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TG - Capítulo 559
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¿Sufrieron?

Capítulo 559: ¿Sufrieron?

En un templo, Clémentine que tenía sus ojos cerrados, torció sus alrededores con la telequinesis y de repente sintió un peligro acercarse y ella, agudizando sus sentidos, volvió a torcer lo que la rodeaba.

A pesar de que comprendía que estaba en un templo, se sintió que estaba viajando, solo que, a diferencia de viajar por el Plano Astral de la tierra, este sitio era más complejo y peligroso.

Tratando de concentrarse de vuelta, ella no pudo evitar pensar en lo que estaba ocurriendo con Aurora, Alice y Akira en la expedición y fue ese breve momento que fue presionada.

“Guh…”

Un corte púrpura atravesó su mente y Clémentine abrió los ojos gruñendo de dolor mientras dejaba de flotar y caía al suelo del templo.

No estaba en el templo en Nepal, sino que estaba en el interior del templo dentro del Plano Astral y al frente de ella estaba una presencia abrumadora que provenía de una pluma de fuego.

“Mal. Estás distraída.” Dijo la voz poderosa que retumbo por la sala del templo.

A pesar de que ella había venido con su cuerpo, sintió sus sentidos abrumados por el poderío mental de la voz.

Era una voz femenina y a pesar de que fue suave, era poderosa lo suficiente como para abrumarla y lo hizo a propósito, porque el poder iba más allá de lo que una persona normal soportaría.

“Ug…”

Y Clémentine no solo sintió miles de agujas clavadas en su mente, sino que motas de algo más se filtraron en su conciencia y pensamientos aparecieron tratando de corromperla.

Una imagen de Aurora, Alice y Akira heridas pidiendo ayuda apareció en su mente y luego se torció aún más, esta vez muertas cruelmente por peligros desconocidos.

Tales pensamientos le causaron rechazo y ese rechazo se convirtió en ira que potenció su mente.

“¡Basta!” Rugió liberando una onda mental que empujó a sus alrededores.

Aun así…

“Patética… Débil… Insignificante.”

Una voz continuaba y sonaba igual que ella, presionando y filtrándose en su mente y Clémentine volvió a sentarse para meditar.

Adentrándose a su propia conciencia que fue un torbellino de recuerdos e imágenes de toda clase, vio una presencia oscura filtrándose en tales recuerdos y ella lo erradicó por completo.

Entonces volvió abrir sus ojos y observó la pluma que flotaba.

“Movimientos bien hechos. Sin embargo, tienes que aprender a usar tus ataques mentales sin hablar. Hay seres que no te dejaran hablar.” Dijo Fenghuang en un tono serio.

Hay seres que le impedirían hablar, moverse o actuar e incluso seres como la mismísima Fenghuang que controlarían su cuerpo en un instante.

“Comprendo… Trataré de mejorar.” Respondió Clémentine.

Desde que había llegado solo estaba saliendo del templo para eliminar a pesadillas o evitar que nacieran, ayudando a los otros monjes a encargarse de torbellinos de pensamientos negativos.

Sin embargo, el tiempo restante fuera de eso permaneció en este templo y si bien estaba informada de lo que ocurría en el mundo real, no podía intervenir.

Fenghuang que estaba en cada habitación del templo como una pluma, la entrenaba y le ayudaba atacándola mentalmente y perfeccionando sus capacidades de viaje.

“El Plano Astral de la tierra tiene peligros, pero más allá, se encuentran peligros mayores e inimaginables. Seres poderosos cuyos poderes sobrepasa tu imaginación.” Dijo Fenghuang y en calma, detalló. “Los viajeros pueden moverse por ese plano. Con una mayor facilidad que otros, pero puedes ser influenciada, corrompida o devorada por mentes de abrumador poder.”

El Plano Astral más allá del velo era un sitio en donde se condensaba la energía psiónica en su más pura esencia y en donde las mentes psiónicas se encontraban.

“Tengo un asunto que atender. Un viaje que hacer y si deseas acompañarme necesitas perfeccionar tus habilidades aún más.” Dijo Fenghuang en un tono simple.

Clémentine observó a la pluma que estaba ardiendo.

Fue traída aquí y estaba cumpliendo tareas, pero ni era la mejor estudiante ni la más poderosa y, sin embargo, Fenghuang la invitó al exterior.

“Algunos como tú tienen talento y eventualmente te verás envuelta al Plano Astral. Incluso si no deseas que tu primera vez sea a mi lado, necesitas prepararte.” Dijo el Fénix en una voz amable.

La estaba invitando al exterior y en vez de que ella se viera envuelta sin querer, Fenghuang la estaba invitando para que la siguiera y la acompañara a ese supuesto asunto que debía atender.

La Bestia Santa, conocida como Fénix, en realidad era un ser psiónico desconocido que ayudaba a los monjes a entrenar y aprender para proteger la tierra del Plano Astral.

¿Por qué tal ser la estaba apoyando?

“Como un polluelo bajo las alas de un ave.” Murmuró Clémentine en voz baja.

“Es una analogía precisa. Mis alas son enormes y ahora estás bajo ellas.” Respondió Fenghuang y soltando una risa, comentó. “Apoyarte de este modo es normal. A pesar de que no estoy interesado en el mundo terrenal, no está mal apoyar a mentes que tienen potencial tanto para defender este mundo como para trascender.”

La pluma ardió y las llamas se volvieron púrpuras, entonces una figura femenina de puras llamas se reveló delante de sus ojos y la observó.

Esas llamas daban calma y purificaban la mente de Clémentine que ni siquiera podía percibir la presencia del ser que estaba al frente de ella.

¿La llamaron Bestia Santa para ocultar lo que era? Tal pregunta resonaba en su mente y…

“¿Eres alguien que viene del exterior?” Preguntó Clémentine honestamente.

Una pregunta que seguramente no debería haber hecho.

A diferencia de lo que decían en la tierra, el Fénix no era una Bestia Santa, o si lo era no parecía ser una que creciera de la tierra.

No era como la Bestia Santa de la India o la Reina del Bosque de África.

Tampoco era una Bestia Santa como el Barbegazi cuyo origen, a pesar de que era desconocido, seguía siendo terrícola.

Fenghuang era algo más… Una mente abrumadora cuyas alas extendían una presencia incuestionable.

“Pensé que preguntarías por qué te presto más atención de lo normal.” Respondió Fenghuang y recreando un asiento para sentarse, señaló. “Soy Fenghuang la Bestia Santa de China. La Protectora del Velo y la Defensora del Plano Astral.”

Una ser que en fuerza era categorizado como rango SSS estaba tomando un rol de importancia incuestionable.

Al ser Protectora del Velo significaba que era ella quien se encargaba de evitar que otros seres de más allá se acercaran e interfirieran en la tierra.

También era la Defensora del Plano Astral y que no ocurriera accidentes graves con Pesadillas era una prueba de que estaba haciendo un buen trabajo.

Y ese trabajo lo cumplía con los monjes del Templo en Nepal.

¿Por qué los monjes meditaban y entrenaban duramente limpiando los alrededores? Era simple porque estaban cumpliendo una tarea dada por Fenghuang.

A pesar de que era esclarecedor, la respuesta daba más preguntas.

¿Quién era la persona o entidad que le dio la tarea? ¿Por qué le dieron esta tarea? Y finalmente… ¿Fenghuang vino del Plano Astral más allá del velo?

La curiosidad era abrumadora, pero no toda curiosidad debía ser respondida.

“¿Y por qué me invita a hacer esta tarea a mí?” Preguntó Clémentine y en calma, añadió. “Aparte de enseñarme bajo sus alas.”

Fenghuang enseñaba y guiaba a todos los viajeros que venían a este sitio de descanso.

Sus llamas calmaban la mente y los purificaban, permitiéndole descansar y no volver a la tierra con efectos negativos.

Ella era parte de esos viajeros que venían a este sitio y recibía los mismos beneficios, lo que significaba ser educada y no profundizar en temas privados.

No obstante, fue Fenghuang quien reveló había algo más y…

“¿Conoces a Agatha Campbell? Tengo una tarea de ella que resolver y al escuchar que estabas aquí me pidió que te ayudara a mejorar. Un pedido insignificante cuando ya lo tenía pensado.” Respondió Fenghuang e ignorando su sorpresa, detalló. “Te iba a acompañar a ver a tus amigas al otro lado del Portal Abismal, pero esta nueva tarea puede ser más educativa.”

Si al principio se sorprendió de que Agatha fuera quien diera un comentario para que la ayudaran, tuvo sentido luego de pensarlo.

Esa mujer había conocido a su madre, al menos por lo que había mencionado, y más allá de eso, ayudaba a las amigas de su hija y si bien fue directa con Érica, no esperaba que ella también fuera apoyada de este modo.

Sin embargo, esa sorpresa comparada a la idea de que Fenghuang la llevaría a ver a Alice, Aurora y Akira fue insignificante.

“¿A qué se refiere?” Preguntó Clémentine con un tartamudeo.

¿Cómo era posible que la acompañara a ver a sus amigas? 

“El Plano Astral de la tierra está atado la misma tierra. No obstante, el Plano Astral más allá del velo no. Es un mundo infinito apartado del tiempo y el espacio.” Dijo Fenghuang y en calma, detalló. “Para seres como nosotros puede ser nuestro hogar, pero para viajeros como tú puede ser un puente… Un puente que te permitirá llegar a cualquier sitio y lugar. Algunos más fáciles que otros.”

Clémentine controló su respiración.

Lo que estaba hablando era un nivel más allá de lo que ella hubiera esperado y era difícil comprenderlo en totalidad.

Y más ahora.

“Poco a poco lo entenderás. Hay preparativos y límites. Al menos el mundo al cual dirige los Portales Abismales existe la energía psiónica, así que será llevadero.” Dijo Fenghuang y observándola detenidamente, preguntó. “¿Entonces te gustaría viajar a mi lado? ¿Un viaje a otro mundo?”

Sonaba, aterradora, enigmático, irreal y… Fascinante.

Clémentine apenas pudo controlar la emoción y fascinación que tenía por tal alocada idea y…

“Sí. Me gustaría.” Respondió sin contenerse.

******

Nicole se ajustó la máscara de Bastet y observó la calle a los edificios de almacenes en donde se estaban dirigiendo.

En el auto estaba siendo conducido por Aldina y del otro lado estaba Jasar, quienes eran los únicos que asistirían hoy.

A la calle en donde estaban entrando era un área de almacenes a cada lado y ellos estaban moviéndose a la zona central en donde supuestamente se encontrarían con su objetivo.

Zeng Su hijo del CEO regional de la Empresa Apicius Zeng Hao.

Ese niño malcriado estaba por vender información a ellos y le enviaron esta ubicación para encontrarse.

“Hay un par de presencias extras.” Informó Jasar y frunciendo el ceño, señaló. “No parecen ser compradores.”

“¿Guardias?” Dudó Aldina en voz alta.

“No. Parecen tener a Zeng Su encerrado, pero no parecen ser amigables con él.” Murmuró Jasar y en calma, reveló. “Supongo que alguien más se vio involucrado.”

¿Terceros se vieron involucrados?

Nicole suponía que Zeng Su tendría guardias o algo que protegieran su espalda para que pudiera cobrar y vender la información de manera segura, pero esto parecía apuntar a otro asunto.

“¿Autoridades?” Preguntó Nicole en un tono dudoso.

Si era sincera, no tenía deseos de luchar a muerte con autoridades o verse envuelta con ellos y el problema era que la seguridad de China aumentó en medidas extremas.

Lo que significaba que si continuaba moviéndose en estas tierras podía verse involucrada con autoridades.

“No… Parecen demonios corruptos.” Respondió Jasar cuando Aldina estacionó el auto al frente del almacén que le mencionaron.

A la mitad había un espacio abierto y actualmente era de noche, pero cada uno de ellos como un rango S podía ver bien.

Esta vez Jasar, o precisamente Melgar, estaba usando su sombra por la cual los Demonios de las Sombras eran conocidos y fue perfecto para Nicole que quería información de antemano.

“Entonces veremos qué es lo que quieren y tomaremos a Zeng Su.” Respondió Nicole, entonces salió dándole una orden a Aldina que se quedara atrás.

Mirando el cielo con la luna tan brillante, bajó la mirada y vio que un demonio con un único cuerno estaba saliendo.

Ella, jugando con el anillo que tenía la figura que la conectaba a los Dioses Infernales, se adelantó.

“¿Ustedes son los compradores?” Preguntó el demonio con el único cuerno.

Era un demonio corrupto cuyos ojos era negro y el cuerno en su cabeza parecía de obsidiana.

Estaba altamente equipado y era difícil decir de donde eran o a que grupo pertenecían.

“Sí. Pero ustedes no son los vendedores.” Respondió Nicole y cruzándose de brazos liberando una pizca de su aura, cuestionó. “¿Buscan traicionarnos?”

Jasar sonrió como si le gustara la idea de traición y estaba tomando ese papel de un antiguo Señor de la Guerra peligroso.

¿Capturaron a Zeng Su? Era poco probable que ellos fuera las personas con la cual ese niño malcriado cooperara y daba la impresión de que eran compradores que se aprovecharon de la situación.

Zeng Su no era muy inteligente para Nicole y cualquiera sería categorizado de tal manera cuando trataba de ir en contra de la Empresa Apicius tan abiertamente.

“No. Quiero hacer un trato.” Respondió el demonio corrupto y observándola, explicó. “Tenemos a Zeng Su y la información que ustedes buscan. Se lo entregaremos mientras ustedes nos ayuden a nosotros.”

Ella hizo algo similar con las personas que vinieron del Imperio Angkor y esta vez el demonio corrupto buscaba hacer un trato similar.

Nada raro en este mundo en donde se podía negociar de esta manera y Nicole le instó a que hablara.

“Necesitamos una manera segura de abandonar esta nación. Lamentablemente, las autoridades chinas han sido más eficaces de lo que imaginamos y nos han cortado los caminos.” Reveló el sectario y observándolo, pidió. “Dentro de las organizaciones del bajo mundo, ustedes han sido los más nuevos y no conectados a nadie. Al menos nadie de estas tierras.”

¿Buscaban una manera segura para salir?

Las autoridades chinas, precisamente las Familias Chinas, estaban siendo muy cautelosas con la seguridad y agresivas con los criminales.

Esas familias no solamente controlaban las autoridades, sino que a las organizaciones del bajo mundo con las cuales tenía negocio y cooperaban.

Fue por lo que sucedió en el Duodécimo Portal Abismal y Nicole se dio cuenta de que tal vez buscaban a aquel que podría ocasionar todo.

Dándose una mirada con Jasar ambos se entendieron y…

“Es un trato agradable.” Respondió Nicole honestamente.

¿Cómo sería la mejor forma de vencer esos demonios corruptos y capturar a Zeng Su? Tal idea estaba en su mente y esperaba que Jasar se encargara de Zeng Su, para que ella pudiera actuar.

No sabía lo que tenían planeado esos demonios o de que estaban huyendo, pero si no querían contactar con cualquier otra organización que podría ser más legal, entonces significaba que estaban involucrados en algo gordo.

Después de todo, incluso ella podía salir legalmente de este país actuando como Bastet y la razón era que las familias actuaban en el bajo mundo.

La única diferencia era que actualmente todas las familias se pusieron de acuerdo en ser estrictos y todo fue porque varios miembros importantes de las diversas familias se vieron involucrados en el Duodécimo Portal Abismal.

“Qué tal si…”

Antes de que pudiera hablar, ella escuchó pasos pesados que provenían de un callejón y al observar vio una figura que lentamente crecía de dos metros a tres metros.

Cabello negro corto, barba prolija y cuidada, un cuerpo musculoso y grande, su expresión era solemne y su cuerpo inmenso.

Un gigante de músculos de aceros.

Nicole estuvo emocionada de ver a uno de sus ídolos y luego se dio cuenta de que ahora mismo estaba en el lado contrario del héroe que respetaba.

“Ustedes…”

Antes de que Nicole pudiera percibir algo, el Gigante de Acero atrapó el cuello del sectario y la apretó fuertemente hasta que el cuerpo se dejó de mover y cayó al suelo inconsciente.

“Bajen sus armas y ríndanse.”

“Por la Lib…”

“Oh, Dios…”

El Gigante de Acero dio la orden y los sectarios que lo observaban se congelaron totalmente.

Uno de ellos antes de que hiciera estallar un chaleco lleno de explosivos mágicos y otro antes de que rezara.

Entonces Nicole se dio cuenta de que su cuerpo estaba congelado como si el espacio se hubiera apretado a su alrededor y tras un segundo, pudo moverse.

No huyo… Supo que el Gigante de Acero no estaba solo y como alguien influyente de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, estaba acompañado de aquel que adoraban en la iglesia.

¿Iba a terminar en prisión? ¿Encarcelada en la Iglesia del Tiempo y el Espacio? Tenía un historial criminal, así que cualesquiera de las dos opciones eran posibles.

“¿Zerzura o personal?” Preguntó el Gigante de Acero mientras su cuerpo volvía a su tamaño de dos metros de alto.

Le estaba preguntando a Jasar que estaba en calma.

“Empresa Apicius.” Respondió Jasar en calma.

“James, entonces… Bien, me llevaré a estos tipos. Estaban involucrados con los sectarios que desencadenaron lo que sucedió en el Duodécimo Portal.” Dijo el Gigante de Acero y observando a los demonios corruptos inmóviles, sonrió y cuestionó. “¿Creen que suicidarse los liberara?”

Junto a esa pregunta el espacio se torció y ellos desaparecieron al instante como si no hubieran existido y Nicole que estaba tensa dio un suspiro.

“Eso no fue bueno.” Murmuró Nicole suspirando.

Nunca imaginó que alguien como el Gigante de Acero se viera involucrado en un asunto como este y más cuando esto era insignificante… O eso había creído.

Sin embargo, esta era una prueba de que a veces algunos eventos estaban fuera de su control y las cosas podían ir mal.

“Es mejor que vuelvas.” Dijo Jasar y sonriéndole, comentó. “Ya me he encargado de Zeng Su. Ahora puedes volver a tus tierras y recibir tu pago.”

Desde este momento las cosas ya no la involucraban a ella, que no era parte de la Empresa Apicius y le estaban pidiendo amablemente que se retirara.

Para Nicole fue lo mejor.

Después de todo, casi recreaba una escena que antes la emocionó, tanto en donde un gran héroe detenía a una vil villana y el único problema era que aquí ella era esa villana.

Viendo a Aldina pálida, comprendió el miedo y le hizo una señal para que preparara un objeto de movimiento espacial.

Actualmente, esos objetos estaban restringidos en la ciudad, al igual que cualquier círculo mágico o movimiento espacial.

Razón por la cual esos tipos buscaban otros modos para huir y no usaban los tradicionales.

No obstante, este artefacto era legal y podía moverse para dejar este país.

Una ventaja que le daba ayudar a la Familia Shao y a la Empresa Apicius.

******

Un joven asiático tembló mientras salía del taxi que acababa de pagar.

Estaba asustado… ¿Y cómo no lo estaría? Quiso vender información, pero se topó con unos lunáticos que lo capturaron y lo usaron para vender su información a otros con la intención de encontrar un medio para huir.

Él no imaginó que esto sucedería.

Zeng Su se dirigió a la entrada de la mansión de su padre y trató de ocultar el miedo, pero no pudo.

Había tenido la intención de vender la información y vengarse de su padre que lo dejó en vergüenza y empezar algo nuevo.

Había imaginado que solo necesitaba ocultarse y vender uno que otros secretos que había robado de su padre.

Sin embargo, no espero que sucediera todo esto y ahora estaba asustado, dándose cuenta de la estupidez que cometió.

Tocando la puerta de la mansión de su padre, la puerta se abrió y en el interior, Zeng Hao lo observaba con una expresión agotada, apenada y llena de tristeza que al verlo se profundizó.

Zeng Hao era un hombre de negocios que a veces era proclive a enfurecerse y siempre lo miraba con ira, pero esa mirada…

“Lo siento, padre… Yo lo siento. No quise hacerlo.” Dijo Zeng Su y fue a moverse a su padre, que, en vez de golpearlo, lo abrazó con fuerza.

Era un abrazo que no concordaba con el hombre exigente, que siempre le mencionaba que debía comportarse y le trató de inculcar un sentido de deber por la Empresa Apicius para la cual trabajaba.

Y tal reacción lo asustó aún más y Zeng Su, imaginó que lo desheredaría y lo abandonaría para siempre.

Tal idea lo asustó.

¿Cómo podría vivir afuera? ¡Solo tenía veinte años y nunca había trabajado! 

Tales ideas lo asustaron y abrazó a su padre.

“Lo siento… Lo siento… Lo siento.”

La atmósfera lo hizo disculparse varias veces y Zeng Hao lo abrazó con mayor fuerza.

“Eres un niño tonto… Estúpido e ignorante… Te dije que no hicieras nada… ¿Por qué nunca me escuchas?” Cuestionó Zeng Hao con una voz temblorosa de ira, impotencia y dolor.

“Lo siento… Cambiaré… Padre, lo prometo… Cambiaré… Yo…”

Zeng Su se detuvo de repente por un dolor perforante en su estómago y al apartarse con su fuerza parpadeó aturdido al ver las manos alrededor de la daga que perforaba su estómago.

“Niño, tonto… Te lo dije… Te dije que no hicieras nada estúpido… Te ordené que no te comportaras en la empresa… ¿Por qué no me hiciste caso?”

La apuñalada se convirtió en una segunda y Zeng Su, que trató de escapar, cayó al suelo con su padre arriba de él, apuñalándolo una tercera vez.

Y mientras su conciencia se apagaba, vio al hombre que era su padre apuñalarlo otra vez mientras lloraba.

Entonces murió… Y Zeng Hao en la sala del hogar en donde había criado a su hijo, lo vio inmóvil.

Estaba muerto y él fue quien lo asesinó.

Las lágrimas cayeron de sus ojos y entonces desde el segundo piso varios pasos se escucharon y luego varias figuras encapuchadas que cubrían su rostro bajaron.

Varias de ellas lo observaban a ambos y una figura se acercó manchándose los zapatos de sangre y se arrodilló a su lado.

“Hiciste lo correcto Zeng Hao.” Dijo la figura y sacándose la capucha lo observó.

Un anciano de cabello blanco canoso le dio una sonrisa amable como si quisiera relajarlo y tal sonrisa en esta escena se volvió siniestra.

“Nosotros somos pocos y tenemos múltiples beneficios. Las comidas que comemos nos mantienen llenos de energía y vitalidad, sin dolores ni aflicciones. Nuestros hijos y nietos son alimentados con lo mejor, permitiéndoles alcanzar una fuerza mayor y nosotros gozamos de privilegios y riquezas que jamás hubieras obtenido de otro modo.” Dijo James y mirando a Zeng Hao, recordó. “Pero tenemos obligaciones y deberes. Si queremos seguir gozando de esos beneficios, debemos cumplir con nuestras obligaciones y deberes.”

El anciano se levantó y lo observo a él desde arriba.

“Si ni siquiera pueden cumplir la obligación de padre, entonces debes cumplir la obligación de tu puesto.” Reveló el anciano y sin apartar la mirada, ordenó. “Te mereces un descanso y un retiro. Has hecho un buen trabajo.”

El silencio surgió en la sala y James dio unas palmadas en el hombro de Zeng Hao logrando que temblara en un estado de agitación extrema.

Unas palmadas condescendientes que los jefes daban para apoyar a los subordinados.

“Todos tenemos nuestros papeles. Algunos con más restricciones que otros, pero todos igualmente exigentes.” Dijo James y en voz baja, murmuró. “Y créeme, hay peores destinos que este. Ahora disfruta tu retiro y lamenta tus malas decisiones. Eventualmente, serás usado para cumplir otro papel… Como todos nosotros.”

El silencio los cubrió a todos y Zeng Hao lloró al haberlo perdido todo.

******

En la terraza de un edificio al frente de un famoso teatro, el espacio se retorció superando la seguridad activa de la ciudad y Agatha apareció limpiándose las manos.

Caminando al frente vio la figura de un anciano de espalda mirando desde el edificio hacia abajo.

“Todo apunta a Xu Long.” Dijo Agatha a ese anciano en silencio.

“Suenas como si te molestara el resultado.” Respondió James en calma.

“Lo es. Los sectarios hablan que cooperaron con David y fue la Familia Xu quienes les permitieron que ellos usaran la nueva máquina que construyeron.” Dijo Agatha y frunciendo el ceño, murmuró. “Los sectarios obtuvieron resultados de la investigación, pero la Familia Xu… No ha obtenido nada.”

Los sectarios estaban atados con contratos en nombre de Larzura, pero frente a un Primordial fue un juego de niños sacarle toda la información que conocían.

David con quien Xu Long cooperaba y trabajaba fue quien ayudó usando la autoridad de la Familia Xu para instalar la máquina y desencadenar el duodécimo portal que tragó tres edificios.

No tenía sentido.

¿Y cómo no lo tendría?

“La Familia Xu al perder varios de sus miembros y verse envuelta en esta situación se puso en desventaja lo suficiente como para que otros lo golpearan.” Dijo Agatha mirando al anciano y luego al teatro, anunció. “Todo es perfecto. Demasiado perfecto.”

Las pruebas que apuntaban a Xu Long eran evidentes y se ajustaban tan perfectamente que la hizo sentir como si alguien hubiera preparado todo.

El peón perfecto para ser culpado de todo y que encubriría a la verdadera persona.

“¿Quieres que me detenga?” Preguntó James observándola.

Agatha se concentró en ese anciano cuya expresión era solemne y simple, como si estuviera por hacer las compras.

Era una de las personas que estaba aprovechando la desaparición de Xu Long y su gente, para moverse.

“No. Me encargaré de investigar, por otra parte, y usaré el escándalo que causes para mi provecho.” Respondió Agatha honestamente.

“Perfecto.” Murmuró James y apuntando al teatro, reveló. “Disfruta la escena.”

Agatha volvió la mirada al teatro en donde la función estaba terminando y su mirada se concentró al callejón de un lado, en donde las personas estaban saliendo discretamente.

Como había demasiados medios en la entrada, usaron la puerta del callejón para retirarse y entre las personas, quien destacó fue Xu Bai, el padre de Xu Long.

Xu Long había tomado la posición de cabeza de la familia y ahora que no estaba, Xu Bai volvió a tomar el liderazgo, manteniendo estable la familia mientras su hijo no estaba.

Estaba conversando con sus socios riendo y divirtiéndose, trayendo calma a los socios comerciales.

Hablaba de que Xu Long volvería más fuerte que nunca y de la misma forma que suprimió a la Familia Shao casi derrotándola, habló orgullosamente de que repelió a la Empresa Apicius.

Tal orgullo era evidente y daba confianza a los socios.

Entonces una figura encapuchada apareció al frente de ellos y…

“…”

Los cuerpos se convirtieron en masas de carne, sangre y órganos desparramados cuando el espacio se retorció alrededor de cada persona.

¿Sufrieron? No fue una muerte instantánea, cruel y sangrienta.

Ni siquiera los guardias de rango S evitaron el cruel destino de convertirse en carne y sangre.

Entonces la figura encapuchada desapareció totalmente como si nada hubiera sucedido.

“Nuestra socia perdió a alguien que amaba como su hija.” Reveló James y en calma, anunció. “Nosotros como sus socios debemos apoyar a nuestros aliados.”

En parte era verdad, pero en parte solo estaba ocultando el lado vengativo y ahora estaba mostrando parte de la autoridad de la empresa.

Y… Agatha sonrió.

Después de todo, ella volvió a hablar con su hija y le contó lo que sucedió con Xu Long.

Así que si el anciano quería destruir cruelmente la familia Xu entonces lo dejaría… Después de todo, no era la primera vez que el anciano se movía y no sería la última.


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Historia La Caída Capitulo 34
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Historia Paralela La Caída Capitulo 34: Arte.

Historia Paralela La Caída Capitulo 34: Arte.

Aurora caminó de lado a lado en su habitación e ignoró la mirada de Alice, que la observaba comiendo papitas.

“Pronto iré a conocerlo.” Murmuró Aurora en voz baja.

El Señor… Su sistema le ayudó y le mencionó que la llevaría a un sitio en donde estaría una persona que podría ayudarla a descubrir su talento y entrenarla.

Estaba nerviosa por las posibilidades.

Confiaba en su sistema, pero no podía garantizar lo que sucediera y ella podía no tener talento, lo que significaría que no podría hacer nada.

¿Qué sucedería si le decían que no era talentosa?

Mientras caminaba, Alice se acercó y le convido de la bolsa de papitas y Aurora sacó algunas mientras caminaba.

“No estés nerviosa. Confía en… Madre.” Murmuró Alice nerviosa a llamar su madre como madre.

Aurora no entendía por qué a su hermana le costaba llamar madre a su madre, pero lo dejaba pasar.

Según lo poco que entendía era que su sistema se comunicó con su madre, nada raro cuando el sistema podía usar su teléfono para enviar mensajes.

Ellos seguramente arreglaron los horarios para ir a este lugar, al menos eso era lo que ella tenía entendido.

“¿No quieres venir conmigo?” Preguntó Aurora mirando a Alice.

Estaba nerviosa, pero si Alice la acompañaba podría reducir ese nerviosismo y sentirse mejor al estar acompañada.

Además, podrían aprender juntas y era genial.

“No… No creo que necesite entrenamiento.” Murmuró Alice y cuando ella la miró admirada por tal respuesta, se retorció y explicó. “Y madre me prometió que mientras tú estás ocupada, ella me hará comida.”

Aurora sonrió orgullosa.

Alice acababa de responder al instante que no necesitaba entrenamiento y sin duda tal respuesta era genial.

En cuanto a la explicación, alguien genial necesitaba mantenerse contenta y su hermana merecía toda la comida que quería.

“…”

Viendo como Alice se retorcía ligeramente tímida por la mirada que le daba, Aurora la abrazó de repente.

Al principio Alice se congeló por la sorpresa del abrazo, pero se relajó al instante y se apoyó en ella hasta que se retiró.

“Tengo que mostrar la confianza que tú das. No puedo quedarme atrás.” Anunció Aurora y dudando un momento, preguntó. “Voy a conocer a un experto que me enseñara, pero… ¿Cómo puedo agradarle?”

El sistema le mencionó que conocería a alguien y si bien dependería de ella si la tomaban como su aprendiz, era un experto que podría enseñarle bien.

Necesitaba agradarle y que le enseñara todo.

“Comida.” Respondió Alice de inmediato.

Aurora le dio una mirada y al ver la seriedad, dejó de lado la duda de si su hermana tenía razón y asintió un poco de acuerdo.

¿Ellas no se hicieron amigas cuando le convido de su comida? Sentía que su relación se profundizaba cada vez que ambas se compartían su comida.

“Entonces llevaré unos aperitivos.” Murmuró Aurora y se movió rápidamente al armario, entonces sacó una caja, en donde guardaba sus aperitivos.

Los ojos de Alice brillaron y ella sacó varios paquetes de galletas y al ver una bolsa de papitas, también la sacó.

“Recompensa.” Dijo al entregarle la bolsa de papitas a Alice que la recibió con su mano desocupada.

¡Una buena idea merecía ser recompensada!

Más confiada que antes, ella se movió hacia el piso de abajo y entonces vio a su madre, frunciendo el ceño mientras miraba el jardín.

Al darse cuenta de que ella estaba aquí, dio una sonrisa más suave relajando su expresión.

“¿Esto es un presente?” Preguntó su madre señalando los aperitivos y al verla asentir, murmuró. “Él… Anciano puede que le agrade. Dicen que es alguien simple.”

“¿Lo conoces, madre?” Preguntó Aurora de vuelta.

“Yo…” Dijo su madre y al final dudando, le dio una sonrisa y comentó. “Solo lo que otros dicen. No lo conozco personalmente. Aunque estoy seguro de que podrá enseñarte bien.”

¿Era así? Aurora se emocionó por las palabras de su madre.

No le importaba la razón por la cual dudó al principio y solo quería ir para conocer a ese misterioso señor.

—¿Preparada?

Su sistema dio la pregunta en su mente en forma de texto y Aurora asintió.

“El Señor… Mi sistema me llevará, madre. Volveré luego de conocerlo.” Murmuró Aurora y si bien estaba nerviosa también estaba emocionada.

Ignoró la mirada rara de su madre y luego la vio a ella suspirar y besarla en la cabeza, entonces se acercó a su oído.

“Si no quieres estar ahí, pídelo. Volverás en un segundo.” Susurró su madre y luego le dio una sonrisa.

Era esa clase de sonrisa que su madre daba y que ocultaba algo, pero Aurora estaba demasiado emocionada para preguntarse de lo que se trataba.

Estaba tan emocionada que sintió que los alrededores se volvieron más calurosos que antes y tras recibir el pulgar de su hermana con el deseo de buena suerte, ella sonrió.

“¡Vamos!” Exclamó con las galletas en su mano.

A diferencia de lo que esperaba, el espacio la rodeó y tras unos segundos, ella apareció en un lugar blanco.

Cuando miraba a lo lejos no parecía tener distancia y luego al mirar al cielo vio más blancura.

Lo extraño era que lo blanco estaba delimitado, dividiendo el cielo y el suelo blanco de tal manera, que era visible y que no se sentía extraño.

Estaba todo limpio y dudando un momento, ella se giró al sentir una presencia.

Un anciano de barba y cabello blanco la observaba mientras él llevaba una túnica totalmente blanca.

Dio la impresión de ser antiguo y los ojos de ese anciano la observaban en una calma que la puso nerviosa.

“Hola… Soy Aurora Campbell.” Saludó Aurora y pasando las galletas, murmuró. “Esto es para usted.”

Entonces, con sus manos cerca del anciano para que tomara las galletas, ella se dio cuenta de que el anciano tenía una espada enfundada en su cadera.

¡Una verdadera espada!

¡Tenía una espada! ¡Una espada! No un palo o rama, sino que una verdadera y auténtica espada.

La presión, el nerviosismo y la incomodidad de conocer a alguien nuevo cambio por completo se convirtió en emoción.

“¿Usted sabe usar una espada?” Preguntó Aurora y cuando el anciano asintió, murmuró. “Genial…”

Un tono fascinado y ella lo observó atentamente y el anciano recibió la mirada.

“¿Te gustan las espadas?” Preguntó el anciano recibiendo las galletas.

“¡Si! En casa siempre juego con ellas…” Dijo Aurora y al darse cuenta de lo que acababa de decir, explicó avergonzada. “En realidad… Son solo ramas.”

¡Qué vergüenza! ¡¡Cómo le iba a decir a un experto que usaba ramas como espada?! Ella acababa de tener el peor comienzo y bajó la mirada totalmente roja de vergüenza.

“¿Es así? Yo inicié usando un palo de una escoba. Luego le di filo y la forma de una espada. Resulta que si muevas un palo de escoba no es el mismo sentimiento que una espada. La espada tiene que tener filo.” Murmuró el anciano poniendo una mano en el mentón al recordar.

¿Un palo de madera y le dio filo? Esa era una buena idea, lamentablemente…

“Mi mama, no me deja usar cuchillos. El otro día perdí su cuchillo favorito y el Señor Sistema me dio uno para remplazarlo, pero terminé cortando la mesada y unas ollas. Era afilado.” Murmuró Aurora agitando su cabeza.

Aunque era una buena idea darle forma a un palo, no era posible, ya que su madre desde ese accidente la mantuvo alejada de la cocina.

Ese día descubrió que su sistema era hábil y que podía almacenar cosas, pero también se dio cuenta de que su madre se podía enojar con su sistema a pesar de que estaba conectado solamente con ella.

Para ella todos tenían errores y fue obvio que su sistema era nuevo en esto.

—Lo siento…

Leyendo la disculpa del sistema, Aurora agitó la cabeza suspirando.

Pobrecito, incluso ahora se disculpaba y fue obvio para ella que su madre lo regañó muy fuertemente.

“Son deliciosas.” Murmuró el anciano a probar las galletas.

Aurora sonrió orgullosa a que su hermana diera tan buenos consejos y esperó a que el anciano probara la comida.

Su mirada se desviaba a la espada enfundada del anciano y no pudo ocultar la emoción por una auténtica espada.

Había visto en la televisión que algunas personas usaban espadas, pero nunca lo vio tan directamente y estaba emocionada.

“¿Quieres ver la espada?” Preguntó el anciano al observarla.

“¿Puedo?” Dudó Aurora y cuando el anciano asintió, ella se emocionó y apenas pudo contenerse de saltar.

El anciano, tras guardar los aperitivos en lo que parecía ser un anillo espacial, se desabrochó la funda de la espada y se la acercó a ella.

La funda era simple y el mango de la espada también lo era.

Un mango simple, sin decorados ni grabados, era el mango de una espada, pero a los ojos de Aurora era hermosa y el anciano le dio una señal para que la recibiera y ella la tomó.

Apenas pudo soportar el peso cuando tuvo la espada en sus brazos y lo curioso era que la espada casi media lo mismo que ella.

Y Aurora estaba orgullosa de decir que estaba creciendo muy bien.

“Esta es una de mis espadas. Es como un limitador, se romperá cuando use demasiada fuerza.” Detalló el anciano y quitándole la espada de sus manos, tomó la funda y la desenfundo lentamente.

Era una espada de doble filo, que a los ojos de Aurora era hermosa… ¿Y cómo no lo sería?

El brillo resplandecía desde la hoja de la espada y fue obvio para ella que la espada era más afilada que el cuchillo que su sistema le dio para reemplazar el de su madre.

—Eso es…

Ignorando la incomodidad y la vergüenza del sistema que ella podía sentir a pesar de que hablaba en texto, Aurora mantuvo la mirada en la espada.

“¿Por qué se romperá?” Preguntó Aurora con un tono de lamento.

No comprendía por qué se rompería cuando era una espada tan hermosa, brillante y resistente.

“Es una espada que utilizó para entrenar. Si voy más allá de la fuerza límite, entonces se romperá y fue diseñada de esta manera para entrenar el control de fuerza con mayor precisión. De cierta manera es una espada para entrenar el arte de la esgrima.” Dijo el anciano y al darse cuenta de que estaba emocionada, preguntó. “¿Quieres ver?”

Aurora asintió de inmediato y el anciano dio una pequeña sonrisa mientras se apartaba tomando distancia.

Entonces, usando la espada en sus manos, se movió balanceándola suavemente y luego otro balanceo en otra dirección y así inició.

“…”

La espada brillaba mientras el anciano cortaba el aire y Aurora observó los movimientos suaves de pies y la mirada seria del anciano mientras balanceaba la espada.

Suave, delicado y tan preciso como elegante.

Ella se perdió en los movimientos del anciano que diferían tanto de lo que ella hacía cuando movía sus ‘espadas’ e incluso de lo que había visto en la televisión.

Aquí era arte.

Desde los movimientos de pies, los cortes y la suavidad del balanceo el anciano fue suave y a la vez firme, en un estado que ella no podía describir con totalidad.

Sin embargo, ella se perdió en los movimientos, en la calma, en la espada que cortaba el aire y continuó observando

—Es hora de ir a casa.

Entonces un mensaje apareció en su mente y ella salió de ese estado y quedo aturdida.

“¡Pero si recién llegó!” Exclamó enfadada por la injusticia que acababa de leer.

—Has estado aquí dos horas.

La respuesta del sistema le pareció un engaño total y ella hizo un puchero mientras veía al anciano detenerse.

¿Dos horas? Ella acababa de empezar a ver como el anciano se movía y recién era el inicio.

—No te estoy engañando. Es verdad.

Incluso cuando leía esos mensajes, ella hizo un puchero aún más grande y se cruzó enojada de brazos por el traicionero sistema que la quería engañar.

Entonces, tal como esperaba, el sistema se quedó en silencio y Aurora supo que estaba suspirando al verla.

“Quiero más tiempo.” Murmuró Aurora en voz alta.

El anciano la miraba atentamente, pero Aurora no iba a retroceder, incluso aunque quedara mal delante del señor anciano.

¿Y cómo podría retroceder ahora? Lo que estaba viendo era sumamente increíble y emocionante, lo suficiente como para que ella se perdiera totalmente en la vista.

—Tu madre te regañará si llegas tarde.

Aurora se volvió a cruzar de brazos mirando el suelo y…

—Está bien. Te daré más tiempo más.

El espacio blanco tembló sutilmente y si bien algo cambio, Aurora no le prestó atención.

“Puede seguir.” Dijo Aurora al anciano dándole una sonrisa emocionada.

Ella se sentó en el suelo y le dio una mirada al anciano instándolo a que continuara.

El anciano, en respuesta, continuo y volvió a balancear la espada, otra vez hipnotizando a Aurora, que no pudo desviar la mirada.

Nada importaba cuanto tiempo veía la espada, ella se preguntaba cómo el anciano podía moverse de tal manera y no importaba si los movimientos parecían simples, ella supo que no podía hacerlo.

Un paso y balanceo dio la impresión de ser tan complicado y tan complejo, que ella se quedaba analizándolo perdida en el movimiento que se repetía.

No había nada extraordinario visualmente, cortes y balanceos que podía hacer una persona normal, pero Aurora lo sabía.

Detrás de cada corte, de cada movimiento, había una mayor complejidad que no podía entender, no importa cuánto mirara y…

—Ya es hora…

¿Otra vez? Aurora, que volvió a distraerse, quiso quejarse del sistema que parecía no admirar lo que estaba viendo.

—Ha pasado una hora…

¿Una hora? ¿El sistema pretendía que ella se creyera esa mentira?

—En este lugar se puede cambiar el tiempo y en realidad has pasado más de una hora. Solamente que no lo has sentido, porque aquí no tienes necesidades. Ni hambre, ni deseo de ir al baño.

Aurora se detuvo de repente al darse cuenta de que no estaba sintiendo hambre y dudó un segundo, no sabiendo si creerle a su sistema o no.

Al final suspiró y decidió confiar en él.

“Tengo que irme, señor…” Dijo Aurora en voz baja un poco decepcionada, pero animándose al ver que el anciano le prestaba atención mientras enfundaba la espada, preguntó. “¿Usted puede enseñarme? Me gustaría manejar la espada como usted.”

Estaba nerviosa y su voz salió temblorosa, entonces se retorció al ver que el anciano la observaba detenidamente y…

“Sí. Puedo ver que tienes talento.” Respondió el anciano y al ver que ella estaba emocionada, reveló. “Sin embargo, si no tienes la paciencia y la determinación, entonces te dejaré de enseñar.”

¿Paciencia y determinación? Aurora asintió muchas veces.

No sabía si era paciente y determinada, pero si tenía que generar tales cualidades para aprender lo haría.

Después de todo, si lograba replicar los movimientos del anciano, sería genial… No, ella se conformaría con que pudiera usar una espada.

Despidiéndose del anciano, un aura blanca la rodeó y entonces apareció en la sala de su casa.

Su madre estaba con Alice en sus bazos mientras le estaba leyendo un libro y su padre también había llegado.

“¡Madre! ¡El señor era increíble! ¡Movía su espada por todas partes!” Exclamó Aurora balanceando la espada imaginaria, tratando de imitar al anciano y sonriendo, reveló. “Mencionó que tengo talento y que podía enseñarme.”

No reveló la idea de paciencia y determinación, ya que para ella que quería aprender del anciano no importaba y lo haría.

¿Su madre estaba preocupada? La expresión al verla tan feliz se relajó y le sonrió.

“Me alegro, cariño. Recuerda decirme si sucede algo.” Dijo su madre en calma.

Aurora sonrió emocionada y no pudo ocultar su felicidad.

Estaba deseosa de empezar a entrenar.


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