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TG - Capítulo 480
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Consejera criminal.

Capítulo 480: Consejera criminal.

Leyendo los últimos mensajes, Nicole tembló de emoción sin contenerse.

“Va a estar en la fiesta.” Murmuró fanáticamente.

Si no estuviera en la gran sala de trono, esperando a que Víctor y Ersin la atendiera, hubiera gritado con todas sus fuerzas y al final, ni siquiera sentiría vergüenza.

¡Serafín iba a estar en la fiesta de Aurora!

Desde que Aurora había salido del portal abismal, estuvo claro que tenía demasiadas cosas que pensar y a la vez encargarse, fue por eso que hubo un acuerdo tácito de dejarla descansar.

Sabían que su amiga, eventualmente los reuniría a todos y en ese momento podrían hablar con calma de todo lo sucedido.

Y ahora llegó el momento.

La fiesta ya tenía fecha y estaba invitadas todos los estudiantes, al igual que como siempre Akira, Cithrel y más importante que todo, Serafín.

“Espero que vengan, tengo una gran persona que presentarles.” –TheSimplicityOfLife

Ese mensaje fue enviado por Aurora y en ella estaba abrazándose con Amber, quien sonreía de forma muy animada y un poco tímida.

Había leído que se había visto a Serafín en Zerzura, pero no esperaba que la razón fuera que estuviera de visita con Aurora.

“Pareces alegre. ¿Algo nuevo?”

Una voz sonó de repente cerca de ella y Nicole se dio cuenta de que la reunión de Víctor había terminado y ahora él estaba cerca de ella, acompañado por Ersin.

La manera que Víctor la miraba y preguntaba, era como si ese día cuando ella hizo su pregunta, no hubiera sucedido nada.

Ese hombre no la amenazó a que guardara silencio, que no dijera nada a nadie o la obligo a firmar algún contrato de confidencialidad.

El secreto que le reveló estaba más allá de lo que Nicole jamás podría haber imaginado y tan descabellada respuesta, fue dada por Víctor, quien literalmente respondió la pregunta que ella había hecho.

“Una fiesta. Muy importante. Dejaré de entrenar por unos días y me iré de vacaciones.” Respondió Nicole buscando ignorar tal secreto.

Era demasiado pesado para ella y tenía bastantes implicaciones, que todavía no podía asimilar en su totalidad.

“Oh, bien.” Respondió Víctor con calma y mirando su reloj holográfico, añadió. “Me retiraré. Esperaré tu elección con tu pequeña mafia.”

Justo cuando estuvo por pasar por su lado, se detuvo y luego de dudar durante varios segundos, suspiró.

“¿Has pensado en el significado de la muerte del Director Vincent?” Preguntó Víctor y cuando ella dio una mirada sorprendida, él se giró y comentó. “Siempre hay movimientos a escondidas. Tal vez en este momento no te afectarán a ti o a tus seres queridos, pero algún día lo harán. Pregúntate en qué posición deseas estar cuando ese momento llegue.”

Sin permitir que ella diera una respuesta, ese hombre se alejó con calma como si no hubiera sucedido nada.

Desde la muerte del Director Vincent o precisamente su asesinato, Víctor se dejó ver más serio y si bien tal seriedad se fue reduciendo durante los días posteriores, estuvo claro que lo afectó de alguna manera.

Nicole había podido leer el informe clasificado del Octavo Portal Abismal y a pesar de ello, no sabía cómo tomar todo lo ocurrido.

“Esa fue una indirecta fácil de entender.” Murmuró Nicole en voz baja.

Ahora mismo no solo sabía el secreto de Víctor, sino que tenía un mayor asunto entre manos.

Su conquista en la Ciudad Río de Janeiro había terminado y aquellos ‘altos mandos’, buscaban formalizar su relación por medio de un contrato.

No era algo que ella deseara, sino que, todo lo contrario, eran ellos quienes lo pedían, empezando por Ye An.

La razón era simple, Bastet había conseguido tomar el control de toda la ciudad y su fuente de información infalible, fuerza y locura causaba cierto temor en esos individuos.

Un miedo a ser traicionados y devorados, por tal razón buscaban un contrato bilateral en donde no solo se señalará que no se traicionarían entre ellos, sino que asegurar que ella no los asesinara.

“Lo es, pero no lo hace con malas intenciones. Ha estado un poco susceptible últimamente. No todos los días un rango SS es asesinado sin dejar rastros.” Reveló Ersin que se quedó a su lado y mirándola, comentó. “Todavía tienes tiempos de hacer lo que desees. Aunque para mí no has completado la tarea.”

La tarea que le dio Ersin al elegir la Reina del Norte como su ayuda fue controlar todo el bajo mundo de Sudamérica.

En este punto, había logrado unificar bajo su mando Río de Janeiro y si bien era una ciudad influyente, no era completar la tarea.

Sin embargo, aún estaba a tiempo para dejarlo.

Ye An y los demás no esperaban solamente un contrato para formalizar su vínculo de lealtad, sino que buscaban un acuerdo para encargarse de los negocios, que todos deseaban comenzar.

“¿En qué posición te gustaría estar cuando llegue el momento en que tus seres queridos estén en problemas?” Preguntó Nicole observando a Ersin.

No importa cuánto se dijera que la gente que la servía eran criminales que debían ser entregados, todavía no había decidido.

Aunque ella no deseaba que murieran, comprendía que entregarlos a Víctor era dejar que ese hombre los esclavice para su Guardia de las Sombras, similar a María o a Eva Santos.

Sin embargo, el no entregarlos no era porque se terminó acercando a ellos, fue porque no pudo evitar ser tentada.

No por el dinero, la riqueza, la autoridad y el prestigio que tenía como jefa de la mafia, no por la sensación de poder, que le daba estar en la cima de otros, fue tentada por las herramientas que le dio estar en esa posición.

Herramientas que utilizó ese día para hacer caer a las mafias balcánicas cuando se juntó con Edward.

Sin embargo, Víctor dejo ver un tema más profundo.

Si estaba en lo correcto y había individuos peligrosos moviéndose en secreto, era probable que en un futuro tales acciones estuvieran dirigidas en contra de sus compañeros y amigos o afectaran a su familia.

Justo como lo que le sucedió a Andrés, era probable que pudiera sucederles a sus amigas y más cuando cada una de ellas estaban pavimentando su camino con un potencial ilimitado.

¿Qué hubiera pasado si lo que sucedió en el octavo portal hubiera sucedido en el décimo portal abismal? En este punto solo hubiera podido ver, pero si aumentaba aún más su capacidad y si hubiera tenido una mayor influencia, quizás el estatus de ‘jefa de la mafia’, se convertiría en una herramienta lo suficiente poderosa, como para hacer algo.

“Yo ya estoy en una posición de fuerza absoluta.” Respondió Ersin y riéndose al ver su expresión, reveló. “No te daré la respuesta que buscas. Solo te diré, que cuando la encuentres, te daré la recompensa.”

Con esas palabras esa mujer se fue y Nicole fue dejada sola, todavía sin tener una respuesta en su mente.

Se quedó en ese lugar por unos minutos hasta que Aurora le envió otra foto en el grupo, en donde esta vez estaba con Alice, presionada para sacarse una foto.

Al final, suspiró.

Esperaba ir a la fiesta, no solo para distraerse, sino que para buscar respuesta en su consejera criminal.

Alice era esa clase de persona que le hablaría de forma directa sin contenerse, sin importar el tema que se tratara.

Y alguien ya la había ayudado antes.

******

Cécile Leroux entró a la sala en donde se reunían el grupo de amigos y apenas ingresó, pudo ver a las otras figuras y a Víctor sentado en la cabecera.

Caminando a su asiento, Cécile dirigió su mirada al asiento en donde se debería sentar el Director Vincent y al final se sentó en su propio asiento, percibiendo la atmósfera silenciosa.

Las ventanas de esta sala daban a un lugar oscuro y aterrador, que lograba que Cécile se sintiera presionada.

Que las figuras enmascaradas se mantuvieran en silencio generó una presión aún mayor, que iba más lejos de la fuerza.

El Director Vincent, uno de ellos había sido asesinado, tal hecho superaba hasta la expectativa de Cécile que no lo había esperado.

"Cécile antes de la muerte de Vincent, te comentó algo? Por lo que recuerdo, estuvo trabajando contigo.” Dijo la figura de máscara gris.

Tal figura estaba relacionada bastante a los Estados Unidos y por lo poco que interactuaba, consiguió saber quién era.

Después de todo, era el único que aparte de Víctor tenía información del cuarto portal abismal y el rango SS que había entrado era el Anciano Harris.

“No. Recuerdo que tuvo conflictos con individuos que deseaban las notas y por mi parte hice lo que me pidió. Liberar la información que tenía las notas del ‘Enemigo de la Humanidad’.” Respondió Cécile y agitando su cabeza, murmuró. “Luego nada. Solo sé lo que ustedes saben. Él seguía siendo acosado de forma recurrente.”

Acosado… Tal palabra describía la situación de Vincent y la forma que continuaba siendo molestado con pequeños juegos, que buscaban las notas.

Detrás de todo había una mente maestra, pero la forma que se hizo, pareció más una molestia, que un verdadero plan.

“Esperaron para actuar. Para moverse. Sin embargo, en el Octavo Portal Abismal hubo algo que provocó que se movieran antes.” Dijo la silueta negra que no llevaba mascara y observando los presentes, cuestionó. “Piénsenlo. ¿Vincent fue afectado al entrar o ya desde antes? Pienso que fue desde antes y los efectos aparecieron en ese momento, no por el oportunismo, sino que por una recompensa mayor que las notas.”

La figura negra era alguien que sabía bastante sobre magia y que estaba atento en el continente asiático, aunque Cécile todavía no lograba averiguar quién era, cada día tenía nuevas ideas.

Aun así, estuvo de acuerdo con sus palabras.

Ellos solo tenían el informe de Edward, no obstante en ese informe decía, que Vincent estuvo bien durante gran parte de la expedición y que luego desde un día con pesadillas, todo cambió sin que se dieran cuenta.

Se culpó al psiónico miembro de la expedición, pero la duda estaba presente… ¿Qué tal si no fue el psiónico quien los afecto? Si no que fue la mente maestra que finalmente tras esperar tanto tiempo, carcomiendo las defensas y los nervios del Director Vincent, actuó en ese momento.

La razón por la cual alguien se movería antes del plan, era porque dentro del portal abismal había algo, lo suficiente valioso como para actuar.

“Xu Long miembro de la Familia Long de china durante año nuevo reveló que ascendió a rango SS. A pesar de que su potencial era alto, no resultaba ser lo suficiente como para lograrlo en tan corto periodo de tiempo.” Reveló la figura de negro y con calma, añadió. “Se rumorea que la Familia Long está mejorando su fuerza. Lo suficiente, como para poner a las otras familias en una situación de amenaza.”

Un joven que rondaba sus veintidós o tres años, ascendió a rango SS… Tal potencial sin duda era alto y el problema era que ese mismo joven participó en el sexto portal abismal, uno que terminó todo de forma muy misteriosa.

“Una manera de alcanzar el rango SS. Vale la pena masacrar toda una civilización para conseguirlo.” Murmuró la figura con máscara dorada y túnica de bordados dorados.

¿Eso era lo que consiguieron en el sexto portal? La posibilidad era bastante alta y Cécile también estaba de acuerdo que no hubiera sido extraño masacrar una civilización para obtener alguna forma de ascender de rango.

Lo único que sabía era que en China se estaba gestando algo con las familias dominantes y tal conflicto podría atrapar a otros, aunque gracias a esa información, comprendió quienes eran los causantes de tales conflictos.

“¿Qué podría obtener en el Octavo Portal Abismal?” Dudó Cécile y frunciendo el ceño, cuestionó. “Supongamos que Vincent fue afectado desde antes, distrayéndolo con pequeños asuntos mientras algo sucedía en su mente. Sin duda seria alguien fuerte, estamos hablando de alguien cuya fuerza esta en lo más alto, pero… ¿Cuál era la ganancia? Si es que buscaba de Vincent las notas, entonces lo que estuvo al otro lado debe valer más.”

Conocía a Vincent y él se llevaba bastante bien con ella, hasta el punto de que ese hombre fue quien se reveló primero ante ella.

Fue por eso, que todavía le costaba asimilar la muerte, pero, sobre todo, supo que lo que fuera que afectara a Vincent, no era nada simple.

Alguien que pudiera afectar de tal forma a un rango SS, seria o un poderoso mago mental o un psiónico de gran poder y este último concordaría con la primera vez que Vincent se enfrentó al individuo que trató de robar el grimorio y engañó a su profesora, en donde la supuesta mente maestra terminó en coma por una influencia externa.

Dejando de lado la fuerza y el poder… ¿Qué llevaría a que esa mente maestra se moviera antes de lo que debería?

Si hubiera esperado, tal vez hubiera logrado afectar a Vincent, de tal manera que ni siquiera hubiera podido defenderse.

“El Gigante de Acero estuvo luchando durante varios días en contra el enemigo que vino por el portal. Según los informes, se dice que era un rango SSS, pero incluso si Antón lo enfrentaba, es probable que lo hubiera derrotado mucho antes. Y más cuando, él es un rango SSS que sigue mejorando incluso en este punto.” Intervino Víctor y con una voz plana, añadió. “Nadie vio su cadáver, ya que el campo de batalla desapareció y no hubo informe de su parte. Aun así, está claro que no era una calamidad. Hasta tal vez, era un semidiós.”

Semidiós.

Si siguieran la mitología griega pensarían sobre un hijo de un dios y una mortal, pero según la mitología terranovense, los semidioses eran individuos que tenían ‘divinidad’ en ellos.

Tal ‘divinidad’, les permitía ser más fuerte que cualquier rango SSS promedio y era probable que nadie alcanzó tal rango en la tierra o si lo alcanzó lo ocultaba.

No obstante, que estuviera relacionado con ‘semidioses’ significaba posibles tesoros que cualquiera desearía tener, aunque era una suposición, era una que por la cual muchos se moverían.

“De igual modo, son solo suposiciones. Agatha fue la última al entrar al portal y solo mencionó el estado en el que encontró a Vincent y como lo venció y nada más.” Dijo la figura con la máscara de diamantes y vestido lujoso, entonces dando una risa, añadió. “Es obvio que ocultó la verdad, pero no lo dirá. Y nadie tiene el coraje de preguntarle.”

Agatha conocida mejor como la Luz de Plata era una figura que se había retirado y desaparecido de la faz de la tierra durante unos años.

Supuestamente, era un rango SS, pero todos vieron en el funeral de Vincent era más fuerte y se dieron cuenta, porque al mostrar a sus hijas, dejo ver también una pizca de su fuerza.

Fuerza, prestigio y autoridad junto a una personalidad lo suficiente indiferente, como para ignorar a cualquiera que le exigiera una respuesta… Si es que no metía al supuesto dios al que servía.

“El Décimo Portal Abismal también tiene sus secretos. Sin embargo, intentar cuestionar a Zerzura, a la iglesia y sus miembros es literalmente enojar a Agatha y a la Reina del Bosque.” Murmuró Cécile de forma honesta.

Estaba un poco sorprendida de que Agatha dejara ver a sus hijas y más sobre la identidad de sus hijas.

Cécile trató de hacer que Alice se volviera su estudiante y ahora tuvo sentido que la rechazara sin cuestionamientos, hace ya tiempo.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio junto al bosque mágico y Zerzura fueron los que se encargaron del Décimo Portal Abismal y si bien informaron a la tierra sobre la nueva raza conocida como Zarquianos, nadie se acercó.

Todos sabían lo agresivo que podía llegar a ser el bosque mágico y que la Reina del Bosque fuera un rango SSS y tuviera rangos SS bajo su mando, significaba que nadie en su sano juicio deseaba problemas.

Era poco probable que encontraran lo que descubrieron o la verdad, fuera del informe de rutina que se dio.

“Podemos suponer todo lo que deseemos. Sin embargo, sin saber la verdad estamos atrapados en lo mismo.” Dijo la figura con máscara roja y cruzándose de brazos, declaró. “Deberíamos acercarnos a Edward para descubrir la verdad. Creemos que Vincent se resistió, pero ¿qué tal si entregó toda la información antes de morir? Entre esa información, podría estar temas relacionados con nosotros.”

La figura con máscara sonriente dio un asentimiento ante esa posibilidad.

Estaban suponiendo sobre la idea de que Vincent pudo lograr resistirse al final tal como dijo el informe de Edward.

No obstante, nadie lo sabía con seguridad y la posibilidad que, en el momento de poca lucidez, revelara sobre ellos, era bastante alta.

“Ya lo deben saber, pero la información del grupo de amigos está asegurada. No se trata de un ritual o contrato, sino que una defensa de esta sala. Una precaución de mi parte para asegurar la información de todos los miembros.” Intervino Víctor con calma y dando un suspiro, añadió. “En cuanto a acercarse a Edward. Es imprudente. En este momento, cualquiera que se le acerque, se convertirá en su objetivo.”

Un grupo misterioso se acercaba al joven aprendiz e hijo adoptivo del Director Vincent, mencionándole que su maestro estaba en un grupo cuestionable… Cualquiera pensaría muy mal del grupo y estaría a la defensiva.

“Entonces… No sabemos nada.” Dijo la figura con máscara gris.

Sin acercarse a Edward y sin poder averiguar la verdad, ellos no tenían respuesta.

“Eso es incorrecto. Agatha no hablará, pero alguien fue con ella a ese portal. Una Primordial cuya voluntad se oculta en un cuadro y yo tengo uno de esos en mi palacio.” Dijo Víctor y con seriedad, anunció. “Había dos Semidioses en el interior. Uno de ellos trató de convertirse en un Dios utilizando el núcleo del mundo y fallo, llevando todo su mundo a su fin. Es probable que Vincent antes de caer, haya destruido toda la información.”

Cécile se quedó sorprendida.

A pesar de que tenía una gran fuente de información, la verdad era que muchos de los temas relacionados con los ‘Semidioses’ permanecían ocultos y muy poco se sabía de ellos.

Ahora estuvo sorprendida por el cambio radical de lo que estaba hablando.

Si esa clase de información valía la pena, entonces tuvo sentido de que buscaran asesinar a Vincent para obtenerlo.

Después de todo, de lo que estaban hablando era un tesoro para alcanzar la divinidad y que la habitación se quedara en silencio, dejo ver que todos tenían sus pensamientos y ambiciones, incluso ellos.


mode_commentComentario de Evil_Warlord

Volvemos con los capítulos. ¡Espero que lo disfruten!


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TG - Capítulo 481
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Exactitud.

Capítulo 481: Exactitud.

Agatha caminó por el pasillo de la sede de la Iglesia del Orden en Washington, Estados Unidos y siguiendo a la Cardenal Pearson entró a una sala.

En el interior, se encontraba un lugar agradable en el que destacaba una mesa y dos sillas junto a algunos aperitivos.

En una de esas sillas estaba sentada una mujer, cuyos ojos eran púrpuras, emanando cierta fuerza psiónica.

“Agatha Campbell. Miembro de la Iglesia del Tiempo y el Espacio y…”

“No es necesario dar títulos vacíos.” Interrumpió Agatha a la Cardenal Pearson y observando a la mujer cuyos ojos púrpuras la miraron de vuelta, dudó. “Profeta… Así es como te gusta que te llamen, ¿cierto?”

Ella se sentó al frente de ese ‘Profeta’, viendo con su magia espiritual el alma no humana en el cuerpo físico de la mujer.

Un alma fuerte, poderosa y además flexible, lo suficiente como para amoldarse a un recipiente que no era su tipo.

“Debe ser difícil vivir con un cuerpo que no es tuyo.” Comentó Agatha de forma simple.

“Hay algunos momentos en la que la naturaleza de este cuerpo resulta ser… Difícil. No obstante, estoy agradecido de estar vivo.” Respondió el Profeta sin desviar la mirada.

Las personas que la conocían por primera vez se sentían intimidada no solo por su historial, sino que por su fuerza y personalidad.

Sin embargo, este Slaran no desvió su mirada y no se dejó intimidar ni siquiera por la presión inconsciente que liberaba.

Tal como se esperaría de aquel que hizo todo lo que pudo para liberar a su raza, resistiendo hasta el final.

“Háblame de las profecías.” Ordenó Agatha con calma.

Ese Slaran empezó a narrar la profecía del octavo portal abismal, su despertar y como fue a buscar a su hija para advertirle y como todo fue en contra de lo que pensaba.

Incluso cuando le mencionó a Aurora que sería tragada por el portal, él esperaba que fuera de esa forma, ya que consideraba tal hecho como inevitable.

Luego habló del décimo portal abismal, sobre el árbol gigantesco que había visto, las figuras que lo adoraban, la figura en blanco y en negro y como esta observaba a su hija, rodeado de oscuridad.

“Creo que es sobreestimarlo llamarla profecía. Diría que está más cerca de ser una ‘Visión’. ¿No lo crees?” Preguntó Agatha, observando al profeta cuyo fruncir de ceño se hizo visible.

La segunda profecía no predijo prácticamente nada sobre el interior del portal y a sus ojos solo pareció una visión superficial de la situación.

Si bien advirtió a la Guardiana y a Zabathza, por lo demás no profetizo nada.

“Profetice en donde iba a aparecer el Octavo Portal Abismal y…”

“Genial. Yo también puedo hacer lo mismo.” Respondió Agatha con una voz despectiva, al interrumpir al profeta.

La Cardenal Pearson tembló de forma sutil ante su voz, como si le encontrara maleducado, pero sabiamente se quedó en silencio.

¿Era verdad o mentira? Agatha en vez de aclarar, siguió observando al profeta.

“Hay una exactitud en todas las profecías.” Anunció el Profeta con su orgullo algo herido y calmándose, explicó. “Una persona aparece en todas ellas. La única figura que no está oculta en imágenes abstractas.”

Aurora Campbell, la Protectora de Zerzura, participante del primer portal abismal, el séptimo y el décimo portal abismal, tal figura era la única clara en las dos profecías.

Sin embargo, solo había un problema…

“Dos profecías son coincidencia. No sé dónde viene tu exactitud.” Respondió Agatha y revelando una expresión seria, declaró. “Al menos, que haya una tercera y no la hayas revelado.”

Un primer suceso era al azar, un segundo era coincidencia, pero un tercero… Era exactitud.

Y ahora la exactitud estuvo en la respuesta del Profeta.

Una que no debería tener cuando únicamente informó de dos profecías en su totalidad.

“Otra cuestión. Tuviste profecías de dos portales abismales… ¿Por qué no un tercero? Digo, todavía falta el noveno Portal Abismal.”  Cuestionó Agatha generando una sutil presión.

“Por favor, no trate de amenazar a nuestro invitado.” Intervino la Cardenal Pearson con una expresión solemne.

La respuesta de Agatha, fue agitar su mano y con su magia mental, evitó que esa cardenal pudiera realizar cualquier movimiento, para que no molestara.

En este lugar no había cámaras y los únicos que estaban en el interior eran ellos tres.

“Dime. Que te dio la exactitud en tu voz. Fue la profecía del noveno portal abismal, ¿no?” Cuestionó Agatha con calma y con una sonrisa, explicó. “Desde que me informaron de algo, no estoy de buen humor… Así que digamos, que me gustarían respuestas rápidas y verdaderas.”

Su voz sonaba simple, pero su expresión dejaba ver que no estaba de humor para continuar con las preguntas durante todo el día.

Era la verdad que su humor estaba gruñón desde la descarada respuesta de su hija sobre su pretendiente y cuando se enteró de que había un supuesto ‘Profeta’, que tuvo dos profecías de su hija su humor solo empeoró.

La Cardenal Pearson dio un gruñido tratando de moverse, no obstante, Agatha la ignoró y mantuvo su mirada en el Profeta, cuya expresión no cambio.

“Sí.” Respondió el Profeta y en voz baja, añadió. “No la mencione, porque la persona que supuestamente debería entrar, ya había entrado al Décimo Portal Abismal… No tuvo sentido y solo se mostró que había entrado, nada más.”

Ahí estaba la respuesta, que hasta sorprendió a la Cardenal Pearson a quien designaron como su cuidadora.

“¿Fue solo por eso?” Preguntó Agatha con seriedad.

“¿Disculpa?” Dudó el Profeta de sorpresa.

La visión de Agatha volvió a cambiar y ahora en vez de la figura de la mujer, pudo ver una luz brillante que representaba la mente de ese individuo.

El cuerpo que ocupó era de un psiónico, pero el alma y la mente consciente era del Slaran, cuya fortaleza estaba a niveles anormales.

Un rango SSS tendría esa defensa y tal capacidad que sería elogiable en momentos normales, ahora fue una molestia.

“¿Qué estás haciendo?” Cuestionó el Profeta cuando se levantó al sentir que su mente era invadida.

Agatha hizo una señal y el mismo aire, lo presionó para que se sentara mientras su hechizo de magia mental continuaba.

“Haciendo lo que la Iglesia del Orden no se atrevió a hacer.” Respondió Agatha y observando al profeta, que se notaba molesto al ser invadido, explicó. “No importa cuánto se borre o se oculte algo, siempre quedan rastros.”

Hubiera sido más fácil, si le pidiera al supuesto ‘Dios’ con el cual trabajaba que viera el pasado, pero ahora estaba de muy mal humor para hacerlo y prefirió llevar la tarea por su cuenta.

Su nuera podría hacer ese trabajo y el problema era esa existencia probablemente volvió a sus asuntos y concentrándose, en preparar el espectáculo para su hijo o como ella lo llamaba, llevar a cabo su ‘Luna de Miel’.

Fue por eso que tuvo que encargarse con métodos tradicionales para ver la mente de ese ‘Profeta’.

“El Tiempo es un concepto que es Aión. No puedo comprender la razón por la cual él te permitió tener visiones y siendo sincera, con tantas estupideces que ha hecho, es probable que ni siquiera él sepa por qué eres capaz de ver el futuro.” Explicó Agatha con calma.

“No es tu dios quien me dio esta capacidad.” Gruñó el Profeta con una voz molesta, dejando que ella entrara en su mente, sin defenderse.

Agatha pudo sentir los miles de pensamientos y recuerdos, pero solo se encargó de organizarlos a todos mientras lo comprendía.

Como cualquier Archimago que alcanzó su nivel de fuerza, su capacidad mental era abrumadora y no era tan difícil encargarse de varios trabajos a la vez.

“Tal respuesta deja ver bastante ignorancia.” Respondió Agatha con una sonrisa y advirtiendo que el profeta daba una expresión molesta, detalló. “Los Primordiales son lo que representan. Ellos son las leyes de la existencia y la única diferencia, es que tienen una abrumadora conciencia de sí mismos.”

Los Primordiales eran lo que representaban y a la vez eran entidades que estaban presentes en toda la existencia.

Sin embargo, en la actualidad, de todos los Primordiales que existieron, solo quedaban unos pocos y la razón era simple.

A diferencia de otros Primordiales, los primeros tuvieron tanta conciencia de sí mismos que fueron más allá de representar lo que eran.

Muy similar a como algunos dioses nacieron de la creencia colectiva de sus adoradores, la diferencia era que estas entidades en cuestión, no tuvieron obligaciones.

“Una vez alguien me dijo que los Dioses no eran diferentes a los mortales... Me preguntó cuál es la razón por la cual tuviste tres visiones de la misma persona.” Dudó Agatha con una voz solemne.

“Gaa…”

El Profeta gruñó cuando su mente fue analizada a fondo, sin importarle cuantos secretos tuviera o cuan profundo se ocultará.

Su hijo era un genio en múltiples magias y si bien Agatha no tenía talentos en algunas de ellas, el conocimiento que dejo de magia mental, permitió que tal magia se convirtiera en una de sus armas más afiladas.

Ahora desagarró las defensas inconscientes de ese Profeta, sin darle oportunidad y luego la mujer quedo en blanco con la boca abierta.

Dejando camino libre al hechizo de magia espiritual diseñado para analizar de forma más profunda el ser del Slaran.

Tres ‘profecías’ sobre la misma persona, no era coincidencia, era exactitud.

“El peor enemigo es uno mismo.” Murmuró Agatha cuando chasqueó los dedos dejando sus hechizos de lado.

Los recuerdos y pensamientos del Profeta eran bastante normales, sin nada que ocultar o cualquier asunto dudoso.

Limpio. Tal vez demasiado limpio para su gusto.

Por otra parte, su alma era tan fuerte y brillante que hizo cuestionar como pudo llegar a este mundo a salvo, sin perder parte de sus recuerdos.

Habían llegado unos Slaran y algo más cuando sucedió el fenómeno de la liberación de almas del Tercer Portal Abismal y en ese momento, bastantes almas viajaron a la tierra, en vez del Río de la Reencarnación.

Algunas encontraron cuerpos nuevos, pero eran Slaran afectados durante demasiado tiempo y sus mentes no pudieron ajustarse, volviéndose lunáticos.

A la vez algo más se había adentrado y se encontraron rastros de personas que despertaban o cometieron suicidios extraños.

Sin embargo, dejando las entidades psiónicas que entraron con las almas de los Slaran, estos últimos nunca estaban enteros y tuvieron que ser purificados para que fueran al Río de la Reencarnación, debido a que su estado mental era irrecuperable.

Aun así, un alma se mantuvo protegida, consciente y fuerte sin verse perturbado por el viaje, sin perder nada y siendo lo suficiente capaz como para ocupar un cuerpo sin problemas.

“Me voy unos años y el mundo se va a la mierda.” Gruñó Agatha, tan solo para chasquear sus dedos.

Del Tercer Portal Abismal no solo llegaron las almas dañadas de los Slaran, sino que las entidades psiónicas, del informe de Fenghuang y los Monjes de Nepal.

A la vez un alma entera vino a este lugar de forma impecable y sin ninguna consecuencia, dando la impresión de que fue protegido.

“Cardenal Pearson, Señora Agatha, ¿se encuentran bien? Nuestros guardias detectaron magia en el área.”

La voz desde afuera vino rápidamente, causando que Agatha mirara al Profeta cuyo estado era deplorable y luego a la Cardenal Pearson que trataba de gritar.

A pesar de que tocaron la puerta, a la vez trataron de entrar no pudieron hacerlo debido sus barreras y Agatha dando una mirada al Profeta, con cierta intención de asesinarlo, escuchó un cántico de afuera.

“Oh, Gran Señora del Orden dame fuerza.”

¿Rezando? Agatha se rio a carcajadas, cuando todo volvió a su lugar en el interior de la sala.

La Cardenal Pearson que estaba atrapada se movió, pero su expresión cambió, pasando de ira a una sonrisa y el Profeta que estaba afectado también volvió al mismo sitio como si nada hubiera pasado.

Los Primordiales eran conceptos y el problema era que incluso cuando ‘Ellos’ no miraban directamente, si conocían a uno, podían ser ayudados… Muy similar a este momento, que todo volvió a su lugar.

Solo que este ‘orden’, no era el verdadero, sino que uno que esa Primordial impuso y Agatha pudo captar los pensamientos filtrándose en su mente, sobre la falsa mentira que fue instaurada.

“Gracias por responder a todas mis preguntas.” Saludó Agatha con la mano al Profeta, que dio una sonrisa.

“El gusto es mío.” Saludó el Profeta como si no hubiera sucedido nada.

En sus mentes otra situación fue llevada a cabo, una conversación más amena, agradable y ordenada, que la que tuvieron en realidad.

“¿Qué hacen entrando de esa forma?” Cuestionó la Cardenal Pearson al ver que los paladines entraron a la fuerza.

Toda la sala estaba rodeado por un aura de Orden y dio la sensación de que en este espacio siempre estuvo la misma diosa.

“No hay necesidad de enfadarse, Cardenal Pearson.” Intervino Agatha y observando que esa cardenal le sonreía de manera muy amigable, señaló. “Envié mis agradecimientos a su Diosa. Como siempre, su ayuda es innegable.”

La ayuda que obtuvo fue encubrir lo que sucedió de manera ordenada, pero lo que esa cardenal pensaba, era que la ayudó a crear un ambiente más seguro por medio de la Diosa.

Por su parte, Agatha al ver los paladines con expresiones relajadas, se alejó de forma seria sin mirar atrás.

Encontró más preguntas que respuestas, y entre todas sus dudas, ella obtuvo la certeza en un asunto.

La profecía en el Noveno Portal Abismal que el Profeta ocultó, no iba a ser la última profecía que estaría relacionada con su hija.

******

En una habitación privada que daba a un restaurante, estaban dos hombres sentados frente a frente.

Uno de ellos era un joven de ojos de color zafiro y del otro lado un hombre alto y grande, sentado, cruzándose sus brazos.

Ambos se quedaron en silencio, que no solo resultaba incómodo, sino que generaba una presión por sí misma.

“Lo que tienes con mi hija… Con Aurora. ¿Es un juego o algo más profundo?” Cuestionó Antón con seriedad.

Kairos que estaba al frente, al escuchar esa pregunta, dio un suspiro.

De todo lo que había pensado e imaginado que le podrían decir, tal pregunta resultaba ser bastante normal.

Sin embargo, no importaba si Antón estaba tranquilo, Kairos no se dejó llevar por tal tranquilidad, tomó la situación con solemnidad.

“Me gusta Aurora y me gustaría estar con ella.” Respondió Kairos con seriedad.

Si fuera otra persona quien cuestionara sus intenciones, se sintiera un poco ofendido, cuando no ocultaba lo que sentía ni lo que deseaba.

Le gustaba Aurora y le gustaría estar con ella de forma sincera, sin ninguna intención de por medio que tan solo hecho de estar a su lado… Tal sincero deseo expresó sin contemplaciones.

“¿Y si ella no quiere?” Preguntó Antón y sin desviar su mirada, cuestionó. “¿Y si ella encuentra alguien mejor que tú? Que pueda darle más de lo que ella merece… Más de lo que tú puedes darle. ¿O qué pasaría si ustedes salen y luego deciden cortar?”

¿Qué sucedería si Aurora rechazaba? ¿Y qué pasaría si Aurora encontraba alguien mejor con el cual estar? Alguien que le diera todo lo que merecía, más allá de la riqueza o lo material.

¿O qué pasaría si ambos salían durante un tiempo y luego terminaban?

Tales preguntas hicieron que Kairos se riera, captando el cuestionamiento oculto en tales dudas sobre su carácter y su persona y él lo vio como un asunto normal cuando ambos no se conocían, no como se debía.

“Antón, no solo me gusta Aurora, estoy enamorado. Una experiencia nueva para mí y si bien tal emoción es nueva y anteriormente desconocida, no significa que adquiera una connotación negativa.” Detalló Kairos con calma y dando una media sonrisa, pensó durante unos segundos y comentó. “Si Aurora me rechaza, lo dejaré estar. Si ella encuentra alguien mejor que yo, la dejaré que sea feliz. Y si algún día salimos y luego decide terminar conmigo, solo dejaré que siga con su vida.”

Se sintió ofendido que creyeran que la manipularía de alguna forma para conseguir que esa mujer saliera con él o se mantuviera a su lado, tal vez suponiendo que su enamoramiento podía convertirse en un capricho y el rechazo en una obsesión.

Aunque le dolía, si la persona de la cual estaba enamorado alguna vez estaba con otro, él lo respetaría y más si era feliz con esa persona.

“Quiero que sea feliz. Ya sea conmigo, con otra persona o con cualquiera que desee pasar su vida, si es que no desea pasarla en soltería.” Reveló Kairos y cerrando sus ojos para tratar de calmar sus emociones, los abrió y murmuró. “Me basta, ver que sea feliz. Incluso si es desde lejos.”

No iba a negar que estaba adolorido de pensar en esos escenarios, un dolor irreal y sin sentido, que le era generado tan solo en reflexionar sobre la posibilidad.

A la vez estaba enojado consigo mismo, porque llegado ese momento no lucharía por ella y no lo haría, porque sabía que, llegado un momento, todo sería un enamoramiento unilateral sin sentido que solo generaría incomodidad a la persona que le gustaba.

Sin embargo, al final la dejaría ir… Ante tal idea que le desagradaba se rio con desprecio.

“No voy a negar, que me gustaría que todo salga bien, pero no veo el futuro.” Dijo Kairos y viendo su taza de café que ni siquiera había tocado, se rio de forma tonta y murmuró. “Me siento nervioso con cada paso que hago. Me pregunto varias veces antes de enviar un mensaje y me cuestionó como acercarme a su lado. Sin querer que se sienta incómoda o presionada, sin querer que me rechace.”

No tenía una ‘guía’, que le señalara como enamorar a la persona que le gustaba y eso significaba que tenía que pensar detenidamente en cada acción y decisión.

“Doy cada paso como el último y lo hago porque cuando falle, quiero mirar atrás y decir que hice lo mejor que pude, sin arrepentirme ante un pasado que jamás cambiaré ni dejaré que nadie lo haga.” Reveló Kairos y dando una mirada solemne, añadió. “Tengo un solo intento.”

Cada segundo, cada momento y cada instante era el último ante un futuro incierto y ante la idea de que cualquier decisión podía ser la última.

¿Qué pasaba si hacia algo que no le gustaba? ¿Si metía la pata en una cita? Aurora no era superficial y era poco probable que viera la forma que vestía o que era lo que llevaba, pero al final, tales preocupaciones sin sentido seguían pesando.

“Desconozco que depara el futuro para nosotros. Tal vez sea algo bueno que dure años o quizás sea un corto momento, pero viviré el ahora. Lo disfrutaré y trataré de hacerla feliz no importa cuánto dure.” Precisó Kairos y sonriendo de manera alegre, murmuró. “Aunque ahora soy solo un pretendiente insistente.”

¿Qué deparaba el futuro? No lo sabía.

Lo que estaba seguro, era que en este momento era capaz de vivir al lado de Aurora y aunque se tratara de una cita, la disfrutaría no imaginando lo que sería el futuro, sino que viviendo el presente.

Tomando cada decisión sin querer arrepentirse.

“Lo haces pasar como si el tiempo antes de conocerla no has vivido de verdad.” Comentó Antón bebiendo el té con calma.

“No. Solo que me di cuenta, de que la vida plena, es aquella que comparto con la persona del cual estoy enamorado.” Replicó Kairos y con cierto suspiro, murmuró. “Y me gustaría que fuera eterno.”

Un amor que durara para siempre… Demasiado embarazoso y vergonzoso para decir en voz alta, pero al final, esa era la única forma de describir sus sentimientos.

Las personas le encontraban diferentes sentidos a la vida, algunos en busca de riqueza, poder, autoridad o prestigio y otros como él, solo buscando una compañera con el cual pasar el resto de sus días.

Deseando que tales días fueran infinitos.

“Aun así, si llegado el momento nuestros caminos se separan, la veré partir deseándole lo mejor.” Añadió de forma simple.

No había nada eterno e ‘infinito’, en algún momento todo llegaba a su fin… Fue por eso que era mejor aceptarlo ahora y vivir el presente, disfrutando cada momento que esperar a un futuro demasiado lejano.

“¿Desde cuándo tienes esos sentimientos?” Preguntó Antón y captando su mirada, ambos la mantuvieron hasta que ese hombre dio un suspiro y añadió. “No importa. Tu relación es con mi hija.”

¿Por qué él mismo acababa de suspirar aliviado? Kairos mantuvo su mirada en Antón cuyos ojos y cuerpo empezaba a entrar en un modo de combate.

“Sin embargo, soy su padre. Si algún día la lastimas, no me importa lo que hagas para protegerte, me encargaré de ti.” Amenazó Antón con una presión implacable.

Tal fortaleza dio una sensación de que era capaz de aplastar todo el edificio, y Kairos en respuesta dio una sonrisa.

No con arrogancia, ni esperando algún combate, sino que con simpleza.

“Lo último que deseo es lastimarla.” Murmuró Kairos viendo como ese gran hombre se levantaba para retirarse.

Antón que ya se dirigía a la puerta, se detuvo en la entrada y se giró.

“Pero lo harás. Tienes secretos y esos secretos eventualmente la lastimarán a ella o a ti.” Dijo Antón y abriendo la puerta, se detuvo y sin mirar hacia atrás, murmuró. “Si deseas una relación sana y larga, no mientras. Una vez que pierdes la confianza, jamás podrás recuperarla.”

Dejándolo aturdido a él, por ese repentino consejo, pudo sentir como Antón se alejaba y saliendo de la habitación privada, salió al exterior en donde la esposa de ese hombre, lo esperaba.

Esa mujer levantó su mirada hacia él, que observa por la ventana, antes de que desapareciera sin dirigirle la palabra.

Kairos que se quedó en ese lugar, se sentó y cerrando sus ojos, suspiró.

“Lo sé…”

Nadie escuchó ese murmullo.


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