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SM – Capítulo 57

 

Capítulo 57: Forajidos Vampiros.

 

Un viento punzante recorría la tierra, y llevaba consigo una arena áspera que cubría a los viajeros. Estas eran las planicies noroccidentales. En este momento se encontraban a mitad del invierno, pero no había caído nieve. El lugar era muy seco, repleto de tierra amarilla y colinas baldías. De vez en cuando se veían algunas hojas secas que daban vueltas de manera deprimente alrededor de árboles secos, y le acompañaban los desolados graznidos de cuervos.

Li He se aclaró la garganta y entonces escupió; pero su saliva se congeló antes de siquiera tocar el suelo.

—El clima por aquí es espantoso, —dijo—. Solo hay arena por todos lados. Hasta la saliva se congela apenas sale de la boca. Probablemente nos congelaríamos aquí afuera sin artes energéticas fuertes. ¿Cómo pueden sobrevivir el invierno aquí las personas?

Uno de los otros estudiantes principiantes abrió la boca para responderle, pero eso solo hizo que se le llenara de arena y terminó tosiendo y maldiciendo.

Yang Qi estaba allí en ese equipo de cinco personas.

Habían aceptado la misión de ir a eliminar a los forajidos vampiros con la esperanza de ganarse algunos puntos de mérito.

Había otros grupos que también habían aceptado la misión, pero cada grupo actuaba por cuenta propia. Así era como se hacían las cosas normalmente en el Instituto Semi-Inmortal; se formaban grupos pequeños, y si las cosas iban bien con ellos, quizás terminaran formando organizaciones estables.

Hua Yinhu se lamió los labios con un poco de envidia volteó y dijo, —Yang Qi, ¿cómo es que te tomas todo esto como si nada? ¡Tu energía verdadera debe ser bastante más poderosa que la nuestra!

A Yang Qi lo rodeaba una barrera de energía resplandeciente la cual apartaba el viento. Era el único miembro del grupo que estaba completamente limpio, a diferencia de los otros que estaban llenos de arena.

La verdad era que ellos también podían crear barreras similares si así querían.

Al fin y al cabo, todos ellos estaban en la octava etapa y podían llevar a cabo la Encarnación de la Mente. Pero ninguno estaba dispuesto a malgastar su energía verdadera del mismo modo en el que lo hacía Yang Qi.

Cuando llegaron al principio a las planicies noroccidentales y vieron a Yang Qi haciendo eso, pensaban que era debido a su inexperiencia. Después de todo, conservar la energía verdadera era una de las cosas más importantes en las misiones. Nadie quería quedarse sin energía en un momento crítico.

Gastar la energía verdadera para mantenerse cálido y limpio parecía un suicidio.

Pero las fluctuaciones de energía de Yang Qi no parecían estarse debilitando en lo absoluto. Su rostro tampoco parecía mostrar el más mínimo esfuerzo y no estaba ni cerca de quedarse sin aliento. Parecía estarse tomando todo con calma.

Ninguno de ellos se había encontrado jamás con nadie con unas reservas de energía tan profundas.

Uno de los otros estudiantes, He Jili[i], parecía estar bastante intrigado.

—Oye Yang Qi, —le dijo—. Te hemos visto cultivar, pero aún no te hemos visto pelear. ¿Cómo son tus artes energéticas y tu base de cultivo? Tenemos curiosidad. ¿Por qué no practicamos un poco? ¿No te apetece calentar?

He Jili se encontraba en la octava etapa, y venía de un origen sorprendente; provenía de una familia noble de la Dinastía del Ancestro Sabio, una familia mucho más rica que el aislado Clan Yang.  Allí incluso tenían a Usurpadores de Vida. A pesar de todo eso, había sido enviado a estudiar al Instituto Semi-Inmortal.

—Oigan, ¿lo perciben? —dijo Yang Qi—. Olvídense lo de practicar. Huelo sangre. Vamos, ¡revisemos! —Se puso en movimiento repentinamente y la arena salió volando por todos lados al mismo tiempo que salía disparado en cierta dirección.

—¿Sangre? ¿Por qué yo no huelo nada?

Los otros cuatro estudiantes sacudieron la cabeza, pero le siguieron.

Así avanzaron durante varias decenas de kilómetros hasta llegar a un bazar en el desierto. Y lo que vieron los dejó boquiabiertas al instante.

Era un enorme mercado y ciudad, y todos allí estaban muertos. Había cadáveres por todos lados, el lugar entero estaba salpicado de sangre. Había hombres, mujeres, viejos y jóvenes. Incluso bebés. A todos les habían absorbido la sangre por completo y los dejaron como simples cadáveres disecados. No solo eso, se habían llevado todo objeto de valor.

En esos cadáveres retorcidos aún se podían ver las expresiones de horror, como si sus últimos momentos hubieran estado repletos de un dolor inimaginable.

Ya se encontraban algunos lobos por allí mordisqueando los cadáveres. El sonido de huesos quebrándose en sus bocas hacía que la escena preciera parte del mismísimo infierno.

Yang Qi casi se queda sin aliento ante la escena.

Después de mirar sus alrededores, se dio cuenta de que un cadáver cercano de un hombre particularmente corpulento tenía una herida en su cuello que parecía una marca de mordida. Sorprendentemente, estas personas habían sido mordidas en el cuello y les habían chupado toda la sangre.

El viento invernal recorría el bazar, y sonaba como los aullidos de fantasmas y los llantos de dioses; era suficiente para sacudir el corazón de cualquiera.

Algunos lobos aullaron y entonces se dieron cuenta de que había algunos humanos vivos allí presentes, así que arremetieron hacia los estudiantes principiantes. Claro, Hua Yinhu los mató rápidamente.

—¡Que vampirismo tan cruel! —dijo—. Me pregunto qué artes energéticas están usando. Está prohibido cultivar artes vampíricas; podrán avanzar rápidamente, y hasta diez veces más rápido que las personas normales. Pero todo el que sea encontrado practicando tales cosas será ejecutado al instante. ¿Quién se hubiera imaginado que aparecerían forajidos vampiros en las planicies noroccidentales? Quien sabe cuanto daño podrán causar si no los expulsamos de inmediato.

Entonces sacudió la cabeza. Como hijo de un marqués de la Dinastía del Ancestro Sabio, sabía mucho más sobre el mundo que el resto de los estudiantes. Se puso de rodillas, extendió su mano y tocó un poco la sangre que llenaba las huellas que se iban a la distancia.

—Estas personas apenas llevan algunas horas muertas. La temperatura permite que quede bastante evidencia. Miren, parece que tenemos varios miles de forajidos. Arrasaron con el bazar y mataron a todos en el tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso. Si les seguimos el rastro deberíamos poder alcanzarlos.

—«Este Hua Yinhu sabe lo que hace» —pensó Yang Qi. Aunque sabía que él mismo era extremadamente poderoso, obviamente estaba detrás de otros estudiantes experimentados si concernía cosas como investigación y reconocimiento. Sabía cómo luchar, pero si se trataba de habilidades fuera del combate, lo mejor sería quedarse callado y aprender de aquellos que sabían lo que hacían.

—Ya que tenemos su rastro, ¡lo mejor será seguir a estos forajidos vampiros y acabar con todos! —Los estudiantes estaban llenos honradamente de indignación y se concentraron de inmediato en ir a librar al mundo de diablos y demonios como estos forajidos.

Yang Qi estaba de acuerdo. Estos vampiros eran peligrosos, y el mundo no estaría a salvo hasta que todos estuvieran muertos.

Hua Yinhu tomó la delantera, y el resto del grupo lo siguió mientras este empezaba a seguirle el rastro a las huellas que se iban a la distancia.

El noroeste se veía sombrío en esta época. De vez en cuando pasaban por colinas y otros terrenos en los que las personas comunes habían montado residencias. Pero todas esas estructuras ya habían sido destruidas.

Hacía miles de años, el noroeste había sido un lugar próspero, pero eventualmente fue absorbido por las arenas del desierto y quedó arruinado. Conforme que el grupo procedía, pudieron ver las evidencias dejadas atrás por las civilizaciones que habían existido en este lugar hacía tantos años.

Una vez a varios cientos de kilómetros del bazar, la noche empezó a caer y el cielo se oscureció. Afortunadamente, todos en el grupo eran expertos de las artes energéticas, y podían ver fácilmente aún con poca luz. Parecía que pronto empezaría a caer nieve dadas las gruesas nubes que cubrían el cielo.

Llegados a cierto punto, Hua Yinhu se detuvo y apuntó frente a él. —¡Miren adelante! Las ruinas de una antigua ciudad. Tengan cuidado. Diría que es muy probable que los vampiros forajidos hayan montado su residencia en esos lugares.

El viento de invierno aullaba a lo largo de las almenas que habían visto el paso de miles de años.

Ese equipo de cinco personas avanzó rápidamente hasta llegar a las puertas de la ciudad. Entonces se dieron cuenta de que no había la más mínima señal de que hubiera pasado nadie, ni humanos ni caballos.

—¿Los perdimos? —murmuró Hua Yinhu.

—Está bien, —dijo Li He—. Estos forajidos se mueven como el viento. Mira, se está haciendo tarde. ¿Por qué no buscamos un lugar para acampar entre estas ruinas? Podremos pensar en un nuevo plan mañana. Además, parece que va a nevar pronto, y no queremos quedarnos expuestos si eso pasa.

Todos intercambiaron miradas y podían ver que estaban de acuerdo.

Ni siquiera aquellos en la octava etapa querrían quedarse en medio de una tormenta congelante durante la noche entera. Si hasta un escupitajo se congelaba durante el día, era fácil imaginarse lo fría que sería la noche.

Así que el grupo de cinco personas entró por las puertas de la ciudad.

Los silbidos que generaba el viento sonaban aún más fantasmagóricos dentro de la ciudad, casi como si hubieran pasado a través de los portones del infierno. Las tiendas a los lados de las calles eran tan viejas que sus letreros hacía tiempo que se habían podrido hasta no dejar nada.

—Busquemos un lugar que… —pero antes de que Li He pudiera terminar su frase, un sonido de crujidos llenó el aire y las puertas de la ciudad se cerraron por sí solas detrás de ellos.

Todos aparte de Yang Qi quedaron impactados. Li He se dio la vuelta y dijo, —¿¡Quién anda ahí!?

Todos repentinamente tenían la sensación de que habían caído en una trampa.

Se podían escuchar graznidos como de cuervos por la calle, un sonido que recordaba a los fantasmas diabólicos que acechaban la noche. También se podían escuchar susurros, aunque era imposible determinar de dónde venían exactamente.

—¡Cuidado! —rugió Hua Yinhu—. Hay algo extraño con esta ciudad. ¡Cúbranse las espaldas!

En cuanto las palabras salieron de su boca, una figura sombría apareció justo detrás de Hua Yinhu, tenía el color de la sangre, y se le veían colmillos y garras afiladas. También sopló un viento fantasmagórico por toda la zona que les dio escalofríos.

Una garra arremetió por el aire, se podía ver como pulsaba con una energía color sangre en cuanto hizo contacto con la energía verdadera de Hua Yinhu.

Un aroma a sangre también inundó el grupo, un aroma tan fuerte que casi colapsan inconscientes.

Hua Yinhu quedó sorprendido y dejó salir un grito, pero no tuvo tiempo de reaccionar antes de que la garra color sangre estuviera ya casi frente a él.

—¡Muere! —rugió Yang Qi mientras atacaba como un rayo. En ese instante una onda de energía verdadera salió disparada de su cuerpo y golpeó a la figura color sangre.

La criatura gritó y entonces escapó y desapareció entre la ciudad.

Resultaba que era una figura de Energía Verdadera Humanoide que había enviado un Maestro de Energía.

—¿¡Quién anda ahí!? —gritó Hua Yinhu—. ¿Vampiros forajidos? ¡Su fin está cerca! ¡Somos estudiantes del Instituto Semi-Inmortal! ¡Salgan ahora mismo monstruos! ¡Es hora de que mueran!

Sin embargo, mientras decía eso, también proyectó su voz al resto del grupo. —Estamos en problemas. Caímos en su trampa. ¿Quién se hubiera imaginado que tendrían a un Maestro de Energía de su lado?

 


[i] He Jili: He es un apellido común. Jili es una palabra común que significa “afortunado, auspicioso”.


Donación. Frozzy. Sage Monarch
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