy emocionada.

Era un espectáculo que incluso estaría ella involucrada como una parte ‘ignorante’… Era difícil comprender los pensamientos de tal existencia y Agatha en vez de buscarle explicación suspiró.

“Mi hijo te debe amar mucho para poder aguantar tus juegos.” Murmuró Agatha y sentándose en el sofá, viendo la sonrisa gigantesca de la pequeña que estaba muy emocionada, preguntó. “¿Qué estabas haciendo tú y tus amigas?”

Resultaba muy complicado entender las capacidades de los ‘Dioses’ y menos aún de un ‘Primordial’, fue por eso que no se sorprendió si era capaz de producir clones y menos ‘voluntades’.

Su hijo era capaz de hacer algo similar, solo que, con su magia y la única diferencia, era que aquí tales niñas eran ‘Voluntades Divinas’, capaces de estar en diferentes ‘universos’, conectadas entre ellas.

Aun así, prefirió hacer la pregunta, queriendo saber lo que planeaba y mayor que todo, esperando que su aburrimiento no desencadenara algo problemático.

“Hay un enemigo muy peligroso en este mundo, Agatha.” Murmuró la pequeña y mientras los colores desaparecían como si estuviera narrando una historia aterradora, explicó. “Su poder es inconmensurable, se extiende por la mayoría de las naciones del mundo y es una amenaza capaz de censurarme… Digo, asesinarme.”

¿De qué estaba hablando? Agatha no se dejó llevar por la seriedad y la expresión de esa pequeña, aun así, no supo captar de que se trataba.

“Eres inmortal.” Respondió con calma y con una mirada pensante, añadió. “Si las cosas que dicen de ti es cierta, es probable que ni Aión puede asesinarte.”

El Dios del Tiempo y el Espacio era el tercer Primordial en nacer y los padres de la pequeña, eran los dos primeros y si bien Aión era el más poderoso de los Primordiales que seguía vivo, no podría hacer demasiado con quien llevaba el título de ‘Inmortal’.

Así que era imposible que alguien pudiera ni siquiera asesinarla.

“Aun así, puede sellarme por unos cientos de años.” Murmuró la pequeña en respuesta.

Por la forma que murmuraba dejaba en claro que no tenía buenos recuerdos y que probablemente había sucedido, aunque de cierta forma, era probable que aquel que la ‘sello’, lo viera como un ‘castigo’.

“Es mejor no molestar a este gran y poderoso enemigo.” Replicó Agatha y levantándose, comentó. “Si deseas algo dime. Aunque dudó que sea necesario.”

Junto a esas palabras se retiró, tratando de no mostrar sus sentimientos y ocultar sus pensamientos.

Algo ingenuo, cuando era probable que la otra parte estuviera leyendo su mente, pero al final lo hizo.

No sabía de qué ‘enemigo’ estaba hablando y era probable que, si preguntaba, solo se encontrara con una locura, que esa pequeña se tomaba de forma seria.

Aun así, no deseaba dejarla suelta por el mundo y más cuando podía ser tan impredecible.

“Mi hijo de verdad la debe amar.” Murmuró Agatha al salir del edificio.

Era probable que su hijo soportara los ‘juegos’ de esa pequeña, sus ‘bromas’ y ‘espectáculos’, pero a la vez, era muy posible que su hijo pudiera calmar a esa existencia.

Tal era los pensamientos que deseaba mantener a flote, pero en el fondo de su mente, dudas que apenas pudo controlar, aparecieron.

No le agradaba que leyeran sus pensamientos y era probable que Jezabel supiera todo lo que pensaba y a la vez actuara en consecuencia.

Que estuviera ‘planeando’ delante de ella vencer a su ‘enemigo’, era la manera de su nuera de mostrar que no estaba ocasionando problemas en el mundo y de ese modo, complaciéndola a ella, que no deseaba ver a un Primordial suelto en la tierra.

Aun así, Agatha siguió sintiéndose que esa existencia, estaba jugando con ella y probablemente con su hijo, aunque se contuvo y trató de no decir tales pensamientos.

Un asunto era pensarlo y otro era expresarlo, al menos incluso cuando Jezabel leía sus pensamientos, no se molestaba por ellos.

Aunque… ¿El pensamiento de un mortal insignificante molestaría a una Primordial cuya edad podía superar su imaginación?

Subiendo la escalera y llegando a la sala, Agatha pudo ver a su esposo jugando con su pequeña Aurora en sus brazos.

“¿Cansada?” Preguntó Antón y con una sonrisa, instó. “Ven. Te hemos extrañado.”

La forma que su adorable hija abría sus brazos para que la recogiera, causó que todos los pensamientos desaparecieran de la mente de Agatha y sonriera, antes de abrazarla.

“La próxima vez. Puedo ir a comprar yo.” Comentó Antón con una sonrisa.

El mundo allá afuera no era tan peligroso, al menos para ellos, pero quedarse aquí con su hija, era sin duda algo que deseaba.

Abrazar a su pequeña y adorable Aurora, era lo mejor.


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