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TG - Capítulo 482
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¿Qué era lo que sentía?

Capítulo 482: ¿Qué era lo que sentía?

En la oficina principal en Rumania, Érica firmó varios documentos que trajo Rachael, que a su vez estaba dando una mirada de disculpa por haberla molestado en medio de su videollamada

“Perdón. ¿De qué hablaban?” Preguntó Érica volviendo mirar a Clémentine y a Andrés.

Ignoró el hecho de que la cámara de Clémentine, en realidad estuviera vacío mostrando las montañas, sin nadie a la vista y también evitó el hecho de que Andrés, estuviera moviendo sus dedos como si estuviera trabajando.

“La fiesta. ¿Iras? Pareces demasiado ocupada.” Dudó Clémentine con una voz que sonaba curiosa.

“Lo está. Es implacable en el trabajo.” Añadió Andrés, causando que la expresión de Érica temblara.

“Trabajas para mí. ¿Sabes qué puedo hacerte la vida difícil?” Cuestionó Érica cruzándose de brazos en forma ‘amenazante’, no obstante, la expresión de Andrés no cambió.

“Con todo el trabajo que tengo, luego del descanso que tuve que hacer de forma obligatoria, siento que ser despedido no suena mal.” Respondió Andrés con calma.

Clémentine que estaba grabando literalmente unas montañas, desvió la cámara al suelo y dibujo con su telequinesis un signo de exclamación.

La expresión Érica tembló de manera sutil, sin saber qué responder un por momento.

No iba a negar que obligó a Andrés que guardara reposo luego de lo sucedido con las mafias y si bien volvió al trabajo… No era su culpa, que tuvieran tantas cosas que hacer.

Utilizar a un excelente mecánico como era Andrés era su mejor arma y más cuando tenía tantas tareas que completar.

“Mi culpa. Quiero dejarle a Edward todo listo para el mes de febrero. Si es que vuelve a ocupar el puesto y hay muchas oportunidades que se presentaron.” Respondió Érica con una sonrisa temblorosa.

Kosovo a la cual había ayudado el año pasado estuvo bastante satisfecho con sus acciones y se estaba planeando extender una sucursal de la Asociación de Héroes, que ya fue aprobada.

Por otra parte, Montenegro y Serbia también aceptaron la ayuda y si bien todavía no se había definido la creación de una sucursal, iba por muy buen camino y Oliver estaba trabajando de forma excesiva para dejar ver lo de que eran capaces.

No, en este punto todos trabajaban de manera excesiva y Andrés era uno de ellos.

Había demasiados héroes que necesitaban para poner en esas sucursales, buscando mantener un tipo de orden y control, incluso en sucursales lejanas a la sede principal, tratando de mantener la idea de ‘neutralidad’ en las luchas políticas.

Eso significaba que necesitaban investigar a las personas confiables y aquellos que iban a trabajar en el lugar, siendo miembros directos de la asociación.

Y no había nadie mejor para investigar sus vidas, decisiones y secretos que Andrés.

“Siento que las cosas se pueden complicar en cualquier momento. Así que estoy trabajando más de lo que me pagan.” Respondió Érica y advirtiendo que Andrés se reía, añadió. “Y hago que todos trabajen demasiado.”

Rachael la estaba ayudando bastante y era agradable tenerla, al igual que los otros veteranos que Edward le había dejado, pero la política no era algo en el que cualquier pudiera intervenir.

Y todo era demasiado político.

No solo debía navegar por la política interna de las naciones y las influencias que no buscaban perder su autoridad y deseaban hundirla para que ella no alcanzara un buen puerto, se trataba también de la política interna del Gremio de Héroes.

Ahora la ‘Asociación de Héroes’ era tomado como una rama del ‘Gremio de Héroes’, pero no podían estar más separadas la una de la otra y la administración apartada era el ejemplo perfecto de la diferencia.

“Siento que la Asociación de Héroes es un pueblo bajo una presa llamada ‘Gremio de Héroes’, que está por desbordarse y arrasar con todo.” Reveló Érica con cierta risa que no pudo evitar.

“Eso suena ominoso.” Murmuró Clémentine de forma evidente, mientras que Andrés se encogió de hombros.

Quien la puso en el puesto en la que Arica se encontraba fue nadie más que Edward, quien tenía el apoyo del Director Vincent, pero ahora el antiguo Director de la Academia de Héroes murió y eso significaba que las cosas podían volverse problemáticas.

Y Érica que había empezado a ser atacada por los gremios de héroes de las diferentes naciones, tuvo que responder y actuar.

Cada nación tenía sus propios gremios de héroes y el problema era que la ‘Asociación de Héroes’ no podía reformar el gremio, ya que sus líderes no se unieron y, por ende, tuvieron que crear nuevas sucursales.

Como ambos teóricamente iban a ocuparse de las mismas tareas, los líderes de los gremios sin querer perder autoridad o sin querer que sus fechorías fueran descubiertas, revelaron sus colmillos, algunas veces retrasando todo.

Hasta ahora eran solo sucursales nacionales lideradas por personas que no buscaban perder su trabajo o su autoridad e incluso, que no querían que sus trapos sucios fueran descubiertos.

No obstante, tales acciones fueron hechas debido a que, desde el gremio de héroes internacional, empezaban a actuar.

¿Quién protegería la iniciativa de Edward ahora que Vincent ya no estaba?

“¿No quieres quedarte para cuando se desborde?” Dudó Clémentine con curiosidad.

La oficina estaba sellada luego de que Rachael se fue y la seguridad para la comunicación era alta, fue por eso que Clémentine hizo su pregunta con sinceridad.

Una presa que estaba por desbordarse y ellos estaban en su camino… ¿Cómo quien lideraba, aunque fuera de forma temporal, huiría?

“La subestimas.” Comentó Andrés sin contener su sonrisa.

Clémentine dibujó un signo de interrogación en la tierra y Érica sonrió.

“Solo diré que siempre podemos movernos para evitar el agua que se desborda.” Respondió Érica sin dar demasiadas implicaciones, pero la sonrisa que Clémentine se dibujó en la tierra, dejo en evidencia que su amiga pudo entenderla.

Edward desde el inicio planeó con la idea de convertir la Asociación de Héroes en algo independiente, por eso la administración no tenía nada que ver con el Gremio de Héroes.

Por su parte, ella continuó con el mismo trabajo y era por tal razón, que siempre que se creaba una sucursal, se negociaba con las naciones para que una ley validara su accionar, de la misma forma que el Tratado Internacional de los Héroes.

Incluso si al final, se alejaban del Gremio de Héroes o estos buscaban aplastarlos, ellos podrían sobrevivir y no importaba si le quitaban el título de ‘héroes’, la ‘asociación’ y sus miembros seguirían manteniendo su estatus en las naciones en la que se asentaron.

“De todas formas, no importa. Pronto me desocuparé para asistir a la fiesta.” Respondió Érica con cierta calma.

Desde que pusieron la fecha para juntarse, ella dejó de dividir tiempo para seguir desarrollando y estudiando magia y en vez de eso, se centró en terminar su trabajo.

Edward tenía muy buenas personas que lo apoyaban, pero para las negociaciones y los eventos públicos, ella tenía que estar pendiente, lo que significaba trabajar.

No eran eventos que sucedieran de vez en cuando, sino que algo bastante recurrente, ya que la Empresa Apicius siempre la invitaba a los eventos locales o de las naciones vecinas, buscando que se hiciera conocida.

“Yo también saldré. Me han dado permiso y asistiré.” Dijo Clémentine, volviendo a dibujar una sonrisa en el suelo.

La expresión de Érica tembló ante el dibujo que grababa Clémentine, pero antes de que pudiera continuar, pudo ver que su secretaria le daba un aviso.

“Cuando estemos en Zerzura quiero ver cómo es posible que dejes tu cuerpo.” Respondió Érica y luego se despidió con calma de sus compañeros, que estaban trabajando duro para asistir a la fiesta.

Pasar tiempo con Aurora y Alice era relajante, ya que era literalmente separarse del trabajo y de las responsabilidades, solo disfrutando de sus vidas con total calma.

Tales vacaciones podrían tomársela por su cuenta y alejarse de todo, pero era la compañía del lugar, lo que lograba animarla.

A la vez ver como sus compañeros con los cuales empezó la academia se desarrollaban, la empujaba a continuar con su progreso más que nunca.

Dejando de pensar en ese tema, Érica revisó el aviso y luego al ver quien se trataba, salió de la oficina y antes de bajar, se encontró con la persona que la visitaba.

“Los dejaré hablar con calma.” Dijo Rachael con una voz algo cómoda y a la vez aliviada por la persona que estaba a su lado.

“Gracias. Si lo deseas, luego podemos ponernos al día.” Respondió Edward sin verse perturbado.

No estaba sonriendo, pero a la vez su expresión no era pesada ni preocupada o entristecida por la perdida.

Llevaba una máscara… Como alguien que también utilizaba una cuando lo requería, podía reconocerlo.

“Sien…”

“Concentrémonos en el trabajo.” Interrumpió Edward y con una voz seria, añadió. “Pronto tendré una reunión con los altos mandos del Gremio de Héroes. Quiero saber un poco de lo sucedido.”

La interrumpió antes de que pudiera dar su pésame y Érica en vez de darle vueltas, asintió.

No lo conocía a él, lo suficiente como para preguntarle su vida personal y de cierta forma ambos solo cooperaban y trabajaban porque tenían valores parecidos.

Por lo demás eran desconocidos.

“El progreso ha sido…”

Fue por eso que comenzó con su informe, tratando de detallar todo lo sucedido desde que entró al portal.

Había mucho de lo que hablar y principalmente resolver algunas incógnitas como lo era, lo que sucedería con la asociación

Y todas ellas debían ser resueltas por Edward.

******

En una gran sala con una mesa redonda, Edward al entrar pudo ver a los altos mandos del gremio y él que era ignorado, se sentó en un banco independiente alejado de la mesa.

“Tenemos que decidir lo que haremos con la Academia de Héroes. No podemos entrar a febrero y continuar sin resolver ese tema.” Dijo Alkema y con una voz seria, informó. “Los cuestionamientos de los patrocinadores por el fallecimiento del Director Vincent, nos están dejando muy mal parados.”

¿Qué sucedería con la Academia de Héroes que ahora no tenía Director?

Apenas había entrado y esas personas, estaban queriendo centrarse en ese tema a pesar de que él estaba aquí.

No, era necesario que estuviera aquí, por una simple razón…

“¿Es cierto que Vincent ha dejado patrocinando la Academia de Héroes en su testamento?” Preguntó Joseph mirándolo a él de forma directa.

La Academia de Héroes fue dirigida y levantada por el Director Vincent, pero muchos patrocinaban tal academia.

Desde naciones que pasaban becas a sus estudiantes, empresas que apoyaban e incluso individuos influyentes que daban su apoyo constante.

Fue su maestro, quien permitió que los estudiantes pudieran mantener un alto estándar y cuando dejaran la academia, siempre tuvieran un lugar a donde ir.

Ahora aquellos que apoyaron por respeto o por otros intereses con su maestro, estaban dudando… Un movimiento, que solo buscaba beneficios propios o tal vez, una forma de demostrar que dejaron utilizar sus máscaras, que usaban para querer agradar a su maestro.

“Sí. Dentro de su última voluntad ha dispuesto financiar la Academia de Héroes.”

“Excelente.” Interrumpió Joseph y sin dejarlo hablar, precisó. “Necesitamos poner bajo nuestra administración la Academia de Héroes.”

¿Por qué lo interrumpió? ¿Fue porque lo odiaba desde antes, a causa lo que hizo con la Asociación de Héroes? ¿O ahora de verdad estaba interesado en la academia?

“El vacío que dejó el Director Vincent no puede ser llenado, pero sus ideales pueden continuar. Necesitamos que la Academia siga y se mantenga para que eduque héroes.” Replicó Gervaise Alméras con solemnidad, dándole una mirada a él antes de mirar a los demás.

¿En esa mirada llevaba disculpa a que hicieran todo esto delante de él?

“¿Qué crees, Edward?” Preguntó Kadota y al recibir la mirada seria de Joseph, explicó. “Es el aprendiz de Vincent y él mejor que nadie sabría los deseos de su maestro.”

¿Qué creía? Recibiendo la mirada de todos, lo que sintió no fue ira al ver unos carroñeros queriendo tomar el control de la Academia de Héroes y convertirlo en una máquina para imprimir héroes que le concordaban con sus objetivos.

Incluso Kadota que preguntaba era un hombre mediático que sería capaz de usar a los héroes para llevarlos un camino centrado en las redes y la imagen.

Los demás eran a su propio modo similar, buscando sus propios objetivos.

Quizás Joseph pensaba en lo que su maestro le dejo a la Academia de Héroes en su testamento, Alméras tal vez buscaba controlar la academia para mantener una imagen unida y Alkema seguramente deseaba que los patrocinadores, supieran que las cosas seguirían su camino, sin cambio.

No eran malos ideales, pero… ¿Por qué no se sintió enfadado? Ni decepcionado o triste.

“¿Edward?” Dudó Kadota, ante la falta de respuesta.

No podía enojarse sabiendo que es lo que ellos harían, tampoco podía estar decepcionado cuando no había esperado nada y menos triste por las acciones de unos bastardos.

Quizás su reacción hubiera sido diferente si ellos hubieran tratado de mover los recursos para encontrar al asesino de su maestro, pero simplemente tras leer el informe, se rindieron con facilidad.

¿Qué era lo que sentía ahora?

Sentía que estaba viendo solo basura, que ni siquiera trataron de hacer algo por su maestro, uno de los fundadores y alguien que se mantuvo con ellos no importa si otros se retiraban.

Bastardos, cobardes y pusilánimes que harían más bien estando muertos, en vez de estar en sus posiciones, priorizando sus propios beneficios.

“Disculpen.”

Él no mostraba expresión, ni sus pensamientos en su rostro y el silencio causó que la atmosfera empezara a volverse tensa y fue en ese momento que alguien entró.

“Antón.” Los saludos llegaron de inmediato cuando todos vieron al hombre y cada alto mando se levantó para saludarlo.

Ese hombre que antes era conocido por su altura, ahora media un metro ochenta y aunque su tamaño disminuyó, su presencia continuaba siendo imponente.

El cabello negro corto y la barba prolija, lo hizo ver como un señor agradable.

“No necesitan seguir con la cortesía, vine para informarle algo.” Intervino Antón y caminando a la mesa, se puso detrás de Kadota y con una sonrisa, comentó. “No necesitas preocuparse con el asunto de la Academia de Héroes, yo mismo me encargaré.”

Tal revelación dejó de boca abierta a los presentes, quienes no pudieron ocultar sus fruncir de ceños.

“¿Qué? ¿No le gusta?” Cuestionó Antón con una sonrisa tranquila.

Tal sonrisa, daba la impresión de que aceptaba rechazos y quejas, buscando que todos llegaran a un punto en el que todos estuvieran de acuerdo.

“No, no es que nos gustara, pero teníamos planes.” Interrumpió Joseph con calma.

“¿Es así? Los planes nunca sirven y más para las eventualidades inesperadas. La situación que vivimos es inesperada.” Dijo Antón y caminando por la sala, puso sus brazos en el hombro de Joseph, palmeando hasta que ese hombre se sentó y luego, añadió. “No necesitan preocuparse, déjenme que me encargue.”

Era un pedido lleno de calma y parecía amable, pero el Gigante de Acero no estaba pidiendo la opinión de los presentes, solo estaba dejando ver lo que haría.

“Gracias por entender.” Dijo Antón cuando nadie se atrevió a hablar y mirándolo a él, preguntó. “Edward me gustaría tener un asistente para que me ayude y que me informe de los cambios durante mi retiro. ¿Quieres el trabajo?”

Tomó el silencio de los altos mandos como una confirmación y ahora le estaba dando una cuerda salvavidas él, para evitar a estas personas y Edward asintió.

“Estaría encantado.” Respondió sin mostrar su expresión.

Por dentro, estaba pensando en ese hombre.

No solo era respeto por autoridad que tenía, era una fuerza innegable que nadie podía cuestionar y era por eso que no tuvo que convencer a nadie, sino que simplemente pedir lo que deseaba.

El poder tal vez no solucionaba todos los problemas, pero sin duda reducía la dificultad y Edward creyó que eso era lo que le faltaba.

Poder para abrumar a cualquiera sin importar la situación.


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TG - Capítulo 483
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Por ahora.

Capítulo 483: Por ahora.

El sol en lo alto iluminó el jardín trasero del edificio de Zerzura y Agatha que disfrutaba tomar el sol en un traje de baño, bostezó de aburrimiento.

Su esposo estaba trabajando en la Academia de Héroes y ella había terminado sus tareas, quedándose libre.

Estaba pendiente del Noveno Portal Abismal, pero las cosas no iban mal en ese lugar, al menos por los informes que llegaban.

Lo del profeta la molestaba un poco, no obstante, no pudo hacer demasiado y menos cuando ese profeta estaba en la Iglesia del Orden.

En ese sitio había demasiados ojos y formalidades, que resultarían molestas de enfrentarse si deseaba tratar de quitarles el profeta.

Asesinarlo había pasado por su mente, ya que la idea de que alguien tuviera visiones de su hija, la molestaba y el problema era que limpiar los restos sería problemático.

Levantando sus anteojos de forma sutil al ver que una de sus hijas se acercaba, ella dio una sonrisa.

“Oh, cariño. ¿Vienes a tomar sol junto a tu madre?” Preguntó Agatha al ver a Aurora acercarse y sonriendo, dudó. “¿O deseas que me vaya antes de que tus amigos vengan?”

Estaban en febrero y había escuchado que Aurora pronto haría una fiesta en donde sus compañeros se quedarían durante varios días en Zerzura, tal vez hasta su cumpleaños.

Que no la quisiera a ella en su casa porque no deseaba presentarla, era una posibilidad, pero…

“No, no tengo inconveniente de que los conozcas. Es más, presentarlos con ustedes no estaría mal. Tal vez se emocionen.” Respondió Aurora para su sorpresa, y manteniendo su mirada seria, precisó. “Antes de que llegaran hable con Cithrel. La Princesa del Imperio Falion, ella está bien informada y he aprendido algo de ella antes de que se fuera.”

Agatha levantó su ceja y sentándose, escuchó a su hija.

“Madre, me gustaría tener una charla seria contigo sobre los Semidioses y la Necesidad.” Pidió Aurora con una mirada solemne.

Toda su figura dejaba ver seriedad y solemnidad, tomando el asunto con una gravedad notable, causando que Agatha se levantara y se cambiara de ropa, antes de quitarse su sombrero y anteojos.

“Está bien. Al menos es este tipo de charla. Con la seriedad con la que hablas, pensé que me venías a informar que estabas embarazada.” Murmuró Agatha con una ligera sonrisa, observando de reojo a su hija, cuya expresión tembló.

“Yo… Esto es serio, madre.” Respondió Aurora controlando el rubor de su rostro.

Su hija era muy linda y la forma que deseaba mantener su expresión seria era sin duda adorable.

Lo suficiente como para que Agatha pensara que nada, ni nadie en la existencia, podría ser suficiente para ella, muy similar que para Alice.

“No era una broma. A tu edad estaba saliendo con tu padre y digamos, que éramos muy jóvenes.” Contó Agatha causando que la expresión de Aurora temblara, aun así, se controló manteniéndose seria.

No deseaba caer en su charla y avergonzarse, mostrando que no iba a retroceder en su deseo de la verdad.

“¿De verdad no deseas que te repita la charla?” Cuestionó Agatha con una sonrisa.

La mítica ‘charla’, en donde los jóvenes aprendían sobre la naturaleza de la vida y el cuidado de sí mismos en las relaciones de noviazgo.

Agatha la había dado antes, pero repetirla a esta edad, nunca estuvo de más y más cuando su hija también era mayor.

“Madre yo…”

El espacio se distorsionó cuando su hija estuvo por decir que estaba hablando seriamente.

“Y yo también, cariño. Pero si no quieres no hay problema.” Dijo Agatha y dando una mirada pensante al ver el espacio distorsionado, murmuró. “Nunca pensé que te vería acercarte a alguien de esta forma y sin poner mis sentimientos en el asunto, deseo que tengas un noviazgo agradable. No sé cómo son los jóvenes en la actualidad, pero en mis tiempos… Digamos que éramos más sueltos.”

No dio sus comentarios sobre la relación y la persona con la cual estaba saliendo, por el simple hecho de que ella no tenía nada que decir.

A sus ojos, si su hija era capaz para asesinar, era lo suficiente capaz como para elegir con quien salir.

“Y yo creí que tratabas de incomodarme para que no continuara preguntando. No importa, no tienes que preocuparte, mi relación con él es puramente de pretendientes.” Respondió Aurora y evitando su mirada, cuestionó. “¿En dónde estamos?”

La descubrió que preguntaba para incomodarla y era porque hablar de los temas que estaba por conversar, era algo que sintió que su hija no estaba lista, pero al final, tampoco podía rechazarla directamente.

Su hija era demasiado inocente… Agatha solo trató de ocultar su risa, que provocó que Aurora temblara y haciendo como si no hubiera visto nada, dio un paso.

“Ven. Prefiero que preguntas en este lugar. Curiosamente, me siento más cómoda aquí.” Dijo Agatha mientras el espacio se estabilizaba.

El pasillo apareció con una sala al final y el cuadro tan característico de la entrada fue dejado a la vista.

“¿No crees que tu hermano tenía un parecido a tu padre? Tú sacaste mi belleza, pero Karzhal sacó mi carencia de emociones y empatía.” Murmuró Agatha y viendo de reojo a su hija congelada en su lugar, instó. “Vamos cariño, Jezabel no te comerá o algo de ese estilo. Puede que a la distancia parezca alguien de temer. Sin embargo, cuando la conoces, te darás cuenta de que es alguien… Muy similar a los humanos.”

Su hija tembló al escuchar sus palabras y al darse cuenta de donde se encontraba.

¿Era el poco deseo de reunirse con su cuñada? ¿Qué no deseaba conectarse a los dioses? ¿O qué, si se acercaba, más atada estaría a esa poderosa existencia? Quizás solo era el temor, de que fuera tratada como un juguete, al final no importaba.

“No he conocido a todos los Primordiales. Orden me pareció una mujer mayor, que ha vivido en su totalidad y Aión… Digamos, que se siente como alguien que está viviendo por primera vez.” Dijo Agatha y observando el cuadro de su hijo, señaló. “Pero Jezabel. Ella es emocional e irracional, se puede enojar por temas sin sentidos o divertirse haciendo bromas. Por supuesto, sus bromas son masivas y pueden terminar muriendo bastantes personas, pero ella se divierte.”

A sus ojos los ‘Dioses’ que miraban desde arriba con superioridad, le desagradaban y bastantes dioses tenían esa actitud.

Algunos eran una imagen y otros era su personalidad, pero había unos pocos que nunca necesitaron mostrar apariencias.

Jezabel era el ejemplo más claro.

“¿Consideras divertirse haciendo bromas en la que las personas mueran, como algo considerado humano?” Preguntó Aurora adelantándose a su lado para mirar el cuadro.

No iba a retroceder en todas sus dudas y se iba a quedar a su lado, para obtener respuestas y eso a la vez significaba seguirle la conversación y tener que enfrentarse a todo lo que le causaba rechazo.

“Sí. Porque la diversión la empuja. La mueve a actuar, a descender y aparecer en un cuadro. A esperar y divertirse, a planear y manipular o masacrar a todos los que considere necesario.” Respondió Agatha y moviéndose a la sala, anunció. “Ella con el poder abrumador que tiene. Con la inmortalidad la cual siempre padecerá, le ha encontrado un significado a su vida y siente. A su manera y de una forma que podrías no estar de acuerdo. Pero ha llegado a sentir emociones, que son su empuje.”

La sala de este lugar estaba en silencio y a Agatha no le importo si su nuera estaba oculta escuchando o no lo estaba, solo dio sus pensamientos.

Si tuviera que elegir a un Primordial… No, a un ‘Dios’, la elegiría a ella, porque por más peligrosa que fuera, era alguien emocional, que sentía como cualquier humano sentiría.

Tal vez no tan cuerdo y no las emociones típicas de cualquier ser humano, aun así, al final similar.

“Las emociones nos hacen humanos.” Murmuró Aurora siguiéndola por el pasillo y acercándose a su lado, respondió. “Estoy de acuerdo.”

Agatha sonrió.

Por supuesto que estaría de acuerdo.

Tal vez las emociones empujaban a que algunos cometieran actos atroces, pero al final sentían y ese sentimiento era el rasgo que le dejaba en claro, que eran humanos.

“¿Por qué me dices esto?” Preguntó Aurora sin profundizar en sus propios sentimientos.

Agatha en vez de responder, siguió caminando hasta la biblioteca y pudo ver que los ojos de su hija crecieron con ligereza.

La primera sala era grande y estaba amueblada con varios sofás, para descansar y armarios con algunos objetos en el interior de diferentes clases y alrededor había varios pasillos.

“Karzhal, tu hermano le gusta la magia y trajo varios libros de Terra nova mientras que escribió otros. Luego cuando ocupe esta biblioteca, por mi parte llene algunos pasillos.” Señaló Agatha los extensos pasillos que se extendían por este lugar.

Esta era una torre mágica conectada a un sótano y como toda torre mágica, destacaba la biblioteca extensa, que ella también utilizó.

“Si tienes alguien de confianza puedes invitarla a que pasee por el área. Es muy probable que encuentre cosas a su gusto. Puedes decirle que es mío, no es como si alguien se sorprenda.” Respondió Agatha con calma y tomando una roca roja, se la lanzó a su hija que la atrapo y señaló. “Una roca de Marte. Jezabel fue a ese lugar.”

La expresión de su hija tembló de tantas maneras que fue divertido.

¿Por qué le parecía que viajar a Marte era algo descabellado? Tal era la reacción que estaba dando y era entretenido de ver.

“Cariño, quieres aprender de la ‘Necesidad’ y de los Semidioses, pero tiemblas al pensar que alguien viajo a Marte y eso que tú has viajado a otros planetas de este gran universo.” Señaló Agatha con un tono simple.

La expresión de su hija se volvió seria y luego suspiró dejando la roca de vuelta en su lugar.

“Esto es nuevo para mí.” Murmuró Aurora y con una media sonrisa, añadió. “Tendré en cuenta tu propuesta, tengo una amiga que es maga de hielo, que tal vez le guste este sitio. Los demás dudo que entiendan el conocimiento mágico que se encuentra aquí.”

Fue sincera que todavía encontraba la situación un poco abrumadora e incluso en esa situación, siguió queriendo aprender y conocer.

En cuanto a invitar a su compañera, sonó sincero dejando ver que lo estaba pensando como una posibilidad, sabiendo que el conocimiento que se encontraría en este sitio, sería algo valioso para cualquier mago.

Y el conocimiento era bastante avanzado, así que sin duda debía ser un mago quien aprendiera.

Agatha asintió y empezó a caminar por un pasillo, señalando las diferentes secciones de magias.

“Tu hermano era capaz de invocar rangos SSS. Bueno, sería mejor decir que las raptaba y las ponía en su control. Tal vez aquí no están sus hechizos más peligrosos y protegidos, pero sin duda hay conocimiento que pondría patas arriba el mundo.” Confesó Agatha sonriendo con honestidad.

Su hijo era alguien que le gustaba bastante la magia y superar sus propios límites, siempre profundizando alcanzando un punto de conocimiento, que muy pocos individuos consiguieron.

Que saliera con una existencia inmortal, a la cual muchos adoraban y respetaban, le permitió conseguir conocimiento secreto e importante con cierta facilidad.

Agatha profundizó por el pasillo durante decenas de metros en el interior.

“Una sección de espadachín. Eso suena interesante.” Murmuró Aurora al ver que la sección de espadachín comenzaba.

“Tu hermano era un espadachín, aunque no tan bueno como tú. Según lo que recuerdo, le gustaba mezclarlo con su magia de ilusión y sus clones. Un arte diseñado para protegerse.” Respondió Agatha mientras caminaba y al ver de reojo, que su hija estaba interesada, explicó. “Karzhal era capaz de dividir su conciencia y crear clones reales con su magia de ilusión. Le permitía dividirse y abrumar sus oponentes, ya sea con números o utilizando decenas de él mismo, para lanzar hechizos a una velocidad aterradora.”

Para Agatha se sentía bien de hablar de su hijo mayor con Aurora y si bien no se trataba de sus acciones que algunos podían considerar como ‘viles’, su capacidad era algo que superaba la moral.

Experto en múltiples magias, el modo que le permitió aprender fue gracias a la capacidad de dividir su conciencia y hacer que sus clones estudiaran las magias, mientras experimentaba, analizaba y descansaba… Todo al mismo tiempo.

Había un hechizo similar en magia mental, no obstante, nada tan impresionante como lo que hizo su hijo.

“Clones capaces de dividirse… Suena problemático y muy peligroso.” Murmuró Aurora observando de reojo los estantes a ambos lados del pasillo por el cual caminaban.

La forma que observaba con ojos fríos los estantes, tal vez preguntándose de qué sucedería cuando alguien como ese individuo viniera, hizo que la expresión de Agatha se volviera seria.

“No tendrás que enfrentar a tu hermano. No necesitas temer y prepararte para esa posibilidad.” Intervino Agatha y viendo que su hija la observaba, explicó. “Karzhal es… Alguien con pocos intereses en la vida.”

¿Cómo podría describir a alguien que ante los ojos del mundo era considerado un peligro? Fue difícil para Agatha, pero la preocupación de su hija, le parecía ingenua.

“¿Incluso si alguna vez decide volver a la tierra?” Dudó Aurora sin bajar la mirada.

¿Qué pasaba si tal peligroso individuo volvía aparecer en la tierra? Los medios sin duda dirían cosas como que se presentaría un caos, cuando tal individuo se empezara a mover y si bien bastante lunáticos lo seguirían sin dudarlo, no sucedería demasiado.

“Durante los diez años que Terra nova estuvo presente y activa, el mundo no fue destruido o entró en un caos. La vida siguió su curso. Incluso cuando una Primordial estaba a su lado, tal vez queriendo hacer una locura.” Respondió Agatha y suspirando ante la mirada intensa de su hija, murmuró. “Me gustaría que lo conocieras. Te darías cuenta, de que es más simple de lo que imaginas.”

Un ‘Asesino de Dios’, aquel capaz de masacrar a millones y realizar un genocidio, también ocultaba un lado más simple del que cualquiera podría imaginar.

El hecho de que no hubiera sucedido nada grande durante Terra nova a pesar de que su hijo podría haberlo provocado, demostraba que no solo no estaba interesado en los temas de la tierra, sino que controló al pequeño diablo para que nunca exagerara.

“Por más simple que sea, no se puede borrar las acciones que hizo.” Murmuró Aurora en respuesta inmediata y con una risa despectiva, declaró. “Pero no estoy aquí para hablar de mi hermano, que no es muy diferente a mí.”

Su adorable hija entendió que nadie estaba libre de pecado en esta familia.

Creer que entre aquellos que ella misma asesinó no había nadie inocente, que tal vez era la primera vez que, hacia algo mal, solo era un chiste.

A Agatha le gustaba que su hija fuera conciencia de sus propias acciones, ya que era parte de aceptar quien era y de lo que era capaz.

“Madre, quiero saber sobre los Semidioses. ¿Qué significó que uno de ellos tratara de convertirse en el ‘Corazón del Mundo’ en el octavo portal?” Preguntó Aurora y observándola con calma, añadió. “Este es un tema que trata de todo el mundo. Creo que no puedo permanecer ignorante ahora.”

La voz, la mirada y esa expresión tan seria que buscaba respuesta demostró que no iba a retroceder y deseaba la respuesta, sin importar cuan impactante fuera.

Agatha le hizo una señal y de inmediato el espacio se distorsionó adentrándose a una pequeña biblioteca más privada en la cual estaban dos sofás.

Los libros eran de diferentes clases y algunos no tenían títulos a la vista, pero los pocos que lo tuvieron hizo que su hija se detuviera, al leer los libros de teología.

“Como ya sabes hay una necesidad. Los Dioses de la Tierra ya ni siquiera pueden mantener la barrera dimensional y apenas apoyan a los terrícolas. Eventualmente morirán.” Informó Agatha y con calma, precisó. “Ese vacío necesita ser llenado para la protección del mundo.”

“¿Para encargarse de la barrera dimensional?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Los Dioses de la Tierra se debilitaron y Aión estaba encargado de la barrera dimensional, no había mentiras en esas palabras, que todos conocían.

Solo que había un error.

“Aión no se encarga de la barrera dimensional de la tierra, sino que de todo el universo. Sin embargo, ese no es nuestro problema o al menos el que considero el principal.” Dijo Agatha e invitando a que su hija se sentara, contó. “¿Sabías que Terra nova tiene un único sistema solar? Gran parte de los universos, son pequeños, tienen un sistema solar o dos, con mundos conectados entre ellos y otras veces apartados. ¿Curioso, no lo crees?”

Terra nova tenía un sistema solar con varios mundos, pero de cierta forma su ‘universo’ era pequeño.

En su defensa, tal universo fue desgarrado por las batallas de entidades de gran poder como lo era según la mitología la primera y segunda guerra de dioses, en donde en la primera participaron ‘Primordiales’.

Un evento en una larga lista de desastres de grandes proporciones que incluían desaparición de estrellas, planetas y destrucción de parte del universo, eventos dignos de mencionar para un mundo considerado como el primero de todos.

No obstante, otros universos eran pequeños y muy similares a Terra nova.

“¿Conoces a Ira? Él es llamado ‘Conquistador de Planos’. Resulta que tales ‘Dioses’ viajan utilizando el ejército de sus mundos demoniacos conquistando y destruyendo planetas a su paso. Tal dios es antiguo, pero otros hacen lo mismo y lo hacen por la fe.” Contó Agatha y sonriendo, murmuró. “Los Dioses de la Tierra nacieron de nuestra fe, se fortalecieron por ella y se debilitaron cuando les falto.”

La mirada de Aurora empezó a volverse seria, dejando ver que comenzó a entender a lo que estaba apuntando.

“Algunos dioses como los Primordiales no necesitan ‘fe’, otros son ‘conceptos’ puros que trascienden realidades, los Dioses Infernales son un ejemplo claro, pero hay otros que crecen, se alimentan y se fortalecen con fe. La adoración acumulativa de toda la civilización es un tesoro.” Anunció Agatha y observando a su hija, sonrió y reveló. “Adivina que universo que había pasado desapercibido y tiene incontables mundos con innumerables civilizaciones esperando por un poderoso Dios al cual adorar.”

¿Cuántos planetas existían este enorme universo? ¿Y cuántos de ellos tenían civilizaciones con vida en ellos? Una joya brillante, nueva y resplandecientes con tanta vida.

Para tales existencias tal joya brillante era demasiado apetitosa.

“Entonces… Este no es un problema relacionado solo a la tierra.” Murmuró Aurora y ocultando su temblor como si recordara algo, dudó. “¿Es tema que engloba todo el universo?”

¿Había visto algo en el décimo portal abismal? Parecía entender la magnitud de la que estaba hablando, pero a la vez solo tocaba temas superficiales.

“No. La barrera dimensional universal es muy fuerte y pese a que hay túneles, por el cual pueden llegar entidades poderosas, eventualmente perecerán como Zarquel.” Dijo Agatha y seleccionado varios libros de que hablaban de la barrera dimensional, pudo sentir la mirada de su hija.

La barrera dimensional no solo se encargaba de evitar que las energías se filtraran, sino que de evitar que seres aún más aterradores se adentraran y a la vez se encargaba de impedir que los dioses descendieran.

Los presionaba y empujaba lejos, tomándolos como invasores y el universo, como un organismo que se protegía, buscaba eliminarlos o rechazarlos.

La única diferencia era que este universo lo hizo de forma natural y no directa y conscientemente, sin ninguna voluntad detrás.

“Por eso se dicen que los ‘Dioses’ necesitan ‘encarnaciones’ o utilizan ‘medios’ o ‘recipientes’ para su descenso.” Agregó Agatha con calma.

No podían descender con todo su poder o serian rechazados y tal ‘defensa’, era algo que se extendía por todos los universos, solo que la diferencia era que en algunos eran controlados por los dioses que dominaban sus ‘planos’.

“¿Entonces por qué la tierra tiene una necesidad?” Preguntó Aurora parpadeando sin comprender.

¿Si el problema no era universal porque la tierra era instada a ocupar una necesidad?

“Muchas personas te responderán de formas muy diferentes. Algunos creerán que la humanidad necesita su Dios para que los proteja, pero para aquellos del exterior, es diferente.” Reveló Agatha y con calma, precisó. “¿Has oído las historias de que nuestro mundo siempre estuvo conectado con otros? Nombres de deidades extranjeras, seres mitológicos que están en nuestras leyendas y un extenso historial de eventos dudosos. La respuesta es simple, nuestro mundo es una puerta al exterior.”

Siempre se decía que este mundo tuvo relaciones y contacto con otros universos y la afirmación a tal descabellada hipótesis, era los rastros, títulos y nombres que no debían estar presentes.

Era cierto que la barrera dimensional se debilitaba de vez en cuando y algunas filtraciones de energía mágica sucedieron, pero no siempre fueron ‘solo’ energía.

La razón era simple.

Este planeta era la puerta que se utilizaba para adentrar a su enorme universo que contenía incontables mundos esperando a ser tomados y conquistados.

“Existe una feroz competencia, cariño. Aquel que alcance a la cima, no solo podrá impedir que los otros avancen, sino que se hará con el control de la puerta y con eso, de todo este universo.” Reveló Agatha y agitando su cabeza, añadió. “Algunos conquistan planos con unos pocos mundos y babean. El potencial de este universo ni siquiera yo puedo imaginar.”

Terra nova tuvo una historia de dioses invasores, que se extendían por los planos tratando de invadir mundos, conquistarlos y hacerlos suyos.

Guerras dimensionales que causaban tanto daño hasta el punto de que algunas veces acabaron con civilizaciones enteras y lo gracioso para Agatha fue que siempre, se hizo por lugares pequeños.

Uno o dos mundos que cuando uno lo comparaba con el tamaño de este universo resultaba ser insignificante.

Incluso ella desconocía la magnitud de lo que se hablaba, ya que no sabía cuántas civilizaciones y mundos había en este universo, pero era una realidad irrefutable y ahí venía la idea de la enseñanza y la necesidad.

“¿Y qué pasa si una de esas personas falla?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Sabía la respuesta al fallo y más si había escuchado del ‘Corazón del Mundo’ y el gigante del Octavo Portal Abismal.

“No soy muy conocedora del tema, pero conozco un caso en particular.” Dijo Agatha y viendo que su hija la observaba curiosa, detalló. “Ella era energía mágica y pudo intentarlo, controlando la energía de todo el planeta. Si fallaba perdería la noción de sí misma, si tenía poco éxito, tal vez su mente no estaría completa y se hubiera vuelto loca e independientemente del resultado, en el proceso causaría cambios en la energía mágica que podrían haber dañado todo el planeta.”

Los fallos siempre estaban presentes, solo que en la magnitud de la que hablaban, tales fallos podrían tener resultados planetarios.

“Y eso no sería nada comparado al peligro de aquel que tenga éxito.” Murmuró Aurora respirando muy profundo mientras cerraba sus ojos y al abrirlo, explicó. “Cithrel me explicó sobre los Semidioses. Mortales con divinidad en ellos y la posibilidad de ascender para convertirse en dioses. Similar a las leyendas de algunos dioses terranovenses.”

Agatha sonrió al escuchar la respuesta de su hija.

Podía parecer pesimista, pero para algunos la competencia era una ruleta rusa y el problema era que a lo que estaba apuntando era a la tierra.

Era normal que aquellos que lo intentaban fueran más peligrosos que el proceso o la posibilidad de fallo y más cuando uno pensaba, que todos aquellos individuos, se movían en secreto y esperaban actuar cuando el momento ideal llegara.

En cuanto a sus palabras sobre los semidioses, estaban en lo correcto.

“De igual forma, no necesitas preocuparte demasiado. Todavía eres un rango S.” Dijo Agatha con cierta calma.

No la estaba menospreciando o algo por el estilo, solo que a ese rango preocuparse por estos asuntos, era un sin sentido y únicamente le causaría estrés.

Justo cuando estaba por seguir y contarle que podía pedir ayuda de su nueva cuñada, su hija dejo de suspirar y le dio una mirada solemne.

“Por ahora.” Respondió Aurora y bajando su mirada a los libros, murmuró. “Sin embargo, en algún momento ascenderé de rango y cuando llegue ese momento, me gustaría saber… ¿Qué voy a hacer?”

Un rango SS tendría el potencial para al menos meter sus narices en esos asuntos y un rango SSS para participar de forma directa en esa competencia.

No obstante, ahora que conocía la verdad ella podría elegir cuál sería su decisión.

¿Descubrir a aquellos que estaban buscando ocupar la necesidad y detenerlos? ¿Enfrentarse a los malvados y ayudar a los que consideraba ‘mejores’? O… ¿Tal vez su hija, terminara haciendo lo que ella no se atrevió a hacer?

“No lo sé, cariño. Tienes tiempo para pensarlo.” Respondió Agatha de forma honesta y mirando a su hija, añadió. “Y si dices la verdad, entonces con esa fuerza, podrás hacer algo.”

Su hija avanzó por los rangos a una joven edad y si no fuera por lo que ocurrió con Malik Zamora, era probable que ella en este punto hubiera alcanzado el rango SS… Tal vez, hasta estuviera por ascender más allá de ese rango.

Sin embargo, antes de eso necesitaba encontrar la respuesta por su cuenta.

¿Qué es lo que haría?

Tal respuesta, definiría su caminó y las decisiones que tomaran podrían traer enormes cambios.

“Estos libros de aquí te ayudarán a aprender un poco del tema. Sobre los semidioses, que significa tener ‘divinidad’ y algunos temas sobre la necesidad. Ten en cuenta que son libros de Terra nova y como sabes, son diferentes universos. También es un lugar seguro en donde nada ni nadie podrá observarte.” Señaló Agatha y observando a su hija, explicó. “En cuanto a si deseas métodos. Debes preguntarle a la adorable niña del cuadro y literalmente hacer un trato con el diablo.”

Agatha no sabía si su hija comprendía en qué posición se encontraba, pero ella tenía las herramientas para hacer lo que deseara y el único precio era tener que relacionarse con una entidad, que podría causar estragos para divertirse de sus reacciones.

Esa misma entidad, era probable que supiera más profundo de los temas secretos que estaban hablando y hasta le diera una ‘guía’ con un módico precio familiar, de convertirse en una actriz para sus pequeños espectáculos.

No la buscaba asustar, solo le estaba señalando el camino y apoyándola lo máximo que pudo, ya que después de todo, la decisión final sería de ella.


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