<- Actualmente solo registrados A- A A+

SM – Capítulo 22

 

Capítulo 22: Mina de Oro

 

—Bueno, supongo que eso significa que solo uno de nosotros saldrá vivo de este lugar, —dijo Yang Qi con su ansia asesina ardiendo. Sujetó con tanta fuerza su Lanza de la Deidad Infernal que empezó a temblar y envió proyecciones por todos lados, casi como un pavo real que extendía sus plumas.

En este momento, sus artes energéticas no parecían ser para nada inferiores a las del simio blanco. Entonces blandió su lanza sin vacilar y se pudieron escuchar los llantos de fantasmas y dioses. También apareció la imagen proyectada de la deidad infernal, y toda la recámara de piedra fue sumergida en las tinieblas del infierno.

El simio blanco no se atrevía a contenerse al ver todo eso. Blandió su gran garrote dorado por el aire y desató una serie de ataques mortales.

Hubiera sido difícil saber exactamente de qué material estaba hecho el garrote, pero claramente era perfecto para sus artes energéticas por lo que servía para hacer al simio blanco aún más formidable. Incluso se prendía en llamas mientras era blandido por el aire y las ondas de calor se extendían por todos lados.

Cuando la lanza y el garrote impactaron mutuamente, se escuchó un sonido como el de una campana. El simio blanco retrocedió tres pasos debido al impacto, y Yang Qi sintió cómo un poco de su energía verdadera se disipaba.

Pero Yang Qi era resistente y su energía verdadera era majestuosa; ya que poseía el poder de cinco de esos antiguos megamamuts, era suficiente para aplastar toda la gruta que los rodeaba, y solo le tomó un momento recuperarse.

Sujetó con fuerza su lanza y apuñaló de nuevo.

Se pudieron escuchar sonidos de crujidos y una corriente eléctrica danzó sobre la superficie de la Lanza de la Deidad Infernal; la cual golpeó de nuevo al gran garrote dorado y las chispas salieron por doquier.

¡¡ZZZAAAAAPP!!

El metal era el conductor perfecto para la electricidad, por lo que esta pasó por el garrote y luego llegó al simio blanco, haciendo que un olor a carne quemada llenara el aire. Incluso se prendió en llamas parte del pelaje del simio blanco.

Con esta jugada, hasta este engendro demoníaco y sus profundas artes energéticas habían caído en desventaja.

—Artes energéticas de relámpagos… —murmuró con una apariencia un poco desconcertada.

Los expertos que podían controlar los relámpagos con sus artes energéticas eran completamente aterradores. Al fin y al cabo, los rayos era una fuerza violenta de la naturaleza, y si no eran controlados apropiadamente, podían terminar destruyendo fácilmente a quien los intentara usar.

Pero cuando Yang Qi fue golpeado por uno, se sembró su destino con el mamut de relámpagos que entró en él. Y siempre que llevaba sus artes energéticas al límite, los rayos en su interior reprimían todas las demás artes.

Por su parte, el garrote dorado del simio blanco estaba hecho de algún tipo de metal, por lo que conducía fácilmente la electricidad. Así que un ataque fue más que suficiente para herir seriamente al simio blanco, y dañó sus meridianos a tal punto que solo podía usar la mitad de su energía normal.

Yang Qi atacaba con más ferocidad con cada momento que pasaba, y desataba sus artes energéticas aún más rápido. Su Lanza de la Deidad Infernal atacaba con la velocidad de un rayo, y toda la recámara era iluminada por el resplandor de la electricidad.

Este era un momento crítico para el simio blanco, y su reacción fue darlo todo. Respiró hondo, y repentinamente empezó a hacerse más grande, hasta alcanzar el doble de su tamaño previo. También extendió su garrote dorado; y sorprendentemente, una larga púa metálica emergió de su extremo, con la cual intentó apuñalar a Yang Qi.

Ese garrote dorado era increíblemente pesado; bajo la fuerza del simio blanco, era suficiente para convertir a la mayoría de los humanos en una masa sangrienta.

El corazón de Yang Qi se estremeció. Convocó todo el poder posible y lo vertió en su Égida de la Deidad Infernal, con lo que su energía empezó a dar vueltas a diez pasos a la redonda para crear una barrera impenetrable.

¡BAM! ¡PUM!

Se podía escuchar como una explosión tras otra mientras el garrote dorado golpeaba la barrera de energía y la destruía capa tras capa hasta llegar justo frente a Yang Qi.

Solo entonces entró en acción Yang Qi. Convocó todo el poder de la Fuerza del Mamut Divino Supresor Infernal, e hizo que cinco antiguos megamamuts aparecieran detrás de él gritando ferozmente. El poder divino de un megamamut también se reunió en sus manos, y entonces las usó para golpear al gran garrote con una palmada.

Esto detuvo de golpe el impulso del garrote, y hasta se torció bajo la fuerza. Por otro lado, al simio empezó a salirle sangre entre los dedos pulgar e índice. Poco después fue arrojado hacia atrás y chocó contra la pared, un montón de rocas y escombros salieron por todos lados.

Aunque el simio blanco era poderoso, no se podía comparar al poder de cinco megamamuts antiguos.

El mismo cuerpo de Yang Qi se había transformado, desde su piel hasta sus tendones y huesos. Su cuerpo carnal ya no era simplemente el de un humano promedio; en cuanto activaba sus artes energéticas, ningún arma ordinaria sería capaz de herirlo, y aunque su tamaño no se comparara al del simio, era básicamente igual de resistente.

Después de ser arrojado a la pared, el simio cayó tumbado al suelo, y luego se esforzó por ponerse de pie. Sin embargo, Yang Qi no le dejaría hacer eso de ningún modo. Arrojó su Lanza de la Deidad Infernal sin dudar ni un segundo hacia el pecho del simio.

Este simio era un engendro demoníaco feroz, por lo que, en este momento de crisis, desató repentinamente una demostración explosiva de artes energéticas. Abrió su boca y dejó salir una ráfaga de fuego ardiente que bloqueó la lanza y la disipó al instante.

Sin embargo, fue entonces que Yang Qi extendió su mano y sujetó el garrote que el simio había dejado caer hacía un momento. Se acercó caminando, lo levantó con ambas manos y usó una de sus propias técnicas marciales, Aplasta Montañas Devastador.

¡BUUUUUUUUM!

Ahora podía ver que este garrote pesaba miles de kilogramos, y generó una enorme ráfaga de viento cuando lo blandió por el aire hacia el simio.

Hasta el simio tenía dificultades a veces para usar este garrote debido a su descomunal peso, pero Yang Qi no parecía tener ningún problema. El poder combinado de cinco megamamuts era capaz de mover edificios enteros, sin mencionar un garrote.

—¡Maldita sea! —rugió el simio entre dientes—. ¡Tengo que apostarlo todo! —El simio blanco no tenía manera de evadir el garrote, así que lo enfrentó directamente con sus manos. Sin embargo, Yang Qi siguió balanceándolo una y otra vez con toda su ferocidad. Era como una gigantesca piedra de molino que golpeaba al simio una y otra vez.

Bam. Bam. Bam. ¡Bam! ¡¡Bam!! ¡¡¡BAM!!!

Lo golpeó diez veces, hasta sacudir completamente la energía verdadera defensiva del simio blanco, y luego lo aplastó con el último golpe.

El simio fue atacado directamente en su torso, sus huesos se rompieron, sus tendones se quebraron y se destruyeron sus cinco vísceras[i]. Ya ni siquiera podía aullar. Solo observó furiosamente a Yang Qi, cayó tumbado al suelo y murió.

—Al fin, —dijo Yang Qi. Arrojó el gran garrote a un lado y allí golpeó con fuerza el suelo de piedra de la recámara. Entonces se acercó a revisar al simio y a asegurarse de que estuviera completamente muerto, sus almas espirituales se habían ido y sus almas físicas dispersado.

Luego atacó con la otra palma y abrió el cadáver del simio. Allí en la región de su dantian había un núcleo demoníaco del tamaño de un puño, el cual Yang Qi sacó.

Era hermoso y deslumbrante, se podían ver unas especies de símbolos mágicos adentro. También contenía la energía verdadera formada por la esencia de sangre que el simio blanco había acumulado durante su vida.

—Increíble… Un núcleo demoníaco en a punto de llegar a la novena etapa. Esta cosa debe valer por lo menos un millón, o más. Me pregunto qué otras cosas tendrá este simio en su gruta. —Entonces empezó a revisar la cueva, empezando claro, por el caldero para píldoras.

Estaba hecho con algún tipo de piedra increíble, era tan liso como el jade y de color azul. Se sentía como hielo al tocarla, como si contuviera una energía glaciar inconmensurable. Obviamente era muy valiosa, pero ya que no tenía manera de llevárselo, tendría que volver en otro momento por él.

Además de eso, Yang Qi se dio cuenta de que el color del suelo a un lado era extraño. Circuló su energía, golpeó la roca y la destruyó, lo que reveló un compartimento secreto que contenía una pequeña cajita de jade. Al abrirla, pudo ver el resplandor dorado que venía de una píldora medicinal. Además de eso, había un pergamino, pero no contenía algún arte energética secreta o método de cultivo, sino información sobre la píldora. Al parecer el simio la había robado de algún sitio.

—¿Sutra de la Píldora de Nueve Transformaciones? —murmuró. Ese era el título de pergamino. El texto contenía las proporciones de plantas medicinales requeridas para confeccionar algo llamado la Píldora Dorada de Nueve Transformaciones, así como muchas variaciones complejas para generar distintas versiones.

También explicaba los efectos de la píldora. —Usa la energía para conectar los Cielos y la tierra y renacer como maestro. Aquellos cuyas artes energéticas llegan a la cumbre de la octava etapa pero que no logran ascender al nivel de un Maestro de Energía pueden usar la píldora para lograr su anhelado ascenso.

—«¡Genial!» —pensó Yang Qi maravillado. —«Mi Padre ya se está acercando a la cumbre de la octava etapa. Si tiene problemas para ascender al nivel de Maestro de Energía, entonces podrá usar esta Píldora Dorada de Nueve Transformaciones para renacer como maestro. Yo no debería tener problemas para ascender con mi Fuerza del Mamut Divino Supresor Infernal.»

De momento, Yan Gufeng era el único experto en la novena etapa y era quien controlaba la ciudad. Pero las cosas podrían cambiar si Yang Zhan ascendía. Quien sabía si el mismo Yang Zhan terminaría tomando el poder.

Yang Qi ya estaba muy contento. Afortunadamente, el simio blanco no había consumido la píldora, de lo contrario habría sido mucho más difícil de manejar.

Yang Qi guardó la Píldora Dorada de Nueve Transformaciones y siguió revisando la recámara, por allí encontró varios pergaminos que claramente habían sido robados de institutos y organizaciones humanas.

Lamentablemente, no consiguió ninguno particularmente valioso.

Eventualmente encontró el depósito de tesoros del simio blanco, en el cual había una caja de billetes que valían cerca de cinco millones de píldoras de convergencia de energía.

A los engendros demoníacos y engendros diabólicos les gustaba acumular riquezas, pues requerían las píldoras de convergencia de energía si querían progresar rápido con su cultivo.

De hecho, una de las razones principales por la que los humanos se habían hecho con el poder en primer lugar era la popularidad que resultaron tener las píldoras de convergencia de energía. Hacía muchos años, cuando los humanos tan solo podían consumir comida y eran muy débiles. En aquella época, les era casi imposible cultivar más allá del nivel de Erupción de Energía.

El hecho de que este simio blanco fuera tan rico indicaba que había asesinado a muchos humanos. Después de todo, si los humanos podían cazar y matar a engendros demoníacos y engendros diabólicos, estos podían hacer lo mismo.

—«Cuántas personas habrá matado el simio para conseguir el valor de cinco millones de píldoras de convergencia de energía?»— Aunque la idea lo sorprendió, estaba contento de toparse con tal riqueza. Sin duda alguna ayudaría con la recuperación de los negocios del clan, la idea de volver a su estado anterior ya no era solo un anhelo.

Después de revisar un poco más los alrededores sin conseguir nada más de valor, Yang Qi levantó el garrote dorado sobre su hombro y salió de la gruta.

Ya que no tenía idea de qué material se había usado para forjar el garrote, decidió llevárselo a casa.

Ahora se encontraba en la séptima etapa, el nivel de la Manifestación de Energía, y podía planear por el aire con sus Alas del Demonio Diabólico. Gracias a eso, podía viajar diez veces más rápido que antes.

¡Whuuush!

Empezó su camino de salida de las Montañas Cadáver Negro con un movimiento de sus alas.

A estas alturas ya la lluvia había parado, y era de noche, por lo que todo era aún más aterrador. Sin embargo, de noche también era más fácil viajar sin ser detectado. Volar por el bosque a plena luz del día probablemente habría atraído atención indeseable.

 


[i] En la medicina China tradicional, los órganos del cuerpo están clasificados en tipo yin y tipo yang. Los órganos yin son el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado y el bazo.


Donación. Frozzy. Sage Monarch
Descarga:

12 Comentarios Comentar

  1. Tadeo_MTZ

    Lector

    Nivel 22

    Tadeo_MTZ - hace 4 semanas

    Nada mal….una buena cosecha…..
    .
    .
    .
    Gracias por el capítulo 😊

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.