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AE - Capítulo 5
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Capítulo 5

Mi octavo cumpleaños había llegado.

Hubo una pequeña fiesta entre mis padres, mi hermana mayor, mi tía Nitori, las criadas Arisha y Gracy, mi tío Faraszino, quién andaba por el reino; y por último, mi nueva hermana, Asura quien tenía 3 años.

En los últimos años, sentía como mi vida avanzaba rápidamente. Mis habilidades como groonhell habían incrementado, pero no tanto como a mí me hubiese gustado.

- "Muy bien, Hiroshi. Intentémoslo una vez más."

- "Sí."

Mi padre y mi tía Nitori cambiaron sus tácticas de entrenamiento, ahora practicaba combate en conjunto; es decir, mi padre y mi tía me atacaban al mismo tiempo.

- "Fire ball"

- "Aqua Wall"

Mi padre atacó al mismo tiempo que mi tía. Escuchaba sus pasos desde la posición contraria, la bola de fuego de mi tía se había desvanecido junto con el muro de agua. Me agaché rápidamente, viendo el acero cortar el aire en frente de mis ojos, haciendo un rápido movimiento hice caer a mi padre, golpeándolo en sus pies.

- "Thunderbolt"

- "Dirt Cave"

Mi tía me lanzó un relámpago desde el cielo, y yo me cubrí con una pequeña cueva de tierra. No fue la mejor idea que tuve. El relámpago destruyó por completo mi protección y causó una explosión.

- "Wind Boost"

Usé el aire y me impulsé directamente hacía de mi tía. Empuñe la espada con mis dos manos, y corté el aire.

- "Bajaste la guardia."

- "¿Qué?"

Recibí un golpe en mi espalda por la empuñadura de la espada de mi padre. Caí al suelo, traté de levantarme, pero era imposible.

- "Nada mal, hijo. Pero recuerda, tu enemigo no está acabado hasta que se rinda o esté muerto."

Mi padre me cargó en su espalda.

- "Thunder charge."

Susurré un hechizo rápido. Electrocuté a mi padre con una pequeña descarga.

- "Jeje, no me rendí, ¿verdad?"

Mi padre se levantó y estalló en una carcajada. Mi tía Nitori nos alcanzó y nos curó a ambos.

Caminamos hacia casa, mi padre me seguía enseñando sobre las diferentes habilidades de la espada, y mi tía sobre la magia. En el camino nos topamos con una enorme multitud, todos parecían muy emocionados y atentos sobre algo.

- ".... ¡Acérquense! ¡Acérquense! ¡Acérquense mis amigos! Vengo a informarles, por parte de su querido gobernante, el Rey Shone, que en 1 mes, comenzará las preliminares del 50° Torneo Juvenil..."

Un hombre vestido de manera rara, estaba en mitad de la plaza subido en un escenario de madera.

- "Todo joven de 7 a 13 años es aceptado dentro de este torneo. Y, obviamente mis amigos, habrá un premio, y déjenme decirles que su querido rey ha sido muy generoso, el ganado podrá obtener... ¡Clases del mismísimo mago legendario Sof!"

Todo el mundo saltó de emoción al escuchar ese nombre. Excepto mi familia, ni mi padre ni yo conocíamos ese nombre, pero mi tía Nitori estaba con una mirada furiosa.

- "Pues... Un torneo no suena nada mal. Podrías pulir tus habilidades si combates contra gente de tu edad, a decir verdad."

Mi padre se planteaba mi entrada al torneo. Me emocionaba el hecho de poder mostrar lo fuerte que me había vuelto.

- "¡Pues bien, mis amigos! Iniciemos con las inscripciones. Podrán inscribirse todos aquellos que deseen, pero recuerden, sólo jóvenes de 7 años hasta los 13, aquellos que falsifiquen su entrada serán eliminados del torneo y quedarán en la lista negra por varios años."

El hombre señaló una carpa en donde habían varias mesas para la inscripción.

- "Y bien, Hiroshi. ¿Qué te parece?"

No sabía que responder. Mi emoción era tal que no pensaba con claridad.

- “¡Estoy muy emocionado! Me gustaría entrar.”

Mi padre se echó a reír a carcajadas. Me llevó a la carpa y empezamos la inscripción. Una mujer nos atendió.

- "Bienvenidos a la inscripción para el 50° Torneo Juvenil. Por favor, llenen ésta hoja con el nombre completo y la edad de su hijo, también necesitamos saber si su hijo es un espadachín o un mago."

Mi padre me entregó la hoja y escribí mi nombre, mi edad, casi acabando vi que habían 2 casillas para marcar. Una de ellas decía "Mago" y la otra "Espadachín". No sabía cuál debía de marcar.

Le entregué a mi padre la hoja y me miró intrigado. Leyó lentamente mi escritura: "Nombre: Hiroshi Sekkatsu Moonlagger. Edad: 8 años. Especialización: Mago y Espadachín."

La mujer quedó un poco sorprendida, le indicó a mi padre que debía marcar una sola opción de ambas casillas.

- "Lo sé, pero parece que la casilla para groonhell no está."

Se hizo un silencio enorme. Murmullos empezaron a esparcirse por toda la carpa, la señora se marchó por unos segundos para preguntar al respecto."

- "¿Un groonhell? ¡JA! No me hagas reír. Tu hijo no tiene las capacidades necesarias para ser uno, míralo."

Mi padre no prestaba atención, tenía los ojos relajados, mientras mantenía una sonrisa esperando al regreso de la asistente.

- "Hey, te estoy habland-"

El sujeto se acercó, agarró a mi padre del brazo, éste sacó su espada y la apoyó en la garganta del sujeto.

- "Te sugiero que nunca subestimes a tu enemigo. No porque no sea igual de musculoso que tú, no quiere decir que no te pueda clavar una espada en la garganta."

Mi padre mantenía una mirada serena y una sonrisa.

- "Recuerda bien eso, Hiroshi."

Dijo mi padre, mientras enfundaba su espada. La asistente volvió y habló con mi padre, no presté mucha atención, sólo me fijaba en el sujeto de antes. Un hombre alto y musculoso, con un bigote muy definido, con manchas negras alrededor de sus ojos.

Miraba de reojo a mi padre. Terminamos la inscripción, mi padre me entregó una pulsera con el número 244 inscrita en ella. Nos reencontramos con mi tía, y retomamos nuestro camino a casa.

- "Muy bien, Hiroshi. Ahora que estás en el torneo, tu entrenamiento será mucho más duro. Estoy seguro que la mayor parte de los jóvenes será de 13 años, es decir, tienen más años de entrenamiento que tú. No serás más que una cucaracha ante sus ojos."

Las palabras de mi padre eran duras, pero ciertas. Siempre hablaba así sobre el entrenamiento, decía que duras y verdaderas palabras formaban un buen carácter.

Llegamos a casa, mi madre estaba sentada en la sala esperando por nosotros. Le conté emocionado a mi madre sobre el torneo, al instante quedó impactada por la noticia, pero luego me incitó a dar mi mayor esfuerzo en ello.

Mi tía Nitori había estado callada todo este tiempo, no había dicho nada desde el momento en el que escuchábamos el anuncio del torneo. Mi hermana menor bajó las escaleras acompañada de Gracy y fue corriendo a abrazar a mi tía Nitori, sin duda estaba muy apegada a ella. Sólo en ese momento, mi tía reaccionó y levantó a Asura en sus brazos.

Los días pasaban, mi entrenamiento era cada vez más duro, como predijo mi padre. Obtuve varias cicatrices por su entrenamiento.

El choque de ambos metales resonaba en el campo vacío. Mi padre aumentaba la velocidad de sus ataques a cada golpe que cada, yo lograba bloquearlo por poco.

- "Concéntrate. No dejes que nada te distraiga, tu vida depende ello. Distráete un segundo y toda tu vida desaparece."

Mi padre soltaba esos comentarios de vez en cuando. Nuestras espadas chocaban y nos mirábamos a los ojos con seriedad. Me alejé de él y corrí mientras preparaba un hechizo.

- "Explosion."

El lugar donde estaba mi padre había sido destruido, pero él lo había esquivado.

- "Wind Boost."

Usé el impulso de aire para retroceder sabiendo que mi padre me atacaría desde el lateral descubierto. El cansancio se hacía presente, pero mi padre seguía atacando fieramente.

Mi aliento era cada vez más escaso. Me costaba respirar. Mi padre volvió a atacar.

- "Wind Boost."

Me impulsé hacía arriba, no medí la fuerza del hechizo y salí disparado hasta caer en una de las piedras flotantes. Logré recuperar el aliento en ese lugar, me sentía pesado y cansado. Me eché en la tierra por unos minutos, mientras observaba el cielo.

Las Piedras Flotantes de Meccan, pedazos de tierra elevados por la anti gravedad generados por una brecha de magia que se escapaba por el suelo; desde su elevación, flores rojas con pétalos delgados y pequeños tallos blancos sobresaliendo. Eran muy raras de ver, pese a que están en la mejor posición de su crecimiento.

- "¡Hey, Hiroshi!"

Mi padre me llamaba desde el suelo, a penas podía escuchar lo que decía. Me hizo señas con los brazos para que bajara, pero mi cuerpo no podía moverse del todo. Me volví a echar en la tierra y me quedé dormido.

Cuando me desperté, la noche había llegado. Miré hacía abajo, pero era casi invisible.

- "¿Y ahora qué hago?"

Me levanté, recogí mi espada y empecé a dar vueltas mientras pensaba en cómo bajar de ahí y llegar a salvo al Reino. Pese a la oscuridad, sentía que algo o alguien me observaba. Giré mi vista en búsqueda de aquella mirada, me topé con unos ojos amarillos que brillaban en la oscuridad.

Inicié una pequeña bola de fuego en mi mano para mantener la luz, un ser completamente rodeado de pelaje negro, con ojos amarillos y ropa muy desaliñada me observaba. Parecía un ser perteneciente a la raza Bestial.

- "Hola, umm... Mi nombre es Hiroshi. ¿Quién eres tú?"

Los Bestiales son seres muy amigables por lo general, a menos que les provoques. El ser giró su cabeza, a modo de no comprender, luego se acercó a mí y me miró directamente a los ojos. Sus ojos poseían partículas muy interesantes dentro de ellas.

Me agarró de mi camisa y tiró de ella. Quería que lo siguiese. Pese a que no conocía a este ser, de alguna manera me transmitía una sensación no hostil. Así que decidí seguirlo, caminamos hasta el borde donde me alcanzó unas enredaderas que colgaban de la piedra. Las tomé y empezamos a descender lentamente.

Caminamos por el campo silenciosamente, acercándonos a las murallas del reino. Cuando llegamos, le agradecí la ayuda al misterioso ser. Él cerró los ojos e inclinó su cabeza, para luego desaparecer en la oscuridad. Me acerqué a las murallas e ingresé al reino, fui velozmente hasta mi hogar. Recibí un enorme discurso de parte de mi madre por lo que había hecho.

En un abrir y cerrar de ojos, un mes había pasado y las preliminares habían empezado. Nos enviaron una carta con el lugar al que debíamos ir todos los participantes, mis padres decidieron acompañarme y desearme buena suerte.

- "¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos! ¡Sean todos bienvenidos a las preliminares del 50° Torneo Juvenil!"

El mismo sujeto que vi hace unos meses, estaba parado frente a todos nosotros. A mi vista, eramos casi 100 personas reunidas.

- "Primero repasemos las reglas de las preliminares y el torneo en general. Número 1, está prohibido el uso de cualquier artefacto mágico que altere el uso de maná. Número 2, no se podrá usar hechizos más allá de nivel 3. Y Número 3, cualquier tipo de soborno será tema de descalificación."

Se escuchaban susurros. Pero nadie dirigía palabra alguna al maestro de ceremonias.

- "Pues bien, empecemos."

Nos llamó uno por uno, nos mostró un saco con un montón de pelotas pequeñas, en ellas había un número; debíamos sacar dos números e indicarle cuales eran. Luego de una larga espera, nos dividió en varios grupos, llamó a sus asistentes y nos guiaron a nuestras respectivas zonas.

Viendo a mi alrededor. Veía que todos mantenían conversaciones con los demás participantes, yo me quedé mirando mi espada y jugando con la funda. Hasta que me encontré cara a cara con el ser de aquella noche. Me asusté y caí de espaldas.

- "Hey, ¿estás bien?"

Un chico se me acercó y me extendió su mano. Me ayudó a incorporarme. Lo miré por unos segundos; pelo rubio, ojos azules, lo típico que verías en un noble.

- "Sí, estoy bien. Gracias."

Me sacudí el polvo de la ropa.

- "Ryo, ya te dije que hagas un ruido o algo, no puedes aparecer de la nada ante la gente."

- "Espera un segundo. ¿Lo conoces?"

- "¿Uh? ¿Hablas de Ryo? Claro, somos amigos desde hace años. ¿Por qué la pregunta?"

- "H-hace unos días él me ayudó a bajar de las piedras flotantes en mitad de la noche."

Se quedó callado por unos segundos. Mirándome a mí y a Ryo.

- "Pues... ¿Qué quieres que te diga?"

- "¡¿Cómo que qué quieres que te diga?!"

El chico estalló en una carcajada.

- "Perdón, perdón. Pues, es Ryo, es su forma de ser supongo."

La criatura peluda negra, llamada Ryo, tiró de la camisa al chico. Le hizo unos gestos con las manos y él le susurraba mientras me miraba de reojo.

- "Hey, chico. ¿Cuál es tu nombre?"

- "Yo soy Hiroshi Sekkatsu."

Dije con mi mejor sonrisa.

- "Mi nombre es Auber Rin y él es Ryo. Un placer."

Me extendió la mano. La miré por unos segundos y luego la estreché con la mía.

- "Y dinos, Hiroshi, ¿Qué te trajo al torneo?"

- "Quiero poner en práctica lo que mi padre me ha enseñado estos años. Dijo que esto podría ser una buena ayuda, ya sabes, entrenar con chicos de mi edad."

Obviamente era mentira. Casi ni lograba contener mi emoción.

- "Es un buen plan, a decir verdad, pero ¿Acaso no vienes por el premio?"

- "No estoy muy interesado en ello, la verdad. Ganar o perder, me da bastante igual..."

Conversamos por un largo rato. Llamaron a Ryo para iniciar su preliminar. En ese momento, pude preguntarle a Auber sobre Ryo.

- "¿Ryo? Pues... Es... Complicado de explicar. Él es un Hénix, una sub-raza Bestial. Viene siempre a disfrutar del campo humano, pese a que se le está prohibido. Los de su aldea son muy protectores con los suyos, al fin y al cabo, sólo quedan 5 pueblos alrededor del continente."

Los Hénix. Había leído sobre ellos, pero muy poca información se encontraba en los libros humanos.

- "Espera, ¿los Hénix?"

- "¿No habías oído hablar de ellos? Los Hénix son un pueblo que vive en lo más profundo del bosque Celestial, en el lado oeste del reino. Son criaturas muy peculiares, ellos renacen cada vez que mueren, su cuerpo es abandonado, pero su alma renace en alguna mujer Hénix y ellas dan a luz a un nuevo ser. Siempre recuerdan lo que hicieron en sus vidas antes de la muerte, no importa cuantas veces mueras... Sin embargo, los Hénix se están quedando cada vez más arrinconados, los humanos se han dedicado a masacrarlos para descubrir la forma en la que renacen para poder implantar eso en los humanos. Es triste..."

Auber bajó la mirada, se le veía melancólico.

- "Pero Ryo es diferente. Él es un Hénix nuevo. Nunca vio o vivió otra vida antes que ésta. Él es la esperanza de su pueblo, supongo..."

Nos quedamos callados mientras veíamos a Ryo superar la prueba. Su agilidad era increíble y su cuerpo parecía hecho de goma.

Luego le tocó a Auber. Pasó la prueba con algo de dificultad, pero él se veía contento de haberlo hecho. Nos quedamos conversando un rato, mientras esperaba a que fuera llamado.

- "Tranquilo, Hiroshi. Los groonhell siempre van al último, lo mejor para el final, ¿no es así?"

Veíamos a muchos salir victoriosos, otros gritaban al cielo por fracasar en las pruebas.

Finalmente, fue mi turno.

- "Así que, Hiroshi Sekkatssu. Groonhell. Muy bien, al ser usuario de ambos estilos de combate, deberás de pasar las pruebas de ambos estilos."

Asentí con algo de miedo. Me apuntó a un grupo de muñecos hechos de paja.

- "Primera prueba. Uso de magia. Deberás de derribar o destruir aquellos muñecos dentro de un límite de usos. De caso contrario, serás descalificado."

- "¿H-hay algún limite en el uso de maná?"

- "Cómo dije. Debes acertar en cierta cantidad de usos. Usa todo tu maná en el primer tiro si quieres. No me interesa, sólo hazlo."

El asesor era bastante molesto. Pero debía dar mi mejor esfuerzo en superar la prueba.

Cerré los ojos, junté el maná en la palma de mi mano. Sentí la fuerza de la bola de fuego en mi mano, abrí los ojos, era lo suficientemente grande. Pero no quería lanzar una bola de fuego... Iba a ir más allá de eso, después de todo quería impresionar a los demás.

Achiqué la bola de fuego en una pequeña esfera, del tamaño de una piedra. La impulsé con todas mis fuerzas.

- "Parece que no fue suficiente."

El controlador estaba controlando su risa. Lo miré de reojo.

- "Aún no termino el primer intento."

Mi mano seguía estirada en dirección de los muñecos de paja, después de unos segundos apreté mi mano. Una enorme explosión se hizo presente, en frente de todos.

Muchos gritaron, otros estaban sorprendidos por la enorme fuerza de la explosión. Al dispersarse el humo, los muñecos habían desaparecido. El controlador estaba boquiabierto.

- "B-buen trabajo, supongo."

Estuve asustado por unos segundos, pensé que mi explosión sobrepasaría el nivel 3, pero se me indicó que los hechizos de fuego eran muy básicos y que no había problema.

Fui a la segunda prueba. Uso de la espada. La prueba era la misma. Derribar o destruir los muñecos de paja. Sin embargo, en ésta ocasión no podía utilizar ningún tipo de magia.

Para la prevención de las trampas, se usaron cristales que anulaban los efectos mágicos de las armaduras encantadas. Se me puso una pulsera con una gema igual para anular mi magia momentáneamente.

- "Elije tu arma."

Me mostraron una amplia selección de armas. Espadas, dagas, mazas y demás. Una espada enorme se antepuso a mí. La agarré, era pesada, muy pesada, pero no inútil.

- "Elijo ésta."

- "¿Seguro? No hay cambios durante la prueba."

Asentí. El controlador levantó los hombros en señal de poca importancia.

- "Muy bien... Empieza."

Corrí con la espada siendo arrastrada detrás de mí. Mis 2 brazos estaban siendo estirados y mis músculos estaban en su máximo, por lo menos, la espada se movía a buena velocidad.

Llegué a unos pocos metros de los muñecos, levanté la espada hice un corte en el aire provocando una fuerte ráfaga para luego hundirla en el suelo. Un pequeño movimiento sísmico se hizo presente, varios muñecos se habían derribado por la ráfaga y el resto se derrumbó por el temblor terrenal.

Pasé las preliminares.

Después de hacer el conteo se dio el anuncio. De casi 100 jóvenes, quedaron 20.

El torneo se llevaría acabo la próxima semana. Teníamos una semana entera para practicar. Estaba emocionado, había logrado entrar en el torneo en mi primer intento. Sin embargo, no todo era color de rosa, los demás participantes me miraban con recelo.

- "Hey Hiroshi, ¿vienes a entrenar con nosotros?"

Auber me había sacado de mis pensamientos.

- "¡Oh! ¡Sí, claro!"

Los tres caminamos entre los otros participantes. Hasta que un grupo de ellos nos cerró el paso.

- "Pero miren a quienes tenemos aquí. Al bicho raro, al patético Auber y al tramposo."

- "Déjanos en paz, Pierre."

¿Tramposo?... ¡¿Yo?!

- "Hey, espera un segundo. ¡¿CÓMO QUE TRAMPOSO?!"

- "No te hagas niñato. Nadie antes había sido capaz de acabar las pruebas con tanta facilidad."

Auber lo empujó para seguir camino. El sujeto llamado Pierre, le devolvió la acción con un golpe en su rostro. Auber se veía molesto, quería intervenir, pero Ryo me detuvo agitando la cabeza.

- "¡Venga mocoso. Ataca!"

Auber lleno de furia, se abalanzó contra Pierre. Pero falló el golpe y calló al suelo donde le empezaron a patear.

- "¡Oigan! ¡Alto! ¡Deténganse!"

Me había logrado zafar de Ryo. Ahora yo pelearía contra ellos.

- "Espera, un segundo... Ya sé quién eres. ¡Eres el hijo del traidor! ¿Cómo no te reconocí antes? Hiroshi Sekkatsu, hijo de Mark Sekkatsu. ¡El traidor del Reino Killmonger! No eres más que una alimaña que se alimenta de nosotros, los buenos ciudadanos de ésta ciudad."

La ira iba subiendo por mi cuerpo y de alguna forma, también el maná. Mis manos empezaron a lanzar chispas, ni siquiera traté de controlarme.

- "No... Te... Atrevas... ¡A HABLAR ASÍ DE MI PADRE!"

Me impulsé contra Pierre, mi puño electrificado le dio directo en el rostro. No hubo tiempo para su reacción. Su cuerpo salió volando y cayó directamente en el suelo.

Sus compañeros me golpearon en la nuca al mismo tiempo. Me perdí el equilibrio por unos segundos, los necesarios para que Pierre me azotara un golpe directo en el rostro.

- "¡TÚ!¡NO!¡ERES!¡MÁS!¡QUE!¡UNA!¡SIMPLE!¡CUCARACHA!¡ AL IGUAL QUE TODA TU MALDITA FAMILIA!"

Pierre seguía pateándome. Escupí sangre, mientras trataba de agarrar aliento.

- "P-pagarás por esto. M-maldito engreído."

Pierre quiso volver a patearme de no ser por una ráfaga de viento que lo hizo caer.

- "¡Alto ustedes dos!"

Una voz se escuchaba. Miré a mi costado, un hombre con túnica y un bastón se acercaba.

- "¡En nombre del Dios Yter, ¡¿se puede saber qué están haciendo?!"

El hombre se mostraba imponente. Su túnica azul con toques dorados y su bastón de madera lo hacía ver más poderoso, por alguna razón.

- "Señor Sof. E-esto no es lo que parece. E-este plebeyo trató de oponerse a-."

Pierre fue interrumpido por Sof, éste le dió un golpe con su bastón en el rostro.

- "¡SILENCIO! Ninguno de ustedes seis tiene excusa alguna para justificar éste pleito. Si se les vuelve a ver peleando entre ustedes, todos serán expulsados del Torneo."

- "S-sí, señor."

Se notaba una ira acumulada en la voz de Pierre. Sof se acercó a mí y curó mis heridas. Cruzamos miradas por un segundo y luego desvíe la vista.

Auber, Ryo y yo nos alejamos del lugar y fuimos a entrenar. Ryo era muy ágil y Auber golpeaba con fuerza. Mi ventaja sobre ellos, era mi velocidad, siempre lograba esquivarlos, aunque por muy poco.

- "Hey, Hiroshi, si sólo esquivas no pasarás de la primera fase."

- "Y-ya lo sé."

El entrenamiento con Auber y Ryo continuó por algunas horas más.
Luego de eso me sentía exhausto. Mi cabeza daba vueltas sin cesar.

Los días pasaron; Auber, Ryo y yo nos conocimos mejor y nuestro entrenamiento era cada vez más fructífero.

Sentía que por fin, estaba listo para empezar el Torneo Juvenil y no podía esperar a que empezara.

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Capítulo 6 - Parte 1

Los días pasaban más lentos de lo que uno podría esperar. Incluso a un día del torneo, mi emoción por empezar era inmensa.

Asura seguía en pleno crecimiento. Era una hermana menor muy dulce y adorable, siempre mantenía una sonrisa en su rostro; incluso Shizugu era amable y dulce con ella. Todos parecían felices en mi casa, y eso era motivo de alegrarse.

Finalmente el día había llegado. El 50° Torneo Juvenil, estaba a puertas de empezar.

En la Plaza Central, todos estaban emocionados. Puestos de comida, de adornos y recuerdos, abiertos y con muchísima gente alrededor.

- "Esto parece un festival."
- "Ya lo digo. ¡MIRA CUÁNTA COMIDA!"
- "Nitori, recuerda para qué vinimos."
- "Ya sé, hermana. ¡Mi sobrino hará una gran actuación en este torneo!"

Todos estaban felices. Mi padre miraba a todos lados con ojos risueños, como si estuviese recordando tiempos pasados; mi madre cargaba de Asura, a la vez que cuidaba a mi tía Nitori. Gracy vino con nosotros como soporte de mi madre.

- "¡Participantes del 50° Torneo Juvenil, acercarse al área de vestidores!"
- "Pues, ya es hora, hijo."

Toda mi emoción se convirtió en temor con esas palabras.

- "¿Y ahora? No me digas que tienes miedo."

Mi padre me llevó hasta la zona de vestidores. Miré a mi alrededor.

Jóvenes altos, fornidos, con armaduras caras o túnicas de muchos colores, estaban frente a mí.

- "Hey, tranquilo. No los veas cómo seres gigantes e imposibles de vencer... Recuerda, entre todos ellos, tú tienes la ventaja, siendo a distancia o a cercanía."

Mi padre trataba de tranquilizarme. Pese a que no había logrado mucho, se retiró de los vestuarios.

- "Muy bien, jóvenes. Empecemos explicando las reglas. Primero, no está permitido asesinar a otro participante; se los otorgará un arma de piedra a su elección. Segundo, no está permitido el uso de ningún potenciador mágico o de habilidades, ya sea por armadura o poción. Tercero, las únicas formas de ganar son sacando a tu oponente del área o que éste se rinda."

Las reglas parecían bastante fáciles. Aunque demasiado simples, alguno podría ponerse a sospechar de ello.

- "Bien, se ha hecho un sorteo para completar la tabla de los 16 participantes."

Revisé la tabla de las 4 fases...

[¡¿YO VOY A PELEAR PRIMERO?!]

El director del torneo nos dio unas indicaciones más, recogimos las armas que estuvieran disponibles y esperamos a que nos llamaran.

- "Pareces nervioso."
- "¿Y cómo no estarlo? Yo peleo en la primera batalla."
- "Eso fue un golpe de mala suerte."
- "Y que lo digas..."

Auber y yo conversamos por un rato, hasta que gritaron mi nombre.

- "Suerte."
- "Igualmente."

Salí del vestuario y entré en la arena de batalla.

[¡¿POR QUÉ HAY TANTA GENTE AQUÍ?!]

- "De este lado... ¡Hiroshi Sekkatsu! El segundo hijo de Tsugumi Moonlagger y Mark Sekkatsu. Por lo tanto, pertenece a una de las familias más ricas de este reino: La familia Moonlagger."

Hubo un pequeño tiempo de murmullo en el público, hasta que el locutor volvió a hablar.

- "Y ahora... Proveniente de las lejanas tierras del norte. Un blfmonghër en toda su excelencia. Ante ustedes, Julmunsën."

Un joven alto, con el cuerpo un poco azulado estaba en frente mío. Gritaba cosas en un idioma que no conocía, ni entendía; luego empezó a reírse a carcajeadas.

- "Muy bien, jóvenes. Tomen sus armas de los pedestales."

Me acerqué a las armas proveídas por el torneo, estaban hechas de piedra pura. Supongo que para evitar los asesinatos, aunque un noqueo y heridas permanentes sí que te llevas. Miré cuidadosamente todas las armas, habían hachas, espadas, escudos e incluso arcos. La calidad no era de lo mejor que se pueda encontrar en el reino, pero no era nada que se pueda romper fácil.

Tomé una espada, y me coloqué en mi posición. Julmunsën tomó un par de hachas, viendo bien su cara, no se parecía en nada al amigo de mi padre; sin embargo, se podía ver una expresión de arrogancia impregnada en su rostro.

- "Avtâ'la uth kïpthie"

[¿Pero qué rayos está diciendo este sujeto? Espero que no sea una amenaza de muerte o algo parecido.]

- "Julmunsën disfrutar romper huesos de niño humano."

- "Me alegra que puedas hablar el idioma de Yter. Me hubiese preocupado saber que mi contrincante no supiese qué digo cuando lo humille."

La cara de Julmunsën cambió drásticamente a una de furia, casi se podía ver una pequeña fogata saliendo de sus ojos...

[¿Pero qué acabo de hacer?]

- "¡Empiecen!"

Con esas palabras Julmunsën saltó brusca y ferozmente en mi dirección. Me impulsé a un costado con un impulso de aire, logré ver el hacha de Julmunsën estrellarse y destruir el sitio en el que estaba hace menos de un segundo.

Me alejé lo más que pude, volví a tomar impulso con un hechizo de aire y me eyecté en dirección de Julmunsën, quién seguía de espaldas a mí. Levanté la espada para poder dar el golpe contra él... Se hizo un silencio mortificante por unos segundos... El sonido de rompimiento de algo se hizo presente.

Mi espada se había roto en contra del cuerpo de Julmunsën.

- "¿Eh?"

- "Je... ¡Jajajajajajaja! Niño humano, pensar que espada poder acabar con Julmunsën."

Estalló en carcajadas ante mi penoso acto. ¡¿Cómo era posible que su cuerpo fuera tan resistente?!

- "¡Esto ser gran fuerza!"

Acto seguido Julmunsën se giró rápidamente y me golpeó en las costillas con una de sus hachas mandándome a volar hasta el borde de la arena.

Los espectadores ovacionaban el acto con gritos de emoción. Me costaba respirar. Vomité una gran cantidad de sangre, giré el rostro y miré hacia las gradas... Mi familia me miraba fijamente, en la mirada de mi madre, mi tía e incluso de Gracy, se veía un terror que jamás creí ver; mi padre me miraba fijamente, parecía en shock...

- "Rendirte, pequeño humano."

Me dijo Julmunën apuntándome con el hacha. A mi alrededor el mundo empezó a tornarse oscuro, las personas a mi alrededor desaparecían.

[¿Para esto había entrenado todo este tiempo? ¿Para rendirme después de un sólo golpe? Qué ironía...Perdería por caer inconsciente.]

Cuando regresé a la realidad, un fuerte ruido se escuchaba en frente mío... ¿Pero qué era? Tardé poco en darme cuenta de todo. Había empezado a crear un enorme torbellino que estaba alejando fuertemente a Julmunsën... Por alguna razón, no me sentía asustado como aquella vez con la bola de fuego, al contrario, me sentía lleno de paz.

Pero todo tiene un límite. Mi maná llegó casi al límite con ese hechizo, sumado a ello el golpe que tenía en las costillas y la sangre que seguía derramando.

- "¡El ganador es Hiroshi Sekkatsu!"

La ovación volvió a aparecer, pero en esta ocasión era para mí. Con la poca fuerza que me quedaba, miré a Julmunsën; estaba furioso y gritando cosas al aire, mientras era controlado por los magos de la Guardia Real.

Unos cuantos curanderos me revisaron y curaron mis heridas. Me dieron de beber un líquido especial y me condujeron al vestidor para que descanse por un rato.

- "¡Bien hecho, Hiroshi. Lograste pasar a la segunda fase! Incluso yo quedé sorprendido con esa fuerza tuya."

Auber siempre comentaba cosas de ese estilo, pero esta vez lo dejé pasar. Estaba demasiado cansado como para lidiar con él. Lo único que alcancé a hacer fue dar un enorme suspiro. Pierre apareció de repente, empujándome con su cuerpo.

- "Pf. No te creas la gran cosa sólo por haber llegado a la segunda fase. Cualquiera lo haría haciendo trampa."

¿A qué se refería con eso? ¿Al torbellino que hice?

- "Pierre, será mejor que no hagas nada estúpido esta vez."

Auber puso su mano en la empuñadura de la espada y su rostro se había tornado bastante serio, era muy raro verlo así.

- "Tranquilo, Auber. Será mejor que guardes esa fuerza para después, ¿no crees?"

Dije poniendo mi mano en su hombro, tratando de tranquilizarlo. Miré a Pierre sin decirle nada, pasado un rato de silencio se retiró a la arena.

Las batallas pasaron con relativa normalidad. Auber venció a su contrincante y se emocionó por ello; Ryo, ganó a duras penas, pero se veía en su rostro lleno de pelaje una pequeña sonrisa.

La primera fase había acabado. Lograron pasar 8 personas, incluyéndome; mi siguiente contrincante era una tal Jied. Lo único que sabía de ella, es su apariencia física; su piel era sumamente blanca y su pelo verde.

El primero en esta ronda era Ryo, se veía un tanto nervioso. Lamentablemente, su contrincante era Pierre; estaba vestido con una armadura dorada muy voluptuosa, pese a que era tan obvio que no ocupaba toda la armadura.

Ryo parecía nervioso, y no lo culpo. Esa armadura causaba un poco de pánico al principio.

- "¡Venga, Ryo! No te pongas nervioso, ese sujeto no sabe ni blandir la espada."

Pese a que el comentario de Auber fuera un tanto raro, era cierto. En la primera ronda, Pierre no movió ni un sólo músculo; al contrario, parecía que los ataques mágicos de su contrincante no le hacían nada. Pierre terminó ganando por desmayo del contrincante.

- "¡Damas y caballeros, iniciamos con la segunda ronda del torneo! ¡En este lado, el maravilloso noble Pierre!"

Una ovación se hizo presente.

- "Y a este otro, el Hélix, Ryo."

Silencio. Eso fue todo. Silencio que fue destruido por el inicio de la batalla, Ryo saltó hacia Pierre, sacó sus garras y atacó. No ocurrió nada.

La armadura de Pierre no recibió ni un rasguño. Un aullido de dolor agonizante se escuchó... Ryo estaba con la cabeza pegada al suelo agonizando mientras se formaba un charco de sangre, sus garras se habían desprendido de sus dedos.

Pierre se acercó lentamente a Ryo, y le azotó una patada en el estómago; Ryo escupió una enorme cantidad de saliva y cayó rendido en el suelo. Pierre le azotó otra patada, pero esta vez para mandarlo fuera del ring de pelea.

- "¡El ganador es Pierre!"

Pierre celebraba su victoria, virtuosamente levantaba los brazos, como quien acaba de acabar con una presa relativamente peligrosa.

- "...¡Y que las bestias aprendan su lugar!"

Auber y yo veíamos a Ryo tirado en el suelo, tosiendo y sangrando.

[¿Por qué nadie va a ayudarlo? Se estaba desangrando...]

Miré a Auber tratando de buscar una respuesta a qué debíamos hacer, pero él sólo miraba al suelo con desprecio.

- "No hay nada que podamos hacer, Hiroshi... Los humanos odian relacionarse con las sub-razas. La reacción de todos es... normal..."

Entré corriendo al ring para socorrer a mi amigo.

- "Ryo, escúchame, vas a estar bien, tranquilo. E-esto va a sanar, ya lo verás."

Trataba de decir las cosas con la voz más serena que tenía, mientras intentaba no romper en llantos.

Ryo me miraba con lágrimas en sus ojos. Grité desesperadamente por auxilio, pero ningún médico se atrevía a acercarse. Mi respiración estaba agitada y no paraba de llorar. Ryo me miró fijamente y me sonrió, por primera vez pude ver una expresión facial en su rostro; lamentablemente, era en sus últimos momentos de su vida...

- "N-no, Ryo... P-por favor, n-no te vayas..."

Lloraba como un niño pidiéndole y rogándole a su padre que no vaya a una misión sumamente peligrosa.

Finalmente, Ryo murió. Su agonía se había ido, y ya no sentía la respiración pesada que siempre tenía. Me quedé por unos segundos ahí, arrodillado, mirando el cuerpo de mi amigo.

Datos del mundo: A lo largo de los bosques del Continente de Yter, existen unas criaturas llamadas “Los Guardianes.” Golems de piedra, que miden 20 metros, su refuerzo exterior de piedra les permite resistir prácticamente cualquier ataque físico o mágico. Son seres no hostiles, que vagan por los bosques; no atacarán a menos que sean atacados o se cree un desbalance en el lugar que protegen.


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