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TG - Capítulo 501
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Profecías.

Capítulo 501: Profecías.

Profecías.

Desde que el profeta había aparecido hace un tiempo, tales eventos seguían sonando raro para Aurora.

En la primera profecía era probable que ella estuviera involucrada y más cuando se estaban dirigiendo al centro comercial en donde aparecería el octavo portal.

No había duda de que la advertencia la sorprendió, aunque era normal que estuviera involucrada en el futuro que vio el profeta, ya que se estaba dirigiendo a donde aparecería el portal.

Aunque no le agradaba la idea de lo ‘inevitable’, era innegable de que estaba conectada.

En la segunda profecía que trató del Décimo Portal Abismal, ella también estaba involucrada y era así, porque el portal apareció en el bosque mágico.

Como una aliada del bosque y amiga de la Reina del Bosque Mágico, Aurora sin duda se involucraría en ese asunto.

Sin embargo…

“Una tercera y ahora cuarta profecía.” Murmuró Aurora y recostándose en el sofá de su habitación, añadió. “Eso suena…”

“¿Coincidencia?” Dudó Alice que estaba en la misma sala que ella.

Dejaron a Venali con Siba y el grupo, permitiendo que la pudieran alimentar y a la vez calmar, mientras que el ‘no-conocido’ de Alice se había retirado.

Ella y su hermana escucharon hablar a su madre de la tercera y cuarta profecía que el profeta tuvo.

En ambas… No, en las cuatro profecías apuntaba a ella y en este punto no era coincidencia.

“Aunque apenas puede ver el futuro.” Dijo Alice tal vez tratando de animarla.

“Sin embargo, lo ve. Es capaz de mirar el futuro, tal vez de manera superficial y ligera, aun así, es capaz de observar el futuro.” Respondió Aurora de inmediato.

“Una posibilidad del futuro y no en el verdadero.” Replicó Alice y encogiéndose de hombros, añadió. “O me has mentido y has participado en el noveno portal sin mí.”

El profeta veía el futuro.

Para decirlo más claro, veía una posibilidad del futuro y si bien en algunos casos y eventos era exacto, no todo era completamente acertado.

En el Octavo Portal Abismal ella no terminó en el interior y si bien en el décimo portal estuvo presente, en el noveno portal ni siquiera participó.

Es más, no tenía intenciones de participar y menos cuando, literalmente no tenía medios para hacerse con un lugar en ese portal.

Su contacto más cercano en la Unión Europea era la Academia Cernunnos y más allá de eso, no había maneras de que se uniera a un portal en ese lugar.

Sin embargo, ahí estaba ella en la visión de un futuro, una posibilidad, que sonaba descabellada para Aurora.

Y en la cuarta y más nueva profecía, ella también estaba presente.

“Una neblina rojiza cubrirá la ciudad y los murciélagos atacarán a los ciudadanos. En medio de ese lugar un monstruo humanoide con afilados colmillos libera una poderosa aura y me estoy enfrentando a esa monstruosidad mientras la oscuridad me rodea.” Recordó Aurora la cuarta profecía que su madre le contó y con una expresión mixta, gruñó. “Creo que estoy empezando a odiar al profeta, aunque ni siquiera lo conozco bien.”

No le gustaban las profecías, es más, le desagradaba la idea de que sus decisiones y acciones fueran vistas y odiaba el sentimiento de que la guiaban a cumplir un objetivo.

Como si algún idiota en el cielo jugara con ella.

Otra razón por la cual no acercarse a su cuñada, que probablemente le encantaría utilizarla para los espectáculos.

“La profecía ni siquiera es críptica. Y ya sabemos que tampoco terminara siendo correcta.” Dijo Alice tratando de consolarla y con calma, añadió. “Se puede evitar.”

La profecía no era tan difícil de precisar y algunos puntos eran fáciles de descifrar.

El monstruo al cual se enfrentaría podía ser Cithrel y la nube rojiza podía ser un hechizo o algún tipo de dominio que los magos de rangos SS pueden crear mientras que los murciélagos podían ser literalmente murciélagos o vampiros que atacan a las personas.

En cuanto a la oscuridad que la rodeaba y que estuvo siempre a su lado… ¿Quién más podía ser que Alice que estaba cambiando tanto?

Y Aurora también comprendía que eran visiones y no profecías, que eran inevitables, aun así, tuvo dudas.

“Crees que… ¿El Dios del Tiempo y el Espacio esté involucrado?” Preguntó Aurora en voz alta y tratando de contener su expresión y pensamientos, murmuró. “Supuestamente, no puede ver el futuro.”

Había escuchado el rumor de que el Dios del Tiempo y el Espacio no era capaz de ver el futuro y si Aurora era sincera, estaba de acuerdo con ese rumor.

Para algunos la aparición del profeta, era la prueba de que ese Primordial dejó de controlar el tiempo y por ello, el profeta lo veía.

Sin embargo, estaban hablando de un Primordial que estaba en la cima de todos y creer que cada uno de sus ‘errores’ fue por algún objetivo, estaba presente en la mente de Aurora.

Y el principal problema era que ella estaba siendo objetivo de cuatro profecías y aunque fueran posibilidades de algún futuro, como aquel que era el concepto ‘Tiempo’, se podía decir que el Primordial estaba involucrado, incluso si era indirectamente.

“No. Es un idiota y un inútil.” Respondió Alice de inmediato y encogiéndose de hombros a su mirada, explicó. “¿Qué? Es verdad. Es un inútil porque a pesar de ser el concepto del ‘Tiempo’ no puede controlarlo y deja que un individuo al azar pueda ver el futuro. Algo que según la teología no permitía. Y es un idiota, porque seguramente no debe tener la menor idea de porque ocurre.”

Aunque una explicación hostil y que estaba llena de subjetividad, no fue tan descabellado y concordaba con lo que bastante individuos pensaban.

Una persona que hacía mal su trabajo era un inútil y si bien era difícil llamar idiota a alguien que no sabía cómo solucionar los problemas, si lo era si lo dejaba estar.

“Me desagrada Aión, pero no lo voy a culpar por todo lo que sucede.” Agregó Alice con cierta indiferencia.

Alice era alguien bastante directa en la mayoría de los pensamientos con los dioses y a la vez era muy atrevida, en ese sentido.

Se había enfrentado de cierta manera con el Dios Celestial en el Décimo Portal y en este momento, no tuvo problemas de nombrar a un Primordial cuyo nombre la conectaba con esa existencia y tampoco tuvo miedo de decir que le desagradaba porque era un idiota e inútil.

¿Por qué la respuesta de su hermana la hizo sentirse más relajada? Aurora dejó salir un suspiro, ligeramente menos estresado.

“El problema principal es que lo pensaran otros.” Dijo Alice dando una expresión ligeramente seria.

¿Qué pensarían aquellos que escucharan que en las cuatro profecías estaba presente?

“Espero que nada raro.” Respondió Aurora e imaginando algunos escenarios, murmuró. “Prefiero que nunca se revele al público.”

Lo primero que imaginó fue lo que algunos creyentes devotos especularían de ella al enterarse y peor aún, lo que algunos fanáticos creerían.

Al igual que ella que conectó al Dios del Tiempo y el Espacio con estas visiones, otros realizarían las mismas conexiones y dependiendo de la persona, apuntaría a una simple coincidencia y otros a una relación más profunda.

Aquellos que conocieran a su madre, le encontraría más sentido y justificativo a cuatro visiones, aun así, los fanáticos que no conocían de ella… Hasta podían creer que cada una de sus acciones fue guiada por ese dios.

“El problema no es que te conecten a ese dios y te conviertan en alguna figura santificada. Si no lo deseas, la Cardenal Brousseau y madre, lo evitaran. El problema es lo que pensaran aquellos que se oponen a la iglesia.” Dijo Alice y dudando con seriedad, cuestionó. “¿No te verán como un objetivo que tiene la atención de un Primordial?”

Si Aurora estaba apuntando a los creyentes y a las personas normales, Alice estaba viendo más allá, preguntando sobre aquellos que podrían causar problemas.

Cuatro profecías hicieron parecer como si tuviera la atención del Primordial e incluso si no era algo que hiciera directamente, no era como si todos opinaran lo mismo que ellas.

¿Habría problemas?

Aurora puso una expresión seria y…

“Los problemas son una de los pocos eventos normales en mi vida.” Respondió Aurora y viendo que la expresión de Alice seguía siendo seria, dio una sonrisa y reveló. “Incluso si mis problemas son grandes… ¿No tengo una poderosa hermana que me protege?”

Aquellos que podrían querer causar problemas a la iglesia no eran los mismos individuos a los cuales alguna vez se enfrentó.

Se trataba de otro nivel de enemigos, no solo se refería al poder, sino que a la capacidad en general.

Sectarios, demonios o lunáticos capaces de ser tan crueles como pragmáticos al actuar, incluso a la vez capaces de mover un poder mayor, que los Señores de la Guerra.

Si esa clase de enemigo se presentaba, Aurora estaba orgullosa en admitir, que buscaría resguardo con su hermana.

¡Un impresionante rango SS!

¿Fue la mirada que daba orgullosa de sus propios pensamientos?

La expresión de Alice tembló de forma sutil, hasta que suspiro.

“Cuenta conmigo.” Declaró Alice animándose al momento siguiente golpeando su pecho con confianza.

A pesar de lo adorable y entretenida que se veía actuar tan seria para mostrar su confianza, Aurora no pudo negar que Alice tenía toda su confianza en este asunto.

Por supuesto, también tenía confianza en sí misma.

Justo cuando estaba por ofrecerle a su hermana ir a comer algo, para que su humor mejorara, el timbre del edificio sonó y Aurora al sentir las presencias, bajó al darse cuenta de que eran más presencias de lo que esperaba.

Ajustando su espada enfundada en su cintura, en caso de que vinieran a buscar problemas, Aurora se acercó a la entrada con Alice y le hizo una señal a Siba, para que se quedara oculto.

“¿Necesitan algo?” Preguntó Aurora abriendo la puerta y notando a tres paladines de rango S, de la Iglesia del Orden.

Por el equipo que llevaban y el grabado en el equipo de batalla, Aurora identificó que eran parte de los Ejecutores del Orden.

“¿Aurora y Alice Campbell?” Preguntó quién estaba al mando y con seriedad, ordenó. “Los Ejecutores del Orden requieren su presencia.”

Una orden que estaba cerca de llamarse una exigencia, Aurora no estaba de buen humor y por la mirada de Alice que levantó su ceja, era probable que ella no fuera muy permisiva con el tono que utilizaron.

Sin embargo, Aurora supo que, aunque estos individuos eran rangos S, solo eran subordinados de individuos de escalones más altos.

“Déjame arreglar unos asuntos pendientes e iré.” Dijo Aurora en calma y…

“No. Ahora.” Exigió el paladín mostrando una presión con su grupo.

Eran fuertes y experimentados, pero parecían bastante jóvenes para ser unos rangos S y la presión fue menor, de lo que un señor de la guerra con algo de experiencia era capaz de emitir.

No le gusto el tono dominante que emplearon y su humor empeoró aún más de lo que ya había caído y finalmente se contuvo.

Dándole una señal a Siba para que se quedara.

“Vamos.” Instó Aurora con seriedad y…

“Espero que valga la pena y no me hagan perder el tiempo.” Dijo Alice y obteniendo la atención de los paladines, dio una sonrisa despectiva y añadió. “Y más cuando quienes exigen obediencia, son tan patéticos.”

La expresión de los paladines tembló entre la ira, molestia y rencor que apunto a Alice, lo peor fue que esa glotona, respondió con una sonrisa despectiva y llena de menosprecio.

Aurora contuvo su expresión tambaleante y dejó que su hermana hiciera lo que deseara.

No era como si fuera necesario prestar respeto cuando la otra parte no actuaba con una mínima cordialidad.

******

El centro de mando de la Iglesia del Orden estaba más agitado y a la vez más lleno de lo normal.

Aurora recordó que su madre le advirtió que las autoridades, ya sabían de la profecía y que vendrían a este lugar, por el peligro de que los eventos ocurrieran.

Lo que significaba inconvenientes.

Ahora siguiendo al paladín que guiaba con su grupo, Aurora ignoró las miradas puntiagudas de esos paladines y continúo caminando, ignorando el crujir de papitas de Alice.

Entrando al edificio principal, el grupo las guio a una habitación cutre que parecía más una sala de interrogatorio.

“Que una entre.” Ordenó el paladín que comandaba y dando una expresión seria, añadió. “A la otra la llevaremos a otra sala similar.”

¿Estaba enojado por el comentario de Alice? Aurora cuyo humor había empeorado desde la profecía, ahora se rio divertida.

“¿Estamos detenidas?” Preguntó Aurora tratando de controlar su mal humor.

“Si siguen sin obedecer lo estarán.” Amenazó el paladín, llevando a que los demás aumentaran la presión como si respaldaran a su líder.

¿Por una respuesta luego de un mal trato estaban enojados? ¿Deseaban mostrar su autoridad y poder ante ellas? ¿O era por otra razón que estaban actuando tan irracionalmente?

Tal vez pensaban que ellas eran dos rangos S al azar sin métodos para defenderse y Aurora que no deseaba molestias, agitó su cabeza y se retiró a la salida.

No iba a perder su tiempo en este lugar y menos si la trataban de esta forma.

Si es que necesitaba información pediría que la Cardenal Brousseau o su madre se lo consiguiera de la Iglesia del Orden y si era necesario, le ordenaría a Liam que lo descubriera por métodos menos directos.

No era la primera vez que Liam se infiltraba en esta iglesia y probablemente no sería la última.

“Es mejor que te detengas antes de que actuemos. Solo damos una advertencia.” Ordenó el paladín, sosteniendo su hombro.

La tensión aumentó y Aurora que estaba cansada, alimentó su concepto de luchadora con la molestia que estaba sintiendo y que en este punto se estaba convirtiendo en irritación, generando una presión por su propia cuenta.

“Si sigues insistiendo, responderé. Dudó que tu jefe te apoye luego de que termine contigo.” Dijo Aurora y sin poder contener su sonrisa en busca de una buena batalla, añadió. “Tres rangos S, suena bien para mí.”

¿Fue por qué su humor no era el mejor? El picor en sus puños se volvió más intenso al darse cuenta de que la otra parte no iba a retroceder.

“Si deseas desquitarte podemos ir a un campo de entrenamiento. No quiero romper este edificio con sus caras.” Añadió con una sonrisa, que llevaba el mismo desprecio que su hermana utilizaba en sus oponentes.

Lo hizo a propósito y la razón fue que no tuvo miedo a la iglesia, ni estaba preocupado y estaba claro que, en este punto, estos paladines o su jefe estaban procediendo de manera incorrecta.

Era cierto que atacó a un gremio local y Alice masacró una secta, pero estaban en Ankara, las tierras sin ley, en donde la iglesia no podía hacer nada.

Aunque deseaba luchar, Aurora no quería destruir este lugar en la batalla, muy diferente a su oponente, que liberó onda de energía mental.

*Boom*

Aurora se sorprendió ligeramente de que la atacara, sin embargo, su hermana intervino cubriéndola con la oscuridad.

Antes de que ella atacara, una imagen apareció en su mente y ella usó el parpadeo, para moverse a una habitación, sorprendiendo a quienes estaban en el interior.

“Puedo tomarlo como una broma o una provocación en contra de mi persona y un asalto que llegara formalmente a los cardenales correspondientes de la Iglesia del Orden.” Dijo Aurora y mirando como su hermana atacaba los tres paladines por una proyección en la sala, cuestionó. “¿O pueden decirme por qué deseaban probarme a mí y a mi hermana?”

Había tres hombres en este lugar y a uno de ellos, Aurora conocía mientras que a otro lo reconocía de las noticias y al tercero no sabía de quién se trataba.

Era normal que conociera a Theodore Laurent, ya que ambos fueron tragados por el Primer Portal Abismal y en cierto sentido, era normal que conociera a Regis Delacroix, capitán de los Ejecutores del Orden.

Al tercero no lo conocía y al final daba lo mismo.

Si no fuera porque su sistema le mostró una imagen de esta sala oculta en donde esos tres estaban mirando las cámaras que daban al pasillo, ella hubiera atacado a esos paladines.

“Ugg… Ug… ugg… Ugg… Ugg…”

Aurora ignoró que la cámara estuviera grabando como actualmente Alice estrellaba la cabeza del psiónico en contra de la pared, cinco veces consecutivas provocando heridas graves.

Se estaba desquitando con el jefe de los paladines mientras había repelido a los otros dos paladines, quien estaba atacando la oscuridad y Alice en vez de molestarse, golpeó al psiónico que había atrapado.

Cuando ese psiónico atacó estuvieron cerca y si su sistema no hubiera mostrado la imagen, era posible que ella fuera la persona, que estuviera dándole una paliza al idiota que era golpeado por Alice.

Aunque probablemente, se hubiera detenido en el segundo, tal vez en el tercer golpe y no hubiera continuado enterrando la cabeza del paladín en la pared, como lo estaba haciendo Alice.

“Me disculpo. Cuando mi vice capitán me recomendó que te invitara para una misión, mi otro capitán no le agrado la idea.” Dijo Regis, señalando primero a Laurent que asintió y luego al otro hombre, y entonces, comentó. “Por eso me recomendaron que hiciera una prueba. Deseando ver la capacidad de ustedes dos.”

Tranquilo y en calma, no se veía perturbado por utilizar estos métodos y por las expresiones de los dos vice-capitanes, ellos tampoco estaban avergonzados.

Que Alice dejara al psiónico que las atacó con el rostro ensangrentado, inconsciente en el suelo y luego entrara a la habitación, hizo que Laurent sonriera.

“Me pareció una estupidez la prueba que pidió Jeremías, sin embargo, le recomendé que las enojaran molestando a ambas.” Dijo Laurent, como si supiera lo que sucedería y sonriendo, añadió. “Ahora veo, que no me confundía.”

El hombre llamado Jeremías, cuyos ojos marrones claros la observaron, dio un gruñido indiferente.

“Sigo creyendo que serán una molestia para nuestra misión.” Gruñó el hombre cruzándose de brazos.

“Hablan de una misión o de probarnos como si quisiéramos participar en sus asuntos.” Intervino Aurora de mal humor sin deseos de seguir escuchando la discusión sin sentido.

La probaron tal vez queriendo ver la clase de personalidad que tenía y la fuerza y para Aurora tales acciones eran molestas.

Le molestaba pensar en la idea de que un dios jugaba con ella y ni hablar que lo trataran de hacer un par de desconocidos.

“Estarás interesada.” Dijo Regis observando a ambas y con una sonrisa, explicó. “Nuestra misión es perseguir a una investigadora que realiza experimentos con tecnología Quoariana y que trabajan para la Secta de Larzura. Secta que está creando a los vampiros y que probablemente la Princesa Cithrel del Imperio Falion debe estar siguiendo.”

Aurora no pudo ocultar su sorpresa.

En el séptimo portal abismal, los demonios robaron tecnología y aunque capturaron a la súcubo, que estuvo involucrada, no pudieron evitar que parte de la tecnología se filtrara.

Incluso si no era toda la tecnología que ellos consiguieron, estuvo claro que ahora le estaban encontrándole utilidad al conocimiento que robaron.

Como si fuera poco, también sabían su objetivo, dejando ver que la investigaron a ambas.

“Escucharé.” Respondió Aurora e ignoró el resoplido de ese hombre llamado Jeremías, prestando atención al hermano mayor de una de sus amigas.

Regis reveló sus cartas como un modo de disculpa y fue lo suficiente como para captar su atención y disminuir su mal humor.

Aurora se dio cuenta de que la situación estaba escalando cada vez más rápido.


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TG - Capítulo 502
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Un monstruo.

Capítulo 502: Un monstruo.

En una sala de mando una proyección estaba cubriendo el centro de la sala.

Aurora que estaba observando la proyección de múltiples figuras, mantuvo la atención en el Capitán de los Ejecutores del Orden, Regis Delacroix.

“Nuestro objetivo es Luciana Montenegro. Treinta años, española, científica, maga de curación, alquimista, bioquímica y bióloga celular.” Presentó Regis y proyectando un panel, informó. “Acusada de tortura, experimentación humana e investigaciones prohibidas. Antigua trabajadora de una filial de la Empresa Cosmos despedida por falta de ética. Su afán por la investigación no tiene límites.”

La Empresa Cosmos tenía filiales que estaban involucrados en cada rama de las ciencias y los investigadores, realizaban un esfuerzo sobrehumano para ocupar los puestos vacantes en esa empresa.

Luciana era una científica que pudo lograr un puesto y aunque tenía un historial impresionante, la falta de ética en los experimentos la llevó a causar problemas.

“Estuvo involucrada en varias disecciones de los goblins en Rumania y luego de que se la acusara por sus crímenes escapó a las tierras sin ley.” Añadió Regis y pasando de proyección, añadió. “Según nuestras fuentes empezó a trabajar para la Secta de Larzura y creemos que ella es la creadora de los pseudo-vampiros que han aparecido.”

Aunque ella se ocultó muy bien durante un tiempo, luego se la encontró cooperando con la Secta de Larzura y posiblemente utilizándolos a ellos para obtener recursos y financiamiento para su investigación.

Si era verdad que ella era la creadora de los pseudo-vampiros, entonces era probable que el patrocinio diera frutos.

“Ahora hemos encontrado su ubicación en la ciudad. La Secta de Larzura estuvo cooperando con la Secta de Ketzula y la destrucción de la última delató la posible posición. El objetivo es atacar el centro de investigación.” Señaló Regis, proyectando un edificio subterráneo a las afueras de la ciudad.

Alice con su grupo destruyó la Secta de Ketzula local asesinando también a un miembro de la Secta de Larzura.

Un evento de ese tipo causaría que aquellos involucrados tuvieran miedo y buscaran retirarse.

El problema era…

“¿Para qué nos necesitaban? He enviado la información que tenemos a la Iglesia del Orden.” Dijo Aurora con seriedad y sin ocultar su mirada solemne, añadió. “Dudó que deseen dos rangos S aquí.”

No iba a ocultar información de las sectas cuando podría ser de ayuda para las iglesias y era por eso que enviaba informes de lo que encontraba.

Sin embargo, incluso si parte de esa información ayudó a los Ejecutores del Orden, no era lo suficiente como para que le invitaran y menos, cuando la única conexión era Laurent que estaba presente.

En cuanto a la fuerza, los únicos que sabrían que su hermana era un rango SS eran los miembros del décimo portal abismal y las autoridades de Zerzura, sin embargo, cualquier otro estaría en la ignorancia.

Parte de esa información fue ocultada al igual que la semilla, así que era poco probable que quisieran dos supuestos rangos S.

“No son dos simples rangos S. Todos nos enfrentamos al gusano de rango SS en el Primer Portal Abismal y en tu caso lo hiciste por tu cuenta.” Intervino Laurent con simpleza.

Jeremías dio un resoplido al comentario de su colega y en vez de decir algo, se quedó callado por la mirada solemne de Regis.

Alice que estaba comiendo aburrida, le dio una paliza al psiónico que supuestamente tenía que probarla y aunque lo hizo porque su oponente, ni siquiera tuvo tiempo para protegerse, era innegable que eran fuertes.

Laurent que la vio actuando en el primer portal conocía mejor la fuerza de ambas.

Sin embargo, Aurora mantuvo la atención en el jefe de los Ejecutores del Orden.

“La razón es la princesa. Si ella es lo que rumores dicen que es, entonces, tendremos problemas si nos enfrentamos a ella.” Respondió Regis y suspirando, añadió. “Se trata de política. Si los Ejecutores del Orden van en contra la futura Emperatriz del Imperio Falion y la herimos de alguna manera, el imperio puede molestarse.”

Aunque no lo mencionó de manera directa, dejó entender la complicación.

No era que autoridades de la iglesia terrícolas atacaran a una princesa, sino que era que los Ejecutores del Orden miembros de la Iglesia del Orden, que eran conocidos por ser extremistas, atacaran a una vampira.

Para colmo, no era cualquier vampira, era la heredera del Imperio Falion, cuyo imperio ayudó a la tierra.

“Si ella está presente. Me gustaría que puedas dialogar con ella y de esa forma evitamos conflictos.” Añadió Regis tratando de ser moderado y…

“Sin embargo, si ella es la causa del ataque de la ciudad, es inevitable que actuemos como corresponde. No podemos permitir un orden antinatural.” Intervino Jeremías observando a ambas de reojo.

Laurent asintió a medias en ese asunto.

La razón por la cual creían que podían enfrentarse a Cithrel era por la profecía y si bien Regis estaba preparándose para la posibilidad de que la princesa estuviera inestable, Jeremías la estaba tratando de culpable.

“¿Orden antinatural? ¿Así es como llaman cuando le desagradan las personas?” Preguntó Alice y dando una mirada curiosa, añadió. “Me pregunto qué diría la Diosa del Orden sobre sus creyentes.”

Las expresiones de los tres paladines que estaban en este lugar cambiaron y fue más visible para Jeremías, quien puso una expresión furiosa.

Incluso Regis tuvo que controlar su propia expresión cuando hablaron de la Diosa a la cual servía.

“Mi hermana sigue un poco molesta. No todos los días un par de paladines nos exigen que los sigamos, nos amenazan y luego nos prueban arbitrariamente. Y como si fuera poco luego insultan a una de nuestras amigas adelante nuestro.” Respondió Aurora con una expresión de falsa disculpa y observando a Regis, comentó. “Participaremos y seguiremos las órdenes, hasta que creamos conveniente. Si llega aparecer mi amiga, no necesitan intervenir. Me encargaré por mi cuenta.”

Hace unas horas lo obligaron a seguir a unos paladines y las probaron sin ni siquiera avisar… Era normal que estuvieran molesta y era lo suficiente, como para dejar que su hermana hiciera los comentarios que quisiera.

Además, aquí no le estaban haciendo un favor para invitarla, ambos estaban saliendo favorecidos.

Si Cithrel estaba en ese sitio, ella se encontraría con su amiga y ellos podrían librarse de un problema.

A diferencia de lo que pensaba Regis, Aurora consideraba que si Cithrel estaba inestable como Venali decía, la situación no terminaría con un simple problema político y los paladines terminarían enfrentándose a una vampiresa que era Archimago en varias magias.

“Me parece perfecto. Actuaremos de inmediato.” Respondió Regis aceptando la idea.

Aurora asintió, al menos destacando la resolución del líder de los Ejecutores del Orden.

******

Explosiones podían verse en una llanura que parecía no tener nada a la vista y un enorme agujero fue creado en la tierra hasta que reveló aleaciones de metal.

El techo del edificio subterráneo estaba a la vista y los paladines se empezaron a preparar destruir la barrera.

Aurora que observaba, pudo ver como los ojos de Laurent se volvían púrpuras por la condensación de energía psiónica y luego un rayo de fuego salió disparado de sus ojos, quemando la barrera y luego el metal, hasta derretirlo.

“Hay criaturas esperando.” Murmuró Alice en voz baja.

Apenas el techo de metal fue destruido y se formó un agujero, una esfera negra que contenía energía demoniaca voló hacia arriba, queriendo golpear a Laurent.

Fue Regis quien al levantar su mano produjo una barrera psiónica que evitó el ataque demoniaco.

Decenas de criaturas, empezaron a salir desde el lugar y Aurora no se inmutó al ver tantos monstruos en un mismo lugar.

Los Ejecutores del Orden estaban persiguiendo a las sectas y tal como se esperaban, este escondite no era tan simple como supusieron.

Balanceando su espada con un aura roja, cortando a la mitad a un águila monstruosa, Aurora al darse cuenta de que la mitad de los cadáveres todavía se movía, cambió a su aura blanca.

“GRrr…”

Tal como esperaba, su siguiente corte blanco que dejaba motas de polvo blanco en su camino, fue más efectivo, purificando la corrupción de esos monstruos y asesinándolo con mayor facilidad de lo que Aurora esperaba.

Lanzando ataques de ese tipo, adaptándose al cambio de aura blanca, Alice le golpeó el hombro.

“Ella parece haber pasado por aquí.” Murmuró Alice y de inmediato, llevó a que ambas fueran tragadas por la sombra.

En el interior de la sombra, Aurora frunció ligeramente el ceño.

Cithrel había pasado por aquí… Tal idea, no fue descabellada.

Esa princesa estaba siguiendo a aquellos que crearon la trampa y seguramente deseando eliminar a la persona que diseñó estos pseudo-vampiros.

Y si Aurora sabía algo de esa maga, era que tenía pocas restricciones para actuar y eso significaba utilizar múltiples magias para encontrar lo que buscaba.

O simplemente podía seguir a las autoridades… Aurora que salió de la oscuridad se concentró y llegó a lo que parecía un laboratorio.

La oscuridad de su hermana ya se había extendido por este lugar, permitiéndole a ella moverse de inmediato y Aurora al comprender en donde estaba, dio una expresión solemne.

“Son más de lo que imaginaba.” Murmuró Aurora de manera honesta.

En cada área había tubos con un líquido extraño, que retenía los cuerpos de goblins con vida y por los círculos mágicos y runas grabadas, un tipo de magia estaba activa.

El problema era que esos goblins que eran diablillos, resultaban ser más numerosos de lo que Aurora había supuesto y en esta sala, se encontraban cerca de diez tubos con ocho diablillos y lo que pareció ser dos goblins medianos.

“Algunos parecen estar vivos y…” Dijo Alice y viendo como unas runas se activaban en el área, murmuró. “Y transformados.”

Como si ellas hubieran activado algún sistema de seguridad, las runas empezaron a desencadenarse y seis de los tubos, se abrieron tirando el líquido al suelo.

Los diablillos al caer al suelo, comenzaron a transformarse y sus cuerpos crecieron con sutilidad mientras tomaban la forma vampírica.

Piel gris, garras, colmillos afiliados y un hambre incontrolable, los diablillos estaban enloquecidos y sediento de sangre.

“Dudo que puedan volver a la normalidad.” Dijo Alice con calma mientras sus brazos negros salían de su espalda.

Ella estaba señalando que esas criaturas al tener un rápido crecimiento y una transformación de este tipo perdieron cualquier noción de sí mismo, convirtiéndose en más monstruos, que alguna criatura sapiente.

Peor aún era que los sectarios utilizaron alguna clase de corrupción para controlarlos llevando que su ser fuera contaminado, hasta el punto de que era irreversible.

Más que ‘Caos’, el sentimiento ominoso que liberaba hizo que Aurora pensara en Ketzula, el Dios de las Abominaciones, el Deseo y los Ambiciosos.

“¡GRAAAA!”

Rugiendo con ira, la criatura se dispuso a atacar y Alice le atravesó el pecho con sus lanzas y luego cuando la criatura se siguió moviendo devoró la carne desde el interior, provocando una muerte sangrienta y tan llamativa como asquerosa.

“Al menos dale una muerte rápida.” Pidió Aurora antes de dejar el lugar, abriendo la entrada y encontrándose en un pasillo.

Los diablillos que eran conocidos por su naturaleza lujuriosa y peligrosa, que algunos consideraban que eran incapaces de controlar, en realidad eran seres vivos con los cuales podía interactuar.

Había muchos goblins de ese tipo en el Santuario de Zerzura, quienes deseaban una vida mejor y en las escuelas, ellos se esforzaban con la misma intensidad que cualquier niño humano.

Para ella era horrible, que lo utilizaran para tales crueles experimentos.

“Algunos están destruidos.” Murmuró Aurora al pasar rápidamente por varias habitaciones similares a donde dejó a su hermana.

En algunos estaban los tubos destruidos y por los rastros de destrucción, estuvo claro que quien lo hizo, buscaba destruir todo rápido.

¿Fueron los dueños de este lugar que deseaban destruir la investigación para que nadie la obtuviera o era otra persona que vino antes que ella?

—Por los tubos y la tecnología que usan, diría que ellos están al día en los avances. Es poco posible que los dueños del laboratorio lo destruyeran. Parece más daños causados por magia.

La respuesta de su sistema fue más evidente, cuando varios de los diablillos vampíricos y monstruos junto a cadáveres recientes de sectarios, empezaron aparecer por el pasillo.

Por el tiempo y la sangre, Aurora suponía que acababan de morir hace unos diez o quince minutos, tiempo similar a la hora que ellos comenzaron a preparar su ataque.

Garras cortando la pared, sangre y diferentes magias en un mismo sitio, era imposible no identificar la causante y el problema fue como Cithrel llegó antes que ellos.

Si bien le avisó a Siba lo que iba a hacer, le pidió que no se lo mencionara a Venali, ya que todavía no estaba estable al menos no totalmente.

—Estamos hablando de una vampiresa de rango S, capaz de alcanzar el rango SS en su transformación. La posibilidad que utilice magia para descubrir lo que hacen los Ejecutores del Orden es alta.

Hechizar a un rango S era fácil para alguien como Cithrel y más si en la forma vampírica, su poder aumentaba.

Moviéndose con mayor rapidez, Aurora se detuvo al final del pasillo y entró a una sala final, frunciendo el ceño de sorpresa.

Si todas las otras habitaciones estaban diseñadas para investigación biológica y genética, esta habitación estaba equipada con maquinaria industrial.

“¿Qué demonios es esto?” Dudó Aurora al caminar por el lugar.

Por el área había maquinarias extrañas y aunque ella desconocía a muchas de ellas, pudo reconocer las ‘máquinas desestabilizadoras’ que se emplearon durante el primer portal abismal para aumentar las filtraciones por la barrera dimensional.

Sin embargo, a su lado se encontraban otras maquinarias que no pudo identificar y cuyos diseños estaban incompletas.

—Es tecnología quoariana. Prototipos de máquinas de movimiento espacial. Sin embargo… Parecen mejoradas con conocimiento de la tierra. 

Para su lamento, Aurora había entregado a Minerva, no obstante, tal como se esperaba de su sistema, le fue completamente de ayuda en esta situación.

Había demasiada tecnología que trajeron del Séptimo Portal Abismal y literalmente era todo el desarrollo de una raza.

Fue difícil precisar lo que robaron los demonios, sin embargo, aquí había una muestra de lo que podrían haber obtenido.

“Están apuntando a la barrera dimensional, ¿cierto?” Dudó Aurora en voz alta.

La máquina desestabilizadora apuntaba a dañar la barrera dimensional o al menos volverla inestable y si bien durante el primer portal el diseño pareció un prototipo, aquí estaba siendo mejorada con tecnología quoariana.

No, para decirlo con mayor precisión, estaba siendo mejorada con conocimiento quoariano, ya que no todo se trataba de tecnología, sino que de teorías que, para algunos investigadores, eran aún más valiosas.

—Si. Al parecer quien fuera que lo atacó también destruyó la función de autodestrucción del lugar. Dejando evidencia.

“Espero que los Ejecutores del Orden puedan encargarse.” Murmuró Aurora dejando varios artefactos para asegurar el área.

Necesitaba que analizaran esos prototipos para de esa manera, si era posible, enviarlo a la Empresa Cosmos y que ellos diseñaran algunos radares para detectarlos.

Conociendo al Sabio Lucius probablemente le sería bastante fácil encontrar alguna contramedida y más importante, algún radar para detectar si una de estas máquinas estaba activa.

Escuchando un ruido de batalla, Aurora se movió corriendo por el pasillo y al llegar a la sala en donde provenía el ruido, pudo observar un hobgoblin luchando con un par de paladines de rango A.

Ese hobgoblin también fue transformado en un vampiro y la intensidad con el cual luchaba, fue impresionante.

Un rango S.

Aurora se movió de inmediato y utilizando sus puños, para golpear a la criatura, quien se protegió con sus brazos y retrocediendo unos pasos, trató de cortarla.

“GRRRrr…”

Ella esquivó las garras y luego otro corte, entonces al siguiente corte, ella aprovechó un hueco en la defensa de la criatura y golpeó el estómago de la criatura y luego el rostro, quebrando varios colmillos que a segundos volvieron a salir.

Justo cuando estaba por seguir, se dio cuenta de que los paladines que estaban por ayudarla, se quedaron en silencio, cuando otra figura vampírica apareció.

Un aura agresiva, sangrienta y llena de sed de sangre, solo que la figura en realidad era más humana que la del hobgoblin o lo más humano, que un vampiro en su verdadera forma podía ser.

Al principio Aurora pensó en Cithrel, sin embargo, al momento siguiente identificó a la figura masculina.

Era uno de los vampiros desaparecidos y ahora ese vampiro, estaba utilizando su encanto para detener a los paladines.

*BOOM*

Lanzando su puñetazo al hobgoblin vampiro par que retrocediera, Aurora al tener espacio desenfundó su espada y realizó un corte verde, que golpeó la espalda de la figura.

“¡GRAA!”

Ese vampiro que estaba por morder a los paladines rugió y cambió de objetiva a ella con una intensa hambre que demostraba que no había comido durante un buen tiempo.

Aurora con su espada avanzó y con un desliz por el suelo esquivó las garras, cortando la pierna de la criatura, tan solo para levantarse y usar su espada como un mazo gracias a que el aura celeste lo rodeó.

*Boom*

La fuerza de luchadora no era para nada una broma y aunque fue un golpe contundente, le rompió la mandíbula y le sacó varios colmillos.

“Mierda…” Murmuró Aurora cuando vio los ojos de ese vampiro que brillaban con un encanto.

Era un encanto que la hizo imaginar, que era tan guapo como Kairos y luego esa imagen mental, chocó con la realidad del monstruo que estaba delante de ella y reaccionó, girándose y dando una patada al monstruo que estaba por levantarse.

“GRrr…”

Fue una patada lo suficiente intensa, como para que la criatura fuera enterrada en la pared de metal.

Sin embargo, tal como se esperaba de un vampiro, la criatura salió revelando una sonrisa violenta y sangrienta mientras que la mandíbula volvía a su lugar.

Aurora que estaba tensa al casi caer bajo el encanto de un vampiro, se relajó al darse cuenta de que la oscuridad empezaba a moverse por el suelo y ella balanceó su espada.

“¡GRRR!”

Un corte incoloro se extendió a su objetivo, quien se defendió con sus brazos que fueron cortados a la mitad.

El vampiro era una clase de mago y aunque en su forma vampírica tenía un cuerpo fuerte y una alta resistencia, seguía siendo un mago.

El corte dio tiempo suficiente como para que Alice que estaba cerca se moviera, atrapando los brazos de la criatura y presionándola en contra de la pared, evitando que se moviera.

“…”

Como si fuera poco, la oscuridad se extendió como un tentáculo y se movió a la boca, adentrándose mientras era masticado, cubriendo por completo el rostro en una visión, que era tan extraña como perturbadora.

“Incluso si es un vampiro, eventualmente se quedará sin aire.” Dijo Alice apareciendo a su lado y con calma, añadió. “No le haré nada y la oscuridad eventualmente desaparecerá, incluso si la come.”

El vampiro se retorció y se agitó, tratando de desagarrar la oscuridad que lo afirmaba en la pared y sin lograrlo, empezó a dejar salir cortes de aire.

Había perdido el control y estaba en un estado en el que deseaba sangre, llevándolo a enloquecer.

Muy similar a Venali y a diferencia de esa vampiresa, que una vez que obtuvo más control, utilizó su espada, este vampiro en un instinto de supervivencia comenzó a lanzar su magia.

Aurora sacando una espada secundaria de su inventario, la clavó en el suelo liberando su aura celeste para evitar que los cortes de magia de aire, le llegaran.

El otro vampiro hobgoblin ya había sido eliminado por otros paladines quienes estaban llegando y Aurora suspiró ligeramente.

Era probable que Cithrel hubiera pasado por este lugar y si bien era difícil precisar si esa mujer encontró o no lo que buscaba, estuvo claro que la iglesia no consiguió a quien buscaban.

“Déjalo…”

“Apártense.”

Justo cuando Aurora le estaba por decir a Alice que lo dejara inconsciente, Jeremías se movió con su equipo apartando los otros paladines y adelantándose a ella.

“Es un vampiro desaparecido. Se calmará una vez que sea enviado a las autoridades.” Explicó Aurora en calma.

Un vampiro que perdió la razón… Eso era todo.

“Hirió a uno de mis hombres. Ese monstruo antinatural debe morir.” Declaró Jeremías con una voz fría, sorprendiendo a Aurora.

¿Deseaba venganza? ¿Quería ir en su contra? ¿U odiaba a los vampiros? Aurora había escuchado que algunos miembros de los ejecutores del orden eran extremistas, sin embargo, solo ahora se daba cuenta a que nivel estaba.

Los paladines ya habían asesinado hobgoblin vampiro y aunque aquí se encontraban cerca de diez paladines, Aurora se dio cuenta de que lo hicieron no por necesidad, sino que por la misma razón por la cual que Jeremías quería actuar.

“Es un ciudadano del Imperio Falion desaparecido. Sus acciones anteriores fueron realizadas bajo un estado de hambre, provocado por los sectarios.” Dijo Aurora con solemnidad y sin cambiar de expresión, determinó. “Si ha realizado alguna fechoría, que los investigadores y los jueces, se hagan cargo.”

Era imposible para ella entender la naturaleza de los vampiros e identificar cuando actuaban por voluntad propia o lo hacían porque deseaban.

No obstante, a sus ojos este individuo fue raptado por los sectarios y seguramente fue sujeto de experimento y llevado a un estado de falta de sangre y no merecía morir por esas razones.

En caso de que hiciera algo mal, los investigadores podían encargarse de determinar si lo hizo con plena conciencia de sus acciones o por la sed de sangre.

“No te lo estoy pidiendo.” Dijo Jeremías y un par de paladines, sacaron sus espadas y empezaron a mostrar sus auras, entonces ese hombre, ordenó. “Muévete ahora. O tendremos que usar la fuerza.”

Lucharían en su contra en caso de que ella se opusiera y Aurora al darse cuenta a que extremo estaba llegando, suspiró.

¿Cuál era la razón? Tal vez era venganza, aunque que mencionara que hirió y no que asesinó a nadie, era extraño.

¿Quizás fue porque otros vampiros monstruosos creados a partir de este sujeto de experimento causaron bajas entre los paladines o inocentes?

Al final la razón no tuvo importancia y Aurora reveló su aura de espada, dejando en claro que no se apartaría.

“No. Si te atreves a atacar, responderé.” Dijo Aurora con una voz seria.

Alice ya había rodeado con su oscuridad al vampiro y era probable que lo ocultara en su sombra, lo que significaba que podrían defenderse en caso de que esos paladines atacaran.

Por las miradas de algunos paladines, no todos compartían el extremismo que estaba mostrando Jeremías, aun así, no lo detuvieron.

Ya fuera que creyera que un vampiro era antinatural o quisiera eliminar los monstruos, similar a como algunos humanos deseaban matar a los demonios, dio lo mismo.

La tensión aumentó de inmediato y esta vez fue seria, demostrando que ninguno de los bandos estaba bromeando.

La diferencia era que ella estaba haciendo tiempo y con mirar algunos paladines tensos que no deseaban seguir las órdenes de ese vice capitán la razón fue obvia.

“¿Qué sucede aquí?” Cuestionó Regis cuando apareció levitando en el aire.

Los paladines que seguían a Jeremías ocultaron la seriedad y aquellos que estaban tensos, suspiraros aliviados evidenciando que algunos de ellos habían llamado a su líder.

El causante de la anterior atmosfera tensa, ni se inmutó.

“Las invitadas no desean apartarse para terminar con nuestro trabajo. Necesitamos purificar todo este lugar.” Dijo Jeremías y escupiendo al suelo, gruñó. “Ya es suficiente que estemos cooperando con un monstruo.”

Le dio una mirada a Alice y la expresión de Aurora se distorsionó, llevando a que apenas pudiera controlar su ira.

Si fuera una provocación la enojaría, aun así, no a este nivel que estaba sintiendo ahora y la causa de su ira, era la naturalidad con la que acusaba a su hermana.

Desde los pies de Alice, la sombra estaba cubriendo parte de la pared y el suelo, extendiendo brazos que se convertían en lanzas.

Era probable que al ver como Alice hizo que el vampiro tragara su oscuridad, fuera la causa por la cual la llamaban monstruo.

Sin embargo, cualquiera fuera la causa la molesto y más cuando otros paladines concordaban con esa estúpida idea.

“Es suficiente. ¡Retírense ahora!” Ordenó Regis con una voz fría y enojada.

Incluso él supo que habían ido lejos y el problema era que esos individuos resultaban ser sus subordinados.

La expresión de jeremías se volvió agria y gruñendo como un animal sin cerebro se retiró.

Aurora le hizo una señal a Regis que no viniera a dar sus disculpas inútiles o a dar excusas y la razón era que estaba molesta.

El día que se enteraba de las profecías, tenía que conocer a unos bastardos que la lograban enojar.

“No necesitas molestarse. Son solo idiotas.” Dijo Alice riéndose divertida al ver su expresión y dándose cuenta de que sus palabras no la calmaron, se rio aún más y añadió. “Además, en cierta forma, está en lo correcto. Soy un monstruo que da mucho miedo.”

Su voz ‘tenebrosa’ era la misma voz que usaría un adulto para asustar a unos niños y esa era la manera de Alice para decir, que no le importaba lo que otros pensaran de ella y que no debería molestarse cuando ella, que era la persona afectada no estaba molesta.

“Los únicos que de verdad tienen miedo de ti son los dueños de buffet libres.” Murmuró Aurora siguiendo la broma de su hermana y dando un suspiro, añadió. “Vamos, no estoy de humor para trabajar más por hoy.”

La expresión de Alice tembló entre una risa y de un modo extraño por su broma y la final dio una sonrisa.

Al igual que Aurora sonreía cuando veía a su hermana estar preocupada por ella, Alice era similar.

Así que Aurora lo dejó estar y lo único que deseaba hacer ahora era entregar al vampiro rescatado al Imperio Falion y luego descansar.

En cuanto a si los Ejecutores del Orden la criticaban por no seguir sus reglas, Aurora dejaría que hablaran con sus superiores y en este caso eran los del Imperio Falion.

******

En un silencioso almacén, un grupo de sectarios estaba guardando todo tipo de papeles.

“Maldición. Dejen de guardar todo. Estoy cerca. ¡Estoy malditamente cerca!” Gritó una mujer, con una expresión enfurecida.

Luciana Montenegro estaba furiosa.

La secta de Larzura la estaba ayudando a investigar y ella había avanzado lo suficiente, para recrear un linaje vampírico y si bien estaba defectuoso estaba cerca de conseguir un linaje propio.

Los malditos vampiros estarían sumamente enojados y lo único que necesitaba era otro vampiro con una mayor pureza del Linaje Caín.

Quienes se deberían haber encargado de conseguirlo era la secta y ellos utilizaron a los vampiros monstruosos defectuosos y los soltaron, llamando la atención.

La Princesa del Imperio Falion y su guardaespaldas, fueron quienes cayeron en la trampa y para su deleite ambas eran vampiresas.

Sin embargo, los idiotas no lograron capturarla y como si fuera poco, cuando un gremio afiliado capturó a una de ellas, la perdieron.

Ahora la otra vampiresa, lo estaba siguiendo y ese maldito monstruo atacó su laboratorio, llevando a que huyera.

“Si logran conseguirme muestras de un espécimen mejor. ¡Crearé un linaje único! ¡Lo juro!” Dijo Luciana y acercándose al jefe del escuadrón que estaba cargo de su seguridad, anunció. “Tengo maneras para capturarla o herirla. Incluso si es un poderoso mago, la tecnología la pillara de sorpresa.”

El jefe del equipo que la rescató cuando la vampiresa atacó y antes de que los paladines se movieran, era un joven hombre que utilizaba un tipo de máscara tecnológica, que cubría la mitad de su rostro y parte del ojo.

Estaba llevando un rifle como un arma y debería saber mejor que nadie que la tecnología sorprendía a los terranovense y a veces era la causa de la derrota.

Sin obtener respuesta, Luciana se mordió los labios hasta que sangraron.

Estaba tan cerca… Tan cerca… Sin embargo, enviaron a un grupo para rescatarla y llevarla lejos de este lugar.

Si fueran mercenarios o sectarios, podría convencerlo, pero estos imbéciles eran individuos contratados a través de la sociedad de asesinos.

“Señor, tenemos noticias de los miembros de la fuerza que atacaron el laboratorio. Regis Delacroix lidera, acompañado de sus vice capitanes Theodore Laurent y Jeremías Leavitt.” Dijo un miembro del equipo de rescate y luego con seriedad, anunció. “También participaron dos extranjeras. La Protectora de Zerzura y la Glotona. Al parecer conocen a la Princesa Cithrel y han venido a buscarla.”

A los primeros lo conocía y más cuando eran sus perseguidores y aunque no supo quiénes eran los segundos, vio una oportunidad cuando una intensa sed de sangre se desató del jefe del escuadrón.

Furiosa y rencorosa, era una ira desbordante y una sed de sangre intensa, que solo podía definirse como deseo de venganza.

“¿Dijiste que puedas atrapar a esa princesa?” Preguntó Jake Holland con una voz fría y al verla asentir, añadió. “Te ayudaré.”

El lugar quedo en silencio y Luciana dio una sonrisa al escuchar la ira de ese individuo.

No le interesaba las razones de ese joven y si tenía que ayudarlo a conseguir venganza, lo haría mientras ella pudiera terminar con su investigación.


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