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TG - Capítulo 483
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Por ahora.

Capítulo 483: Por ahora.

El sol en lo alto iluminó el jardín trasero del edificio de Zerzura y Agatha que disfrutaba tomar el sol en un traje de baño, bostezó de aburrimiento.

Su esposo estaba trabajando en la Academia de Héroes y ella había terminado sus tareas, quedándose libre.

Estaba pendiente del Noveno Portal Abismal, pero las cosas no iban mal en ese lugar, al menos por los informes que llegaban.

Lo del profeta la molestaba un poco, no obstante, no pudo hacer demasiado y menos cuando ese profeta estaba en la Iglesia del Orden.

En ese sitio había demasiados ojos y formalidades, que resultarían molestas de enfrentarse si deseaba tratar de quitarles el profeta.

Asesinarlo había pasado por su mente, ya que la idea de que alguien tuviera visiones de su hija, la molestaba y el problema era que limpiar los restos sería problemático.

Levantando sus anteojos de forma sutil al ver que una de sus hijas se acercaba, ella dio una sonrisa.

“Oh, cariño. ¿Vienes a tomar sol junto a tu madre?” Preguntó Agatha al ver a Aurora acercarse y sonriendo, dudó. “¿O deseas que me vaya antes de que tus amigos vengan?”

Estaban en febrero y había escuchado que Aurora pronto haría una fiesta en donde sus compañeros se quedarían durante varios días en Zerzura, tal vez hasta su cumpleaños.

Que no la quisiera a ella en su casa porque no deseaba presentarla, era una posibilidad, pero…

“No, no tengo inconveniente de que los conozcas. Es más, presentarlos con ustedes no estaría mal. Tal vez se emocionen.” Respondió Aurora para su sorpresa, y manteniendo su mirada seria, precisó. “Antes de que llegaran hable con Cithrel. La Princesa del Imperio Falion, ella está bien informada y he aprendido algo de ella antes de que se fuera.”

Agatha levantó su ceja y sentándose, escuchó a su hija.

“Madre, me gustaría tener una charla seria contigo sobre los Semidioses y la Necesidad.” Pidió Aurora con una mirada solemne.

Toda su figura dejaba ver seriedad y solemnidad, tomando el asunto con una gravedad notable, causando que Agatha se levantara y se cambiara de ropa, antes de quitarse su sombrero y anteojos.

“Está bien. Al menos es este tipo de charla. Con la seriedad con la que hablas, pensé que me venías a informar que estabas embarazada.” Murmuró Agatha con una ligera sonrisa, observando de reojo a su hija, cuya expresión tembló.

“Yo… Esto es serio, madre.” Respondió Aurora controlando el rubor de su rostro.

Su hija era muy linda y la forma que deseaba mantener su expresión seria era sin duda adorable.

Lo suficiente como para que Agatha pensara que nada, ni nadie en la existencia, podría ser suficiente para ella, muy similar que para Alice.

“No era una broma. A tu edad estaba saliendo con tu padre y digamos, que éramos muy jóvenes.” Contó Agatha causando que la expresión de Aurora temblara, aun así, se controló manteniéndose seria.

No deseaba caer en su charla y avergonzarse, mostrando que no iba a retroceder en su deseo de la verdad.

“¿De verdad no deseas que te repita la charla?” Cuestionó Agatha con una sonrisa.

La mítica ‘charla’, en donde los jóvenes aprendían sobre la naturaleza de la vida y el cuidado de sí mismos en las relaciones de noviazgo.

Agatha la había dado antes, pero repetirla a esta edad, nunca estuvo de más y más cuando su hija también era mayor.

“Madre yo…”

El espacio se distorsionó cuando su hija estuvo por decir que estaba hablando seriamente.

“Y yo también, cariño. Pero si no quieres no hay problema.” Dijo Agatha y dando una mirada pensante al ver el espacio distorsionado, murmuró. “Nunca pensé que te vería acercarte a alguien de esta forma y sin poner mis sentimientos en el asunto, deseo que tengas un noviazgo agradable. No sé cómo son los jóvenes en la actualidad, pero en mis tiempos… Digamos que éramos más sueltos.”

No dio sus comentarios sobre la relación y la persona con la cual estaba saliendo, por el simple hecho de que ella no tenía nada que decir.

A sus ojos, si su hija era capaz para asesinar, era lo suficiente capaz como para elegir con quien salir.

“Y yo creí que tratabas de incomodarme para que no continuara preguntando. No importa, no tienes que preocuparte, mi relación con él es puramente de pretendientes.” Respondió Aurora y evitando su mirada, cuestionó. “¿En dónde estamos?”

La descubrió que preguntaba para incomodarla y era porque hablar de los temas que estaba por conversar, era algo que sintió que su hija no estaba lista, pero al final, tampoco podía rechazarla directamente.

Su hija era demasiado inocente… Agatha solo trató de ocultar su risa, que provocó que Aurora temblara y haciendo como si no hubiera visto nada, dio un paso.

“Ven. Prefiero que preguntas en este lugar. Curiosamente, me siento más cómoda aquí.” Dijo Agatha mientras el espacio se estabilizaba.

El pasillo apareció con una sala al final y el cuadro tan característico de la entrada fue dejado a la vista.

“¿No crees que tu hermano tenía un parecido a tu padre? Tú sacaste mi belleza, pero Karzhal sacó mi carencia de emociones y empatía.” Murmuró Agatha y viendo de reojo a su hija congelada en su lugar, instó. “Vamos cariño, Jezabel no te comerá o algo de ese estilo. Puede que a la distancia parezca alguien de temer. Sin embargo, cuando la conoces, te darás cuenta de que es alguien… Muy similar a los humanos.”

Su hija tembló al escuchar sus palabras y al darse cuenta de donde se encontraba.

¿Era el poco deseo de reunirse con su cuñada? ¿Qué no deseaba conectarse a los dioses? ¿O qué, si se acercaba, más atada estaría a esa poderosa existencia? Quizás solo era el temor, de que fuera tratada como un juguete, al final no importaba.

“No he conocido a todos los Primordiales. Orden me pareció una mujer mayor, que ha vivido en su totalidad y Aión… Digamos, que se siente como alguien que está viviendo por primera vez.” Dijo Agatha y observando el cuadro de su hijo, señaló. “Pero Jezabel. Ella es emocional e irracional, se puede enojar por temas sin sentidos o divertirse haciendo bromas. Por supuesto, sus bromas son masivas y pueden terminar muriendo bastantes personas, pero ella se divierte.”

A sus ojos los ‘Dioses’ que miraban desde arriba con superioridad, le desagradaban y bastantes dioses tenían esa actitud.

Algunos eran una imagen y otros era su personalidad, pero había unos pocos que nunca necesitaron mostrar apariencias.

Jezabel era el ejemplo más claro.

“¿Consideras divertirse haciendo bromas en la que las personas mueran, como algo considerado humano?” Preguntó Aurora adelantándose a su lado para mirar el cuadro.

No iba a retroceder en todas sus dudas y se iba a quedar a su lado, para obtener respuestas y eso a la vez significaba seguirle la conversación y tener que enfrentarse a todo lo que le causaba rechazo.

“Sí. Porque la diversión la empuja. La mueve a actuar, a descender y aparecer en un cuadro. A esperar y divertirse, a planear y manipular o masacrar a todos los que considere necesario.” Respondió Agatha y moviéndose a la sala, anunció. “Ella con el poder abrumador que tiene. Con la inmortalidad la cual siempre padecerá, le ha encontrado un significado a su vida y siente. A su manera y de una forma que podrías no estar de acuerdo. Pero ha llegado a sentir emociones, que son su empuje.”

La sala de este lugar estaba en silencio y a Agatha no le importo si su nuera estaba oculta escuchando o no lo estaba, solo dio sus pensamientos.

Si tuviera que elegir a un Primordial… No, a un ‘Dios’, la elegiría a ella, porque por más peligrosa que fuera, era alguien emocional, que sentía como cualquier humano sentiría.

Tal vez no tan cuerdo y no las emociones típicas de cualquier ser humano, aun así, al final similar.

“Las emociones nos hacen humanos.” Murmuró Aurora siguiéndola por el pasillo y acercándose a su lado, respondió. “Estoy de acuerdo.”

Agatha sonrió.

Por supuesto que estaría de acuerdo.

Tal vez las emociones empujaban a que algunos cometieran actos atroces, pero al final sentían y ese sentimiento era el rasgo que le dejaba en claro, que eran humanos.

“¿Por qué me dices esto?” Preguntó Aurora sin profundizar en sus propios sentimientos.

Agatha en vez de responder, siguió caminando hasta la biblioteca y pudo ver que los ojos de su hija crecieron con ligereza.

La primera sala era grande y estaba amueblada con varios sofás, para descansar y armarios con algunos objetos en el interior de diferentes clases y alrededor había varios pasillos.

“Karzhal, tu hermano le gusta la magia y trajo varios libros de Terra nova mientras que escribió otros. Luego cuando ocupe esta biblioteca, por mi parte llene algunos pasillos.” Señaló Agatha los extensos pasillos que se extendían por este lugar.

Esta era una torre mágica conectada a un sótano y como toda torre mágica, destacaba la biblioteca extensa, que ella también utilizó.

“Si tienes alguien de confianza puedes invitarla a que pasee por el área. Es muy probable que encuentre cosas a su gusto. Puedes decirle que es mío, no es como si alguien se sorprenda.” Respondió Agatha con calma y tomando una roca roja, se la lanzó a su hija que la atrapo y señaló. “Una roca de Marte. Jezabel fue a ese lugar.”

La expresión de su hija tembló de tantas maneras que fue divertido.

¿Por qué le parecía que viajar a Marte era algo descabellado? Tal era la reacción que estaba dando y era entretenido de ver.

“Cariño, quieres aprender de la ‘Necesidad’ y de los Semidioses, pero tiemblas al pensar que alguien viajo a Marte y eso que tú has viajado a otros planetas de este gran universo.” Señaló Agatha con un tono simple.

La expresión de su hija se volvió seria y luego suspiró dejando la roca de vuelta en su lugar.

“Esto es nuevo para mí.” Murmuró Aurora y con una media sonrisa, añadió. “Tendré en cuenta tu propuesta, tengo una amiga que es maga de hielo, que tal vez le guste este sitio. Los demás dudo que entiendan el conocimiento mágico que se encuentra aquí.”

Fue sincera que todavía encontraba la situación un poco abrumadora e incluso en esa situación, siguió queriendo aprender y conocer.

En cuanto a invitar a su compañera, sonó sincero dejando ver que lo estaba pensando como una posibilidad, sabiendo que el conocimiento que se encontraría en este sitio, sería algo valioso para cualquier mago.

Y el conocimiento era bastante avanzado, así que sin duda debía ser un mago quien aprendiera.

Agatha asintió y empezó a caminar por un pasillo, señalando las diferentes secciones de magias.

“Tu hermano era capaz de invocar rangos SSS. Bueno, sería mejor decir que las raptaba y las ponía en su control. Tal vez aquí no están sus hechizos más peligrosos y protegidos, pero sin duda hay conocimiento que pondría patas arriba el mundo.” Confesó Agatha sonriendo con honestidad.

Su hijo era alguien que le gustaba bastante la magia y superar sus propios límites, siempre profundizando alcanzando un punto de conocimiento, que muy pocos individuos consiguieron.

Que saliera con una existencia inmortal, a la cual muchos adoraban y respetaban, le permitió conseguir conocimiento secreto e importante con cierta facilidad.

Agatha profundizó por el pasillo durante decenas de metros en el interior.

“Una sección de espadachín. Eso suena interesante.” Murmuró Aurora al ver que la sección de espadachín comenzaba.

“Tu hermano era un espadachín, aunque no tan bueno como tú. Según lo que recuerdo, le gustaba mezclarlo con su magia de ilusión y sus clones. Un arte diseñado para protegerse.” Respondió Agatha mientras caminaba y al ver de reojo, que su hija estaba interesada, explicó. “Karzhal era capaz de dividir su conciencia y crear clones reales con su magia de ilusión. Le permitía dividirse y abrumar sus oponentes, ya sea con números o utilizando decenas de él mismo, para lanzar hechizos a una velocidad aterradora.”

Para Agatha se sentía bien de hablar de su hijo mayor con Aurora y si bien no se trataba de sus acciones que algunos podían considerar como ‘viles’, su capacidad era algo que superaba la moral.

Experto en múltiples magias, el modo que le permitió aprender fue gracias a la capacidad de dividir su conciencia y hacer que sus clones estudiaran las magias, mientras experimentaba, analizaba y descansaba… Todo al mismo tiempo.

Había un hechizo similar en magia mental, no obstante, nada tan impresionante como lo que hizo su hijo.

“Clones capaces de dividirse… Suena problemático y muy peligroso.” Murmuró Aurora observando de reojo los estantes a ambos lados del pasillo por el cual caminaban.

La forma que observaba con ojos fríos los estantes, tal vez preguntándose de qué sucedería cuando alguien como ese individuo viniera, hizo que la expresión de Agatha se volviera seria.

“No tendrás que enfrentar a tu hermano. No necesitas temer y prepararte para esa posibilidad.” Intervino Agatha y viendo que su hija la observaba, explicó. “Karzhal es… Alguien con pocos intereses en la vida.”

¿Cómo podría describir a alguien que ante los ojos del mundo era considerado un peligro? Fue difícil para Agatha, pero la preocupación de su hija, le parecía ingenua.

“¿Incluso si alguna vez decide volver a la tierra?” Dudó Aurora sin bajar la mirada.

¿Qué pasaba si tal peligroso individuo volvía aparecer en la tierra? Los medios sin duda dirían cosas como que se presentaría un caos, cuando tal individuo se empezara a mover y si bien bastante lunáticos lo seguirían sin dudarlo, no sucedería demasiado.

“Durante los diez años que Terra nova estuvo presente y activa, el mundo no fue destruido o entró en un caos. La vida siguió su curso. Incluso cuando una Primordial estaba a su lado, tal vez queriendo hacer una locura.” Respondió Agatha y suspirando ante la mirada intensa de su hija, murmuró. “Me gustaría que lo conocieras. Te darías cuenta, de que es más simple de lo que imaginas.”

Un ‘Asesino de Dios’, aquel capaz de masacrar a millones y realizar un genocidio, también ocultaba un lado más simple del que cualquiera podría imaginar.

El hecho de que no hubiera sucedido nada grande durante Terra nova a pesar de que su hijo podría haberlo provocado, demostraba que no solo no estaba interesado en los temas de la tierra, sino que controló al pequeño diablo para que nunca exagerara.

“Por más simple que sea, no se puede borrar las acciones que hizo.” Murmuró Aurora en respuesta inmediata y con una risa despectiva, declaró. “Pero no estoy aquí para hablar de mi hermano, que no es muy diferente a mí.”

Su adorable hija entendió que nadie estaba libre de pecado en esta familia.

Creer que entre aquellos que ella misma asesinó no había nadie inocente, que tal vez era la primera vez que, hacia algo mal, solo era un chiste.

A Agatha le gustaba que su hija fuera conciencia de sus propias acciones, ya que era parte de aceptar quien era y de lo que era capaz.

“Madre, quiero saber sobre los Semidioses. ¿Qué significó que uno de ellos tratara de convertirse en el ‘Corazón del Mundo’ en el octavo portal?” Preguntó Aurora y observándola con calma, añadió. “Este es un tema que trata de todo el mundo. Creo que no puedo permanecer ignorante ahora.”

La voz, la mirada y esa expresión tan seria que buscaba respuesta demostró que no iba a retroceder y deseaba la respuesta, sin importar cuan impactante fuera.

Agatha le hizo una señal y de inmediato el espacio se distorsionó adentrándose a una pequeña biblioteca más privada en la cual estaban dos sofás.

Los libros eran de diferentes clases y algunos no tenían títulos a la vista, pero los pocos que lo tuvieron hizo que su hija se detuviera, al leer los libros de teología.

“Como ya sabes hay una necesidad. Los Dioses de la Tierra ya ni siquiera pueden mantener la barrera dimensional y apenas apoyan a los terrícolas. Eventualmente morirán.” Informó Agatha y con calma, precisó. “Ese vacío necesita ser llenado para la protección del mundo.”

“¿Para encargarse de la barrera dimensional?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Los Dioses de la Tierra se debilitaron y Aión estaba encargado de la barrera dimensional, no había mentiras en esas palabras, que todos conocían.

Solo que había un error.

“Aión no se encarga de la barrera dimensional de la tierra, sino que de todo el universo. Sin embargo, ese no es nuestro problema o al menos el que considero el principal.” Dijo Agatha e invitando a que su hija se sentara, contó. “¿Sabías que Terra nova tiene un único sistema solar? Gran parte de los universos, son pequeños, tienen un sistema solar o dos, con mundos conectados entre ellos y otras veces apartados. ¿Curioso, no lo crees?”

Terra nova tenía un sistema solar con varios mundos, pero de cierta forma su ‘universo’ era pequeño.

En su defensa, tal universo fue desgarrado por las batallas de entidades de gran poder como lo era según la mitología la primera y segunda guerra de dioses, en donde en la primera participaron ‘Primordiales’.

Un evento en una larga lista de desastres de grandes proporciones que incluían desaparición de estrellas, planetas y destrucción de parte del universo, eventos dignos de mencionar para un mundo considerado como el primero de todos.

No obstante, otros universos eran pequeños y muy similares a Terra nova.

“¿Conoces a Ira? Él es llamado ‘Conquistador de Planos’. Resulta que tales ‘Dioses’ viajan utilizando el ejército de sus mundos demoniacos conquistando y destruyendo planetas a su paso. Tal dios es antiguo, pero otros hacen lo mismo y lo hacen por la fe.” Contó Agatha y sonriendo, murmuró. “Los Dioses de la Tierra nacieron de nuestra fe, se fortalecieron por ella y se debilitaron cuando les falto.”

La mirada de Aurora empezó a volverse seria, dejando ver que comenzó a entender a lo que estaba apuntando.

“Algunos dioses como los Primordiales no necesitan ‘fe’, otros son ‘conceptos’ puros que trascienden realidades, los Dioses Infernales son un ejemplo claro, pero hay otros que crecen, se alimentan y se fortalecen con fe. La adoración acumulativa de toda la civilización es un tesoro.” Anunció Agatha y observando a su hija, sonrió y reveló. “Adivina que universo que había pasado desapercibido y tiene incontables mundos con innumerables civilizaciones esperando por un poderoso Dios al cual adorar.”

¿Cuántos planetas existían este enorme universo? ¿Y cuántos de ellos tenían civilizaciones con vida en ellos? Una joya brillante, nueva y resplandecientes con tanta vida.

Para tales existencias tal joya brillante era demasiado apetitosa.

“Entonces… Este no es un problema relacionado solo a la tierra.” Murmuró Aurora y ocultando su temblor como si recordara algo, dudó. “¿Es tema que engloba todo el universo?”

¿Había visto algo en el décimo portal abismal? Parecía entender la magnitud de la que estaba hablando, pero a la vez solo tocaba temas superficiales.

“No. La barrera dimensional universal es muy fuerte y pese a que hay túneles, por el cual pueden llegar entidades poderosas, eventualmente perecerán como Zarquel.” Dijo Agatha y seleccionado varios libros de que hablaban de la barrera dimensional, pudo sentir la mirada de su hija.

La barrera dimensional no solo se encargaba de evitar que las energías se filtraran, sino que de evitar que seres aún más aterradores se adentraran y a la vez se encargaba de impedir que los dioses descendieran.

Los presionaba y empujaba lejos, tomándolos como invasores y el universo, como un organismo que se protegía, buscaba eliminarlos o rechazarlos.

La única diferencia era que este universo lo hizo de forma natural y no directa y conscientemente, sin ninguna voluntad detrás.

“Por eso se dicen que los ‘Dioses’ necesitan ‘encarnaciones’ o utilizan ‘medios’ o ‘recipientes’ para su descenso.” Agregó Agatha con calma.

No podían descender con todo su poder o serian rechazados y tal ‘defensa’, era algo que se extendía por todos los universos, solo que la diferencia era que en algunos eran controlados por los dioses que dominaban sus ‘planos’.

“¿Entonces por qué la tierra tiene una necesidad?” Preguntó Aurora parpadeando sin comprender.

¿Si el problema no era universal porque la tierra era instada a ocupar una necesidad?

“Muchas personas te responderán de formas muy diferentes. Algunos creerán que la humanidad necesita su Dios para que los proteja, pero para aquellos del exterior, es diferente.” Reveló Agatha y con calma, precisó. “¿Has oído las historias de que nuestro mundo siempre estuvo conectado con otros? Nombres de deidades extranjeras, seres mitológicos que están en nuestras leyendas y un extenso historial de eventos dudosos. La respuesta es simple, nuestro mundo es una puerta al exterior.”

Siempre se decía que este mundo tuvo relaciones y contacto con otros universos y la afirmación a tal descabellada hipótesis, era los rastros, títulos y nombres que no debían estar presentes.

Era cierto que la barrera dimensional se debilitaba de vez en cuando y algunas filtraciones de energía mágica sucedieron, pero no siempre fueron ‘solo’ energía.

La razón era simple.

Este planeta era la puerta que se utilizaba para adentrar a su enorme universo que contenía incontables mundos esperando a ser tomados y conquistados.

“Existe una feroz competencia, cariño. Aquel que alcance a la cima, no solo podrá impedir que los otros avancen, sino que se hará con el control de la puerta y con eso, de todo este universo.” Reveló Agatha y agitando su cabeza, añadió. “Algunos conquistan planos con unos pocos mundos y babean. El potencial de este universo ni siquiera yo puedo imaginar.”

Terra nova tuvo una historia de dioses invasores, que se extendían por los planos tratando de invadir mundos, conquistarlos y hacerlos suyos.

Guerras dimensionales que causaban tanto daño hasta el punto de que algunas veces acabaron con civilizaciones enteras y lo gracioso para Agatha fue que siempre, se hizo por lugares pequeños.

Uno o dos mundos que cuando uno lo comparaba con el tamaño de este universo resultaba ser insignificante.

Incluso ella desconocía la magnitud de lo que se hablaba, ya que no sabía cuántas civilizaciones y mundos había en este universo, pero era una realidad irrefutable y ahí venía la idea de la enseñanza y la necesidad.

“¿Y qué pasa si una de esas personas falla?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Sabía la respuesta al fallo y más si había escuchado del ‘Corazón del Mundo’ y el gigante del Octavo Portal Abismal.

“No soy muy conocedora del tema, pero conozco un caso en particular.” Dijo Agatha y viendo que su hija la observaba curiosa, detalló. “Ella era energía mágica y pudo intentarlo, controlando la energía de todo el planeta. Si fallaba perdería la noción de sí misma, si tenía poco éxito, tal vez su mente no estaría completa y se hubiera vuelto loca e independientemente del resultado, en el proceso causaría cambios en la energía mágica que podrían haber dañado todo el planeta.”

Los fallos siempre estaban presentes, solo que en la magnitud de la que hablaban, tales fallos podrían tener resultados planetarios.

“Y eso no sería nada comparado al peligro de aquel que tenga éxito.” Murmuró Aurora respirando muy profundo mientras cerraba sus ojos y al abrirlo, explicó. “Cithrel me explicó sobre los Semidioses. Mortales con divinidad en ellos y la posibilidad de ascender para convertirse en dioses. Similar a las leyendas de algunos dioses terranovenses.”

Agatha sonrió al escuchar la respuesta de su hija.

Podía parecer pesimista, pero para algunos la competencia era una ruleta rusa y el problema era que a lo que estaba apuntando era a la tierra.

Era normal que aquellos que lo intentaban fueran más peligrosos que el proceso o la posibilidad de fallo y más cuando uno pensaba, que todos aquellos individuos, se movían en secreto y esperaban actuar cuando el momento ideal llegara.

En cuanto a sus palabras sobre los semidioses, estaban en lo correcto.

“De igual forma, no necesitas preocuparte demasiado. Todavía eres un rango S.” Dijo Agatha con cierta calma.

No la estaba menospreciando o algo por el estilo, solo que a ese rango preocuparse por estos asuntos, era un sin sentido y únicamente le causaría estrés.

Justo cuando estaba por seguir y contarle que podía pedir ayuda de su nueva cuñada, su hija dejo de suspirar y le dio una mirada solemne.

“Por ahora.” Respondió Aurora y bajando su mirada a los libros, murmuró. “Sin embargo, en algún momento ascenderé de rango y cuando llegue ese momento, me gustaría saber… ¿Qué voy a hacer?”

Un rango SS tendría el potencial para al menos meter sus narices en esos asuntos y un rango SSS para participar de forma directa en esa competencia.

No obstante, ahora que conocía la verdad ella podría elegir cuál sería su decisión.

¿Descubrir a aquellos que estaban buscando ocupar la necesidad y detenerlos? ¿Enfrentarse a los malvados y ayudar a los que consideraba ‘mejores’? O… ¿Tal vez su hija, terminara haciendo lo que ella no se atrevió a hacer?

“No lo sé, cariño. Tienes tiempo para pensarlo.” Respondió Agatha de forma honesta y mirando a su hija, añadió. “Y si dices la verdad, entonces con esa fuerza, podrás hacer algo.”

Su hija avanzó por los rangos a una joven edad y si no fuera por lo que ocurrió con Malik Zamora, era probable que ella en este punto hubiera alcanzado el rango SS… Tal vez, hasta estuviera por ascender más allá de ese rango.

Sin embargo, antes de eso necesitaba encontrar la respuesta por su cuenta.

¿Qué es lo que haría?

Tal respuesta, definiría su caminó y las decisiones que tomaran podrían traer enormes cambios.

“Estos libros de aquí te ayudarán a aprender un poco del tema. Sobre los semidioses, que significa tener ‘divinidad’ y algunos temas sobre la necesidad. Ten en cuenta que son libros de Terra nova y como sabes, son diferentes universos. También es un lugar seguro en donde nada ni nadie podrá observarte.” Señaló Agatha y observando a su hija, explicó. “En cuanto a si deseas métodos. Debes preguntarle a la adorable niña del cuadro y literalmente hacer un trato con el diablo.”

Agatha no sabía si su hija comprendía en qué posición se encontraba, pero ella tenía las herramientas para hacer lo que deseara y el único precio era tener que relacionarse con una entidad, que podría causar estragos para divertirse de sus reacciones.

Esa misma entidad, era probable que supiera más profundo de los temas secretos que estaban hablando y hasta le diera una ‘guía’ con un módico precio familiar, de convertirse en una actriz para sus pequeños espectáculos.

No la buscaba asustar, solo le estaba señalando el camino y apoyándola lo máximo que pudo, ya que después de todo, la decisión final sería de ella.


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TG - Capítulo 484
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Visitas.

Capítulo 484: Visitas.

En una sala de entrenamiento de Escandinavia, un grupo de personas estaba enfrentándose a otro grupo en un campo de entrenamiento, mientras eran observados por Alice quien estaba en una sala independiente.

Leslie que era miembro de uno de los grupos, estaba utilizando su rifle mientras era apoyada por sus compañeros en una batalla que sin duda era de alta intensidad.

Alice que observaba desde un palco con barreras activas que la ocultaba, mantuvo su atención al combate, ignorando a los que estaban a su alrededor.

“Son buenos y talentosos. Niko sabe dirigir.” Comentó Melgar que estaba en el lugar.

“Lo son. Ambos equipos son hábiles, su estrategia es única.” Añadió Abdellah con cierta seriedad.

“Gracias. Ambos grupos han estado trabajando duro para mejorar, pero la experiencia de un lado es más alta.” Respondió Vainio, quien lideraba el gremio ‘Los Cazadores Desenfrenados’.

Junto a sus palabras, Leslie y Niko dispararon su arma al caballero del grupo enemigo y la forma que las balas se doblaron fue tan precisa, que impactó en su oponente, dejándolo inconsciente.

Permitiendo que su grupo obtuviera la ventaja en números.

“¿Desea más?”

Alice que estaba comiendo en el centro de esa fila, vio a Gaspard acercarse con una sonrisa de un excelente mayordomo y ella asintió, permitiendo que repusieran su plato.

No le gustaban estas reuniones que, hacia James, pero no pudo negar que con la comida y ver a una persona que conocía, lograba reducir su molestia.

“Si lo deseas puedes tratar de corregir la falta de experiencia. Desde la empresa deseamos que nuestros afiliados aumenten su fuerza.” Dijo James con calma.

“Suena bien. Aunque me gustaría saber la causa y que experiencia debemos priorizar.” Respondió Vainio y con una sonrisa diplomática, añadió. “Si es un tema que podemos hablar cómodamente.”

En este lugar estaba Gaspard, Abdellah, James y Melgar, pero si los tres primeros tenían confianza y se conocían, el último era bastante nuevo.

La connotación que dio a entender James, dejaba ver que el asunto no era simple y Vainio que respondió, se dio cuenta y dudó de si era un tema que se podía hablar con Melgar presente.

La empresa buscaba un aumento de fuerza en sus afiliados y el apoyo que vendría, aumentaría para aquellos conectados con ellos.

Todos miraban James por la respuesta y…

“No es necesario. Yo decidí invitar a Melgar a este lugar.” Respondió Alice y limpiándose con la servilleta, se giró a ese demonio y anunció. “Ya debes haber escuchado de James del tema, pero la empresa tiene un sistema de afiliaciones, que podrían ser útil para ti.”

Desde que su madre le dio esa advertencia y ella tuvo que cuidar a una semilla, Alice pensó en los problemas que podría tener.

Era cierto que en el informe no se mencionó a la Guardiana y con ello, el método que ella utilizó para traerla, pero tal como su madre le advirtió, eventualmente la descubrirían.

¿Qué sucedería una vez que lo descubrieran? No lo sabía, no obstante, prefería estar preparada para tales ocasiones y su única arma aparte de su fuerza era la Empresa Apicius.

Aunque fuera molesto emplearlos, había que darles un buen uso.

“Valoramos la lealtad sobre todo y en el Décimo Portal Abismal lo has mostrado.” Señaló James, diciendo lo que ella iba a decir.

Melgar fue al portal abismal y ya fuera que deseara divertirse o quería ir a un nuevo lugar, su desempeñó fue notable.

Y la lealtad a sus ojos, lo mostró cuando según lo que había escuchado salvó a la Sumo Sacerdotisa Xaali del ataque del Kaniatha.

Algunos pensarían que arriesgó a su sombra, evitando el peligro, sin embargo, la sombra era parte de él.

“Estoy agradecido por la recomendación y no voy a rechazar ningún apoyo.” Respondió Melgar con una expresión seria, sin deseos mirarla.

Él tenía demasiadas dudas por la extrañeza de la organización interna de la Empresa y a Alice no le importo y supo que ese demonio sabría controlarse muy bien.

“Esa es una buena noticia. Últimamente, hemos tenido algunas dificultades en China y desde que la Familia Long ha obtenido un rango SS, han presionado en contra de nuestros aliados.” Contó James y agitando de forma trágica su cabeza, murmuró. “Como si fuera poco, el bajo mundo de China parece apuntar en nuestra contra. Y a nadie le está gustando.”

Alice dirigió su mirada a James.

Fue ella quien buscó prepararse siguiendo la advertencia de su madre y por tal razón dio la orden de apoyar a los afiliados, para que aumentaran su fuerza.

No sabía lo que iba a suceder y Alice no deseaba molestar a su hermana, que estaba centrada en sus propios temas, así que deseaba hacerse cargo ella del asunto.

Su manera de prepararse era encargarse de que aquellos que podía ordenar, estuvieran listos para cuando fueran necesarios.

No obstante, James redirigió el objetivo y apuntó a aquellos que estaban causando problemas en China, para encubrir sus deseos.

“¿Problemas en el bajo mundo? Tal vez pueda ayudar.” Respondió Melgar con una mirada algo más animada.

Cualquiera podría pensar que buscaba agradarles a sus nuevos jefes, pero ese demonio solo buscaba un lugar en donde divertirse y los conflictos turbios que sucedían en una gran nación como china, podría darle lo que buscaba.

Alice que estaba viendo como el combate estaba por terminar, rechazó a Gaspard que buscaba servirle más comida y observó su reloj holográfico que acababa de vibrar.

“…”

Su expresión tembló a leer las notificaciones del idiota y todas las imágenes que le enviaba, algunas de las cuales él terminaba riéndose en solitario.

Alice lo ignoró y se abstuvo de bloquearlo, debido a que, si bien era un idiota, resultaba ser útil y era muy probable que lo necesitara pronto.

No solo le había pedido a la Empresa Apicius que estuviera preparada, sino que tenía sus propios planes para encargarse de la semilla y para su lamento, ese idiota era quien podría ofrecer más ayuda.

“Por ahora, no deseamos aumentar la escala del conflicto. Aun así, no ha llevado a preguntarnos si es hora de que la Empresa Apicius tenga un rango SS.” Confesó James y obteniendo la atención de los tres individuos presentes, explicó. “Hemos decidido que, si alguien alcanza ese rango, será considerado como un accionista de la empresa. Debemos seleccionar los candidatos más preparados.”

La atención de Vainio y Abdellah se concentró de inmediato debido a que esos individuos, estaban muy cerca de la empresa y la profundidad no era para nada una broma.

Era gracioso como James hizo parecer que si un rango SS se quedaba en la empresa se convertiría en accionista y si bien era cierto, obteniendo enormes beneficios, ocultaba la verdad.

A los ojos del público sería normal que un accionista de rango SS protegiera la Empresa Apicius y sus intereses, pero para aquellos que estaban afiliados, la verdad era otra.

“Vainio y Abdellah deberían intentarlo. Gaspard se encargará de apoyarlos con sus platos, sin embargo, dependerá de ustedes si lo consiguen.” Avisó Alice y levantándose, mirando al anciano que sonreía a pesar de la orden, comentó. “Diviértete cocinando.”

“Lo hare, Su Excelencia.” Respondió el anciano Gaspard, inclinándose de forma sutil.

Si no fuera porque cocinaba bien, Alice se hubiera molestado.

Al final solo le hizo una señal a los demás y se retiró.

¿Por qué estaba actuando en este momento? Movilizar los recursos de la Empresa Apicius significaba alamar a algunos individuos cautelosos y mostrar otra faceta de la empresa.

Comprendía que la posibilidad de la que hablaba su madre podía no suceder, pero al final lo hizo y no fue por su hermana, sino que por ella misma.

Fue ella quien permitió que la Guardiana viniera a este mundo y ahora iba a ser ella quien se encargaría de evitar los problemas para esta visitante, si algún día sucedía.

Y eso significaba alimentar a los afiliados y aceptar el pedido que otros accionistas alguna vez le pidieron para obtener un rango SS propio.

A diferencia de lo que esperaba, tras dar todas sus órdenes, no sintió ninguna incomodidad al moverse de esta manera tan libre.

“Oh, Alice pensé que era broma cuando dijiste que podrías venir a buscarme.” Murmuró Leslie cuando ella salió del pasillo que dirigía a los palcos.

La sonrisa animada que daba esa jovencita, llevó a que Alice asintiera.

“Sí, tenía algunas tareas de la que encargarme.” Respondió Alice y con calma, dudó. “¿Vamos? Tal vez seas la primera en llegar.”

Estaba de camino pasarla a buscar e irse juntos, así que le había avisado que vendría y ahora ambas debían volver a Zerzura.

A la reunión que pronto comenzaría.

******

Terminando de leer un libro de teología que hablaba de la historia de los dioses, Aurora volvió a dar un largo suspiro.

La enseñanza sobre la ‘Necesidad’ abrió una puerta a un aprendizaje de temas profundos, que tal vez los de su rango nunca podrían imaginarse.

Hablar de ‘Semidioses’, de ‘Divinidad’, ascenso de ‘Dioses’ y todos esos temas conectados, sin duda podía ser considerado como asuntos confidenciales.

Aunque no lo había preguntado, era probable que las iglesias supieran del tema… No, era posible que todos los ‘poderosos’ supieran del asunto y hasta había una posibilidad de que algunos se estuvieran preparando.

“Verdaderamente, viví en la ignorancia.” Murmuró Aurora en voz baja.

—Todos vivimos en la ignorancia en varios temas. El punto principal es aprender de ellos cuando sea necesario.

La respuesta de su sistema, fue tranquila, lo suficiente como para hacer que ella tuviera algunas preguntas filtrándose en su mente.

Sintió como él si sabía del asunto… Aurora ocultó ese pensamiento, sin querer que sus dudas, quedaran en evidencia y fueran captadas por su sistema.

—O cuando busques la verdad.

Ese añadido extra, solo la hizo suspirar.

La humanidad desconocía de muchos temas y a sus ojos, en algunos casos no estaban preparados para asumirlo, tal como era la tecnología de los Quoarianos, que estaba a cargo de la Empresa Cosmos o la misma Luna.

Su sistema hablaba de que ella buscó averiguar cuál era la enseñanza y finalmente terminó aprendiendo una verdad, que abrió una puerta a miles de preguntas.

“Hace tiempo me prometiste avisarme de las cosas importantes… ¿Esa promesa sigue en pie?” Preguntó Aurora, conteniendo todas sus dudas en una sola pregunta.

Fue hace tiempo, antes de que los portales abismales aparecieran y ella estuviera en la academia, pero ahora ante tanta información, la duda volvió.

Había tanto para cuestionar en esa pregunta.

¿Qué significaba ‘cosas’? ¿Qué era importante o cuál no? Sin embargo, Aurora no se centró en las palabras en sí, sino que en la respuesta y…

—Sí, lo hare. Siempre que busques una respuesta, trataré de responderla.

¿Por qué se sintió relajada por una simple respuesta? Aurora no lo sabía.

Quizás era por todos los años que estuvieron juntos y la estuvo apoyando, o tal vez era que le relajaba tales palabras.

La verdad era que la confianza que generaba saber que podría conseguir las respuestas a algunas preguntas, era relajante y agradable.

A pesar de que de cierta forma en algunos casos no deseaba preguntar.

“Me conformaré con esa respuesta y no te pediré que me digas si suceden asuntos importantes a mi alrededor. Últimamente, has estado distraído.” Comentó Aurora con una sonrisa.

Se tragó en lo profundo de sí mismo sus dudas de si su sistema, sabía de la necesidad o sobre los semidioses, la ‘divinidad’ y el asunto relacionado a los dioses y en vez de eso dio una broma, para divertirse.

—…

Su sistema ni siquiera intentó negar que últimamente estaba ‘distraído’ y Aurora se rio divertida.

“¿Ocupado? Pensé que para un misterioso ‘sistema’ apoyar a su anfitriona era tu único trabajo.” Murmuró Aurora sin contener la sonrisa descarada en su rostro.

Un ‘sistema’ con un alto grado de conciencia de sí mismo, con capacidades que hasta ahora le parecieron ilimitadas y no definidas con claridad y el cual en este momento la estaba dejando a solas con mayor frecuencia.

Era ciertamente un tema único y bromear con ese tema, era para Aurora una forma de divertirse.

—En vez de pensar en mi supuesto trabajo, deberías concentrarte atender los visitantes.

Esquivando la respuesta de forma tan hábil, su sistema hizo aparecer una imagen de la cámara de seguridad de los portales y Aurora dio una sonrisa.

De cierta forma, pensaba que su sistema la estaba dejando sola no porque tuviera que cumplir otra tarea, algo que en este punto no le parecería raro, sino que se trataba de que muy pocas veces ella estaba pidiendo apoyo.

Sin embargo, independiente de ese hecho, Aurora seguía confiando en su sistema, porque cuando lo necesitaba, respondía.

Aunque divertirse a su costa, siempre le alegraba el día.

“¿Puedes avisarles a mis maestros que iré menos a su entrenamiento?” Dudó Aurora y viendo la cámara que grababa el portal esperando aceptar la conexión externa, murmuró. “Al menos por ahora, quiero concentrarme en la fiesta.”

Su madre señaló que, para intervenir en los temas relacionados a la necesidad y a la tierra, necesitaba ser un rango SS y ahora ella quería concentrarse en ese asunto.

Desde que despertó su aura blanca supo que podía seguir avanzando en su desarrollo con su espada y ahora lo haría no para fortalecer su principal capacidad, sino que como un desarrollo de su propia arte y concepto.

Ese era su objetivo y ella estaba apuntando a ese logro, dejando por ahora todos los otros temas de lado.

—Lo haré.

Escuchando esa respuesta, Aurora que había bajado al sótano con un portal se dirigió a la sala del portal y aceptó la conexión del exterior, al identificar que venía del bosque mágico.

El portal brilló y una pequeña figura apareció caminando con la cabeza en alta.

“¿Vengo temprano? Nunca he asistido a estas fiestas humanas. No negaré que estoy un poco nerviosa.”

La pequeña ‘gatita’ habló y Aurora al ver que vino en su tamaño pequeño y escuchando sus palabras, se acercó con una sonrisa y la levantó en su brazo de forma natural.

Amnestria no se quejó y dejó que su cuerpo se moviera, permitiendo que Aurora la abrazara.

“No te preocupes. Cuando alguien pueda conocerte de verdad se dará cuentas de que eres esponjosamente adorable.” Murmuró Aurora con un abrazo que ni siquiera trató de ocultar.

La tigresa se retorció en sus brazos, mientras su cola no paraba de moverse, en una mezcla de vergüenza y comodidad por su abrazo.

“Esas palabras no suenan tan confiable.” Respondió Amnestria con una voz que llevaba desconfianza.

Aurora se rio.

¿Quién en su sano juicio podría rechazar a tal adorable tigresa? Tal vez si se enteraban de quien era y de su fuerza o su historia, a lo mejor se asustarían, pero todo desaparecería una vez que la conocieran.

Aurora estaba segura de ello.


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