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TG - Capítulo 593
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Cambios.

Capítulo 593: Cambios.

En el jardín de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, Aurora se sentó en un banco mientras bebía té.

El jardín verde era agradable, con varias flores creciendo en la zona y los caminos entre las flores permitían explorar el jardín.

Si bien no era un jardín tan grande y ocupaba una pequeña porción de la iglesia, era sin duda agradable.

Aurora observó la estatua que estaba en el centro del jardín.

Un joven, un adulto y un anciano… La estatua estaba cubierta por un velo que distorsionaba el rostro y el cuerpo, dando una impresión mixta.

Era la estatua que representaba a Aión y Aurora se quedó observando el rostro distorsionado de la estatua.

“¿Te gusta el jardín?”

Una voz vino desde su espalda y Aurora se giró para ver a la Cardenal Brousseau que estaba acercándose a ella con algunos documentos.

Hoy había venido aquí para buscar información sobre lo que se había metido.

“Sí, es un jardín muy agradable.” Respondió Aurora en calma.

“Tus ojos se siguen desviando a los documentos.” Dijo la Cardenal Brousseau y dando una sonrisa amistosa, le pasó los documentos mientras se sentaba a su lado.

Aurora ni siquiera se avergonzó, sino que tomó los documentos con una expresión de disculpa y leyó.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio tenía información de muchos temas y Aurora había venido aquí para conseguir más información sobre los murales.

Leyendo la información que la Iglesia tenía de los murales o si sabían sobre la historia que Aurora vio en el dibujo.

Lamentablemente, ellos no conocían la historia, pero sabían que antes del Gran Cataclismo ocurrieron eventos paranormales en Egipto.

Eventos que posteriormente fueron dejados de lado cuando desaparecieron… Básicamente, cuando fueron solucionados por su hermano.

“¿En qué te estás metiendo ahora?” Preguntó la Cardenal Brousseau con una sonrisa amigable.

No estaba cuestionando, sino que curioseando con cierta preocupación sobre sus acciones y Aurora se detuvo.

No supo cómo responder… No, con todo lo que estaba sucediendo.

La Emperatriz del Infierno, reconocida por lo peligrosa que podía ser, le informó que robaron un mural importante de la seguridad de la torre mágica que le perteneció a su hermano, conocido como el ‘Enemigo de la Humanidad’.

Aurora no sabía que parte de toda esa idea era más preocupante.

“¿Me creería si dijera que algo puede ocurrir con la Calamidad No-Muerta?” Preguntó Aurora sinceramente.

Guardó los documentos para leerlos después, aunque lo poco que había visto no era nada útil.

Así que observó a la Cardenal Brousseau, la mujer con la cual había cooperado muchos años de su vida y que la había ayudado en todo lo que se presentaba.

Si al principio fue porque sus padres eran dos individuos importantes, a Aurora le gustaba pensar que ahora era porque ambas eran cercanas.

La Cardenal Brousseau tenía un cabello negruzco que cada día estaba tomando un mayor color negro, mientras que las arrugas lentamente desaparecían con el tiempo.

La mujer en vez de envejecer estaba rejuveneciendo y para Aurora esa era la prueba de que ella estaba usando el poder de su dios constantemente.

“Sí. ¿Necesitas algo de mí?” Preguntó la Cardenal Brousseau y poniéndose la mano en el mentón, murmuró. “Creo que la Cardenal Najjar está a cargo de la zona de Egipto y sus alrededores. En cuanto a temas más preocupantes, está en manos de Esmeralda, que es la sucesora de tu madre en trabajos cuestionables.”

La mujer respondió de inmediato sin cuestionar de dónde sacó la información o como la obtuvo y Aurora recién se daba cuenta del peso de confianza que ponía en ella.

Sin embargo, no era un peso que la agobiaba y era todo lo contrario, ya que la relajo mucho.

“¿Quieres que te pase sus números o pregunte por ti?” Preguntó la Cardenal Brousseau y observándola, señaló. “Nuestra influencia no es alta por la zona, pero podemos movilizarnos.”

Aurora la observó unos segundos y…

“¿Por qué está dispuesta a ir tan lejos por mí?” Preguntó Aurora sinceramente.

Muy pocas veces tenía charlas con la Cardenal Brousseau fuera del trabajo habitual y era porque ella era una persona que mantuvo la distancia durante mucho tiempo.

Era lo mismo que aquellos que estaban al mando de Zerzura y si bien ella confiaba en ellos, no los conocía bien, al menos no como se debería luego de tantos años.

Y Aurora no sabía por qué la estaba ayudando.

Una parte de ella apuntaba a la idea de las profecías sobre ella y otra a la idea de que sus padres eran importantes, pero…

“Porque confió en ti y conozco tus prioridades.” Respondió la Cardenal Brousseau como si fuera obvio y dándole una palmada en el hombro, agregó. “Sé que te mueves por el bienestar de otros o para evitar el daño y estoy dispuesta a apoyarte.”

Una respuesta clara y corta que no necesitó demasiado pensamiento.

La Cardenal Brousseau la apoyaba en este punto, no por sus padres o por las profecías que había de ellas, sino que simplemente porque la conocía lo suficiente bien como para saber que no iba a hacer algo malo.

“Gracias por su confianza. Estoy un poco abrumada, pero es agradable.” Dijo Aurora con una sonrisa entretenida.

Estaba bromeando descaradamente y la Cardenal Brousseau sonrió cuando la vio levantarse.

“¿Ya te irás? ¿No deseas quedarte a tomar té?” Preguntó la Cardenal Brousseau.

La mayoría de veces que Aurora visitaba a la cardenal, ella la invitaba y la mayoría de veces la rechazaba.

“Claro.” Respondió Aurora.

Esta vez fue diferente y ella sonrió animada, queriendo tener un tiempo para relajarse.

Su respuesta provocó que la Cardenal Brousseau levantara la ceja, pero finalmente sonrió.

“No sé lo que sucedió en el Duodécimo Portal Abismal, pero me gusta el cambio que tienes.” Dijo la Cardenal Brousseau.

Cambio… Aurora no negaba que estaba cambiando o para decirlo de otro modo estaba aceptando todo con mayor calma.

Fue a visitar a su cuñada que era una Primordial y cuando le mencionaron sobre el mural, eligió solucionarlo por su cuenta.

No ya pensando en que no tenía la capacidad o la influencia para acercarse a esas tierras, sino que usando sus contactos para poder moverse.

¿A qué vino el cambio? ¿O cuál era la razón?

Aurora no tuvo respuesta, al menos no una respuesta exacta.

Ella había vuelto a tomar su espada y de ese mismo modo había decidido a enfrentar lo que antes no estaba enfrentando y si era sincera, le parecía bien.

Después de todo, Aurora ya no quería quedarse en el mismo lugar y necesitaba avanzar.

Tanto en sus amistades, su fuerza o incluso en lo romántico… Prácticamente, quería avanzar en todos los aspectos de su vida.

Así que ahora simplemente dio una sonrisa.

******

Aurora entró a la sala del edificio en Zerzura y notó que Alice estaba recostada en el sillón viendo televisión.

“¿Y cómo te fue?” Preguntó Alice mientras comía.

“Me dieron el número de la Cardenal Najjar y me comuniqué con ella. Mencionó que no había escuchado nada extraño. Aunque su atención estaba más centrada en los demonios y en la recuperación de la zona satélite que en la calamidad no-muerta, pero investigara.” Respondió Aurora y dejándose caer en el sofá, murmuró. “No parece fácil.”

Se había quedado con la Cardenal Brousseau para desayunar y también decidieron comunicarse con la Cardenal Najjar, que estaba más centrada en la recuperación de las tierras cerca de Egipto y antiguamente Israel, que actualmente era la zona satélite de Europa.

Al estar en la frontera con las tierras sin ley, muchos crímenes sucedían y algunas personas seguían acercándose a esa zona para vivir ni hablar de los refugiados que se quedaron.

La Calamidad No-Muerta no iba a salir de sus tierras… Esa era la idea que todos tenían, pero ahora Aurora dudaba.

“No creo que aquellos que robaron el mural lo hicieran para mantenerlo de decoración.” Respondió Aurora en un tono bajo.

¿Qué era lo que planeaba esa gente? ¿Usar las almas guardadas en el mural? ¿Liberar las almas? ¿O algo más?

“Ya me he encargado de la purificación y liberación de las almas en los otros murales. Los murales son artefactos y es probable que lo que tengan que hacer lo hagan en Egipto.” Respondió Alice y observándola, preguntó. “¿No quieres dejarle el trabajo a alguien más?”

Los murales eran de Egipto y guardaban cientos de miles de almas, así que sin duda eran algún tipo de artefacto altamente desarrollado.

Alice estaba preguntando si no podían dejarle a la Iglesia del Orden o a la Iglesia del Tiempo y el Espacio el trabajo, pero Aurora negó con la cabeza.

“Es de la torre de nuestro hermano.” Dijo Aurora observando a su hermana que fruncía el ceño.

“No es mi hermano.” Respondió Alice con disgusto y calmándose, añadió. “Y no tenemos que hacernos cargos de las acciones de otros.”

Si al principio dejó ver que a ella no le gustaba la idea de tener de hermano al Enemigo de la Humanidad, lo segundo mostraba aún más desagrado.

“Lo sé, pero no quiero dejar que nuestra cuñada lo solucione ella misma… No creo estar preparada para eso.” Respondió Aurora y levantado la ceja al ver que Alice asentía, señaló. “Dices que no es tu hermano, pero te gusta que ella sea tu cuñada.”

La expresión indiferente de Alice tembló y las cejas se agitaron unos segundos antes de verla y suspirar.

“Sé que me estás molestando.” Murmuró Alice en respuesta.

Aurora soltó una risa divertida al ser descubierta.

No estaba mintiendo sobre la idea de que no quería que su cuñada se hiciera cargo de encontrar el mural, ya que, si bien podía hacer el trabajo más fácil, también podía causar más daño y repercusiones.

Aurora ya estaba cansada de que por las profecías la relacionaran a Aión y sinceramente no estaba dispuesta a soportar que la relacionaran a la Emperatriz del Infierno.

Después de todo, al menos el primero no era tan respetado en la tierra, pero la segunda tenía demasiado adoradores y fanáticos o incluso gente que la respetaba, similar a su hermana.

“¿Qué tal si le pides ayuda a tus conocidos?” Preguntó Aurora, levantó la ceja sin aguantar la curiosidad.

Alice le dio una mirada directa y luego soltó un bufido un poco infantil.

“Solo quieres confirmar la identidad de Hermes.” Respondió Alice y dando una sonrisa, reveló. “Pero pediré ayuda. Para ver si mis conocidos saben algo.”

Aurora quedó en silencio, ya que fue atrapada, pero no se avergonzó y sonrió al escuchar el tono que su hermana usaba.

La forma que dijo ‘mis conocidos’ daba a entender de que tenía más conocidos que Hermes y si bien Aurora lo dudaba, le sonrió.

“Bueno, al menos ahora lo conoces.” Bromeó Aurora riéndose divertida al ver que la expresión de Alice volvía a temblar.

Antes lo trataba de negar diciendo que no conocía a Hermes… Aurora se estaba burlando directamente de su hermana y Alice agitó la cabeza como si ella no fuera afectada por sus bromas infantiles.

“Liam no podrá encontrar demasiada información, no si no vamos directamente y no tenemos nada para empezar la búsqueda.” Dijo Alice y en calma, preguntó. “¿Por qué no consultas con Cesar o Leslie? Ellos estuvieron cerca de Egipto y han trabajado por la zona. Seguramente la Academia Cernunnos tenga mejores fuentes de información que nosotras.” 

Tanto Cesar como Leslie habían estado hablando superficialmente del trabajo que hacían y era ese gran gorila quien mencionó que ellos estaban investigando a los cazadores ilegales que estaban raptando bestias mágicas del desierto de Sahara.

Como su última misión fue cerca de la frontera de Egipto, ellos seguramente seguían investigando y era probable que tuvieran mayores contactos que ella.

No había que subestimar la red que tenía la Academia Cernunnos y Aurora asintió.

“Quizás sería bueno tener una reunión con ellos.” Murmuró Aurora y entonces, cuando estaba por usar su reloj holográfico, un mensaje vino de repente.

El mensaje de Érica que mencionaba que estaba por entrar al Undécimo Portal Abismal.


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TG - Capítulo 594
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Undécimo Portal Abismal.

Capítulo 594: Undécimo Portal Abismal.

Érica estaba en la sala de espera en el campamento del portal abismal.

Ella estaba mirando al pasillo que dirigía al portal abismal y desviando la mirada comprobó por última vez los suministros, artefactos y equipamiento que tenía.

Tenía la varita y en su anillo llevaba suministros para sobrevivir, artefactos de toda clase, pociones, pergaminos, comidas, ropa, materiales normales y toda otra clase de elementos que podrían ser necesarios.

Todo en un único anillo y en el otro anillo también llevaba núcleos mágicos, materiales para círculos mágicos y toda clase de elementos que podían ser útiles para formaciones mágicos o círculos mágicos de defensa.

Incluyendo en ese anillo material para seguir investigando su hechizo.

Entonces, en otro anillo espacial estaban guardados los suministros dados por las autoridades para el portal.

Érica iba extremadamente preparada y luego de comprobar que todo estaba en orden, le dio una mirada a su grupo.

El quinteto de la Academia Merlín liderado por Dennis estaba dando un último chequeó a lo que llevaban.

Dennis como un mago espacial, Sasha como maga de luz, Noah espadachín mágico de fuego, Spencer un mago de oscuridad y Gabriel un mago de maldiciones… Ellos eran tan profesionales como una vez Érica los recordó hace ya tiempo.

Luego estaba el Príncipe Artorius y la maga Morgan que era una maga elemental y al final estaba ella, un mago de hielo.

“Pondré un marcador en ti.” Dijo Dennis al acercarse y observando que estaba seria, añadió. “Si tenemos suerte podremos reunirnos rápido.”

Dennis llevaba una túnica al igual que la mayoría de los magos, exceptuando Noah, que estaba equipado con una armadura de cuero altamente encantada.

El hombre le dio una media sonrisa y lanzó el hechizo para marcarla para cuando entraran al portal tratar de rastrearla.

Aunque ella no era una de las que tenía prioridad en reunirse, ya que era necesario primero ir por Gabriel, que era el mago de maldición y que era importante, y también la maga de luz Sasha, que iba a actuar como apoyo.

Sasha se había centrado en hechizos de apoyo y tenía una variedad de hechizos de purificación y defensivos que eran muy útiles, pero a la vez carecía de la potencia de daño como otros magos centrados en el ataque.

“Lo entiendo.” Respondió Érica en calma.

Si este hechizo seguía funcionando al otro lado del portal, entonces Dennis podría ayudar a que todos se reagruparan.

Aunque todo dependía de las condiciones del mundo y del peligro.

Luego de que Dennis se fuera a usar el hechizo en los demás, Érica leyó los mensajes del grupo que le llenaron la casilla de mensajes.

También había mensajes de su madre y padre, pero con ellos ya se había despedido personalmente y la mayoría de preocupación era del grupo.

Aurora deseándole suerte y bromeando con que fuera al baño antes, Alice diciéndole disfrutara la comida que le regaló, Nicole pidiendo que le trajeran algún recuerdo y Andrés diciéndole que contara con la IA que le dio y usara los drones.

Faltaba Clémentine, pero con ella ya se había despedido antes.

Cada uno de ellos la apoyó a su propia manera, Aurora siempre siendo un pilar que daba fuerza y apoyó moral, Alice dando comida, Nicole siendo más relajada y Andrés que lo ayudaba con lo tecnológico.

Como Andrés le había regalado una IA para su reloj holográfico, ella trajo drones para que pudieran ser útiles.

Si bien la Empresa Cosmos apoyó la expedición, la verdad era que esta expedición era más que nada del tipo mágico, pero Érica trajo drones con ella.

Sintiendo dos presencias, Érica se despidió totalmente y observó la entrada principal.

La puerta se abrió y entraron las dos personas que estaban al mando.

Primero entró la Directora de la Academia Merlín, aquella que hizo un camino único con su magia de curación y se convirtió en una maestra de la metamorfosis.

Meredith Holmes llevaba una túnica ajustada de color azul que daba énfasis en sus pechos escotados y que tenía una línea en la pierna, subiendo hasta el muslo.

Dejando ver mucha piel de manera seductora… Nadie imaginaria que esa mujer de ojos grises era la Directora de la Academia Merlín y la fantasía de la mayoría de los estudiantes masculinos y femeninos.

Érica había escuchado algunos rumores de libertinaje de la mujer, pero, así como era, nadie podría negar la importancia en el campo mágico ni su autoridad.

“Hay que estar guapos para hoy. Las cámaras estarán grabando.” Dijo Meredith encogiéndose de hombros.

La mujer que estaba al lado y que llevaba una túnica formal y elegante dando la impresión de una profesora estudiosa dio una sonrisa.

Cécile Leroux parecía más la directora de la Academia Merlín que la misma directora y era innegable la elegancia de la mujer cuyas invocaciones podían ser temibles y numerosas.

“¿Están listos?” Preguntó Cécile Leroux.

“¡Si!”

Las respuestas de todos los miembros fueron inmediatas y ambas mujeres, luego de mirar al grupo, asintieron y dieron la orden para que se movieran en fila.

Primero dirigió Meredith seguido del Príncipe Artorius y Morgan, luego de los cinco miembros, incluyendo Érica con Cécile a la espalda.

Caminaron por el pasillo y luego de una luz al final del pasillo salieron a donde estaba el Undécimo Portal Abismal.

Como la mayoría de los portales, la zona estaba resguardada y todos los edificios fueron quitados, dejando un área abierta protegida por una muralla.

Las cámaras grababan desde la muralla y los drones volaban en el cielo mientras Meredith caminaba hacia el Portal Abismal.

El gigantesco portal de oscuridad sin fondo estaba al frente de todos y Érica sintió como sus pelos se ponían de punta por el escalofrío que daba el portal.

Entre más se acercaba el sentimiento era mayor, pero Érica se controló y siguió al grupo, entonces al avisar a las autoridades, Meredith entró primera y luego los demás la siguieron.

En pareja de a dos en dos hasta que fue el turno de Érica quien dio un paso adelante y fue tragada por el portal abismal.

El espacio se distorsionó a su alrededor y ella calmó su respiración mientras se preparaba con su varita en la mano lista para lo que fuera que estuviera por venir.

Cada segundo de tensión que pasaba la ponía más nerviosa, pero ella respiró hondo y esperó.

El espacio a sus alrededores se estabilizó y luego de un momento ella cayó por el cielo abierto mientras sus sentidos eran abrumados.

La luz del sol brilló radiantemente y ella abrió los ojos, afirmándose en el suelo de tierra.

Activó sus barreras mientras esperaba que sus sentidos se enfocaran y luego abrió sus ojos, esta vez viendo con una mayor claridad.

Observó la tierra marrón, sintió el viento golpeando su cuerpo y el calor desde lo alto y entonces observó el gigantesco sol de color amarillo y sus alrededores, quedando boca abierta.

“…”

El viento era intenso y Érica tragó sutilmente, al notar porciones de tierra a sus alrededores.

Ella recordó lo que Aurora le contó sobre el Duodécimo Portal Abismal y por un segundo creyó que ella también estaba rodeada de islas.

Sin embargo, fue diferente cuando vio que las porciones de tierra eran pequeñas, algunas de diez metros y otros de más, siempre en pequeño tamaño.

Y entonces se acercó al límite de la tierra y vio que no eran islas flotando, sino que eran pilares de roca gigantescos y ella estaba en la cima muy lejos del fondo en donde estaba el suelo. 

Ella había llegado a la cima de esos pilares de roca y no eran creaciones de alguna raza, sino que eran formaciones rocosas naturales.

Érica activó su reloj holográfico y sacó unos drones que magnificaran la señal, esperando tener contacto con alguien.

Estar en la cima no era la mejor idea, así que luego de detectar una señal, voló al siguiente pilar y luego al otro, queriendo ir al límite de esta formación rocosa de pilares siguiendo la señal.

Ella no iba a negar que la vista era impresionante, pero no podría distraerse observando todo.

El calor era intenso y a pesar de que ella recién había llegado, empezó a traspirar mientras saltaba o volaba.

Tenía activado todas sus barreras y artefactos de ocultación, observando el suelo al pie de los pilares y queriendo pasar desapercibida de cualquier peligro.

Entonces notó sus alrededores.

Las formaciones rocosas en donde estaba se encontraba rodeada de un desierto de arena y a lo lejos se podían ver algunas montañas.

Arena y más arena de color anaranjado que se intensificaba con la luz del sol.

No había plantas, al menos no a la vista, simplemente un gigantesco desierto de arena que a Érica le recordaba la zona norte de Zerzura.

El calor era similar, intenso y sofocante, pero natural y no extremo.

Érica lanzó algunos hechizos para refrescar su cuerpo y comprobar cuál era la dificultad que tenía en este mundo al lanzar hechizo.

El elemento hielo en esta zona era bajo, algo normal por el intenso calor y la dificultad para lanzar hechizos para un mago de hielo era alta.

Si no fuera porque ella estuvo trabajando en Zerzura en donde el calor era elevado, seguramente hubiera tenido mayores dificultades.

Sin embargo, el calor no la iba a dejar fuera del combate, podría complicarle lanzar hechizos e incluso aumentar el costo de algunos hechizos, pero no sería debilitada.

Explorando en busca de la señal que había detectado antes, Érica notó una figura a lo lejos y nubes de arena en movimiento.

Ella se lanzó de lo alto del pilar y antes de caer voló con el artefacto, no a una distancia cercana al suelo, sino que lo suficiente alejada para reaccionar en caso de ataque.

Había estado en Zerzura y conocía que había gusanos y otras criaturas se ocultaban en la arena, así que estaba preparado a que algo así sucediera aquí.

Al acercarse a la nube de polvo, pudo reconocer a su compañera Sasha quien estaba lanzando pilares de luz a la arena a su espalda y ella se dirigió a su posición.

Érica preparó su hechizo y al ver que estaba a unos cien metros dejó caer tres soldados de hielo básicos a la arena.

A diferencia de lo que uno esperaría, los soldados de hielo no se derritieron por el sol o el calor de la arena.

Lo que cualquier mago de hielo que usaba soldados de este modo debía hacer era mejorar a los soldados y darle resistencia en contra de la mayor debilidad… El calor.

Y esta vez los soldados soportaron el calor y caminaron hacia la nube de polvo que estaba siguiendo a Sasha y entonces cuando la joven voló por arriba y la nube de polvo alcanzó a los soldados de hielo, tres criaturas atacaron a los soldados de hielo.

Las criaturas eran artrópodos similares a los escorpiones, con cuatro patas para moverse y dos pinzas llenas de pinchos, mientras que en la cola tenía una esfera para golpear en vez de un aguijón.

Median cerca de dos metros de alto y tres metros de longitud sin contar la cola que parecía extenderse y sus pinzas hicieron trizas a los soldados de hielo, mientras que las colas prácticamente destrozaban el hielo, haciéndolo pedazos.

Érica que estaba lanzando sus hechizos, notó las escamas resistentes y en vez de lanzar un hechizo perforante como una lanza de hielo, extendió un viento congelante.

Las criaturas que habitaba zonas con climas extremos tenían una alta resistencia a sus respectivos climas y elementos densos en la zona, pero no a todos los elementos.

Y un mago de hielo podría ser débil aquí al tener dificultades al lanzar hechizos, pero de otro modo, también era un arma eficaz.

“…”

Érica observó como el viento congelante se dirigió hacia las criaturas, congelando las piernas, patas y los interiores, hasta que convirtió a las criaturas en estatuas de hielo, asesinándolo en el acto.

Las criaturas eran rangos A y no tenían una alta defensa en contra la magia de hielo, así que no fue una sorpresa de que murieran.

“Dennis no ha venido por mí y creo…”

Sasha que estaba hablando, se detuvo cuando notó que a lo lejos una nube de polvo venía, solamente que esta vez más grande que la estaba siguiendo a la joven.

Érica en vez de huir de inmediato le hizo una señal a Sasha señalando el reloj holográfico que trasmitía una señal que venía de la nube.

Entonces ambos volaron más lejos y esperaron como la nube de polvo se acercaba.

Esta vez las criaturas no estaban siguiendo a alguien, sino que estaban siendo seguidas y fue en el momento en el que estaban a cincuenta metros que lo estaba siguiendo apareció.

Un gusano de diez metros de longitud y con una gigantesca boca capaz de tragarse a dos hombres de un bocado salió de la arena, levantando un escorpión, aplastándola y agitándolo hasta que lo asesinó.

El gusano cayó al suelo luego de eliminar a la presa y no huyó, sino que las observó y luego escupió al escorpión, dejando ver ácido que quemaba las duras escamas.

Una nube gris cubrió el gigantesco gusano y luego de que la nube se empequeñecería, Margaret apareció a donde estuvo el gusano.

Apareció ya vestida dejando ver que la nube gris era para que los demás no vieran la transformación.

“Vamos a reunirnos con los demás.” Dijo Margaret arreglando su túnica con elegancia.

Nadie mencionó nada del gusano y Sasha luego de tragar, levantó la mano.

“¿Sabe dónde están?” Preguntó Sasha ligeramente tensa.

Dennis tendría que haberla buscado a ella primero y que no viniera, significaba que probablemente estaban lejos de sus compañeros.

Sin embargo, Margaret dio la impresión de que estaba segura de donde estaban y la mujer sonrió al escuchar la pregunta.

“Por supuesto… Puedo percibir sus presencias. Como un cazador siente a sus presas marcadas.” Respondió Margaret y dando una sonrisa, añadió. “Aunque no quieren saber cómo lo logre.”

¿En qué clase de criatura se convirtió y como los marcó para saber en dónde estaban? Antes se habían reunido, pero la mujer no había mostrado todo su poder.

Aun así, durante ese tiempo pudo haber hecho algo, ya fuera olido o marcado de algún modo en alguna transformación.

Al final daba lo mismo, mientras ella los guiara.

Después de todo, el primer objetivo era reagruparse.


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