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SE – Capítulo 27

Capítulo 27 – Lingyun Leng

 

La asombrosa persona que estaba frente a Claire era el Santo Divino Príncipe con cabello plateado e iris violeta.

–Maestro, Sir Cliff–. Él parecía acostumbrado a verlos peleando y se dirigió a ambos con respeto. Sus ojos brillaron con una luz extraña cuando vio a Claire.

–Eres tú–, dijo con indiferencia y en voz baja se rió.

–Soy yo–. Claire también se rió sin emociones.

– ¿Ustedes se conocen?–, Preguntó Lawrence después de luchar para zafarse de las garras malvadas de Cliff quien también los miró sorprendido.

–Nos conocimos en Gale Gorge–. El santo divino príncipe se inclinó levemente. –Hola, mi nombre es Lingyun Leng.

–Claire Hill–. Ella miró al hombre guapo frente a sí y se sorprendió por su nombre. ¿Lingyun Leng? No parecía un apellido de este mundo.

– ¿La señorita de la familia Hill?– Lingyun Leng sonrió.

Claire se rió sin emociones. –Parece que soy bastante famosa.

–Todo es una fabricación, incluyendo lo que he escuchado o visto. Solo lo que veo desde aquí es la verdad–. Lingyun Leng golpeó ligeramente su pecho. Parece que él también había escuchado mucho sobre la cazadora de hombres de la familia Hill. Pero su comportamiento era totalmente diferente al de los demás.

Claire solo sonrió levemente y no dijo nada. En este momento, su cabeza era un completo caos, tanto que parecía que explotaría. Esto era por culpa de ese tipo, Walter. Su enemigo estaba justo frente a él, ¿cómo no podía agitarlo? Pero cuando estaba vivo no era su rival, y por supuesto ahora que está muerto, ¿cómo podría serlo? Solo podía echar humo dentro de la cabeza de Claire.

– ¡Venganza, quiero venganza! ¡Es este maldito chico! ¡Quiero cortarlo en pedazos!–. Gruñó Walter. Y solo podía aullar, ni siquiera se atrevía a filtrar su esencia.

La cabeza de Claire iba a explotar, ¡este miserable Walter, era demasiado ruidoso! Seguía zumbando en su cabeza.

– ¡Te callas! ¿Puedes ganar contra él? – En la superficie, Claire no actuó de forma anormal en absoluto, aún sonriendo levemente como antes. Pero en su mente estaba hablando con Walter y regañándolo, Lingyun Leng definitivamente no era simple. Aunque siempre fue cortés y con una sonrisa graciosa, no tenía un rastro de calidez. Su sonrisa ni siquiera llegaba a lo más profundo de sus ojos.

Lingyun Leng también estaba evaluando a Claire. Esta chica que seguía sonriendo definitivamente no era una idiota, como decían los rumores. Aunque sonreía suavemente, ¡sus ojos estaban completamente fríos y tenía un aura extraordinaria! ¿Esta chica era la discípula de Sir Cliff? Como era de esperar, no era normal.

–Masacrare a este tipo, quiero matarlo–. Walter aulló en la mente de Claire, extremadamente enojado.

–Grita una vez más y te haré pedazos, esparciré tus restos en el viento, y te convertiré en fertilizante para las plantas–. Claire amenazó siniestramente a Walter, quien todavía estaba causando problemas en su mente.

Walter se calló. Comprendió que si seguía haciendo esta rabieta sin ninguna razón, ese pequeño demonio realmente lo haría. No quería volverse fertilizante y perder la oportunidad de renacer.

Fue en este punto que sonó la música.

El emperador y la emperatriz habían llegado.

Claire los evaluó en el punto más alto. El emperador parecía robusto, con una austeridad que hacía que la gente lo respetara. La emperatriz se había preocupado por su salud, con el aspecto de que solo tenía treinta años. Su actitud elegante y lujosa atrajo la atención de muchas personas. No parecía para nada que tuviera dos hijos. El príncipe heredero había nacido de la primera emperatriz. Ella había muerto por dificultades en el parto, y dos años más tarde, el emperador se casó con la emperatriz actual.

Naturalmente hubo un discurso de felicitaciones muy elaborado. Desde el principio, el rostro de la Princesa Maurice tenía una sonrisa amable y amigable adecuada para la corte. Pero Claire entendió que esta chica probablemente había estado esperando con impaciencia por un tiempo. Su verdadera personalidad no era tan refinada como la que mostraba ahora.

Justo cuando pensaban que el mensaje de felicitación había terminado, el emperador se aclaró la garganta y dijo de manera feliz: –Esta noche, Sir Cliff nos ha agraciado con su presencia. Tengo más buenas noticias para anunciar. Sir Cliff ha aceptado a la nieta del Duque Gordan como su discípulo. A partir de ahora, la Ciudad Niya le otorgará al feudo de Claire Hill, el título de barón.

Después de que se dijo esto, toda la multitud estaba alborotada. A los grandes magos se les otorgaban títulos y otras cosas por parte de la corte, pero Claire no era una verdadera maga, aún no había aprobado el examen del Consejo de Magos. Por otro lado, ella no tenía ningún derecho, si no fuera por el hecho de que se convirtió en la discípula de Sir Cliff. Además, el emperador había dicho hábilmente a la nieta del Duque Gordan, no solo la llamo por su nombre. Esto reveló una vez más el estatus inquebrantable del hombre.

Después de que la señorita Hill se acercó para recibir su título, el sello de la ciudad, las insignias de barón y agradecer al emperador, el banquete comenzó oficialmente. Claire sintió que muchas personas la miraban con dagas en sus ojos. Silenciosamente suspiró para sí misma y se retiró a un rincón.

El Duque Gordan estaba rodeado de personas que lo felicitaban.

Claire, aburrida, volvió al balcón, observando a todas las personas bailar en el Gran Salón.

–Esto es solo un enorme crisol–. La voz baja de Cliff apareció de repente junto a Claire.

–Maestro–. Claire estaba un poco sorprendida, porque esta vez la expresión generalmente vulgar en la cara de su maestro fue reemplazada por una seria.

–Es por eso que odio a la corte, odio la corona–, dijo Cliff a la ligera mientras miraba a las personas que sonreían alrededor del Duque Gordan.

–Así que solo aceptaste el título de Duque, no el feudo–. Lawrence, quien estaba a un lado, interrumpió.

Claire estaba un poco sorprendida. No esperaba que Cliff tuviera el título de Duque.

–No quiero unirme a todos esos luchadores corruptos. Esas peleas simplemente no me convienen Cliff se encogió de hombros, y una vez más puso esa expresión vulgar por la que parecía que debía recibir un golpe en la cara, sus ojos flotaron hacia el escote del hermoso vestido de encaje de Claire.

Lawrence suspiró silenciosamente en su corazón. A veces realmente envidiaba a este viejo que vivía despreocupadamente. Pero su posición nunca le permitiría demostrarlo, porque los poderes divinos y reales siempre necesitaban un mediador…

Lingyun Leng guardó silencio mientras miraba el indescriptible destello de emoción en la mirada de Lawrence. Entrecerró los ojos. Nadie podía decir lo que estaba pensando.

Esta noche, el Duque Gordan estuvo excepcionalmente feliz, todo el tiempo, nunca se sintió ocioso. Originalmente, se suponía que el papel principal del banquete era para la Princesa Maurice, pero todo el mundo lo rodeaba. La causante de todo ese alboroto se apoyó tranquilamente en el balcón, sintiendo el viento soplar. Nadie iría a ese alejado balcón a molestarla.

Entonces comenzó la melodiosa música. En la pista de baile en el centro de la sala, los nobles comenzaron a bailar suavemente y con gracia. Era tan deslumbrante como una mariposa. En este momento, Lawrence y Lingyun Leng estaban al lado del emperador, conversando y riendo. Cliff corrió para aprovechar a esas chicas que lo miraban con adoración.

–Pretenciosos, asquerosos, sus sonrisas son más feas que el llanto. Estos hipócritas–. La voz de Walter sonó con resentimiento en la cabeza de Claire. Los magos oscuros como él, por supuesto, odiaban más a las personas del Templo de la Luz.

Claire no habló, sorbiendo ligeramente el vino dulce en su copa.

Ella se quedó sola en el balcón, y justo cuando pensó que podía pasar esta noche en silencio, sonó una voz abrupta, un poco grosera.

–Claire, ¿puede darme el próximo baile?– Altos matices de desdén y resignación tiñeron la voz.

Claire levantó la cabeza, frente a ella estaba un apuesto joven noble. Aunque una sonrisa casi imperceptible colgaba de su rostro, las emociones complicadas bajo sus ojos no podían ocultarse. Hubo desdén, celos y resignación.

Ella lo entendió de inmediato. A este joven noble allí parado le debió haber ordenado su padre que fuera a bailar con ella para mejorar sus relaciones después de todo lo que había sucedido hoy. Los humanos son animales tan cambiantes. Un pequeño recuerdo de este joven rondo su cabeza; Parece que era uno de los muchos chicos guapos a quienes Claire acosaba. Nunca había sido amable con ella, pero la chica era perseverante.

El noble, espléndidamente vestido, vio que Claire no contestaba, así que se impacientó y agudizó su tono, diciendo bruscamente: –Claire, baila conmigo. ¿No siempre has querido bailar conmigo?

 

 

 

 

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