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TG – Capítulo 100: La fragilidad de la vida.

Capítulo 100: La fragilidad de la vida.

El aire congelo fuertemente y toda el área se convirtió en una zona helada en la que era difícil moverse.

Ni el ‘control de temperatura’ del equipamiento, lograba estabilizar la baja temperatura.

“Frio…” Murmuro el Terror Somalí mientras reforzaba su cuerpo con su energía mágica y corría a través de los árboles.

Corriendo a una alta velocidad sus instintos gritaron en advertencia y el Terror Somalí se detuvo.

*BOOM*

Una enorme explosión resonó cuando un pilar rojo cayo adelante suyo.

La onda expansiva rompió los árboles y levanto una nube de polvo.

Al momento siguiente esa nube de polvo empezó a congelarse, y el Terror Somalí apretó sus dientes dándose vuelta a la dirección en donde había venido.

Creando imágenes remanentes a causa de su alta velocidad, se elevó usando plataformas creadas bajo sus pies y cuando noto a la joven que estaba rodeada de hielo, cargo hacia ella.

Con una velocidad aterradora llego a los dos metros cerca de ella, sorprendiendo a la joven por su aumento de velocidad.

Dirigiendo su daga la garganta de la joven con una gran velocidad, el Terror Somalí quedo completamente incrédulo cuando una masa negra trago a la joven.

Su daga corto esa masa negra, pero protuberancias salieron de esa masa negra y una de ella creo una herida en su estómago tras romper la barrera de su equipo.

“¡Mierda!” Soltando una maldición el Terror Somalí se retorció creando pequeño torbellino de cortes que termino cortando varios brazos negros que buscaban acercarse.

Retirándose al suelo, noto como el grupo lo rodeaba.

Tres contra uno… No tenía posibilidades de victoria.

Un mecánico con un enorme poder de ataque que era muy versátil.

Ataques láseres, explosivos, o sónicos, tenía una gran cantidad de drones de diferentes tipos y tenía un excelente control sobre ellos.

Los drones que giraban a su alrededor no solo eran de ataques, sino que entre ellos estaban mezclados con drones de defensa, logrando que la defensa general del joven fuera muy alta debido a las fuertes barreras que los drones podían generar.

La psiónica era parecida.

La forma que congelaba el área a su alrededor era muy problemática, ya que si se descuidaba empezaría a sentir frio, y al momento siguiente su sangre, tejido o músculos podría congelarse, convirtiéndose en una herida grave.

Aun así, la más problemático era la ‘Protectora de Zerzura’.

El Terror Somalí miro como esa masa negra que había cortado empezaba a retirarse a la joven que estaba un poco más atrás.

Podía mover a sus aliados por su sombra y peor aún, ella podía ocultarse en las sombras.

Atacar a un enemigo indefenso para ser atrapado como hace un momento, era una situación horrible.

“¿Qué tal si decimos que empatamos? Ambos estamos heridos y tenemos perdidas…” Comento el Terror Somalí con una sonrisa.

Había logrado asestar algunos cortes ligeros en la psiónica y había derribado decenas de drones del mecánico, en cuanto a la joven de brazos negros…

El Terror Somalí miro sus alrededores en donde brazos negros estaban inmóviles tras haber sido cortados.

La joven no sentía dolor por perder sus brazos, pero la regeneración continua, debía ser imposible y debería tener un límite, eso es lo que pensaba el Terror Somalí.

“¿Quieres rendirte?” Pregunto la joven mientras otros brazos negros empezaban a crecer de la sombra de su espalda.

La expresión del Terror Somalí tembló.

Fue en ese momento…

“HAHAHAHAHAHA.”

Una risa enloquecida se extendió por los alrededores y cuando el Terror Somalí miro a la dirección de dónde provenía pudo ver a su antiguo subordinado a lo lejos.

Su rostro estaba deformado por la contaminación de la energía demoniaca y protuberancias se extendían por todo su cuerpo, palpitando como si fueran cerebros.

“Oh, se está convirtiendo en una abominación… Supongo que como un psiónico tendrá un aumento de poder temporal y luego debido al conflicto de energías terminará muerto.” Comento la joven con una sonrisa y mirando al Terror Somalí, pregunto. “¿Quieres unirte o te rendirás ahora?”

Quieres unirte a su muerte… Esa era lo que estaba preguntando.

El Terror Somalí era un tirano era cierto.

También era un individuo fuerte, pero no era un idiota.

Había sobrevivido como un señor de la guerra y había vivido su gran vida a costa de otras vidas, pero siempre conociendo como actuar.

En los enfrentamientos contra el ‘Señor de Mombasa’ solo jugo a la defensiva y dejo que sus fuerzas militares dieran el golpe decisivo.

En esta batalla había estado huyendo todo el tiempo buscando una forma de escapar entre la barrera.

Rendirse, era la mejor opción al enfrentarse a tres Rangos S, que eran igual de fuertes que él y se complementaban entre ellos, pero…

“Si, me rendiré…” Declaro el Terror Somalí y con una sonrisa entretenida, agrego. “Cuando me divierta lo suficiente.”

Por dentro estaba pensando en la mejor forma de escapar, aunque eso significara que tuviera que usar a todos sus subordinados.

Tal vez en un momento la situación cambie a su favor… Tal vez en algún momento tenga la oportunidad para asestar un golpe letal y escapar.

O si no tendría que rendirse para mantener su vida.

“¿Es así? Espero que lo que sigue te divierta.” Respondió la joven con un tono indiferente.

Los brazos negros que estaban cortados empezaron a temblar.

Esos brazos cuyo ‘cuerpo’ eran una masa negra empezaron a transformarse en un líquido que se extendió por los alrededores, volviendo a unirse con los brazos negros que sostenían a la joven.

La sombra de la espalda de la joven se extendió por los alrededores solidificándose y absorbiendo sus antiguos ‘pedazos’ cortados, creando un domo que cubrió a todo el grupo.

Un domo negro que lo único que brillaba era la luz de los drones flotando en el aire, brillando con tonalidad roja.

El Terror Somalí solo se quedó inmóvil al sentir que tanto la psiónica como el mecánico lo vigilaban y no permitirían que se moviera.

La joven solo golpeo su máscara para que se retractara revelando su rostro, pero con la misma expresión abrió una bolsa de papitas.

A su alrededor la masa de oscuridad que creaba el ‘domo’ temblaba mientras manos se retorcían, pareciendo querer ‘escapar’ de ese abismo de oscuridad.

“¿Y crees que te divertirás si sigues?” Pregunto la joven mientras del domo los brazos empezaran a salir.

Rodeado de cientos de brazos que podrían transformarse en todo tipo de armas, el Terror Somalí miro a la joven que empezó a ser protegido por sus compañeros.

¿Asesinarla a ella para terminar con su habilidad?

Si antes fue difícil asestar un golpe, ahora solo sería un sueño lejano.

¿Cuántos brazos podría cortar antes de que uno lo atrapara?

La expresión del Terror Somalí se volvió desagradable.

******

Clémentine miro como la criatura deformada extendía sus brazos hacia Aurora convirtiéndose en tentáculos negros en el proceso.

Aurora, lo esquivo y solo lanzo puñetazos de relámpagos a larga distancia.

Sin embargo, esos relámpagos golpeaban la potente barrera psiónica de esa criatura.

“¡Muere!” Grito la abominación mientras sus protuberancias palpitaron al unísono, liberando una onda psiónica.

Clémentine levanto su barrera psiónica para resistir el golpe indirecto y su expresión palideció, cuando empezó a escuchar voces lejanas y distantes, como lamentos de fantasmas.

“¿Te encuentras bien?” Pregunto Nicole con una expresión agitada.

Se encontraban bastante cerca de donde se realizaba el combate y a pesar de que Aurora trataba de alejar a la abominación, ellos fueron afectados por los ataques que no estaban dirigidos a ellos.

Ahora mismo eran el ‘daño colateral’.

“Si, vamos…” Murmuro Clémentine calmando su expresión y señalo el almacén que estaba cerca.

Ocultos y siendo sigilosos para no llamar la atención de esa abominación o cualquier enemigo el grupo se dirigió al almacén.

Ya habían usado algunos artefactos fuertes que sus padres le habían dado, aun así, Clémentine tenía que esforzarse por prestarle atención a la abominación y a la vez no ser descubierto.

Estaba tan tensa que estaba sudando ligeramente y que los sonidos de combate llegaran desde todas partes no ayudaba en nada.

En la oscuridad de la noche avanzaron rápidamente, mientras sus miembros se encargaban de vigilar los alrededores.

Los sonidos de una batalla intensa resonaban a lo lejos, pero ya no podían ver a sus compañeros.

Todo estaba oscuro y sin el brebaje para ver en la oscuridad, seguramente tendrían algunos problemas.

Gran parte del grupo estaba nervioso, ya que no solo miraban por todas partes, sino que apretaban sus puños para tratar de tranquilizarse.

Que pudieran ver la intensa batalla que estaba llevando Aurora con esa abominación que lentamente aumentaba de fuerza y la estaba suprimiendo, ponía aún más nervioso al grupo.

Cuando llegaron cerca del almacén, Leslie se detuvo para revisar sus escáneres al igual que Andrés.

“No hay nadie, vamos.” Anuncio Leslie y se adelantaron a la entrada.

El almacén era uno de los más lejanos y no tenía nadie protegiéndolo, parecía devorado por la oscuridad de los alrededores.

“Cuiden la entrada.” Ordeno Clémentine, dándole una señal a Érica para que lo siguiera.

Este era el último almacén y era ligeramente diferente a los otros, ya que estaba construida con paredes de hormigón a diferencia de los otros que parecían graneros de madera.

Abriendo la puerta de metal con su telequinesis, Clémentine se preparó en caso de que alguien la atacara desde adentro.

En el segundo almacén que fueron nadie la ataco, pero ella no quería arriesgarse para que una situación como la primera sucediera.

La puerta fue pesada, pero ningún ataque llego solo un ligero olor difícil de aceptar.

Entrando al almacén, Clémentine desplego una barrera mientras miraba los alrededores.

El almacén parecía dividirse en dos partes, en la primera se encontraban todo tipo de herramientas para mantener la mansión.

Tras darle una señal a Érica para que la siguiera, se adentró a la segunda parte del almacén que estaba dividido por una pared de madera.

Cuando abrieron la puerta el olor se hizo más intenso.

Un olor que entremezclaba el olor intenso de un animal muerto y las cloacas que nunca fueron limpiadas.

Clémentine no pudo evitar taparse la nariz al igual que Érica, pero ambas abrieron la puerta y su mirada se congeló.

Colgando como animales que se desangraban se encontraban varias personas…

Algunos soltando gemidos de dolor y otros inmóviles.

¿Cuándo ocurrió?

Esa pregunta vino a la mente de Clémentine mientras ella quedaba en blanco.

No fue hace poco, eso era evidente…

Heridas y rastros de tortura que llevaban semanas.

Para algunos dioses las emociones fuertes son delicias mayores que los manjares, esa es la razón por la que a veces los sacrificios tienen un proceso cruel…

Clémentine recordó lo que una vez leyó en un libro y trago con miedo, horror e ira.

“Vamos a baj…”

*BOOM*

Antes de que pudiera terminar sus palabras, un sonido explosivo resonó de afuera y al momento siguiente vieron como la pared se quebraba con un golpe sordo de alguien golpeándola.

Inmediatamente ambas se dirigieron hacia afuera.

“Pensé tomar unos rehenes para ver si podía escapar, nunca esperé encontrarme con unos debiluchos… Parece que mi día mejora.” Murmuro un hombre mientras tensaba sus músculos.

A su espalda se encontraba otro individuo que parecía ligeramente herido.

Ambos lo miraban como depredadores.

La que había golpeado la pared fue Nicole que estaba gimiendo de dolor cuando se levantó.

“Estoy…”

Antes de que pudiera hablar, el luchador se movió hacia Leslie que estaba más cerca y golpeo su barrera con una enorme fuerza enviándola a golpear la pared.

*BOOM*

Una pequeña explosión resonó en el lugar cuando Andrés hizo que sus drones explotaran cerca del luchador enemigo.

“Maldito niñato de mierda.”

Soltando un gruñido desde la nube de humo que dejo la explosión apareció el luchador con ligeras heridas y cargo hacia Andrés, golpeando su barrera.

La barrea de Andrés fue más fuerte debido a la potencia de sus drones, lo que hizo que no se retirara.

Sin que el luchador tuviera momento para sorprenderse, Nicole golpeo la mejilla del luchador con un fuerte golpe sordo.

Antes de que pudiera atraparla, Clémentine usando su telequinesis atrapo el cuerpo de Nicole y logro que se retirara.

Érica preparo su hechizo, pero en ese momento alguien cargo hacia ella empujándola con fuerza y golpeando su cabeza contra la pared.

¡Se habían olvidado del otro enemigo que estaba a la espalda del luchador!

“Los haré sufrir.”

Con una declaración aterradora el luchador empezó a golpear la barrera de Andrés, cuyos drones estaban sobrecargándose al límite.

Clémentine se movió.

Presionándose hasta el límite, atrapo a Érica y la lanzo cerca de la puerta para impedir que el enemigo secundario la atrapara.

Una maga seria fácilmente derrotada si se le acercaban…

Al otro lado hizo que las herramientas se levantaran y fueran enviadas al luchador para apoyar el siguiente ataque de Nicole.

Las herramientas puntiagudas atravesaron el aura de combate de ese luchador y se clavaron en su cuerpo no tan profundamente, pero a pesar de esa herida, no fue una victoria.

El luchador lo había permitido para que él pueda darle un golpe a Nicole.

Fue tan rápido e inesperado que nadie pudo evitarlo, ni la misma Nicole.

*BOOM*

“UGHh…”

La barrera se rompió a pedazos y Nicole recibió un fuerte golpe que la envió a golpear contra un pilar.

Con un gemido de dolor y escupiendo sangre, Nicole quedo completamente inconsciente.

Esa era la fuerza de un Rango A…

Sin darle tiempo al grupo para que pensara, el luchador se sacó las herramientas que perforaban su cuerpo y golpeo la barrera de Andrés, rompiéndola en el proceso y atrapando a Andrés por su cabeza.

“Los mecánicos son fáciles de romper…” Murmuro el luchador mientras sostenía a Andrés de la cabeza con una sonrisa viciosa.

Una ligera luz comenzó a cubrir a Andrés, logrando que el luchador frunciera el ceño como si no pudiera apretar su mano.

“¡¡¡GRAAAA!!!”

Antes de que alguien supiera lo que estaba sucediendo, un gran rugido resonó.

Todos los presentes sintieron como su cerebro era perforado por decenas de agujas, peor que una resacaba inimaginable.

“Eres débil…”

Una voz resonó en la mente de Clémentine y la imagen de los rehenes colgados como ganado llego a su mente.

“Moriremos por tu culpa…”

Decenas de voces sonaron al unísono logrando que Clémentine temblara con miedo mientras trataba de sobrellevar el dolor.

“Tus amigos morirán por tu culpa… Morirán por tu debilidad…”

El miedo se hizo más fuerte, apoyando su gran temor y en ese momento como si las voces tuvieran razón el luchador sosteniendo su cabeza se levantó.

Su mirada estaba dirigida a Andrés cuyos drones guiados automáticamente lo estaban retirando.

Al otro lado el segundo enemigo estaba acercándose a Érica que estaba arrastrándose en el suelo para retroceder mientras su nariz sangraba.

La mente de Clémentine fue inundada por su temor.

“Morirán por tu culpa…”

Las voces volvieron a sonar y desde el fondo de su mente una poderosa fuerza se empezó a levantar.

Guiada por su ira y su resistencia, por todas sus malas emociones y sus miedos, exploto como una bomba.

“¡¡¡NO!!!”

Toda su resistencia, todas sus emociones fueron gritadas en una sola palabra.

Una palabra que envió los objetos a volar y creo una poderosa onda mental que se dirigió a ambos enemigos, logrando que sus ojos se pusieran blanco cuando quedaron inmóviles.

Clémentine pudo sentir como podría controlar los objetos a su alrededor con una fuerza que nunca antes tuvo.

Pudo sentir esa fuerza intangible que estaba a su mando y Clémentine la movió rodeando el cuello del luchador, entonces…

*Crack*

La fragilidad de la vida fue revelada ante sus ojos.

Ese poder de su mente guiada por sus emociones logró que un luchador que estaba completamente indefenso murieran sin la capacidad de resistirse.

Al otro lado Érica levanto su mano ante el hombre que estaba acercándose y una lanza de hielo apareció a su lado, atravesando el estómago de ese hombre y levantándolo alto en el aire.

El tono azulado del hielo fue pintado con líneas rojas de la sangre.

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