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SM – Capítulo 21

 

Capítulo 21: Ascenso a la Séptima Etapa.

 

En cuanto Yang Qi extendió sus manos, desató dos ataques devastadores cuyo sonido era comparable a las cataratas frente a las que estaban luchando.

Cuando golpeó la montaña, esta se hizo pedazos, fue como si se convirtiera en una red de los Cielos que cubría todo lo que había debajo.

Grandes tentáculos formados por agua aparecieron para recorrer el aire y envolvieron las extremidades de Yang Qi. Estaba claro que las artes energéticas del simio blanco de verdad habían llegado a la perfección, cosa revelada por sus habilidades para la Encarnación de Energía.

Cada uno de los tentáculos de agua proyectados estaba cubierto de púas como sierras que les permitían aferrarse y arrastrar a su objetivo con una fuerza tenaz. Eran prácticamente unas cuerdas interminables cubiertas de dientes afilados como cuchillas.

Era el tipo de fuerza capaz de atravesar cualquier arte energética que se metiera en su camino.

De momento, a Yang Qi lo rodeaba el agua, la cual estaba cortándolo de un lado a otro e intentando hacerlo pedazos. Había tanta agua que ni siquiera podía ver dónde estaba en simio blanco, y podía sentir que su energía verdadera defensiva estaba temblando salvajemente.

No solo eso, el simio blanco ni siquiera estaba dándolo todo; lo que quería era capturar a Yang Qi y extraer su energía. No lo quería muerto.

Cualquier otra persona en esta situación habría terminado hecha pedazos. Afortunadamente, Yang Qi era Yang Qi.

—«¡Los mamuts divinos supresores del infierno pueden aplastar montañas y secar mares! ¡Pueden atemorizar y someter a todos los demonios y diablos!»

En este momento de crisis extrema, Yang Qi logró llegar a un nivel más profundo de existencia. La quintaesencia del mamut de relámpagos empezó a fluir por su cuerpo más rápido que nunca, reponía su energía verdadera y estimulaba las partículas que representaban la Fuerza del Mamut Divino Supresor Infernal, para despojarlas así de su hibernación.

El simio blanco estaba afuera impulsando las corrientes de agua con sus artes energéticas, y le confundía ver que Yang Qi no se estaba debilitando, sino que parecía estarse haciendo más fuerte. Este simio nunca antes había estado en una situación así, una en la que un humano al nivel de las Armas de Energía pudiera hacerle frente a sus habilidades de la Encarnación de Energía de la octava etapa. Especialmente al tomar en cuenta que él era un engendro demoníaco en la cumbre de su nivel.

Justo cuando el simio estaba a punto de darle aún más poder a su ataque, la energía verdadera de Yang Qi se acabó, y un aura impresionante hizo erupción en su interior.

Gracias a la presión tan increíble, acababa de absorber otra porción del mamut de relámpagos, por lo que una quinta partícula estaba despertando en su interior y le permitía desatar el poder de un quinto megamamut antiguo.

Yang Qi repentinamente parecía ser un megamamut de la antigüedad que despertaba. Se estremeció y flujos de energía surgieron por todo su cuerpo y estallaron con un poder que destruyó el agua que lo rodeaba.

Ya que la energía verdadera que fluía por su cuerpo era tan fuerte, sus meridianos empezaron a cristalizarse. El flujo de energía verdadera en su interior empezó a condensarse hasta convertirse en líquido en su interior, dentro de su mar de energía se convirtió en algo viscoso, algo diez veces más poderoso que antes.

De hecho, Yang Qi podía cerrar sus ojos y observar el líquido de energía verdadera dentro de su mar de energía, y podía ver como varias criaturas aparecían y desaparecían allí, seres como grullas, tigres, dragones, y también megamamuts…

En este momento de crisis, logró finalmente su ascenso, se alzó a la séptima etapa de las artes energéticas, el nivel de la Manifestación de Energía.

Cuando se entraba a este nivel, la energía verdadera cambiaba a un nivel fundamental. El cambio más obvio era la manera en la que la energía verdadera se hacía líquida, su calidad era muy superior al estado en el que existía antes.

Este era un punto de demarcación que la mayoría de los expertos pasaban hasta veinte o treinta años intentando atravesar, de hecho, muchos nunca lo lograban.

Cada nuevo nivel con las artes energéticas era como entrar a un nuevo mundo. En la séptima etapa, estas personas serían tratadas con el más alto respeto en cualquier clan aristocrático del Continente Abundancia Exuberante.

Volar por el aire, telequinesis. Convertir la energía a una forma corpórea… Estas eran el tipo de habilidades que solo se podían emplear al ascender al nivel de la Manifestación de Energía.

Ahora, gracias a la violenta presión que le había dado este simio blanco, Yang Qi ascendió a ese nivel con el que había soñado día y noche.

Gracias a eso, su energía verdadera incrementó más de diez veces dramáticamente. Destruyó las corrientes de agua a su alrededor y la convirtió en simples gotas. Luego, de manera completamente impresionante, pareció desafiar por completo la gravedad para quedarse flotando en el aire.

¡SWISH!

Dos alas magníficas aparecieron repentinamente detrás de él.

Estaban formadas completamente por energía verdadera, y eran tan negras como las profundidades del universo. También estaban cubiertas por incontables símbolos mágicos misteriosos, así como de imágenes de diablos poderosos. Un aura demoníaca surgió en ellas y todo a cien pasos de distancia súbitamente se sumergió en la más completa oscuridad, como si el infierno mismo estuviera siendo traído al mundo de los vivos.

Estas alas eran siniestras, pero también majestuosas e incomparablemente misteriosas.

Comparadas las Alas de Ruc o a las Alas de la Grulla Blanca, eran mucho más poderosas. De hecho, frente a la presión de las Alas del Demonio Diabólico, las Alas de Ruc del simio blanco hasta empezaron a disiparse.

Yang Qi flotaba en el aire mientras las Alas del Demonio Diabólico eran batidas de un lado a otro, se veía casi como un dios diabólico. Cuando su fría mirada se fijó en el simio blanco, este sintió cómo si le apuñalaran hasta el alma.

¡ROOOOOOAAAR!

El simio dejó ver sus colmillos y rugió de manera feroz; estaba claro que no le temía más a Yang Qi que antes de su ascenso. Luego extendió su mano y volvió a convocar el enorme garrote que parecía tan grande como un árbol entero.

—¡Lanza de la Deidad Infernal! —rugió Yang Qi mientras le hacía frente. Esta vez la lanza en su mano se veía mucho más grande y larga, también pulsaba con una niebla negra. Para cuando atacó, se pudieron escuchar como los llantos de fantasmas y deidades infernales, y toda el agua en el área se oscureció. La niebla negra que salía de la lanza se convirtió en lo que parecía ser un ser proveniente del infierno, llevaba una larga túnica negra, era como una deidad infernal de las que gobernaba a los vivos y a los muertos.

La Lanza de la Deidad Infernal se dirigió al gran garrote que controlaba las aguas, y antes de que hicieron siquiera contacto, fue como si el garrote se redujera de temor y entonces simplemente colapsó.

—¡Estocada de la Deidad Infernal! —gritó Yang Qi. Sus Alas del Demonio Diabólico se batieron, blandió la Lanza de la Deidad Infernal y la usó para apuñalar el pecho del simio blanco.

El simio blanco solo pudo aullar y volvió a convocar una muralla de agua compuesta por muchas capas. Pero esta vez no le sirvió de nada. La Lanza de la Deidad Infernal las destruyó cómo un cuchillo caliente pasando por mantequilla. Llegó justo frente al simio en apenas un parpadeo.

¡ZAS!

El pelaje blanco del simio se empapó de un color carmesí, la lanza lo apuñaló y la sangre salió a chorros. Entonces la voluntad de esa deidad infernal se aferró al alma del simio.

¡¡ROOOAAAAAAAAAAR!!

Ni en diez mil años se hubiera imaginado este simio blanco que el oponente de hacía unos momentos, ese pez en un barril, se convertiría repentinamente y voltearía la situación para herirle. En medio de su furia, realizó un movimiento evasivo para alejarse del rango de la lanza y entonces se volteó para escapar hacia la cascada.

—¿Hmm? —murmuró Yang Qi impresionado al ver que el simio blanco parecía haber cavado alguna especie de túnel en la montaña que estaba detrás de la cascada.

Ese enorme simio no era ningún chiste. Poseía artes energéticas profundas, había construido una guarida, y hasta había alcanzado el nivel de la Fijación de Alma de Mil Kilómetros. Yang Qi sabía que, si no acababa con él ahora, el simio podría venir luego por venganza y terminar siendo una catástrofe para el Clan Yang.

Y sería aún más aterrador si el simio ascendía a la novena etapa, el nivel de un Maestro de Energía.

Encima de todo, el simio blanco había sido quien inició la batalla para intentar capturar a Yang Qi. Yang Qi pudo ver el odio en sus ojos después de herirlo, y sabía que dejarlo acumularse así podría tener resultados espantosos.

Tanto su mente como su instinto le decían que tenía que enfrentar este peligro e intentar matar al simio blanco. Esa sería la única manera de evitar futuras repercusiones.

Al fin y al cabo, este simio blanco era aún más inteligente que un humano promedio, y no dejaría que una derrota y humillación como esta pasaran así nada más.

—¡Égida de la Deidad Infernal! —dijo Yang Qi, y una corriente de energía dio vueltas a su alrededor y lo rodeó como un vórtice de hierro, casi parecía un caparazón. Ni el agua de afuera podía tocarlo con esa protección.

Este mecanismo de defensa no solo negaría la mayoría de los ataques, también tenía el potencial para enviar poderosos contragolpes.

Era básicamente el tipo de protección más poderosa.

Comparada a la Égida de la Deidad Infernal, la Muralla de la Campana Dorada que había enfrentado antes era como un simple trozo de papel.

Entonces Yang Qi pasó la cascada como un pez y entró al túnel más allá.

Pudo sentir cuando su pie tocó el suelo, y vio que era una piedra resbalosa. El túnel era bastante grande, de la altura de unas cinco o seis personas, sin duda alguna era lo bastante espacioso para el simio blanco. Al parecer lo había cavado directamente sobre la montaña, casi como si fuera la entrada a alguna especie de palacio tras la cascada.

En las paredes habían pintadas imágenes de simios y monos, la mayoría estaban sentados en meditación, otros practicaban técnicas de espada o entrenaban con bastones. Incluso había diagramas brillantes de meridianos con instrucciones para varias técnicas de artes energéticas. Parecía como si todas las técnicas marciales para simios y monos estuvieran albergadas aquí.

Había un poco de sangre salpicada en el suelo, la evidencia de que el simio blanco había pasado por aquí.

Yang Qi se sentía confiado y lleno de habilidad. Había llevado su cultivo a la séptima etapa, ahora tenía sus Alas del Demonio Diabólico, su Égida de la Deidad Infernal, y el poder de cinco antiguos megamamuts. Sumado a eso que el simio blanco estaba en una seria desventaja, Yang Qi no dudó para nada en seguir el rastro de la sangre hacia las profundidades del túnel.

Tras poco tiempo, sus ojos se iluminaron al entrar a una gran recámara, dentro de esta, estaba el simio blanco de pie, en su mano tenía una gran garrote dorado con patrones florales. No se podía saber lo pesado que era con solo verlo.

La recámara era lo bastante grande para albergar al menos a mil personas, también estaba repleta de estanterías llenas de libros, rollos de bambú, papeles, objetos antiguos, pergaminos de cuero, placas de piedra y metal, así como todo tipo de armas.

Lo que era aún más extraño, en la parte sur de la recámara había un gran caldero para píldoras junto a un fuego.

Parecía que el simio blanco sabía cómo confeccionar píldoras medicinales.

Cerca del caldero también había una larga cítara[i] de siete cuerdas. Este lugar en realidad se veía más como la gruta de un académico que había alcanzado su Dao, no el hogar de un engendro demoníaco.

El simio blanco en este momento estaba de pie en medio de la gruta. Su herida ya había dejado de sangrar, pero su pelaje aún estaba empapado de sangre. Se lo veía de ánimos, su energía verdadera ardía con fuerza y un resplandor feroz brillaba en sus ojos. En cuanto vio a Yang Qi, habló con una voz parecida a la de un humano.

—No puedo creer que de verdad me persiguieras aquí pequeño bastardo. Lamentablemente para ti, ya no podrás escapar.

—Puedo irme cuando quiera, —dijo Yang Qi, al parecer no le impresionaba el simio. Sonrió y continuó, —¿Pero prometes no venir después a vengarte?

—Ningún humano me había arrinconado de este modo antes chiquillo. Así que no. ¡Voy a exterminar todo tu clan! ¡Me voy a comer a tu familia! ¡Esa es la única manera de acabar con esta humillación! —El simio blanco dejó salir un rugido furioso tras decir esto.

 


[i] Un instrumento de cuerdas que se usa mucho en Asia.


Donación. Frozzy. Sage Monarch
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12 Comentarios Comentar

  1. Tadeo_MTZ

    Lector

    Nivel 22

    Tadeo_MTZ - hace 3 meses

    Que buen lugar descubrió…..ahora a tratar con el simio y ver que hay aquí…
    .
    .
    .
    Gracias por el capítulo 😊

  2. Adrian Garcia

    Lector

    Nivel 43

    Adrian Garcia - hace 2 semanas

    pues solo queda una solucion, acabar con el simio y recoger el botin!

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