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Historia La Caída Capitulo 62
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Historia Paralela La Caída Capítulo 62: Reunión.

Historia Paralela La Caída Capítulo 62: Reunión.

En un espacio blanco ilimitado, Aurora mantuvo sus ojos cerrados tratando de meditar.

Su maestro luego de que ella ascendiera al rango A la obligó a tener un entrenamiento que la llevó a detener sus aventuras y si bien Aurora entendía que su maestro quería que ella se adaptara a su nueva fuerza, le fue difícil soportarlo.

No entendía por qué necesitaba meditar. Ella no lo necesitaba, lo que quería era entrenar y mover su espada.

Tal método era más relajante que simplemente quedarse sentada con las piernas cruzadas tratando de mantener la mente en blanco y ciertamente esto último era aún más difícil.

La dificultad no venía de los pensamientos que tenía en su mente, sino que lentamente caía, dormía y cabeceaba queriendo caerse.

—Esto también es parte de tu entrenamiento.

Su sistema le habló y Aurora, que volvió a concentrarse, asintió a medias.

Comprendía que la meditación era un modo para mover su energía mágica del modo que su maestro le enseño, pero si Aurora era sincera… Desde hace tiempo lo hacía naturalmente en cada momento.

Su forma de respirar había cambiado y su energía mágica era más versátil que nunca en su cuerpo, permitiendo reforzar su cuerpo si era necesario y ahora que ella comprendía mejor su cuerpo se daba cuenta de que era talentosa.

Al pensar en lo último, ella soltó una pequeña risa llena de diversión.

“Auchh…”

Aurora sin percibir ninguna presencia, sintió un golpe en su cabeza y ella abrió los ojos frotándose la cabeza mirando a su maestro que le había lanzado una espada de madera de tal modo que la golpeó.

“¿Por qué me molesta mientras medito, maestro? Eso está mal.” Dijo Aurora y por primera vez su maestro dudó si ella estaba diciendo la verdad.

El objetivo de meditar era manipular la energía mágica en su cuerpo y como ella lo hacía naturalmente, su maestro solamente sabía que ella meditaba ‘correctamente’.

“Creo que ya estoy lista para volver a salir. He estado semanas entrenando y adaptándome a mi fuerza.” Dijo Aurora aprovechando su oportunidad.

¡Quería salir!

Ella había logrado convertirse en un rango A y a pesar de que Aurora quiso moverse por el mundo para ir a ayudar, todavía no había podido.

En todas partes estaban ocurriendo desbordes, monstruos, bestias y en algunos lugares tales apariciones eran mayores que en otros.

Esta vez no iba a ir oculta y se había preparado para hablarlo con su madre y padre, ya que ellos usaban círculos mágicos para moverse por el mundo y ella también quería usarlos.

También podía contar con James, pero no sabía cómo lo tomaría Alice y más cuando ahora mismo ella probablemente estaba en unas de esas reuniones que el anciano tanto insistía que fuera.

“¿Lo estás?” Dudó el anciano y al ver que ella asentía, preguntó. “¿Entonces dime qué clase de aura de espada tienes?”

¿Qué clase de aura tenía? La mirada de su maestro era seria y él quería una respuesta sincera y directa, así que Aurora se tomó su tiempo para ordenar las palabras en su mente.

“Es un aura que me permite golpear lo que quiero. Un aura que alcanza cada objetivo que tengo. Es rápida, diría que más débil que cortar directamente con mi espada, pero cuando pongo empeñó puede ser rápida y precisa.” Respondió Aurora luego de analizarlo detenidamente.

Su aura verde nació de su deseo de alcanzar su objetivo y era útil al atacar a distancia, permitiéndole a ella cortar a sus objetivos.

Había probado los límites de su aura y había visto que hasta seguía a sus objetivos para cortarlos y si bien se debilitaba con el tiempo y la distancia, seguía siendo fuerte y precisa.

Extremadamente útil para cuando era necesario un aura que la ayudara a alcanzar su oponente a distancia.

“¿Estoy en lo correcto?” Preguntó Aurora mirando a su maestro que no respondía.

El anciano la miraba detenidamente como si quisiera saber qué era lo que ella pensaba y al escuchar su respuesta, asintió.

“Lo estás. A medias.” Respondió su maestro y luego de pensarlo, declaró. “El concepto es la manifestación de tu experiencia, de toda tu vida. ¿Crees que un momento puede decidir tu concepto?”

Fue un momento el que deseo cortar a la serpiente para salvar a la mujer herida y fue durante ese segundo que todas las cosas cambiaron y ella se movió instintivamente.

Sin embargo, esa aura no podía entrar en la categoría de ‘manifestación de la experiencia de vida’, ya que todo fue un instante.

“Tienes diez años…”

“Once años, maestro.” Interrumpió Aurora y el anciano le dio una mirada silenciándola en el acto.

“Once años. Eres más fuerte que muchos y a pesar de que has salido este último año, todavía careces de experiencia. Un solo acto no definirá tu aura de espada. Tienes que ver más allá.” Recomendó el anciano y al ver que ella se rascaba la cabeza, explicó. “La voluntad en tu mundo lo es todo y en ese momento solo plasmaste tus deseos por medio de tu voluntad y dio forma a tu aura verde… Un aura que puede cortar el objetivo sin importar los obstáculos.”

Aurora frunció sutilmente el ceño, sintiéndose algo incómoda.

Le era complicado entender la ‘voluntad’ a la que se refería, ya que iba más allá del deseo o intención y le costaba comprender la magnitud de todo.

Aun así, entendió a lo que su maestro apuntaba.

El aura verde cortaba su objetivo sin importar que obstáculos se encontrara y si bien se debilitaba por barreras o estructuras, seguía cortando sin importar la situación… Y tal idea era irreal si uno lo veía de la perspectiva más mundana.

“Piensa más en tu aura y en lo que sientes cuando la usas. También piensa más allá y no te centres en tu nueva aura verde.” Señaló su maestro y viendo que ella asentía a medias, todavía perdida, le sonrió. “Ahora puedes irte.”

Aurora se levantó y le dio un agradecimiento mientras su mente todavía reflexionaba del tema.

¿Su aura verde era su aura o parte del concepto de rango S del que hablaba su hermana? Y si era esto último… ¿Qué clase de concepto tenía?

Había muchas preguntas que tendría que responder… Luego de empezar a trabajar como heroína.

Aurora dio una sonrisa mientras volvía a su habitación y al no sentir a su hermana, sonrió esperando que ella viniera de la reunión con la empresa.

Todavía tenían que arreglar muchas cosas, incluyendo la participación de su hermana y que traje usarían… Después de todo, iba a ser una heroína.

******

Alice subió un ascensor con James a su lado y a pesar de que la música del ascensor debía ser relajante, ella pudo sentir la tensión del hombre.

No importa cuánto se ocultará detrás de la sonrisa que siempre llevaba, era imposible no sentir la tensión y aún más profundo había algo más oscuro ocultó.

La puerta del ascensor se abrió y James dio un paso adelante dando una sonrisa para que entrara.

Estaba en una sala del nuevo edificio de la Ciudad Atlántida que la Empresa Apicius ocuparía y estaban en lo alto, mientras que por la ventana se dejaba ver las luces brillando de otros edificios.

Era de noche y, aun así, las luces brillaban en todas partes mostrando que la ciudad estaba despierta y trabajando duramente. Eso era especialmente cierto para las construcciones a los límites de la ciudad.

Sin embargo, en el interior de la sala en donde se podían ver varias personas no estaban de fiesta, sino que en un silencio y apenas ella entró, todos la miraron.

Las miradas se fijaron en ellas y el silencio se hizo eco en la sala mientras que ella caminaba hacia el frente.

A Alice le disgusto la forma en la que ellos la miraba… No, le disgusto la forma que ellos desviaban la mirada o bajaban sus ojos sin intenciones de observarla directamente.

Ella se detuvo en mitad de todos y se giró para mirar a esas personas que conocía por primera vez, sintiendo que su irritación aumentaba y…

“¿Así es como miran a una niña?” Preguntó en voz alta.

Las miradas de cada uno de ellos bajo al suelo, sin atreverse a mirarla directamente y en esa sensación de respeto que trataban de mostrar, también revelaron miedo… Un profundo miedo que no se quitaba fácilmente.

Los miembros de esta fiesta eran los accionistas y sus familias y ocultos entre la multitud, ella podía ver algunos niños, cuyos padres obligaban a que bajaran la cabeza.

La molestia creció y sus ojos se volvieron frío y…

“No hay necesidad de molestarse, joven señorita.” 

Una voz apareció de cerca y no fue de James, quien estaba su lado sin saber qué hacer con la tensión, fue un anciano con algunas arrugas y una sonrisa relajada.

Ese anciano estaba empujando un cachorrito de platos de comida cubiertos por cúpulas de metal.

“Su hermana le avisó a James para que le tuviéramos preparado algo para usted.” Dijo el hombre y trayendo los platos, señaló. “¿Quiere probarlo?”

Él sacó la tapa de algunos platos mostrando varios platos que lucían delicioso y Alice frunció el ceño no por el anciano que lo único que buscaba era aplacar su ira y molestia, sino que por la gente que la rodeaba.

Ellos levantaban la mirada continuamente entremezclando el respeto profundo junto a un miedo innatural y tal muestra de emociones la incomodaba.

Fue Gaspard quien le dio una mirada a James y este sonrió.

“Por favor, continúen con la fiesta.” Ordenó James y todos volvieron a moverse y hablar entre ellos.

Era innatural y la atmosfera extraña todavía continuaba, provocando que Alice frunciera aún más el ceño a pesar de que tomó un tenedor para empezar a comer.

“Lo siento, Su Excelencia no imagine que esto sería…”

“James, la joven señorita, desea comer y volver a casa. Creo que esto es suficiente por hoy.” Interrumpió Gaspard dándole una mirada a James para que se quedara en silencio.

“Llamaré a su madre para que la venga a buscar.” Avisó James antes de retirarse.

Alice comió en silencio y a pesar de que le gustó la comida, su humor ya había caído en picada y ella ocultó todos sus pensamientos en el fondo de su mente.

“Es un buen hombre.” Dijo Gaspard de repente y cuando ella levantó la cabeza, murmuró. “Se esfuerza por usted. Al igual que yo me esfuerzo por traerle mis mejores platos.”

El ‘Maestro Culinario’ que estaba sorprendiendo al mundo con sus platos, le sirvió jugo con modales perfectos y al terminar, le sonrió.

“La empresa y sus… Responsabilidades son de usted y él hace lo posible para ayudar y evitar que usted se vea involucrada en la carga.” Dijo el anciano y en silencio, agregó. “Eventualmente, disfrutará los beneficios de la empresa y para llegar a ese momento debe soportar a personas como nosotros. Al igual que me soporta a mí por mis platos.”

El anciano mantuvo la sonrisa en calma mientras le volvía a servir jugo y la forma en la que miraba no era para nada similar a los demás.

Una mirada llena de calma y sabiduría que trascendía la edad de cualquier persona en esta sala… Al igual como los platos que el anciano trascendían el sabor.

Era imposible estar enojada luego de comer y si bien hasta ahora Alice había probado un trozo, tuvo que admitir que era deliciosa y quizás su fanatismo por la comida, afectaba la imagen que ella tenía del anciano.

Después de todo, un excelente cocinero debía ser una persona respetable… Tal lógica le parecía correcta.

“Su Excelencia, su madre la espera.” Dijo James al acercarse.

Alice al escuchar la forma que le hablaba frunció el ceño y luego suspiró evitando molestarse más.

Su madre la estaba esperando y antes de que ella fuera al ascensor, frunció el ceño, esta vez al mirar la comida que apenas empezaba a probar.

En el carro tenía diferentes secciones con distintos platos y fue obvio que esto no era para compartir con los demás miembros de la fiesta.

“Se lo enviaremos a su casa para que comparta con su familia.” Dijo Gaspard dando una sonrisa.

Alice asintió más relajada y cuando estaba por salir, se giró para mirar al anciano y le dio un asentimiento de agradecimiento por la comida.

Entonces entró al ascensor y bajó junto a James que estaba en silencio.

“No me gustan estas fiestas. No me gusta estar presente, ni venir y menos que esas… Personas me miren de esa forma.” Dijo Alice en voz baja, mirando hacia adelante, ignorando la reacción del anciano y luego de tomarse un momento, añadió. “Sin embargo, entiendo la razón de mi presencia. No obstante, la próxima vez que venga prepara un artefacto para mantenerme oculta o no invites a todos para que me vean como un fenómeno en un circo.”

“Lo entiendo y me disculpo por mis fallas.” Respondió James luego de un silencio.

Alice se relajó sutilmente al recibir la respuesta y cuando la puerta del ascensor se abrió, ella corrió a la mujer que la esperaba y fue recibida con los brazos abiertos.

“¿Sucedió algo, mi niña?” Preguntó su madre al notar su estado de ánimo.

La voz se filtró con una pizca de intención asesina tan aguda que incluso ella lo percibió.

Tal frialdad fue dirigida a James en busca de respuesta y Alice, al sentir los brazos, el cariño y el sentido protector de la mujer, se relajó y se acurrucó, olvidándose de todo.

“No, madre. Vamos a casa.” Murmuró Alice y su madre le dirigió una mirada, entonces cuando sus ojos se cruzaron el espacio se distorsionó.

Su madre le dio un beso en la frente y si bien su hermana diría que era una niña grande y se quejaría de ser trata de esa forma, Alice simplemente lo recibió y se relajó.

“Sabes que no necesitas venir a esas reuniones si lo deseas.” Dijo su madre en voz baja.

El espacio siguió distorsionándose en el viaje hacia su casa y Alice, luego de dudar un segundo, abrazó con mayor fuerza a la mujer.

“Lo sé… Aun así, está bien. Ellos son parte de mi responsabilidad.” Murmuró Alice en voz baja.

Una empresa creada en su nombre y para ella… Era imposible no tratarlos como su responsabilidad y la utilidad era la única razón por la cual ella no se deshacía de ellos.

Su madre se rio y cuando ella levantó la cabeza, la mujer la volvió a abrazar.

“¡Mi pequeña está creciendo!” Exclamó Agatha con un tono dulce lleno de alegría y orgullo.

Ese tono, la mirada y el abrazo de la mujer hizo que Alice se pusiera ligeramente roja de vergüenza… Ahora entendió de donde su hermana sacó ese lado burlón que tenía.


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Historia La Caída Capitulo 63
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Historia Paralela La Caída Capítulo 63: Dolorosa.

Historia Paralela La Caída Capítulo 63: Dolorosa.

1 de octubre de 2039.

Una mujer estaba ordenando la ropa rápidamente en la maleta mientras fruncía el ceño al escuchar la alarma.

El anillo espacial estaba lleno y era necesario usar la maleta para guardar toda la ropa que ella había comprado.

La mujer frunció el ceño al escuchar la sirena de emergencia que sonaba a la distancia y al ver que estaban juguetes desordenados en la cama, respiró hondo.

“¡¿Nicole has preparado todo?!” Preguntó la mujer en voz alta.

Desde la puerta vino una niña trayendo más ropa y la pequeña en sus nueve años dudó al ver a su madre tan nerviosa.

La jovencita era pequeña para su edad y delgada comparada a los niños de su edad, pero sus brillantes ojos eran rápidos y curiosos.

“Ayúdame a ordenar todo.” Pidió la mujer y la pequeña asintió ayudando a su madre.

Nicole podía notar la tensión en su madre y también la preocupación en su voz y la manera con la cual se movía.

Ella no entendía la razón por la cual tenían que irse tan rápido luego de que las vacaciones habían iniciado hace dos días.

Su madre era una funcionaria pública y aunque Nicole no sabía en qué trabajaba específicamente, su madre se encargaba de liderar un grupo canadiense.

Vinieron a Portugal para negocios y como su padre y ella también vinieron, se convirtieron en unas vacaciones… Que terminaron demasiado rápido.

“Ven. ¿No te olvidas de nada?” Preguntó su madre y sonriéndole, agregó. “Perdón. Te prometo que luego tomaremos otras vacaciones.”

Nicole obedientemente asintió y tomando la mano de su madre, ambas salieron de la habitación del hotel y se dirigieron a donde estaba el ascensor y el grupo con lo cual su madre había venido.

Entre ellos estaba su padre llevando una expresión seria y al verlas, se acercó guardando la maleta en un anillo espacial.

“Ya estamos todos. He conseguido pasajes en el aeropuerto de la zona norte.” Dijo su padre y acercándose a su madre, susurró. “El desborde viene desde el sur. Necesitamos movernos rápido.”

¿Desborde? ¿Por eso se escuchaba las sirenas desde lejos? Nicole se tensó lentamente y en respuesta su padre se acercó y la subió en sus brazos, dándole una sonrisa.

“Bien. Todos, por favor, vayamos saliendo.” Ordenó su madre tomando el liderazgo.

Entre las personas no solamente estaban los siete miembros de su grupo, sino que otros visitantes del hotel que trataban de bajar y al ver que el ascensor se demoraba demasiado, todos bajaron por la escalera de emergencia.

“¿Cómo sucedió el desborde?”

“No lo sé. Escuche que es un tipo de represalia por la prohibición de gremios de jugadores.”

“¿No fue la Unión Europea demasiado apresurada? Los jugadores todavía son numerosos.”

“Suficiente.” Ordenó su madre silenciando la conversación.

Nicole no entendía las preocupaciones de los adultos ni los problemas que tenían, así que se mantuvo en silencio y se sostuvo de su padre que bajaba con facilidad.

Estaban en el quinto piso y para aquellos que no hacían ejercicio fue difícil, incluyendo a su madre, pero su padre, que la llevaba en los brazos, no parecía cansado.

Normal cuando su padre era bastante fuerte, aunque no era un usuario de habilidades y no podía sentir la energía mágica como ella.

Al bajar a la sala del hotel, su madre habló con el encargado y luego todo el grupo se dirigió a la salida, notando como los autos se movían para todas partes y la sirena sonaba a la distancia.

Estaban en la ciudad Oporto, en Portugal y hoy se notaba que la tensión era alta.

“Deberíamos ir caminando. No creo que consigamos taxi con la situación actual.” Dijo su padre en voz baja mientras el grupo se reunían.

“¿No podemos quedarnos?” Preguntó un miembro del grupo y los otros miraron a su madre.

“No, si esto es una represalia de gremios locales, pueden que las cosas no terminen bien.” Respondió su madre y en calma, añadió. “Las autoridades pueden encargarse de las mazmorras desbordadas, pero si de verdad esto es una represalia de jugadores… No quiero esperar a ver si esto es el inicio. Ya he conseguido permiso del ministro para abandonar nuestra tarea.”

Jugadores… Para Nicole ese era un título de miedo y si bien era demasiado pequeña cuando ellos causaron destrucción en Estados Unidos, había escuchado historias de lo sucedido.

Incluso hubo levantamientos en Canadá y en la ciudad donde vivía con sus padres.

Para ella, esos títulos eran de villanos y lo peor de todo era que esos villanos eran usuarios de habilidades fuertes.

Aquellos que escucharon a su madre asintieron y todos se movieron siendo guiados por su madre.

La tensión en la caminata era alta y más cuando la sirena continuaba sonando cada vez volviéndose más alto y claro.

Cuando la sirena pareció sonar literalmente en la zona, la gente de los alrededores se detuvo y todos los autos se detuvieron mientras los conductores trataban de bajar y dirigirse a las zonas de seguridad, obstruyendo el tráfico de aquellos que querían alejarse.

Su madre también se detuvo y mordiéndose, los labios se movieron hacia el centro comercial en donde se instaló un refugio de seguridad.

Lamentablemente, la cantidad de personas que bajaron en los autos y que se acercaron desde los edificios abarrotó la entrada y su grupo se quedó atrás.

“De…”

“GAAAHH!”

Justo cuando su madre estaba por hablar, se escuchó un rugido y Nicole se dio vuelta, viendo como un auto volaba hacia ellos.

Desde la calle había venido varios autos lanzados por una criatura que ella apenas pudo ver y Nicole escuchó los gritos y sintió a su padre moverse queriendo protegerla, a ella y a su madre con su cuerpo, aun así, ella pudo ver directamente al auto acercándose para aplastarlos.

Antes de que los alcanzara, el auto se dividió a la mitad y las dos mitades fueron atrapados por brazos de oscuridad que salieron desde el suelo y evitaron que golpeara las personas.

Una figura cayó al suelo y Nicole abrió los ojos.

“¿Están bien?” Preguntó la mujer con una voz juvenil.

La figura que antes había aterrizado era una mujer que llevaba una armadura de batalla.

Botas metálicas, pantalones de cuero negro y una coraza con hombreras y todo era de un color plateado. El cabello rubio era largo y ella estaba suelo flotando en el aire, mientras que el rostro estaba cubierto por una máscara de color blanco con tintes negros.

Esos mismos tintes se deslizaron en la máscara formando una sonrisa y ojos que parecían mostrar las emociones del otro lado.

“Sí.” Tal respuesta vino de Nicole y la mujer… No, la heroína dio una sonrisa y se dio vuelta para enfrentar al enemigo.

Ella con su espada desenfundada la levantó y un aura verde que daba una sensación mágica brotó de la espada lanzando un corte al enemigo que venía.

La criatura que cargaba por la calle era un tipo de rinoceronte con dos patas extras y como media dos metros de altura, su carga lanzaba los autos fuera del camino prácticamente tirándolos a un costado.

Los cortes verdes golpearon las piernas y la criatura cayó al suelo, deteniendo la carga y gruñendo en voz alta.

El gruñido revelaba una presencia que presionó a Nicole y ella sintió miedo instintivo por la presencia.

Un rango A… Era imposible no darse cuenta de la amenaza y si bien ella era débil, en la escuela que iba tenía profesores de rango A y conocía como identificarlos.

“Parece duro. Necesitaré un poco de ayuda…” Murmuró la heroína y sacando otra espada, Nicole vio como la oscuridad brotaba de las mangas y se deslizaba a la espada.

Entonces la heroína se abalanzó hacia adelante con las dos espadas en sus manos y el rinoceronte monstruoso se levantó pisando el suelo para cargar hacia adelante.

La heroína cortó los músculos de la pierna del monstruo con la espada negruzca y la bestia gruñó volviendo a caer y al levantarse golpeó a la heroína que se acercaba.

La heroína retrocedió hacia atrás siendo lanzada y antes de que golpeara un auto desapareció en una oscuridad que la tragó, volviendo aparecer a unos metros en donde lanzó más cortes verdes y entre esos cortes verdes lanzó la espada negra.

“¡GRAA!”

La espada se clavó en uno de los ojos del monstruo y luego la espada salió hacia atrás, dejando ver una cadena de oscuridad atada de la espada a la manga de la heroína.

El monstruo gruñó furioso por las heridas y corrió hacia adelante y la heroína también hizo lo mismo.

Nicole escuchó los gritos de las personas cercanas temiendo el choque imprudente, pero ella mantuvo sus ojos abiertos y apenas pudo ver lo que sucedió.

La heroína esquivó antes de chocar con la bestia cortando el costado del monstruo y luego volviendo a saltar, cortó la cola y con plataformas bajo sus pies saltó arriba del monstruo y clavó sus dos espadas en el cuello profundizando en la carne.

El monstruo golpeó un autobús, vació para aplastar a la heroína en su última defensa y la joven simplemente saltó y aterrizó a unos metros enfundando sus espadas al ver que el monstruo finalmente moría.

Al confirmar que no había peligro, la heroína vino trotando hacia ellos como si nada y en su máscara blanca seguía una sonrisa dibujada.

“¿Están bien? ¿No han salido heridos?” Preguntó la jovencita.

La heroína media un metro cuarenta de altura y su voz no era la de una mujer adulta y para Nicole se escuchaba como sus compañeras de mayor edad en la escuela.

Joven… Demasiado joven y tal idea hizo que ella no pudiera responder todavía sorprendida.

“Si… Gracias por la ayuda, joven heroína.” Dijo su madre sin saber cómo reaccionar.

“Oh, me atraparon.” Murmuró la heroína y soltando una risa suave, agregó. “Si me disculpan tengo trabajo que terminar. Me alegro de que estén bien.”

Junto a esas palabras, ella saltó en el cielo y empezó a volar alejándose a la distancia y Nicole, cuando la vio irse, recién reaccionó.

No había averiguado el nombre ni el título de la heroína que la salvó… Aunque viendo con la facilidad que asesinó a un monstruo de rango A, Nicole supo que no sería la primera vez que la vieran.

******

28 de octubre de 2039.

En una sala subterránea sin luz, un hombre de piel oscura sostuvo del cuello de otro hombre y luego le rompió el cuello y lo tiró al suelo.

El hombre era Oda Vanich miembro de la Alianza de Tailandia y actual representante de los reformadores. Una de las facciones dentro de la alianza que buscaba crear una nueva nación con los países vecinos de Tailandia, tales como Camboya, Vietnam, Laos y Birmania.

Sin embargo, solo muy pocos conocían su verdadera identidad… Y Víctor, al terminar de matar al último rebelde, escupió al suelo.

“Malditos bastardos.” Gruñó Víctor mientras caminaba entre los muertos de su gente y de sus enemigos.

Los cadáveres de sus enemigos pertenecían a los ‘conservadores’ un grupo de resistencia que buscaba evitar que él y aquellos aliados que había creado se hicieran con el poder.

A pesar de que Víctor estaba molesto, no pudo evitar mantener su seriedad intacta y su actuación en marcha.

La Alianza de Tailandia y sus reformas era una prueba para verificar si él tenía la capacidad para iniciar su verdadero plan. En cierta forma, era un experimento a gran escala.

Ahora, viendo los muertos en su camino, sintió que fue correcto haber tomado la decisión de realizar este experimento.

No solamente se trataba de un aprendizaje de la política, sino que aprender a gobernar, manipular y ver qué errores cometía en el camino aprendiendo de ello.

Dejar que sus oponentes se unieran para darle frente no fue el error de esta situación… El error fue que él no los controló a todos ellos.

“Señor…”

Al salir de la entrada una voz lo interrumpió y Víctor se giró al hombre que lo esperaba.

Rashad bin Awad era un hombre alto y delgado, su rostro estaba ligeramente desnutrido y mostraba heridas que todavía no se habían cariado.

Los ‘conservadores’ cuando no pudieron derrotarlo en la política optaron por un enfoque de fuerza y reclutaron a muchas personas de todas partes del mundo y como nadie se deseaba unir a unos bastardos que estaban perdiendo todo, optaron por esclavizar.

Rashad fue uno de los atrapados por ellos y fue torturado durante meses para debilitarlo mentalmente y así controlarlo con magia… No pudieron y Víctor lo encontró de casualidad cuando descubrió los planes de sus oponentes.

Lo liberó y ahora Rashad lo acompañó a darle fin a los conservadores que tanto lo hicieron sufrir.

“¿Cómo está todo afuera?” Preguntó Víctor en calma.

“La ciudad está en llamas. Ellos han realizado múltiples rituales desencadenando una oleada de monstruos en la ciudad de Bangkok.” Informó Rashad y mirándolo, avisó. “Somchai y su gente está tratando de parar la destrucción.”

Somchai un hombre de valor incalculable y no solamente leal a sus ideales, sino que visionario.

Ambos querían lo mismo, al menos en la superficie ambos buscaban unir a todos en una única nación y ambos decidieron cooperar.

Somchai era inteligente y alguien que estaba dispuesto a todo para conseguir la prosperidad y seguridad en sus tierras, pero era tan excelente que no podía ser controlado.

Su lealtad a su pueblo lo llevaba a tomar las decisiones que nadie quería tomar y lo convertían en un excelente aliado, al igual que en un oponente demasiado problemático.

Para Víctor, él era otro error que aprendió de este experimento… Para lograr lo que buscaba no necesitaba otro actor que tomara los focos del espectáculo.

En su camino necesitaba tener todo listo y alguien como Somchai era una bomba a la espera de detonar y si ese hombre creía que lo que él quería lograr iba en contra de sus ideales, se convertiría en un enemigo.

Un traidor en el momento clave podía ser desastroso y Víctor no deseaba ningún elemento peligroso.

Ambos salieron por una escalera que llevaba a una cueva llena de cadáveres y personas enmascaradas que lo esperaban y al salir de la cueva, se encontraron con la vista de la ciudad en llamas.

Bangkok estaba ardiendo y la culpa fue de los conservadores que no deseaban las reformas y el nuevo gobierno y no lo deseaban porque no se hablaba de una democracia o república, sino que un imperio.

Un imperio en el mundo moderno era una idea alocada y si fuera antes del Gran Cataclismo las personas normales lo rechazarían no queriendo ningún tirano que controlara todo.

Sin embargo, ahora era diferente y el experimento le mostró que las personas sin importar su cultura o su modo de pensar aceptarían un rey o un emperador mientras él los protegiera.

Les diera lo que los gobiernos ‘libres’ no podían darle.

“¿Ayudamos?” Preguntó Rashad con curiosidad.

“No.” Respondió Víctor y mirando al hombre, agregó. “Es hora de terminar con este experimento.”

El experimento sobre forjar un imperio le mostró que podía conseguir y los errores que aprendió en este experimento le ayudaría a evitar las fallas del siguiente.

Forjar un imperio desde lo más bajo y para eso necesitaba preparar un escenario previo y necesitaba gente que lo ayudara.

Víctor miró de vuelta a Rashad y notó que el hombre estaba a la espera de órdenes.

Luego de haber terminado de vengarse de los conservadores, Rashad no decidió irse, sino que optó por quedarse y no tuvo que decirlo en voz alta, sino que lo mostró con sus acciones.

Víctor controlaba con mano de hierro a su gente y los contratos evitaban la traición, pero Rashad era diferente, un hombre libre que decidió seguirlo por voluntad propia y que ahora había elegido quedarse.

“Dígame la tarea y la cumpliré.” Respondió Rashad inclinándose lealmente.

Tal lealtad era rara de ver y Víctor simplemente asintió.

“En el continente de Sur América existe una mafia gigantesca que gobierna el bajo mundo. Residen en Brasil, pero sus lazos lo llevan a mantener un control férreo en todo. La familia Barbosa es tan poderosa que controla el gobierno brasileño.” Narró Víctor y mirando la ciudad en llamas, ordenó. “Quiero que te filtres entre ellos y te prepares para tomar el bajo mundo.”

El mundo estaba dividido en dos. Aquellos que se movían a la luz y que actuaban bajo los reflectores del público y aquellos que se movían en la oscuridad y que pululaban el bajo mundo.

Para controlar verdaderamente una nación se necesitaba gobernar en la luz y en la oscuridad, ya que ambos eran caras de la misma moneda y si no controlaba uno de ellos podía afectar el otro.

También podía buscarse un equilibrio, sin embargo, la tarea que Víctor se había puesto por objetivo no era algo que lo llevara a confiar abiertamente y se necesitaba estar preparado para todo.

“Escuche que el jefe Barbosa tienen una hija. Es la ‘princesa’ de los Barbosa, tan amada por su padre como por su hermano y es una idealista del romance. Del tipo que desea un príncipe galante.” Dijo Víctor y notó el fruncir de ceño de Rashad.

¿Hasta qué punto llegaba la lealtad? Para Víctor esto era tanto un preparativo para la tarea por venir como para medir al hombre que quería mostrar lealtad al seguirlo.

Víctor, en vez de esperar respuesta, simplemente saltó en el suelo y voló hacia la ciudad lanzándose como un meteorito por el cielo.

Al estar arriba de la ciudad vio la batalla de los leales a Somchai eliminar todo tipo de monstruos y entre el grupo también vio héroes y aventureros haciendo frente a oleadas de monstruos

Europa y prácticamente occidente tenía sus conflictos con jugadores de Oriente Medio, pero Asia y Oceanía también tenía sus propios conflictos internos y entre ellos los héroes y jugadores siempre estaban en todas partes.

Cuando Víctor estaba por liberar su aura, frunció el ceño al ver una figura moviéndose entre los monstruos con una espada en cada mano

La espada izquierda se lanzaba mientras una cadena estaba atada en su mano y la espada derecha usaba un tipo de aura verde que daba la impresión de algún tipo de magia.

¿Magia de oscuridad y magia de aire con un toque único? Víctor frunció el ceño no por el aura de rango A y las dos magias, sino que la destreza con la cual la mujer manejaba dos espadas.

“¿Cuántos años tiene?” Dudó Víctor en voz baja y luego agitó la cabeza.

Sus sentidos eran altos y si bien la máscara cubría a la joven era imposible ocultar la altura, la voz juvenil y también el aura juvenil que emanaba esa heroína enmascarada.

Quizás tenía quince o dieciséis años y era sorprendente que alguien tan joven fuera de rango A y estuviera luchando abiertamente en este tipo de situación.

“La primera generación acaba de dar su primera heroína.” Murmuró Víctor y al estar en el cielo, liberó su aura.

No un aura de rango S, sino que de rango SS y el aura aplastó las bestias como si la gravedad aumentara y todas las batallas se detuvieron en un segundo notando su presencia.

Oda Vanich era un rango SS… Su presencia detuvo la batalla y era normal cuando los rangos SS eran raros y él era uno de ellos.

Víctor sonrió y si bien algunas personas sabían que él era rango SS y él utilizó su fuerza para la política, un asunto diferente era sentirlo por su cuenta.

Los gritos de batalla sonaron por todos partes llenos de admiración por el rango SS… Por ‘Oda’ el rango SS de Tailandia y líder de la alianza y tal vista a Víctor le pareció entretenida.

La grandeza de Oda Vanich cada vez crecía más y Víctor se preguntaba qué era lo que sucedería cuando ‘cayera’.

Después de todo, entre más grande era la persona, más dolorosa era la caída.


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