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AE - Capítulo 1
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Capítulo 1

Esperé el regreso de los seres que vivían dentro de estos muros. Ver a Jied ser tan fácilmente destrozada era preocupante.

Esto sólo había pasado en doscientas mil ocasiones, y la pelea fue una pesadilla. El descontrol que sufría el bastardo y su aumento de nivel eran de temer; por poco y no la cuento. Seguí vigilando distintos puntos del mundo con la esfera, hasta que escuché unos pasos a mi espalda.

- "He... Yo he fallado..."

Jied se veía deprimida.

- "No te preocupes. Tu misión no era asesinarlo. Digamos que... lo estaba probando."

Hubo silencio por unos instantes.

- "Merezco un castigo. He fallado la misión."

Suspiré profundamente.

- "Mira, tu misión era ser destrozada por el mocoso. Lo conseguiste."

Mi enojo era evidente. El yo que estaba en esta línea temporal era tan egocentrico que ni siquiera me lo podía imaginar. En eso recordé...

- "Jied, ¿En este mundo existe un Reino Espiritual?"

- "¿Reino... Espiritual? No conozco nada parecido, pero los humanos tienen algo así como una deidad. A lo mejor te refieres a eso."

Un reino teocrata. No es lo que esperaba, pero debo moverme según los parámetros de este mundo.  

Los días pasaban, mi cuerpo recuperaba rápidamente las energías y mis heridas casi ni se sentían. Mi rutina había cambiado un poco desde el nacimiento de Asura, ahora mis padres me dejaban a cargo de ella para que ellos pudieran tener un tiempo de "relajación" mutua.

Durante mis ratos libres, me disponía a practicar con la espada. Mi habilidad mágica estaba por encima de la física, y eso no era muy aceptable que digamos. Mi padre seguía enseñandome los puntos básicos de la espada, todo sea para acostumbrarme.

Un día como cualquier otro, llegó un carruaje lleno de decoraciones de lujo y se estacionó en frente de nuestra casa. Mi padre, siendo quien siempre ha sido, empezó a reclamarle al conductor; de pronto, de dentro del carruaje, salió un hombre vestido con finos ropajes.

- "Buenas tardes, señor Sekkatsu. Mi nombre es Lovan, vengo en búsqueda de su menor hijo, Hirsohi. El Rey Shone lo espera como fue indicado en el torneo."

Mi padre se quedó sin palabras.

- "No creí que vinieran tan rápido. Me tomaron un poco por sorpresa."

Mi padre río un poco, mientras se apoyaba en el hombro del mayordomo real.

- "Pues, vale. Hiroshi, prepara tus cosas."

Dijo mi padre mirándome con una expresión de orgullo y tristeza combinada. Subí corriendo al segundo piso, entré en mi habitación y armé una maleta con ropa, libros y otras cosas.

Cuándo bajé, mi familia estaba en la puerta esperándome. Mi madre se arrodilló y me abrazó fuertemente, mientras lloraba de la emoción. Gracy y Arisha me daban sus mejores deseos. Asura se acercó torpemente a mí, me abrazó y se despidió de mí.

Le costaba hablar y eso la hacía muy adorable. Sólo faltaba mi padre, quién se arrodilló, puso su mano enguantada en mi hombre y me dijo unas palabras.

- "Hijo, hoy comienza tu aventura. Quiero que sepas, que con tan sólo 7 años, has logrado algo con lo que muchos niños e incluso adultos sueñan. No importa si regresas como el mago más grande de Montesinos, para mí y tu familia, siempre serás el pequeño Hiroshi Sekkatsu..."

Mi padre me arrastro hacía él y me abrazó fuertemente. Caminé al umbral de la puerta, giré mi mirada y me despedí de toda mi familia.

Subí al carruaje junto con Lovan. Miré por la ventanilla mientras mi familia se despedía de mí. Tenía unas enormes ganas de llorar, reprimidas dentro de mí; pero decidí mantenerlas hasta el momento en el que regrese.

Lovan me explicó un poco sobre el castillo y la familia real. Me indicó un horario que debería seguir a diario...

[¿Ya es muy tarde para dar media vuelta...?]

Cuando llegamos al castillo, me quedé boquiabierto. Era enorme. Lovan se quedó junto con el carruaje y yo caminé hacia el interior del castillo.

- "Bienvenido, joven Sekkatsu. Mi nombre es Fervor."
- "Y yo Valentine."
- "Es un gusto saludarlo."

Un par de mayordomos reales, aparecieron para darme la bienvenida. Se inclinaron, e hicieron el saludo de Montesinos.

Una inclinación hacia adelante, la mano junto con el corazón y los tres dedos del medio levantados; pronunciando así las 3 virtudes de la familia real (riqueza, amabilidad y lealtad). Decidí responderles el saludo, ambos se levantaron y me llevaron a mi habitación, luego me pidieron que termine de prepararme y me dirija al salón principal.

[¿Y dónde demonios se supone que queda eso?]

Dejé mi maleta, acomodé mis libros, guarde mi ropa y me puse a investigar un poco la habitación. Además de ser probablemente el doble que la de mi casa, estaba muy bien decorado; aunque los grabados en las piedras se veían genial.

Salí de la habitación, y me puse a recorrer el castillo en búsqueda del tan afamado "Salón Principal", en mi búsqueda, un niño apareció corriendo a toda velocidad en mi dirección.

- "¡Aún lado!"

Reaccioné tarde y ambos caímos al suelo.

- "¡Hey! ¿Estás bien?"
- "S-si, eso creo."

Me sobé la cabeza del dolor.

- "Mis más sinceras disculpas. Tenía prisa, mi padre me mandó a llamar y, no quieres verlo enojado."

- "No te preocupes. Los accidentes ocurren sin más."
- "No te he visto, por aquí antes... ¿Eres hijo de una de las sirvientas?"

Esa pregunta chocó directamente en mi orgullo.

- "N-no. Mi nombre es Hiroshi Sekkatsu, vengo aquí para entrenar con el mago Sof."

El niño se quedó en silencio.

- "¡Oh! Tú eres ese niño. Mi padre dijo que alguien iba a venir, lamento que nuestro primer encuentro haya sido tan inoportuno. Mi nombre es Moch, segundo hijo del Rey Sof y heredero al trono de Montesinos."

Con las introducciones hechas, ambos seguimos nuestro camino hacia el salón principal. Al llegar, el Rey Sof estaba sentado en su trono junto con su esposa, y lo que yo creía era su hija, más tarde descurbí que mis sospechas eran ciertas.

- "Joven Hiroshi, es un placer recibirlo dentro de nuestro castillo. Espero que su viaje y hospedaje sea de su agrado "

Hice una pequeña reverencia ante el Rey.

- "Sí, su majestad. Todo ha sido espléndido hasta ahora."
- "Me alegra saberlo. Veo que ya conociste a mi hijo, Moch."
- "Así es... Digamos que nuestro encuentro fue... Sorpresivo."

El rey siguió contándome sobre varias cosas dentro del castillo, me pidió que si se me ofrecía cualquier cosa, no dudara en pedírsela a algún mayordomo.

Durante la cordial plática con el rey, Sof entró a la habitación. Sentía un aura sombría a su alrededor.

- "¡Sof! Me alegra verte, mira quién ha venido."
- "El joven Sekkatsu, un placer verlo de nuevo. Su alteza, creo que va siendo hora de inciar con las prácticas, ¿No le parece?"
- "Es cierto. Pues bien, vayan e inicien con ello."

Sof hizo una pequeña reverencia y se retiró de la habitación conmigo y Moch detrás de él. Llegamos a un pequeño patio detrás del castillo, Sof hizo un par de conjuros y un cubo gigante nos rodeó dentro de él.

- "Este cubo protegerá el exterior en caso... Algo salga fuera de control.",

Esto último lo dijo mirándome a mí. Sof empezó a explicarnos un poco sobre la rutina que tomaríamos dentro del entrenamiento. He de admitir, que me pareció raro ver a Moch junto conmigo, no creí que él fuera a tomar clases con Sof.

[Supongo que son ventajas de la alta sociedad.]

Sof procedió a pedirnos una muestra de nuestro nivel actual de magia. Moch lo hizo primero, su nivel de magia era impresionante para su edad... Aunque me seguía pareciendo raro ver a los demás usar un bastón mágico.

- "Ahora tú, Sekkatsu. Saca tu bastón e invoca un hechizo."
- "Y-yo... No uso bastón..."
- "¡¿No usas bastón?!"

Moch estaba sorprendido. Empezó a preguntarme todo acerca de ello, pero fue interrumpido por Sof.

- "Muy bien, entonces. Quiero que invoque un hechizo eléctrico. ¿Cree poder hacerlo?"

[¿Otra vez con la magia eléctrica? No creo que sea tan difícil invocar algo así... Controlarlo ya es otro tema.]

Cerré mis ojos, concentré mi maná en la palma de mi mano, hasta que empecé a escuchar los pequeños estallidos electrcos. Por alguna razón, siempre que utilizaba algún hechizo eléctrico, mi cuerpo se sentía sumamente relajado.

Lancé el hechizo, un enorme estruendo retumbó por todo el castillo. Varios relámpagos salían disparados desde mi mano y yo no lograba controlarlos. Sof lanzó un hechizo y detuvo mi maná.

- "Gran nivel de magia. Poca estabilidad."

Esas fueron las únicas palabras de Sof. Empezamos el entrenamiento con lo básico de la magia, hablamos del maná, la variedad de hechizos y los diferentes niveles reconocidos entre los magos.

- "En el mundo, existen diferentes rangos de magos. Principiante, Aprendiz, Maestro, Dominador, Angelical y Deidad. En la actualidad, el rango más alto a la que ha llegado la humanidad a sido Dominador; siendo ese mi rango actual. Ustedes están en rango de Principiante..."

Sof se quedó en silencio por un momento.

- "...Eso me gustaría decir, pero el joven Sekkatsu se encuentra en rango de Aprendiz. Si pudiese controlar su estabilidad de maná, podría ser considerado un Maestro."

No creía nada de lo que me decía. Podré parecer pedante, pero no creía que mi nivel actual fuese ese. Sof siguió, explicando diferentes cosas y, luego, dió por terminado el día. Nos explicó que haríamos clase 3 veces a la semana. Dandonos un día entre cada entrenamiento para recargar maná y un día extra para repaso extraordinario.

Caminé a mi habitación. Me sentía agotado. Casi mareado. Cuando llegué me desplomé directamente en mi cama y caí profundamente dormido. Al despertar, me sentía sumamente relajado, mi cuerpo se sentía con mucha energía...

...Cuando abrí las cortinas, el sol ni siquiera había salido.

Me levanté y diambulé por el castillo. No sabía qué buscaba, ni a dónde iba. Pero seguía caminando. Revisé varias puertas a lo largo de mi recorrido. Llegué al punto de encontrar una enorme libreria, imaginé era el espacio privado de Sof.

Seguí caminando, hasta escuchar unos murmuros a lo lejos. Sof y el Rey estaban hablando cerca de una chimenea.

- "Dime, Sof. ¿En serio crees que ese niño sea una amenaza?"

- "No creo, su majestad. Estoy seguro de ello. El joven Sekkatsu pierde el control ante sus emociones. Eso lo vuelve un espécimen de alto riesgo."

- "Ya... Pero creo que deberías preguntarle a los padres primero, al menos, antes de realizar cualquier actividad. Yo no tengo potestad ante tal decisión."

- "Lo sé. Ya he invitado a los señores Sekkatsu para una reunión para mañana. Los convenceré de que su hijo es un peligro."

Esas palabras quedaron grabadas en mi cabeza.

[Los convenceré de que es un peligro...]


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Inicio del Segundo Volumen/ Inicio del Segundo Arco.


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AE - Capitulo 2
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Capitulo 2

[Los convenceré que es un peligro...]

Esa noche no logré consumar el sueño, las palabras de Sof circulaban por mi cabeza sin cesar.

A la mañana siguiente, me levanté de mi cama. Estaba sumamente cansado. Vagué por los enormes pasillos del castillo por un momento, hasta que el príncipe gritó mi nombre sorpresivamente.

- "¡Hey, Hiroshi!"

Se quedó en silencio un momento al verme la cara de cansancio.

- "Te ves horrible."

- "Gracias."

El príncipe Moch era una persona bastante amigable, para ser parte de la realeza.

- "Oye Moch, no es por incomodar pero, ¿Por qué tus ganas de practicar magia?"

[Quiero decir, tienes un ejército sumamente increíble a tus órdenes.]

- "Pues... Supongo que es un capricho mío. Quise aprovechar que el gran mago Sof estaba por aquí para aprender un poco."

Su respuesta se me hacía bastante normal. La magia era algo que intrigaba desde el momento en el que escuchabas sobre ella.

Ambos caminamos un rato, charlamos y reímos. Llegamos al comedor principal.

- "Buenos días, amo Moch. Señor Sekkatsu."

- "¡Buenos días, Fervor!

- "Buenos..."

Fervor era el mayor real. El más importante dentro del castillo.

- "Fervor, ¿Hiciste lo que te pedí para el desayuno?"

- "Por supuesto, mi señor."

- "Ven, Hiroshi."

Moch me jaló del brazo, llevándome a un asiento. Miré a mi alrededor. En frente mío estaba la princesa, a mi costado Moch, en la cabeza norte de la mesa el rey Shone y en su contrario la reina.

[Vaya situación más incómoda...]

- "Padre, ¿Sof no vendrá a desayunar?"

- "Lamentablemente no, hijo mío. El señor Sof tuvo que... Atender unos asuntos muy importantes esta mañana y salió junto con el sol."

Moch inclinó la cabeza. Parece que tenía muchas ganas de comer con Sof. Todos comimos, entre la familia real hablaron de varios temas, yo escuchaba y trataba de participar sólo cuándo se me hablara.

Al terminar, Moch se retiró corriendo de la mesa. La reina y la princesa fueron tras él, junto con Fervor. Me quedé a solas junto con el rey.

- "Joven Hiroshi, ¿Le importaría acompañarme? Necesito hablar de unos asuntos con usted."

Mi corazón latía ferozmente. Sentía que se saldría de mi cuerpo en cualquier momento.

- "P-por supuesto, su majestad."

- "No estés nervioso, no hiciste nada malo."

Nos levantamos de la mesa y caminamos. El rey Shone empezó a tararear una melodía muy armoniosa durante el camino.

Llegamos a una habitación, nos sentamos uno frente al otro. Hubo silencio momentáneo, interrumpido por el rey.

- "Joven Hiroshi. Quisiera saber un par de cosas sobre usted, si no le molesta."

- "N-no se preocupe, su majestad. Trataré de responder lo mejor que pueda."

- "Durante el torneo, estuviste fantástico. Estuviste a punto de romper las reglas, pero no pudiste sobrepasar la raya gracias a Sof. Dime, ¿Desde cuándo tienes tal poder? Según Sof, es muy raro ver a alguien usar magia eléctrica desde tan temprano.

- "Y-yo..."

No sabía que responder en ese momento.

- "No estoy seguro... Lo que recuerdo fue sentirme muy enojado y me dejé llevar por mis instintos."

- Bien, ahora, en cuanto a la joven Jied... Le quemaste la cabeza prácticamente. Le cayó una avalancha de golpes llenos de fuego."

- "Y-yo... Lo siento, cómo dije antes, lo poco que recuerdo es sentirme sumamente molesto, pero ahí... Me sentía adolorido, sentía un dolor dentro de mí..."

- "Ya veo... Una última pregunta, en cuánto al joven del Norte, utilizaste un hechizo de ventisca muy poderoso.... ¿Algo qué decir en cuánto a eso?"

- "..."

Ahora sí no supe que responder.

- "Okay, déjame cambiar la pregunta. Dime, ¿Sabes por qué aceptamos el traspaso del premio?

- "¿Fue porque Auber se lo pidió?"

El rey Shone negó con la cabeza.

- "Hiroshi, dejame decirte esto de una forma clara. Tú y tu poder, son un peligro para nosotros y para el reino entero. Por lo que me has dicho hasta ahora, es que tú tienes un inmenso poder dentro de ti que es prácticamente incontrolable..."

[Los convenceré de que es un peligro...]

- "Y-yo n-no..."

- "Lo lamento, Hiroshi..."

Escuché algo detrás mío, sentí una mano que me cubría la boca y caí profundamente dormido.

[POV - Mark]

[¿Cómo le irá a Hiroshi?]

Me encontraba en el patio de mi casa entrenando, mientras me preguntaba sobre eso.

Las cosas estaban un poco alocadas en casa, sin Hiroshi cerca. Tsugumi parece un tanto alterada, y preocupada sobre todo. La he encontrado ya un par deveces dando vueltas por la sala mordiéndose las uñas.

En cuanto a Shizugu, bueno, ella y Hiroshi nunca fueron tan cercanos. Así que podría decir que no le afecta el tema.

Asura, por otro lado, siempre está mirando por la ventana. Esperando a que su hermano mayor regrese. Aunque Nitori la entretiene con magia.

Todo iba bien, hasta que una carroza llegó. Un mayordomo bajó del vehículo, Tsugumi salió corriendo de la casa pensando que algo malo pasaba.

- "Señor y señora Sekkatsu, el rey Shone les invita al castillo cómo visita a su querido hijo, el joven Hiroshi Sekkatsu Moonlagger."

Levanté una ceja. Algo muy raro estaba pasando, Hiroshi se había ido hace un par de días, ¿Y ya nos estaban invitando a visitarlo?

Tsugumi no dudó ni un segundo en aceptar y subió rápidamente a ma carroza. Suspiré fuertemente para mis adentros y también me adentré.

El viaje no fue muy largo. Tsugumi se vió impresionada por el castillo, pese a que antes vivía prácticamente en uno; en cuánto a mí, pues... Dejémoslo en que me traía malos recuerdos.

Ambos bajamos del vehículo, nos adentramos en el castillo y nos dirigieron a una habitación. Esperamos por un rato, hasta que el rey y un hombre en túnica entraron.

Mi esposa y yo saludamos a los recién llegados y todos nos sentamos frente a frente.

- "Señores Sekkatsu, nos alegra tenerlos a-..."

Levanté la mano enguantada, interrumpiendo al rey.

- "Su queridísima majestad, dejémonos de cuentos largos y vayamos directo al grano. Ya me parece lo suficientemente sospechoso que nos hayan llamado al segundo día desde que mi hijo llegó a este lugar."

Mi tono y mi rostro mostraban un tono serio. Mi esposa me miró impactada, pero siguió sin decir nada.

- "Tiene toda la razón, señor Sekkatsu. Vayamos directo al grano."

El rey aplaudió un par de veces, las puertas se abrieron. Un par de hombres arrastraron a Hiroshi y lo pusieron sobre la mesa antes de retirarse.

Hubo un silencio momentáneo. Miré a mi hijo en la mesa, estaba inconsciente. Me levanté y puse mi mano en la empuñadura de la espada.

- "Rey Shone, usted sabe mejor que nadie de lo que soy capaz de hacer. Será mejor que tenga una buena explicación para explicar por qué mi hijo está sobre la mesa inconsciente."

- "Por supuesto, señor Sekkatsu. El señor Sof les explicará sobre el asunto."

- "Señora Tsugumi, usted tiene habilidades mágicas en comparación de su esposo. Quiero que me diga, ¿Usted sabe lo que es un mago emocional?"

Me quedé callado. El tono y aura de este sujeto eran aterradoras. Miré a mi esposa quién no apartaba la vista de Hiroshi.

- "Sí, un mago que no es capaz de controlar sus niveles de magia ya que están fuertemente ligadas a sus emociones."

- "Cómo ya se habrá dado cuenta, su hijo es un mago emocional. Tan sólo nos hace falta recordar el torneo de hace unos días."

[¿Un mago emocional...?]

Sof hizo un poco de magia y nos enseñó a Tsugumi y a mí una visión del futuro posible.

- "Si no hacemos algo con esto, el Hiroshi del futuro será incontrolable. Se convertirá en una bestia destructora, que buscará arrasar con todo lo que encuentre en su paso."

Tsugumi empezó a llorar. Yo no entendía nada.

- "Exijo una explicación, ¿Qué pasará con Hiroshi?"

- "Los magos emocionales son..."

Taugumi fue interrumpida por el hombre en la túnica.

- "Declarados a muerte. Nadie es capaz de mantener el control sobre estos seres, así que se decide ejecutarlos para preservar la paz."

Me quedé atónito. Miré a mi esposa, llorando sobre el cuerpo de mi hijo. Recordé a Asura, quién está esperando a su hermano...

Saqué la espada de la funda y la apunté al cuello del mago. Fue un movimiento de un segundo.

- "Tendrás que matarme antes que te puedas acercar a mi hijo, maldito mago."

- "Señor Sekkatsu, tranquilo. Déjelo termina-"

- "¡¿Quieres que me quede aquí sentado, escuchando cómo planean la ejecución de mi hijo?!"

El mago ni se movía o reaccionaba.

- "Al contrario, señor Sekkatsu. Lo que intento decir, es que hay una salida alternativa."

Tsugumi levantó la cabeza. Con sus ojos llorosos, me miró directamente.

- "Habla de una vez."

- "Una maldición. Existe una maldición que puede mantener el poder de Hiroshi bajo control, reduciendo su nivel máximo hasta el 25%."

[¿Una maldición...?]

Por lo poco que recuerdo de mis épocas de mazmorras, en el mundo mágico y el mundo de la espada, las maldiciones son diferentes.

En la espada, una maldición se implanta directamente en un objeto y al usuario le otorga desventajas abismales.

- "¿Qué clase de maldición sería? ¿A qué objeto le implantamos la maldición?"

- "Sería una maldición directa. En la magia, es posible incrustar una maldición en un individuo. El rey Shone me insistió en que ambos deben de estar de acuerdo para poder realizar el procedimiento."

[Bastardo, lo harías de todas formas...]

- "Antes de tomar cualquier decisión, quiero dejar algo en claro. Hiroshi, ¿Sabrá sobre esto?"

- "Se dará cuenta con el tiempo. Además, cada vez que aumente drásticamente su poder, aparecerá una marca en su ojo conformada de 3 líneas sagradas unificadas en un punto."

- "Ya veo..."

Miré a Tsugumi. Ella seguía con lágrimas en sus ojos, acariciando la mejilla de Hiroshi.

Al final, ambos accedimos. Sof realizó el ritual mágico e implantó la maldición en Hiroshi. Luego de eso, ambos nos retiramos del castillo.

Tsugumi estaba emocionalmente agotaba, me mantuve con ella todo el resto del día.

Hiroshi... Pase lo que pase allí dentro... No dejes que te hagan daño...

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