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SM – Capítulo 31

 

Capítulo 31: Saqueo

 

El sonido del grito de Yang Qi sacudió la mente de los soldados del Clan Chen, les era imposible resistir la orden.

Plum. Plum. Plim.

Los seis o setecientos soldados que quedaban soltaron sus armas y empezaron a quitarse sus armaduras. Se postraron al suelo y gritaron, —¡Perdónennos exaltados miembros del Clan Yang! ¡perdónennos! Solo somos soldados contratados, eso es todo.

—¡Perdónennos por favor! ¡Hasta nos uniremos al Clan Yang!

Uno de los capitanes en la quinta etapa hizo kowtow una y otra vez mientras decía, —¡Poseo un kung fu poderoso! Ya he avanzado al nivel de la Erupción de Energía. ¡Trabajaré para el Clan Yang! Solo perdónenme la vida.

Llegar a la quinta etapa de las artes energéticas no era cualquier cosa, y cualquier clan lo respetaría.

Yang Zhan dejó salir un frío bufido y luego habló con una voz que llenó la plaza entera. —Muy bien. Tendrán su oportunidad. ¡Yunchong! ¡Hualong! Arresten a todos los que se han rendido. Los talentosos y leales se podrán unir a nosotros. Los obstinados que se resistan serán lisiados o ejecutados. Los mediocres pueden dejar atrás sus armas y su armadura y volver a la vida de civiles.

Nadie se atrevió a resistir sus órdenes. Ese era el poder de un Maestro de Energía.

Yang Yunchong y Yang Hualong tomaron cargo de las fuerzas del Clan Chen de inmediato, primero identificaron a sus líderes, y luego empezaron a lidiar con los soldados.

Un soldado particularmente feroz entre las fuerzas del Clan Chen, quien parecía ser un miembro de una de sus ramas subsidiarias intentó resistirse. Cuando Yang Qi vio eso, hizo un movimiento rápido de su dedo, y envió una bala de energía giratoria directamente al corazón del hombre y lo mató al instante. Después de eso, el resto de los soldados se mantuvieron bastante cooperativos.

En poco tiempo, los soldados contratados cayeron bajo custodia y fueron llevados a la mansión del Clan Yang. Los únicos que quedaron atrás fueron los miembros reales del Clan Chen, quienes ahora estaban rodeados por Yang Zhan, Yang Qi, e incontables soldados y otros expertos del Clan Yang.

A estas alturas, uno de los ancianos del Clan Chen dijo en voz alta, —Nuestro Clan Chen posee ramas subsidiarias en el exterior, y también un consejo de ancianos. No van a dejar esto así. Escucha bien Yang Zhan. Tendrás una gran guerra en tus manos si le haces daño al señor de nuestro clan.

—¡Tonterías! —le respondió Yang Zhan—. ¿¡No te someterás hasta estar en un ataúd verdad!?

Repentinamente surgieron cerca de una decena de manifestaciones de Energía Verdadera Humanoide y se lanzaron a los ancianos del Clan Chen.

Estos se resistieron con sus artes energéticas, pero no podían evitar que las figuras humanoides entraran a sus cuerpos y aplastaran sus mares de energía y sus meridianos.

Sus artes energéticas quedaron lisiadas tras apenas unos momentos.

Entonces colapsaron al suelo con los rostros totalmente pálidos.

Yang Qi estaba conmocionado por dentro.

Ahora podía ver lo poderosa que era realmente la base de cultivo de un Maestro de Energía. Era obvio que su padre ya había sobrepasado su propio poder, tanto que sus artes energéticas no podían compararse.

—«¿Así que esto es un Maestro de Energía? Después de cultivar hasta la novena etapa, las reservas de energía verdadera, las técnicas y la fuerza pasan por unas transformaciones increíbles. La cumbre de la octava etapa ni se puede comparar al nivel de un Maestro de Energía. Podría matar a alguien en la cumbre de la octava etapa, pero probablemente tendría que progresar aún más si quisiera lidiar con un Maestro de Energía.»

Después de matar a tantos expertos del Clan Chen, ya estaba decidido que Yan Gufeng quedaría impactado, y no estaría nada contento con el Clan Yang. Cuando llegara la hora del conflicto con el Clan Yan, Yang Qi sabía que, si no seguía haciéndose más fuerte, sufrirían el mismo destino que el Clan Chen y serían erradicados.

Después de acabar con las artes energéticas de los ancianos del Clan Chen, Yang Zhan continuó, —¡Qi’er, llévate a nuestro ejército al Clan Chen y saquea su base! ¡Quiero que el Clan Chen sea expulsado completamente de Fuerte Yan!

—Sí padre, —dijo Yang Qi. Sujetó a Chen Dalei por el brazo y añadió, —Bueno, supongo que vendrás conmigo. Seguro que sabrás dónde están ocultos los tesoros. Hombres, venid conmigo. ¡Vamos!

Entonces los soldados se pusieron en movimiento y se dirigieron directamente al Clan Chen. Incluso algunos de los sirvientes del clan vinieron. Los ancianos del Clan Chen ahora estaban todos lisiados, así que sería un gran desperdicio dejarles la riqueza del clan.

Mientras Yang Qi llevaba al ejército por las calles, traía a Chen Dalei a rastras consigo y gritaba, —Escuchad clanes de Fuerte Yan. Este es un asunto personal entre el Clan Yang y el Clan Chen. Si alguien interfiere o algún clan intenta aprovechar la situación, ¡seréis masacrados sin piedad!

Los mendigos de las calles y los ciudadanos ordinarios se apartaban rápidamente. Sin embargo, había algunos individuos entre los restaurantes del camino que se asomaban con curiosidad al ver que el ejército del Clan Yang que pasaba.

—Los conflictos entre clanes siempre son cosas sangrientas. Me pregunto cuántas cabezas se perderán hoy. —Eso era lo que la mayoría pensaba.

En un restaurante en particular de nueve pisos de altura, un grupo de individuos notable estaba discutiendo los eventos.

A este restaurante lo llamaban el Bistró de los Cuatro Mares, un lugar bastante conocido en Fuerte Yan.

Lo operaba el Consorcio de los Cuatro Mares, una organización que no estaba basada en Fuerte Yan. De hecho, poseían filiales en miles y miles de ciudades por todo el territorio. Su especialidad era vender comida y alcohol que reponía la energía y la sangre y podía ayudar a la recuperación de las artes energéticas. También vendían medicinas espirituales de sabores únicos y carne de engendros demoníacos. Lamentablemente para muchos, sus precios eran exorbitantes para cubrir el coste de sus servicios tan extravagantes, por lo que solo individuos muy ricos lo visitaban.

En una mesa en particular estaban sentados tres chicos y dos chicas jóvenes. Los chicos eran apuestos e indiferentes, y las chicas tan hermosas como flores. Estaba claro que este grupo tan notorio en particular no era para nada ordinario.

De hecho, algunos personajes desagradables parecían estar vigilando a las mujeres, como con malas intenciones. Pero cualquiera con un poco de sentido común se daría cuenta de que no debían meterse con este grupo; obviamente pertenecían a alguna gran secta u organización.

Sobre su mesa estaban colocados las comidas y vinos más exquisitos. Había filetes de peces demoníacos de manantial verde, partes de sierpes de riada[i] de cuatro garras y todo tipo de alcoholes fermentados a partir de hongos mágicos, así como sopa de rey ginseng… Esta comida definitivamente costaba por lo menos cinco o seis mil píldoras de convergencia de energía, lo equivalente a un año de ingresos para un clan ordinario.

Uno de los jóvenes le dio un trago a una copa de vino de hongo mágico, saboreó por un momento y luego dijo, —Casi no puedo creer que esté pasando esto Hermana Menor. El Clan Yang de Fuerte Yan ha erradicado al Clan Chen y ahora va a saquear su base. Lástima que nos perdimos la batalla. De haber sabido que pasaría esto habría ido a ver.

—¿Viste los fenómenos en el cielo Hermano Mayor? —dijo una de las jóvenes—. Esa es la unión de la energía con las nubes, lo que significa que algún experto ha llegado al nivel de un Maestro de Energía. Y mira a ese pequeño Yang Qi, el que encabeza las tropas del Clan Yang para saquear el Clan Chen. Se ve bastante poderoso.

En el rostro de otro de los jóvenes se pudo ver una mirada de desdén. —¡Hmph! Es un sapo al fondo de un pozo. No conoce las alturas de los Cielos ni la envergadura de la tierra. Podría matar a un grupo entero de personas como él sin siquiera intentarlo. Esta batalla entre los Clanes Yang y Chen no es más que una pelea entre pueblerinos. Ni siquiera es digna de verse. Este paseo de inspección al que nos han enviado a las ochenta y un ciudades del sur ha sido demasiado aburrido. Resulta que simplemente están locos por fundar sus propias naciones. Parece que la Dinastía del Ancestro Sabio sigue debilitándose. Lo único seguro es que vienen guerras.

La otra joven asintió. —Eso significa que nuestro Templo de Primavera y Otoño tendrá una buena oportunidad. Cuando las dinastías reales entran en periodos turbulentos, los vasallos se alzan y los héroes abundan. ¡También es la oportunidad perfecta para la revolución de una secta! No somos uno de los cuatro grandes institutos, pero si llega la guerra, quizás tengamos la oportunidad de derrocar a uno y tomar su lugar.

Uno de los jóvenes añadió, —Deberíamos sumarnos un poco a la acción de Fuerte Yan. Quizás estemos en medio de la nada, pero el Clan Chen sigue siendo rico ¿no? Hasta los botes viejos se pueden rebuscar. Seguro que tendrán algunos tesoros ocultos. Vamos rápido antes de que ese chiquillo del Clan Yang llegue primero. Eso le bajaré un poco los humos. ¿Qué les parece?

—Claro, por qué no. El Clan Chen probablemente tendrá alguna cosa que valga la pena tomar. ¿Qué tiene de malo llenarnos un poco los bolsillos? Con un poco de riquezas podremos acelerar algunas cosas de vuelta en la secta.

—Bien, vamos. ¡Traiga la cuenta, jefe!

Dicho eso, pagaron la cuenta con billetes y partieron del restaurante.

—¿Qué hacemos si Yang Qi se interpone?

—Simple. ¡Si se atreve a resistirse al Templo de Primavera y Otoño lo matamos! Si un pequeño Clan Yang de mierda intenta actuar contra nosotros verán que es tan efectivo como arrojarle un huevo a una roca.

***

Yang Qi ya estaba en la entrada del Clan Chen.

La mansión del clan era vasta y extensa, muy bien fortificada, con puertas de hierro al frente. Ahora los expertos restantes del Clan Chen habían recibido noticias de su gran derrota, y cerraron las puertas principales. Las murallas estaban repletas de arqueros con las flechas listas, y había palomas mensajeras volando por todos lados que llevaban las noticias de la situación a muchos otros lugares.

Tal y como el Clan Yang, el Clan Chen también tenía muchas ramas subsidiarias, así como ancianos líderes que practicaban el cultivo en un lugar secreto. Ahora que la rama principal estaba por ser erradicada, era simplemente natural que enviaran llamados de ayuda.

Por supuesto, Yang Qi de ningún modo les daría la oportunidad. Levantó a Chen Dalei y anunció, —Escuchad Clan Chen. Tengo al señor de su clan justo aquí. Si no se rinden de inmediato lo mataré, derribaré vuestras puertas y masacraré a todos los que estén adentro, hasta las gallinas y los perros.

—¡Ja! —se escuchó una voz furiosa desde adentro—. De ningún modo podrás acabar con el Clan Chen. Ya notificamos a los ancianos líderes. ¡Llegarán en pocos días y bañarán a tu Clan Yang en sangre!

—¡Idiotas testarudos! —rugió Yang Qi. Extendió su mano, hizo un gesto de agarre, y un enorme león guardián de piedra con la altura de cuatro personas se elevó repentinamente por el aire.

¡BUUUUUUUUM!

Ese león de piedra pesaba cerca de cinco mil libras, pero se elevó por el aire como un cometa antes de caer brutalmente y abrir un agujero en las murallas de la mansión del clan. Ninguna defensa podría resistir algo así.

—¡Ataquen! —gritó Yang Qi. Mantuvo su agarre firme en Chen Dalei y arremetió hacia adelante encabezando a todos sus expertos y soldados. Los cerca de diez expertos en la sexta etapa del Clan Chen fueron eliminados impunemente.

Los cientos de soldados y sirvientes presentes no pudieron poner ninguna resistencia, ni tampoco las mujeres y niños que gritaban.

El asunto apenas duró apenas lo que tarda en quemarse un palillo de incienso.

—Sellad el lugar, —dijo Yang Qi a sus expertos—. No dejen que salgan nadie. ¡Mátenlos a todos y empiecen a saquear el lugar!

 


[i] Lo que estoy llamando “sierpe de riada” en esta historia, usualmente se traduce como “dragón de riada” en otras historias. Hay una razón para esto que se explicará luego cuando la criatura sea relevante.


Donación. Frozzy. Sage Monarch
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12 Comentarios Comentar

  1. Avatar

    Lector

    Nivel 1

    RootZyns - hace 2 meses

    Gracias por el capítulo.
    La forma de actuar decisiva que tiene el prota agrada bastante. -u-

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