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SE – Capítulo 26

Capítulo 26 – Cabello plateado, iris violeta

 

– ¿No tienes miedo de que el abuelo te culpe? – La voz baja de Claire salió del carruaje hacia el oído de Jean. Sus palabras no sonaban ni un poco preocupadas.

–Mi deber es protegerte–. La voz baja de Jean flotó en los oídos de Claire sin dudar.

Claire no dijo nada más. Se apoyó contra la pared del carruaje y dijo sin emoción: –Vamos a casa.

Los siguientes dos días fueron extrañamente tranquilos. Lashia no volvió a casa y el Duque Gordan nunca mencionó este incidente. Quedaría sin saber si era que él no sabía o no quería mencionarlo.

Claire aún estudiaba humanidades y geografía por las mañanas y equitación por la tarde. Camille aparecía a tiempo todos los días en su estudio. Lo que la sorprendió fue que la herida de su tutor todavía parecía igual. Sin mejorar. ¿Quién heriría tan seriamente a este respetado erudito? ¿Y por qué él lo ocultaba?

Pronto, llego el fin de semana. La invitación de la Princesa Maurice hacía mucho que había sido entregada. El Duque Gordan, por supuesto, recibió una invitación del emperador.

Claire se había vestido espléndidamente y se subió al carruaje con Gordan para ir a este banquete.

–Llegó el Duque Gordan–. Después de bajarse del carruaje y pisar la alfombra roja, el chambelán de la puerta ya los había visto y anunciado.

Cuando Gordan y Claire aparecieron en el pasillo, todos naturalmente los miraron. El emperador y muchas otras personas de alto estatus estaban allí, por lo que crear buenas relaciones era una obligación. Cuando todos miraron a la persona que estaba de pie junto al Duque Gordan, parpadearon. ¡No era la señorita Lashia la genio, sino Claire! El Duque Gordan había decretado antes que a esta cazadora de hombres le estaba prohibido asistir a más banquetes en el palacio, así que ¿por qué él la había llevado personalmente ese día?

Claire llevaba un vestido blanco con capas de encaje en los bordes. Era el atuendo estándar para un banquete imperial. En su cintura había únicamente una enorme rosa que la hacía ver aun más cautivadora. Aunque su expresión fría confundió a algunas personas, también irradió un encanto sin palabras que hizo que la gente no murmurara sino que la mirara.

La estrella del espectáculo de hoy, Maurice, vio llegar a Claire y se sintió extremadamente feliz. Pero ella seguía caminando despacio y con gracia.

–Su alteza, felicitaciones por ser un año mayor–. Gordan sostuvo la mano de Maurice mientras se inclinaba para besar suavemente su dorso.

–Gracias, gracias. Es un placer tenerte aquí–. La Princesa Maurice tenía una sonrisa digna de la corte y le respondió cortésmente al Duque Gordan.

Claire hizo una reverencia desde un lado.

–Ah, mi querida discípulo, estás aquí. ¿Qué te tomó tanto tiempo? –Una voz interrumpió bruscamente. No había necesidad de mirar para saber a quién pertenecía ese tono tan vulgar. Era Cliff, el viejo pervertido.

–Maestro–. Claire le respondió con indiferencia sin prestarle atención. Cliff llevaba puesta la túnica de Gran Mago y correteaba excitado.

La frase del mago sabio fue como una bomba explotando en la multitud. ¿Querida discípulo? ¿Y entonces esa caza-hombres lo llamo Maestro? Debía ser una coincidencia. Seguramente uno de los discípulos del viejo había asistido al banquete. Todos miraron hacia la puerta, pero no había nadie entrando.

La boca del Duque Gordan se curvó en una sonrisa imperceptible. Esto era exactamente lo que quería. El banquete de esa noche era el momento perfecto para que todos se enteraran de esto. Nada podría sorprender a la gente más que verlo por sí mismos.

–Oh, te he echado mucho de menos–. Cliff se estiró para abrazarla, pero ella retrocedió fríamente. El Duque Gordan tosió con suavidad y Claire torció la boca pero dejó de moverse. Cliff, eufórico, la abrazó. O al menos era lo que le parecía a la gente. Nadie noto que debajo de la gran túnica Claire mantenía la distancia empujando su pecho, sin dejar que se acercara y la abrazara.

Todo el salón hervía. Originalmente, la aparición del legendario Cliff en el banquete los había sorprendido. ¡Pero esto fue aún más impactante! Sir Cliff había llamado a esa perseguidora de hombres, querido discípulo y la había abrazado con tanto cariño.

La Princesa Maurice también se quedó estupefacta, sin reaccionar.

Cliff retiró sus manos, pero sus ojos estaban fijos vulgarmente en el borde del vestido de Claire.

–Te lo dije, si alguna vez te atreves a levantar mí vestido otra vez, te mataré–. Ella escupió la frase entre dientes con frialdad. ¡Sin mencionar que era ese tipo de ocasión!

Cliff también lo sabía, así que comenzó a sonreír y la arrastro hacia otro lugar, ignorando por completo al Duque Gordan y a la Princesa Maurice. Claire miró hacia atrás y asintió disculpándose con la Princesa.

Pero el Duque Gordan no se molesto en absoluto. Cliff siempre era así, sin preocuparse por los nobles; Él tenía la habilidad y el poder para ser altanero. Al contrario, el Duque Gordan estaba muy contento. Todos en ese banquete tenían fama y prestigio, y habían presenciado por sí mismos que Claire se convirtió en discípulo de Cliff.

La Princesa Maurice todavía estaba congelada en su lugar, mirando aturdida cómo Cliff se llevaba a Claire.

En un rincón de la gran sala, un par de ojos observaban todo oscuramente. –Lashia, no mires más–. Un joven al lado sintió lástima por ella, y susurró en voz baja.

Lashia no respondió, pero aparto la mirada de Claire. Su cara aun estaba blanca como una sábana, porque el daño que Jean le había hecho no se había curado por completo, a pesar de que había acudido a un sanador. El DouQi de Jean era demasiado fuerte; No había manera de curarlo completamente. Los dos jóvenes junto a Lashia eran sus mayores que habían estado con ella ese día. Además de avergonzarse por no detenerla, también se sintieron desconcertados, por el hecho de que Lashia no fue a su casa y se lo contó al Duque Gordan, para que castigara a ese guerrero violento y sin ley. Uno de ellos había preguntado, pero Lashia solo se rió con frialdad: –No soy una niña que se queja a los adultos cuando no recibe sus dulces–. Lashia observaba la figura de Claire, sus pensamientos eran desconocidos.

–Lashia, te vengaremos–. Su hermano mayor, frunció el ceño y dijo con enojo.

–No, no interfieras–. La voz de Lashia de repente se volvió helada.

– ¿Por qué? ¿Crees que podrías ganarle a ese guerrero? ¡Ese guerrero era un gran espadachín! –Preguntó preocupado el segundo hermano mayor. La situación de ese día había sido inesperada. ¡No pensaron que el guerrero atacaría, o que era un Gran Espadachín! Los magos son los que más temen al combate cercano o las flechas ocultas. Para un mago que necesita cantar hechizos tediosos para atacar, ambos podrían ser fatales.

Lashia se quedó en silencio. Su mirada se hizo profunda. Finalmente se dio cuenta de que algo estaba mal. ¿Era esa chica rubia, fría e indiferente, realmente su hermana mayor inútil y perseguidora de hombres? Estaba realmente cegada por los celos. ¿Qué era tan especial en ella que Jean se volvió tan leal e hizo que Cliff la aceptara como discípulo? Debía encontrar la respuesta por sí misma.

Claire fue llevada por Cliff a una terraza. Parecía haber una figura de pie en la barandilla más alejada. Todo estaba muy tranquilo y parecía que nadie se atrevería a ir y molestar. ¿Qué tipo de persona estaría allí?

–Lawrence, viejo brumoso, ven y mira. Esta es mi nueva discípula. Si no crees mis palabras, ven y mira–. Cliff bufó fríamente hacia la figura en el balcón.

Cuando Claire lo miró, se sobresaltó. Esa persona tenía una expresión digna y estaba completamente vestida de rojo, incluso su sombrero era rojo. En su ropa, había un pequeño símbolo del sol, que mostraba que era del Templo de la Luz. ¡Un cardenal de túnicas rojas! En segundo lugar solamente bajo el papa. Esta vez había venido a representar el Templo de la Luz en el banquete de cumpleaños de la princesa. Aunque los poderes divinos y reales se enfrentarían eternamente, aun tenían que mostrar armonía en la superficie.

Claire calculó al anciano frente a ella, mientras que el viejo hizo lo mismo con ella. Gradualmente, los ojos del anciano revelaron muchas emociones, incluyendo celos y asombro.

–Tú, viejo bastardo, realmente te metiste en la mierda de dinosaurio, consiguiendo un discípulo así–. Ese anciano de aspecto digno escupía ese tipo de palabras, haciendo que la boca de Claire se contrajera. Viniendo de un anciano tan austero era realmente extraño. Además, su rango era un estimado Cardenal de túnicas rojas. Pero este anciano era muy interesante y también un poco lindo. No se sentía como uno de esos falsos hipócritas.

–Saludos, eminencia. Para nuestra primera reunión, soy Claire Hill – Ella hizo una reverencia con elegancia, sin actuar de manera dominante ni subordinada.

–Ah, qué niña tan educada. Completamente diferente a esta vieja cosa. ¿Qué tal esto, dejas al viejo y me aceptas como tu Maestro? Absolutamente lo haré…–. Antes de que Lawrence pudiera terminar de hablar, Cliff ya se había aferrado a su boca enojado.

– ¡La boca de perro nunca puede escupir marfil de elefante! –. ¡Pah! – ¿Eres incluso humano? ¡¿Tratando de robar a mi discípulo justo delante de mis ojos?! –Cliff desesperadamente tiró de la boca de Lawrence a los lados, haciendo que se pareciera a la boca de una carpa plateada.

–No e llevae a hu disvulho lejos–. Lawrence casi babeaba, tratando de alejar a Cliff y refutar con palabras inarticuladas.

Justo cuando los dos viejos estaban peleando, sin preocuparse por su imagen pública, otra persona caminó hacia el balcón.

Esta era una persona que Claire había conocido antes.

–Maestro–. Sonó una voz fría.

Claire se dio la vuelta de repente.

Cabello plateado, iris violeta.

 

 

 

 

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